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Asunto:[LEA-Venezuela] Víctimas del sabotaje petrolero cuentan sus historia s (Parte I) Diario Panorama
Fecha:Martes, 2 de Diciembre, 2003  09:15:57 (-0400)
Autor:Jorge Hinestroza <vitae3 @..........ve>

Panorama Digital, 2 de Diciembre de 2003
 
 
Víctimas del sabotaje petrolero cuentan sus historias (Parte I)
"Nunca pensé que traería viva a mi hermana"

Marelbis González casi muere quemada cuando el microbús donde viajaba, cargado con envases de gasolina, se incendió. El suceso se registró el 7 de febrero de 2002, en el día 69 del paro petrolero. Permaneció cuatro meses en coma. Hoy nos narra su historia.


Texto: Margioni Bermúdez/Foto: Enrique Rivas

Eran las 12:45 pm del 7 de febrero. Un chispazo y unos cuantos litros de gasolina bastaron para cambiarle la vida a Marelbis González, una de las 42 personas que se trasladaban a bordo de un microbús invadido por las llamas cuando su conductor se detuvo a trasegar combustible de una pimpina al tanque.

El hecho se registró cuando se cumplían 69 días de un paro convocado por Fedecámaras, CTV y los partidos de oposición y el sabotaje escenificado en la industria petrolera que interrumpió, durante 81 días, la elaboración de combustible en el país, quinto productor mundial de petróleo.

La tragedia que se generó luego de que la unidad se detuvo cuando se quedó sin suministro, producto del racionamiento abordado en las 200 estaciones de servicio distribuidas en la entidad, permanece en la memoria de la adolescente wayuu, quien al igual que 16 pasajeros más, sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en todo el cuerpo.

Ese día Marelbis se embarcó, como de costumbre, en la unidad que la dejaría cerca del liceo Camama, donde cursaba el primer año de bachillerato. Apretujada por el exceso de 32 pasajeros, la estudiante se aferraba a sus cuadernos, sin pensar que el fuego le arrebataría sus sueños y le impediría agarrar un lápiz por un buen tiempo.

Su vida tranquila en la comunidad rural de El Guayabal, municipio Páez, cambió por la de una paciente que fue trasladada en una aeroambulancia al hospital de Galveston, en Texas, EE UU, tras permanecer 10 días en el Hospital Universitario de Maracaibo y otros 10 en la unidad de quemados del Coromoto, en estado de coma.

"Logramos llevarla allá gracias a la colaboración del gobierno. La diputada Nohelí Pocaterra hizo las gestiones una vez que se enteró por la televisión de lo ocurrido y conseguimos llevarla con todos los gastos pagos por la Citgo", contó Magalis Fernández, una de las hermanas de Marelbis.

Viaje a la vida

Las lágrimas son inevitables cuando recuerda que el avión, tras partir a las 2:00 pm del 25 de febrero, estuvo a punto de regresar para dejar el cuerpo de su hermana.

"Los médicos la dieron por muerta, pero mi hermana Dali, quien fue con ella, les repetía una y otra vez que no estaba muerta, que intentaran reanimarla. Ellos insistieron y de repente sus signos vitales volvieron y el viaje continuó. Para nosotros ese momento fue un milagro", narró entre sollozos.

Desde entonces, comenzaron a contar cuatro meses en coma, dos paros cardíacos y 78 intervenciones quirúrgicas. "Mi hermana tenía los huesos por fuera. Era poca la esperanza que había porque estaba muy afectada. Todos los días una psicóloga bajaba a hablar conmigo y me decía "tu hermana está muy mal". Era una manera de prepararme para lo peor", recuerda Dali Fernández, de 31 años.

A Dali le tocó dejar a sus cuatro hijos de 12, ocho, cuatro y tres años durante 10 meses para cuidar a Marelbis.

También se hizo cargo de Gerardo, un niño de 10 años quien sufrió quemaduras graves cuando manipulaba una lámpara de gasoil.

"Mis hijos me ven ahora como una extraña, pero valió la pena porque Marelbis ha avanzado. Sentí que debía ir, porque si Dios nos abrió las puertas a una nueva oportunidad no debía desaprovecharla".

Los días en el HUM y el Coromoto fueron muy duros: "Cuando comenzamos a ver que cada día moría uno de los hospitalizados nuestras esperanzas disminuían. Teníamos los nervios de punta, porque pensábamos que a Marelbis le pasaría lo mismo", manifestó Dali.

Colaboración

Mientras agradece la colaboración brindada por el Gobierno nacional, Dali, explica: "Allá no nos faltó nada. Nos costearon todos los gastos durante ocho meses. De lunes a viernes me quedaba en el hospital, pues colaboraba en la atención de Marelbis y Gerardo. Los fines de semana me iba a un apartamento que alquilaron para mí".

Hace tres meses la joven wayuu logró caminar de nuevo. "Muchas veces le dije que pusiera de su parte, que sacara fuerzas para seguir adelante, porque la vida le daba otro chance. Poco a poco fue recuperando el apetito, aunque todavía no puede comer con normalidad, porque se quemó por dentro", explicó un poco más serena Dali.

Días duros

Cuando se remonta a los primeros meses de su estadía en la Isla de Gavelton, la dama, conó la fortaleza propia de la estirpe guajira, asiente: "Nunca pensé que traería viva a mi hermana. De hecho cuando nos vinimos el viernes, los médicos nos decían llorando que jamás pensaron en verla salir caminado del hospital. Ellos no querían que nos viniéramos, pero necesitaba venir a ver a mis hijos".

"Tenemos consulta para el 2 de febrero del próximo año, pero nos preocupa que recaiga, porque aquí no tenemos para hacerle las terapias que necesita para mejorar la movilidad en su cuerpo. Somos muy pobres y tampoco tenemos los recursos para adquirir la alimentación especial que requiere. Desde que llegamos no hemos podido retomar el contacto con las personas que tanto nos ayudaron, quisiéramos que sepan de nuestra llegada", expresó.

Venezolanos solidarios

La solidaridad de los venezolanos radicados en EEUU también es recordada por Dali: "Apenas se enteraron que estábamos allá comenzamos a recibir entre 15 y 20 visitas al día. Jamás me sentí sola, ellos fueron una familia, al extremo de que los mexicanos y norteamericanos me decían "qué unidos son los venezolanos"".

Los ojos de Magalis se aguarapan de nuevo de sólo pensar que la situación vivida durante los meses de diciembre, enero y febrero se repita.

"Cuando escucho que va a haber un paro lloro, porque pienso que otras personas puedan pasar por lo que ha pasado mi hermanita. No quisiera que se repitiera, porque de alguna forma nos sentimos víctimas de eso".

A José Inocencio Fernández, padre de Marielbis, también le espanta la idea.

"Lo que pasó no se debe repetir. Mi hija es una muestra de las consecuencias que dejó ese paro. Apenas estaba comenzando el primer año cuando ocurrió el accidente", recalcó el hombre de 65 años.

La esperanza

La asusencia de los dedos de su mano derecha y su humanidad marcada por las cicatrices de aquel incendio inclemente, no han opacado las ganas de vivir de Marelbis.

Aunque con dificultad, la muchacha dijo: "Muchas gracias al Presidente. Le pido que me siga ayudando con los alimentos".

Unas lágrimas se escapan de sus ojos hendidos por el fuego, cuando recuerda el trágico episodio: "me trataron bien", susurra, mientras una leve sonrisa advierte que en su espíritu permanecen intactas las ganas de seguir adelante.

La solidaridad de los venezolanos radicados en EE UU se manifestó. "Nos visitaban todos los días", contó Dali.

LA TRAGEDIA

EL ACCIDENTEdonde perdieron la vida cuatro personas por causa de las quemaduras, se produjo en el kilómetro Cero, adyacente a la población de El Molinete, municipio Páez.

EL MICROBÚSplacas 780-396, color verde, cubría la ruta Carrasquero-Las Guardias.

ENTRE LOS HERIDOSarrojados por el suceso figuraron: Nelson González (38), conductor del colectivo; Dilia Medina (38), Ronald Ochoa (14), Bernardo Fernández (17), Nery Amaya (23), Marelbis González (16), María González (39), Leopoldo Moreno (20), Marbella Ochoa (32), María Queipo (15), Ana González (15), Tairis González (16) y Mariángel Mieles (16).

Gerardo Suárez Bermont también fue enviado por el gobierno a EE UU


"Soñaba que estaba en un lugar muy bonito"

Aunque su historia es otra, Gerardo Suárez Bermont, también viajó en la aeroambulancia que partió el 25 de febrero al hospital Gaveltons, en Texas, junto con Marelbis.

"Mi hijo se quemó cuando intentaba prender una mecha con una lámpara de gasoil. Eso fue el 4 de febrero en nuestro rancho ubicado en el sector La Isla, entre los ríos Catatumbo y río de Oro", contó Elsa Bermont, madre del pequeño de 10 años.

El traslado de Gerardo también fue gestionado por el gobierno venezolano. "No me pude ir con él porque no tenía los documentos, la guajira (Dalia) se portó muy bien, lo cuidó como a un hijo sin conocerlo, mientras me resolvían el trámite de la visa", agregó la mujer, natural del poblado de Bochalema, situado al norte de Santander.

"Estuve dormido tres meses. Soñaba que estaba en un lugar muy bonito, con muchos juguetes. Cuando desperté no sabía a donde estaba, me sentí extraño, porque no conocía el lugar", explicó el infante, quien también presentó quemaduras de segundo y tercer grado.

Sobre ese momento, Dali Fernández contó: "El niño me desconocía y me decía que quería ver a su mamá. Con los días nos fuimos compenetrando y lloró cuando se vino".

En los próximos días el pequeño, quien permanece hospedado desde agosto en un hotel de la ciudad mediante la colaboración de Corpozulia, deberá regresar al hospital.

"Tenemos inconvenientes con mi visa, pero nos han prestado mucha colaboración. Solos no hubiésemos podido, porque somos muy pobres", aseguró la dama.

CRONOLOGÍA

2 DE DICIEMBRE Se inició el paro nacional convocado por la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y Fedecámaras.

4 DE DICIEMBREEl buque Pilín León, de la flota de PDV Marina, fue fondeado en la bahía del Lago de Maracaibo. Su tripulación, capitaneada por Daniel Alfaro, se sumó al paro nacional.

6 DE DICIEMBRE Comenzaron las colas en las estaciones de servicio motivado a los rumores sobre la inminente escasez de gasolina. En ese momento, los empresarios gasolineros anunciaron su respaldo a la medida.

12 DE DICIEMBRE Tras diez días sin recibir despachos por los buques de PDV Marina procedentes del Complejo Refinador de Paraguaná, las reservas de la planta de distribución Bajo Grande comenzaron a caer en forma dramática. Ese día el MEM y el Ejército activaron un plan de contingencia.

19 DE DICIEMBRE Llegaron al Zulia las primeras 25 gandolas procedentes del CRP, luego que el MEM solicitara refuerzos a través de cisternas para el occidente venezolano.

20 DE DICIEMBRE Una nueva tripulación del B/T Pilín León (ahora Negra Matea) abordó la nave. El capitán Carlos López Peña, con más de 40 años de experiencia en navegación, comandó la nave.

21 DE DICIEMBRE A las 4:50 pm el buque tanquero atravesó el Puente General Rafael Urdaneta luego de permanecer 16 días fondeado.

22 DE DICIEMBRE Se inició la distribución de la gasolina traída en el barco desde el CRP. Pese a este paso la crisis continúo, pues aún no se habían reestablecido las labores de producción.

29 DE DICIEMBRE Atracó en Bajo Grande "El Moruy" cargado con 200.000 barriles de carburante.

4 DE ENERO Las autoridades encargadas del plan de contingencia anunciaron que quedaba gasolina para cuatro días. La zozobra se apoderó de la población, que pese a las circunstancias mantuvo un comportamiento cívico.

9 DE ENERO El "Maritza Sayalero" trajo 270.000 barriles de combustible.

12 DE ENERO Otro barco, El Moruy arribó a la región con 125.000 barriles de gasolina.

13 DE ENERO Se aplicó el suministro por terminal de placas.

22 DE ENERO Después de 10 días sin suministro, arribó al Zulia el "Great Promise" con 266.000 barriles de gasolina sin plomo.

5 DE FEBRERO Se restringió el despacho de combustible a la población. Sólo recibieron gasolina los trabajadores del transporte público como una medida para garantizar el traslado de los pasajeros.

7 DE FEBRERO Tras 13 días sin despachos arribó el "Great Promise" con 265.000 barriles de carburante sin plomo. Las gasolineras mantuvieron cerradas sus puertas durante tres días. Sábado 8 y domingo 9 se reanudaron los despachos.

23 DE FEBRERO El Ejército, en la voz del general de división, Alberto José Gutiérrez, comandante de la Primera División de Infantería del Zulia, anunció la suspensión de las restricciones.

25 DE FEBRERO Luego de mantenerse la crisis por 81 días las estaciones abrieron.