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Asunto:[LEA-Venezuela] (5/5) El sabotaje tecnológico de PDVSA y los derra mes petroleros en el Lago de Maracaibo
Fecha:Martes, 17 de Junio, 2003  22:58:32 (-0400)
Autor:Jorge Hinestroza <vitae3 @..........ve>

Los daños habituales a la ecología lacustre y terrestre: un gigantesco, creciente e inauditado pasivo ambiental

 

Como lo declaró la titular del Ministerio del Ambiente, los derrames ocurridos en el Lago durante el paro petrolero no presentaron una frecuencia muy superior a los períodos anteriores y fue observada una situación habitual en ese sentido.

 

Los recientes daños ocasionados a las instalaciones petroleras de tierra y lago, la biota lacustre, esencialmente representada por el fito y el zoo plancton, principales eslabones de la cadena trófica, así como los moluscos, crustáceos (invertebrados) y los peces cartilaginosos (rayas) y óseos (vertebrados) fueron objeto de desequilibrios puntuales en lo que respecta a la sobrevivencia y migración debido en esencia a los derrames de crudo y otros derivados que, a modo de cerco altamente tóxico y letal, asfixiaron específicos espacios de vida en el sistema lacustre. Sin embargo, es necesario señalar que la historia de las agresiones al ambiente natural en nuestra región ha acompañado permanentemente el desarrollo de la industria petrolera, petroquímica y carbonífera, por lo que este caso no es una excepción a la conocida caracterización de los efectos de estas industrias en los ecosistemas, en el mundo entero.

 

Para ser específicos y responsables con estos señalamientos, pese a que en la actualidad ninguno de los organismos e instituciones públicas o privadas han difundido el resultado o cuantificación del coste ambiental que significaron estos actos de irresponsable y fascista signo, podemos citar algunas referencias provenientes del libro “El Sistema de Maracaibo” editado por el Dr. Gilberto Rodríguez (Centro de Ecología—IVIC) cuando, en el capítulo 7 del mismo, dedicado al manejo de los recursos naturales del Sistema de Maracaibo destaca en relación a los efectos del petróleo sobre los seres vivos lo siguiente:

 

“El daño del petróleo y sus componentes a los organismos puede ser por efectos mecánicos o químicos. Los efectos químicos son ejercidos solamente por los compuestos solubles en agua. La solubilidad de los hidrocarburos es notablemente baja; sin embargo, las parafinas de cadena recta hasta 8 átomos de carbono y varios compuestos aromáticos tienen una solubilidad considerable; benceno 880 ppm; tolueno 470 ppm; pentano 360 ppm; hexano 138 ppm; heptano, 52 ppm. A parte de los compuestos fenólicos que son muy solubles en agua, los elementos más tóxicos son los hidrocarburos aromáticos más volátiles.

 

(a)Peces: El efecto del petróleo crudo sobre los peces es principalmente mecánico. Sin embargo, la superficie externa del cuerpo, así como la boca y cámaras branquiales están recubiertas de mucus que es repelente del petróleo. Los fenoles irritan las branquias, causando fuerte secreción y destrucción de la membrana mucosa; también afecta el sistema nervioso central y el sistema endocrino. El límite de toxicidad para los peces parece estar cerca de 20 ppm.

 

(b)Moluscos: La experiencia obtenida del estudio de grandes derrames ocasionados por accidentes de barcos en el Mar del Norte y en la Costa de los Estados Unidos, muestra que los moluscos sufren fuertes mortalidades en esas ocasiones. En particular los ostrales (Crassostrea sp. —género de las ostras de mangle-) pueden ser obliterados cuando el petróleo se hunde en masa.

 

Examinando esta situación a la luz de las acciones dirigidas como palancas políticas, a perturbar la estabilidad económica nacional, no podemos menos que notar la ausencia de valores éticos ecológicos en ese movimiento político dentro de PDVSA que involucró a factores de alto nivel técnico, que llegaron a  atreverse a desertar de sus responsabilidades en el plan de contingencias contra derrames y permitieron la ejecución de atentados contra el Lago de Maracaibo, y pusieron en peligro a las comunidades adyacentes a las instalaciones petroleras.

 

Esta nefasta acción contra el ambiente con fines políticos por demás ilegítimos, no solamente trajo como consecuencia nuevos impactos negativos contra el lago, sino que constituyó también una mayúscula violación de la confianza que la población quiere sostener ante la gestión de los funcionarios encargados del manejo y protección de nuestras riquezas naturales y su preservación para las futuras generaciones. En este panorama moralmente desolador se revela el carácter espurio de las relaciones públicas corporativas con que se manipuló aquella hermosa frase “Cuidar es querer” por líderes que dirigieron a PDVSA por muchos años y que hoy, con su movilización antinacional, demostraron querer poco, y lejos de cuidar, prefirieron dañar.

 

Al lado de ese deshonroso desempeño gerencial, queremos resaltar y apoyar lo que parece emerger como una nueva manera de plantear la ética de las relaciones públicas ante el entorno comunitario regional, expresada en diversas declaraciones públicas de Félix Rodríguez, Gerente de PDVSA Occidente, en el sentido de que la población debe conocer la verdadera realidad de los riesgos de la producción petrolera y contribuir a la protección de las instalaciones, a esto sumamos las declaraciones de la Ministra del Ambiente Ana Elisa Osorio, quien señaló que la gestión ambiental de la industria petrolera nacional se hará mas transparente en su gestión ambiental y el Estado retomará su autoridad de supervisión sobre la misma.

 

Asimismo, queremos hacer un reconocimiento a aquellos empleados de las diferentes nóminas de PDVSA que contribuyeron a reactivar y mantener activa la industria petrolera aún a riesgo de su propia integridad, como lo evidenciaron los ataques y afrentas personales que encararon gerentes, supervisores y trabajadores de diferentes áreas, donde se llegó inclusive a atentados con armas de fuego, ataques a vehículos en plenas labores, disturbios en campos petroleros, instalaciones, etc., como llegó a ocurrir en la Costa Oriental del Lago y otros lugares del país.

 

Finalmente, es importante acotar que la reactivación y normalidad productiva de PDVSA es una demostración irrefutable de que las operaciones petroleras funcionan de una manera continua, bajo el control operativo de un personal que demuestra preparación, competencia técnica y destrezas apropiadas para el manejo de las instalaciones, en tanto la supuesta siniestralidad que fue denunciada por Gente del Petróleo y achacada a la torpeza e inexperiencia de un personal advenedizo se ha esfumado como una evidente falacia. Demás está decir que no estamos presenciando un acrecentamiento de situaciones inéditas de contaminación, explosiones e incendios en la industria petrolera, sino que observamos la conocida situación de normalidad productiva, en un ambiente lacustre sometido a las presiones ambientales por todos conocidas y denunciadas de antiguo por académicos, pescadores y ambientalistas. Es importante acotar que La Universidad del Zulia ha ofrecido información producida en interesantes investigaciones relacionadas, entre otras, con la siniestralidad laboral y la afectación de la salud de la población regional.

 

Seguidamente, el paro petrolero, al descontinuar la producción de hidrocarburos e impedirse la carga de los buques-tanqueros que transportan el crudo hacia el exterior, detuvo las exportaciones y cortó el ingreso de divisas que obtiene el país por el petróleo. Como consecuencia, según la declaraciones oficiales, la Nación venezolana  sufrió un descalabro económico que ascendió a una pérdida por el valor de 4 mil doscientos sesenta y siete millones de bolívares (Bs. 4.267.000.000,oo), cifra que se eleva a nueve mil doscientos dos millardos de bolívares (Bs. 9.202.000.000,oo) si sumamos el costo del paro perteneciente al ámbito no petrolero de la economía venezolana.

 

 

Sabotaje petrolero, democracia, soberanía y seguridad nacional

 

La situación descrita pone de relieve la vulneración de la soberanía y la seguridad del país adelantada por elementos ajenos a los intereses de la Nación, además de que constituye un severo golpe a los derechos de los venezolanos a la participación en la toma de decisiones de los aspectos estratégicos de la vida republicana. La insólita ligereza de sumar nuestra principal industria a este paro petrolero nacional resalta en proporción directa a la unilateralidad y arbitrariedad política de quienes se arrogaron ilegítimamente la representación de la mayoría de la población para ejercer acciones insurreccionales contra el Presidente de la República.

 

La consecuencia inmediata de este paro petrolero fue el corte generalizado de suministro de gasolina, gasoil y gas doméstico, entre otros productos derivados de los hidrocarburos. Esto condujo a una brusca y profunda caída de la calidad de vida de la población, inédita en la historia contemporánea del país, que se tradujo en un gran sufrimiento de la población, principalmente debido al subsecuente desabastecimiento y encarecimiento de todos los artículos de primera necesidad, semejando esta situación un estado de sitio por mar y tierra con sus consecuencias de creciente ahogamiento de las condiciones de supervivencia de la población, que padeció de una gran incertidumbre. Como parte del paro petrolero, esta situación fue agravada con el fondeado de los buques petroleros frente a Maracaibo. Al lado del intento de impedir que los embarques de gasolina descargaran en el terminal de Bajo Grande, se difundió en forma alarmista a través de los medios privados que se corría el riesgo de explosión si se intentaba la movilización de estos barcos. Esta maniobra de terrorismo psicológico provocó muchas horas de zozobra en la población local, especialmente de los habitantes cercanos al lago. Prominentes voceros de la oposición aparecieron en la televisión con predicciones de accidentes y mortandad masiva bajo las llamas que provocaría en Maracaibo el incendio de los cuarenta y cuatro millones de  litros de gasolina que trasportaba el buque Pilín León.

 

La paralización petrolera y el manejo mediático que sirvió de soporte ideológico y propagandístico a este vasto plan conspirativo conformaron un cuadro ejemplar de manipulación política que evidenció tácticas terroristas, como las que hemos descrito en el caso de los derrames petroleros intencionales y sabotaje a diversas instalaciones de alto riesgo y el alarmismo con que se manejó públicamente el riesgo de fondear el buque Pilín León frente a la ciudad de Maracaibo.

 

En el plano de la soberanía de Venezuela, salta a la vista que el desarrollo de este plan conspirativo puso de relieve la vulnerabilidad de la Nación, en tanto se evidenciaron debilidades del estado venezolano para mantener la integridad nacional, la seguridad económica y la capacidad de respuesta de nuestras Fuerzas Armadas frente a las amenazas a que fueron sometidas las fuentes energéticas de indiscutible carácter estratégico para la movilización militar. La gravedad de este panorama adquiere una significación específica ligada a la subordinación de nuestra principal industria a empresas de filiación extranjera con una conducta evidentemente adversa a los intereses de la industria nacional.

 

Es importante señalar que el abandono de responsabilidades por parte de miembros de la nómina mayor de PDVSA y la reactivación de la corporación por empleados no sumados al paro, ha brindado una oportunidad al país para aliviar a la industria petrolera de una onerosa sobrecarga de personal a nivel gerencial, aunque resulta también preocupante la pérdida de una parte de la experiencia tecnológica acumulada en este contingente profesional que abandonó sus labores. En este punto, emerge un aspecto moral de suma importancia, pues debe prevalecer un tratamiento profundamente ético y transparente que contribuya a proteger los valores bioéticos humanos y sociales de los venezolanos y la integridad de la Nación soslayada en la violación de los fundamentos del mejoramiento de la calidad de vida de la población. Esta necesaria actitud ética debe fundamentar la conducta de nuestro sistema judicial que redundará en evitar la expansión de una “cultura de la impunidad” en el manejo de los asuntos públicos de los venezolanos, en éste y en todos los casos donde se evidencie, como lo ha sido el sabotaje de PDVSA, una violación a la integridad de la Nación Venezolana.

 

Es de suprema importancia recalcar que el asunto petrolero no es un problema estrictamente técnico, reducido a los aspectos productivos o a los efectos de la contaminación ambiental provocada en la explotación de los hidrocarburos, sino que está referido a las dimensiones políticas, económicas y ecológicas centrales de la vida nacional, y por ende, gravita de manera estratégica en la vida de cada uno de nosotros, por lo que, en esta cuestión, la defensa de los intereses petroleros venezolanos equivale a una necesaria política del estado expresada en la protección de todos nuestros recursos naturales renovables y no renovables, el aumento de nuestra renta petrolera, la estabilización y bajo nivel de producción de crudo con los mejores precios, y la propiedad social, pública y soberana de Petróleos de Venezuela, bajo modalidades y asociaciones productivas y comerciales que aseguren el control nacional del producto petrolero para beneficio equitativo de todos los venezolanos, donde la privatización sea solamente un mecanismo necesario para reforzar el manejo equilibrado de la industria y no la oportunidad para reproducir élites gerenciales que aprovechan sus poderes funcionales para extorsionar a la Nación y beneficiar intereses transnacionales.

 

En el comienzo del siglo XXI,  la coyuntura de cambios que vive PDVSA debe ser aprovechado como una formidable oportunidad de transición hacia una organización productiva que cumpla el papel de centro de irradiación de innovaciones tecnológicas y sociales, que se oriente al desarrollo endógeno y soberano de una economía respetuosa del equilibrio ecológico, la diversidad cultural y la equidad social.

 

Mg. Jorge Hinestroza, Docente e investigador Área Ambiental, Facultad  de Ciencias. (LUZ)

Br.  Nicanor Cifuentes, Tesista de la Licenciatura en Biología Facultad  de Ciencias. (LUZ)

MSc. Hender Urdaneta, Docente e investigador Área Ambiental. Facultad de Humanidades y Educación. (LUZ)

MSc.. Blanca Medina - Investigadora Área Ambiental. Facultad de Humanidades y Educación. (LUZ)

Ing. Luis H. Arciniegas, Docente Área Computación. Facultad  de Ciencias. (LUZ)

Dra. Ana M. Castellano, Docente e investigadora Área Social. Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. (LUZ)