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Artículo publicado en el Semanario "Despertar
Universitario", Mérida, Año 0, Nº 98, del 18-22 Mayo de 2003.
Biodiversidad de Venezuela
Jaime E. Péfaur*
Las
riquezas naturales hacen afortunados a los países. Venezuela es rica en
petróleo, pero también lo es en otros productos naturales, y por ello, nuestro
país es considerado megadiverso, en una expresión de resaltar lo rico que somos
en vida animal, vida vegetal y paisajes. También son megadiversos Brasil,
Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, México, entre los países latinoamericanos.
Dada
la ubicación geográfica de Venezuela en el norte de Sudamérica, donde se recibe
la influencia del Océano Atlántico y del Mar Caribe, y con la existencia de
grandes cordilleras a lo largo de nuestra costa, en oriente (en la zona de los
tepuyes), y en occidente (en la frontera con Colombia), se produce una variedad
de paisajes o zonas de vida, donde se alojan todas las especies de fauna
silvestre y de la flora venezolana.
A la
vez, estas zonas de vida están recorridas por arroyos y ríos, y contienen lagos
y ciénagas, que convierten al país en una verdadera fábrica de agua dulce,
aquella que justamente es tan escasa en otras regiones del planeta, haciéndola
apta para el desarrollo de selvas, de bosques, de pastizales, de sembradíos.
Y en
esta tierra de gracia, se desarrolla la variedad de vida. Existen
aproximadamente 15.500 diferentes especies de plantas; es decir, somos muy ricos
en helechos, en orquídeas, en bambúes, en gramíneas, en árboles. La riqueza
también se extiende a los animales silvestres, donde hay aproximadamente unas
1200 especies de peces, unas 300 especies de anfibios e igual número de
reptiles, unas 1300 especies de aves y unas 350 especies de mamíferos. Los
insectos también son muy numerosos, probablemente con más de 150.000 especies!
Otros animales también abundan.
Pero
la riqueza en biodiversidad hay que manejarla para que ella se manifieste. Por
una parte, muchas especies han sido aprovechadas por la agricultura y en labores
de caza y pesca. El cacao, los tomates, las papas, tabaco, algodón, maíz,
aguacate, guayabas, guanábanas y anones, palmitos y mereyes, han sido productos
de esta región y tradicionalmente aprovechados por las etnias iniciales de este
país, así como por los habitantes que continúan ocupando estas tierras. Se suma
a ello el permanente consumo de venados, lapas, picures, pavas, patos, conejos,
chigüires, y babas, entre otros animales de cacería, y de todos los peces
inimaginables, a través de la pesca, que han provisto la carne de monte donde va
la proteina que consumen muchos de los indígenas y campesinos
venezolanos.

Por
otra parte, frente a ese uso agrícola y de caza y pesca, la biodiversidad busca
aprovechar a todas las especies en el futuro y con un sentido además sostenible.
Con el avance tecnológico se espera obtener los principios activos de muchas
plantas y animales, produciendo fármacos a usar en diferentes enfermedades. Cada
planta, cada animal, podría proveernos con sustancias muy especiales que
aprovecharíamos en el futuro, incrementando nuestra salud, la de los animales
domésticos, así como la del medio ambiente. Como ejemplos de esto, se sabe que
las plantas solanáceas (tomates y tomatillos) tienen sustancias que actúan como
repelentes de insectos; del veneno de las serpientes, se obtienen sustancias que
actúan como activadores cardíacos. Esta es la razón por la cual las grandes
empresas farmacéuticas y agroindustriales son las más interesadas en conocer y
aprovechar la biodiversidad.
Advertido de esta riqueza, el estado venezolano ha tomado medidas para
preservar, proteger y conservar los valores de biodiversidad. Se ha elaborado
una Ley Orgánica, que de alguna manera regula todas las actividades alrededor de
la biodiversidad. Se ha creado en el Ministerio del Ambiente una Oficina
Nacional de Diversidad Biológica, que maneja los problemas de la fauna, la flora
y sus ambientes. Como complemento, se aprovecha la red de parques nacionales y
otras áreas con protección administrativa, para preservar y proteger a la
riqueza biológica del país. A objeto de estudiar y conocer más detalladamente a
los componentes de nuestra biodiversidad el estado venezolano, a través del
antiguo CONICIT, elaboró, convocó y financió una Agenda sobre la diversidad
biológica.

Adicionalmente las universidades, algunas
ONGs e instituciones dedicadas a la investigación en ecología, a lo largo de las
últimas décadas se han encargado de realizar investigaciones científicas, que
han dado abundantes productos emanados del conocimiento, manejo y conservación
de los recursos de la biodiversidad.
El que
Venezuela permanezca como país megadiverso depende de la interacción gobierno –
comunidades, para preservar y proteger todos los recursos animales y vegetales.
El que nuestro país sea capaz de aprovechar sus recursos con sentido sostenible
depende de la interacción gobierno – universidades, para desarrollar el
conocimiento y manejo de la biodiversidad.
Grupo de Ecología Animal
Facultad de Ciencias, Universidad de Los Andes, Mérida.
E-mail: pefaur@ ula.ve
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