Inicio > Mis eListas > lea > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 2552 al 2581 
AsuntoAutor
RE: Periodicos on- Tito Bar
LEA: PROYECTO DE D Jorge
las empresasas hid Jorge Hi
Los Verdes-Izquier Jorge Hi
presentacion a eli francisc
Organismos Genetic jorge_hi
En Español: Charla Jorge Hi
frente a la VII Co Sociedad
Panorama: Soñar co Jorge Hi
Panorama: Ticoporo Jorge Hi
NUEVO YACIMIENTO D Julio Ce
RE: NUEVO YACIMIEN Dominga
YACIMIENTO DE ORO Jorge Hi
saludos jorge henderso
Re: III Congreso L Jorge Hi
Vanadio en el petr Jorge Hi
FW: Convocatoria a F. Eduar
¿Reciben los mensa Jorge Hi
ONU CUESTIONA AYUD Julio Ce
CONCESIONES CARBON Julio Ce
Fw: La erupción de Sociedad
ecologista deport Sociedad
Sancionada la Orde Jorge Hi
Budget Crisis Thre Carlos P
RE: ¿Reciben los m Niurka P
Pinceladas de los Eukarys
En peligro Derecho Jorge Hi
RV: Favor borrar m Dominga
Invitación Foro: C Maria Pa
Invitación Foro:Cu Maria Pa
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Lista Ecologia y Ambiente - VZLA
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 2958     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[LEA-Venezuela] Panorama: Ticoporo, bajo el ruido de las motosierras
Fecha:Domingo, 10 de Noviembre, 2002  09:00:51 (-0400)
Autor:Jorge Hinestroza <vitae3 @..........ve>

Dario Panorama, Maracaibo, domingo 10 de noviembre de 2002

En la reserva queda menos de 1% de bosque natural (parte I)
Ticoporo, bajo el ruido de las motosierras
Texto: Annel Mejias

Las industrias del municipio "Antonio José de Sucre" exigen una producción
anual de casi 57.000 M3 de madera. La Unidad I de la reserva se utiliza,
prácticamente, para actividad agropecuaria. En un camión 350 se pueden
cargar hasta 5 M3 de madera. Según un lugareño, la GN cobra 80 mil bolívares
por cada flete.

Cuando se entra por la delgada carretera de granzón que conduce hasta el
puesto de la Guardia Nacional (GN) La Cadena, en el municipio "Antonio José
de Sucre" de Barinas, se ven a los lados explanadas de pasto verde con
buenas hileras de ganado de engorde. Terrenos llanos por doquier, fincas que
alcanzan hasta 2.000 hectáreas.
Son como 200 kilómetros que sirven de abre boca para descubrir lo que vendrá
después: un peladero llamado reserva forestal de Ticoporo. Por ese mismo
camino, una fila de camiones 350 levanta diariamente una nube de tierra
seca. En sus celdas de color negro y rojo sobresalen los cachos de los
mautes (toros para cebar) que entran y salen todos los días de las parcelas
de la zona.
Las cargas de los rolos de madera recién cortados se ven en la noche, cuando
pasan por las trochas clandestinas construidas por los mismos traficantes.
En invierno, utilizan la corriente del río Suripá para transportarla hasta
el puerto de San Pedro y luego llevarla al poblado Las Parcelas, ubicado en
el municipio "Ezequiel Zamora", donde existen centros de acopio.
En el calor de esa tarde, el diputado Gerardo Soto, quien se encuentra en la
sede de la Alcaldía, en Socopó, resume la situación: "Si uno se pone en esta
carretera desde la mañanita hasta la tarde, comprobará que salen ganado de
engorde, toros pa" mataderos, camionetas cargadas de ají, ocumo... todos los
rubros agrícolas y se ve bajar, además, gente que tiene buenas vaqueras de
hierro, bien instaladas". En pocas palabras, Ticoporo, como lo asoma este
funcionario, representa una unidad de producción agropecuaria.

¿Guardias sordos?

Desde 1950 hasta el 60, se crearon las diez reservas forestales que tiene
ahora Venezuela. Entre ellas se encontraba Ticoporo, que recibió este rango
en 1955 y posteriormente se le nombró Área Bajo Régimen de Administración
Especial para regular la explotación maderera y resguardar los recursos
naturales.
Después de 15 años, se otorgaron las primeras concesiones para ser
explotada. Las empresas afortunadas: Contaca, Emallca y Emifoca, que también
tenían el permiso para explotar Caparo, ubicada en Barinas. Se seccionó
Ticoporo en cuatro unidades, tres distribuidas para estas empresas y la
cuarta se declaró zona experimental de la Universidad de Los Andes.
Actualmente, la Unidad I se utiliza para actividades agropecuarias.
Según lo establecido legalmente, por cada árbol talado estas empresas
debieron sembrar ocho. "No fueron grandes plantaciones las que se
hicieron -recuerda el ingeniero Gerardo Alí Gutiérrez del Ministerio del
Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Marnr)-, pero sí quedó un
lote de bosque artificial". Ahora, estos troncos, generalmente de teca y
melina, los desploman a cada rato.
Una vez que se pisa la tierra oscura del puesto La Cadena -uno de los cuatro
puntos de vigilancia de la GN en la reserva- se siente el olor húmedo de los
largos árboles que se distribuyen alrededor. Por el follaje tupido que
apalea el calor de la tarde apenas se cuelan unos macilentos rayos de sol.
Si se recorre dos kilómetros más abajo de este puesto, el panorama se
desfigura: los chuzos de madera se erigen sobre los troncos mutilados de lo
que fueron antes árboles de teca. El ingeniero Alí Gutiérrez baja su
rostro -la sombra de la gorra se acentúa en sus ojos verdes- y suelta, a
modo de susurro: "¿Usted cree que, a tan poca distancia, los guardias no van
a escuchar una motosierra?".
Según un lugareño, quien no quiso ser identificado -"aquí hay hasta
sicariatos, este negocio lo maneja gente con mucho poder", nos confesó-, la
GN cobra entre 80 y 100 mil bolívares por cada viaje (flete), dependiendo de
la cantidad de madera que se transporte.
"Es mentira -refutó Carlos Durán, comandante del Destacamento Nº 14 de la GN
de Barinas-, nosotros hacemos nuestro trabajo limpiamente".

Delimitando espacio

Un kilómetro más de camino y dos hombres morenos que visten de verde -son
guardias nacionales- atajan la camioneta. Allí se encuentra un perito del
Marnr, Alveiro Astorca, quien señala bosque adentro por una trocha donde se
ven las huellas frescas de un camión 350 -se cargan hasta 5 m3 de madera-.
"Lo intentamos agarrar, pero salió "espaloma"o"", dice para referirse a un
"bachaco" (traficante de madera) que se encontraba con la motosierra aún
caliente.
En esa "parcela", a diferencia de los otros solares invadidos que se ven por
la orilla de la carretera, no se levantan, entre los troncos que sirven de
estantillos, las tres o cuatro líneas de alambre que delimitan el espacio.
"Aquí a la gente lo que interesa es tener su pedazo de tierra, cercar,
talar, vender la madera y quemar para luego sembrar pasto y criar ganado",
comenta el ingeniero Alí Gutiérrez, quien sentencia, además, con aires de
frustración, que la reserva, a ese ritmo de explotación, desaparecerá en
tres o cuatro años.
Antes, cuando se encontraban produciendo las empresas contratistas, el
Estado venezolano podía tener un control sobre la explotación de madera,
pero actualmente Emallca espera por la rescisión del contrato y el par
restante ya no tiene permiso para aprovechar forestalmente la reserva.
"Hace diez años había, si acaso, dos o tres mil familias, pero ahora se
duplicó: tenemos 6.700 familias", calcula, como si se tratara de una
fórmula, Fidelina Mejías, directora del Marnr, seccional Barinas. Según
ella, sólo queda un escaso 0,79% de bosque natural que contenía especies
como caoba, cedro, caujaro, mijao, samán... en total, 18 variedades. "Se ha
arrasado todo en 95%", dice.

"Ya no hay reserva"

Una de las causas de la problemática de la reserva: el incentivo de las
invasiones. "La mayor responsabilidad recae sobre los políticos que mandaron
a invadir en época electoral. Ahora puedo afirmar que allí hay cerca de
17.000 familias", dice de manera categórica Trino Hurtado, alcalde del
municipio "Antonio José de Sucre".
"Creo que la actividad maderera representa la mitad de la economía de
Socopó -continúa mientras se seca el sudor de su rostro rechoncho-. A estas
alturas, ya no hay reserva forestal, queda madera, pero sería iluso negar
que prácticamente lo que hay son fincas". Una cruda frase que revela una
verdad: la reserva de Ticoporo agoniza.

MERCADO

El plantel industrial que existe en Socopó abarca, según cálculos del
Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (Marnr), 60
machihembradoras y 200 carpinterías -cerca de 60% son ilegales-.
De las primeras, cada una procesa, aproximadamente, cuatro metros cúbicos
(M3) de madera diarios. Si trabajan 20 días al mes, mensualmente producen
4.800 M3. Al año, exigen cerca de 57.000 m3 de madera.
En las carpinterías cada una consume unos 200 M3 de madera diarios. Si
trabajan 20 días, utilizan 40 M3 al mes y, por lo tanto, al año gastan
alrededor de 500 M3.
"Allí no tomamos en cuenta el resto de materia prima que sale de
contrabando", comenta el ingeniero forestal Gerardo Ali Gutiérrez, del
Marnr. Si se continúa a este ritmo de exigencia del mercado, a la reserva no
le queda mucho tiempo de vida.









Rosario Flores
Marlene de Andrade
Nicola Di Bari
Emma Rabbe



Alfonso Carrasquel
El “Chico” grande del béisbol

Piero Luigi Giuriolo
El inmigrante del oro negro

Celia Cruz
Hija de un ferroviario




_______________________________________________________________________
Visita nuestro patrocinador:
~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~
              +++ ARSYS, Tu aliado en Internet +++
   Servicios de hosting, registro y alojamiento de dominios, etc.
   Haz clic aquí -> http://elistas.net/ml/91/
~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~