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Asunto:[LEA-Venezuela] ADOPTA UN TIBURÓN
Fecha:Jueves, 15 de Agosto, 2002  08:18:43 (-0400)
Autor:Jorge Hinestroza <vitae1 @.......net>

EL NACIONAL - JUEVES 15 DE AGOSTO DE 2002

Ambiente

Fundación Científica Los Roques rescata la especie en el país

ADOPTA UN TIBURÓN

A través del programa de conservación de los escualos, las personas interesadas tienen la posibilidad de contribuir con el ecosistema y adoptar un tiburón bebé y preservar a la Macuira. Los padrinos recibirán continuamente información sobre las modificaciones de talla y peso que presente su ahijado. El archipiélago es área de refugio para los recién nacidos

IVARELYS FIGUEREDO

Estos depredadores acuáticos están en peligro de extinción
Foto Cortesía de la Fundación Científica Los Roques
Las tortugas pueden vivir más de 500 años

Existen muchos animales que provocan diferentes sensaciones, más allá del simple hecho de llamar la atención de los humanos. Curiosidad, admiración y miedo son algunos de los sentimientos más frecuentes que despiertan las arañas, las serpientes, las ballenas y los felinos. Pero hay una especie que maravilla a más de uno, aunque su firme estampa cause un profundo temor: el tiburón.

Se dice que son grandes depredadores y que es posible que ataquen a personas en la orilla de las playas. Sin embargo, sin negar su peligrosidad, la realidad es que los tiburones juegan un papel vital en el mantenimiento del equilibrio ecológico, y se sitúan en la cúspide de la cadena alimentaria marina. Aunque representan sólo 1% de los peces, gracias a sus hábitos alimenticios actúan como controladores sanitarios, al retirar presas débiles del mar, de manera que impiden la propagación de enfermedades y fortalecen la composición genética de las poblaciones. Además, regulan el paso de energía a través de la cadena trófica.

A pesar de su importancia en los ecosistemas, un porcentaje considerable de las 370 especies de tiburones existentes en el mundo se encuentra en peligro de extinción. Las causas principales: sobreexplotación pesquera y matanza indiscriminada, originada por la falsa creencia de que los tiburones son máquinas asesinas. Por esto, es necesario aplicar estrategias concretas de preservación; de lo contrario, las próximas generaciones no tendrán la posibilidad de disfrutar del magnífico espectáculo que brindan. En la Fundación Científica Los Roques ya echaron a andar por el camino de la protección; desde 1995 se realiza el Programa de Conservación de Tiburones, el cual tiene como finalidad ampliar los conocimientos sobre la biología de las 21 especies de escualos que habitan el archipiélago -que representan 50% de los grupos conocidos en Venezuela-, así como llevar a cabo un seguimiento de las actividades dirigidas a capturarlos. Rafael Tavares, coordinador del proyecto, explicó que esa labor es pionera en el país, “porque, aunque muchos no lo saben, el archipiélago conforma una de las áreas de criaderos más importantes del Caribe. Aquí llegan las hembras exclusivamente a parir a sus crías y, luego, los juveniles se quedan alrededor de un año en nuestras costas. Con este proyecto intentamos conservar a los juveniles, para que puedan llegar a la etapa de adultos”.

La fundación no está trabajando de forma aislada. A través del programa de tiburones, las personas interesadas tienen la posibilidad de adoptar un tiburón bebé, de modo de contribuir con la conservación de la especie en Los Roques. Indicó Tavares que “los padrinos podrán colocarle el nombre de su preferencia al ejemplar, que estará previamente marcado, y se le irá entregando información sobre las modificaciones de talla y peso que presente su ahijado”. Sólo debe cancelar 15 mil bolívares anuales, en la cuenta corriente número 235-0011222 del Banco de Venezuela. Paramayor información comunicarse al (0212) 263 9729

Mundialmente amenazado

El tiburón macuira es una de las especies más importantes de las estudiadas por la fundación científica, debido a que su presencia es permanente en el archipiélago. Su área de criadero es toda la laguna central (entre isla Larga y cayo Sal), y nacen entre los meses de julio y agosto. El investigador explicó que no son comunes los tiburones adultos de esta variedad; “sin embargo, hay una gran abundancia de juveniles en los criaderos, lo que quiere decir que al alcanzar la etapa de subadulto (después de año y medio), realizan algún tipo de migración. Definitivamente, el archipiélago está proporcionando individuos al Caribe y, quizás, al Atlántico”. Según datos de National Geographic, se capturan anualmente 100 millones de tiburones en el mundo, de los cuales el mayor porcentaje son macuira. En 1999, sólo en Hong Kong se importaron las aletas de más de 28 millones de tiburones. Mientras que en Venezuela, el año pasado se capturaron más de 300 macuiras; 96% eran recién nacidos y juveniles, es decir, sólo 12 eran adultos, de los cuales 4 eran hembras, que habían llegado al archipiélago preñadas, con embriones 3 meses.

“Por eso debemos tratar de que los pescadores no capturen a los juveniles, para permitirles llegar a adultos. Además, en la fundación estamos tratando de concienciar a las personas que comercializan macuiras, para que maximicen su uso y pesquen racionalmente”, expresó Tavares.

Condiciones perfectas

La diversidad de especies marinas y la temperatura cálida de las aguas en el archipiélago Los Roques favorece la alimentación y el desarrollo de macuiras. De hecho, explicó el coordinador del programa, en las aguas que rodean la península de Florida, Estados Unidos, y en los mares de Suráfrica los tiburones miden 60 centímetros cuando nacen y necesitan entre 4 y 5 años para duplicar su tamaño; “en Venezuela, en año y medio llegan a ser subadultos, es decir, crecen hasta 140 centímetros, y cuando miden 150 alcanzan su madurez sexual”, señaló el investigador.

Pero no sólo los tiburones macuira se benefician del ecosistema de Los Roques. El tiburón cuchivano tiene su área de criadero en la laguna de la zona de protección integral, en Sebastopol; mientras que el tiburón bobo se ubica alrededor de los arrecifes y en la zona insular de poca profundidad, pero no hay motivo de preocupación, porque la abundancia de alimento impide que los ejemplares ataquen a los humanos. La labor que lleva adelante la Fundación Científica Los Roques ha permitido obtener importantes resultados biológicos, que han sido muy útiles a la hora de elaborar planes de manejo de tiburones. A través de una simple marca de plástico en el dorso del animal, se puede ejercer un monitoreo y determinar los movimientos migratorios, la edad y el crecimiento de los individuos.

De esta manera, los investigadores han logrado conocer las características especiales que presentan los elasmobranquios al desarrollarse en el ecosistema acuático venezolano y los beneficios que representan para el resto de las especies marinas.

Tortugas para el Caribe

El programa más antiguo que existe en la Fundación Científica Los Roques es el que se dedica a la cría en cautiverio y repoblación de tortugas marinas. Desde 1976 han sido liberados más de 14 mil quelonios. Juan Carlos Fernández, director general de la institución, señaló que de cada 1.000 tortuguillos que nacen, probablemente sólo uno llegue a edad adulta. “Con estos proyectos de cría y repoblación, el porcentaje aumenta. De hecho, se calcula que 1 de cada 100 puede llegar a adulto”. Explicó que en el archipiélago Los Roques existen 4 especies de quelonios marinos, “pero, como viven tanto –más de 500 años-, hay muchos vacíos de información, porque no han podido ser estudiados con profundidad”.

Señaló Fernández que el programa de las tortugas es uno de los proyectos estrella que realiza la fundación, “y lo mantenemos porque la tasa de crecimiento y sobrevivencia es alta; no sería así si no las conserváramos en cautiverio, para luego devolverlas a su entorno natural”. Actualmente, se crían 203 ejemplares, pertenecientes a las especies verde y carey. El proceso de conservación empieza desde el huevo. Antonio Vásquez, técnico de la estación científica, señaló que una vez que las tortugas desovan en la isla, los huevos son ubicados y protegidos con una malla. “Luego, calculamos de 48 a 62 días para que los tortuguillos nazcan. Los recogemos y los introducimos al agua para que se familiaricen. Inmediatamente, los trasladamos a los tanques y los criamos con sardinas y algas marinas”. Dentro de los tanques, las pequeñas tortugas permanecen año y medio para después ser liberadas con una marca que permitirá que sean controladas, con la finalidad de estudiar los cambios de tamaño, de peso y sus hábitos alimenticios. Sin embargo, el programa de repoblación ha sido criticado por algunos especialistas, que señalan que estos animales al ser criados en cautiverio, no graban adecuadamente la información ambiental y después se pierden a la hora de volver a las playas de anidación. “Además, dicen que no aprenden a alimentarse solas. Las únicas pruebas que hay son 25 o 30 reportes de tortugas, que han sido criadas en esos programas y han tratado de anidar en una carretera o en un acantilado. Pero no es una muestra representativa, y ahí lo que funciona es el instinto”.




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