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Asunto:[LEA-Venezuela] GRAHAM BELL ROBO EL INVENTO DEL TELEFONO A ANTONIO MEUCCI
Fecha:Miercoles, 19 de Junio, 2002  08:52:36 (-0400)
Autor:Julio Cesar Centeno <jcenteno @..........ve>

 
 
Congreso de Estados Unidos reconoció al primer autor del aparato

Graham Bell “robó” el invento del teléfono al italiano Antonio Meucci

El científico europeo, nacido en Florencia, había descubierto hacia 1860 que la transformación de vibraciones sonoras en impulsos eléctricos permitía transmitir la voz. Solicitó una patente del “teletrófono” en Nueva York en 1871, pero por falta de 10 dólares no pudo renovarla y pocos años después la patentó Bell
 
EL NACIONAL - MIÉRCOLES 19 DE JUNIO DE 2002


El estadounidense Alexander Graham Bell no fue el inventor del teléfono, sino que “robó” la idea al científico italiano Antonio Meucci, informó la agencia EFE, que explicó que así lo habían mantenido los libros de texto en Italia, pero no era reconocido en el resto del mundo. La agencia Europa Press recalcó que esta verdad acaba de ser reconocida por el Congreso de Estados Unidos, un siglo después de la muerte del inventor.

Añadió Europa Press que la resolución fue aprobada por unanimidad por los diputados estadounidenses el 16 de junio, quienes estimaron “que la vida y obra de Antonio Meucci debe ser reconocida, y que su trabajo en la invención del teléfono debe ser admitida”. El dictamen fue presentado por el diputado republicano neoyorquino Vito Fossella.

La agencia EFE relató que Meucci, un inmigrante originario de Florencia y de escasos recursos económicos, había descubierto hacia 1860 que la transformación de las vibraciones sonoras en impulsos eléctricos permitía transmitir la voz a distancia a través de un cable. Tras desarrollar sus experimentos en La Habana, donde trabajó como tramoyista y curaba enfermedades reumáticas con descargas eléctricas, depositó en 1871 en Nueva York una demanda de patente de su invento, el “teletrófono”. No pudo renovar el documento 2 años después, por carecer de los 10 dólares necesarios para ello, como siempre había defendido la historiografía oficial italiana. En 1874 decidió presentar su prototipo a la poderosa compañía de telégrafos Western Union, que en principio no pareció muy interesada, y ante las insistentes demandas de una respuesta por parte del italiano, llegó a afirmar que había perdido el dossier.

Dos años más tarde, Meucci leía con estupor los titulares de la prensa que celebraban la “invención” del teléfono por el investigador, de origen escocés, Alexander Graham Bell, patrocinado por la Western Union.

En ese momento, comenzó una larga batalla legal con la poderosa compañía y, aunque en 1887 un tribunal de Nueva York le dio la razón, no pudo reclamar parte de los beneficios económicos del invento, ya que su demanda de patente había caducado muchos años antes.

Meucci falleció pobre y amargado en 1889, sin que sus contemporáneos le reconocieran la paternidad de un artilugio que supuso una revolución en el mundo de las comunicaciones.

Su genio creador chocó con su escaso conocimiento del inglés y su poca desenvoltura ante las artimañas legales y los ingentes intereses económicos de las grandes corporaciones de Estados Unidos.

Pero han sido ahora las autoridades del país que lo trató de forma tan ingrata las que han decidido rehabilitar su figura, gracias en parte a una campaña de la influyente comunidad italo-estadounidense, encabezada por el diputado Vito Fossella.

El Congreso estadounidense aprobó un documento en el que se reconoce a Meucci “inventor del teléfono” y se resalta “su extraordinaria y trágica” carrera científica.

Hurras en Italia

La declaración ha sido recibida en Italia como la victoria póstuma de un personaje maltratado por la Historia. Los congresistas admitieron que de haber contado con aquellos 10 dólares “Bell no hubiera podido patentar el invento del teléfono como suyo”.

El documento también reconoce que la muerte de Meucci hizo que se olvidase el proceso legal que había iniciado contra la Western Union, por lo que concluye señalando su aportación a una invención capital para toda la humanidad.

En la campaña en apoyo de Meucci también han participado los responsables del pequeño museo Garibaldi-Meucci, situado en la neoyorquina Staten Island, y que recoge la obra del inventor.

“El teléfono lo inventó él, pero no tuvo suerte”, ha declarado la directora del museo, Emily Gear, para quien la odisea del florentino, arribado a Estados Unidos lleno de iniciativas pero sin dinero y sin conocer el idioma, recoge el drama de tantos inmigrantes “marginados y condenados al fracaso”.

Gear se ha lamentado que la decisión del Congreso apenas ha tenido eco en los medios de comunicación estadounidenses, celosos de tener que admitir que fue “un extranjero” el inventor del teléfono.

El ex primer ministro italiano Bettino Craxi había tratado de intervenir durante la década de los 80 ante el Gobierno de Washington para que se “hiciera justicia” a Meucci, teniendo en cuenta que el inventor había acogido unos meses en su casa a Garibaldi, héroe de la independencia italiana.