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Asunto:[LEA-Venezuela] Artículos de Arturo Eichler (Parte III)
Fecha:Jueves, 11 de Abril, 2002  12:41:41 (-0400)
Autor:Héctor Bello Silva <hbseco @.....net>

EL PELIGRO DE ALIMENTARSE
En un libro escrito hace veinte años advertimos que el mayor crimen del hombre moderno es el haber corrompido sus alimentos. Ahora enfrentamos a la realidad. La desesperación creciente por obtener mayores cantidades de comida ha obscurecido totalmente el aspecto de la calidad de los alimentos. Pero claramente esto último es aún más importante que lo primero, porque con alimentos eficientes y dañinos la salud del hombre y de su descendencia se arruinarían.
 
En los países que cuentan con organizaciones sociales y servicios informativos que no descansan en penetrar el frecuente mutismo oficial que trata de encubrir los hechos, el público está al tanto de lo que ocurre en este campo. Recordamos el reportaje de una gran revista europea, ampliamente documentado, que terminaba diciendo: "Si la gente supiera lo que hay en los alimentos, dejaría de comer". Aunque las cifras revelan que las masas populares en muchos países comen cada vez menos, a causa de la carestía, por desgracia no podemos dejar de comer. Pero sí hemos llegado al punto donde cualquier persona medianamente informada se pregunta qué conviene y qué no conviene consumir.
 
En Estados Unidos las asociaciones de defensa del consumidor controlan permanentemente la contaminación de los alimentos. Según algunas fuentes médicas el cincuenta por ciento de los casos de cáncer son son ahora atribuibles a la "quimificación" ambiental. En toda Europa los "escándalos ambientales" son cosa de cada día, y en torno a los alimentos envenenados, vegetales lo mismo que animales, hay una verdadera sicosis. Los tóxicos son introducidos  por abonos químicos y pesticidas a los suelos y circulan por las cadenas de alimentos, por plantas-animales-hombres, y la contaminación pasa de un país a otro con los productos de exportación.
 
Miles de toneladas de tomates intoxicados químicamente; carnes retiradas del mercado por su alto contenido de cadmio; avisos al público de no consumir más de medio kilo de manzanas por mes. En Italia se publica que los vinos en supermercados contienen hasta once diferentes sustancias químicas, y hay quesos de marca que son elaborados en base a papas contaminadas. Recién se supo que la totalidad de los vinos austríacos y parte de los vinos alemanes de los últimos años fueron criminalmente adulterados, y que una gran industria alemana de alimentos ha venido elaborando fideos, con huevos dañados, parcialmente incubados.
 
Es ahora muy común ver a amas de casa escogiendo verduras con huellas de haber sido atacadas por insectos, calculando que en ese caso no pueden estar muy contaminadas. En un célebre libro, "Veneno en nuestros Alimentos" del biólogo alemán W.D. Eichler, este  autor afirma que actualmente se requiere de métodos parecidos a los de la investigación criminal para descubrir las pistas del envenenamiento de alimentos.
 
Lo grave es cuando hay completa falta de mecanismos de control y de suficiente información al público. Este vacío es llenado por una propaganda comercial indiscriminada, capaz de vender cualquier cosa. Pero obviamente, el real problema de los alimentos es del todo ajeno al interés comercial, y le incumbe a la investigación química, a las ciencias bio-ecológicas y a la Sanidad intervenir en este campo, el principal de la existencia.
 
Respecto de los pesticidas sintéticos, se ha sabido por más de veinte años de los peligros, incluso genéticos, de esos "biocidas". En el caso de los fertilizantes químicos, por increíble que parezca, pasó medio siglo hasta descubrir los riesgos que implican. El producir alimentos con ayuda de ferrtilizantes químicos, en vez de abonos naturales (provenientes de sustancias vegetales y animales, como estiércol, etc.) es una experiencia totalmente nueva en términos de la historia evolutiva del hombre, y esta experiencia con los "cobayos humanos" se ha estado realizando en escala mundial.
 
Ahora se comprueban los efectos perjudiciales; la ciencia médica conoce acerca de una gama de nuevas enfermedades, las "nitrosis", que dañan la salud, especialmente de los niños.
 
El agricultor común ignora generalmente lo que está haciendo, confiando en los beneficios que le prometen la propaganda comercial y los consejos de "peritos". Muy distinto es el caso de la agro-industria, llama agricultura moderna, donde no habría excusa posible para ignorar las secuelas negativas . No obstante, oficialmente se la estimula intensamente, poniendo todo el interés en la cantidad de productos, y ninguno en su calidad. Como apunta el científico brasileño J. Lutzenberger "... La patata más gruesa y vistosa, más uniforme, producida con dosis macizas de fertilizantes sintéticos en suelos inundados de veneno, debilitados y desprovistos de vida, además de contaminada es un alimento deficiente, que no contiene su proporción adecuada de glicidos, proteínas, enzimas, minerales, vitaminas y alcaloides. Pero sólo los alimentos equilibrados producen organismos sanos, con defensas y sistema inmunólogico eficiente.
 
"Las personas que, todavía conscientes del verdadero valor de los alimentos, buscan productos buenos, como por ejemplo el pan integral, logran evitar un peligro para caer en otro: el pan integral trae más residuos de pesticidas usados en la labranza y en los silos. Normalmente estos residuos se encuentran en el salvado y nos llegan indirectamente a través del cochino, de los huevos o de la carne de pollo... Es necesario que el público sepa que los alimentos "científicamente balanceados" para el crecimiento y la producción máxima dee los animales, ya contienen rutinariamente hormonas sintpeticas, antibióticos, arsenicales, a más de colorantes químicos para una yema bien amarilla. "Cualidad biológica" es un concepto que no tiene valor en el contexto tecnológico.
 
"Los aditivos sintéticos en los alimentos ("blanqueadores", "estabilizantes", "antioxidantes", "aromatizantes", "colorantes", etc.) no pasan de aquellas concentraciones que no producen síntomas inmediatos. Pero los estragos crónicos, la lenta destrucción del hígado, del bazo, de los riñones, o el descontrol del sistema inmunológicos u hormonal, las alergias, el cáncer, todos llevan su tiempo para aparecer (en el cáncer hasta veinte años)".
¿Quién va a poder quejarse de la corrupción de nuestros alimentos, y a quién?.
 
EL MUNDO DIVIDIDO
 
Cuando el ex-presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, en una ocasión invitó al eminente economista alemán, E.F. Schumacher, le dijo refiriéndose a su obra "Lo Pequeño es Hermoso": "Usted nos ha señalado el camino". La obra es en verdad un tratado magistral sobre desarrollo y subdesarrollo y debería ser de consulta obligatoria para todos los estudiosos de la economía. Allí el autor analiza una tesis de uno de los más influyentes economistas de nuestro siglo, John M. Keynes, quien en el año 1930 habló de las posibilidades económicas de nuestros nietos" y concluyó que no estaría muy lejano el día cuando todo el mundo estaría rico, gracias al continuo "crecimeinto económico" que conduciría al igualamiento, tanto entre las naciones de las clases ricas y pobres. De este modo se llegaría, pues, a la justicia social y la paz definitivas.
 
Han transcurrido más de cincuenta años, y los nietos ahora están aquí, en el mundo de hoy, para comprobar dichas promesas.
 
Una fuente fidedigna, el Departamento de Prensa e Información de Alemania Occidental, recientemente publicó el cuadro que acompañamos, demostrando la creciente y por lo visto incontenible desigualdad en el mundo dividido entre una minoría de países ricos y la inmensa mayoría formada por los países pobres "en desarrollo".
 
Las respectivas cifras indican que la desigualdad era en el año  1800 en proporción de 1 a 3,6, en el año 1900 de 1 a 9,9, y en 1983 de 1 a 11,5.
 
Mientras tanto, el gran Lord Keynes y sus discípulos continúan siendo los principales mentores de la economía oficial. Es muy dudoso que dentro de otro medio siglo aquellos propósitos se cumplan. Lo más probable es que a los pueblos se les agote la paciencia.
 
Sin embargo, en la reciente conferencia mundial de economistas y banqueros, realizada en España (junio 1984), representantes latinoamericanos declararon que "la única salida (de la actual crisis) es que los países ricos sean cada vez más ricos..." explicando así, los países pobres aumentarían sus posibilidades de exportación, mejorarían su capacidad de pago de su deuda (400 mil millones de dólares en el caso de Latinoamérica) e impulsarían su propio crecimiento económico.
 
Sobreesto, no cabe sino decir que la consigna de exportarlo todo y echar mano a cuanto recurso natural no renovable o renovable haya, hasta la fertilidad del suelo y quitándoles virtualmente la comida de la boca a las masas cada día más explotadas, es la receta de siempre; es, en efecto, la "única salida", pero que no ha impedido que nuestros países se encuentren ahora en la creciente inferioridad económico-social demostrada objetivamente en la gráfica.
 
Es del caso mencionar que los expertos en años anteriores tenían la salida del "enduedamiento agresivo", que todos recordarán. "Tenemo que ir al enduedamiento agresivo", se aconsejaba, para que se produzca en nuestros países el "despegue" hacia el pleno desarrollo. (Se creía y aún se cree, que el desarrollo se puede comprar). Ese consejo se siguió, y un día nos despertamos con la realidad de que estábamos hundidos en la angustia económica, cuyo fin nadie sabe. El "despegue" quedó en un resbalón hacia abajo.
 
El hondo malestar que tamaña desorientación suscita en la colectividad, se exterioriza en los insistentes  reclamos por una revisión total del actual rumbo, por un nuevo modelo de desarrollo, sin magias y fantasías. Esto no es un simple asunto técnico, sino un requerimiento político y moral.
 
El problema también está planteado, aunque bajo condiciones distintas, por la crisis de los países industriales. Pero los partidos políticos tradicionales, liberales lo mismo que conservadores, no tienen ni la iniciativa ni la voluntad requeridas para operar un cambio. Aún parecen aferrarse a la idea, ilusoria a nuestro parecer, de poder arreglárselas con paliativos, aplicando aquí o allá algún parche al enfermo, pero sin pasar a reforma sustancial alguna. Como consecuencia los electores se alejan, y muchos han engrosado las filas de los "alternativos" - los "Verdes" de Alemania y los Partidos Ecológicos de Francia, Inglaterra, Italia, Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia, etc. Desde hace algunos años estas nuevas fuerzas políticas son las únicas que hacen cara al sistema económico estructuralmente caduco. Sus conceptos programáticos son científicamente fundamentados, y han dado vida a los principios de la "democracia de base". Son también los únicos responsablemente solidarios con los pueblos del mundo poco desarrollado.