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Asunto:[LEA-Venezuela] FONDO HUMANITARIO INTERNACIONAL
Fecha:Viernes, 29 de Marzo, 2002  11:33:05 (-0400)
Autor:Julio Cesar Centeno <jcenteno @..........ve>

 
 
FONDO HUMANITARIO INTERNACIONAL
 
Discurso del Presidente de Venezuela y Presidente del Grupo de los 77, Hugo Chávez, en laConferencia Internacional en las Naciones Unidas sobre el financiamiento al desarrollo. 
 
Monterrey, México, jueves, 21 de marzo de 2002.

Uno de los regiomontanos más ilustres y uno de los más grandes humanistas de América, ha sido sin duda el poeta Alfonso Reyes, quien escribió su "Romance de Monterrey", allá en el año mil novecientos once, en medio de las turbulencias de la Revolución Mexicana, y casi al mismo tiempo en que por aquí por Monterrey pasaron las tropas, entre ellos Francisco Madero y Pancho Villa.

En aquel ilustre Romance de Monterrey, el poeta lanzó un verso que he querido recoger aquí hoy, quizás estimulado por nuestro hermano y amigo el Presidente Fox, cuando hablamos muchísimo de Monterrey. Casi un siglo después digo y cito:

"Monterrey de las montañas

que estás a par del río

no se como no te amañas

y elevas a Dios un grito

porque se enmiende la plana

y te enderece el sentido

y diga a la naturaleza

que desandes lo torcido".

Desde esta tarima, con el privilegio y el honor de dirigirme a todos los pueblos del mundo, pido a los líderes y representantes aquí reunidos, que elevemos a Dios un grito, para que como lo dijo Alfonso Reyes, enderecemos el sentido, y desandemos lo torcido.

Precisamente esa es la primera idea que quiero expresar aquí. En mi condición de Presidente del Grupo de los Setenta y Siete y China, y especialmente a nombre de todos lo pobres el planeta, no sólo de los mil quinientos millones de pobres absolutos, así llamados del tercer y del cuarto mundo, sino también pro supuesto, incluyendo a los más de doscientos millones de pobres que habitan en el primero y en el segundo mundo.

Muchos de ellos están pendientes de esta reunión Cumbre. Aunque estoy seguro que la gran mayoría de ellos ni siquiera saben que estamos aquí. Pero igual ellos, su suerte y su vida, dependen en buena manera de lo que aquí hemos comenzado a debatir en el día de hoy.

Y esta primera idea tiene que ver con una necesidad, de que todos reconozcamos, no sólo en el papel, no sólo en la palabra hablada o escrita, sino sobre todo en lo más profundo de nuestra conciencia, que el mundo no sólo está torcido. Más que eso. Yo diría, como Eduardo Galeano, que el mundo está al revés, que el mundo está patas arriba, y que además del grito de Dios y del grito a Dios, nosotros los aquí reunidos, líderes del mundo, podemos y debemos hacer mucho para enderezarlo, para ponerlo al derecho.

Tenemos que hacer, no sólo decir.  ¿Qué mejor escenario que este, ocupado por líderes, jefes de Estado y de Gobierno, para tomar verdaderas decisiones, para transformar el mundo, para salvarlo? Porque el mundo como va no es viable en el largo plazo. Estamos destruyendolo.

Hay un mal ejemplo, tenemos muy malos ejemplos de cosas que hemos dicho, que hemos escrito y que no hemos cumplido. Hubo hace diez años "La Cumbre de la Tierra", en Río de Janeiro, mil novecientos noventa y dos. Hoy, una evaluación que se ha hecho en los últimos años indica que de aquella cumbre a este día, se han continuado destrozando florestas tropicales. Suelos que fueron fértiles hoy son desiertos. Han desaparecido más de doscientas cincuenta mil especies de animales y de plantas. Se extinguieron. La Atmósfera sigue intoxicándose y contaminándose. El clima esta sufriendo los más atroces cambios, como lo reconocen los científicos.

"La Cumbre del Milenio" la hicimos hace año y medio. Hicimos una declaración. Habría que preguntarse año y medio después ¿ qué hemos hecho para comenzar a cumplir esas nobles metas que nos establecíamos para el año dos mil quince de reducir la pobreza a la mitad, que todos los niños y las niñas tengan educación gratuita, que todos tengan derecho a la vida, derecho a la salud?. ¿Acaso hemos tomado decisiones transcendentales en año y medio?. No las hemos visto por ningún lado. Verdaderas decisiones que cambien al mundo, aún no se han tomado.

Hablamos de financiamiento para el desarrollo. ¿De qué tipo de desarrollo estamos hablando?. Eso tenemos que definirlo, y bien oportuna la Cumbre de Johannesburgo en los próximos meses, porque ciertamente muchas veces el modelo desarrollista del norte ha sido en algunas ocasiones causa del subdesarrollo del sur.

Se ha demostrado por ejemplo que, si todo el mundo adquiriese el nivel de vida de los países más desarrollados del mundo, harían falta diez planetas similares a la tierra para poder sostener la vida en el planeta. Así que es conveniente que decidamos muy bien hacia donde vamos. ¿De qué desarrollo estamos hablando?. ¿Qué es lo que vamos a financiar? ¿Qué es lo que vamos a desarrollar?.

Sin duda, que Naciones Unidas ha estado orientando el desarrollo. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo es un instrumento maravilloso, que recomendamos seguir con atención a los Jefes de Gobierno y a los Jefes de Estado. Sin duda, que ese es el desarrollo que tenemos que financiar y atender con urgencia: el desarrollo humano.

El PNUD ha establecido con mucha precisión tres variables fundamentales para el desarrollo humano. Primero, la esperanza de vida, la salud. Segundo: la Educación, la matricula escolar y la calidad de la educación. Y tercero: el nivel de ingreso real de la familia. Son tres variables sobre las cuales hay que trabajar muy duro, ahora mismo, no mañana.

La cuarta idea, que quiero dejar aquí es una pregunta ¿qué es lo que vamos a hacer?. Hay algunos ideas muy positivas en el concenso de Monterrey, pero tenemos que darle visión de tiempo y de espacio. Hay que comenzar por lo más prioritario, lo más urgente.

Recomendábamos desde Venezuela en La Cumbre del Milenio y en la Cumbre de las América, declarar una emergencia social. Decíamos en América, pero creo que es válido en el mundo. Es necesario que reconozcamos que el mundo está en una gravísima emergencia social, que lo declaremos y que actuemos en consecuencia.

Se me ocurre proponer que así como existe el Fondo Monetario Internacional, que hay que entender no es la herramienta necesaria para ésta batalla por la vida de miles de millones de personas.  ¡No!, no nació para eso.

Propongo que nosotros discutamos urgentemente la creación de nuevas herramientas, ¿por qué no pensar en un Fondo Humanitario Internacional?

¿Cómo alimentaríamos ese Fondo Humanitario Internacional, ahora mismo?. Un porcentaje de la deuda externa,  ahora mismo. No se trata del alivio de la deuda. No, esos son pañitos de agua ante una enfermedad muy grave, mortal para los pueblos pobres del planeta. Un porcentaje de diez por ciento (10%) de la deuda externa del mundo en desarrollo, del mundo de los pobres, se pudiera dirigir ahora mismo a salvar miles de millones de vida.

Un porcentaje de los gastos militares, un diez por ciento (10%) de los gastos militares del mundo, salvaría a miles de millones de personas. Si se dejaran de construir tanques de guerra, aviones y bombas inteligentes etc, creo que con eso salvaríamos muchas vidas de inmediato. 

Un porcentaje de las confiscaciones al narcotráfico, a la corrupción internacional. Y algo muy importante que se ha estado debatiendo, pero nunca se ha decidido: un impuesto mundial a las transacciones especulativas y a los paraísos fiscales que existen en el planeta.

Es momento de tomar decisiones, no sólo de hablar. Hay que hacer. Es una emergencia la que tenemos en el mundo.

No voy a extenderme más. Solo hago un reconocimiento al grupo de los Setenta y Siete y China para llegar despues de profundas deliberaciones a un consenso que hemos traído acá. Detrás de ese consenso hay verdades. El consenso no puede ser absoluto. Se nos pide que cada país debe tomar la iniciativa nacional de movilizar recursos para el desarrollo. Eso es cierto, relativamente. Hay un conjunto de países en el mundo en donde habitan unas quinientas millones de personas que no tiene capacidad propia para nada, de movilizar un centavo para el desarrollo. Esa es la realidad que tenemos en el mundo.

Por otra parte, se pide que se movilicen recursos internacionales, el segundo tema de esta Conferencia y de este consenso. Para movilizar recursos internacionales es necesario cambiar el condicionamiento.

El Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, esta en revisión, dice su Presidente. Lo celebramos. Los paquetes estructurales del Fondo Monetario Internacional han sido muchas veces veneno mortal para nuestros pueblos. Los llamados ajustes estructurales, han producido rebeliones, guerras, golpes de Estado, incertidumbre y muerte a los pueblos del tercer mundo y a los pueblos del cuarto mundo. Eso hay que revisarlo urgente, y hay que darle tratamiento diferenciado a los países del mundo en función de su grado de desarrollo o de subdesarrollo.

(El Presidente de México, Vicente Fox, le recuerda al Presidente Chávez el tiempo para su conferencia:
- Presidente, tiempo.

El presidente Chávez le contesta:
- Prometo terminar en un minuto. Pero los Presidentes de los Institutos Financieros se pasaron del tiempo también ¿verdad?. Hablaron bastante. Creo que los Jefes de Estado venimos aquí y tenemos muchas cosas que decir también. Vengo a conversar y hablar además a nombre del grupo de los Setenta y Siete (G-77) más China, y tenemos bastantes cosas que decir. Pero en un minuto termino, lo prometo).

Luego el Comercio internacional ¿hasta cuando el primer mundo va seguir subsidiando su agricultura? Mil millones de dólares diarios, es el subsidio a la Agricultura en el Primer mundo. Y nos exigen a nosotros que no subsidiemos.

Eso no sólo es injusto. Es inmoral. Hace falta también una nueva arquitectura ética en el mundo. ¿Cómo se va a exigir lo que no se cumple?. ¿Como se va a pregonar lo que no se hace?. Exigimos desde el mundo del sur que cesen los subsidios groseros a la producción en el primer mundo.

Y por último, vamos a cumplir con el 0.7% del PIB, acordado hace más de treinta años, lo cual nos daría unos doscientos mil millones de dólares aproximadamente, suficientes recursos para el desarrollo humano.

Ciertamente para muchos pueblos del mundo la deuda externa es impagable. Venezuela ha pagado, en tres años, trece mil millones dólares, a pesar de nuestra pobreza, de nuestro desastre. Estamos pagando la deuda y lo asumimos. Pero no es igual para muchos otros pueblos del mundo.

El sur ha pagado, en los últimos años, ochocientos mil millones de dólares en deuda al norte, en intereses. Y en capital ochocientos mil millones más. Y la deuda sigue siendo igual, no desciende. Más bien se ha incrementado. Es un monstruo extraño ese el de la deuda, se paga y se paga y no baja, sino que sigue creciendo.

Me ha tocado el privilegio de presentar estas palabras a nombre de los pueblos del sur, para la critica, para buscar el concenso dentro de las diferencias, y marchar todos con el espíritu de Monterrey, con el espíritu de México, con el espíritu de la justicia, con el espíritu de Simón Bolívar.

Hagamos triunfar la justicia y triunfará la libertad. 

Muchísimas gracias.