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Asunto:[LEA-Venezuela] Artículos de Arturo Eichler (Parte II)
Fecha:Martes, 22 de Enero, 2002  15:31:41 (-0400)
Autor:Héctor Bello Silva <hbseco @.....net>

LAS CIUDADES ENFERMAS
 
Si hay un ejemplo de que, desarrollo no es idéntico a progreso, ese caso está dado por el acual urbanismo. La concentración económica de los años transcurridos produjo un desmedido y lastrante centralismo, con más de un 80 por ciento de la población aglomerada en las ciudades, una proporción mayor que en países altamente industrializados. ¿Qué se hace para esos millones cuyo número no para de aumentar? Pues se fabrican más bloques de apartamentos, en ciudades carentes de parques y áreas de sana expansión.
 
Los bloques multifamiliares constituyen acumulaciones de "zonas íntimas", unas juntas y encima de otras. Las personas que sufren de "problemas de contacto", que son muchas, los tendrán aún más en tales ambientes. Durante la última década los arquitectos, urbanistas, ingenieros y sociólogos reunidos en congresos internacionales, han llegado a la conclusión de que las viviendas multipisos en su forma de silos humanos, traen al hombre más daños que beneficios. Los ancianos, enfermos y niños son los que más sufren. En ese medio el desarrollo de los niños es más lento, y su conducta en los juegos manifiesta desórdenes psíquicos. En la mayoría de casos la causa es una falta de "niveles de comunicación", lo que en urbanizaciones unifamiliares o plurifamiliares espaciosas se da en forma mucho más espontánea y natural. La situación es grave en los muchos casos donde los moradores de los bloques no los habitan por su voluntad, sino que terminan en ellos en el marco de los "planes de viviendasd sociales", que a veces semejan cárceles o campos de concentración. ¿Pero quién puede todavía escoger libremente su lugar de vivir o contar con una casa propia?
 
El sociólogo norteamericano Luis Mumford, en una de sus magistrales obras observa: "Si el hombre hubiese habitado originalmente un mundo tan estúpidamente uniforme como los complejos de viviendas constituídos por los bloques multipisos, tan sin carácter como un parqueadero de automóviles, tan desprovistos de vida como una fábrica automatizada, es de dudar que hubiera tenido experiencias suficientemente variadas como para retener imágenes, moldear un idioma o adquirir ideas. Las personas, especialmente los jóvenes, que viven y se desarrollan en tales ambientes, quedarán mutiladas intelectual y emocionalmente".
 
La arquitectura ha sido reemplazada por la industria de construcción y ensamblaje, donde el decoro, la estética y el verdadero funcionalismo ceden al utilitarismo "sin ilusiones". El máximo lucro económico viene siendo la medida de todas las cosas. La uniformidad de construcción, sin distinción de clima, paisaje o tradición cultural local, es aplastante. Es lastimosa la forma cómo se trata de camuflar la monotonía de las construcciones pintándolas de colores chillones. En veinte o treinta años los cajones de cemento con huecos que van dominando el cuadro urbano, se transformarán en enormes "slums", sectores miserables, donde la vida puede convertirse en infierno.
 
La tendencia de rebajar paso a paso el standard habitacional y la calidad ambiental, se comprueba en materia de parques urbanos. Las normas internacionales de urbanismo que se aprobaron después de la guerra mundial, cuando aún estaba viva la voluntad de mejorar la condición humana, señalaban 40 metros cuadrados de parques y áreas verdes por habitante urbano (existen ciudades que tienen el doble o el triple de esta medida). En Latinoamérica muchos "planificadores" ni siquieran admiten dichas normas y, declarando que "los parques son muy caros", las han rebajado a su antojo. ¡La flamante Caracas tiene un metro cuadrado de parque por habitante!
 
Para "humanizar" lo inhumano, se opta por poner el nombre de "parque" a lo que es en realidad una gigantesca orgía del concreto, que estimula a criminales y suicidas. En otras partes, es conmovedor y a la vez trágico ver cómo jóvenes y niños se defienden contra la sordidez urbana cubriendo los muros con paisajes y lemas de conservación de la naturaleza.
 
Una sociedad democrática puede ser arruinada por ciudades mal planeadas, con la misma facilidad que con el establecimiento de un régimen totalitario. No queda campo para la participación ciudadana cuando el ambiente social es cada vez menos transparente y frustrante.
 
El grupo social más pequeño, dos personas que viven juntas, ya está sujeto sin remedio a pautas de conducta y condiciones de vida regidas exclusivamente por consideraciones económicas, y aún hay quienes toman eso por "vida moderna". El tan ensalzado libre desarrollo de la personalidad es ahogado en los sórdidos ambientes constituídos por las viviendas de "utilidad social".
 

 
PERSPECTIVAS CULTURALES
 
Un caso raro de conciencia política en nuestro tiempo, en un mundo del disimulo y ocultamiento de la verdad, ha sido el del anterior presidente norteamericano, Carter, al encargar un estudio a fondo sobre la problemática de "Recursos Naturales, Población y Ambiente", con proyecciones hasta el año dos mil. Unos cuatroscientos científicos realizaron el trabajo, que fué publicado en varios idiomas y divulgado en todos los países con el título "Global Dos Mil, Informe al Presidente". El hecho de que fuera descartado por la siguiente administración, en nada disminuye el mérito y la trascendencia de este documento histórico, realista e inequívoco, cuya publicación sería imposible en la gran mayoría de países. Después de la aparición de "Global 2000" nadie, ningún grupo o gobierno, tendría la excusa de que "no podía preverse" el curso de la crisis planetaria, que se proyecta hacia el siglo veintiuno.
 
Las actuales tendencias, tna familiares para el ecólogo, se confirman en "Global 2000": el mundo será más congestionado, más contaminado, ecológicamente más inestable, más vulnerable a los trastornos de todo tipo. No obstante una mayor producción material, los pueblos del mundo serán en muchos aspectos más pobres que antes. El estudiop analiza en detalle el crecimiento poblacional, las expectativas sobre el nivel de vida y salarios, las posibilidades alimenticias, los recursos de bosques, agua, minerales y energía.
 
El número de los pobres se multiplicará; sus cuatro quintas partes vivirán en países pocos desarrollados, y el crecimiento demográfico será para el año 2000 un 40% más alto que en 1975. Mientras en el año 1950 se disponía de una hectárea de tierra cultivable por habitante en el mundo, y en 1975 de media hectárea, en el año dos mil sólo habrá un cuarto de hectárea por habitante. Las disponibilidades de agua disminuirán en un 35% por el aumento de población y será agua más contmainada. Los recursos forestales productivos serán enun 50% menores que ahora. La erosión de suelos habrá removido, como promedio, varias pulgadas de suelo fértil en el mundo entero, y la desertificación y la salinización de tierras de labranzay de pastoreo habrá progresado. En el mismo lapso de tiempo, de 15 a 20 por ciento del total de especies de plantas y de animales se habrá extinguido, una pérdida de lo menos quinientas mil especies, lo cual por sí solo constituye una catástrofe ecológica.
 
Estas perspectivas hacen recordar que en la historia de occidente hay casos dramáticos de la declinación de civilizaciones y culturas, junto con los ecosistemas que las nutrían. Sin olvidar la importancia de otras causas en el descenso de las clásicas culturas occidentales, como las de Grecia y Roma, y su reemplazo por sucesores menos gloriosos, es innegable que las naciones de la antigüedad consumían su propio futuro al desmantelar sus bosques y desencadenar así, un ciclo negaivo de causas y efectos ambientales que terminó con el agotmaiento y la erosión de sus suelos fértiles. Las deforestaciones, en paz y guerra, el derrumbe dee complejos sistemas de irrigación y en muchos casos el sobrepastoreo ruinoso de ovinos y caprinos, pusieron en marcha procesos que pueden describirse como la consunción de los centros vitales de esas culturas.
 
Resultado de ello es el actual paisaje mediterráneo, seco y peñascoso, a lo que se suma el hecho de que otra civilización, la nuestra, convierte al Mar Mediterráneo en un gigantesco pozo de desechos contaminantes, que ya le han dado el nombre de mar muerto.
 
La imagen de las antiguas ciudades arruinadas, con su trasfondo de desiertos de arena, en el norte de África, destacan el factor ecológico en la caída de la civilización. Cartago la grande, hoy Túnez, fue una vez el granero del imperio romano y que exportaba aceite de oliva y maderas preciosas. En toda el área que otrora fue la cuna de la cultura occidental, hoy impera el analfabetismo.
 
Y no es que los antiguos desconocían las cosas de la naturaleza, ni la responsabilidad de su cuido y la interdependencia de los fenómenos físico-biológicos. Había naturalistas de la época, como Pitágoras, Hipócrates, Aristóteles, Plutarco y otros que proclaman principios filosóficos que porían haber servido como los fundamentos de la ciencia ecológica. Pero, muy similar a lo que sucede en nuestrosa días, las teorías de las correlaciones dinámicas en la naturaleza deben haberle parecido meras especulaciones a la gran mayoría de los hombres y a los encargados de las decisiones gubernamentales de aquellos días.
 
Indudablemente los estudios de ecología y la cultura se benefician de las perspectivas históricas. Los antiguos no contaban con los precedentes en la historia que les hubieran servido de lección para prevenir su ocaso. Nosotros sí los tenemos. Especialmente los casos de Grecia y Roma asumen el carácter de un prólogo a los tiempos actuales. Hay una afinidad entre la declinación de las sociedades antiguas y el deterioro actual del ambiente, de los hombres y de la cultura, con la diferencia de que ahora el ritmo de los acontecimientos y la magnitud del desafío cultural-ecológico sean incomparablemente más apremiantes. En cuanto a ciertos movimientos ecológicos actuales, dan la impresión de que sus preocupaciones se agotan en contemplar los síntomas de la ecocrisis, como por ejemplo la contmainación, evadiendo encarar sus verdaderas causas.
 
La crisis de la civilización actual, con su visión mecánica y crasamente materialista del mundo, con sus monumentales errores y fracasos, exige una revisión global de las metas económicas, políticas y de todo el anterior concepto de desarrollo, tnato en los países industrialmente avnazados como en los que quieren emularlo. El hindú Raghbir Basi, docente de la Universidad de Kent, Estados Unidos, al considerar el crecimeinto industrial en la sociedad de consumo, y algunas ineludibles consecuencias que ponen en peligro la supervivencia del ecosistema global, observa que "el actual cambio hacia un mundo postindustrial causa también estragos en la estructura de la sociedad. En Norteamérica la alienación individual e institucional está tan extendida que las relaciones sociales se hacen día a día más pobres. Hablando en general, las artes son un buen barómetro del clima de una cultura la sensibilidad del artista interpreta los tiempos en que vive. Consideremos los escritos del célebre dramaturgo Tennessee Williams: sus obras más notables tratan el tema de la decadencia; retratan al hombre como emocionalmente enfermo, sin ráices, con poca orientación. Otro éxito literario, "Something happened" ("Algo sucedió") de Joseph Heller, presenta a los Estados Unidos como una sociedad a la deriva y que en vez de crecer sólo se ha abultado...