Inicio > Mis eListas > lea > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 1613 al 1642 
AsuntoAutor
Artículo del porta Héctor
MOSCA HAY VIRUS en Interfaz
(En Ingles) Petrol Interfaz
Nueva web cientifi Interfaz
Limpieza de los vi Interfaz
(Todo En Español) Interfaz
Foro sobre Transgé Fundagre
Re: MOSCA HAY VIRU hbseco
¡Mil Gracias! Edinson
IMPORTANTISIMO: Ma Interfaz
EL FISCAL Y LA LEY Julio Ce
Re: Foro sobre Tra L.Ciro M
Fw: Voce fala Bras Pedro P.
Chávez ordenó rati Julio Ce
Wtr: Correspondien Moigis
no entiendo lo qie Moigis
RE: no entiendo lo Fundagre
Re: no entiendo lo Moigis
USA no acepta el " vitae
GUAICAIPURO EN EL Julio Ce
CVG - PLACER DOME Julio Ce
Promesas ambiental interfaz
decreto 623 zona p German T
LEY DE ZONAS COSTE Julio Ce
Fw: Gracias El Nac pefaur
Fw: A propósito de pefaur
Version HTML la ca Interfaz
fotos de La Carta Interfaz
La Carta que Chave Interfaz
RESOLUCION DEL FOR Julio Ce
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Lista Ecologia y Ambiente - VZLA
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 2036     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[LEA-Venezuela] Version HTML la carta que Chavez jamas leera
Fecha:Miercoles, 12 de Diciembre, 2001  20:01:19 (-0400)
Autor:Interfaz Amazonica <interfaz @.....net>

 

La Carta que Chávez Jamás Leerá

 

Sr. Presidente Hugo Chávez

En su ausencia.-

 

         La presente comunicación, hecha pública hoy por un hombre cualquiera como yo, ha sido escrita en uno de los rincones más alejados de Venezuela: Santa Elena de Uairén. Aquí donde uno ve lo que sucede en el resto del país como si se tratara de otro planeta u otra dimensión. Tan lejos estamos en esta frontera Sur de La Gran Sabana que hasta el moderno Internet usado para enviar esta carta abiertamente a todo el mundo fluye hasta acá prácticamente con un cuentagotas. Pero aún así, llegará el mensaje a todos a quienes tiene que llegar, lo sé.

 

         Este mensaje no ha sido escrito para Usted en realidad, con todo respeto pienso que Usted jamás escucha, nunca dialoga, solo expone sus ideas en su discurso y luego se vale de interlocutores dispuestos a apoyarlo para vencer la resistencia de las gentes a aceptar sus decisiones arbitrarias, ha pasado ya tantas veces... Imagino que después de actuar de esta manera, piensa o hasta dice Usted en privado: “¡Ja!, ya me los metí en el bolsillo”. Sean indios, campesinos, pescadores, individuos de tropa, obreros, comerciantes o buhoneros, sean quienes sean: Ja!, ya me los metí en el bolsillo, como me consta que lo dijo mientras pedía un wisky para celebrar al despegar en “el camastrón” alejándose de los indios de La Gran Sabana, dejándolos atrás con sus problemas, con su grave problema del Tendido Eléctrico al Brasil y la división del pueblo Pemón que vendría después de la mano de sus interlocutores. Algo parecido debió Usted pensar también al salir del Hotel Caracas Hilton el día veintiséis de Noviembre de 1998: Ja!, ya me metí a los ambientalistas en el bolsillo, uno nunca puede saber lo que hay dentro de la cabeza de una persona...

 

         Este mensaje en realidad no va dirigido a nadie en especial y sin embargo el público está ahí esperándolo, languideciendo por comprender, por oir algo coherente en todo esto que sucede en Venezuela gracias a Usted.  Bajo su gobierno se debe ser ciego, sordo y mudo para estar a su favor, es la única forma que se me ocurre puedan aún seguirlo fanáticamente unos cuantos, y, según se ve, es la única manera en que Usted acepta a sus seguidores: cuando su palabra es la ley y el que no esté de acuerdo, aunque sea minimamente, es un perro infiel que no merece más que su sempiterna condenación y burla.

 

         Nadie dijo el 26 de Noviembre de 1998 que iba a ser fácil vencer un consumismo, una industrialización, un acabose del planeta por unos dólares. Pero yo, humildemente postrado a sus pies, mostrándole estas palabras que se no leerá, diciéndole cosas que tampoco escuchará, con lágrimas de dolor que jamás ablandarán su corazón de militar, le digo ahora que su revolución me recuerda la eterna historia de las civilizaciones, de los jefes, los cabecillas, los abusones a quienes los pueblos han otorgado confiadamente el poder solo para ser mantenido luego por la fuerza.

 

         Sí, los primeros Estados, los primeros gobiernos de la humanidad parece que no nacieron por la fuerza, eso dicen algunos entendidos, las gentes otorgaron el poder al gobernante mansa y confiadamente, con buena fe, en algun momento del pasado de la humanidad,  pero casi inmediatamente la fuerza se usó para mantener el gobierno, cual vil dictadura. Las grandes obras también fueron imprescindibles para el fin del dictador: Zigurats, pirámides, templos gigantescos, esfinges descomunales en la antigüedad; Super-autopistas, puentes de envergadura, mega-tendidos eléctricos internacionales, en la actualidad. Las grandes obras son necesarias para poner al pueblo a trabajar, a estar ocupado en una labor gigantesca que ocupe su tiempo y sus ideas, y también para decir entonces: “Pero , Chávez si hizo”, así como hizo muchas obras Pérez Jiménez o tantas carreteras que hicieron los presos políticos cuando Gómez, en esencia, los templos y pirámides del Faraón.      

 

      Un ejército-policía no puede faltar para garantizar que nadie se oponga a las mega-obras, ni tumben las torres de los tendidos eléctricos, ni impidan nada que Usted no quiera. Sobre todo intimidatorio, su ejército-policía, o su poder,  deben infundir temor en los indígenas, o en cualquier campesino o pescador que no levante la mano y diga: “Sig Heil” y mucho me temo que la disfrazada línea que separa en este caso la metáfora de la realidad cada vez se hace más estrecha y menos invisible, cada vez que Usted actúa, que pone en práctica su gobierno, se ve la verdad invisible en la visión alternativa.

 

         Nadie podrá decir jamás que vencer a la corrupción, a los poderosísimos pero a la final vulgares mercachifles del consumismo será una labor fácil ni cómoda, pero su palabrería tan elaborada no oculta ya a los ojos de su pueblo, de los de abajo, su papelacho como presidente y su sed de poder y egocentrismo oculto en su pseudo beneficio al pueblo, en el exceso nocivo y peligroso de su autoestima desmedida.

 

 

         Toda masa tiene un punto de equilibrio, que puede ser tan fino como una punta afilada, con suficiente paciencia y perseverancia, y sobre todo con una concentración suprema en el tacto, es posible conseguir el punto de equilibrio de cualquier masa con cualquier forma: parar un ladrillo verticalmente en una de sus esquinas (¡hasta un ladrillo roto con una esquina muy puntiaguda!), parar una silla en una sola pata en equilibrio, sostener la masa de gentes de un país en un solo punto de equilibrio: los ricos, los pobres, los vendedores, los consumidores, los eficientes, los vagos, los altruistas, los egoístas, los usureros, los botaratas, sostener esa gran masa sin forma en un pequeño punto de equilibrio.

 

         Eso seguro que no lo ha pensado Usted, ni lo pensará, el intentar, tratar de verdad de hacerle entender a los industriales que la pesca de arrastre no conviene, que la biodiversidad es imperante protegerla de facto y no solo en una palabra escrita en una ley de tierras.  Con un alicate, señor, las tuercas no se aprietan bien, se mellan y el tornillo completo se inutiliza, imposible arreglar, no señor, deje de lado las burradas, se necesita una llave apropiada o si acaso un alicate de presión con mucho cuidado para apretar bien una tuerca a su tornillo.

 

         Es un arte de maestros sostener una masa equilibrada en un punto así, pero no, Usted señor presidente solo conoce de guerras, de enemigos a los cuales se debe derrotar, vencer su resistencia, de estrategias para conquistar, dominar,  pero nunca los verá como seres descarriados de nuestra Madre La Tierra, a quienes debemos enseñar, no con látigo ni cadenas, ni con mordazas en sus bocas, menos aún con aviones o helicópteros de combate, fusiles o cañones, ¿Usted sabe cuantos hospitales, escuelas y universidades se podrían construir si en este momento vendiéramos solo la mitad de todas las armas de las Fuerzas Armadas de Venezuela? ¿Cuántos sueldos de médicos, enfermeras, especialistas, investigadores para una vacuna al SIDA, profesores, académicos se podrían pagar con lo que ganan los generales, los coroneles, y demas oficiales? Eso creo que no se le había ocurrido ni se le ocurrirá nunca.

 

        

Es así que Usted señor presidente Chávez debería gobernar. Balanceando las fuerzas como el verdadero maestro que todos llevamos dentro.  Con la paciencia, la concentración suprema en el tacto, en el sentir el sutil pero pétreo punto de equilibrio hasta conseguirlo.

 

         Es difícil y mucho, pero de la otra manera, la suya, no logrará jamás equilibrar la masa sin forma de todos los venezolanos juntos. Sinceramente no creo que le interese eso de todas maneras, en sus gritos se ve. El verdadero maestro no le grita a sus discípulos, solo susurra en sus almas un soplo que los hace entender. El grito solo es potestad de La Naturaleza.

 

         Y cuando La Naturaleza grita, señor presidente, hasta Bolívar se equivocó y bien feo en esto, si La Naturaleza se opone no podemos jamás luchar contra ella, si no que la obedecemos. Solo La Naturaleza tiene derecho a gritar con sus huracanes, terremotos, volcanes, tormentas catastróficas de montaña. En su complejidad y en medio del caos, el cosmos tiene también un punto de equilibrio y nosotros somos una parte de la masa total, muy pequeña por cierto, pero si no nos amoldamos todas las masas de gentes a la ecología, por sobre todas las cosas, no habrá Venezuela en 200 años, no habrá casi nada ya para ese entonces.

 

José Rafael Leal