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Asunto:[laexcepcion] Boletín LaExcepción.con nº 7
Fecha:Domingo, 14 de Abril, 2002  07:42:36 (+0200)
Autor:LaExcepcion.com <boletin @...........com>






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LaExcepción.com_boletín_julio 2001

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LaExcepción.com
Una respuesta al totalitarismo emergente
Boletín electrónico nº 7, abril de 2002
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Índice del boletín

Apostillas / Marzo de 2002

Lo que dicen y lo que en realidad quieren decir / Marzo de 2002

Gobierno secreto del mundo

Son mis hermanos

Progres: El ocaso de una pose

La Brigada Antiprogre

Amenazas globales

[Sección Actualidad]

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[Frases del mes]

Frase Sensata
«¿Tiene algún sentido estar contra las lapidaciones y aplaudir los bombardeos?» (El Roto, El País, 21.3.02).

Frase Insensata
«La moral y las ganancias no tienen nada que ver» (Federico Jiménez Losantos, Libertad Digital, 13.3.02).

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Apostillas / Marzo de 2002
© LaExcepción.com

La información de los medios, usualmente tan sesgada, requiere un mínimo contrapunto. Aun a riesgo de introducir nuestros propios sesgos, en La Excepción hemos decidido dárselo.

Jóvenes y Semana Santa
Jesús Fonseca
La Razón, 29.3.02

Fracasaron los intentos por paganizar la Semana Santa, ahora más viva, si cabe, que nunca. Miles de braceros, de jóvenes con buenos brazos, que son los que se precisan para estos menesteres, portan, en estos días, los más formidables pasos por nuestros pueblos y ciudades. Sobre todo, en Castilla la Vieja y el privativo reino de León, la Comunidad con más reconocimientos para sus procesiones. Para una Semana Santa cuyos verdaderos protagonistas son penitentes y costaleros. Y, el paso, claro, que es la talla hecha para ser venerada en la calle. [...] Y detrás de cada cofrade –muchachas, muchachos, casi todos–, hay un corazón que reza. Y es, no banalicemos las cosas, esa Fe, la que mantiene a salvo la Semana Santa. Viva por siempre.

Los que habrían fracasado, de haber existido, serían los intentos de cristianizar una fiesta que tiene casi todo de pagana (ver Pascua pagana y la siguiente apostilla). © LaExcepción.com


«¡Viva la Virgen de la Macarena!»
La Razón, 29.3.02

A este grito respondía enfervorizada la inmensa cantidad de madrileños que se reunió anoche en la procesión de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza. [...]

La talla de Jesús del Gran Poder, que por primera vez llevaba la túnica bordada de oro, caminaba arropada por los aplausos y las banderas de España que colgaban de los balcones. A cada «levantá» que los costaleros realizaban, los congregados respondían con vítores [...].

Pero la protagonista indiscutible de la noche procesional del Jueves Santo fue sin duda la Macarena, que goza del cariño unánime de los madrileños, los cuales no pararon ni un momento de gritarle «¡guapa!» y de cantarle los más diversos himnos y saetas. Tampoco quiso faltar a la cita el cardenal Rouco Varela, que desde el balcón de la sede episcopal aplaudió al magnífico Jesús del Gran Poder y a la admirada Macarena, que a más de uno hizo que se le erizara el pelo ante las muestras de cariño de sus seguidores.

Ciertamente, pone los pelos de punta comprobar las manifestaciones de devoción irracional hacia trozos de madera tratados como seres vivos y sobrenaturales. © LaExcepción.com


Berlusconi: 'Si no reaccionamos, los inmigrantes nos echarán del país'
El País, 29.3.02

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, volvió a mostrar el miércoles la contundencia con que su Gobierno está dispuesto a hacer frente a la inmigración. En un programa de uno de sus canales televisivos, el jefe del Ejecutivo italiano justificó la necesidad de 'parar y registrar' a los inmigrantes 'porque existen graves problemas de criminalidad'. 'De lo contrario', añadió, 'la llegada masiva de clandestinos nos echará de nuestro país'. 'Será una situación dramática', insistió, 'con una presión tal que podrá traer guerras y situaciones como las del 11 de septiembre, con el resurgir del terrorismo'. [...]

Debido a que el sistema vigente no se basa en la generosidad y la cooperación, sino en la competitividad y el espíritu de lucro, el fenómeno de la inmigración se ha convertido en un problema de enormes dimensiones. Declaraciones como las que acostumbra a hacer Berlusconi agregan, además, descarados tintes xenofóbicos a esa realidad que es fruto del capitalismo salvaje. Por ello, la pregunta no es tanto si los inmigrantes echarán a los italianos del país, sino si los italianos echarán a Berlusconi del poder. Pero, por desgracia, es sólo una pregunta retórica. © LaExcepción.com


El gobierno de Yemen aprueba la importación de biblias
ICPress, 26.3.02

RUWI, Omán. En un reciente acto, sin precedentes para la obra bíblica en Yemen, el gobierno le dio permiso a las SBU para introducir Escrituras en el país. El Centro de Distribución Europeo (CDE) de las SBU en Dinamarca hizo el anuncio en septiembre. El CDE envió las Biblias en respuesta a una solicitud de la Sociedad Bíblica del Golfo Pérsico, que hizo los arreglos necesarios con las autoridades locales. Las Biblias se entregaron en junio a la Iglesia de Cristo en Adén, uno de los dos templos que funcionan en el país.

Efecto indudable de la inclusión de Yemen, tras el 11-S, entre los países sospechosos de albergar terroristas. Una nueva conexión, pues, entre la campaña "Maldad Duradera" y la emergencia de la Época Neorreligiosa, con la expansión del evangelio como benéfico efecto secundario ("no hay mal que por bien no venga"). © LaExcepción.com


La Iglesia, preocupada por la «trivialización» de la Semana Santa
El Mundo, 25.3.02

MADRID. ¿Manifestación espléndida de la fe del pueblo o mero folclore turístico devocional? La Iglesia está profundamente preocupada por la creciente «trivialización» de la Semana Santa y el presidente del episcopado, cardenal Rouco Varela, invita a recobrar su auténtico significado y razón de ser.

Monseñor Rouco destaca la necesidad y urgencia de recobrar el auténtico significado y razón de las celebraciones eclesiales de Semana santa, para que estos días no se conviertan sólo en vacaciones, «en meras prácticas devocionales o en la simple contemplación de las bellas manifestaciones procesionales». [...]

De ahí que, a juicio del purpurado madrileño, las celebraciones de estos días «deben tener solemnidad y sencillez, sosiego y ritmo, palabra y silencio, contemplación y vivencia del misterio, belleza y cuidado de los símbolos, pedagogía catequética y expresividad litúrgica».

No debieran ponerse en duda las buenas intenciones de la jerarquía católica romana cuando lamenta la "trivialización" de la "Semana Santa". Admitido esto, resultarían más eficaces si no se acompañaran del afán por mantener el sincretismo entre lo pagano y lo cristiano, reflejado en el último párrafo que aquí reproducimos. Mientras no se ataque la médula idolátrica de esa celebración pseudopascual (ver Pascua pagana), vano será llorar su "degeneración" (simple rasgo de esa idolatría). ©LaExcepción.com


Mis 14 crucifixiones
El Mundo, Crónica, 24.3.02

[...] Vendedor de pescado seco en paro, jugador de cartas, algo bebedor, padre de tres hijos e intermediario de apuestas de peleas de gallos. Así es Herosito Sangalang, conocido simplemente como Cristo. En 1986 prometió crucificarse 15 veces si Dios atendía sus plegarias y sanaba a su madre de una tuberculosis. «Los dos hemos cumplido el trato», dice ahora que se acerca la hora de su última penitencia. [...]

Una vez en el lugar del calvario, soldados romanos atan a los detenidos a las cruces y, una a una, con dos martillazos secos, clavan las alcayatas de acero. Dos de ellas atraviesan las palmas de las manos justo en el centro. Otras dos agujerean el final de las plantas de los pies y es entonces cuando se pueden oír los primeros gemidos de dolor contenido. [...]

Aunque no lo parezca, la crucifixión es menos dolorosa que la flagelación a la que se someten los dos centenares de vecinos que siguen a Herosito por las calles del pueblo. [...]

Los participantes en la procesión se fustigan con tal fuerza que los turistas que se sitúan a ambos lados del camino acaban empapados con la sangre de los penitentes. [...]

La Iglesia de Filipinas, el único país católico de Asia, admite que las flagelaciones se dan en las capas sociales menos educadas y más pobres del país. No recomienda la participación en los actos de Semana Santa de San Pedro de Cutud, pero tampoco se opone a ellos. «Si lo hiciéramos estaríamos alejando a esa gente de su fe», dicen los líderes católicos en Manila.

Si algo ha desprestigiado al cristianismo a lo largo de la historia, ha sido, entre otras barbaridades, la concepción pagana según la cual hay que sufrir para agradar a Dios. Pero la jerarquía católica romana, en lugar de condenar lo que se opone al evangelio, asume e integra en su sistema eclesiástico estas manifestaciones de salvajismo "religioso". © LaExcepción.com


MANU CHAO / Cantante y compositor: «No quiero ser un contestatario profesional»
El Mundo, 24.3.02

MADRID. Manu Chao volvió a dar la campanada, con su repentina actuación en Barcelona del pasado sábado, para apoyar las manifestaciones antiglobalización, frente a la Cumbre de jefes de estado europeos. [...]

«Están cerrando bares por todas partes, jodiendo el botellón... ¿Dónde se va a desahogar la gente? Si el carnaval y las bacanales populares se inventaron hace siglos fue por algo, por la necesidad de catarsis...».

¿No podría el movimiento antiglobalización encontrar representantes más sensatos? ¿De qué sirve condenar las injusticias del sistema y luego someterse a uno de sus principales mecanismos de control social, como son las adicciones? Adicciones de las que el propio cantante hace una ridícula apología en sus letras. No es de extrañar que, con este tipo de personajes, muchas de las manifestaciones antiglobalización no pasen de ser estúpidas celebraciones festivas; un auténtico insulto hacia los auténticos oprimidos del mundo a los que dicen defender. Afortunadamente, también hay colectivos que realizan sus actos de protesta en un silencio respetuoso con el sufrimiento de la mayor parte de la población mundial. © LaExcepción.com


Mary Robinson se retira de la ONU por presión de EE UU
El País, 19.3.02

La alta comisaria de la ONU para los Derechos Humanos, Mary Robinson, anunció ayer en Ginebra que se retira en septiembre, tras cuatro años y medio de mandato. […]

La ex presidenta irlandesa, de 57 años, no quiso comentar los rumores que aseguran que ha sido la oposición de Estados Unidos la que ha impedido que continuara en su puesto. Hasta el viernes pasado, desde su oficina se aseguraba que Robinson 'estaba dispuesta' a seguir hasta finalizar su segundo mandato, es decir tres años más. Pero para continuar necesitaba el consenso de todos los grupos regionales, lo que no ha logrado, al parecer, por la firme oposición de EE UU, además de algún otro país europeo.

Organizaciones no gubernamentales como Human Rights Watch denunciaron ayer lo que era un secreto a voces en los pasillos de la ONU: las presiones ejercidas por EE UU para que dejara un puesto en el que estaba resultando cada vez más incómoda. 'Mary Robinson pagó un precio por enfrentarse a Gobiernos poderosos que violan los derechos humanos', señaló ayer el director de la ONG. Washington mostró su decepción con la alta comisaria durante la Conferencia Mundial contra el Racismo celebrada a finales de agosto de 2001 en Durban. [...]

Peligros del 11-S

Robinson también ha instado a Estados Unidos a respetar los Convenios de Ginebra en el trato a los prisioneros talibanes de Guantánamo. Ayer mismo advirtió contra la tentación de muchos países, con EE UU a la cabeza, de instaurar medidas de excepción (arrestos, encarcelaciones, juicios), contrarios a los derechos humanos, en aras de la lucha antiterrorista tras el 11-S. [...]

Robinson se ha enfrentado también públicamente a otros miembros del Consejo de Seguridad de la ONU como Rusia, por sus 'atrocidades' en Chechenia, y China.

Aunque por momentos pueda parecer dormida, la campaña "Maldad Duradera" sigue su marcha implacable. Y a su paso, cualquier discrepante se convierte en disidente, y es sistemáticamente expulsado de la escena. © LaExcepción.com


Los Verdes renuncian al pacifismo a ultranza en un giro de pragmatismo
Los ecologistas alemanes admiten una 'violencia legitimada'

El País, 18.3.02

Unos 22 años después de su fundación, en 1980, Los Verdes alemanes se despidieron ayer definitivamente del pacifismo a ultranza al hacer constar en el preámbulo de su nuevo programa, aprobado en un congreso federal celebrado en Berlín, que si bien 'la violencia no puede sustituir a la política', su utilización 'no siempre se puede excluir', siempre y cuando esté 'legitimada por el Estado de derecho y el derecho internacional'.

Junto a otras tomas de posición, esta fórmula marca la constitución de un partido 'más bien de izquierdas, conforme al sistema y reformista', en palabras de un comentarista del Süddeutsche Zeitung. [...]

La triste trayectoria de Los Verdes, cuyo círculo parece ya cerrado, ejemplifica una vez más no sólo la vieja máxima según la cual "el poder corrompe". Más relevante es notar que la carencia de una perspectiva trascendente –única garantía de la preservación de los ideales– favorece a medio o largo plazo una acomodación a las inercias del sistema. ¿Se aprenderá la lección? © LaExcepción.com


EEUU: Tres millones de jóvenes bautistas se comprometen a que "el verdadero amor espera"
ICPress, 17.3.02

Brooke Arnold es un joven de diecisiete años de una escuela de Washington. En sus dedos luce varios anillos de plata. En uno de ellos se puede leer una inscripción que dice: «El verdadero amor espera».

Estas palabras le recuerdan su promesa de mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio.

Brooke es uno de los tres millones de adolescentes estadounidenses que han firmado la carta de promesa de abstinencia desde que en 1993 se iniciara la campaña «El verdadero amor espera», esponsorizada por la comunidad de vida cristiana de la Convención Bautista del Sur. Según él, «las promesas de castidad no son fáciles en 2002» porque en la televisión y en la vida real, el sexo está exageradamente presente.

Britney Spears es una de las estrellas más rutilantes del panorama musical actual. Su persona aglutina cientos de miles de fans que enloquecen con su música, y otros tantos que lo hacen con su cuerpo y su exuberancia. Nombrada el año pasado la mujer más «sexy» del mundo, Britney Spears es distinta de otras tantas estrellas con sus mismas características musicales y físicas. Ella es bautista, se declara virgen, y está orgullosa de ello y, según declara, «hasta que no me case no tendré relaciones sexuales por mucho que diga la gente». Según asegura, en contra de los que piensan que es una técnica de marketing, su decisión de mantenerse virgen es algo «personal que refleja cómo me siento. Hay tantas emociones que intervienen en el sexo que me gustaría poder esperar hasta que conozca a la persona adecuada y me case». Aún así, asegura que su postura no es fácil.

El sentido de la noticia, expresado en el titular, habrá suscitado más de una risita progre. Pues a pesar de lo requeteconstatados que están los desastrosos efectos del sexualismo entre los adolescentes, todavía no son pocos quienes se niegan a cambiar su estilo de vida, por más que su paradigma tienda a declinar (ver Progres: El ocaso de una pose).

Al margen de ello, y de lo positivo que resulta que buena parte de la juventud esté dispuesta a dar lecciones como ésta a los adultos del sistema, la noticia incluye una contraparte de lo más engañosa. Tiene que ver con la cantante mencionada, de cuya sinceridad no dudamos, pero cuya actividad profesional y puesta en escena no son el contexto más idóneo para promover esa abstinencia ni en sí misma ni en sus fans (no parece, por ejemplo, que aceptar ser nombrada "la mujer más ‘sexy’ del mundo" sirva para fomentar la castidad que se pretende). © LaExcepción.com


George Weigel: ¿Hacia dónde va la Iglesia?
Perspectivas del pontificado de Juan Pablo II, según su biógrafo
ROMA, 15 marzo 2002 (ZENIT.org)

–¿Cómo ve el Papa el Vaticano II?

–George Weigel: Como el beato Juan XXIII, Juan Pablo II piensa en el Concilio Vaticano II como un nuevo Pentecostés, un momento privilegiado en el que el Espíritu Santo preparó a la Iglesia para una primavera de evangelización. Contrariamente a las lecturas convencionales del significado del Vaticano II, Juan Pablo II ha insistido en que el Concilio no tenía como tema principal la distribución de la autoridad y la jurisdicción dentro de la Iglesia.

Más bien, el concilio significó revivificar dentro de la Iglesia un profundo sentido de sí misma como sacramento para la salvación del mundo: la «communio» en la que experimentamos, aquí y ahora, un anticipo de lo que Dios quiere para la humanidad por toda la eternidad.

El autor de Juan Pablo II, testigo de esperanza señala dos aspectos claves para la interpretación de la figura del papa actual: frente a la corriente que, aun siendo papista, defiende una visión conciliar y más participativa en la organización del poder en la iglesia, Wojtyla tiene claro, y así lo proclama constantemente, que la autoridad se concentra en el obispo de Roma. Por otro lado, todas las corrientes del catolicismo romano coinciden en el segundo punto: la acción de la Iglesia Católica Romana en el mundo tiene un carácter sacramental e integra a toda la humanidad en un proyecto común global y eterno, cuyo centro espiritual es Roma. © LaExcepción.com


Cubanos legales, inmigrantes ideales
Federico Jiménez Losantos, Libertad Digital, 13.3.02

Además de las razones morales por las que España debería acoger a todos los cubanos que consiguen salir de la cárcel ­antes Isla­ de Cuba, hay una razón de tipo técnico que, si nuestros cancerberos políticos carecen de sensibilidad humana y política, debería persuadirles: el cubano es el modelo ideal de inmigrante que necesita España. Todos los elementos que pueden favorecer la integración en nuestro país de los inmigrantes y sus hijos se dan en los cubanos: hablan un precioso español, gratísimo al oído; suelen ser católicos, con alguna superstición africana, de forma que comparten no sólo religión sino superstición con los españoles; suelen tener un buen nivel cultural y educativo, con lo que pueden acceder a esas plazas de trabajadores cualificados que tanto cuesta cubrir; no tienen ningún problema de escolarización; y, por si eso fuera poco, como viene sucediendo desde mucho antes y mucho después de la independencia, resultan arrolladoramente atractivos como pareja sentimental e incluso matrimonial para los españoles de ambos sexos.

Hay un elemento negativo desde el punto de vista laboral: han nacido y crecido en un régimen comunista y, por lo tanto, carecen de buenas costumbres en el trabajo. [...]

Los progres tradicionales siempre han gustado (y gustan) de provocar mediante el uso de un lenguaje anticonvencional que choque con la moral tradicional. Pura pedantería vacua de quien no sabe construir sus propias ideas si no es en oposición a algo, de quien malamente oculta su intransigencia. Ahora los antiprogres como Jiménez Losantos, en precipitada reacción a la estupidez de lo políticamente correcto, también se deleitan con discursos "escandalosos" que revelan algunos de los vicios de sus antagonistas: intransigencia, autoritarismo, clasismo, discriminación, conservadurismo pragmático... (ver Progres: El ocaso de una pose y La Brigada Antiprogre). © LaExcepción.com


Bush: «Para los terroristas el 11-S será el comienzo del juicio final»
El Mundo, 12.3.02

[...] En esta segunda fase, EEUU «espera»de los gobiernos extranjeros le ayuden a «erradicar los parásitos terroristas» y equiparará el terrorismo nacional e internacional. «No hay lugar para la neutralidad», dijo, repitiendo el mismo esquema de «conmigo o contra mí» de hace seis meses. «Si las naciones necesitan ayuda, EEUU la facilitará», prometió.

También trató de borrar las críticas internacionales ante EEUU por haberse interesado por el terrorismo una vez que lo ha sufrido en sus carnes. «El 11 de Septiembre no supuso el inicio del terrorismo mundial, sino el comienzo de una respuesta global concertada del mundo. Los terroristas recordarán esta fecha como el comienzo del juicio final». [...]

Lenguaje neorreligioso en su grado superlativo: el escatológico. Bush se erige, de manera blasfema, en el juez supremo del tiempo del fin, que juzgará y condenará a los malvados y a las naciones que no secunden las represalias globales. Estados Unidos traerá la salvación del mundo. © LaExcepción.com


11-S: apenas ha acabado la primera batalla
Editorial. Libertad Digital, 12.3.02

[...] Nadie en su sano juicio que desee un mundo más seguro debería criticar o poner trabas a los esfuerzos por neutralizar los focos de inestabilidad y apoyo al terrorismo que estos países han constituido tradicionalmente. [...]

Algo que aún diferencia a EEUU de la decadente Europa es que al otro lado del Atlántico las promesas, para bien o para mal, se suelen cumplir; y cuando están en juego la libertad y la seguridad, se cumplen a fondo. [...]

Es precisamente la función disuasoria de los preparativos militares la que frena los ímpetus del enemigo. Por ello, no hay que extrañarse ni reprochar a Bush que prefiera ir por libre en el diseño de su estrategia si sus aliados todavía no han aprendido el precepto fundamental de la política internacional: si vis pacem, para bellum.

No contento con llamar locos a los críticos de la genocida campaña "Maldad Duradera", el editorialista de Libertad Digital habla de «función disuasoria de los preparativos militares»... Como si las masacres de inocentes, habidas y por haber, en el contexto de esa campaña fueran algo inexistente o pudieran ser cubiertas bajo ese eufemismo.

Pero nada más estremecedor que seguir afirmando la vieja máxima belicista romana, que lleva miles de años presidiendo la historia sin otro resultado que guerras, guerras y más guerras. Mejor parafrasearla así: "Si quieres la paz, confórmate con la guerra." © LaExcepción.com


EEUU vuelve al intervencionismo
El Mundo, 11.3.02

[...] Más de 140 países cuentan con la omnímoda presencia militar estadounidense (esto incluye a agregados y asesores militares), y muchos otros están en lista de espera. [...]

«La presencia global del Ejército norteamericano es, hoy por hoy, la más penetrante de toda su historia», atestigua el analista militar John Pike. «Nunca ha habido un despliegue tan ubicuo en todo el planeta, ni unas perspectivas de expansión como las actuales». [...]

Lo más llamativo del nuevo intervencionismo no es la presencia masiva de tropas de tierra, sino el don de la ubicuidad de los soldados de elite. [...]

A pesar de la tendencia hacia el repliegue que siempre ha existido en el país, Estados Unidos no "vuelve al intervencionismo"; simplemente lo acelera. Sorprende que haya analistas que, cegados por la presunta desaparición de los estados-nación como consecuencia del proceso de mundialización, consideran que la capacidad de influencia geopolítica de Estados Unidos no es decisiva en el mundo. © LaExcepción.com


Silencio, Fidel Castro reprime a los disidentes
Agustín de Grado, La Razón, 9.3.02

Aún estoy esperando un gesto de apoyo de nuestro ministro de Exteriores a las víctimas de la represión castrista desatada tras el asalto a la embajada de México por un grupo de cubanos que intentaron huir del régimen comunista hacia la libertad. Lo digo porque Josep Piqué, después de ver las primeras imágenes de los prisioneros de Al Qaida en Guantánamo, apenas tardó dos minutos en hacer el juego al antiamericanismo de barricada con un «me perturban, me producen sorpresa y desazón». [...]

Quien aún no sepa lo que les espera a estos cubanos por disentir del régimen, por defender sin armas su libertad, que lea el último informe de Human Rights Watch sobre cómo se las gasta el comandante: «Sufrieron con frecuencia desnutrición y languidecieron hacinados en celdas sin atención médica adecuada. Algunos soportaron el abuso físico y sexual (...) o largos períodos aislados en celdas de castigo. Las autoridades penitenciarias insistieron en que todos los presos participaran en sesiones de reeducación política o se enfrentaran a castigos».

«Son escoria irresponsable y marginal», afirmó Castro en su alocución del martes. Y Piqué, mudo.

El autor no debería sorprenderse del trato amistoso de la diplomacia española hacia la dictadura cubana: las relaciones internacionales jamás han estado dictadas por principios morales, sino por la conveniencia, los intereses o, simplemente, el peso de la historia o la geografía. A las autoridades españolas y a los poderes fácticos les interesa mucho menos la condición de los disidentes reprimidos que la apertura del mercado cubano. Pero quizá no haya que esperar mucho para ver un giro: el régimen de Fidel tiene los días contados, aunque sólo sea porque no sobrevivirá a su fundador . Cuando caiga, Piqué o quien haga falta saldrá de su sorpresa y dirá lo que tenga que decir. No obstante, si su caída es producto de un derrocamiento, no sería de extrañar que a la vez le regalen un exilio dorado. © LaExcepción.com


Niñas vendidas como prostitutas en Brasil para turistas europeos
El Mundo, 3.3.03

CRONICA, una de las dos revistas dominicales de EL MUNDO, publica hoy un reportaje desgarrador sobre la venta, e incluso la rifa en bingos clandestinos, de niñas para prostituirlas. El origen de este mercado de esclavas del sexo arranca en localidades del Estado brasileño de Mato Grosso, donde las mafias acuden para nutrir sus burdeles con menores de entre seis y 14 años. El periodista Ramy Wurgaft relata casos concretos, como el de las hermanas Sonia y Leticia, primero subastadas, luego violadas por sus proxenetas y después prostituidas como si fueran vírgenes entre turistas sin escrúpulos. La vileza de este reclutamiento de esclavas del sexo tiene más responsables que los nuevos negreros del siglo XXI que sostienen el negocio. Más de una treintena de agencias distribuidas por toda Europa, con todas las bendiciones de legalidad, obtienen pingües beneficios ofreciendo a sus clientes paquetes eróticos que incluyen estancias en hoteles donde las prostitutas infantiles forman parte del personal. Es mucho lo que se puede hacer para evitarlo. [...]

Y mientras tanto, el periódico que denuncia esto, como casi todos los diarios españoles, mantiene sus anuncios por palabras en los que se ofrecen servicios de prostitutas, algunas de ellas, sin duda, menores. En el caso de El Mundo, la revista Autogestión contabilizaba en abril-mayo de 2001 una media de 773 anuncios diarios sobre prostitución; El País ofrecía 875 y ABC 462. © LaExcepción.com


Un gobierno en la sombra trabaja en secreto
Washington Post, 1.3.02

El presidente Bush ha encargado a un gobierno en la sombra de unos 100 gestores civiles de alto rango que vivan y trabajen secretamente fuera de Washington, activando por primera vez planes a largo plazo que aseguren la supervivencia del gobierno federal después de un ataque catastrófico sobre la capital de la nación. [...]

Los funcionarios designados para lo que algunos de ellos llaman "deberes del búnker" viven y trabajan bajo tierra las 24 horas del día, lejos de sus familias. [...] Su primera misión, en caso de un ataque que inhabilite a Washington, sería impedir el colapso de las funciones de gobierno esenciales. [...]

Sólo la rama ejecutiva está representada en ese gabinete a tiempo completo en la sombra. Las demás ramas del poder constitucional, el Congreso y la judicatura, tienen sus propios planes de continuidad [en caso de emergencia] pero no mantienen una presencia de 24 horas en instalaciones fortificadas. [...]

Muchos departamentos, incluidos el de Justicia y el del Tesoro, han completado planes para delegar poderes reglamentarios a funcionarios que normalmente no los ejercen. [...]

El terrorismo internacional es la guerra global. Hay quienes creen que el terrorismo se debe simplemente a factores económicos, cuando en realidad es pura violencia militar en la lucha por el dominio geopolítico. Consecuencia: la militarización de todo el sistema (ver el artículo de García Trevijano Gobierno secreto del mundo). © LaExcepción.com

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Lo que dicen y lo que en realidad quieren decir / Marzo de 2002
© LaExcepción.com

Numerosos personajes públicos hacen declaraciones en las que expresan una cosa pero implícitamente comunican algo distinto. En La Excepción nos permitimos "traducir" algunas de estas frases crípticas.

Colin Powell, secretario de estado norteamericano, ante el nombramiento de la publicista Charlotte Beers como subsecretaria de estado de Diplomacia y Asuntos Públicos
«No pasa nada malo por hacerse con los servicios de una persona que sabe cómo vender lo que sea. Nosotros vamos a vender un producto. Nos hace falta una persona que sea capaz de rehacer la imagen de marca de la Política Exterior estadounidense, la imagen de marca de la diplomacia. Es ella la que me ha convencido de que compre el arroz Uncle Ben's» (citado por Naomi Klein, El Mundo, 16.3.03).
Traducción
«La legitimidad de las intervenciones de Estados Unidos en el mundo no depende de cuestiones morales, ni siquiera legales, sino de la capacidad de persuasión que tengamos para convencer al mundo de que, hagamos lo que hagamos, está bien hecho.»

César Vidal, historiador y escritor
«Sinceramente creo que se ha fabulado mucho con ese tema [de la caza de brujas en Norteamérica]. Lo cierto [...] es que muchos que entonces juraban y perjuraban que no eran comunistas eran agentes soviéticos. También hubo gente inocente que padeció, pero su número fue exponencialmente inferior al que habría alcanzado de verse Estados Unidos sometido al comunismo» (Libertad Digital, 12.3.02).
Traducción
«Haber sido comunista en los Estados Unidos durante la guerra fría equivale a haber sido agente soviético, y por tanto justifica que se los persiguiera por más que negasen ser siquiera lo primero. El que en ese proceso fueran perseguidos también algunos "inocentes" (es decir, gente de ideología no comunista) no supuso más que un mal necesario.»

Editorial de Libertad Digital
«Nadie en su sano juicio que desee un mundo más seguro debería criticar o poner trabas a los esfuerzos por neutralizar los focos de inestabilidad y apoyo al terrorismo que estos países han constituido tradicionalmente» (12.3.02).
Traducción
«Osar criticar a Estados Unidos en su campaña "Maldad Duradera" es síntoma de locura.»

Cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano
«La Iglesia tiene una responsabilidad universal, una responsabilidad misionera para anunciar la nueva evangelización. Forma parte de esta tarea la llamada a las raíces cristianas de Europa» (Zenit, 3.3.02).
Traducción
«La Iglesia Católica Romana es el alma del mundo; especialmente, queremos modelar Europa según los principios de intervención en la política con que el papado ha actuado históricamente.»

Jim Nicholson, embajador de Estados Unidos en el Vaticano
«Hasta ahora la Santa Sede ha comprendido nuestras razones y ha sido muy comprensiva por lo que se refiere a nuestro compromiso en Afganistán. [...] Si se dan decisiones sobre nuevas intervenciones militares, trataremos –como en el pasado– de explicar nuestras razones, nuestros motivos, conscientes de que la Santa Sede es un interlocutor atento y disponible al diálogo» (Zenit, 1.3.02).
Traducción
«Como hasta ahora el Vaticano ha apoyado las intervenciones militares de Estados Unidos, incluida la guerra de Afganistán, estamos seguros de que seguiremos coincidiendo en nuestras estrategias geopolíticas.»

© LaExcepción.com

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Gobierno secreto del mundo
Antonio García Trevijano

[Por su gran interés y por su coincidencia con los análisis de LaExcepción, reproducimos íntegro el artículo publicado por García Trevijano en el diario madrileño La Razón del 4 de marzo de 2002.]

La noticia revelada por el Washington Post y confirmada por el propio presidente Bush nos da cuenta de la existencia de un gobierno secreto del mundo. Aunque está planeado para el caso de una emergencia catastrófica, se sabe que en la vida política, como en la evolución de las especies, el órgano crea su función específica [sic]. Y, en lugar de adaptarse al medio, propicia la nueva situación donde desplegar su eficacia. Este inaudito acontecimiento supone una novedad histórica tan fantasiosa y fabulosa, pues parece una fábula de política ficción, como verosímil y realista, porque surge de la realidad de una nueva pasión colectiva de poder absoluto sobre la humanidad, si alguna parte ínfima de la misma pone en riesgo la tranquilidad de su parte más poderosa.

Hablo pues de la virtualidad, y no de la actualidad, de este gobierno secreto del mundo. La globalización ha encontrado en él su tipo ideal de mando mundial. Hace tiempo que los hombres añoran el poder secreto y absoluto de que disfrutó el Dios de Israel en un lejano pasado. La Biblia anglicana asume la interpretación de las constituciones de los Estados. Bush oficia de sumo sacerdote de la muerte. Blair orquesta la ceremonia fúnebre. Y el acólito católico preside el responso europeo. La política sustituye a la teología cuando el reino de lo visible pasa a ser gobernado por el imperio de lo invisible.

Por primera vez desde el Imperio Romano vuelve a ser posible un Gobierno real del mundo. Y como todas las primeras formas de dominación política, el esbozo de este designio imperial estadounidense, inspirado en la reacción instintiva ante lo desconocido, que constituyó el pánico del 11 de setiembre, se está dibujando con los groseros trazos, la composición azarosa y las alargadas sombras del poder absoluto de lo secreto.

Su origen irracional explica la animalidad del diseño y el desprecio de las formas educadas que la civilización parecía dictar al imperio de los sentidos elementales. Contra el terror fundamentalista de una religión de fanatismo oriental, que gira en torno a la idea de justicia entre naciones, triunfa en todas partes la reacción elementalista de una religión de fanatismo occidental, que suspira por un retorno al orden global de la cristiandad. Entramos moralmente en una moderna Edad Media.

En nombre de la seguridad nacional, amenazada por un enemigo invisible capaz de causar daños vindicativos, pero absolutamente incapaz de derrotar a ningún sistema de vida ni a ningún régimen político, el gobierno de la libertad ha sido virtualmente sustituido, en Estados Unidos, por la libertad de gobierno; la democracia por la dictadura; la representatividad por la tiranía; las motivaciones públicas del poder por el poder de las motivaciones secretas; la división de poderes públicos por el bloque sin fisuras de un sindicato secreto de funcionarios estatales. A un enemigo invisible repartido por el mundo, Estados Unidos responde con planes de guerras aterrorizadoras de pueblos y países perdidos en el mapamundi occidental, para acercarnos a la situación catastrófica que legitimaría la entrada en acción de este gobierno invisible del mundo por un centenar de anónimos funcionarios.

Que nadie se deje engañar por las palabras. Un gobierno secreto no es un gobierno en la sombra a la espera de pasar a luz con el triunfo electoral de la oposición parlamentaria, ni un gobierno fantasma sin cuerpo nacional en el que operar, como los que se forman en el exilio. Tampoco es un gobierno dormido al que sólo pueda despertar el estruendo de un beso nuclear a la Casa Blanca. Este gobierno secreto trabaja noche y día, sin el reposo del guerrero, a fin de respaldar al Poder público de los Estados Unidos en la continuidad de su gobierno antidemocrático del mundo, sin temor al vacío de poder que podría ocasionar la reacción malhumorada del mundo.

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Son mis hermanos
© G. S. V. [guillermosanchez@laexcepcion.com] (7 de abril de 2002)

Cuando paseo por la antigua judería de la ciudad andaluza donde, de momento, se han detenido mis andanzas, contemplo la estrella de David en los modillones de las portadas medievales. Paso la mano por ella, palpo su relieve, y pienso en los que habitaban esas moradas y adoraban en esas sinagogas, los que ya no están entre nosotros.

Evoco aquella mañana de marzo de hace quinientos diez años, cuando ellos, y miles de sus hermanos, escucharon de los pregoneros el edicto que los expulsaba definitivamente de su tierra. Pienso en el niño que, como hicieron sus antepasados, le preguntó a su padre: «¿Por qué nos tenemos que ir? ¿Adónde vamos?» Y me imagino la voz temblorosa del padre: «Hasem proveerá, hijo.»

Una pregunta y una respuesta que se han seguido haciendo hasta hoy. Me gustaría saber cómo habría sido la historia de mi país si nunca se hubieran tenido que pronunciar. Cómo sería esa judería por donde paseo y donde encuentro hoy a algunas familias de gitanos, los otros proscritos de nuestra historia, que viven en casas en cuyas portadas se grabó el signo de purificación étnica: "IHS", "MA"; "Jesús", "María". Dos nombres hebreos que se tornan blasfemos cuando pretenden limpiar el estigma de los deicidas que habitaron aquellas viviendas.

Aquel niño nunca comprendió las oscuras y debatidas razones de estado que le empujaron a una tierra desconocida. Pero muchos han celebrado –y lo siguen haciendo– aquella medida y la unidad nacional que trajo. No sé cómo habría sido mi país con la presencia de los judíos los últimos cinco siglos. Quiero intuir que un poco mejor; pero quizá también con un destino más trágico, como en Europa. Pero en realidad no me importa. Sólo me importa aquel niño que no entendió.

Algunos han vuelto hoy. He tenido la oportunidad de visitar a un pequeño grupo en una sinagoga de Madrid. Celebré con ellos, de corazón, la entrada del Shabat; escuché la predicación, en la que un rabino joven y cultivado habló del amor, y también mencionó –casi pidiendo perdón a sus hermanos– a un tal Yeshúa. Me ofrecieron de su comida y charlé con ellos, menos tiempo del que habría deseado. ¡Qué triste saber que el acceso a la otra sinagoga está muy restringido a extraños por medidas de seguridad!

Diez años antes también había comido en una sinagoga, en Londres. En mi sexto día en una ciudad extraña, balbuceando un inglés de secundaria, encontré aquellas puertas abiertas en un Shabat. Presencié una ceremonia similar a aquellas en las que estoy acostumbrado a participar. Algo pude entender del inglés; nada del hebreo, desgraciadamente, excepto los términos sagrados que nuestras biblias nos han transmitido. También me acordé de las acusaciones de formalismo que Yeshúa hizo a sus antepasados... y que me sigue haciendo a mí hoy cuando leo sus palabras. Felicité al rabino que se iba a casar unos días después. ¡Me invitaba a asistir a la ceremonia!

También evoco el día en que hace casi cuatrocientos años una niña preguntó a su madre adónde iban. Todavía son más los que se alegran de aquel día. Igualmente me pregunto qué habría sido de esta tierra sin aquel día. Hay muchas explicaciones, muchas razones de estado y de civilización que me hacen temblar. Para muchos, soy un irresponsable histórico: no me importa qué habría sido de mi país. Quizá soy quien soy, como soy, gracias a aquel día. Pero, no puedo evitarlo, sólo me importa aquella niña. Quizá se llamaba Fátima, y se dijo de ella que, al crecer, sería cómplice del apoyo a la quinta columna, como se ha dicho de la Fátima de hoy (si de mayor fuera guardia civil, llevaría velo y "sería capaz de quitarse [el tricornio] para facilitar la entrada de musulmanes por las costas españolas", escribió uno que afirma ser cristiano). Quizá su padre era polígamo, y practicaba muchas otras costumbres que ya entonces me amenazaban a mí, en el futuro. Pero sólo pienso en ella. No lo puedo evitar.

Pienso en la niña que ha nacido en una colonia judía en Cisjordania, el día en que ve volar a su padre tras una fuerte explosión. Se podría llamar Débora, como la heroína de Israel. De mayor irá a servir al ejército, le guste o no. Todo el que vive allí sabe que la fuerza es el único argumento, y que la paz es muerte. Y nadie quiere que le maten.

¿Nadie? Quizá haya valientes que prefieran morir a matar. Quizá algunos prefieren que se deshaga su sueño milenario. ¿Habrá quienes, antes de creer formar parte de un pueblo, se crean soberanos de sí mismos? Yo mismo dudo si estoy entre ellos. Siempre he vivido seguro, cómodo, protegido. Nunca me han amenazado llamándome "judío", aunque en parte lo soy (quizá hasta soy cosas peores). No sé cómo reaccionaría si me ocurriera. Confío en que no apelaría a más fuerza que a la de Hasem, bendito sea su nombre. A veces pienso: ojalá me llamaran "judío", un término tan elogioso...

Pero dicen que hay razones de estado, que hay una lucha de civilizaciones por la que estoy abocado a tomar parte, a salvar el mundo, mi mundo. Hay patrias, fronteras, ejércitos que me protegen. Hay un avance inevitable en la historia que borrará la violencia descontrolada... mediante la violencia controlada y dosificada. Habrá orden, y se preservará mi mundo, dicen. No sé si estas explicaciones le valdrán a Débora. Seguramente sí, y de mayor irá al servicio militar con coraje y sentido de la historia.

Iconoclasta como soy, entre los pocos adornos del salón de mi casa exhibo la menorah que unos amigos me trajeron de Israel, una tierra a donde me gustaría ir. No porque la considere "Tierra Santa", sino por afán de conocimiento, en el sentido más profundo del término (en el sentido judío del término). Sé que algún día iré a Jerusalén.

Nadie me creerá: me gustaría estrechar allí la mano de quienes una vez fueron asesinos, por cualquiera de las causas por las que allí se combate. Pero esto ya es más que un sueño. Tristemente, hoy no abrazaría a ninguno de los principales responsables de tanta matanza, y dudo que alguna vez sean ya algo distinto de lo que son. Afortunadamente para mí, no seré yo quien tenga que juzgarlos. ¿O sí? No lo sé muy bien...

Gandhi decía que era musulmán cada vez que uno de sus hermanos hindúes agredía a un seguidor de Mahoma. En ese sentido, todos somos palestinos cuando lloramos la muerte de un niño en los territorios ocupados, aunque creamos que es un error que la máxima aspiración de una persona sea tener una nación propia. 'Judío' es una palabra que, para mí, ha perdido casi toda su carga sagrada, y no sólo por razones históricas; pero todos somos judíos cada vez que sufrimos con el judío oprimido, sea israelí o no; aunque no seamos ni sionistas ni antisionistas, aunque las patrias no nos importen demasiado.

Somos lo que nos toca ser. Pero sobre todo llegamos a ser personas cada vez que nos duele la muerte de una persona; dejamos de serlo, poco a poco, cuando nos alegramos de la muerte de cualquier niño o adulto, bueno o malo.

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Progres: El ocaso de una pose
© J.F.S.P. [juanfernandosanchez@laexcepcion.com] (28 de marzo de 2002)

Aunque pocos parecen advertirlo, es sintomático el declive de un espíritu que había devenido intratable rodillo sociocultural. La pregunta es: ¿Cabe alegrarse de este declive?

«Todo está al servicio de la barbarie que se aproxima,
todo, incluso el arte y la ciencia de este tiempo»

(F. Nietzsche, Consideraciones intempestivas, III, § 4)

Es un hecho de lo más significativo que el término ‘progre’ ha vuelto a ser crecientemente usado en los últimos tiempos. Lo paradójico, sin embargo, es que el motivo no reside en el auge de su referente sino en sus horas bajas. Aun cuando muchos –sobre todo, entre los mismos progres– no parecen enterarse, asistimos al crepúsculo de una pose que dominaba desde hacía décadas el "pensamiento" de nuestro país. Es tiempo, en efecto, de diagnosticar que ese espíritu tan falso (en lo que tenía de pseudoprogresista) como arrogante (en tanto que dogmático) se halla herido de muerte.

Y son aquellos con más ganas de enterrarlo quienes, sobre todo desde el 11-S, han vuelto a poner de moda la otrora famosa palabrita. Y quienes, con tal propósito y a partir de esa fecha, han cohesionado sus posturas con una disciplina rayana en lo militar y un fervor explícitamente militarista. Pero de ellos nos ocupamos en otra parte (ver La Brigada Antiprogre). Aquí haremos, a continuación, un mínimo análisis filosófico del fenómeno progre, con vistas a contextualizar su predominio y actual declinar.


El paradigma progre o modernista desde el punto de vista filosófico

La civilización que trajo la Modernidad se encuentra hoy en su lecho de muerte; tanto es así que entre nosotros es común referirse a nuestro tiempo como la Posmodernidad, apelativo que certifica ya la defunción de aquélla. Y el cual designa un momento histórico que ha dejado de creer sinceramente en las metas del progreso, al igual que en los "grandes relatos" (ideologías) que las exigían como su desenlace lógico y/o deseable.

Decimos "sinceramente", porque nuestra sociedad aún simula creer, al menos en cierta medida, en el progreso y en la Modernidad. Los "progres", aunque cadáveres, todavía dominan las esferas sociales e intelectuales más influyentes; su espíritu, que ha impregnado las más variadas corrientes políticas, ideológicas, artísticas y académicas, aún es el que prevalece. Cierto que cada vez menos, pero su mentalidad (muy abarcante, como luego veremos) aún ganará alguna batalla, como dicen que hacía el Cid después de muerto.

Con todo, se trata de una mentalidad que, hablando en términos colectivos, carece de futuro, y de una actitud que ya no cuadra con el presente. Y en unos tiempos que la contradicen, ¿cabe algo más absurdo que la prevalencia de un espíritu, como el moderno, cuya naturaleza exige precisamente marchar de acuerdo con los tiempos?

Vivimos, sí, en el ocaso de una pose: la "progre" o modernista (el modernismo es en este contexto el talante entronizado por la Modernidad, fruto inevitable de su filosofía dominante: la ilustrada en versión superficial, fuertemente crítica respecto al pasado y obsesionada por una determinada concepción dogmática del progreso). Encierra, como toda pose, una dinámica autodestructiva, que se agrava con ese afán modernista por lo nuevo, actitud que a su vez, antes o después, promueve la autocontemplación de la propia obsolescencia. Pues el modernismo, matriz lógica del actual posmodernismo, mata la novedad de tanto buscarla; y en ese proceso de cuestionarlo todo, acaba segando la hierba bajo sus propios pies. Se topa, eso sí, con un límite de tipo material tanto o más que ideológico: el capitalismo. Éste, reacio a dejarse "cortar", engulle al modernismo, lo monetariza y lo mete en su caja registradora. Lejos de quedar mareado por el vértigo modernista, es él quien atonta al modernismo, al punto que hasta las más audaces vanguardias antisistema contribuyen a la frenética acumulación de capital. La burguesía, finalmente, ganó la batalla. Los progres hace ya tiempo que se han hecho burgueses. (Aunque bien pensado, ¿alguna vez no lo fueron?).

Pero eso no detiene el proceso nihilista de la razón progre o modernista. Aun cuando ese límite –el del capitalismo– es un hecho, aquélla no deja de cuestionarlo, como hace con todo lo demás. No ha de sorprender que, llegado un momento, el modernismo tenga en el plano cultural a la nada por suelo. Ahora bien, la nada es, precisamente, el "suelo" o fundamento, o más bien el no-fundamento, del posmodernismo.

Dicho en otras palabras, la Posmodernidad se inicia cuando el modernismo ha completado su labor de siega y ha tocado fondo. Un fondo nihilista, por supuesto. Y sin embargo, no por eso la siega (la discusión, el cuestionamiento, el afán de provocar y de epatar...) ha terminado –aunque no quede nada sustancial por segar, salvo acaso la siega misma–, pues se mantiene la inercia aludida. De hecho, la Posmodernidad es la inercia de la Modernidad, lo único que ya queda de ésta. Es lógico, pues, que mientras dure esta inercia sigan dominando los mismos que prevalecían en la Modernidad. Pero ya se sabe que la fuerza de inercia es limitada, y que su resistencia se agota en cuanto una fuerza superior la contrarresta... ¿Qué será entonces de la propia Posmodernidad? ¿Ha llegado ya ese momento?

Lejos van quedando ya las lúcidas, atinadas y en parte proféticas palabras que el crítico Hal Foster pronunciara en los 80:

    «El modernismo, al menos como tradición, ha "ganado", pero la suya es una victoria pírrica que no se diferencia de la derrota, pues ahora el modernismo ha sido absorbido en gran parte. El modernismo fue inicialmente un movimiento de oposición que desafió el orden cultural de la burguesía y la "falsa normatividad" (Habermas) de su historia. Hoy, empero, es la cultura oficial. Como observa Jameson, somos nosotros quienes lo mantenemos: sus producciones, otrora escandalosas, están en la universidad, en el museo, en la calle. En una palabra, el modernismo, como escribe incluso Habermas, parece "dominante pero muerto"» (Hal Foster, La Posmodernidad, Barcelona, Kairós, 1998 [4ª ed.], págs. 7-8).

Hoy, traspasado ya el umbral del tercer milenio, la muerte del modernismo se empieza a acompañar del declive inexorable de su influjo. La inercia todavía mantiene muchas de sus "aportaciones" en la cresta de la ola, pero justamente por eso el espíritu progre o modernista es hoy más pose que nunca, y más vacía, al no haber ya nada detrás. Ocurre, sin embargo, que siempre lo fue, y casi siempre de modo central. Desde que la Modernidad, en su versión más panfletaria, se propusiese cancelar el fundamento religioso de la moral, el esteticismo ha sido una tentación constante en el proyecto moderno. [No es extraño que el progre actúe habitualmente de cara a la galería, ni que le obsesione experimentar la complicidad social. Ninguna otra como la mentalidad progre ha contribuido tanto a convertir al conjunto de los individuos primero en pueblo (en sentido moderno e ideológico-reivindicativo) y luego en público (en sentido posmoderno, relativo al espectáculo, pero también sociológico-electoral: "la opinión pública"). Negando, de paso, a los propios individuos en tanto que tales, en aras de su visión colectivista (Modernidad), o más bien socialera (Posmodernidad).]

Hemos insistido en que el aludido afán desfundamentador tiende a cuestionar cuanto se le pone por delante. Como resultado, acaba relativizándolo todo. El modernismo ha sido históricamente, sin duda contra su voluntad, un poderoso aliado y agente del relativismo. A nadie debería sorprender, por ello, que la cultura progre haya erosionado tanto los valores morales, llevando a la sociedad a su casi completa degradación.

Hoy "todo vale", lo mismo en arte que en filosofía de la ciencia, en ética que en política. No hablamos, claro está, en un sentido absoluto. Las comillas advierten que estamos citando el espíritu de nuestro tiempo. Es cierto que no todo el mundo lo comparte, pero su notable extensión (de manera destacada, en medios influyentes) lo "legitima"entre nosotros.

Por eso es más preciso decir que, gracias a la cultura progre, hoy vale el "todo vale". Es decir, que se siente como una de las opciones válidas la del relativismo extremo, dado que en el actual contexto axiológico, estético y filosófico no existen razones para considerarla ilegítima. He aquí un fenómeno nuevo en la historia occidental, al menos desde Sócrates (el sabio antisofista) hasta nosotros. Su peligro radica en que, con la pérdida de una ética y de un lenguaje moral mínimamente compartidos y sólidamente fundados, la opción del "todo vale" (engendrada, justamente, por esa pérdida) se muestra capaz de introducir indefensión en todos los órdenes de nuestra civilización.

Esta es la extraña y novedosa cosmovisión aún dominante en nuestro tiempo, configuradora de una mentalidad humana donde todo parece llamado a naufragar. Y este es el paradigma (en el sentido de Thomas Kuhn, en su Estructura de las revoluciones científicas) hoy ya condenado a perder esa posición preeminente, por causa del advenimiento de la Época Neorreligiosa, sucesora de la efímera Posmodernidad. Es, en parte, justamente el desprecio modernista por la religión (con la ignorancia sobre ella que involucra) lo que impide a los progres interpretar correctamente los actuales signos de los tiempos. Signos ante los que vienen manifestando una extrema distorsión cognitiva (que les hace dar palos de ciego) o, simplemente, perplejidad.


Espíritu progre: rasgos psicológicos, sociológicos y morales

El rodillo progre ha generado toda una cultura de lo "políticamente correcto", que por una parte ha concitado adhesiones prácticas (por miedo a violar el tabú) y por otra ha despertado protestas crecientes. En los momentos actuales, en los que ese rodillo se desintegra, empieza a llamar la atención la magnitud de su inmerecido éxito en el pasado, y no viene mal recordar las dos razones sociopsicológicas que lo propiciaron:

    1. "Complejo de carca". Consistente en sentir que si se transgredía cualquiera de los dogmas progres (sobre todo, de índole política o de "moral y costumbres"") se estaba violando un tabú social. Llegó a ser tal el peso de las tesis modernistas, tan generalmente admitida la inevitabilidad del "progreso", que oponerse a esa corriente fue sentido como negar, y aun entorpecer, la fatal "marcha de los tiempos". Implicaba, en suma, ser considerado un retrógado.

    2. Inclinaciones naturales. Pues buena parte de los contenidos progres (sobre todo, en el área de los sentidos) no son más que un laissez-faire moral; o en otros términos: "Dale al cuerpo lo que te pida." En este sentido, la cultura modernista encontró un excelente aliado en la propia naturaleza humana. A ésta, por cierto, los progres siempre la tuvieron por moralmente buena. Pero los devastadores efectos sociales del rodillo progre, que tanto contribuyó a liberar los más elementales instintos, deberían valer como un indicio más de la maldad natural del ser humano.

Junto a ello, hay una serie de notas características de la actitud progre ante la vida, que en mayor o menor medida nos definen a casi todos. Podemos destacar las siguientes:

  • Simplismo bipolar (ver El condenado y el sistema y Una fecha y sus secuelas), particularmente en el ámbito sociopolítico. A resultas de los planteamientos basados en él, se han establecido los criterios del "bien" y del "mal" (aunque, por cierto, evitando el empleo de estos términos). Se considera "bueno" lo antiautoritario, lo progresista, lo feminista (en plan más bien radicalillo), lo tolerante (incluso con la corrupción política y excepto con los ajenos al espíritu progre), lo popular, lo natural..., conceptos todos ellos entendidos a la manera modernista. "Malo" sería todo lo que se opusiera a esa concepción.
    Pero el simplismo bipolar es una tendencia psicológica muy humana, no sólo presente entre los progres, quienes no deberían ser criticados por ella más que muchos otros.

  • Extrema permisividad moral y tendencia al relativismo en casi todos los planos de la vida. El espíritu progre se caracteriza por un rechazo visceral a toda norma tradicional sobre moralidad de costumbres. La única base de toda conducta sería la libertad (prácticamente) irrestricta, así como un vago respeto al "bien común". Los frutos de ello van desde la "movida" hasta la "ruta del bakalao", incluyendo la apología más o menos explícita de toda clase de drogas. Y pasando, claro está, por la los abyectos shows de la telebasura y por invención de toda suerte de "opciones sexuales" (entre las que tiende a excluirse, por aburrida, la del matrimonio monogámico estable).


  • Predominio de un vacuo esteticismo que, desde las artes (supuestamente vanguardistas), ha ido impregnando cada vez más parcelas de la existencia, convertida paulatinamente en una pose: la pose progre, superficial y hedonista, cuyas raíces históricas se encuentran en las versiones más triviales del modernismo, las que trajeron el hiperlúdico posmodernismo presente.

  • Desprecio de la religión, enraizado en la Ilustración, pero basado en sus panfletarios (Voltaire, Diderot y compañía) mucho más que en sus mejores filósofos (Rousseau, Kant). Desprecio sistemático que ha llevado a una casi absoluta ignorancia del hecho religioso por parte de las masas.

  • Falso progresismo, dado que en la práctica los progres adaptan por completo su visión de la realidad a su concepción previa, superficialísima, y más basada en la conveniencia que en la honesta reflexión. De hecho, es frecuente comprobar que el progre da la impresión de que le importa más defender sus puntos de vista (en la práctica, su estilo de vida) que mejorar realmente la sociedad.
    Así se explica, por ejemplo, la típica postura progre ante el fenómeno del tabaquismo, del alcohol u otras drogas, y del sexualismo, postura basada en la permisividad (cuando no la promoción), la legalización, la promiscuidad, etcétera. Se rehúye toda "moralina" al respecto (si algo odia el progre es el puritanismo, término que ha logrado connotar de la manera más despectiva). El motivo de fondo es que el progre siente que los consejos morales amenazan su estilo de vida, al que bajo ningún concepto está dispuesto a renunciar. Esta actitud, lejos de progresista y autocrítica, refleja un egoísmo extremadamente reaccionario.

  • Negativismo y espíritu de confrontación, derivados del pathos modernista que hemos descrito más arriba. El típico progre va a la contra: es hipercrítico (o más bien, criticón), burlón, ultrarreivindicativo...siempre que encuentre asenso social a sus posturas. Pues el progre, sin la masa (la "mayoría", la "basca", el "personal", los "colegas"...) no es nadie. De ahí que también hablemos de su...

  • Instinto de rebaño. He aquí la diferencia entre el progre y el progresista genuino, equivocado o no. Este último (por ej., el revolucionario coherente) mantendrá sus posturas, personalmente asumidas, aun cuando la mayoría no las acepte. Es persona de principios, no de modas. Puede estar defendiendo un error, pero siente que es su conciencia la que se lo dicta. El progre, en cambio, se mueve al compás de la gente. Es un hijo del siglo y nada más.

  • Moderadamente izquierdista, pero también de centro o de derecha "moderna". Frente a lo que a menudo se cree, los valores progres son políticamente transversales. Dado que su espíritu consiste en un compromiso con la "marcha de los tiempos", no es compatible con una visión que pretenda alterar decisivamente esa marcha. Se comprende así que haya izquierdistas que no sean progres, y derechistas que sí lo sean (los hay muchos, por ej., en materia sexual o abortiva).
    Sin entrar en calificaciones personales, y por poner un ejemplo dentro del ámbito de la izquierda sociológica española, remontémonos a los primeros años 90 y a la coalición Izquierda Unida de aquellos tiempos: convivían en su seno dos líderes, Julio Anguita y Cristina Almeida, uno de los cuales no era un progre. No dudamos de que el lector español sabrá a cuál nos referimos.


Perspectivas

Cuando uno pasea sus oídos por el dial radiofónico español puede descubrir que el sueño de la máquina del tiempo se ha hecho realidad. Esto ocurre, sobre todo, cuando se traslada desde "La Linterna" de la COPE al magazine y/o tertulia que a la misma hora emite la Cadena PSOER. Si en otro tiempo, pongamos por ejemplo hace diez años, semejante trayecto solía interpretarse como un progresista viaje al futuro, el oyente avisado lo verá hoy más bien como un auténtico "regreso al pasado".

No se me entienda mal: lo anterior no supone una personal toma de partido. Es simplemente una constatación de la nueva marcha de los tiempos, a la que muchos progres se mantienen paradójicamente ajenos, lo cual hace de ellos cadáveres culturales. Caído el Muro, con todas sus implicaciones posteriores, e iniciada la campaña "Maldad Duradera", la pose progre es algo que pertenece al pasado, y sólo la inconsciencia permite que siga proyectándose al presente.

En su lugar emerge una corriente aún más peligrosa, capaz de hacer daños todavía mayores (ver La Brigada Antiprogre). Aunque tibiamente y sobre el papel, la progresía siempre proclamó la defensa de la libertad y los derechos humanos como algo irrenunciable, como principio último. Ya hemos visto que, en la práctica, anteponía valores más egoístas, pero su expresión verbal de esa defensa no debe ser menospreciada. Un mínimo idealismo, siquiera inercial, cohabitó siempre en la esencia del espíritu progre.

En contraste, la fuerza que ya está preparada para tomar el relevo, por más que enarbola el (neo)liberalismo, está demostrando no tener muchos reparos a la hora de justificar las violaciones de los derechos humanos, incluido el derecho a la vida. Su mentalidad pragmática, e incluso maquiavélica, supedita la libertad real a su idea de la libertad. Su instrumentación de la religión y su expreso apego al poder establecido le dan un aire tenebroso. Al paso que va, esta fuerza emergente conseguirá hacer buenos a los representantes de la cultura en declive.

Concienciándose de estas tendencias, muchos progres podrían y deberían asumir una actitud práctica y militante en defensa de la libertad amenazada. Es evidente, sin embargo, que apenas lo están haciendo. En parte, porque eso les obligaría a ir contra la marcha de los tiempos, algo poco afín al espíritu modernista. No es raro que destacados personajes progres estén dando, más bien, un viraje hacia posiciones abiertamente liberticidas.

En La Excepción, por tanto, entendemos que vano es esperar nada de uno u otro paradigma. Por supuesto, habrá personas que individualmente comprendan los signos de los tiempos y la necesidad de afrontarlos de manera ética. Pero ningún indicio permite vaticinar que colectivamente vaya a haber un esperanzador cambio de tendencia (ver ¿Fin del optimismo humanista? y Antiglobalistas por la globalización).

Las visiones humanistas (globalistas o "antiglobalistas", progres o neoliberales...) están condenadas al fracaso. Decir esto no es, con todo, negar la esperanza. El mundo está loco y percatarse de ello genera una lógica angustia. Ahora bien, siempre nos quedan las palabras vivas de quien dijo: «En el mundo tendréis aflicción. Pero tened buen ánimo, yo he vencido al mundo» (Juan 17: 33).

© LaExcepción.com

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La Brigada Antiprogre
© J.F.S.P. [juanfernandosanchez@laexcepcion.com] (26 de marzo de 2002)

De las cenizas dejadas por la cultura progre, incendiaria y descerebrada, brota ahora una corriente agresiva y belicosa, empeñada en la reeducación sociomoral de España y del mundo entero.

«Todo está al servicio de la barbarie que se aproxima,
todo, incluso el arte y la ciencia de este tiempo»

(F. Nietzsche, Consideraciones intempestivas, III, § 4)

Vienen para defender la "civilización occidental" y, según parece, no hay progre que se les resista. Sus líderes son inteligentes, cultos, de lengua acerada y temperamento fanático. Aunque ya apuntaban maneras desde varios años antes, el 11-S los ha envalentonado y cohesionado aún más. Sus posturas se han ido acercando entre sí hasta una coincidencia casi absoluta en los principales asuntos políticos y sociales (algo que se comprueba, por ej., cada vez que se citan mutuamente en términos elogiosos, lo que ocurre con asombrosa frecuencia). Las bestias negras del grupo son, aparte de la "progresía" (en la que incluyen lo mismo a la izquierda clásica que al movimiento antiglobalista), el Islam, Yaser Arafat y el nacionalismo regional del estado español.


Principales representantes

Las más influyentes cabezas de la Brigada Antiprogre –nombre que, de momento, es el que mejor engloba y califica su talante y posiciones; en adelante, BA– son cuatro, presentadas a continuación.

Federico Jiménez Losantos

Quizá la lengua más temida del periodismo español. Ex comunista, ex propagandista del psicoanálisis y ex colaborador de El Viejo Topo, Federico aúna a su vasta cultura una insólita capacidad dialéctica. Probablemente es lo que suele llamarse un genio, o al menos eso parece que piensa él. Hacía muchos años que el capitalismo español no encontraba en los medios de comunicación un propagandista más eficaz. Trátase del líder indiscutible de la BA. A la estela que va dejando tras sí la llamaremos "espíritu losantiano".

Posee un incuestionable carisma, de diabólicos efectos para los poco avisados. Parece fuera de toda duda que ha atrapado en sus redes a una buena nómina de figuras preeminentes de la "intelectualidad" actual. Ambicioso como es, y obsesionado por influir socialmente, ha sabido rodearse de brillantes personajes cuyas ideas de fondo distan (o al menos distaban... hasta que se juntaron con él) considerablemente de las suyas: desde el sociólogo Amando de Miguel hasta el ex director de la revista eurocomunista La Calle, César Alonso de los Ríos, ambos hoy tan acérrimos antinacionalistas (que no antipatrióticos) como Federico. Sin olvidar a uno de los últimos fichajes, su ya viejo amigo...

Gabriel Albiac

Acaso el mejor columnista de la prensa española, al menos hasta que dejó de argumentar. Catedrático de Filosofía, amante de Lucrecio, Pascal (!?), Spinoza y Maquiavelo (pero también de músicos como Jim Morrison, Springsteen o los Beatles), Albiac se distinguía desde los años 80 por su valiente campaña en favor del esclarecimiento de los crímenes de los GAL. Junto a ello, su radical escepticismo frente al poder, la sociedad e incluso la vida y la naturaleza humanas, hacían de él un personaje diferente. Su aversión a la política y su oposición al sistema eran de rango metafísico, lo que no le impedía bajar a ras de suelo y, como hizo cinco años atrás, presentar a adversarios del capitalismo de la talla del sociólogo James Petras; y mucho más recientemente, a personajes aureolados de un pasado tan extremo-izquierdoso como Daniel Cohn-Bendit y Toni Negri.

Pero su sionismo visceral, así como su perfectamente razonable radicalismo antiPSOE, suponían dos evidentes puntos de confluencia con el espíritu losantiano. Tales factores, sobre un fondo de pesimismo ateo, estallarían tras el 11-S, momento en el que abandonó definitivamente su metafísica soledad –aunque no la pose de la misma– para pasar a integrarse en la BA.

Es hoy Albiac una sombra de lo que fue (él mismo, aunque en otro contexto, se autocalifica como "cadáver andante" –ver El Mundo, 14.3.02–). Refugiado en el humanismo que endiosa la "razón ilustrada", pero no más que en un cultista estetecismo que siempre lo sedujo, este antiguo hiperbóreo, todavía ateo, pasea en la actualidad su verbo lo mismo por las tertulias de la eclesiástica Cadena COPE, que por las páginas virtuales –y no muy virtuosas– de Libertad Digital. Con todo, aún no parece un caso irremediablemente perdido.

César Vidal

¿Qué pinta un protestante fundamentalista –según propia confesión: ver "Diálogo" del 29.1.02 en Libertad Digital– en las tertulias monocordes de la COPE? Si nos atenemos a sus palabras, contribuir a preservar la "civilización cristiana". Y a fin de cuentas, según se desprende de sus propias afirmaciones, la defensa de la lectura obvia de la Palabra de Dios no es para él un obstáculo para valorar como positiva la evolución del papismo desde el Concilio Vaticano II. (O en otras palabras: para un intelectual protestante que alcanza notoriedad en este país..., va y resulta que es católico romano).

De memoria portentosa, y con unas facultades dialécticas que casi compiten con las de Federico, Vidal se ha convertido en la estrella de los chats internáuticos de cierto nivel, así como en el látigo de la intelectualidad progre. Capaz de opinar con un mínimo de rigor acerca de los más variados temas humanísticos, pero, sobre todo, gran historiador divulgativo (y novelista, y autor de cuentos infantiles, y especialista en asuntos militares..., ¡y hasta grafólogo!), atesora ya una obra que rebasa el centenar de títulos a una edad todavía inferior a los 45 años. Aunque ya en la COPE desde antes, el 11-S ha supuesto su definitivo lanzamiento público.

Pío Moa

El cuarto máximo representante de la BA es un antiguo miembro destacado de los GRAPO (brazo armado del Partido Comunista [Reconstituido]). Y en la actualidad, el más sonado exponente del revisionismo (no necesariamente errado) de la historia de la II República y la Guerra Civil españolas. Junto a ello, se trata de un decidido defensor de las posiciones públicas de la Conferencia Episcopal, identificado con el más rancio talante católico romano. Atributos y circunstancias que lo han convertido, seguramente, en el principal historiador extraacadémico del momento.

Hay brigadistas de línea similar, algunos ya mencionados, y otros también relevantes (como Alberto Recarte, economista ultraneoliberal), ninguno de los cuales alcanza la brillantez ni la notoriedad de los cuatro destacados aquí. Existe, además, una subcorriente antiprogre, de carácter más extremista y menos "educado", que no incluiremos en la BA propiamente dicha, por no compartir todos sus rasgos, aunque sí participe de lo esencial de su estilo. Se ha constituido en torno al periodista Eduardo García Serrano, elemento común presente en las exaltadas tertulias de la Inter que "modera" ("Punto de Vista" y "Sencillamente Radio") y en El Semanal Digital, dirigido por su amigo Antonio Martín Beaumont.


Contexto de la aparición del fenómeno

La BA, más que un grupo, denota toda una corriente de pensamiento. España, como es norma desde hace varias centurias, despierta al siglo XXI retrasada ideológicamente (cierto que no en todos los sentidos) con respecto a las avanzadillas del planeta. En nuestro país, la revolución neoconservadora apenas acaba de iniciarse, mientras en otros lugares, sobre todo en los Estados Unidos, tiene ya más de veinte años de historia.

Como indica el nombre que le hemos dado, el nacimiento de la BA tiene una clara misión: combatir la hegemonía progre en la cultura y la política españolas. Y no le faltan buenas razones para ello. De unas décadas a esta parte, el predominio de la progresía en países como el nuestro ha adquirido el rango de un cuasimonopolio ideológico, que ha condicionado hasta extremos alucinantes tanto la evolución de la sociedad como las vidas privadas de los individuos que la integran.

Múltiples son los aspectos de nuestra realidad que se han visto afectados por el rodillo progre: las calificaciones y clasificaciones políticas, las tendencias literarias, artísticas y cinematográficas, los hábitos sexuales, la visión general de la religión... Como fruto de ello se ha ido conformando un ámbito de lo políticamente correcto desde el punto de vista de la progresía (ver Progres: El ocaso de una pose). Se trata de una concepción tenida por "progresista", pero que representa en la práctica un enfoque simplista, permisivo, antirreligioso y hedonista de la realidad. No sin elementos saludables y genuinamente edificantes (como la defensa, al menos verbal, de las minorías raciales, así como cierto rescoldo, apenas vivo, de juvenil idealismo), pero siempre empañados por su espíritu anti, negativista, y a menudo histéricamente reivindicativo. Esta visión ha impregnado, en mayor o menor grado, las conductas de la mayoría, con independencia de su adscripción política. Pues aunque el "rollo" progre es típicamente "de izquierdas" (lo que no implica que toda la izquierda, en particular la revolucionaria, sea progre), su influencia se ha dejado asimismo sentir en numerosos derechistas confesos.

La imposición de esa mentalidad jamás se basó en su capacidad de argumentar. De hecho, como buen rodillo, en muchos casos ni se molestaba en hacerlo. Le bastaba con descalificar la postura contraria, menospreciando e insultando a quienes osaran sostenerla, y amparándose siempre en la complicidad social con que contaban sus propios postulados. No es extraño que cada vez más personas, no carentes de espíritu crítico, se rebelasen desde su ser más íntimo contra los prepotentes excesos progres.

Pero han sido necesarios algunos acontecimientos políticos, de gran relevancia histórica, para llegar a conmover los cimientos de esa cultura dominante. La caída del "socialismo real" ya fue un fenómeno de consecuencias profundamente antiprogres, por más que muchos representantes de la progresía no quisieran o no fueran capaces de notarlo. Suponía el certificado de defunción de las ideologías de masas, lo que dejaba un vacío que solamente las religiones (los únicos sistemas de creencias, nos guste o no, capaces de reilusionar a la gente) podrían volver a llenar. Dicho de otro modo: los progres quedaban sentenciados a muerte. Eran ya, en la práctica, auténticos cadáveres, al menos en lo que respecta a su absoluta carencia de futuro como arrogantes dominadores de la opinión pública.

Es en ese contexto en el que empieza a gestarse la BA, cada vez más frontal y descarada en sus críticas a la cultura impuesta por la progresía. El 11-S supuso el definitivo envalentonamiento de los antiprogres, su total pérdida de complejos frente a una cosmovisión herida de muerte, la inmediata y exitosa difusión –en suma– del espíritu losantiano entre los ilustrados que estaban hartos de la omnipresencia progre. Y con ello, su agresivo salto al primer plano de la arena pública, de la mano de una Libertad Digital consolidada y una Linterna (cadena COPE) con las baterías recargadas. Paralelamente, notorios progres dieron un repentino viraje hacia posiciones claramente "reaccionarias" (de acuerdo, al menos, con su propio lenguaje de siempre). Su pose había quedado ya demasiado puesta en evidencia, y al parecer ellos mismos ansiaban dejar de arrastrarla, siquiera en algunos aspectos. Empezaron, pues, a desprenderse de ella como de un rígido corsé, circunstancia que ha facilitado las cosas a la BA, cada vez más segura de sí misma, y a su proyecto de reeducación general del país.

Un tercer caldo de cultivo para este paradigma emergente viene dado por una constatación: la continua degradación de la sociedad, tanto en el plano estrictamente moral (con todas sus secuelas: sida, fracaso escolar, sexualismo rampante, destrucción de la familia, cultura de la droga y el botellón...) como en el de la seguridad ciudadana (incluido el fenómeno terrorista), sin duda agravado con la masiva llegada de inmigrantes ilegales. Cada vez más gente, entre el amplio sector de las clases medias españolas, se ha ido dando cuenta del nefasto rumbo que la cultura progre había impuesto al país.


BA: rasgos y riesgos

Sobre la base anteriormente expuesta no será difícil comprender cuáles son los propósitos y, más significativamente, las pulsiones que caracterizan a la BA. En la siguiente exposición de sus rasgos y posturas básicas iremos dejando claros tanto unos como otras:

  • Se trata de una derecha que no tiene ningún miedo a proclamar su derechismo, o cuando menos a enarbolar los principios que tradicionalmente lo delatan. Es en gran medida consciente, sin embargo, de que nuestro tiempo ha superado la vieja dicotomía izquierda-derecha, a la cual ellos recurren, sobre todo, para desacreditar los talantes "izquierdistas" históricos o heredados. La BA es derechista, sí, pero es sobre todo antiizquierdista.

  • En concreto, se caracteriza por un profundo globalismo neoliberal, defensor a ultranza del capitalismo irrestricto, al que suelen apoyar más que por la vía de la argumentación positiva, recurriendo al constante descrédito de sus detractores.

  • Su simplismo bipolar (ver El condenado y el sistema y Una fecha y sus secuelas) es sólo comparable, en el mundo contemporáneo, precisamente al de los progres. Igual de reactiva y aún más reaccionaria que éstos, la BA constituye como ellos un hervidero de pasiones en el que las filias marcan las fobias y, sobre todo, las fobias definen las filias. A lo "bueno", según la BA, se llega por eliminación de (casi) todo lo progre (del mismo modo que era común, en la progresía, definir su identidad a partir de la negación del modo de vida "burgués" y "tradicional").

  • Hay, a pesar de lo anterior, algo que distingue en no pequeña medida al antiprogre de su contramodelo. A diferencia de éste, la BA no busca, al menos de manera preferente, el calor de las masas (a las que, al modo orteguiano, desprecia de hecho), sino el rebujo del poder. Así se ha visto, de manera significativa, a raíz del 11-S, donde no han faltado las apelaciones a la mismísima CIA para que viniera en busca... de Arzallus y de Pujol (ver La carta que Libertad Digital no quiso publicar). Es cierto que también la progresía, de esencia reaccionaria como es, tampoco le hizo nunca ascos al poder, pero la BA es mucho más cínica a este respecto.

  • Los antiprogres sienten especial aversión a cualquier veleidad nacionalista de las regiones del estado español. Esta postura se asienta (no tanto en Albiac, al menos de momento, como en el resto de los brigadistas) sobre un profundo españolismo, de rancio abolengo pero sin duda modernizado, a fin de estar a la altura que los tiempos europeístas y globalizantes exigen. Lo apoyan mediante un estimable conocimiento de la historia de nuestro país, la cual reivindican con fervor, aunque para ello sea preciso someterla a los pertinentes filtros revisionistas (los cuales pueden ir desde la reinterpretación histórica, no del todo infundada, de la II República española, hasta la total rehabilitación de Felipe II e Isabel la Católica). Esta actitud favorece, de facto, las ambiciosas pretensiones del catolicismo romano, religión tradicional en nuestro país, empeñada en recuperar su antigua supremacía a escala europea y, por tanto, española.

  • La agresividad típica de los representantes de la BA, de momento sólo dialéctica (lo cual no es poco), conlleva particular peligro por tratarse de acérrimos partidarios de un neoconservadurismo de índole fuertemente autoritaria. Su laudable rechazo de la impunidad del delincuente queda viciado por su apoyo a los recortes de las libertades con la excusa de la campaña "antiterrorista", así como por su desvergonzada justificación de la pena de muerte.

  • Un desmedido belicismo es quizá el rasgo que, al menos en el presente más inmediato, mejor caracteriza a la BA. Los brigadistas son capaces de ir aún más lejos que sus principales referentes a nivel internacional: los Bush, Cheney, Powell, Rumsfeld y demás. Impacientes y ávidos por ver exterminadas a sus bestias negras, parecen lamentar que la campaña "Maldad Duradera" lleve un ritmo tan "lento". "Si quieres la paz, prepárate para la guerra" es justamente el grito de guerra de estos defensores de la paz... de los cementerios (sólo, por supuesto, para los enemigos de Occidente).

Todos estos atributos, unidos a su vertiginoso ascenso, convierten a la BA en una fuerza temible, capaz de enturbiar aún más la realidad española, y de contribuir en grado no desdeñable al progresivo ensombrecimiento de la realidad mundial.

En medio de la llegada de la Época Neorreligiosa, tales rasgos, como ya se observa, sólo pueden impulsar la guerra y el genocidio, la xenofobia y el choque de civilizaciones, la restricción de las libertades y derechos de las minorías "sospechosas", el ecumenismo religioso basado en soluciones moralistas y autoritarias (es decir, papistas), el globalismo unipolar bajo la férula de un solo estado-nación, la definitiva hegemonía del sistema sobre los individuos.


Tristes conclusiones

Bajo una cacareada máscara liberal, estos antiprogres apenas ocultan un ánimo inquisitorial que no tiene parangón en la reciente historia de España. Expertos en hacer leña del árbol caído (el comunismo, el integrismo islámico declinante), ¿se detendrán ante la posibilidad de derribar nuevos árboles, aunque sean de naturaleza mucho más pacífica que la de aquéllos que cayeron? No resulta sensato pensarlo. La BA no parece dispuesta a detenerse ante nada ni nadie que se interponga en el camino hacia su idea (vaga y vaporosa, como todas las ideas), apenas explicada por unas cabezas pensantes más preocupadas en negar que en afirmar.

Ánimo inquisitorial que se yergue tanto más amenazador cuanto más se constata que éstos, a diferencia de los progres, en su mayoría (nuevamente, la excepción es Albiac..., de momento) no desdeñan la religión. Ésta, por cierto, no tiene la culpa de que la desprecien los progres ni de que la instrumentalicen los brigadistas, pero en manos de estos últimos puede convertirse en un arma terrible, perfectamente capaz de soliviantar a las masas, excitando sus emociones más primarias. La moral de la BA es una moral de linchamiento.

Los progres, que aún hacen daño aquí y allá, y, aunque en esferas paulatinamente reducidas, lo seguirán haciendo, contemplan cómo una fuerza aún más monstruosa va ganándoles terreno de manera inexorable. Vivimos, en términos de Kuhn (ver La estructura de las revoluciones científicas) el momento en que un paradigma emergente empieza a desplazar a un paradigma previo que, cargado de anomalías, adolece ya de obsolescencia. A corto, e incluso a medio plazo, aún seguirá la lucha, cada uno con su propia versión de lo "políticamente correcto", y ambos empeñados en imponer su particular pensamiento único.

Progres y antiprogres: dos caras de una misma moneda (ver El condenado y el sistema). Una moneda herrumbrosa e inútil salvo para hacer daño con sus aristas oxidadas. Y que ahora, cuando se lanza al aire y cae al suelo, exhibe con frecuencia creciente su cara más siniestra.

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Amenazas globales
© G. S. V. [guillermosanchez@laexcepcion.com] (27 de marzo de 2002)

Terribles amenazas globales (como el terrorismo y la criminalidad internacional) se ciernen sobre los distintos niveles de organización social en el mundo, desde los barrios urbanos hasta las redes internacionales. Paralelamente, los estados buscan sistemas de gestión global con gravísimas carencias democráticas.

El fiscal general de Estados Unidos, John Ashcroft, ha impulsado la campaña Neighborhood Watch (Vigilancia de barrio) que, lanzada hace 30 años y puesta en marcha en 7.500 barrios a través de Estados Unidos, hasta ahora estaba destinada a evitar los atracos y los robos. De aquí a dos años, se extenderá a 15.000 barrios. «Nuestro objetivo es crear una atmósfera en la que cada uno asegure la seguridad de los otros», afirmó (El País, 7.3.02). La población deberá estar alerta ante cualquier persona o movimiento extraño que pueda implicar, no sólo ya delitos comunes, como hasta ahora, sino también acciones terroristas.

Por mucho que se pueda pensar que todas estas medidas son fruto del clima de psicosis que recorre el país desde el 11-S, lo cierto es que esta fecha no es más que un hito simbólico de lo que ya sabíamos: nuestra antigua (y en gran medida ilusoria) confianza en la seguridad se ha desvanecido. Está sembrada, para siempre, la sospecha generalizada.

Pocos días después de los terroríficos atentados en Estados Unidos, un ciudadano entró en un parlamento cantonal de Suiza y asesinó a catorce diputados. Este hecho insólito, que fue oscurecido por la magnitud de la masacre en América, podría simbolizar también la pérdida definitiva de la "inocencia". En ese estable y pacífico país, gobernado mediante una democracia singularmente participativa (no entremos en la corrupción financiera en la que basa su prosperidad...), nadie podría imaginar un hecho así. Caía otro mito.

En la era anterior a la globalización (la era de los estados nacionales e imperialistas que gestaron la globalización) los sistemas autoritarios trajeron estabilidad y seguridad a costa de ralentizar la implantación de la democracia (que, paradójicamente, contenían en su seno como posible proyecto futuro). Desde las revoluciones liberales de finales del siglo XVIII y de todo el siglo XIX los sistemas políticos occidentales han luchado por compaginar seguridad y democracia, al menos en el interior de sus fronteras. Las tendencias antidemocráticas se exportaban al exterior mediante el colonialismo, el imperialismo y el expansionismo, que desencadenaron además las principales guerras (ver Nuevo Orden Mundial, democracia y libertades).

De aquella era nos quedan hoy los sistemas democráticos y la globalización. Son dos tendencias antagónicas: la democracia es inconcebible a niveles superiores al del estado-nación. Las carencias democráticas de organismos universales (como la ONU, con escasa capacidad ejecutiva y menor capacidad representativa) o regionales (como las instituciones de la Unión Europea, en crisis de legitimidad permanente) así lo demuestran. No cabe duda que un territorio pequeño (Suiza, por ejemplo) o un estado descentralizado y fuerte a la vez (véase Estados Unidos) son circunstancias que favorecen (¿favorecían?) la democracia.

Los principales gobernantes del mundo saben que democracia y globalización son incompatibles, de ahí que se estén diseñando sistemas de gestión global en los que la democracia no sea necesariamente el criterio definitorio. Mientras tanto, los utópicos hablan de "democracia global", a pesar del despliegue cada vez más evidente del totalitarismo global (ver ¿Fin del optimismo humanista?).

La "edad de oro" de la democracia está finalizando. Previsiblemente, no podrá resistir las amenazas globales de esta era de la mundialización acelerada, que "exigen" acciones y reacciones igualmente universales. El estado-nación no podrá proteger de forma efectiva a sus ciudadanos ni de la amenaza terrorista ni de la amenaza antiterrorista.

Llega el momento para las voces que hablan de un hombre nuevo, de una transformación del espíritu humano que, bajo el liderazgo moral de grandes personajes con visión de futuro, conduciría a la humanidad a mayor prosperidad y bienestar. Muchos serán engañados por estas vanas promesas. ¿Quién plantará cara a la bestia?

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[Sección Actualidad]

Más allá de lo evidente
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Buenas Noticias
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