|
===============================================
LaExcepción.com
Una respuesta al totalitarismo
emergente
Boletín
electrónico nº 7, abril de 2002
===============================================
Usted recibe este boletín electrónico porque:
1. Usted lo solicitó
2. Otra persona lo inscribió para que usted lo recibiera.
Las instrucciones para cancelar su suscripción se encuentran al
final de este mensaje.
-----------------------------------------------------------------------------
Índice del boletín
Apostillas
/ Marzo de 2002
Lo
que dicen y lo que en realidad quieren decir / Marzo de 2002
Gobierno secreto del mundo
Son mis hermanos
Progres: El ocaso de una pose
La Brigada Antiprogre
Amenazas globales
[Sección Actualidad]
-----------------------------------------------------------------------------------
[Frases del mes]
Frase Sensata
«¿Tiene algún sentido estar contra las lapidaciones y
aplaudir los bombardeos?» (El Roto, El
País, 21.3.02).
Frase
Insensata
«La
moral y las ganancias no tienen nada que ver»
(Federico Jiménez Losantos, Libertad Digital,
13.3.02).
-----------------------------------------------------------------------------------
Apostillas / Marzo
de 2002
© LaExcepción.com
La información de los medios, usualmente
tan sesgada, requiere un mínimo contrapunto. Aun a riesgo de
introducir nuestros propios sesgos, en La Excepción hemos
decidido dárselo.
Jóvenes y Semana Santa
Jesús Fonseca
La Razón, 29.3.02
Fracasaron los intentos por paganizar la Semana Santa,
ahora más viva, si cabe, que nunca. Miles de braceros, de
jóvenes con buenos brazos, que son los que se precisan para estos menesteres,
portan, en estos días, los más formidables pasos por nuestros pueblos y
ciudades. Sobre todo, en Castilla la Vieja y el privativo reino de León, la
Comunidad con más reconocimientos para sus procesiones. Para una Semana Santa
cuyos verdaderos protagonistas son penitentes y costaleros. Y, el paso, claro,
que es la talla hecha para ser venerada en la calle. [...] Y detrás de cada
cofrade muchachas, muchachos, casi todos, hay un corazón que reza. Y es, no
banalicemos las cosas, esa Fe, la que mantiene a salvo la Semana Santa. Viva
por siempre.
Los que
habrían fracasado, de haber existido, serían los intentos de cristianizar una
fiesta que tiene casi todo de pagana (ver Pascua pagana
y la siguiente apostilla). © LaExcepción.com
«¡Viva la Virgen de la Macarena!»
La Razón, 29.3.02
A este grito respondía enfervorizada la inmensa cantidad de madrileños
que se reunió anoche en la procesión de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y
María Santísima de la Esperanza. [...]
La talla de Jesús del Gran Poder,
que por primera vez llevaba la túnica bordada de oro, caminaba arropada
por los aplausos y las banderas de España que colgaban de los balcones. A cada
«levantá» que los costaleros realizaban, los congregados respondían con vítores
[...].
Pero la protagonista indiscutible de la noche
procesional del Jueves Santo fue sin duda la Macarena, que
goza del cariño unánime de los madrileños, los cuales no pararon ni un momento
de gritarle «¡guapa!» y de cantarle los más diversos himnos y saetas. Tampoco
quiso faltar a la cita el cardenal Rouco Varela, que desde el balcón de la
sede episcopal aplaudió al magnífico Jesús del Gran Poder y a la admirada
Macarena, que a más de uno hizo que se le erizara el pelo ante las muestras
de cariño de sus seguidores.
Ciertamente,
pone los pelos de punta comprobar las manifestaciones de devoción irracional
hacia trozos de madera tratados como seres vivos y
sobrenaturales. © LaExcepción.com
Berlusconi:
'Si no reaccionamos, los inmigrantes nos echarán del país'
El País, 29.3.02
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, volvió a mostrar el miércoles
la contundencia con que su Gobierno está dispuesto a hacer frente a la
inmigración.
En un programa de uno de sus canales televisivos, el jefe del Ejecutivo
italiano
justificó la necesidad de 'parar y registrar' a los inmigrantes 'porque
existen
graves problemas de criminalidad'. 'De lo contrario', añadió, 'la llegada
masiva
de clandestinos nos echará de nuestro país'. 'Será una situación dramática',
insistió, 'con una presión tal que podrá traer guerras y situaciones como las
del 11 de septiembre, con el resurgir del terrorismo'. [...]
Debido a que el sistema vigente no se basa en la generosidad y la
cooperación, sino en la competitividad y el espíritu de lucro, el fenómeno de
la inmigración se ha convertido en un problema de enormes dimensiones.
Declaraciones como las que acostumbra a hacer Berlusconi agregan, además,
descarados tintes xenofóbicos a esa realidad que es fruto del capitalismo
salvaje. Por ello, la pregunta no es tanto si los inmigrantes echarán a los
italianos del país, sino si los italianos echarán a Berlusconi del poder. Pero,
por desgracia, es sólo una pregunta retórica. © LaExcepción.com
El gobierno de Yemen aprueba la importación de biblias
ICPress, 26.3.02
RUWI, Omán. En un reciente acto, sin precedentes para la obra bíblica
en Yemen, el gobierno le dio permiso a las SBU para introducir Escrituras en el
país. El Centro de Distribución Europeo (CDE) de las SBU en Dinamarca hizo el
anuncio en septiembre. El CDE envió las Biblias en respuesta a una solicitud de
la Sociedad Bíblica del Golfo Pérsico, que hizo los arreglos necesarios con las
autoridades locales. Las Biblias se entregaron en junio a la Iglesia de Cristo
en Adén, uno de los dos templos que funcionan en el país.
Efecto indudable de la inclusión de Yemen, tras el 11-S, entre los países
sospechosos de albergar terroristas. Una nueva conexión, pues, entre la
campaña "Maldad Duradera" y la emergencia de la Época Neorreligiosa,
con la expansión del evangelio como benéfico efecto secundario ("no
hay mal que por bien no venga"). © LaExcepción.com
La Iglesia, preocupada por la «trivialización»
de la Semana Santa
El Mundo, 25.3.02
MADRID. ¿Manifestación espléndida de la fe del pueblo o mero folclore
turístico devocional? La Iglesia está profundamente preocupada por la
creciente
«trivialización» de la Semana Santa y el presidente del episcopado,
cardenal Rouco Varela, invita a recobrar su auténtico significado y razón de
ser.
Monseñor Rouco destaca la necesidad y urgencia de recobrar el auténtico
significado
y razón de las celebraciones eclesiales de Semana santa, para que estos días
no se conviertan sólo en vacaciones, «en meras prácticas devocionales
o en la simple contemplación de las bellas manifestaciones procesionales».
[...]
De ahí que, a juicio del purpurado madrileño, las celebraciones de estos
días «deben tener solemnidad y sencillez, sosiego y ritmo, palabra y silencio,
contemplación y vivencia del misterio, belleza y cuidado de los símbolos,
pedagogía
catequética y expresividad litúrgica».
No debieran ponerse en duda las buenas intenciones de la jerarquía
católica
romana cuando lamenta la "trivialización" de la "Semana Santa".
Admitido esto, resultarían más eficaces si no se acompañaran del afán por
mantener el sincretismo entre lo pagano y lo cristiano, reflejado en el
último párrafo que aquí reproducimos. Mientras no se ataque la médula
idolátrica
de esa celebración pseudopascual (ver Pascua
pagana), vano será llorar su "degeneración" (simple rasgo
de esa idolatría). ©LaExcepción.com
Mis 14 crucifixiones
El Mundo, Crónica, 24.3.02
[...] Vendedor de pescado seco en paro, jugador de cartas, algo bebedor, padre
de tres hijos e intermediario de apuestas de peleas de gallos. Así es Herosito
Sangalang, conocido simplemente como Cristo. En 1986 prometió crucificarse 15
veces si Dios atendía sus plegarias y sanaba a su madre de una tuberculosis.
«Los dos hemos cumplido el trato», dice ahora que se acerca la hora
de su última penitencia. [...]
Una vez en el lugar del calvario, soldados romanos atan a los detenidos
a las cruces y, una a una, con dos martillazos secos, clavan las alcayatas de
acero. Dos de ellas atraviesan las palmas de las manos justo en el centro.
Otras dos agujerean el final de las plantas de los pies y es entonces cuando se
pueden oír los primeros gemidos de dolor contenido. [...]
Aunque no lo parezca, la crucifixión es menos dolorosa que la
flagelación a la que se someten los dos centenares de vecinos que siguen a
Herosito por las calles del pueblo. [...]
Los participantes en la procesión se fustigan con tal fuerza que los
turistas que se sitúan a ambos lados del camino acaban empapados con la sangre
de los penitentes. [...]
La Iglesia de Filipinas, el único país católico de Asia, admite que las
flagelaciones
se dan en las capas sociales menos educadas y más pobres del país. No
recomienda
la participación en los actos de Semana Santa de San Pedro de Cutud, pero
tampoco
se opone a ellos. «Si lo hiciéramos estaríamos alejando a esa gente de
su fe», dicen los líderes católicos en Manila.
Si algo ha desprestigiado al cristianismo a lo largo de la historia,
ha sido, entre otras barbaridades, la concepción pagana según la cual hay
que sufrir para agradar a Dios. Pero la jerarquía católica romana, en
lugar
de condenar lo que se opone al evangelio, asume e integra en su sistema
eclesiástico estas manifestaciones de salvajismo "religioso".
© LaExcepción.com
MANU CHAO / Cantante y compositor: «No
quiero ser un contestatario profesional»
El Mundo, 24.3.02
MADRID. Manu Chao volvió a dar la campanada, con su repentina actuación
en Barcelona del pasado sábado, para apoyar las manifestaciones
antiglobalización, frente a la Cumbre de jefes de estado europeos. [...]
«Están cerrando bares por todas partes, jodiendo el botellón... ¿Dónde
se va a desahogar la gente? Si el carnaval y las bacanales populares se
inventaron
hace siglos fue por algo, por la necesidad de catarsis...».
¿No podría el movimiento antiglobalización encontrar representantes
más sensatos? ¿De qué sirve condenar las injusticias del sistema y
luego someterse a uno de sus principales mecanismos de control social, como
son las adicciones? Adicciones de las que el propio cantante hace una
ridícula
apología en sus letras. No es de extrañar que, con este tipo de personajes,
muchas de las manifestaciones antiglobalización no pasen de ser estúpidas
celebraciones festivas; un auténtico insulto hacia los auténticos oprimidos
del mundo a los que dicen defender. Afortunadamente, también hay colectivos
que realizan sus actos de protesta en un silencio respetuoso con el
sufrimiento
de la mayor parte de la población mundial. © LaExcepción.com
Mary Robinson
se retira de la ONU por presión de EE UU
El País, 19.3.02
La alta comisaria de la ONU para
los Derechos Humanos, Mary Robinson, anunció ayer en Ginebra que se retira en
septiembre, tras cuatro años y medio de mandato. […]
La ex presidenta irlandesa, de 57 años, no quiso comentar los rumores que
aseguran que ha sido la oposición de Estados Unidos la que ha impedido que
continuara
en su puesto. Hasta el viernes pasado, desde su oficina se aseguraba que
Robinson 'estaba dispuesta' a seguir hasta finalizar su segundo mandato, es
decir tres años más. Pero para continuar necesitaba el consenso de todos los
grupos regionales, lo que no ha logrado, al parecer, por la firme oposición
de EE UU, además de algún otro país europeo.
Organizaciones no gubernamentales como Human Rights Watch denunciaron ayer
lo que era un secreto a voces en los pasillos de la ONU: las presiones
ejercidas
por EE UU para que dejara un puesto en el que estaba resultando cada vez más
incómoda. 'Mary Robinson pagó un precio por enfrentarse a Gobiernos poderosos
que violan los derechos humanos', señaló ayer el director de la ONG.
Washington
mostró su decepción con la alta comisaria durante la Conferencia Mundial
contra
el Racismo celebrada a finales de agosto de 2001 en Durban. [...]
Peligros del 11-S
Robinson también ha instado a Estados Unidos a respetar los Convenios de
Ginebra en el trato a los prisioneros talibanes de Guantánamo. Ayer mismo
advirtió
contra la tentación de muchos países, con EE UU a la cabeza, de instaurar
medidas
de excepción (arrestos, encarcelaciones, juicios), contrarios a los derechos
humanos, en aras de la lucha antiterrorista tras el 11-S. [...]
Robinson se ha enfrentado también
públicamente a otros miembros del Consejo de Seguridad de la ONU como Rusia,
por sus 'atrocidades' en Chechenia, y China.
Aunque por momentos pueda parecer dormida, la campaña "Maldad Duradera"
sigue su marcha implacable. Y a su paso, cualquier discrepante se convierte
en disidente, y es sistemáticamente expulsado de la escena. ©
LaExcepción.com
Los Verdes
renuncian al pacifismo a ultranza en un giro de pragmatismo
Los ecologistas alemanes admiten una 'violencia legitimada'
El País, 18.3.02
Unos 22 años después de su fundación, en
1980, Los Verdes alemanes se despidieron ayer definitivamente del pacifismo a
ultranza
al hacer constar en el preámbulo de su nuevo programa, aprobado en un congreso
federal celebrado en Berlín, que si bien 'la violencia no puede sustituir a la
política', su utilización 'no siempre se puede excluir', siempre y cuando esté
'legitimada por el Estado de derecho y el derecho internacional'.
Junto a otras tomas de posición, esta fórmula marca la constitución de un
partido 'más bien de izquierdas, conforme al sistema y reformista', en
palabras
de un comentarista del Süddeutsche Zeitung. [...]
La triste trayectoria de Los Verdes, cuyo círculo parece ya cerrado,
ejemplifica
una vez más no sólo la vieja máxima según la cual "el poder corrompe".
Más relevante es notar que la carencia de una perspectiva trascendente
única
garantía de la preservación de los ideales favorece a medio o largo
plazo una acomodación a las inercias del sistema. ¿Se aprenderá la lección?
© LaExcepción.com
EEUU: Tres millones de jóvenes bautistas se
comprometen a que "el verdadero amor espera"
ICPress, 17.3.02
Brooke Arnold es un joven de diecisiete años de una escuela de Washington.
En sus dedos luce varios anillos de plata. En uno de ellos se puede leer una
inscripción que dice: «El verdadero amor espera».
Estas
palabras le recuerdan su promesa de mantener la abstinencia sexual hasta el
matrimonio.
Brooke es uno de los tres millones de adolescentes estadounidenses que han
firmado la carta de promesa de abstinencia desde que en 1993 se iniciara la
campaña «El verdadero amor espera», esponsorizada por la comunidad de
vida cristiana de la Convención Bautista del Sur. Según él, «las promesas de
castidad no son fáciles en 2002» porque en la televisión y en la vida
real, el sexo está exageradamente presente.
Britney Spears es una de las estrellas más rutilantes del panorama musical
actual. Su persona aglutina cientos de miles de fans que enloquecen con
su música, y otros tantos que lo hacen con su cuerpo y su exuberancia.
Nombrada
el año pasado la mujer más «sexy» del mundo, Britney Spears es distinta
de otras tantas estrellas con sus mismas características musicales y físicas.
Ella es bautista, se declara virgen, y está orgullosa de ello y, según
declara,
«hasta que no me case no tendré relaciones sexuales por mucho que diga
la gente». Según asegura, en contra de los que piensan que es una
técnica de marketing, su decisión de mantenerse virgen es algo «personal
que refleja cómo me siento. Hay tantas emociones que intervienen en el sexo
que me gustaría poder esperar hasta que conozca a la persona adecuada y me
case».
Aún así, asegura que su postura no es fácil.
El sentido de la noticia, expresado en el titular, habrá suscitado más
de una risita progre. Pues a pesar de lo requeteconstatados que están los
desastrosos efectos del sexualismo entre los adolescentes, todavía no son
pocos quienes se niegan a cambiar su estilo de vida, por más que su
paradigma
tienda a declinar (ver Progres: El ocaso
de una pose).
Al margen de ello, y de lo positivo que resulta que buena parte de la
juventud esté dispuesta a dar lecciones como ésta a los adultos del
sistema,
la noticia incluye una contraparte de lo más engañosa. Tiene que ver con
la cantante mencionada, de cuya sinceridad no dudamos, pero cuya actividad
profesional y puesta en escena no son el contexto más idóneo para promover
esa abstinencia ni en sí misma ni en sus fans (no parece, por ejemplo, que
aceptar ser nombrada "la mujer más ‘sexy’ del mundo" sirva para
fomentar la castidad que se pretende). © LaExcepción.com
George Weigel: ¿Hacia dónde va la Iglesia?
Perspectivas del pontificado de Juan Pablo II, según su biógrafo
ROMA, 15 marzo 2002 (ZENIT.org)
¿Cómo ve el Papa el Vaticano II?
George
Weigel: Como el beato Juan XXIII, Juan Pablo II piensa en el
Concilio Vaticano II como un nuevo Pentecostés, un momento privilegiado en el
que el Espíritu Santo preparó a la Iglesia para una primavera de
evangelización. Contrariamente a las lecturas convencionales del significado
del Vaticano II, Juan Pablo II ha insistido en que el Concilio no tenía como
tema principal la distribución de la autoridad y la jurisdicción dentro de la
Iglesia.
Más bien, el concilio significó revivificar dentro de la Iglesia un
profundo sentido de sí misma como sacramento para la salvación del mundo:
la «communio» en la que experimentamos, aquí y ahora, un anticipo de lo que
Dios quiere para la humanidad por toda la eternidad.
El autor
de Juan Pablo II, testigo de esperanza señala dos
aspectos claves para la interpretación de la figura del papa actual: frente a
la corriente que, aun siendo papista, defiende una visión conciliar y más
participativa en la organización del poder en la iglesia, Wojtyla tiene claro,
y así lo proclama constantemente, que la autoridad se concentra en el obispo de
Roma. Por otro lado, todas las corrientes del catolicismo romano coinciden en
el segundo punto: la acción de la Iglesia Católica Romana en el mundo tiene un
carácter sacramental e integra a toda la humanidad en un proyecto común global
y eterno, cuyo centro espiritual es Roma. © LaExcepción.com
Cubanos legales, inmigrantes ideales
Federico Jiménez Losantos, Libertad Digital, 13.3.02
Además de las razones morales por las que España debería acoger a todos
los cubanos que consiguen salir de la cárcel antes Isla de Cuba, hay una
razón de tipo técnico que, si nuestros cancerberos políticos carecen de
sensibilidad humana y política, debería persuadirles: el cubano es el modelo
ideal de inmigrante que necesita España. Todos los elementos que pueden
favorecer
la integración en nuestro país de los inmigrantes y sus hijos se dan en los
cubanos: hablan un precioso español, gratísimo al oído; suelen ser católicos,
con alguna superstición africana, de forma que comparten no sólo religión sino
superstición con los españoles; suelen tener un buen nivel cultural y
educativo, con lo que pueden acceder a esas plazas de trabajadores cualificados
que tanto cuesta cubrir; no tienen ningún problema de escolarización; y, por si
eso fuera poco, como viene sucediendo desde mucho antes y mucho después de la
independencia, resultan arrolladoramente atractivos como pareja sentimental e
incluso matrimonial para los españoles de ambos sexos.
Hay un elemento negativo desde el punto de vista laboral: han nacido y
crecido en un régimen comunista y, por lo tanto, carecen de buenas costumbres
en el trabajo. [...]
Los progres tradicionales siempre han gustado (y gustan) de provocar
mediante el uso de un lenguaje anticonvencional que choque con la moral
tradicional. Pura pedantería vacua de quien no sabe construir sus propias
ideas si no es en oposición a algo, de quien malamente oculta su
intransigencia.
Ahora los antiprogres como Jiménez Losantos, en precipitada reacción a la
estupidez de lo políticamente correcto, también se deleitan con discursos
"escandalosos" que revelan algunos de los vicios de sus antagonistas:
intransigencia, autoritarismo, clasismo, discriminación, conservadurismo
pragmático... (ver Progres: El ocaso
de una pose y La Brigada
Antiprogre). © LaExcepción.com
Bush: «Para los terroristas el 11-S será el comienzo del juicio final»
El Mundo, 12.3.02
[...] En esta segunda fase, EEUU «espera»de los gobiernos extranjeros
le ayuden a «erradicar los parásitos terroristas» y equiparará el terrorismo
nacional e internacional. «No hay lugar para la neutralidad», dijo,
repitiendo el mismo esquema de «conmigo o contra mí» de hace seis
meses. «Si las naciones necesitan ayuda, EEUU la facilitará», prometió.
También trató de borrar las críticas internacionales ante EEUU por haberse
interesado por el terrorismo una vez que lo ha sufrido en sus carnes. «El
11 de Septiembre no supuso el inicio del terrorismo mundial, sino el comienzo
de una respuesta global concertada del mundo. Los terroristas recordarán esta
fecha como el comienzo del juicio final». [...]
Lenguaje neorreligioso en
su grado superlativo: el escatológico. Bush se erige, de manera blasfema, en el
juez supremo del tiempo del fin, que juzgará y condenará a los malvados y a las
naciones que no secunden las represalias globales. Estados Unidos traerá la
salvación del mundo. © LaExcepción.com
11-S: apenas ha acabado la primera batalla
Editorial. Libertad Digital, 12.3.02
[...] Nadie en su sano juicio que desee un mundo más seguro debería
criticar o poner trabas a los esfuerzos por neutralizar los focos de
inestabilidad y apoyo al terrorismo que estos países han constituido
tradicionalmente. [...]
Algo que aún diferencia a EEUU de la decadente Europa es que al otro
lado del Atlántico las promesas, para bien o para mal, se suelen cumplir; y
cuando están en juego la libertad y la seguridad, se cumplen a fondo. [...]
Es precisamente la función disuasoria de los
preparativos militares la que frena los ímpetus del enemigo.
Por ello, no hay que extrañarse ni reprochar a Bush que prefiera ir por libre
en el diseño de su estrategia si sus aliados todavía no han aprendido el
precepto fundamental de la política internacional: si vis pacem, para
bellum.
No contento con llamar locos a los críticos de la genocida campaña "Maldad
Duradera", el editorialista de Libertad Digital habla de «función
disuasoria de los preparativos militares»... Como si las masacres de
inocentes,
habidas y por haber, en el contexto de esa campaña fueran algo inexistente
o pudieran ser cubiertas bajo ese eufemismo.
Pero nada más estremecedor que seguir afirmando la vieja máxima belicista
romana, que lleva miles de años presidiendo la historia sin otro resultado
que guerras, guerras y más guerras. Mejor parafrasearla así: "Si quieres
la paz, confórmate con la guerra." © LaExcepción.com
EEUU vuelve al
intervencionismo
El Mundo, 11.3.02
[...] Más de 140 países cuentan con la omnímoda presencia militar
estadounidense (esto incluye a agregados y asesores militares), y muchos otros
están en lista de espera. [...]
«La presencia global del Ejército norteamericano es, hoy por hoy, la
más penetrante de toda su historia», atestigua el analista militar John
Pike. «Nunca ha habido un despliegue tan ubicuo en todo el planeta, ni
unas perspectivas de expansión como las actuales». [...]
Lo más llamativo del nuevo intervencionismo no es la presencia masiva
de tropas de tierra, sino el don de la ubicuidad de los soldados de elite.
[...]
A pesar de la tendencia hacia el repliegue que siempre ha existido en
el país, Estados Unidos no "vuelve al intervencionismo"; simplemente
lo acelera. Sorprende que haya analistas que, cegados por la presunta
desaparición
de los estados-nación como consecuencia del proceso de mundialización,
consideran que la capacidad de influencia geopolítica de Estados Unidos
no es decisiva en el mundo. © LaExcepción.com
Silencio,
Fidel Castro reprime a los disidentes
Agustín de Grado, La Razón, 9.3.02
Aún estoy esperando un gesto de apoyo de nuestro ministro de Exteriores a las
víctimas de la represión castrista desatada tras el asalto a la embajada de
México por un grupo de cubanos que intentaron huir del régimen comunista hacia
la libertad. Lo digo porque Josep Piqué, después de ver las primeras imágenes
de los prisioneros de Al Qaida en Guantánamo, apenas tardó dos minutos en
hacer
el juego al antiamericanismo de barricada con un «me perturban, me producen
sorpresa y desazón». [...]
Quien aún no sepa lo que les espera a estos cubanos por disentir del régimen,
por defender sin armas su libertad, que lea el último informe de Human Rights
Watch sobre cómo se las gasta el comandante: «Sufrieron con frecuencia
desnutrición y languidecieron hacinados en celdas sin atención médica
adecuada.
Algunos soportaron el abuso físico y sexual (...) o largos períodos aislados
en celdas de castigo. Las autoridades penitenciarias insistieron en que todos
los presos participaran en sesiones de reeducación política o se enfrentaran
a castigos».
«Son escoria irresponsable y marginal», afirmó Castro en su alocución
del martes. Y Piqué, mudo.
El autor
no debería sorprenderse del trato amistoso de la diplomacia española hacia la
dictadura cubana: las relaciones internacionales jamás han
estado dictadas por principios morales, sino por la conveniencia, los intereses
o, simplemente, el peso de la historia o la geografía. A las autoridades
españolas y a los poderes fácticos les interesa mucho menos la condición de los
disidentes reprimidos que la apertura del mercado cubano. Pero quizá no haya
que esperar mucho para ver un giro: el régimen de Fidel tiene los días
contados, aunque sólo sea porque no sobrevivirá a su fundador . Cuando caiga,
Piqué o quien haga falta saldrá de su sorpresa y dirá lo que tenga que decir.
No obstante, si su caída es producto de un derrocamiento, no sería de extrañar
que a la vez le regalen un exilio dorado. © LaExcepción.com
Niñas vendidas
como prostitutas en Brasil para turistas europeos
El Mundo, 3.3.03
CRONICA, una de las dos revistas dominicales de EL MUNDO, publica hoy
un reportaje desgarrador sobre la venta, e incluso la rifa en bingos
clandestinos, de niñas para prostituirlas. El origen de este mercado de
esclavas del sexo arranca en localidades del Estado brasileño de Mato Grosso,
donde las mafias acuden para nutrir sus burdeles con menores de entre seis y 14
años. El periodista Ramy Wurgaft relata casos concretos, como el de las
hermanas Sonia y Leticia, primero subastadas, luego violadas por sus proxenetas
y después prostituidas como si fueran vírgenes entre turistas sin escrúpulos.
La vileza de este reclutamiento de esclavas del sexo tiene más responsables que
los nuevos negreros del siglo XXI que sostienen el negocio. Más de una treintena
de agencias distribuidas por toda Europa, con todas las bendiciones de
legalidad, obtienen pingües beneficios ofreciendo a sus clientes paquetes
eróticos que incluyen estancias en hoteles donde las prostitutas infantiles
forman parte del personal. Es mucho lo que se puede hacer para evitarlo. [...]
Y mientras tanto, el periódico que denuncia
esto, como casi todos los diarios españoles, mantiene sus
anuncios por palabras en los que se ofrecen servicios de
prostitutas,
algunas de ellas, sin duda, menores. En el caso de El
Mundo, la revista Autogestión contabilizaba en abril-mayo
de 2001 una media de 773 anuncios diarios sobre
prostitución;
El País ofrecía 875 y ABC 462. © LaExcepción.com
Un gobierno en la sombra trabaja en secreto
Washington Post, 1.3.02
El presidente Bush ha
encargado a un gobierno en la sombra de unos 100 gestores civiles de alto rango
que vivan y trabajen secretamente fuera de Washington, activando por primera
vez planes a largo plazo que aseguren la supervivencia del gobierno federal
después
de un ataque catastrófico sobre la capital de la nación. [...]
Los funcionarios designados para lo que algunos de ellos llaman "deberes
del búnker" viven y trabajan bajo tierra las 24 horas del día, lejos de
sus familias. [...] Su primera misión, en caso de un ataque que inhabilite a
Washington, sería impedir el colapso de las funciones de gobierno esenciales.
[...]
Sólo la rama ejecutiva está
representada en ese gabinete a tiempo completo en la sombra. Las demás ramas
del poder constitucional, el Congreso y la judicatura, tienen sus propios
planes de continuidad [en caso de emergencia] pero no mantienen una presencia
de 24 horas en instalaciones fortificadas. [...]
Muchos departamentos,
incluidos el de Justicia y el del Tesoro, han completado planes para delegar
poderes reglamentarios a funcionarios que normalmente no los ejercen. [...]
El terrorismo internacional es la guerra global. Hay quienes creen que el
terrorismo se debe simplemente a factores económicos, cuando en realidad es
pura violencia militar en la lucha por el dominio geopolítico. Consecuencia:
la militarización de todo el sistema (ver el artículo de García Trevijano Gobierno
secreto del mundo). © LaExcepción.com
-----------------------------------------------------------------------------------
Lo
que dicen y lo que en realidad quieren decir / Marzo de 2002
© LaExcepción.com
Numerosos personajes
públicos hacen declaraciones en las que expresan una cosa pero implícitamente
comunican algo distinto. En La Excepción nos permitimos "traducir"
algunas de estas frases crípticas.
Colin Powell, secretario
de estado norteamericano, ante el nombramiento de la publicista Charlotte
Beers
como subsecretaria de estado de Diplomacia y Asuntos Públicos
«No pasa nada malo por hacerse con los servicios de una persona que sabe
cómo vender lo que sea. Nosotros vamos a vender un producto. Nos hace falta
una persona que sea capaz de rehacer la imagen de marca de la Política
Exterior
estadounidense, la imagen de marca de la diplomacia. Es ella la que me ha
convencido
de que compre el arroz Uncle Ben's» (citado por Naomi Klein, El Mundo,
16.3.03).
Traducción
«La legitimidad de las intervenciones de Estados Unidos en el mundo no
depende de cuestiones morales, ni siquiera legales, sino de la capacidad de
persuasión que tengamos para convencer al mundo de que, hagamos lo que
hagamos,
está bien hecho.»
César Vidal, historiador
y escritor
«Sinceramente creo
que se ha fabulado mucho con ese tema [de la caza de brujas en Norteamérica].
Lo cierto [...] es que muchos que entonces juraban y perjuraban que no eran
comunistas eran agentes soviéticos. También hubo gente inocente que padeció,
pero su número fue exponencialmente inferior al que habría alcanzado de verse
Estados Unidos sometido al comunismo» (Libertad Digital, 12.3.02).
Traducción
«Haber sido comunista en los Estados Unidos durante la guerra fría equivale
a haber sido agente soviético, y por tanto justifica que se los persiguiera
por más que negasen ser siquiera lo primero. El que en ese proceso fueran
perseguidos
también algunos "inocentes" (es decir, gente de ideología no comunista)
no supuso más que un mal necesario.»
Editorial de Libertad
Digital
«Nadie en su sano
juicio que desee un mundo más seguro debería criticar o poner trabas a los
esfuerzos
por neutralizar los focos de inestabilidad y apoyo al terrorismo que estos
países
han constituido tradicionalmente» (12.3.02).
Traducción
«Osar criticar a Estados Unidos en su campaña "Maldad Duradera"
es síntoma de locura.»
Cardenal Ratzinger, prefecto
de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano
«La Iglesia tiene
una responsabilidad universal, una responsabilidad misionera para anunciar la
nueva evangelización. Forma parte de esta tarea la llamada a las raíces
cristianas
de Europa» (Zenit, 3.3.02).
Traducción
«La Iglesia Católica Romana es el alma del mundo; especialmente, queremos
modelar Europa según los principios de intervención en la política con que el
papado ha actuado históricamente.»
Jim Nicholson, embajador de Estados Unidos en el Vaticano
«Hasta ahora la Santa
Sede ha comprendido nuestras razones y ha sido muy comprensiva por lo que se
refiere a nuestro compromiso en Afganistán. [...] Si se dan decisiones sobre
nuevas intervenciones militares, trataremos como en el pasado de
explicar nuestras razones, nuestros motivos, conscientes de que la Santa Sede
es un interlocutor atento y disponible al diálogo» (Zenit, 1.3.02).
Traducción
«Como hasta ahora el Vaticano ha apoyado las intervenciones militares
de Estados Unidos, incluida la guerra de Afganistán, estamos seguros de que
seguiremos coincidiendo en nuestras estrategias geopolíticas.»
©
LaExcepción.com
-----------------------------------------------------------------------------------
Gobierno secreto del mundo
Antonio García Trevijano
[Por su gran interés
y por su coincidencia con los análisis de LaExcepción, reproducimos íntegro
el artículo publicado por García Trevijano en el diario madrileño La Razón
del 4 de marzo de 2002.]
La noticia revelada por
el Washington Post y confirmada por el propio presidente Bush nos da
cuenta de la existencia de un gobierno secreto del mundo. Aunque está planeado
para el caso de una emergencia catastrófica, se sabe que en la vida política,
como en la evolución de las especies, el órgano crea su función específica
[sic]. Y, en lugar de adaptarse al medio, propicia la nueva situación donde
desplegar su eficacia. Este inaudito acontecimiento supone una novedad
histórica
tan fantasiosa y fabulosa, pues parece una fábula de política ficción, como
verosímil y realista, porque surge de la realidad de una nueva pasión
colectiva
de poder absoluto sobre la humanidad, si alguna parte ínfima de la misma pone
en riesgo la tranquilidad de su parte más poderosa.
Hablo pues de la virtualidad,
y no de la actualidad, de este gobierno secreto del mundo. La globalización
ha encontrado en él su tipo ideal de mando mundial. Hace tiempo que los
hombres
añoran el poder secreto y absoluto de que disfrutó el Dios de Israel en un
lejano
pasado. La Biblia anglicana asume la interpretación de las constituciones de
los Estados. Bush oficia de sumo sacerdote de la muerte. Blair orquesta la
ceremonia
fúnebre. Y el acólito católico preside el responso europeo. La política
sustituye
a la teología cuando el reino de lo visible pasa a ser gobernado por el
imperio
de lo invisible.
Por primera vez desde el
Imperio Romano vuelve a ser posible un Gobierno real del mundo. Y como todas
las primeras formas de dominación política, el esbozo de este designio
imperial
estadounidense, inspirado en la reacción instintiva ante lo desconocido, que
constituyó el pánico del 11 de setiembre, se está dibujando con los groseros
trazos, la composición azarosa y las alargadas sombras del poder absoluto de
lo secreto.
Su origen irracional explica
la animalidad del diseño y el desprecio de las formas educadas que la
civilización
parecía dictar al imperio de los sentidos elementales. Contra el terror
fundamentalista
de una religión de fanatismo oriental, que gira en torno a la idea de justicia
entre naciones, triunfa en todas partes la reacción elementalista de una
religión
de fanatismo occidental, que suspira por un retorno al orden global de la
cristiandad.
Entramos moralmente en una moderna Edad Media.
En nombre de la seguridad
nacional, amenazada por un enemigo invisible capaz de causar daños
vindicativos,
pero absolutamente incapaz de derrotar a ningún sistema de vida ni a ningún
régimen político, el gobierno de la libertad ha sido virtualmente sustituido,
en Estados Unidos, por la libertad de gobierno; la democracia por la
dictadura;
la representatividad por la tiranía; las motivaciones públicas del poder por
el poder de las motivaciones secretas; la división de poderes públicos por el
bloque sin fisuras de un sindicato secreto de funcionarios estatales. A un
enemigo
invisible repartido por el mundo, Estados Unidos responde con planes de
guerras
aterrorizadoras de pueblos y países perdidos en el mapamundi occidental, para
acercarnos a la situación catastrófica que legitimaría la entrada en acción
de este gobierno invisible del mundo por un centenar de anónimos
funcionarios.
Que nadie se deje engañar
por las palabras. Un gobierno secreto no es un gobierno en la sombra a la
espera
de pasar a luz con el triunfo electoral de la oposición parlamentaria, ni un
gobierno fantasma sin cuerpo nacional en el que operar, como los que se forman
en el exilio. Tampoco es un gobierno dormido al que sólo pueda despertar el
estruendo de un beso nuclear a la Casa Blanca. Este gobierno secreto trabaja
noche y día, sin el reposo del guerrero, a fin de respaldar al Poder público
de los Estados Unidos en la continuidad de su gobierno antidemocrático del
mundo,
sin temor al vacío de poder que podría ocasionar la reacción malhumorada del
mundo.
©
LaExcepción.com
-----------------------------------------------------------------------------------
Son mis hermanos
© G. S. V. [guillermosanchez@laexcepcion.com]
(7 de abril de 2002)
Cuando paseo por la antigua judería de la ciudad andaluza donde,
de momento, se han detenido mis andanzas, contemplo la estrella de David en
los modillones de las portadas medievales. Paso la mano por ella, palpo su
relieve,
y pienso en los que habitaban esas moradas y adoraban en esas sinagogas, los
que ya no están entre nosotros.
Evoco aquella mañana de marzo de hace quinientos diez años,
cuando ellos, y miles de sus hermanos, escucharon de los pregoneros el edicto
que los expulsaba definitivamente de su tierra. Pienso en el niño que, como
hicieron sus antepasados, le preguntó a su padre: «¿Por qué nos
tenemos que ir? ¿Adónde vamos?» Y me imagino la voz temblorosa
del padre: «Hasem proveerá, hijo.»
Una pregunta y una respuesta que se han seguido haciendo hasta
hoy. Me gustaría saber cómo habría sido la historia de mi país si nunca se
hubieran
tenido que pronunciar. Cómo sería esa judería por donde paseo y donde
encuentro
hoy a algunas familias de gitanos, los otros proscritos de nuestra historia,
que viven en casas en cuyas portadas se grabó el signo de purificación étnica:
"IHS", "MA"; "Jesús", "María". Dos nombres
hebreos que se tornan blasfemos cuando pretenden limpiar el estigma de los
deicidas
que habitaron aquellas viviendas.
Aquel niño nunca comprendió las oscuras y debatidas razones de estado que le
empujaron a una tierra desconocida. Pero muchos han celebrado y lo siguen
haciendo
aquella medida y la unidad nacional que trajo. No sé cómo habría sido mi país
con la presencia de los judíos los últimos cinco siglos. Quiero intuir que un
poco mejor; pero quizá también con un destino más trágico, como en Europa.
Pero
en realidad no me importa. Sólo me importa aquel niño que no entendió.
Algunos han vuelto hoy. He tenido la oportunidad de visitar
a un pequeño grupo en una sinagoga de Madrid. Celebré con ellos, de corazón,
la entrada del Shabat; escuché la predicación, en la que un rabino joven
y cultivado habló del amor, y también mencionó casi pidiendo perdón a
sus hermanos a un tal Yeshúa. Me ofrecieron de su comida y charlé con
ellos, menos tiempo del que habría deseado. ¡Qué triste saber que el acceso
a la otra sinagoga está muy restringido a extraños por medidas de seguridad!
Diez años antes también había comido en una sinagoga, en Londres.
En mi sexto día en una ciudad extraña, balbuceando un inglés de secundaria,
encontré aquellas puertas abiertas en un Shabat. Presencié una ceremonia
similar a aquellas en las que estoy acostumbrado a participar. Algo pude
entender
del inglés; nada del hebreo, desgraciadamente, excepto los términos sagrados
que nuestras biblias nos han transmitido. También me acordé de las acusaciones
de formalismo que Yeshúa hizo a sus antepasados... y que me sigue haciendo a
mí hoy cuando leo sus palabras. Felicité al rabino que se iba a casar unos
días
después. ¡Me invitaba a asistir a la ceremonia!
También evoco el día en que hace casi cuatrocientos años
una niña preguntó a su madre adónde iban. Todavía son más los que se
alegran
de aquel día. Igualmente me pregunto qué habría sido de esta tierra sin
aquel día. Hay muchas explicaciones, muchas razones de estado y de
civilización
que me hacen temblar. Para muchos, soy un irresponsable histórico: no
me importa qué habría sido de mi país. Quizá soy quien soy, como soy,
gracias a aquel día. Pero, no puedo evitarlo, sólo me importa aquella
niña. Quizá se llamaba Fátima, y se dijo de ella que, al crecer, sería
cómplice del apoyo a la quinta columna, como se ha dicho de la
Fátima de hoy (si de mayor fuera guardia civil, llevaría velo y "sería
capaz de quitarse [el tricornio] para facilitar la entrada de musulmanes
por las costas españolas", escribió uno que afirma ser cristiano).
Quizá su padre era polígamo, y practicaba muchas otras costumbres que
ya entonces me amenazaban a mí, en el futuro. Pero sólo pienso en ella.
No lo puedo evitar.
Pienso en la niña que ha nacido en una colonia judía en Cisjordania, el día
en que ve volar a su padre tras una fuerte explosión. Se podría llamar Débora,
como la heroína de Israel. De mayor irá a servir al ejército, le guste o no.
Todo el que vive allí sabe que la fuerza es el único argumento, y que la paz
es muerte. Y nadie quiere que le maten.
¿Nadie? Quizá haya valientes que prefieran morir a matar.
Quizá algunos prefieren que se deshaga su sueño milenario. ¿Habrá quienes,
antes de creer formar parte de un pueblo, se crean soberanos de sí mismos? Yo
mismo dudo si estoy entre ellos. Siempre he vivido seguro, cómodo, protegido.
Nunca me han amenazado llamándome "judío", aunque en parte lo soy
(quizá hasta soy cosas peores). No sé cómo reaccionaría si me ocurriera.
Confío en que no apelaría a más fuerza que a la de Hasem, bendito sea su
nombre.
A veces pienso: ojalá me llamaran "judío", un término tan elogioso...
Pero dicen que hay razones de estado, que hay una lucha de civilizaciones por
la que estoy abocado a tomar parte, a salvar el mundo, mi mundo. Hay patrias,
fronteras, ejércitos que me protegen. Hay un avance inevitable en la historia
que borrará la violencia descontrolada... mediante la violencia controlada
y dosificada. Habrá orden, y se preservará mi mundo, dicen. No sé si estas
explicaciones le valdrán a Débora. Seguramente sí, y de mayor irá al servicio
militar con coraje y sentido de la historia.
Iconoclasta como soy, entre los pocos adornos del salón de
mi casa exhibo la menorah que unos amigos me trajeron de Israel, una
tierra a donde me gustaría ir. No porque la considere "Tierra
Santa", sino por afán de conocimiento, en el sentido más profundo
del término (en el sentido judío del término). Sé que algún día iré a
Jerusalén.
Nadie me creerá: me gustaría estrechar allí la mano de quienes
una vez fueron asesinos, por cualquiera de las causas por las que allí
se combate. Pero esto ya es más que un sueño. Tristemente, hoy no abrazaría
a ninguno de los principales responsables de tanta matanza, y dudo que alguna
vez sean ya algo distinto de lo que son. Afortunadamente para mí, no seré yo
quien tenga que juzgarlos. ¿O sí? No lo sé muy bien...
Gandhi decía que era musulmán cada vez que uno de sus hermanos
hindúes agredía a un seguidor de Mahoma. En ese sentido, todos somos
palestinos
cuando lloramos la muerte de un niño en los territorios ocupados, aunque
creamos
que es un error que la máxima aspiración de una persona sea tener una nación
propia. 'Judío' es una palabra que, para mí, ha perdido casi toda su carga
sagrada,
y no sólo por razones históricas; pero todos somos judíos cada vez que
sufrimos
con el judío oprimido, sea israelí o no; aunque no seamos ni sionistas ni
antisionistas,
aunque las patrias no nos importen demasiado.
Somos lo que nos toca ser. Pero sobre todo llegamos a ser personas cada vez
que nos duele la muerte de una persona; dejamos de serlo, poco a poco, cuando
nos alegramos de la muerte de cualquier niño o adulto, bueno o malo.
© LaExcepción.com
-----------------------------------------------------------------------------------
Progres: El ocaso de una pose
© J.F.S.P. [juanfernandosanchez@laexcepcion.com]
(28 de marzo de 2002)
Aunque pocos parecen advertirlo, es sintomático el declive
de un espíritu que había devenido intratable rodillo sociocultural. La
pregunta
es: ¿Cabe alegrarse de este declive?
«Todo está al servicio de la barbarie que se aproxima,
todo, incluso el arte y la ciencia de este tiempo»
(F. Nietzsche, Consideraciones intempestivas, III, § 4)
Es un hecho de lo más significativo que el término ‘progre’
ha vuelto a ser crecientemente usado en los últimos tiempos. Lo paradójico,
sin embargo, es que el motivo no reside en el auge de su referente sino en
sus horas bajas. Aun cuando muchos sobre todo, entre los mismos progres
no parecen enterarse, asistimos al crepúsculo de una pose que dominaba desde
hacía décadas el "pensamiento" de nuestro país. Es tiempo, en efecto,
de diagnosticar que ese espíritu tan falso (en lo que tenía de
pseudoprogresista)
como arrogante (en tanto que dogmático) se halla herido de muerte.
Y son aquellos con más ganas de enterrarlo quienes, sobre
todo desde el 11-S, han vuelto a poner de moda la otrora famosa palabrita.
Y quienes, con tal propósito y a partir de esa fecha, han cohesionado sus
posturas con una disciplina rayana en lo militar y un fervor explícitamente
militarista. Pero de ellos nos ocupamos en otra parte (ver La
Brigada Antiprogre). Aquí haremos, a continuación, un mínimo análisis
filosófico del fenómeno progre, con vistas a contextualizar su predominio
y actual declinar.
El
paradigma progre o modernista desde el punto de vista filosófico
La civilización que trajo la Modernidad se encuentra hoy
en su lecho de muerte; tanto es así que entre nosotros es común referirse
a nuestro tiempo como la Posmodernidad, apelativo que certifica ya
la defunción de aquélla. Y el cual designa un momento histórico que ha
dejado
de creer sinceramente en las metas del progreso, al igual que en los
"grandes relatos" (ideologías) que las exigían como su desenlace
lógico y/o deseable.
Decimos "sinceramente", porque nuestra sociedad
aún simula creer, al menos en cierta medida, en el progreso y en la
Modernidad.
Los "progres", aunque cadáveres, todavía dominan las esferas sociales
e intelectuales más influyentes; su espíritu, que ha impregnado las más
variadas
corrientes políticas, ideológicas, artísticas y académicas, aún es el que
prevalece. Cierto que cada vez menos, pero su mentalidad (muy abarcante,
como
luego veremos) aún ganará alguna batalla, como dicen que hacía el Cid
después
de muerto.
Con todo, se trata de una mentalidad que, hablando en términos
colectivos, carece de futuro, y de una actitud que ya no cuadra con el
presente.
Y en unos tiempos que la contradicen, ¿cabe algo más absurdo que la
prevalencia de un espíritu, como el moderno, cuya naturaleza exige
precisamente marchar de acuerdo con los tiempos?
Vivimos, sí, en el ocaso de una pose: la "progre"
o modernista (el modernismo es en este contexto el talante entronizado por
la Modernidad, fruto inevitable de su filosofía dominante: la ilustrada en
versión superficial, fuertemente crítica respecto al pasado y obsesionada
por una determinada concepción dogmática del progreso). Encierra, como toda
pose, una dinámica autodestructiva, que se agrava con ese afán modernista
por lo nuevo, actitud que a su vez, antes o después, promueve la
autocontemplación
de la propia obsolescencia. Pues el modernismo, matriz lógica del actual
posmodernismo,
mata la novedad de tanto buscarla; y en ese proceso de cuestionarlo todo,
acaba segando la hierba bajo sus propios pies. Se topa, eso sí, con un
límite
de tipo material tanto o más que ideológico: el capitalismo. Éste,
reacio a dejarse "cortar", engulle al modernismo, lo monetariza
y lo mete en su caja registradora. Lejos de quedar mareado por el vértigo
modernista, es él quien atonta al modernismo, al punto que hasta las más
audaces
vanguardias antisistema contribuyen a la frenética acumulación de capital.
La burguesía, finalmente, ganó la batalla. Los progres hace ya tiempo que
se han hecho burgueses. (Aunque bien pensado, ¿alguna vez no lo fueron?).
Pero eso no detiene el proceso nihilista de la razón
progre o modernista. Aun cuando ese límite el del capitalismo
es un hecho, aquélla no deja de cuestionarlo, como hace con todo lo demás.
No ha de sorprender que, llegado un momento, el modernismo tenga en el plano
cultural a la nada por suelo. Ahora bien, la nada es, precisamente,
el "suelo" o fundamento, o más bien el no-fundamento, del posmodernismo.
Dicho en otras palabras, la Posmodernidad se inicia cuando
el modernismo ha completado su labor de siega y ha tocado fondo. Un
fondo nihilista, por supuesto. Y sin embargo, no por eso la siega (la
discusión,
el cuestionamiento, el afán de provocar y de epatar...) ha terminado
aunque no quede nada sustancial por segar, salvo acaso la siega misma,
pues se mantiene la inercia aludida. De hecho, la Posmodernidad
es la inercia de la Modernidad, lo único que ya queda de ésta. Es lógico,
pues, que mientras dure esta inercia sigan dominando los mismos que
prevalecían
en la Modernidad. Pero ya se sabe que la fuerza de inercia es limitada, y
que su resistencia se agota en cuanto una fuerza superior la contrarresta...
¿Qué será entonces de la propia Posmodernidad? ¿Ha llegado ya
ese momento?
Lejos van quedando ya las lúcidas, atinadas y en parte proféticas
palabras que el crítico Hal Foster pronunciara en los 80:
«El
modernismo, al menos como tradición, ha "ganado", pero la suya es
una victoria pírrica que no se diferencia de la derrota, pues ahora el
modernismo
ha sido absorbido en gran parte. El modernismo fue inicialmente un
movimiento
de oposición que desafió el orden cultural de la burguesía y la "falsa
normatividad" (Habermas) de su historia. Hoy, empero, es la cultura oficial.
Como observa Jameson, somos nosotros quienes lo mantenemos: sus
producciones,
otrora escandalosas, están en la universidad, en el museo, en la calle. En
una palabra, el modernismo, como escribe incluso Habermas, parece "dominante
pero muerto"» (Hal Foster, La Posmodernidad, Barcelona,
Kairós, 1998 [4ª ed.], págs. 7-8).
Hoy, traspasado ya el umbral del tercer milenio, la muerte
del modernismo se empieza a acompañar del declive inexorable de su influjo.
La inercia todavía mantiene muchas de sus "aportaciones" en la cresta
de la ola, pero justamente por eso el espíritu progre o modernista es hoy
más pose que nunca, y más vacía, al no haber ya nada detrás. Ocurre,
sin embargo, que siempre lo fue, y casi siempre de modo central. Desde
que la Modernidad, en su versión más panfletaria, se propusiese cancelar el
fundamento religioso de la moral, el esteticismo ha sido una tentación
constante en el proyecto moderno. [No es extraño que el progre actúe
habitualmente
de cara a la galería, ni que le obsesione experimentar la complicidad
social. Ninguna otra como la mentalidad progre ha contribuido tanto a
convertir al conjunto de los individuos primero en pueblo (en sentido
moderno e ideológico-reivindicativo) y luego en público (en sentido
posmoderno, relativo al espectáculo, pero también sociológico-electoral: "la
opinión pública"). Negando, de paso, a los propios individuos en tanto
que tales, en aras de su visión colectivista (Modernidad), o más bien
socialera
(Posmodernidad).]
Hemos insistido en que el aludido afán desfundamentador
tiende a cuestionar cuanto se le pone por delante. Como resultado, acaba
relativizándolo
todo. El modernismo ha sido históricamente, sin duda contra su voluntad, un
poderoso aliado y agente del relativismo. A nadie debería sorprender,
por ello, que la cultura progre haya erosionado tanto los valores morales,
llevando a la sociedad a su casi completa degradación.
Hoy "todo vale", lo mismo en arte que en
filosofía de la ciencia, en ética que en política. No hablamos, claro está,
en un sentido absoluto. Las comillas advierten que estamos citando el
espíritu
de nuestro tiempo. Es cierto que no todo el mundo lo comparte, pero su
notable extensión (de manera destacada, en medios influyentes) lo
"legitima"entre
nosotros.
Por eso es más preciso decir que, gracias a la cultura progre,
hoy vale el "todo vale". Es decir, que se siente como
una de las opciones válidas la del relativismo extremo, dado que en
el actual contexto axiológico, estético y filosófico no existen razones para
considerarla ilegítima. He aquí un fenómeno nuevo en la historia occidental,
al menos desde Sócrates (el sabio antisofista) hasta nosotros. Su peligro
radica en que, con la pérdida de una ética y de un lenguaje moral
mínimamente
compartidos y sólidamente fundados, la opción del "todo vale" (engendrada,
justamente, por esa pérdida) se muestra capaz de introducir indefensión
en todos los órdenes de nuestra civilización.
Esta es la extraña y novedosa cosmovisión aún dominante en
nuestro tiempo, configuradora de una mentalidad humana donde todo parece
llamado
a naufragar. Y este es el paradigma (en el sentido de Thomas Kuhn, en su
Estructura
de las revoluciones científicas) hoy ya condenado a perder esa posición
preeminente, por causa del advenimiento de la Época Neorreligiosa,
sucesora de la efímera Posmodernidad. Es, en parte, justamente el desprecio
modernista por la religión (con la ignorancia sobre ella que involucra) lo
que impide a los progres interpretar correctamente los actuales signos de
los tiempos. Signos ante los que vienen manifestando una extrema
distorsión
cognitiva (que les hace dar palos de ciego) o, simplemente, perplejidad.
Espíritu
progre: rasgos psicológicos, sociológicos y morales
El rodillo progre ha generado toda una cultura de lo "políticamente
correcto", que por una parte ha concitado adhesiones prácticas (por miedo
a violar el tabú) y por otra ha despertado protestas crecientes. En los
momentos
actuales, en los que ese rodillo se desintegra, empieza a llamar la atención
la magnitud de su inmerecido éxito en el pasado, y no viene mal recordar las
dos razones sociopsicológicas que lo propiciaron:
1.
"Complejo de carca". Consistente en sentir que si se transgredía
cualquiera de los dogmas progres (sobre todo, de índole política o de "moral
y costumbres"") se estaba violando un tabú social. Llegó a ser tal
el peso de las tesis modernistas, tan generalmente admitida la
inevitabilidad
del "progreso", que oponerse a esa corriente fue sentido como negar,
y aun entorpecer, la fatal "marcha de los tiempos". Implicaba, en
suma, ser considerado un retrógado.
2.
Inclinaciones naturales. Pues buena parte de los contenidos progres (sobre
todo, en el área de los sentidos) no son más que un laissez-faire moral;
o en otros términos: "Dale al cuerpo lo que te pida." En este sentido,
la cultura modernista encontró un excelente aliado en la propia naturaleza
humana. A ésta, por cierto, los progres siempre la tuvieron por moralmente
buena. Pero los devastadores efectos sociales del rodillo progre, que tanto
contribuyó a liberar los más elementales instintos, deberían valer como un
indicio más de la maldad natural del ser humano.
Junto a ello, hay una serie de notas características de la
actitud progre ante la vida, que en mayor o menor medida nos definen a casi
todos. Podemos destacar las siguientes:
-
Simplismo
bipolar (ver El condenado
y el sistema y Una fecha
y sus secuelas), particularmente en el ámbito sociopolítico. A
resultas de los planteamientos basados en él, se han establecido los
criterios del "bien" y del "mal" (aunque, por
cierto, evitando el empleo de estos términos). Se considera "bueno"
lo antiautoritario, lo progresista, lo feminista (en plan más bien
radicalillo), lo tolerante (incluso con la corrupción política y
excepto
con los ajenos al espíritu progre), lo popular, lo natural...,
conceptos
todos ellos entendidos a la manera modernista. "Malo" sería
todo lo que se opusiera a esa concepción.
Pero
el simplismo bipolar es una tendencia psicológica muy humana, no sólo
presente
entre los progres, quienes no deberían ser criticados por ella más que
muchos
otros.
-
Extrema
permisividad moral y tendencia al relativismo en casi todos los planos
de la vida. El espíritu progre se caracteriza por un rechazo visceral
a toda norma tradicional sobre moralidad de costumbres. La única base de
toda conducta sería la libertad (prácticamente) irrestricta, así como un
vago respeto al "bien común". Los frutos de ello van desde la
"movida" hasta la "ruta del bakalao", incluyendo la
apología más o menos explícita de toda clase de drogas. Y pasando, claro
está, por la los abyectos shows de la telebasura y por invención
de toda suerte de "opciones sexuales" (entre las que tiende a
excluirse, por aburrida, la del matrimonio monogámico estable).
-
Predominio
de un vacuo esteticismo que, desde las artes (supuestamente
vanguardistas), ha ido impregnando cada vez más parcelas de la existencia,
convertida paulatinamente en una pose: la pose progre, superficial y
hedonista,
cuyas raíces históricas se encuentran en las versiones más triviales del
modernismo, las que trajeron el hiperlúdico posmodernismo presente.
-
Desprecio
de la religión, enraizado en la Ilustración, pero basado en sus
panfletarios
(Voltaire, Diderot y compañía) mucho más que en sus mejores filósofos
(Rousseau,
Kant). Desprecio sistemático que ha llevado a una casi absoluta ignorancia
del hecho religioso por parte de las masas.
-
Falso
progresismo, dado que en la práctica los progres adaptan por completo
su visión de la realidad a su concepción previa, superficialísima, y más
basada en la conveniencia que en la honesta reflexión. De hecho, es
frecuente
comprobar que el progre da la impresión de que le importa más defender sus
puntos de vista (en la práctica, su estilo de vida) que mejorar
realmente la sociedad.
Así
se explica, por ejemplo, la típica postura progre ante el fenómeno del
tabaquismo,
del alcohol u otras drogas, y del sexualismo, postura basada en la
permisividad
(cuando no la promoción), la legalización, la promiscuidad, etcétera. Se
rehúye toda "moralina" al respecto (si algo odia el progre es
el puritanismo, término que ha logrado connotar de la manera más
despectiva).
El motivo de fondo es que el progre siente que los consejos morales
amenazan su estilo de vida, al que bajo ningún concepto está dispuesto
a renunciar. Esta actitud, lejos de progresista y autocrítica, refleja un
egoísmo extremadamente reaccionario.
-
Negativismo
y espíritu de confrontación, derivados del pathos modernista
que hemos descrito más arriba. El típico progre va a la contra: es
hipercrítico
(o más bien, criticón), burlón, ultrarreivindicativo...siempre que
encuentre
asenso social a sus posturas. Pues el progre, sin la masa (la "mayoría",
la "basca", el "personal", los "colegas"...)
no es nadie. De ahí que también hablemos de su...
-
Instinto
de rebaño. He aquí la diferencia entre el progre y el progresista
genuino,
equivocado o no. Este último (por ej., el revolucionario coherente)
mantendrá
sus posturas, personalmente asumidas, aun cuando la mayoría no las acepte.
Es persona de principios, no de modas. Puede estar defendiendo
un error, pero siente que es su conciencia la que se lo dicta. El progre,
en cambio, se mueve al compás de la gente. Es un hijo del siglo y
nada más.
-
Moderadamente
izquierdista, pero también de centro o de derecha "moderna".
Frente a lo que a menudo se cree, los valores progres son políticamente
transversales. Dado que su espíritu consiste en un compromiso con la
"marcha
de los tiempos", no es compatible con una visión que pretenda alterar
decisivamente esa marcha. Se comprende así que haya izquierdistas que no
sean progres, y derechistas que sí lo sean (los hay muchos, por ej., en
materia sexual o abortiva).
Sin
entrar en calificaciones personales, y por poner un ejemplo dentro del
ámbito
de la izquierda sociológica española, remontémonos a los primeros años 90
y a la coalición Izquierda Unida de aquellos tiempos: convivían en su seno
dos líderes, Julio Anguita y Cristina Almeida, uno de los cuales no
era un progre. No dudamos de que el lector español sabrá a cuál nos
referimos.
Perspectivas
Cuando uno pasea sus oídos por el dial radiofónico español
puede descubrir que el sueño de la máquina del tiempo se ha hecho realidad.
Esto ocurre, sobre todo, cuando se traslada desde "La Linterna"
de la COPE al magazine y/o tertulia que a la misma hora emite la Cadena
PSOER.
Si en otro tiempo, pongamos por ejemplo hace diez años, semejante trayecto
solía interpretarse como un progresista viaje al futuro, el oyente avisado
lo verá hoy más bien como un auténtico "regreso al pasado".
No se me entienda mal: lo anterior no supone una personal
toma de partido. Es simplemente una constatación de la nueva marcha
de los tiempos, a la que muchos progres se mantienen paradójicamente
ajenos, lo cual hace de ellos cadáveres culturales. Caído el Muro, con todas
sus implicaciones posteriores, e iniciada la campaña "Maldad Duradera",
la pose progre es algo que pertenece al pasado, y sólo la inconsciencia
permite
que siga proyectándose al presente.
En su lugar emerge una corriente aún más peligrosa, capaz
de hacer daños todavía mayores (ver La
Brigada Antiprogre). Aunque tibiamente y sobre el papel, la progresía
siempre proclamó la defensa de la libertad y los derechos humanos como algo
irrenunciable, como principio último. Ya hemos visto que, en la práctica,
anteponía valores más egoístas, pero su expresión verbal de esa defensa no
debe ser menospreciada. Un mínimo idealismo, siquiera inercial, cohabitó
siempre
en la esencia del espíritu progre.
En contraste, la fuerza que ya está preparada para tomar
el relevo, por más que enarbola el (neo)liberalismo, está demostrando no
tener
muchos reparos a la hora de justificar las violaciones de los derechos
humanos,
incluido el derecho a la vida. Su mentalidad pragmática, e incluso
maquiavélica,
supedita la libertad real a su idea de la libertad. Su instrumentación
de la religión y su expreso apego al poder establecido le dan un aire
tenebroso.
Al paso que va, esta fuerza emergente conseguirá hacer buenos a los
representantes de la cultura en declive.
Concienciándose de estas tendencias, muchos progres podrían
y deberían asumir una actitud práctica y militante en defensa de la libertad
amenazada. Es evidente, sin embargo, que apenas lo están haciendo. En parte,
porque eso les obligaría a ir contra la marcha de los tiempos, algo poco
afín
al espíritu modernista. No es raro que destacados personajes progres estén
dando, más bien, un viraje hacia posiciones abiertamente liberticidas.
En La Excepción, por tanto, entendemos que vano es
esperar nada de uno u otro paradigma. Por supuesto, habrá personas que
individualmente
comprendan los signos de los tiempos y la necesidad de afrontarlos de manera
ética. Pero ningún indicio permite vaticinar que colectivamente vaya
a haber un esperanzador cambio de tendencia (ver ¿Fin
del optimismo humanista? y Antiglobalistas
por la globalización).
Las visiones humanistas (globalistas o "antiglobalistas",
progres o neoliberales...) están condenadas al fracaso. Decir esto no es,
con todo, negar la esperanza. El mundo está loco y percatarse de ello genera
una lógica angustia. Ahora bien, siempre nos quedan las palabras vivas de
quien dijo: «En el mundo tendréis aflicción. Pero tened buen ánimo,
yo he vencido al mundo» (Juan 17: 33).
©
LaExcepción.com
-----------------------------------------------------------------------------------
La Brigada Antiprogre
© J.F.S.P. [juanfernandosanchez@laexcepcion.com]
(26 de marzo de 2002)
De las cenizas dejadas por la cultura progre, incendiaria
y descerebrada, brota ahora una corriente agresiva y belicosa, empeñada en la
reeducación sociomoral de España y del mundo entero.
«Todo está al servicio de la barbarie que se aproxima,
todo, incluso el arte y la ciencia de este tiempo»
(F. Nietzsche, Consideraciones intempestivas, III, § 4)
Vienen para defender la "civilización occidental"
y, según parece, no hay progre que se les resista. Sus líderes son
inteligentes,
cultos, de lengua acerada y temperamento fanático. Aunque ya apuntaban maneras
desde varios años antes, el 11-S los ha envalentonado y cohesionado aún más.
Sus posturas se han ido acercando entre sí hasta una coincidencia casi
absoluta
en los principales asuntos políticos y sociales (algo que se comprueba, por
ej., cada vez que se citan mutuamente en términos elogiosos, lo que ocurre con
asombrosa frecuencia). Las bestias negras del grupo son, aparte de la
"progresía"
(en la que incluyen lo mismo a la izquierda clásica que al movimiento
antiglobalista),
el Islam, Yaser Arafat y el nacionalismo regional del estado
español.
Principales
representantes
Las más influyentes cabezas de la Brigada Antiprogre nombre
que, de momento, es el que mejor engloba y califica su talante y posiciones;
en adelante, BA son cuatro, presentadas a continuación.
Federico Jiménez Losantos
Quizá la lengua más temida del periodismo español. Ex comunista,
ex propagandista del psicoanálisis y ex colaborador de El Viejo Topo,
Federico aúna a su vasta cultura una insólita capacidad dialéctica.
Probablemente
es lo que suele llamarse un genio, o al menos eso parece que piensa él. Hacía
muchos años que el capitalismo español no encontraba en los medios de
comunicación
un propagandista más eficaz. Trátase del líder indiscutible de la BA. A la
estela
que va dejando tras sí la llamaremos "espíritu losantiano".
Posee un incuestionable carisma, de diabólicos efectos para
los poco avisados. Parece fuera de toda duda que ha atrapado en sus redes a
una buena nómina de figuras preeminentes de la "intelectualidad" actual.
Ambicioso como es, y obsesionado por influir socialmente, ha sabido rodearse
de brillantes personajes cuyas ideas de fondo distan (o al menos distaban...
hasta que se juntaron con él) considerablemente de las suyas: desde el
sociólogo
Amando de Miguel hasta el ex director de la revista eurocomunista La Calle,
César Alonso de los Ríos, ambos hoy tan acérrimos antinacionalistas (que no
antipatrióticos) como Federico. Sin olvidar a uno de los últimos fichajes, su
ya viejo amigo...
Gabriel Albiac
Acaso el mejor columnista de la prensa española, al menos hasta
que dejó de argumentar. Catedrático de Filosofía, amante de Lucrecio, Pascal
(!?), Spinoza y Maquiavelo (pero también de músicos como Jim Morrison,
Springsteen
o los Beatles), Albiac se distinguía desde los años 80 por su valiente
campaña
en favor del esclarecimiento de los crímenes de los GAL. Junto a ello, su
radical
escepticismo frente al poder, la sociedad e incluso la vida y la naturaleza
humanas, hacían de él un personaje diferente. Su aversión a la política
y su oposición al sistema eran de rango metafísico, lo que no le impedía bajar
a ras de suelo y, como hizo cinco años atrás, presentar a adversarios del
capitalismo
de la talla del sociólogo James Petras; y mucho más recientemente, a
personajes
aureolados de un pasado tan extremo-izquierdoso como Daniel Cohn-Bendit y Toni
Negri.
Pero su sionismo visceral, así como su perfectamente
razonable radicalismo antiPSOE, suponían dos evidentes puntos de confluencia
con el espíritu losantiano. Tales factores, sobre un fondo de pesimismo ateo,
estallarían tras el 11-S, momento en el que abandonó definitivamente su
metafísica
soledad aunque no la pose de la misma para pasar a integrarse en
la BA.
Es hoy Albiac una sombra de lo que fue (él mismo, aunque en
otro contexto, se autocalifica como "cadáver andante" ver El
Mundo, 14.3.02). Refugiado en el humanismo que endiosa la "razón ilustrada",
pero no más que en un cultista estetecismo que siempre lo sedujo, este
antiguo
hiperbóreo, todavía ateo, pasea en la actualidad su verbo lo mismo por las
tertulias de la eclesiástica Cadena COPE, que por las páginas virtuales y
no muy virtuosas de Libertad Digital. Con todo, aún no parece un
caso irremediablemente perdido.
César Vidal
¿Qué pinta un protestante fundamentalista según
propia confesión: ver "Diálogo" del 29.1.02 en Libertad
Digital en las tertulias monocordes de la COPE? Si nos atenemos a
sus palabras, contribuir a preservar la "civilización cristiana".
Y a fin de cuentas, según se desprende de sus propias afirmaciones, la defensa
de la lectura obvia de la Palabra de Dios no es para él un obstáculo para
valorar
como positiva la evolución del papismo desde el Concilio Vaticano II. (O en
otras palabras: para un intelectual protestante que alcanza notoriedad en este
país..., va y resulta que es católico romano).
De memoria portentosa, y con unas facultades dialécticas que
casi compiten con las de Federico, Vidal se ha convertido en la estrella de
los chats internáuticos de cierto nivel, así como en el látigo de la
intelectualidad progre. Capaz de opinar con un mínimo de rigor acerca de los
más variados temas humanísticos, pero, sobre todo, gran historiador
divulgativo
(y novelista, y autor de cuentos infantiles, y especialista en asuntos
militares...,
¡y hasta grafólogo!), atesora ya una obra que rebasa el centenar de títulos
a una edad todavía inferior a los 45 años. Aunque ya en la COPE desde antes,
el 11-S ha supuesto su definitivo lanzamiento público.
Pío Moa
El cuarto máximo representante de la BA es un antiguo miembro
destacado de los GRAPO (brazo armado del Partido Comunista [Reconstituido]).
Y en la actualidad, el más sonado exponente del revisionismo (no
necesariamente
errado) de la historia de la II República y la Guerra Civil españolas. Junto
a ello, se trata de un decidido defensor de las posiciones públicas de la
Conferencia
Episcopal, identificado con el más rancio talante católico romano. Atributos
y circunstancias que lo han convertido, seguramente, en el principal
historiador
extraacadémico del momento.
Hay brigadistas de línea similar, algunos ya mencionados, y
otros también relevantes (como Alberto Recarte, economista ultraneoliberal),
ninguno de los cuales alcanza la brillantez ni la notoriedad de los cuatro
destacados
aquí. Existe, además, una subcorriente antiprogre, de carácter más extremista
y menos "educado", que no incluiremos en la BA propiamente dicha,
por no compartir todos sus rasgos, aunque sí participe de lo esencial de su
estilo. Se ha constituido en torno al periodista Eduardo García Serrano,
elemento común presente en las exaltadas tertulias de la Inter que "modera"
("Punto de Vista" y "Sencillamente Radio") y en El Semanal
Digital, dirigido por su amigo Antonio Martín Beaumont.
Contexto
de la aparición del fenómeno
La BA, más que un grupo, denota toda una corriente de
pensamiento. España, como es norma desde hace varias centurias, despierta
al siglo XXI retrasada ideológicamente (cierto que no en todos los sentidos)
con respecto a las avanzadillas del planeta. En nuestro país, la revolución
neoconservadora apenas acaba de iniciarse, mientras en otros lugares, sobre
todo en los Estados Unidos, tiene ya más de veinte años de historia.
Como indica el nombre que le hemos dado, el nacimiento de la
BA tiene una clara misión: combatir la hegemonía progre en la cultura y la
política
españolas. Y no le faltan buenas razones para ello. De unas décadas a esta
parte,
el predominio de la progresía en países como el nuestro ha adquirido el rango
de un cuasimonopolio ideológico, que ha condicionado hasta extremos
alucinantes
tanto la evolución de la sociedad como las vidas privadas de los individuos
que la integran.
Múltiples son los aspectos de nuestra realidad que se han visto
afectados por el rodillo progre: las calificaciones y clasificaciones
políticas, las tendencias literarias, artísticas y cinematográficas, los
hábitos
sexuales, la visión general de la religión... Como fruto de ello se ha ido
conformando
un ámbito de lo políticamente correcto desde el punto de vista
de la progresía (ver Progres: El ocaso de una pose).
Se trata de una concepción tenida por "progresista", pero que representa
en la práctica un enfoque simplista, permisivo, antirreligioso y hedonista de
la realidad. No sin elementos saludables y genuinamente edificantes (como la
defensa, al menos verbal, de las minorías raciales, así como cierto rescoldo,
apenas vivo, de juvenil idealismo), pero siempre empañados por su espíritu
anti, negativista, y a menudo histéricamente reivindicativo. Esta
visión ha impregnado, en mayor o menor grado, las conductas de la mayoría, con
independencia de su adscripción política. Pues aunque el "rollo" progre
es típicamente "de izquierdas" (lo que no implica que toda
la izquierda, en particular la revolucionaria, sea progre), su influencia se
ha dejado asimismo sentir en numerosos derechistas confesos.
La imposición de esa mentalidad jamás se basó en su capacidad
de argumentar. De hecho, como buen rodillo, en muchos casos ni se molestaba
en hacerlo. Le bastaba con descalificar la postura contraria, menospreciando
e insultando a quienes osaran sostenerla, y amparándose siempre en la
complicidad
social con que contaban sus propios postulados. No es extraño que cada vez
más personas, no carentes de espíritu crítico, se rebelasen desde su ser más
íntimo contra los prepotentes excesos progres.
Pero han sido necesarios algunos acontecimientos políticos,
de gran relevancia histórica, para llegar a conmover los cimientos de esa
cultura
dominante. La caída del "socialismo real" ya fue un fenómeno
de consecuencias profundamente antiprogres, por más que muchos representantes
de la progresía no quisieran o no fueran capaces de notarlo. Suponía el
certificado
de defunción de las ideologías de masas, lo que dejaba un vacío que solamente
las religiones (los únicos sistemas de creencias, nos guste o no, capaces de
reilusionar a la gente) podrían volver a llenar. Dicho de otro modo: los
progres
quedaban sentenciados a muerte. Eran ya, en la práctica, auténticos
cadáveres,
al menos en lo que respecta a su absoluta carencia de futuro como arrogantes
dominadores de la opinión pública.
Es en ese contexto en el que empieza a gestarse la BA, cada
vez más frontal y descarada en sus críticas a la cultura impuesta por la
progresía.
El 11-S supuso el definitivo envalentonamiento de los antiprogres, su total
pérdida de complejos frente a una cosmovisión herida de muerte, la inmediata
y exitosa difusión en suma del espíritu losantiano entre los ilustrados
que estaban hartos de la omnipresencia progre. Y con ello, su agresivo salto
al primer plano de la arena pública, de la mano de una Libertad Digital
consolidada y una Linterna (cadena COPE) con las baterías recargadas.
Paralelamente, notorios progres dieron un repentino viraje hacia posiciones
claramente "reaccionarias" (de acuerdo, al menos, con su propio lenguaje
de siempre). Su pose había quedado ya demasiado puesta en evidencia, y al
parecer
ellos mismos ansiaban dejar de arrastrarla, siquiera en algunos aspectos.
Empezaron,
pues, a desprenderse de ella como de un rígido corsé, circunstancia que ha
facilitado
las cosas a la BA, cada vez más segura de sí misma, y a su proyecto de
reeducación
general del país.
Un tercer caldo de cultivo para este paradigma emergente viene
dado por una constatación: la continua degradación de la sociedad, tanto
en el plano estrictamente moral (con todas sus secuelas: sida, fracaso
escolar, sexualismo rampante, destrucción de la familia, cultura de la droga
y el botellón...) como en el de la seguridad ciudadana (incluido el fenómeno
terrorista), sin duda agravado con la masiva llegada de inmigrantes ilegales.
Cada vez más gente, entre el amplio sector de las clases medias españolas, se
ha ido dando cuenta del nefasto rumbo que la cultura progre había impuesto al
país.
BA: rasgos
y riesgos
Sobre la base anteriormente expuesta no será difícil comprender
cuáles son los propósitos y, más significativamente, las pulsiones que
caracterizan
a la BA. En la siguiente exposición de sus rasgos y posturas básicas iremos
dejando claros tanto unos como otras:
Se trata de una derecha
que no tiene ningún miedo a proclamar su derechismo, o cuando menos a
enarbolar
los principios que tradicionalmente lo delatan. Es en gran medida
consciente,
sin embargo, de que nuestro tiempo ha superado la vieja dicotomía
izquierda-derecha,
a la cual ellos recurren, sobre todo, para desacreditar los talantes
"izquierdistas"
históricos o heredados. La BA es derechista, sí, pero es sobre todo
antiizquierdista.
En concreto, se caracteriza
por un profundo globalismo neoliberal, defensor a ultranza del
capitalismo irrestricto, al que suelen apoyar más que por la vía de la
argumentación
positiva, recurriendo al constante descrédito de sus detractores.
Su simplismo bipolar
(ver El condenado y el sistema
y Una fecha y sus secuelas)
es sólo comparable, en el mundo contemporáneo, precisamente al de los
progres.
Igual de reactiva y aún más reaccionaria que éstos, la BA constituye como
ellos un hervidero de pasiones en el que las filias marcan las fobias y,
sobre todo, las fobias definen
las filias. A lo "bueno", según la BA, se llega por eliminación de
(casi) todo lo progre (del mismo modo que era común, en la progresía,
definir
su identidad a partir de la negación del modo de vida "burgués" y
"tradicional").
Hay, a pesar de lo anterior,
algo que distingue en no pequeña medida al antiprogre de su contramodelo.
A diferencia de éste, la BA no busca, al menos de manera preferente, el
calor
de las masas (a las que, al modo orteguiano, desprecia de hecho), sino el
rebujo del poder. Así se ha visto, de manera significativa, a raíz
del 11-S, donde no han faltado las apelaciones a la mismísima CIA para que
viniera en busca... de Arzallus y de Pujol (ver La
carta que Libertad Digital no quiso publicar). Es cierto que
también la progresía, de esencia reaccionaria como es, tampoco le hizo nunca
ascos al poder, pero la BA es mucho más cínica a este respecto.
Los antiprogres sienten
especial aversión a cualquier veleidad nacionalista de las regiones del
estado
español. Esta postura se asienta (no tanto en Albiac, al menos de momento,
como en el resto de los brigadistas) sobre un profundo españolismo,
de rancio abolengo pero sin duda modernizado, a fin de estar a la altura que
los tiempos europeístas y globalizantes exigen. Lo apoyan mediante un
estimable
conocimiento de la historia de nuestro país, la cual reivindican con fervor,
aunque para ello sea preciso someterla a los pertinentes filtros
revisionistas
(los cuales pueden ir desde la reinterpretación histórica, no del todo
infundada,
de la II República española, hasta la total rehabilitación de Felipe II e
Isabel la Católica). Esta actitud favorece, de facto, las ambiciosas
pretensiones
del catolicismo romano, religión tradicional en nuestro país, empeñada
en recuperar su antigua supremacía a escala europea y, por tanto,
española.
La agresividad
típica de los representantes de la BA, de momento sólo dialéctica (lo cual
no es poco), conlleva particular peligro por tratarse de acérrimos
partidarios
de un neoconservadurismo de índole fuertemente autoritaria. Su laudable
rechazo de la impunidad del delincuente queda viciado por su apoyo a los
recortes
de las libertades con la excusa de la campaña "antiterrorista",
así como por su desvergonzada justificación de la pena de muerte.
Un desmedido belicismo
es quizá el rasgo que, al menos en el presente más inmediato, mejor
caracteriza
a la BA. Los brigadistas son capaces de ir aún más lejos que sus principales
referentes a nivel internacional: los Bush, Cheney, Powell, Rumsfeld y
demás.
Impacientes y ávidos por ver exterminadas a sus bestias negras, parecen
lamentar
que la campaña "Maldad Duradera" lleve un ritmo tan "lento".
"Si quieres la paz, prepárate para la guerra" es justamente el grito
de guerra de estos defensores de la paz... de los cementerios (sólo, por
supuesto,
para los enemigos de Occidente).
Todos estos atributos, unidos a su vertiginoso ascenso, convierten
a la BA en una fuerza temible, capaz de enturbiar aún más la realidad
española,
y de contribuir en grado no desdeñable al progresivo ensombrecimiento de la
realidad mundial.
En medio de la llegada de la Época Neorreligiosa, tales
rasgos, como ya se observa, sólo pueden impulsar la guerra y el genocidio, la
xenofobia y el choque de civilizaciones, la restricción de las libertades y
derechos de las minorías "sospechosas", el ecumenismo religioso basado
en soluciones moralistas y autoritarias (es decir, papistas), el globalismo
unipolar bajo la férula de un solo estado-nación, la definitiva hegemonía del
sistema sobre los individuos.
Tristes conclusiones
Bajo una cacareada máscara liberal, estos antiprogres apenas
ocultan un ánimo inquisitorial que no tiene parangón en la reciente historia
de España. Expertos en hacer leña del árbol caído (el comunismo, el integrismo
islámico declinante), ¿se detendrán ante la posibilidad de derribar nuevos
árboles, aunque sean de naturaleza mucho más pacífica que la de aquéllos que
cayeron? No resulta sensato pensarlo. La BA no parece dispuesta a detenerse
ante nada ni nadie que se interponga en el camino hacia su idea
(vaga y vaporosa, como todas las ideas), apenas explicada por unas cabezas
pensantes más preocupadas en negar que en afirmar.
Ánimo inquisitorial que se yergue tanto más amenazador cuanto
más se constata que éstos, a diferencia de los progres, en su mayoría
(nuevamente,
la excepción es Albiac..., de momento) no desdeñan la religión. Ésta, por
cierto, no tiene la culpa de que
la desprecien los progres ni de que la instrumentalicen los brigadistas, pero
en manos de estos últimos puede convertirse en un arma terrible, perfectamente
capaz de soliviantar a las masas, excitando sus emociones más primarias. La
moral de la BA es una moral de linchamiento.
Los progres, que aún hacen daño aquí y allá, y, aunque en esferas
paulatinamente reducidas, lo seguirán haciendo, contemplan cómo una fuerza aún
más monstruosa va ganándoles terreno de manera inexorable. Vivimos, en
términos
de Kuhn (ver La estructura de las revoluciones científicas) el momento
en que un paradigma emergente empieza a desplazar a un paradigma previo que,
cargado de anomalías, adolece ya de obsolescencia. A corto, e incluso a medio
plazo, aún seguirá la lucha, cada uno con su propia versión de lo
"políticamente
correcto", y ambos empeñados en imponer su particular pensamiento único.
Progres y antiprogres: dos caras de una misma moneda (ver El
condenado y el sistema). Una moneda herrumbrosa e inútil salvo para
hacer daño con sus aristas oxidadas. Y que ahora, cuando se lanza al aire y
cae al suelo, exhibe con frecuencia creciente su cara más siniestra.
©
LaExcepción.com
-----------------------------------------------------------------------------------
Amenazas globales
© G. S. V. [guillermosanchez@laexcepcion.com]
(27 de marzo de 2002)
Terribles amenazas globales
(como el terrorismo y la criminalidad internacional) se ciernen sobre los
distintos
niveles de organización social en el mundo, desde los barrios urbanos hasta
las redes internacionales. Paralelamente, los estados buscan sistemas de
gestión
global con gravísimas carencias democráticas.
El fiscal general
de Estados Unidos, John Ashcroft, ha impulsado la campaña Neighborhood Watch
(Vigilancia de barrio) que, lanzada hace 30 años y puesta en marcha en 7.500
barrios a través de Estados Unidos, hasta ahora estaba destinada a evitar los
atracos y los robos. De aquí a dos años, se extenderá a 15.000 barrios.
«Nuestro
objetivo es crear una atmósfera en la que cada uno asegure la seguridad de los
otros», afirmó (El País, 7.3.02). La población deberá estar alerta
ante cualquier persona o movimiento extraño que pueda implicar, no sólo ya
delitos
comunes, como hasta ahora, sino también acciones terroristas.
Por mucho que
se pueda pensar que todas estas medidas son fruto del clima de psicosis que
recorre el país desde el 11-S, lo cierto es que esta fecha no es más que un
hito simbólico de lo que ya sabíamos: nuestra antigua (y en gran medida
ilusoria)
confianza en la seguridad se ha desvanecido. Está sembrada, para siempre,
la sospecha generalizada.
Pocos días
después de los terroríficos atentados en Estados Unidos, un ciudadano entró
en un parlamento cantonal de Suiza y asesinó a catorce diputados. Este hecho
insólito, que fue oscurecido por la magnitud de la masacre en América, podría
simbolizar también la pérdida definitiva de la "inocencia". En ese
estable y pacífico país, gobernado mediante una democracia singularmente
participativa
(no entremos en la corrupción financiera en la que basa su prosperidad...),
nadie podría imaginar un hecho así. Caía otro mito.
En la era anterior
a la globalización (la era de los estados nacionales e imperialistas que
gestaron
la globalización) los sistemas autoritarios trajeron estabilidad y seguridad
a costa de ralentizar la implantación de la democracia (que, paradójicamente,
contenían en su seno como posible proyecto futuro). Desde las revoluciones
liberales
de finales del siglo XVIII y de todo el siglo XIX los sistemas políticos
occidentales
han luchado por compaginar seguridad y democracia, al menos en el interior de
sus fronteras. Las tendencias antidemocráticas se exportaban al exterior
mediante el colonialismo, el imperialismo y el expansionismo, que
desencadenaron
además las principales guerras (ver Nuevo
Orden Mundial, democracia y libertades).
De aquella
era nos quedan hoy los sistemas democráticos y la globalización.
Son dos tendencias antagónicas: la democracia es inconcebible a niveles
superiores al del estado-nación. Las carencias democráticas de organismos
universales
(como la ONU, con escasa capacidad ejecutiva y menor capacidad representativa)
o regionales (como las instituciones de la Unión Europea, en crisis de
legitimidad
permanente) así lo demuestran. No cabe duda que un territorio pequeño (Suiza,
por ejemplo) o un estado descentralizado y fuerte a la vez (véase Estados
Unidos)
son circunstancias que favorecen (¿favorecían?) la democracia.
Los principales
gobernantes del mundo saben que democracia y globalización son incompatibles,
de ahí que se estén diseñando sistemas de gestión global en los que la
democracia no sea necesariamente el criterio definitorio. Mientras tanto, los
utópicos hablan de "democracia global", a pesar del despliegue cada
vez más evidente del totalitarismo global (ver ¿Fin
del optimismo humanista?).
La "edad
de oro" de la democracia está finalizando. Previsiblemente, no podrá resistir
las amenazas globales de esta era de la mundialización acelerada, que "exigen"
acciones y reacciones igualmente universales. El estado-nación no podrá
proteger
de forma efectiva a sus ciudadanos ni de la amenaza terrorista ni de la
amenaza
antiterrorista.
Llega el momento para las voces que hablan de un hombre
nuevo, de una transformación del espíritu humano que, bajo el liderazgo
moral de grandes personajes con visión de futuro, conduciría a la
humanidad
a mayor prosperidad y bienestar. Muchos serán engañados por estas vanas
promesas. ¿Quién plantará cara a la bestia?
© LaExcepción.com
-----------------------------------------------------------------------------------
[Sección Actualidad]
Más
allá de lo evidente
-----------------------------------------------------------------------------------
Buenas
Noticias
El
bien también existe
Enseñando a los creyentes
a mostrar bondad hacia los enemigos
Los enemigos de la pena
de muerte ven progresos en Illinois
===============================================
Para opinar:
Correo-e:
laexcepcion@laexcepcion.com
Para
visita |