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| Asunto: | [iso14] CAMBIO CLIMATICO Prepararse para el desastre | | Fecha: | Viernes, 26 de Marzo, 2004 22:19:38 (-0300) | | Autor: | iso14 <iso14_gestion @.......com>
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Mensaje
CAMBIO
CLIMATICO: Prepararse para el
desastre
BUENOS AIRES, 19/3/04 En
las últimas cinco conferencias internacionales sobre cambio climático, la
expectativa se centró en intentar que Estados Unidos y Rusia aceptaran reducir
sus emisiones de gases invernadero. La espera fue en vano y las reuniones
fracasaron una tras otra.
Por eso, hacia la próxima conferencia -que
se celebrará en diciembre de este año en Argentina- la estrategia es cambiar el
eje del debate.
En lugar de preparar una reunión enfocada en la entrada
en vigor del Protocolo de Kyoto (que prevé reducciones obligatorias de esos
gases para las naciones industriales), el país anfitrión propone discutir
caminos y fondos para la ”adaptación” ante un calentamiento global cada vez más
acelerado.
La iniciativa oficial argentina, respaldada por
organizaciones no gubernamentales (ONG), apuntará a conseguir inversiones para
que los países en desarrollo pongan en marcha la infraestructura necesaria para
tolerar los cambios que producirá un aumento de la temperatura, ya inevitable
aunque se redujeran drásticamente las emisiones que provocan el efecto
invernadero.
La X Conferencia de la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático (COP-10) se celebrará en Buenos Aires del 6 al
17 de diciembre.
La capital argentina ya había sido sede de la IV
Conferencia, pero ante la ausencia de propuestas de otros países
latinoamericanos, la Secretaría Ejecutiva de la Convención aceptó la oferta de
Buenos Aires.
La iniciativa de discutir mecanismos de adaptación fue del
director de Asuntos Ambientales de la cancillería argentina, Raúl Estrada
Oyuela, uno de los protagonistas de las negociaciones que llevaron a la entrada
en vigor de la Convención sobre Cambio Climático en 1994, y al diseño del
Protocolo de Kyoto en 1997.
El Protocolo estableció los compromisos de
los países industriales para reducir las emisiones de gases que provocan el
aumento de la temperatura de la atmósfera. Pero para su entrada en vigor
requiere la ratificación de suficientes naciones parte, cuyas emisiones alcancen
55 por ciento del total mundial.
Hasta fines de 2003, las ratificaciones
sumaron 44,3 por ciento de emisiones. Si se agregara Estados Unidos, el
cumplimiento aumentaría a 80 por ciento, y si lo hiciera Rusia, llegaría a 61
por ciento. En ambos casos el protocolo entraría en vigor. Pero ni Washington ni
Moscú tienen esa voluntad.
La COP-6, a fines de 2000 en La Haya, se
suspendió a la espera de conocer el reñido resultado de las elecciones en
Estados Unidos, pues ese país es responsable de 24 por ciento de las emisiones
de gases invernadero y el presidente saliente, Bill Clinton (1993-2001), adhirió
al Protocolo sobre el fin de su mandato.
Tras la victoria de George W.
Bush, el segundo tramo de la COP-6 finalizó al año siguiente sin avanzar en los
compromisos primordiales de reducción. Bush fue aun más lejos: poco después de
asumir, retiró la firma de su país del Protocolo.
A partir de entonces,
los ojos se volvieron a Rusia. Tras algunos amagues, Moscú tampoco ratificó el
protocolo ni en la COP-8 de Nueva Delhi, India, ni en la COP-9 que se realizó a
fines del último año en Milán, Italia.
Esas últimas conferencias fueron
consideradas anodinas y poco fructíferas por delegados gubernamentales y
activistas.
Mientras, el recalentamiento mundial no se detenía.
En 10 años de vigencia de la Convención, la emisión de gases invernadero
siguió en aumento, lo que marca un ”fracaso colectivo” del Norte industrial,
sostuvo el lunes desde Washington el Instituto de Recursos Mundiales (WRI).
Los investigadores del WRI calcularon que las emisiones de gases
invernadero causantes del recalentamiento, entre los cuales el principal es el
dióxido de carbono, aumentaron 11 por ciento en la última década, y se prevé que
se incrementen otro 50 por ciento para 2020.
Un equipo de 25 científicos
y activistas que recorrió hasta mediados de febrero los glaciares de la
Patagonia, el territorio que comparten Argentina y Chile en el extremo austral
de América del Sur, constató el retroceso de esas formaciones de hielo por el
recalentamiento.
Los especialistas, que viajaron en el barco Arctic
Sunrise, advirtieron que el derretimiento de los glaciares amenaza seriamente la
diversidad biológica.
Por eso, Argentina recomendará ahora que la
eventual ratificación rusa o estadounidense del Protocolo no se agite como tema
principal, aun cuando continúe siendo objetivo central de las negociaciones que
se llevan a cabo desde 1992, cuando se firmó la Convención.
”Si Rusia
ratifica el Protocolo antes de la COP-10, entonces cambiamos todo, pero lo más
razonable es prepararse para la peor hipótesis”, dijo Estrada Oyuela al anunciar
este mes la posición de Buenos Aires ante representantes de ONG.
La idea
fue aceptada con realismo por algunas ONG que participaron de la reunión, el
lunes 15. ”No tiene sentido seguir empujando el Protocolo de Kyoto si está claro
que no lo quieren cumplir”, dijo a IPS Anna Petra, de la Asociación
Ambientalista EcoLaPaz.
”Sabemos que aun cuando se mitigue (el efecto de
los gases) y se reduzcan drásticamente las emisiones, el cambio climático es
irreversible, entonces la adaptación es un modo de ver cuánto daño ya se hizo y
cómo se van a atender las vulnerabilidades en cada país”, sintetizó Petra, cuya
organización forma parte de la Federación Internacional Amigos de la Tierra.
Del mismo modo opinó Juan Carlos Villalonga, de la campaña de energía de
Greenpeace Argentina. ”El Protocolo de Kyoto ingresó en un callejón sin salida y
yo creo que la postura de Estrada Oyuela es de buena fe, porque plantea dejar de
perder tiempo en esperar la mitigación y procurar algo en materia de
adaptación”, señaló.
Por ejemplo, alertó, en la central región de la
pampa húmeda en Argentina las lluvias se incrementaron casi 40 por ciento en 30
años por efecto del calentamiento global, y eso requiere inversiones para crear
nuevos sistemas de canalización, diques, rutas y puentes.
”Es algo
pragmático y lo apoyamos”, dijo, aunque alertó sobre ciertos riesgos. Por un
lado, expresó su temor a que las políticas para soportar las consecuencias del
cambio climático sean vistas como solución al problema de fondo.
Por
otra parte, advirtió Villalonga, sería riesgoso que la comunidad internacional
acabe facilitando las cosas a los países que se niegan a eliminar las causas del
calentamiento de la atmósfera.
Los gases invernadero son liberados
básicamente por la combustión de petróleo, carbón y gas.
”La adaptación
es un paliativo, pero si no se tocan los intereses petroleros, exigiendo la
reducción de emisiones, no habrá cura para la enfermedad”, advirtió Villalonga.
Desde el comienzo de las conferencias sobre cambio climático, en 1992,
el énfasis estuvo puesto en mitigar sus efectos, reduciendo las emisiones, dijo
Estrada Oyuela.
Sin embargo, para los países en desarrollo s cada vez
más importante poner el acento en las vulnerabilidades y las medidas para
soportarlo.
La propuesta que elevará Argentina en junio a la Secretaría
General de la Convención comprende cuatro grandes áreas de discusión en la
agenda del encuentro ministerial: adaptación, energía y cambio climático, usos
de la tierra, y un debate sobre el proceso mismo de las negociaciones.
En lugar de la sucesión tradicional de discursos ministeriales, Buenos
Aires sugiere disponer de cuatro paneles de seis ministros y un moderador para
debatir los temas propuestos. En cada panel habría representación de todas las
regiones.
”Debemos sacar los temas principales que se fueron a las
reuniones paralelas, y volver a traerlos a la conferencia”, dijo Estrada Oyuela
a los representantes de la sociedad civil. Se refería así a los foros de los que
participan ONG, asociaciones empresarias y académicos, a los que últimamente se
han sumado también funcionarios gubernamentales.
Esos encuentros
paralelos se han vuelto cada vez más atractivos y concurridos, en contraste con
la cita de delegados gubernamentales, que no logra salir del estancamiento del
Protocolo de Kyoto, y continúa esperando el retorno de los países rebeldes.
(FIN/2004)

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información en español del sitio Web de la Secretaría de la Convención sobre el
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