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Asunto:[infovox] Kincón
Fecha:Sabado, 12 de Diciembre, 2009  17:11:36 (-0300)
Autor:Proyecto VOX <senda @.........ar>

 

Voxinas

 

Diciembre 2009

Poemas / Rosquetas culturales

Bahía Blanca / Buenos Aires / Argentina- Email: senda@criba.edu.ar

Suscripción gratuita empepinando acá http://www.eListas.net/lista/infovox/alta

www.proyectovox.org.ar

 

 

 

 

 

El pelotudo

 

Hoy de pronto me acorde de esta anécdota que me contaron hace mucho.

Resulta que Fermín Fevre le inició una causa judicial a Miguel Briante por injurias calumnias y otras pavadas. El cachengue empezó cuando Fevre confesó que había asesorado al General Videla o al Almirante Masera, no recuerdo cual de los dos buitres era, en temas de artes plásticas y otras giladas culturales; pero que de ningún modo estaba al tanto de las atrocidades que se estaban cometiendo, ni del mal que el gobierno militar estaba produciendo al país, bla , bla. Briate salto como maíz frito y dijo que el crítico de arte era un pelotudo. Se desato entonces la lluvia de cartas documento y reproches legales. A Briante, calentón como dicen que era, fue difícil convencerlo para que acepte el consejo de sus abogados y acuda a una audiencia de conciliación para decir que se sacaron sus dichos de contexto, que esas no habían sido exactamente sus expresiones, bla, bla .Y evitar así el bardo desgastante de ir a cada rato a tribunales, las demandas, resarcimientos y demás usuras.  Llegaron a la mañana del día pactado muy temprano. Ubicados frente al juez los gallitos de riña y sus abogados la cosa arrancó. Fevre rápidamente comenzó su explicación diciendo que él nunca hubiera imaginado que se estaban cometiendo tales aberraciones en el campo de los derechos humanos y que existían tales niveles de corrupción y degradación, que su función era solo como asesor y de carácter mas bien técnico, pero que no se daba cuenta de lo que en verdad estaba pasando, bla bla, bla bla. Entonces Miguel Briante que estaba silencioso, moviendo sin parar la pierna izquierda, frunció el seño, puso su mejor cara de Kincón, miró a fondo al juez y le dijo: No ve que es un pelotudo.

 

 

 

 

Pasados ya cien años / Emily Dickinson

 

Pasados ya cien años

nadie conoce el lugar:

la angustia allí sufrida

es una paz inmóvil.

 

Se irguieron victoriosos los pastos;

vagaron forasteros allí, deletreando

aquella solitaria ortografía

de los muertos lejanos.

 

Los vientos, en bancales del estío,

recuerdan el sendero,

pues el instinto recogió la llave

que la memoria se dejó en el suelo.

 

 

 

La Piedra / Gonzalo Rojas

 

Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra.

 

Habrá dormido en lo aciago

de su madre esta piedra

precipicia por

unimiento cerebral

al ritmo

de donde vino llameada

y apagada, habrá visto

lo no visto con

los otros ojos de la música, y

así, con mansedumbre, acostándose

en la fragilidad de lo informe, seca

la opaca, habráse anoche sin

ruido de albatros contra la cerrazón

ido.

 

Vacilando no habrá por esta decisión

de la imperfección de su figura que por oscura no vió nunca nadie

porque nadie las ve nunca a esas piedras que son de nadie

en la excrescencia de una opacidad

que más bien las enfría ahí al tacto como nubes

neutras, amorfas, sin lo airoso

del mármol ni lo lujoso

de la turquesa, ¡tan ambiguas

si se quiere pero por eso mismo tan próximas!

 

No, vacilado no; habrá salido

por demás intacta con su traza ferruginosa

y celestial, le habrá a lo sumo dicho al árbol: -Adiós

árbol que me diste sombra; al río: -Adiós

río que hablaste por mí; lluvia, adiós,

que me mojaste. Adiós,

mariposa blanca.

 

Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra.