Hoy será presentado en
el Ateneo Republicano Fundación Paideia, en la plaza de María
Pita el libro Buscando a Ortega desde dentro, de Luis Arias
Argüelles-Mares. Presentará al ponente Sergio Vences Fernández,
catedrático de Filosofía. Todo ello, a las ocho de la tarde. Arias
es profesor de Literatura en Grado (Asturias) y poseedor de varios
premios de ensayo y de periodismo. Como ensayista tiene Azaña o el
sueño de la razón y La España descabezada. Es un novelista de
excepción y premio a la Libertad de expresión. También tiene el
premio a la Lealtad Republicana, con lo cual ya se dice todo.
Escribió también Tiempo de castañas y Parte de posguerra, ya
presentados en ARGA.
El municipio malagueño de Torrox acogerá mañana jueves 16
de febrero (a las 20 horas en el Salón de Actos de la Casa de la
Cultura) la presentación del número 7 y 8 de Ateneo del Nuevo Siglo,
la revista del Ateneo de Málaga, que inicia con el acto de mañana la
difusión de la publicación (recién editada) por distintos puntos de
la provincia, pues el sábado 25 también se dará a conocer en
Villanueva del Rosario.
José Ortega y Gasset
(1883-1955) escribió en su obra Pidiendo un Goethe desde dentro:
'Las cuestiones más importantes para una biografía serían estas dos
que hasta ahora no han solido preocupar a los biógrafos. La primera
consiste en determinar cuál era la vocación vital del biografiado,
que acaso éste desconoció siempre. Toda vida es más o menos una
ruina entre cuyos escombros tenemos que descubrir lo que la persona
tenía que haber sido (...) La segunda cuestión la fidelidad del
hombre a ese destino singular, a su vida posible. Esto nos permite
la dosis de autenticidad de su vida efectiva'. El cincuentenario de
la muerte del filósofo español más influyente del siglo XX ha
servido como pretexto al profesor de Lengua y periodista asturiano
Luis Arias (Lanio, 1957) para desarrollar la teoría de la biografía
de Ortega en la figura del propio interesado. Arias presentó ayer en
la Fundación María Zambrano de Vélez-Málaga su obra Buscando un
Ortega desde dentro.
Los logros técnicos parecen seguir un ritmo
trepidante, cosechando victoria tras victoria, mientras las personas
no saben cómo adaptar sus vidas a la muy movediza circunstancia
tecnológica. Los beneficios de los nuevos trebejos técnicos son
coreados a los cuatro vientos por las agencias comerciales, hasta el
punto de que el silencio que tanto agradó a los oídos de San Juan de
la Cruz es hoy, a tenor de esas voces, inaudible. Y detrás de esos
gritos sonrientes la realidad de las relaciones sociales; de la
estructura económica y política; de la comunicación interpersonal y
colectiva sufre modificaciones radicales, cuyas consecuencias apenas
son debidamente contempladas para una valoración realista de lo que
tan gratuitamente llamamos “técnica”. ¿A qué debemos llamar con
propiedad técnica? ¿Cuáles son las partes en que se articula un acto
técnico? ¿Tiene sentido que la vida gire entorno a las mutaciones
técnicas? ¿Es razonable el devenir técnico? ¿Podemos hacer que la
técnica gire entorno a la vida? Estas y muchas cuestiones pueden
abordarse recurriendo al muy aguzado filo del instrumento
intelectual que nos legó Ortega y que, como varios teóricos de la
tecnología han insistido repetidas veces, nos ofrece unas
herramientas teóricas de la máxima penetración para el análisis de
las cuestiones técnicas.
La historia evolutiva de nuestro Universo, desde
la explosión creativa hasta el momento actual, nos muestra un
proceso de ascenso espiralado donde energía, materia y vida avanzan
hacia formas cada vez más complejas en ciclos progresivamente
acelerados.
En «Historia como sistema», Ortega, nos
expone su pensamiento en torno a la urgencia de revisar el hacer
histórico, así como las demás ciencias que tratan lo humano
(psicología, sociología, etc.) si es que queremos lograr una
verdadera noción del hombre, y por ende, una comprensión de nuestra
propia vida.