La
oposición regional, asociaciones de padres y madres de alumnos, profesores,
sindicatos de enseñanza y psicopedagogos han expresado su rechazo a la prueba
de nivel a la que la Comunidad de Madrid someterá hoy a los casi 60.000
alumnos que estudian sexto de primaria, e incluso no dejarán que los
estudiantes se presenten al examen.
Dichos grupos se han opuesto a la prueba desde que se anunciara su
realización, a primeros del mes de abril, por considerarla "innecesaria" y
sospechar que esconde una presunta "utilización política" de los alumnos
por parte del Gobierno regional.
La Comisión Ejecutiva del Partido Socialista de Madrid, a través de
una resolución, califica el examen de "inútil, precipitado, técnicamente poco
viable y desacreditado por los profesionales de la docencia".
La dirección socialista considera además que la prueba es de "dudosa
legalidad porque no se ha informado a la comunidad educativa con tiempo, tal
y como se recoge en la normativa vigente", que exige que las evaluaciones de
diagnóstico tengan en cuenta la realidad específica de cada centro escolar.
Por ello, los socialistas consideran que la premura y "el escaso rigor
técnico" con que se ha diseñado la prueba "deslegitiman los posibles
resultados del examen, de los que no se podrán obtener conclusiones
rigurosas y precisas".
Mercedes Díaz, presidenta de la Federación Regional de APAS 'Giner de los
Ríos', recuerda que pidieron la paralización de la prueba hace dos semanas,
y expresa su preocupación por el hecho de que uno de los objetivos del examen
sea "modificar el contenido curricular de algunas asignaturas".
"La Comunidad de Madrid no tiene competencias para diseñar los
contenidos", explica Díaz, "por lo que hemos pedido a la alta inspección del
Ministerio de Educación que se pronuncie".
Fuentes de CC.OO consultadas por elmundo.es tienen reservas en cuanto al fin
de los resultados. "Podría usarse para hacer un ránking de centros de una
forma arbitraria", justifican. "Y si lo que se pretende es corregir
errorres, esta prueba no sirve, por hacerse a los alumnos de fin de ciclo".
Otras fuentes sindicales han acusado a la Comunidad de "obviar y poner en
duda el trabajo de los profesores", algunos de los cuales han planificado
excursiones para la jornada de mañana, con el fin de evitar que sus alumnos
hagan la prueba de sexto.
Asimismo, algunos colegios han advertido de que existen grupos de padres y
madres de chavales de sexto que no piensan mandar a sus hijos al colegio
para que no hagan la prueba de conocimientos y han advertido que remitirán notas
a los responsables docentes justificando esas faltas.
El consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, Luis Peral ha recordado
al respecto que los padres están "obligados" a mandar a sus hijos al
colegio y en las últimas semanas ha insistido que ellos son "los que más van a
agradecer" que se practiquen estos exámenes, a la vez que informó que esta
prueba es legal y que su realización se contempla en el anteproyecto de la Ley
Orgánica de Educación del Gobierno socialista.
Prueba de nivel
La Consejería de Educación ha elaborado una prueba de nivel para averiguar el
grado de conocimientos de los alumnos de sexto de primaria en los 1.153 colegios
públicos, privados y concertados de la Comunidad con el fin de averiguar su
grado de conocimientos al final este ciclo educativo.
Se trata de dos exámenes de 45 minutos cada uno. En el primero de
ellos se dictará un texto y se formularán cinco preguntas relacionadas con el
mismo, además de otras cinco cuestiones de cultura general. La segunda prueba
estará formada por preguntas y problemas de matemáticas.
La Consejería considera "básico" poder superar estas pruebas para entrar en
la educación secundaria, al tratarse de cuestiones de cálculo, comprensión
lectora, dictados y análisis de texto.
Los alumnos no podrán hacer preguntas sobre el examen, se pasará
lista y se les sentará en filas. En cada aula tendrá que estar
presente el tutor "para garantizar la tranquilidad y el sosiego" de los
estudiantes, según se ha informado a las asociaciones de padres y madres.
Las pruebas las llevará a cabo personal de la Dirección General de Ordenación
Académica de la Comunidad de Madrid, las corregirán profesores y según subrayó
el consejero, los resultados no tendrán valor "muestral", sino sólo "censal", o
lo que es lo mismo, no serán evaluables y, por tanto, no tendrán
repercusión en el expediente académico del alumno ni afectarán al colegio.
Según señaló el consejero y la propia presidenta regional, Esperanza Aguirre,
se trata de un "muestreo" que forma parte del plan de prevención del fracaso
escolar que elabora la Consejería de Educación madrileña y cuyos resultados
serán confidenciales, aunque los padres y madres de los chavales pueden tener,
si lo desean, acceso a las calificaciones que obtengan mañana sus
hijos.