CONTESTACIÓN A Mª CASTRO RIVERA
Maria:
Yo también he estudiado con Jesús Urruela y debo de decirte que, en mi
opinión , te has pasado, tanto en el contenido de tu escrito como en las formas.
Sin duda tendrás tus motivos pero por importantes que estos puedan ser,
catalogar de analfabeto a todo un Doctorado de la Universidad, cuando menos
resulta desproporcionado. Como escritor debo decirte que cuando enviamos un
manuscrito a la editorial, incluso después de pasar por las pruebas de
corrección y darle nuestro visto bueno, comprobamos como lamentablemente y ya
sin tiempo de rectificación, aparecen ciertas erratas o anomalías que no figuran
en el original finalmente aprobado por el escritor. No quiero decir con esto que
intente justificar a nadie pero la ortografía, no puede empañar la calidad de un
buen trabajo técnico realizado con profesionalidad. Debo añadir que no he leído
el libro o manual al cual aludes pero en el diario (no menciono el nombre) que
suelo leer cada día, es más que sorprendente comprobar como se cometen todo tipo
de tropelías con nuestro querido y rico lenguaje (faltas incluidas). El motivo
que mueve tus airadas velas, seguramente pertenecerá a otras tempestades pasadas
y, quiero pensar, que no son fruto de las típicas consecuencias que se producen
entre profesor y alumno, si así fuere, tu calificación quedaría a la altura de
tu escrito. Puedo asegurarte que he tenido muchos y diferentes puntos de opinión
sobre ciertos temas que he estudiado con Jesús, pero es un buen profesor,
comprometido con sus asignaturas y muy puntilloso en la correcta contestación a
sus preguntas. Por decirlo de otro modo, engañar a Jesús con unos pretendidos
conocimientos que en la realidad no son otra cosa que divagaciones, resulta
imposible. No Maria, no son formas y tu sabes muy bien, que entre los muchos
profesores que han ilustrado nuestra mayor o menor vida académica, los ha habido
de variadas personalidades, pero estarás de acuerdo con migo en que gracias a
ellos tenemos ojos para saber ver; oídos para escuchar y poder opinar; gusto
para deleitarnos con el renovado y diario milagro que la vida nos ofrece; tacto
para admirar, controlar y juzgar con equidad y olfato para poder escapar de los
laberintos y encerronas que nos acechan cada día. En modo alguno está
contestación es una critica a tu escrito, es una opinión personal que ni
siquiera llega a consejo; solo desea dejar claro que a veces, en nuestras
incontroladas reacciones, no somos capaces de separar el trigo de la paja y
cuando a veces decimos todo lo que creemos saber, generalmente, no sabemos de lo
que estamos hablando. Perdón por las faltas que haya podido cometer.
Un saludo
Jesús Ascaso Jimenez
Logroño
j.a.egipoguia@terra.es