Un samurai judío pensó: - Si quiero ser un buen samurai, aparte de
estudiar sobre mi fe judía debo aprender los principios del Tao se dirigió a la escuela de
formación mental de los samurais.
Al llegar vio un cartel en el frente de la puerta de entrada que decía:
“El Tao no tiene
expectativas, el Tao no demanda nada de los otros, el Tao no habla, el Tao no
culpa ni reprocha, el Tao no toma posiciones".
Entonces se dijo a sí mismo: - Definitivamente
¡EL TAO NO ES JUDIO! -
Gracias a Marcus Sokram por su aporte
Por otro lado los invitamos a conocer
su ultima obra en