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Fecha:Jueves, 24 de Noviembre, 2022  00:53:31 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <noticias @..............org>

NCeHu 642/22


Conflictos geopolíticos y derecho de autodeterminación del pueblo taiwanés

 

Pierre Rousset

8 septiembre 2022

 

Conflictos geopolíticos y derecho de autodeterminación del pueblo taiwanés

Estrecho de Taiw√¡n en un mapa pol√≠tico. Foto de iStock

A comienzos del mes de agosto, la tensi√≥n en el estrecho de Taiw√¡n dio una nueva (gran) vuelta de tuerca tras la visita rel√¡mpago de Nancy Pelosi a Taipei y la sobrerreacci√≥n de Pek√≠n. Por mucho que nunca se haya planteado la invasi√≥n de la isla como algo inmediato, la din√¡mica de militarizaci√≥n de la regi√≥n Asia-Pac√≠fico se acelera y el conflicto entre China y EE UU se agudiza. De todos modos, las preocupaciones geopol√≠ticas no deben ocultar el derecho del pueblo taiwan√©s a autodeterminarse. Un mes m√¡s tarde tratamos de analizar la situaci√≥n.

Presidenta de la C√¡mara de Representantes, Nancy Pelosi es en Washington, seg√ļn el orden jer√¡rquico, la tercera autoridad del Estado, despu√©s del presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris. Su escala en Taiw√¡n, los d√≠as 2 y 3 de agosto, en el marco de una gira asi√¡tica, era por tanto un gesto pol√≠tico de peso y era de esperar que Pek√≠n reaccionar√≠a.

Parece que esta visita no contaba con el benepl√¡cito un√¡nime en las esferas dirigentes de EE UU, ya que el Estado Mayor la calific√≥ de inoportuna y Joe Biden opt√≥ por distanciarse un poco, lo que pudo inducir a Xi Jinping a elevar el tono y ordenar, entre otras medidas, la realizaci√≥n de maniobras militares de una amplitud y una agresividad notablemente superiores a las ocasiones anteriores; de hecho, muy superiores a lo que preve√≠an la mayor√≠a de observadores. En efecto, como se√Īala el periodista taiwan√©s Brian Hioe, pasaron misiles por encima de Taipei y las fuerzas aeronavales del Ej√©rcito Popular penetraron m√¡s profundamente en la zona de identificaci√≥n de la defensa a√©rea taiwanesa y su espacio mar√≠timo.

Y lo que es m√¡s importante, Tokio y Se√ļl estuvieron directamente afectados. Los misiles alcanzaron la zona econ√≥mica exclusiva de Jap√≥n, lo que el ministerio de Defensa japon√©s ha denunciado como un acto deliberado. La armada china tambi√©n maniobr√≥ cerca de las disputadas islas del archipi√©lago de Senkaku/Diaoyutai. Hizo lo mismo frente a la pen√≠nsula de Corea del Sur, en el Mar Amarillo y en el Golfo de Bohai.

ima tai

Un mapa proporcionado por el Ministerio de Defensa japonés muestra la trayectoria de nueve misiles lanzados desde China en ejercicios militares el 4 de agosto de 2022

  

Seg√ļn Brian Hioe, al apuntar a estos dos pa√≠ses, muy integrados en la estructura militar estadounidense en la regi√≥n (v√©ase, en particular, la importancia de las bases estadounidenses en la isla de Okinawa), Pek√≠n estaba tomando medidas preventivas para advertir a otros Estados de Asia-Pac√≠fico que pudieran estar dispuestos a ayudar a Taiw√¡n. Esta advertencia puede ser prematura y tal vez les anima a mantenerse unidos frente a las amenazas chinas, cree el periodista.

Por un lado, la crisis actual se inscribe est√¡ m√¡s activamente que las anteriores en una din√¡mica de conflicto estrat√©gico entre China y EE UU, y por otro, la cuesti√≥n de Taiw√¡n est√¡ m√¡s que en el pasado en el centro de las reconfiguraciones geopol√≠ticas que implican a todas las potencias de la regi√≥n, incluidas India y Jap√≥n. Este proceso de recomposici√≥n ha comenzado, pero est√¡ lejos de haberse completado. Las bazas del poder no son homog√©neas en Asia. Mientras que India est√¡ presente en el frente antichino convocado por Washington, se niega a hacer lo mismo con Rusia, con la que mantiene profundas e hist√≥ricas relaciones de cooperaci√≥n. La cooperaci√≥n entre Jap√≥n y Corea del Sur es tensa, sobre todo teniendo en cuenta un pasado colonial cuyo recuerdo atiz√≥ el exprimer ministro, el difunto Abe Shinzo, y un c√ļmulo de tratados sucesivos, tal y como puso de manifiesto la japonesa Karen Yamanaka para el noreste de Asia, es decir, Jap√≥n, Corea del Sur y Estados Unidos.

Pese a todo, la cuarta crisis del estrecho de Taiw√¡n se ha mantenido hasta ahora cuidadosamente controlada. La invasi√≥n de la isla nunca estuvo en la orden del d√≠a. No hubo una movilizaci√≥n de recursos y tropas a una escala comparable a la que precedi√≥ a la invasi√≥n de Ucrania. La poblaci√≥n taiwanesa se dedic√≥ a sus actividades cotidianas como si no hubiera pasado nada. Pek√≠n se apresur√≥ a anunciar que sus principales ejercicios aeronavales terminar√≠an al cabo de cinco d√≠as.

Sin embargo, aunque controladas, las maniobras de principios de agosto se inscriben en un conflicto geopol√≠tico creciente entre EE UU y China, especialmente en la regi√≥n de Asia-Pac√≠fico. Es probable que se haya cruzado un umbral y que la era del equilibrio regional mantenido en tensi√≥n mediante la ambig√ľedad haya llegado a su fin.

¬¿Hacia el final del statu quo anterior basado en la ambig√ľedad estrat√©gica? La actualidad de la lucha contra la guerra

Taiw√¡n es un Estado independiente de hecho, pero nunca se ha declarado como tal, ya que Washington se ha cuidado de no detallar hasta qu√© punto apoyar√≠a a Taiw√¡n en caso de conflicto abierto. Desde el restablecimiento de las relaciones diplom√¡ticas con la Rep√ļblica Popular en 1979, Estados Unidos ha reconocido que Pek√≠n considera a Taiw√¡n una provincia china, pero no ha respaldado esta postura. Por su parte, en los √ļltimos a√Īos el Partido Comunista Chino (PCC) ha reiterado sistem√¡ticamente su interpretaci√≥n de la pol√≠tica de una sola China (que excluye a Taiw√¡n de las instituciones internacionales de la ONU) y ha mantenido sus reivindicaciones territoriales, realizando regularmente ejercicios militares rutinarios en el estrecho, pero sin llegar a un enfrentamiento.

Para muchos analistas, esta pol√≠tica de ambig√ľedad conserva todas sus virtudes. Permite a EE UU proporcionar a Taiw√¡n los medios para defenderse, sin decir si las fuerzas aeronavales estadounidenses se implicar√≠an m√¡s en caso de conflicto. Ahora, tras la visita de Nancy Pelosi, el endurecimiento del r√©gimen de Xi Jinping y el debate en Washington sobre la llamada ley de Pol√≠tica sobre Taiw√¡n, los gobiernos implicados deber√≠an cumplir las condiciones para su reimplantaci√≥n por el bien de todos. La propuesta tiene sentido pero, sin querer prejuzgar el futuro, implicar√≠a una verdadera inversi√≥n de la din√¡mica actual.

Por su parte, Eric Chan, especialista de alto nivel que trabaja para las Fuerzas A√©reas de Estados Unidos y es miembro no residente del Global Taiwan Institute, trata de situar la cuarta crisis del estrecho en su contexto hist√≥rico. Los consabidos gritos de alarma en EE UU sobre la proximidad de la superioridad militar mundial de China, que sirven de forma oportunista a los intereses del Pent√¡gono (√¡vido de aumentos presupuestarios) y del complejo militar-industrial, deben tomarse con mucha cautela, pero no es este el prop√≥sito de Chan.

Chan retoma la sucesi√≥n de acontecimientos, desde 1989 y la represi√≥n masiva de los movimientos populares en China, que han generado la sensaci√≥n de vulnerabilidad del PCC frente a Washington: la guerra del Golfo (1991), la tercera crisis del estrecho de Taiw√¡n (1996), el bombardeo accidental de la embajada china en Belgrado (1999), el Movimiento de los Girasoles en Taiw√¡n (2014, ver m√¡s adelante) y el cambio de rumbo implementado gradualmente por Xi Jinping tras su llegada al poder (a finales de 2012): militarizaci√≥n del mar de China Meridional (2015), aplastamiento en Hong Kong de las movilizaciones contra la ley de extradici√≥n de residentes locales a la China continental (2019-2020), todo ello sin pagar un precio a nivel internacional, para concluir lo siguiente:

Creo que la ambig√ľedad estrat√©gica est√¡ agonizando por m√ļltiples razones. En primer lugar, Xi Jinping no est√¡ satisfecho con la paciencia estrat√©gica de la Rep√ļblica Popular China (RPC), que formaba parte del contexto de la ambig√ľedad estrat√©gica estadounidense. En segundo lugar, Xi no cree que EE UU se adhiera a la ambig√ľedad estrat√©gica, sino que solo la considera una ambig√ľedad estrat√©gica por el nombre. En tercer lugar, mientras la RPC se ha vuelto m√¡s beligerante en todo el espectro DIME [diplom√¡tico, informativo, militar y econ√≥mico] contra Taiw√¡n y Estados Unidos, el gobierno estadounidense en su conjunto ‚Äíy el Congreso en particular‚Äí se ha vuelto significativamente m√¡s favorable a Taiw√¡n. En cuarto lugar, la ambig√ľedad estrat√©gica de Estados Unidos tambi√©n trata de disuadir a Taiw√¡n de buscar formalmente la independencia. Este ya no es el caso, ya que el EPL es ahora plenamente capaz de ejercer esta disuasi√≥n. Como es casi seguro que Xi continuar√¡ su campa√Īa de coerci√≥n y guerra legal contra Taiw√¡n, la presi√≥n contra la ambig√ľedad estrat√©gica seguir√¡ creciendo en Estados Unidos, como demuestran propuestas como la ley de Pol√≠tica sobre Taiw√¡n.

Es in√ļtil tratar de averiguar qui√©n ha empezado a alterar este equilibrio ambiguo. El propio Xi Jinping contribuy√≥ a ello, cuando proclam√≥ a bombo y platillo que bajo su presidencia (es decir, en un futuro pr√≥ximo) se recuperar√≠a la isla, por la fuerza si fuera necesario. Los taiwaneses son ahora rehenes de un conflicto geopol√≠tico que les supera. La reciente crisis del estrecho no es la causa de las crecientes tensiones geopol√≠ticas entre Estados Unidos y China, sino su consecuencia. En este contexto global, la cuesti√≥n taiwanesa conserva sin duda una importancia espec√≠fica por su ubicaci√≥n en el coraz√≥n del ultramilitarizado mar de China Meridional y su peso econ√≥mico, as√≠ como su √©xito tecnol√≥gico, desproporcionado con respecto a su tama√Īo (23 millones de habitantes).

De provocaci√≥n en provocaci√≥n, de sanci√≥n en sanci√≥n, est√¡ en marcha una espiral de militarizaci√≥n y una nueva carrera armamentista. Washington refuerza su presencia militar frente a las costas de Taiw√¡n. El gobierno japon√©s pretende completar su rearme (incluido el nuclear) y participa activamente en ejercicios aeronavales a gran escala con EE UU, que intensifica su cooperaci√≥n con Australia. China realiza importantes ejercicios militares con Rusia en Siberia. Cada potencia califica las acciones de su oponente de agresivas y las suyas de defensivas.

Por su parte, el gobierno indio ha denunciado la ‚Äúmilitarizaci√≥n del estrecho de Taiw√¡n‚ÄĚ por parte de Pek√≠n. Una disputa fronteriza no resuelta en el Himalaya enfrenta a India y China, con una tensi√≥n militar recurrente. Tambi√©n est√¡n inmersos en una lucha regional por la influencia que est√¡ cristalizando en Sri Lanka. Sin embargo, esta ser√≠a la primera vez que Nueva Delhi interviene en estos t√©rminos espec√≠ficamente en relaci√≥n con el estrecho de Taiw√¡n.

No hace mucho tiempo ‚Äísobre todo en 2014, cuando Xi Jinping ya estaba en el poder‚Äí, Pek√≠n y Washington manten√≠an una compleja relaci√≥n de competencia y colaboraci√≥n. Tratar de predecir el futuro es particularmente aventurado hoy en d√≠a, ¬¡pero es dif√≠cil ver c√≥mo podr√≠amos volver ahora a esa configuraci√≥n geopol√≠tica! Mientras que Xi Jinping ha hecho de la reconquista de Taiw√¡n la piedra de toque de su presidencia, en EE UU el grueso de la clase pol√≠tica hace pi√Īa en torno a esta cuesti√≥n. No obstante, parece dif√≠cil prever c√≥mo la crisis de r√©gimen que atraviesa EE UU puede afectar a la pol√≠tica de Washington en el mar de China Meridional.

Taipei ha pasado a ser un destino muy popular entre los congresistas y senadores estadounidenses, en particular los miembros del Partido Republicano (que apoyaron la iniciativa de Nancy Pelosi, que es del Partido Dem√≥crata). Estos viajes pueden adquirir un cariz francamente extra√Īo, como el de la senadora Marsha Blackburn, ferviente adepta de Donald Trump. Habl√≥ de Taiw√¡n como de un pa√≠s independiente en una reuni√≥n con la presidenta Tsai Ing-wen (quien trata a toda costa de evitar esas expresiones), una verdadera torpeza diplom√¡tica, y visit√≥ asimismo el memorial de Tchiang Kai-check, cuando el partido en el poder de Taiw√¡n, el Partido Democr√¡tico Progresista, considera (con raz√≥n) que ese hombre impuso un r√©gimen dictatorial especialmente represivo en la isla.

El conflicto entre la que se ha convertido en la segunda potencia mundial (China) y la potencia establecida (EE UU) ha entrado en una fase nueva. La cuesti√≥n que se nos plantea hoy no consiste en tomar partido por una u otra ante tal confrontaci√≥n. Sus consecuencias ser√¡n catastr√≥ficas para la humanidad, acelerando a su vez (tras la invasi√≥n de Ucrania por Rusia) la crisis clim√¡tica.

El refuerzo (allí donde existe) y la reconstitución (allí donde no existe) de un amplio movimiento unitario antimilitarista son una necesidad acuciante, con el objetivo, en particular, de la desmilitarización y la desnuclearización de las zonas en conflicto, empezando por el mar de China Meridional.

En el noreste de Asia (en Jap√≥n y en Corea del Sur) y en el sureste y el sur de Asia (inclusive en Pakist√¡n e India) existen tales movimientos. Las movilizaciones contra el calentamiento clim√¡tico deber√≠an integrar activamente, si todav√≠a no lo han hecho, la dimensi√≥n antiguerra, que de este modo recuperar√≠a a su vez una envergadura internacional.

La solidaridad necesaria con el pueblo taiwanés

Finalmente, y esta no es la menor de las cuestiones, las implicaciones geopolíticas no deben hacernos olvidar la solidaridad con el pueblo taiwanés. La historia de la isla, compleja, es muy distinta de la de China continental. El Partido Comunista Chino, por cierto, reconoció en la época de Mao Zedong la independencia de la isla, antes de que esta cuestión pasara a ser una baza crucial en su combate contra el Kuomintang (KMT) de Tchang Kai-check.

En el pasado, la isla estuvo dominada muy breve y desigualmente por una dinast√≠a imperial china; una antigua suzeran√≠a (real o legendaria) no justifica nunca, como tal, una reivindicaci√≥n territorial presente. Los arrecifes e islotes no habitados del mar de China han sido utilizados por todos los pescadores de la regi√≥n y el descubrimiento de una moneda china de edad venerable (tal vez colocada all√≠ por historiadores nacionalistas que la desenterraron) no cambia nada, no justifica en modo alguno la toma de posesi√≥n por parte de Pek√≠n de toda esa zona mar√≠tima.

Taiw√¡n no es una roca (‚Äúrock‚ÄĚ, expresi√≥n desafortunada de Noam Chomsky durante una entrevista reciente, en contradicci√≥n con declaraciones anteriores suyas), sino un pa√≠s. Lo que importa es el sentimiento actual de la poblaci√≥n, que no se considera parte integrante de la China de Xi Jinping. No solo lo demuestran los sondeos de opini√≥n, sino la historia contempor√¡nea.

Cuando el Kuomintang de Tchang Kai-check se repleg√≥ en la isla con armas y bagajes, impuso su dictadura a la poblaci√≥n local. Cuando China llev√≥ a cabo su contrarrevoluci√≥n burguesa, el PCC y el KMT, anta√Īo enemigos jurados, pasaron a ser dos partidos √ļnicos y totalitarios c√≥mplices en la opresi√≥n y la explotaci√≥n de la poblaci√≥n insular. En 2014, la firma de un tratado de libre comercio entre China y Taiw√¡n fue el detonante de una revuelta impulsada por el movimiento estudiantil y conocida por el nombre de Movimiento de los Girasoles (o Movimiento 318). Incluso lleg√≥ a ocupar durante 24 d√≠as el yuan legislativo (el parlamento) y organiz√≥ una manifestaci√≥n de apoyo a la que acudieron medio mill√≥n de personas. Entonces se inici√≥ un profundo proceso de democratizaci√≥n a pesar de la represi√≥n, que concluy√≥ con la instauraci√≥n de un r√©gimen de democracia burguesa m√¡s democr√¡tico que los existentes en bastantes pa√≠ses de Occidente.

Xi Jinping trat√≥ primero de recuperar influencia en Taiw√¡n utilizando las redes del KMT, ofreciendo la perspectiva de importantes beneficios econ√≥micos y proponiendo una soluci√≥n del tipo un pa√≠s, dos sistemas, similar al que se estableci√≥ en Hong Kong tras la devoluci√≥n de la antigua colonia brit√¡nica (1997): formalmente integrada en la RPC, Taiw√¡n perder√≠a sin duda su soberan√≠a en determinados √¡mbitos estatales (pol√≠tica exterior y militar‚Ķ), pero mantendr√≠a su r√©gimen pol√≠tico y jur√≠dico, sus libertades c√≠vicas. Una promesa que perdi√≥ todo poder de convicci√≥n cuando el propio Xi rompi√≥ estos acuerdos para emprender una pol√≠tica de normalizaci√≥n forzosa, que ha dado pie a la instauraci√≥n de un control dictatorial de Pek√≠n sobre la zona administrativa especial (la denominaci√≥n oficial del territorio) de Hong Kong.

Ante la imposibilidad de convencer a la población de la isla utilizando la zanahoria y algo de palo, Xi Jinping pasa ahora a utilizar la amenaza militar bruta. Con ello, él mismo reconoce que la población taiwanesa no se siente realmente atraída por su régimen.

Pierre Rousset

04/09/2022

ESSF

Traducci√≥n: viento sur

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