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Asunto:NoticiasdelCeHu 138/21 - VIAJANDO: El cumpleaños de Martín en Zamora y regreso a Buenos Aires
Fecha:Jueves, 1 de Abril, 2021  12:54:41 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 138/21

 

El cumpleaños de Martín en Zamora y regreso a Buenos Aires

 

El hecho de que Martín cumpliera años el 28 de enero había hecho, que en muchas ocasiones estuviera fuera de Buenos Aires, donde había nacido, y en 2018, no se daría una excepción. Y si bien nuestra intención había sido regresar a la Argentina para esa fecha, Margarita, la hermana de Omar, insistió en que lo festejáramos en su casa, en la ciudad española de Zamora.

Martín, al principio, se sorprendió, por no esperar tal decoración en su honor, pero, enseguida se puso muy contento con la bienvenida que se le había dado, y mucho más al recibir los regalos.

 

Bienvenida a Martín en la casa de Margarita

 

 

Margarita y Enrique, su marido le obsequiaron una bufanda del Fútbol Club Barcelona, donde jugaba Messi, del cual él era hincha, habiendo lucido su mochila de ese cuadro por toda Madrid, ante la cara de desaprobación de muchos fanáticos del Real Madrid. Y, como los anfitriones, no sentían demasiada simpatía por los catalanes, en particular en esos momentos en que se habían producido manifestaciones separatistas, para compensar, también le regalaron una remera con la inscripción “ESPAÑA”.

 

Martín con su bufanda del Barza

 

 

 

Martín con su remera de España

 

 

Margarita le había preparado un plato en base a pescado, alimento preferido de Martín, y una torta de chocolate con siete velitas y el número 27, edad del cumpleañero, a pesar de aparentar muchos menos.

 

Martín con Omar frente a su torta de cumpleaños

 

 

 

Martín por apagar las velitas junto a Ludmila, Euge, Margarita, Omar y Enrique

 

 

 

Con Martín en el día de su cumpleaños

 

 

Al día siguiente, viajamos a Madrid en tren y volvimos a alojarnos en el hostel Victoria de la calle Carretas, que, si bien no contaba con grandes comodidades, era limpio, tenía bajo costo y se encontraba a pasos de la Puerta del Sol.

Permanecimos allí dos días, tomándolos como descanso, visitas a amigos y algunas compras, no solo de ropa sino de recuerdos para el resto de la familia.

Además, llevé a Martín a andar en metro, ya que él lo tomaba como un gran paseo, agradándole, en particular, la velocidad que el tren tomaba desde la estación Sol hasta Pinar de Chamartin, la última de la línea.

Y, finalmente, el último día de enero, a la nochecita, en un taxi que nos cobró treinta euros, fuimos hasta el Aeropuerto Internacional “Adolfo Suárez” Barajas, desde donde partimos a las 0,45 con destino a Lima en un avión de LATAM.

 

 

Con Ludmila en el vuelo de Madrid a Lima

 

 

En el Aeropuerto Internacional “Jorge Chavez” debíamos esperar cinco horas hasta tomar otro avión rumbo a Ezeiza, pero la diferencia de precio respecto a un vuelo directo, lo justificaba.

 

Martín y Ludmila durante la espera en Lima

 

 

Como tuvimos viento a favor, solamente tardamos tres horas con cuarenta y cinco minutos en llegar a Ezeiza. La turbulencia fue muy baja salvo en un momento en que sobrevolábamos el sur de la provincia de Entre Ríos, donde nos movimos un poco, lo que a Martín siempre le había causado gracia.

Y si bien, ya en Lima nos habíamos adaptado a una temperatura de verano, Buenos Aires nos recibió con sus treinta y tres grados centígrados cargados de humedad. ¡Sofocantes! Y, además, el aire acondicionado de nuestro departamento andaba mal.

De todos modos, siempre tratando de disfrutar lo que se tiene en cada sitio, cuando mi hijo Joaquín vino a buscar a Ludmila, quien había cumplido con su viaje de regalo de cumpleaños de quince, encargamos unas pizzas de Banchero, algo que como se decía en un aviso de calzado de la década del ‘70: “CÓMPRELO ACÁ, PORQUE EN EUROPA, NO SE CONSIGUE…”

 

 

Ana María Liberali

 

 

 



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