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Asunto:NoticiasdelCeHu 194/20 - Naturaleza y humano: una falsa dicotomía
Fecha:Domingo, 26 de Julio, 2020  18:49:50 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 194/20

 

 

Naturaleza y humano: una falsa dicotomía

 

"La cultura del consumo y del desvinculo nos adiestra para creer que las cosas ocurren porque sí” Eduardo Galeano.

 

Alfredo César Dachary

 

Llama la atención que los trabajos que se han realizado para analizar desde diferentes ángulos la pandemia y la post-pandemia, mayoritariamente éstos se enfocan a dos problemas fundamentales: la economía y la salud, como si los mismos fueran causa y no consecuencia de esta compleja situación que nos toca vivir.

Ese enfoque entre mágico y sin historia viene de una tradición histórica del capitalismo de olvidar o no recordar los grandes problemas que se han legado a la humanidad

Si nos remontamos unas pocas décadas del siglo pasado, veremos la larga historia de contaminación y sus tragedias, que se dieron en los países más desarrollados y nunca se logran verdaderamente superar y el ejemplo hoy es el fracaso del ecologismo, enfrentado a un espejo que es el cambio climático global.

De allí que el motivo de fondo de la pandemia, según los principales investigadores en este tema, es la zoonosis, o sea, que el virus estaba alojado en un animal y de allí “salta” al humano comenzando un proceso que es reconocido desde hace muchos siglos, como la famosa peste negra que llegaba en barcos con las ratas en las bodegas y la peste bubónica con ellas.

Al final del siglo XX y las dos primeras décadas del actual los ejemplos son muy significativos, aunque el mayor auge desarrollado ha sido el Covid-19.

En 2019, en Bolivia, se detectó el patógeno Chapare virus, en la periferia de la ciudad de La Paz, y afectó a un enfermo y dos médicos, falleciendo los tres. Este virus que se había ya identificado en el 2003 en Cochabamba, en una zona desmontada para plantar arroz a mano, cultivo que atrae ratones portadores del virus, que causa una fiebre hemorrágica transmisible a los humanos.

En África tropical, la fragmentación del bosque está entre las causas de la emergencia del Ébola, ya que se juntaron murciélagos diferentes en el bosque reducido y empiezan a convivir lo que fue el caldo de cultivo de esta enfermedad.

En Borneo, con la deforestación se generan pozas de acumulación de agua lo que origina el auge de la malaria.

David Quammen en su libro “Derrame: las infecciones animales y la próxima pandemia humana”, plantea que la gran población humana, la enorme cantidad de ganado y la destrucción de los hábitats naturales, serían la combinación para una gran venganza de la naturaleza contra la humanidad. Recordando que el hombre es el único vínculo común con la zoonosis, por ello “no hay sorpresa”, ni olvido en el origen que es el propio sistema y su irracional relación con la naturaleza.

En la Argentina, con la “conquista del desierto”, o sea, la llanura pampeana, se dio una modificación masiva y violenta en estos ecosistemas, incluyendo el exterminio de indígenas. Según el veterinario de la Universidad Nacional de Córdoba, Fidel Baschetto, esto provocó una enfermedad: la fiebre hemorrágica argentina.

En la misma época aparece la fiebre amarilla que mató el 15% de la población de Buenos Aires en el verano de 1871 y tuvo su base en la interacción del hombre en zonas prístinas de la selva misionera, durante la campaña militar al norte.

En Brasil, donde en la actualidad hay planes de deforestación masiva del Amazonas, ya desapareció, unas cuatro décadas atrás, la mayoría del Mato Grosso, la destrucción del 4% de la selva amazónica en el 2010 generó un aumento del 50% de los casos de paludismo.

Lo que debe quedar claro es que el origen de los nuevos virus no son solo los animales, por ejemplo, los murciélagos, sino la destrucción de sus hábitats que los obliga a mudarse a las ciudades y su periferia. El sistema en su expansión agropecuaria, forestal o ganadera altera las masas boscosas, y luego con la siembra altera los suelos con los fertilizantes y abono químico como el glifosato.

Hoy, la agricultura industrial y los agrotóxicos juntos utilizan el 75% de las tierras agrícolas, las zonas forestales también son un área vulnerable y que también inciden en la reducción de los hábitats naturales.

Otro tema muy importante es el crecimiento descontrolado de la mancha urbana, la expansión urbana debido a las nuevas carreteras y otros sistemas de comunicación se expande ampliamente y con ella vienen más tráfico, servicios y uso más intensivo del agua, lo que termina en algunos casos haciendo colapsar las ciudades, como ahora se ha visto en la contingencia del Covid-19.

En la actualidad, los sistemas de comunicación permiten transformar las áreas del mundo rural en suburbanas, ya que hay una tendencia a vivir en estas zonas por la calidad de vida, esa urbanización, aunque sea de baja densidad, altera los ecosistemas que no estaban integrados a la explotación rural, reduciendo los hábitats naturales de diferentes especies.

El otro tema del tratamiento animal para la producción es la masividad, son verdaderas fábricas de alimentos más que criadores de ganado, aves cerdos o peces y la alimentación que es complementada con antibióticos, aumentar volúmenes, reducir potenciales pestes, lo cual hace de estos grandes atos, un conjunto de muchos animales bajo estrés, ya que incluso los espacios son reducidos para que no consuman lo que logran aumentar.

Estas condiciones son el ambiente en que se crían estos animales que luego generan los virus que saltan al humano. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2017, llamó a estas industrias que dejen de engordar y crecer con antibióticos a animales sanos por las graves consecuencias que tienen en la salud del consumidor.

En el 2018, expertos de la OMS advirtieron sobre el peligro de una epidemia producida por un patógeno desconocido de origen animal y que se propagaría en la mayoría de los países con una tasa elevada de mortalidad, mayor que las cepas de la gripe estacional, causando alarma global.

Le denominaron como la enfermedad X en el marco de un plan conocido como R&DBlueprint, que para el Dr. Peter Daszak podría tratarse del Covid-19, que hoy reta al mundo, aunque se desconoce aún su tasa de mortalidad exacta.

Otros ejemplos es el VIH, que es un virus grande y ha matado a millones de personas en el mundo, y que si bien hay medicamentos que lo controlan, no hay una vacuna para dar inmunidad. Este virus se originó en los chimpancés y pasó a las personas que cazaban estos simios para alimentarse. El Nopah es un virus de un murciélago como el SARS y todavía no hay vacuna que se pueda usar.

La organización GRAIN afirma que el sistema agroalimentario agroindustrial, desde las semillas a supermercados, son responsables de cerca de la mitad de los gases invernaderos y el mayor porcentaje de éstos lo generan la cría de animales, especialmente los vacunos.

Así integramos nuevas áreas a la totalidad del problema ya que todo el sistema alimentario agroindustrial forma un círculo vicioso, que genera las pandemias, y en las sociedades desarrolladas y emergente el 70% de los alimentos son producidos por los agro negocios.

El problema no es nuevo, viene siendo conocido desde hace décadas y otros hace menos, como es el caso del año 2017 en China, donde se dio la muerte de 3,000 cerdos a causa de un coronavirus originado en murciélagos del sur de China, afirma Daszak, que pertenece al grupo EcoHearlth Alliance, que trabajó en China durante 15 años desde el SARS, lo que les permitió identificar alrededor de 500 coronavirus en murciélagos.

Como se ve, el verdadero problema no se da a conocer salvo en grupos de trabajo especializados, pero la sociedad sigue con la idea de “nos tomó por sorpresa”, “de dónde proviene”, “es una conspiración”, “es fruto de un laboratorio”, pero se evade el tema porque ello implica poner al descubierto otro de los elementos negativos del sistema, heredado de décadas, el hombre como amo del mundo que puede hacer lo que quiera, sin asumir los costos.

Por ello hablamos al comienzo de la naturaleza y el hombre como una falsa dicotomía, que viene desde la época colonial; hoy todos somos parte del planeta y no existen derechos naturales de unos y deberes absolutos de otros, y estas pandemias son la muestra de esa posición errada.

Este es el drama real, hoy el coronavirus, mañana la crisis económica que no sabemos dónde llegará, luego el cambio climático; así estamos en un tren de amenazas, pero todas tiene algo en común, la irracionalidad del sistema que ha generado que el 1% tenga grandes riquezas, cercanas al 60% del resto de los habitantes.

De allí que el problema sea global y total, no se puede arreglar uno y dejar al otro; las amenazas y sus consecuencias son mayores a la pandemia, por ello ésta es un ejercicio que debemos aprender y no olvidar para la etapa siguiente de los grandes retos que plantea un sistema que debería ser transformado para poder responder con mayor eficacia, algo muy difícil de lograr en una coyuntura mundial de enfrentamiento por la hegemonía.

 

cesaralfredo552@gmail.com