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Asunto:NoticiasdelCeHu 307/08 - ¡Por una Federación Socialista de los pueblos del Cáucaso! ( Centro Socialista de los Balcanes "C hristian Rakovsky" )
Fecha:Domingo, 31 de Agosto, 2008  01:27:45 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <ncehu @..................ar>

NCeHu 307/08


Rumbo al X ENCUENTRO INTERNACIONAL HUMBOLDT
 

 
"El Mundo como Geografía"
 
13 al 17 de octubre de 2008
 
Rosario - Provincia de Santa Fe - Argentina
 
 

 ¡Por una Federación Socialista de los pueblos del Cáucaso!

Centro Socialista de los Balcanes "Christian Rakovsky"


1. Los cinco días de guerra en el Cáucaso entre el régimen georgiano proimperialista de Saakashvili y Rusia tiene no solamente una gran importancia regional y local, sino también una significación a nivel mundial.

Existen obviamente razones locales y regionales que no pueden ser ignoradas: la ofensiva de Georgia para forzar la anexión de Abjasia y Osetia del Sur, separada de facto y voluntariamente desde 1992, los muchos siglos de conflicto entre el nacionalismo georgiano y el chauvinismo de la Gran Rusia. Pero todos estos problemas nacionales deben ser puestos en el presente contexto histórico. Hoy en día la dimensión internacional eclipsa y determina los demás factores. La reciente guerra en el Cáucaso es la última, pero no la menos importante violenta convulsión que siguió a la disolución de la Unión Soviética en 1991, otro eslabón en la sangrienta serie de guerras imperialistas en el mundo post Guerra Fría, desde Yugoslavia a Afganistán e Irak. La reintegración del ex espacio soviético en el capitalismo mundial demuestra ser, lejos de un proceso lineal y pacífico, la apertura de todo un período de desarrollos en zig-zag, lleno de crisis repentinas y guerras imperialistas, lideradas principalmente por el imperialismo estadounidense, con el objeto de reestablecer su hegemonía internacional bajo nuevos términos históricos.

Luego de meses de tensiones crecientes, la guerra en el Cáucaso comenzó el 7 de agosto, con la invasión de Osetia del Sur por las tropas georgianas, la bárbara destrucción de su capital Tshkinvali y asesinatos masivos de población civil, la cual tuvo que huir o esconderse en refugios subterráneos; en pocas horas, en la mañana del 8 de agosto, la situación cambió de forma dramática con la contraofensiva de las fuerzas armadas rusas que destruyeron completamente el ejército, la armada y la fuerza aérea georgianas que habían sido fuertemente armadas y sistemáticamente entrenadas por el imperialismo estadounidense e Israel. Luego, Rusia invadió Georgia, la dividió en tres partes, penetró 40 millas cerca de la capital, Tbilisi, la rodeó y la aisló del Mar Negro. La guerra relámpago de Saakashvili no tuvo éxito, como él esperaba, de restablecer como un hecho consumado la anexión de Osetia del Sur y luego Abjasia, esperando que la intervención inmediata de la "comunidad internacional", por ejemplo el imperialismo de USA y la UE pudieran consolidar estas ventajas; por el contrario, al aventurerismo del abogado georgio-americano que actuó como presidente de Georgia y agente provocador del imperialismo, le salió el tiro por la culata y lo llevó a una aplastante derrota y un serio revés de sus patrones en Washington.

Los imperialistas de la UE, debido a su dependencia del petróleo y del gas natural rusos, tuvieron que tomar una cierta distancia de los Estados Unidos, trataron desde una posición de visible debilidad y con una abundante y hueca retórica francesa, al estilo vulgar de Sarkozy-Kushner, de "mediar" en la crisis y penetrar con sus propios intereses en esta área estratégica.

El alto el fuego, declarado antes de que Sarkozy llegara a Moscú, pero luego rápidamente acordado por el presidente francés Sarkozy y su colega ruso, Medvedev, fue presentado por Condoleezza Rice en persona al títere georgiano, quien no pudo más que firmarlo. Pero ni el alto el fuego ni la histeria antirusa que siguió en el encuentro ministerial de la Otan del 19 de agosto entre las muy nerviosas elites gobernantes proimperialistas de Europa Oriental, pueden suprimir el hecho de que sus intereses recibieron un gran golpe y la configuración de fuerzas ha cambiado en la región de Eurasia y, por consiguiente, a nivel internacional.

Incluso las agencias de inteligencia de USA, estatales y privadas, reconocen el cambio post festum. George Friedman, de Stratford, escribió el 12 de agosto: "La invasión rusa a Georgia no ha cambiado el equilibrio de poder en Eurasia. Simplemente anunció que el equilibrio de poder ya había cambiado con anterioridad. Los Estados Unidos estaban absorbidos en sus guerras en Irak y Afganistán, así como en el conflicto potencial con Irán y la situación poco estable en Pakistán. No tenía fuerzas estratégicas de reserva y no está en posición de intervenir en la periferia de Rusia" ("La guerra ruso-georgiana y el equilibrio del poder", 12/8, www.stratfor.com).

Está abiertamente reconocido por los defensores de USA y del mundo imperialista que tuvo lugar un serio revés para ellos. Se abre un nuevo escenario de conflictos internacionales y explosiones, haciendo aún más caótico el Nuevo Desorden Mundial Post Guerra Fría.

2. A pesar de que el resultado de la guerra en el Cáucaso cayó como una sorpresa para los Estados Unidos y el imperialismo mundial, el camino hacia la guerra fue abierto y cuidadosamente preparado, en los meses y años anteriores, mediante una serie de acciones imperialistas, más y más agresivas, con el objetivo de cercar y sofocar a la Rusia post soviética.

Aún en la década del ‘90, cuando USA supuestamente estaba en buenos términos con el gobierno de Yeltsin y la política de amistad de Strobe Talbott se cotizaba alta, USA procuraba rodear a Rusia a través de una red de alianzas en lo que se conoce como la periferia rusa. El establecimiento de la alianza "Socios para la Paz", sala de espera para la Otan, y la consiguiente expansión del Tratado del Atlántico Norte a las ex repúblicas soviéticas y países de Europa Oriental hasta las fronteras de Rusia fueron solamente el aspecto más destacado.

GUUAM fue el nombre que se le dio a esta amplia red de alianzas que mantenía USA con los vecinos del sur y el este de Rusia: Georgia, Ucrania, Uzbekistán (no es más parte de esta red), Azerbaiján y Moldavia. La guerra de Afganistán, no obstante la retórica de "guerra contra el terror", fue concebida para penetrar en la ex Asia Central soviética, donde, gracias a la guerra, USA estableció por primera vez en la historia moderna para una potencia occidental, bases militares. La condescendencia de Putin a las políticas de Bush posteriores al 11/9, con el objetivo de encubrir su propia guerra sucia en Chechenia, fue tan estúpida como la confianza de Stalin en que el pacto Molotov-Ribbentrop protegería a la Unión Soviética contra la agresión nazi.

El cerco a Rusia, mediante el establecimiento de una serie de países-miembro de la Otan y de la UE en Europa Oriental y el Báltico, se combinó por la manipulación del descontento de las masas que llevó a movilizaciones con una clara orientación proimperialismo occidental y antirruso, llamadas en forma equivocada "revoluciones coloridas". El propio régimen de Saakashvili se estableció por la llamada pseudo "revolución de las rosas" contra el gobierno de Shevardnadze, que era menos prooccidental. Las mismas fuerzas contrarrevolucionarias del imperialismo, ONGs como Otpor, operadores de la CIA como el greco-americano Alex Randos (consejero de George Papandreu, cuando el actual líder de Pasok en Grecia era ministro de Relaciones Exteriores durante la guerra de Kosovo, luego autor del "cambio de régimen" en Belgrado y consejero de Kostunica y los dos últimos años, consejero principal de... Saakashvili), estuvieron involucradas en Serbia, Georgia y la última, pero no menos importante, mal llamada "(contra)revolución Naranja" en Ucrania.

Saakashvili, niño mimado de Occidente, también ha convertido a Georgia en un gurka del imperialismo norteamericano. Después del retiro de las tropas de Irak por algunos países, Georgia fue, hasta la reciente guerra, el tercer país en Irak, luego de USA y el Reino Unido, en términos de tropas en el campo de batalla. ¡Un país con una población de menos de 5 millones, un país cuyo pueblo sufre desempleo y pobreza, mantiene 2.000 combatientes en Irak! Cuando Saakashvili lanzó la invasión a Osetia del Sur, los aviones de transporte de USA se las arreglaron para traer de vuelta a Tbilisi a las tropas georgianas para que pudieran participar en la agresión. ¡No es la derrota ante las tropas rusas lo que debe avergonzar al pueblo georgiano, sino el hecho de que el país haya actuado como el asesino a sueldo del imperialismo norteamericano en Irak y el Cáucaso! El carácter antipopular de este régimen se vio claramente el año pasado, cuando Saakashvili masacró a la oposición en Georgia misma, meses antes de masacrar indiscriminadamente a civiles inocentes en Tashkinvali.

La guerra en el Cáucaso, que ha causado enormes sufrimientos a miles de personas inocentes en Osetia y Georgia, fue una catástrofe anunciada.

En 2008, hubo una escalada de acciones de USA que amenazaron abiertamente a Rusia: la declaración unilateral de "independencia" de Kosovo y su transformación en un protectorado de USA controlado militarmente por fuerzas de USA/Otan, no sólo no tomó en consideración sino que rechazó con desprecio la insistencia de mantener intactas las fronteras nacionales establecidas luego de la Segunda Guerra mundial; luego vinieron la instalación del llamado "sistema antimisil" en la República Checa, extendido ahora a Polonia; el aumento de la presión de USA en la Otan, contra las reservas expresadas por Alemania y Francia y la oposición intransigente de Rusia, a aceptar como miembros a Ucrania y Georgia; al mismo tiempo, con 130 asesores militares de USA en Georgia, junto a asesores civiles, hordas de contratistas, instalaciones para entrenamiento militar y bases, etc., no existen dudas que este país "independiente", incluso antes de convertirse oficialmente en miembro de la Otan, trabajó como un protectorado y base militar de avanzada/estación de la CIA del imperialismo estadounidense en la mayor área estratégica por donde pasan los oleoductos desde el Cáucaso y Asia Central, muy cercano al corazón del territorio ruso.

3. Las llamadas movilizaciones contrarrevolucionarias de "color" en las ex repúblicas soviéticas se produjeron luego de que se vio claramente que USA estaba en verdaderos problemas en Irak. Ahora, la provocación de Saakashvili llega cuando la política de USA en el Medio Oriente y Asia Central no consigue salir de la impasse. Estas regiones son la parte más vulnerable de la ex Unión Soviética y de sus fronteras de China, por lo que están interconectadas en el conjunto de los cálculos estratégicos del imperialismo.

Las ambiciones de USA respecto del petróleo y gas natural del Cáucaso y Asia Central, sumadas a las de Medio Oriente, son las bases económicas de este tira y afloje entre los Estados Unidos y Rusia. USA quiere privar a Rusia de los beneficios de estas riquezas regionales, una política simbolizada por el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan (BTC). La base política de la lucha es el esfuerzo de USA para evitar el aumento del poder rival en Asia, en particular de Rusia y China. La carrera por el petróleo y el gas natural, en sí misma un medio para controlar el ascenso de estos gigantes como una amenaza a la dominación de Asia y, en el largo plazo, del mundo.

Al tiempo que la crisis capitalista mundial se dirige hacia su clímax, el valor estratégico de las áreas productoras de gas natural y petróleo (Medio Oriente, el Cáucaso, Venezuela, Bolivia, etc.) aumenta enormemente, incluyendo la importancia de oleoductos como el BTC.

Es necesaria una "reestructuración" de la estrategia de guerra de USA y sus prioridades luego del fiasco de la locura neoconservadora, un hecho del que se han dado cuenta importantes círculos de la clase gobernante estadounidense y se reflejó incluso en la campaña para las elecciones presidenciales en USA. La humillante derrota de Saakashvili reveló además las fallas en la actual estrategia de USA y los daños causados por un ciego espejismo. Complacientes debido a la aparente inactividad de Rusia luego de la declaración de la "independencia" de Kosovo, hicieron un cálculo erróneo, entre otras cosas, de la reacción de Rusia en el Cáucaso y su capacidad de reconstrucción militar. Se consideró que Rusia seguiría en ruinas como en la década del ‘90.

A pesar de los enormes recursos, la inteligencia masiva y la alta tecnología, un principio básico del arte de la guerra -¡"conoce a tu enemigo"!- fue ignorado por los estrategas del imperialismo mundial y los llevó al revés actual. La presente histeria antirusa y la retórica neo-Guerra Fría demuestran solamente su confusión.

4. ¿Cuál es la naturaleza histórica y de clase de la guerra del Cáucaso? Esta es la única forma en que esta pregunta puede ser planteada, sobre todo para el marxismo. La confusión en relación con esa cuestión domina no solamente a los analistas burgueses atrapados en su visión histórica sino también a gran parte de la izquierda internacional, incluyendo también a los que todavía se llaman "trotskistas" (algunos de ellos antes de colapsar, sumidos en un vago pantano reformista ‘anticapitalista').

Hay dos puntos de vista predominantes. Primero, un enfoque basado únicamente, como previamente en el caso de la guerra de Yugoslavia, en el derecho a la autodeterminación nacional que se apoya en un principio metafísico; el segundo punto de vista refuerza, de una manera u otra, la identidad abstracta de las fuerzas y regímenes enfrentados en el Cáucaso.

A. Los pueblos de Abjasia y Osetia tienen, efectivamente, derechos nacionales legítimos. Abjasia tuvo una existencia históricamente separada de Georgia por largo tiempo, aparte de un periodo en la Edad Media (durante los tiempos del "Reino de Oro de Georgia") y los años 1936 a 1992, cuando Lavrenti Beria exterminó a los líderes nacionales abjasios y forzadamente unió este pequeño país con Georgia. Osetia fue arbitrariamente dividida por Stalin en dos partes, Norte y Sur, integrando la primera a la Federación Rusa y dando la segunda como "un regalo" a su tierra natal Georgia. El problema nacional de Georgia, su larga opresión por parte del chauvinismo de la Gran Rusia bajo los zares, no fue resuelta sino exacerbada por Stalin y el estalinismo; no es accidental que una de las mayores y últimas batallas de Lenin antes de su muerte contra la creciente burocracia soviética, y contra Stalin mismo, fue sobre la cuestión georgiana. Esos no son temas únicamente para historiadores sino contradicciones históricas sin resolver, a ser resueltas por la revolución socialista. Cuando el estalinismo colapsó entre 1989-91, estos problemas no resueltos re-emergieron pero en un nuevo contexto histórico después de una larga experiencia vivida en la era soviética y dentro de un amplio espacio donde el capital había sido expropiado. Condiciones bajo las cuales la desintegrada Unión Soviética exacerbó las fuerzas centrífugas y, al mismo tiempo, evitó un desarrollo realmente nacional e independiente de las ex repúblicas soviéticas; la mayoría de ellas fueron transformadas en estados y republiquetas dirigidos por una mafia que buscaba la protección de un vecino más fuerte o directamente del imperialismo.

Solamente una revolución socialista sin distorsiones burocráticas puede abrir una salida a los pueblos del Cáucaso y sus derechos nacionales, a través de una Federación Socialista de los Pueblos del Cáucaso.

B. Ver la guerra Rusia-Georgia sobre Osetia del Sur como una guerra entre una gran nación dominante (Rusia) y una pequeña nación oprimida históricamente (Georgia) es desconocer su real importancia. Es igualmente erróneo ver solamente una identidad abstracta entre las partes contendientes del Cáucaso, tomando así una posición de equidistancia que sólo revela miopía política y una actitud reformista y pacifista.

Un ejemplo clásico de la actitud pacifista es la declaración realizada el 12 de agosto de 2008 por la organización Liga Comunista Revolucionaria, LCR (la cual prepara su propia liquidación como organización trotskista en un "más grande, Nuevo Partido Anticapitalista"). La declaración tiene el siguiente titulo pacifista "El Cáucaso: ¡Las batallas debieran cesar inmediatamente!"; hace hincapié en las similitudes entre el régimen ruso y el georgiano ("ambos son ultranacionalistas autoritarios y militaristas"); menciona el deseo de Georgia de defender su integridad territorial, y el deseo de Rusia "de demostrar a USA y la UE su retorno como una fuerza imperialista de primer orden"; habla vagamente, en un obvio eufemismo por decirlo así, acerca de "las responsabilidades de los occidentales" y sus intereses en esta región estratégica rica en petróleo; y finaliza en un llamado, igualmente pacifista como el título de su declaración, "a la construcción de un movimiento de solidaridad internacional entre los pueblos".

Pero el imperialismo occidental juega un rol de protagonista en la guerra y no de un simple observador secundario que trata solamente de tomar alguna ventaja en el conflicto entre dos "regímenes semi-asiáticos ultranacionalistas, autoritarios y militaristas" para penetrar sus propios intereses. El deber internacionalista de los revolucionarios, particularmente en países occidentales imperialistas como Francia, es hablar alto y claro contra el "enemigo de clase en su propio país" y llamar a los trabajadores a luchar para derrocarlo.

El colapso del estalinismo y la apertura hacia la restauración capitalista ha abierto las puertas del ex espacio soviético a las "hordas doradas" del capital internacional. Ya en 1929, hablando acerca de la posibilidad de una restauración capitalista en Rusia que siguiera a un derrocamiento contrarrevolucionario de la revolución de Octubre, León Trotsky había predicho con precisión que una restauración del capitalismo en Rusia tendría un carácter semicolonial bajo un régimen político bonapartista: "Pero ¿a qué se parecería el capitalismo de Rusia en su segunda edición? Durante los últimos 15 años el mapa del mundo ha cambiado profundamente. El fuerte ha crecido, inconmensurablemente más fuerte, el débil incomparablemente más débil. La lucha por la dominación del mundo ha asumido proporciones titánicas. Las fases de esta lucha se desarrollan sobre los huesos del débil y sobre el atraso de las naciones. Una Rusia capitalista no podría ahora ocupar ni el tercer lugar a la cual estuvo predestinada la Rusia zarista por el curso de la Guerra Mundial. Hoy una Rusia capitalista sería dependiente, un capitalismo semicolonial sin ninguna perspectiva. Una Rusia número 2 ocuparía una posición en algún lugar entre la Rusia número 1 y la India". ("¿Es probable que la democracia parlamentaria reemplace a los soviets?" 25 de febrero de 1929, escritos de León Trotsky 1929, Pathfinder, 1975, pág. 55).

Es históricamente falso llamar a Rusia un "nuevo imperialismo" en disputa ahora en el Cáucaso con otros viejos imperialismos. El imperialismo no es precisamente una política militarista expansionista, en la aceptación burguesa vulgar del término, sino una época histórica de desarrollo capitalista, el estadio más alto y ultimo del capitalismo, como dijo Lenin. ¿Se dirigió la élite gobernante de Rusia en estos últimos 17 años no sólo a superar los problemas de transición hacia el capitalismo, sino llevar a este capitalismo a su más alto estadio contra todas las tendencias dominantes de nuestra época de declinación del capitalismo y descomposición imperialista?

Los acontecimientos después de 1991 dieron justificación a la predicción de Trotsky: no sólo se desintegró la vieja URSS sino Rusia misma, su centro, que comenzó rápidamente a desintegrarse y cayó como un trofeo de competición entre los predadores capitalistas occidentales. La transición al capitalismo llegó en una fase tardía de la declinación del imperialismo y crisis del capitalismo mundial. Fue afectado por todas las enfermedades del sistema social mundial decadente dentro de las cuales las fuerzas restauracionistas deseaban integrar a Rusia. El proceso de restauración comenzó con la "terapia de shock" del FMI y el más grande robo de la propiedad publica en la historia, produjo un complejo burocrático de corrupción Mafia-Estado de nuevos ricos, como así también enormes desastres en la producción y en la calidad de vida de las masas.

Pero las contradicciones de una transición en crisis no fueron resueltas, y el fracaso de la primera etapa de la restauración fue encendido por la explosión de una crisis mundial capitalista. La vorágine financiera internacional de 1997, focalizada en la región Asia-Pacífico, precipitó el default de Rusia en agosto de 1998 y terminó con el régimen comprador de Yeltsin. Para parar la caída del país emerge el bonapartismo de Putin mediante la renacionalización de sectores clave de la economía, atacando por un lado el poder de los "siloviki" (la FBS, ex KGB) el poder de los oligarcas, quienes estaban transformando el país en productor semi-colonial de materias primas para Occidente, y por otro utilizando el excedente del enorme incremento del ingreso debido al aumento del precio del petróleo y gas natural en el período 2000-2008 que proporcionaron el fortalecimiento del Estado. El crecimiento del Estado también aparece como producto de una resistencia a los efectos desintegracionistas de las contradicciones internas no resueltas y de una creciente presión del entorno mundial capitalista, que enfrenta los primeros signos de un agotamiento de la globalización financiera.

Putin ha llamado a la disolución de la Unión Soviética "un desastre geopolítico", pero al mismo tiempo hace hincapié en que se opone al retorno del Estado soviético. El nuevo bonapartismo "patriótico" de Rusia trata de asegurarse, a través del control estatal, la transición al capitalismo, superando el fracaso previo de los liberales. Eso creó una nueva irresoluble contradicción: por un lado, el Estado ruso post soviético, que el bonapartismo de Putin pretende reforzar contra la desintegración, promociona y defiende las relaciones capitalistas de producción. Desde este punto de vista, el ex Estado obrero se ha vuelto un Estado burgués, pero sin una base social capitalista estable; por otro lado, esas mismas tendencias capitalistas, en su crecimiento, ineludiblemente fortalecen las fuerzas de desintegración. En un cierto punto del desarrollo histórico, particularmente si una depresión mundial lleva a la caída del precio del petróleo y a un agotamiento de los recursos del Estado movilizadas para su supervivencia y defensa, este bonapartismo, como un obstáculo al progreso histórico, caerá bajo las presiones del mundo imperialista o mediante una segunda Revolución socialista de Octubre.

En el Cáucaso, el imperialismo libra una guerra por poder contra la Rusia bonapartista de Putin. En los albores del capitalismo, una guerra de reconquista en la Península Ibérica preparó el terreno para que emergiera un nuevo sistema social mundial; ahora, en la época de la declinación histórica de este sistema pasado de moda, el capitalismo mundial, se ha abierto un nuevo ciclo de guerras de reconquista en el vasto espacio donde el capital ha sido expropiado después de 1917.

La victoria táctica del ejército ruso ha indudablemente reforzado el régimen restauracionista-bonapartista de Moscú. Un régimen político esta interconectado con el proceso económico subyacente que promociona y defiende; pero lo político no puede ser reducido a lo económico (y viceversa, lo económico no puede ser sustituido por lo político): el fortalecimiento de un régimen político restauracionista no significa automáticamente la resolución de las contradicciones del proceso económico de restauración capitalista hacia el que avanza. En algunos casos, tal es probablemente el caso de Putin, la contradicción entre un régimen aparentemente fuerte en lo político y una base económica socialmente inestable cargada por contradicciones podría agudizarse, y ser una fuente de explosiones inesperadas.

El bonapartismo de Putin, dedicado como está al avance de la transformación capitalista de Rusia, no es un instrumento de lucha contra el imperialismo, es su cómplice. La propuesta de Moscú para una reunión conjunta Otan/Rusia para resolver la cuestión del Cáucaso y la ayuda continua dada al imperialismo USA/Otan en Afganistán, muestra el rol de los "patriotas" en el Kremlin... Sólo una segunda revolución de octubre, socialista, conducida por la clase trabajadora y su partido, sobre la base de un genuino programa revolucionario marxista y una perspectiva internacionalista, puede salvar a Rusia del desmembramiento y colonización por parte del imperialismo, que derrote todas las agresiones, provocaciones, cercos, etc., y que derroque también todos los clanes de "siloviki", de nuevos ricos corruptos "Novily Russki", oligarcas, agentes del mundo capitalista y restauracionistas de todo tipo, la real quinta columna del imperialismo yanqui y de la Otan.

5. El Centro Socialista de los Balcanes "Christian Rakovsky" llama a las masas trabajadoras y oprimidas en los Balcanes, en el Cáucaso, en Rusia, en Europa, en toda la región e internacionalmente, a movilizarse contra la guerra imperialista y crear las condiciones para derrocar a los regímenes y el sistema que genera guerras, desastres sociales y la miseria de los pueblos.

¡Fuera el imperialismo de USA/UE/Otan del Cáucaso, de Medio Oriente y Afganistán!

¡Por una Federación de los Pueblos del Cáucaso!

¡Abajo la restauración capitalista y el bonapartismo burgués! ¡Por una nueva revolución socialista para reconstruir una nueva Unión de Republicas Socialistas Soviéticas sobre nuevas bases socialistas, antiburocráticas e internacionalistas!

Centro Socialista de los Balcanes "Christian Rakovsky"

24 de agosto de 2008

Fuente: www.po.org.ar .