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Asunto:NoticiasdelCeHu 37/03 - Sobre el acuerdo: Francia, el FMI y el peronismo
Fecha:Sabado, 25 de Enero, 2003  21:53:52 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Dulces

NCeHu 37/03
Política y economía en el apoyo de Francia al país
 

La presión sobre el FMI, vinculada con el G-7 y con inversiones

  • El firme respaldo de Chirac a un acuerdo se explica por la posición de los países industrializados y por los intereses franceses en la Argentina
  • Preocupan las tarifas de las empresas privatizadas
  • PARIS.- En la cocina del pedido de Jacques Chirac al director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Köhler, de una pronta solución para la Argentina hubo voluntad política, acordada previamente con los mandatarios del G-7 (los países más industrializados del mundo), pero, asimismo, primó el interés concreto de las compañías con inversiones en el país con tal de no seguir perdiendo dinero, según pudo establecer LA NACION en entrevistas con funcionarios gubernamentales franceses.
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    En un organismo como el Comité Interministerial, dedicado al arbitraje entre diferentes áreas del gobierno con tal de conciliar posiciones comunes, su subsecretario general, Serge Guillon, dijo: "Es importante que un país como la Argentina salga de la crisis, porque tiene efectos internacionales considerables. Francia respaldó la estabilización, pero, no obstante, hubo posiciones encontradas entre los ministerios de Economía (presionado por las compañías), de Agricultura (renuente a favorecer a un país competidor) y de Relaciones Exteriores (propenso al consenso)".
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    El acuerdo, finalmente, ha sido más político que económico, según fuentes diplomáticas francesas. Sin certeza, en realidad, sobre el plan de desarrollo sustentable que los organismos financieros, así como el gobierno de Bush, han exigido a la Argentina desde antes de la caída de De la Rúa. Sin certeza, tampoco, sobre la suba de tarifas que piden las compañías francesas vinculadas con servicios (agua, teléfono y gas, entre otras) desde el momento en que la Justicia frenó los eventuales reajustes.
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    "Era políticamente imposible hacer más en una situación tan difícil para el país, con un nivel de pobreza tan alto -dijeron las fuentes diplomáticas-. De ahí que Francia, presidente del G-7 desde el 1° de enero, haya hecho la gestión. Con Bush ya había un acuerdo para ello. No ha sido un chantaje ante el FMI con tal de que, después, aumenten las tarifas. Las compañías, dentro de todo, han aceptado los límites." Esos límites, sin embargo, tienen un plazo: la asunción del nuevo gobierno argentino. El 25 de mayo, en principio. Es decir, una señal más clara de estabilidad que el acuerdo provisional alcanzado con el FMI. Al parecer, según las fuentes, el representante de Francia ante el FMI había redondeado a mediados del año pasado las precondiciones del acuerdo, pero eran tan frágiles, por la falta de seguridad sobre la afirmación del gobierno de Duhalde, que quedaron en el aire hasta principios del actual.
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    Sin novedad en el frente
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    El tiempo, en el cual ponderaron la paz social, vino a ponerle broche al acuerdo con la gestión de Chirac como último capítulo, por más que Köhler no se haya mostrado convencido ni, menos que menos, entusiasmado. En el ínterin también esperaron que surgieran figuras políticas, sobre todo en medio del reclamo de que se fueran todos, pero advirtieron que las novedades, como López Murphy y Carrió, no han despertado más expectativas que las anteriores. "Ni el discurso ha cambiado", observaron. Sobre Kirchner, una virtual revelación, preguntaron más de lo que opinaron: "No lo conocemos".
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    Causa de la convicción de que, si no talla Duhalde en las elecciones, la puja, a los ojos de ellos, será entre Menem y Rodríguez Saá. Uno con más experiencia internacional para manejar las negociaciones de la deuda, vitales hasta por una cuestión de permanencia, y el otro con menos adhesiones que ninguno en el exterior por haber festejado el default. "Todo indica que la elección será entre peronistas", dijeron.
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    La incertidumbre, empero, no es sólo política, sino, también, académica: "Hay inquietud por la imprevisibilidad y por la falta de identidad del PJ -evaluó Jean-Michel Blanquer, director del Instituto de Altos Estudios de América latina, ala de la Sorbona-. No hay candidato que supere el 20% de intención de voto. Esto abre las puertas para el regreso de Menem, por más que haya desnaturalizado al partido". Según él, el peronismo no está alejado de De Gaulle, garante de la democracia y de la independencia nacional, pero alejado de sus raíces desde Menem.
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    Esa crisis de identidad, explicó, se traslada de Buenos Aires a las provincias. Lo cual provoca una fractura por la cual la división aún continúa siendo insoslayable. De Duhalde, Blanquer destacó el éxito dentro de la catástrofe y, sobre todo, la disciplina, valorando la independencia de criterios ante las exigencias de los organismos de crédito. A los cuales dijo que no entiende: "La Argentina aplicó sus recetas económicas y se encaminó, con Menem, en la misma dirección que los Estados Unidos", dijo.
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    Por Jorge Elías
    Enviado especial

    Fuente: Diario La Nación, Buenos Aires, del 21 de enero de 2003.