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Asunto:NoticiasdelCeHu 116/08 - Conservación ¿de qué especies estamos h ablando?
Fecha:Domingo, 29 de Junio, 2008  22:00:56 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <ncehu @..................ar>

NCeHu 116/08

Conservación ¿de qué especies estamos hablando?

                                                                  Alfredo César Dachary

 

         Hace unos días recibí un correo que hablaba de la muerte de un puma en la entrada de la ciudad de Iguazú, cercana a las cataratas del mismo nombre, la foto y una nota sobre el daño que implicaba el haber atropellado con un auto a este felino.

         En el momento me vinieron a la mente dos ideas diferentes. La primera, nadie me manda correos comentando con tristeza que cada ocho segundos muere un niño en el mundo de hambre y, la segunda más banal, es saber que hubiera ocurrido si ese puma se le acercaba a un niño ¿quién sería la víctima?

         En ambos casos, lo que me terminó golpeando es que nunca se habla de los indígenas, de los pobres, de los miserables, pero si se defiende la mariposa monarca y no los tarahumaras o los mayas que son masacrados en la selva por caciques y otros bandoleros modernos.

         ¿Qué está ocurriendo? El conservacionismo es el regreso a la idea original que se creó en la Alemania de Hitler en la cual se legisló sobre el derecho de los animales y de los bosques y, por otro lado, se exterminaron seis millones de seres humanos.

         En 1939, se editó el libro, ya ley, sobre “El derecho alemán de la protección de los animales”, obra que se comienza en 1934 con la ley que limita la caza (Das Reichsjagdgesetz) y el 1 de julio de 1935 aparece el monumento de la ecología moderna que fue la Ley de Protección a la naturaleza (Recihsnaturschutzgesetz).

          Los antecedentes de esta legislación se pueden hallar en la Bund Deutscher Heimatschutz fundada en 1904 por el biólogo Ernest Rudorff y otra similar creada en Berlín en 1906, que fue la StaatlicheSteller Für Naturdenkmalpflege, ambas son la base del movimiento a favor de la conservación que asumió el régimen nazi.

         Pero en el  siglo XXI, mucha de esta visión conservacionista, que subestima al hombre empieza a renacer y en diferentes lugares del planeta. En el caso de Nuevo Vallarta, fraccionamiento construido por el Estado con canales que hablan de un estero anterior, se está dando un aumento de los cocodrilos, los cuales históricamente vivían en la zona.

         Nuevo Vallarta está unido por canales al estero El Quelele, el cuál junto con este fraccionamiento empiezan a desplegar una fuerte ofensiva de construcciones lo que acelera el proceso de reconcentración en las últimas zonas y en los canales más profundos.

         A ello se le suma la carencia de una política en el fraccionamiento, debido a que hay opiniones distintas entre los vecinos que a veces se quejan, entre un propietario de lancha que los alimenta para hacerlos un espectáculo y la Secretaría del Medio Ambiente que los protege, una situación complicada.

         La situación no ha pasado de que los cocodrilos se coman perros, aún no han atacado a una persona, se espera que eso ocurra en un lugar donde cada vez hay más población ¿peligro o confianza todo ello en nombre de la conservación?

         Los casos abundan, como los de los osos en las áreas protegidas que se acercan a los visitantes, aunque allí la diferencia es a favor de los osos porque es su área y el que entra está expuesto a encontrarlos.

         Un tema complicado es el caso del lobo en el norte de España, el cual desde hace unas décadas está bajo protección, lo cual le ha permitido una rápida recuperación y en la actualidad la población está en unos 1,500 lobos  en los territorios del norte y exigua población en el sur.

         Según el Ministerio del Medio Ambiente de España, el lobo está ubicado en aproximadamente 120,000 km2 en la parte noroccidental de la península, entre Asturias, Cantabria, Galicia, Castilla y León y se trata de aproximadamente unos 2,000 ejemplares.

Su caza sólo está permitida para los miembros de la Real Federación Española de Caza que en la temporada 2005 – 2006 llegaron a cazar 137 lobos, con permisos que llegan a costar hasta 18,000 euros.

Los propietarios de terrenos que se consideran zona de turismo cinegético (nombre elocuente de la caza) consideran que éste es un gran negocio, pero ésta es la minoría en la zona de los lobos, la gran mayoría, opinan lo contrario.

Los campesinos saben que la dieta del lobo es generalmente de ovejas y pequeños becerros, terneros o potros pequeños, piezas máximas, a un animal cuyo peso medio no sobrepasa los cincuenta kilos, aunque tiene una gran ligereza y agudeza en su caza.

         Para José Manuel Soto, responsable de medio ambiente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, sostiene que el lobo debe mantenerse aunque hay una excepción, es incompatible con la ganadería extensiva, típica de esta zona montañosa.

         Los ganaderos de Álava están en pie de guerra contra los lobos, que reducen sus rebaños y tienen un lema: “lobos en expansión, pastoreo en extinción”, lo cual ha llevado a un serio enfrentamiento con el gobierno central.

         Josefa Aranzabal, vicepresidente de la Unión de Agricultores y Ganaderos de  Álava, sostiene que no se trata de un problema económico, el cual se arreglaría con indemnizaciones, sino que el problema es mantener la actividad de cría, algo muy difícil en esta situación.

         En el año 2007 se produjeron 105  ataques al ganado lo que generó 328 bajas de ganado mayoritariamente ovino, que son individuales y, por ello, es muy difícil su persecución, y ello lleva a que la jornada laboral del campesino sea más larga y más cansada.

         La situación se complica porque el acoso de los lobos lleva a la existencia de una caza furtiva, que ha llevado a que haya un número igual de caza que las legalmente autorizadas, unas 300.

         El conservar el lobo lleva a que se gasten uno millón de euros al año entre compensaciones y medidas de prevención, como la compra de perros mastines, así como créditos para poner vallas con electricidad y otras  alambradas más comunes.

La situación no ha cambiado y la contradicción campesinos criadores de ovejas – lobo continúa, mientras el Estado subvencione los gastos de esta batalla, que se originó porque el campo estaba abandonado y la conservación quiso repoblarlo, lo logró, pero no contaba con el regreso de mucha gente al campo.

 La compleja relación entre una especie amenazada y una forma de vida acosada es un tema que rebasa a los conservacionistas, que juegan a proteger porque es una forma de cumplir con la conciencia, aunque malamente por la falta de una visión de conjunto hombre - animales - plantas.

Sin embargo, en España apareció un intento por lograr esta racionalidad y se denominaba Proyecto Life Coex, que surge en el 2004, con financiamiento de la Unión Europea y las Juntas de las Autonomías de Castilla y León.

Duró tres años, de 2004  al 2007, y en el participaban, España, Portugal, Francia, Italia y Croacia y consistió en promover el uso de una ganadería acotada a zonas bajo protección de vallado eléctrico y con apoyo de mastines, lo cual salva esta situación.

Sin embargo, Gregorio del Río, un ganadero de Segovia, recuerda que no había visto lobos hasta el 2006 y cuando fue así era porque habían matado sus ovejas, y entró al programa además de dormir un mes junto a su rebaño y los perros mientras se construían los alambrados. Se logró contener a los lobos, pero es mejor que no estuvieran, fue su idea final.

Pero esto también se aplica al revés, y nadie quiere recordarlo, como es el caso de los bosquimanos, pueblo de cazadores recolectores que vivían en un primitivismo similar al de la época del neolítico y que luego de una gran persecución que los redujo a un número mínimo, el gobierno de Botswana, los dejó como una especie más en la Reserva Central del Kalahari.

En 1997, fueron expulsados de la reserva, por un sólo delito, se habían hecho sedentarios, ya que el gobierno les había hecho pozos que les dotaba de agua todo el año, así pudieron combinar el ganado con el cultivo de hortalizas.

Como animales se los llevó a otra reserva donde tuvieron también una casa, pero no había pozos de agua y los que quedaban estaban clausurados por ser ya imposibles de dar servicio, lo cual desesperó a los 1,500 sobrevivientes de un total de 100,000 que había en 1960.

Jumanda Gakelobone, el portavoz del grupo, señala que es un sinsentido acusarlos de no respetar el medio ambiente, causa de expulsión de la primera reserva, ya que han vivido miles de años y nadie sabe de conservación mejor que ellos y si les dieran la oportunidad podrían ayudar.

No solo hay gorilas en peligro de extinción en África, también pueblos y no tienen grandes ONG que los protejan porque éstas se dedican a proteger el paisaje colonial que construyó el apartheid y todo el colonialismo europeo, una forma de falsa conciencia, que les permite sobrevivir.

Así como se extienden especies animales y de plantas se extinguen lenguas y culturas y no están en la agenda de las cosas amenazadas, un error o una desviación que los une al origen del conservacionismo que se promovió en Alemania en la década de los treinta.

 

alfredocesar7@yahoo.com.mx