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Asunto:NoticiasdelCeHu 776/07 - MIGRACIONES BOLIVIANAS EN EL PARTIDO DE GENERAL P UEYRREDÓN
Fecha:Martes, 18 de Diciembre, 2007  13:24:36 (-0300)
Autor:noticiasdelcehu <noticiasdelcehu @..................ar>

NCeHu 776/07
 

MIGRACIONES BOLIVIANAS EN EL PARTIDO DE GENERAL PUEYRREDÓN.

 

Estrategias de trabajo de vida y de supervivencia

 

 

Ana Laura Berardi

Grupo de Estudios Regionales /UNMDP – Centro Humboldt

anaberardi@yahoo.com.ar

 

 

 

ABSTRACT

El proceso migratorio en  Mar del Plata es de larga data. La inserción  dinámica de la ciudad en particular y del partido en general, dentro de la economía nacional impulsó, entre otros aspectos, el arribo de inmigrantes.

Si bien el proceso fue paulatino, la etapa que comienza luego de la crisis de 1930, va a marcar un punto de inflexión no sólo en el desarrollo económico, sino  también desde el punto de vista demográfico.

Es en este marco donde comienzan a aparecer de forma considerable las migraciones bolivianas. De ahí en más, la presencia de la comunidad del país vecino ha sido permanente en la ciudad, evidentemente con los altibajos propios de los ciclos económicos y políticos tanto en el área receptora como emisora.

Es por ello que resulta interesante discutir no solamente como han impactado las políticas migratorias, sino también cómo el Estado en sus diferentes estamentos (nacional, provincial y municipal), ha influenciado en las estrategias que llevan adelante las familias migrantes en el área de recepción. Esto es relevante ya que este trabajo parte de la premisa de que esta comunidad ha desarrollado y desarrolla estrategias laborales, de supervivencia, entre otras, aprovechando los “retazos” del ya desaparecido estado de bienestar.

De esta forma se intentará analizar cómo las políticas públicas, así como el trabajo de las diversas instituciones estatales, como el sistema educativo o de salud, influyen en el ámbito privado de  la comunidad boliviana.

 

 

1. INTRODUCCIÓN

 Los movimientos migratorios han cumplido un rol de especial importancia en la conformación del Estado nacional. Por esta razón, el análisis de los procesos migratorios en la historia argentina resulta de vital importancia, no sólo desde el punto de vista demográfico sino también desde una óptica cultural.

Si bien dichos procesos han sido una constante en la historia del país, han ido acompañando los vaivenes de la política y del desarrollo económico nacional.

El Partido de General Pueyrredón y especialmente su ciudad cabecera, Mar del Plata, no han sido ajenos a dicho fenómeno.  

Es en este marco donde las migraciones de origen boliviano adquieren relevancia, especialmente desde la década del 60, de manera predominante, aunque ya existen registros anteriores de la presencia de dicha comunidad en el Partido, aunque en menor magnitud.

Por la presencia de larga data, en un contexto de una ciudad relativamente joven con respecto a otras, resulta interesante analizar cómo ha sido el devenir de la población boliviana, especialmente en las últimas décadas,  sobre todo sí se tiene en cuenta que ha sido una ciudad golpeada profundamente por las políticas aperturistas de la década de los ’90 y que ha visto partir a una   cantidad importante de sus conciudadanos. Entonces cabe preguntarse ¿por qué sigue siendo la migración boliviana un proceso tan dinámico?  Una de las respuestas puede encontrarse en la inestabilidad política que tiene el país de origen de esta población. La crisis estructural que atraviesa Bolivia ha permitido a estos migrantes obtener ciertas ventajas comparativas en Argentina. Las oportunidades laborales, producto de una sobreexplotación de la mano de obra, de salarios bajos, como así también los restos de un ya desaparecido Estado de Bienestar resultan un atractivo importante para esta comunidad.  Por su parte, otro factor importante de destacar es el papel que ha cumplido el Estado en cuanto a la normativa legal, teniendo en cuenta los cambios registrados en cuanto a la política migratoria.

Es por esta razón que a lo largo de este trabajo se intentará analizar cuáles son las estrategias que llevan a cabo los migrantes en el país. Para ello se ha hecho un trabajo de campo en algunos de los parajes que componen el área rururbana de la ciudad de Mar del Plata.  

G01

G02

 

2.  MIGRACIONES EN  MAR DEL PLATA   

 

 

Antecedentes históricos

 

  Mar del Plata, [también] es un producto de las migraciones”[1]  que han acompañado el derrotero del devenir histórico en la ciudad y que han dejado su huella.

  La ciudad nace en un contexto de expansión de la Argentina bajo el modelo agro exportador a partir de actividades que generaron un gran dinamismo para la época, como es el caso del aprovechamiento de su litoral marítimo, como así también con la explotación de los saladeros. Si bien son importantes dichas actividades, la estructuración del espacio giraba en torno de una ciudad balnearia para la aristocracia porteña.

De esta forma, se puede visualizar como la ciudad se anexaba al incipiente desarrollo de la economía argentina, consecuencia de la inserción en el SEM.  

 

  La bonanza económica que se había apoderado de Argentina (entre otros espacios geográficos) y la situación crítica de Europa, conllevan a que grandes contingentes migratorios lleguen al país y nuevamente Mar del Plata no es ajena a este proceso. Es así que “... la Población de General Pueyrredón, en sólo 19 años (1895 – 1914) creció cuatro veces (...). Ya en las estadísticas de 1914 Mar del Plata aparece entre las 10 ciudades más grandes de Argentina...”[2]

 

La crisis económica de los años ’30 modifica radicalmente la economía mundial. El desarrollo fronteras adentro, también conocido como etapa de sustitución de importaciones, tiene como eje articulador la consolidación del proyecto industrial, que ya tenía sus antecedentes desde el comienzo del siglo.  Esto va a generar un cambio sustancial no sólo de las actividades económicas, sino también desde el punto de vista  migratorio.

 

A partir de allí, comienza el decrecimiento relativo de los flujos europeos, teniendo en cuenta el gran impacto que había significado para la ciudad el arribo de estos importantes contingentes de extranjeros.

 

Ahora bien, de igual forma la ciudad sigue siendo un foco importante de atracción de migrantes [3] pero los orígenes de los mismos se han modificado. Comienzan a ser masivos los desplazamientos internos.

 

Este incremento de población en la ciudad requirió una nueva gama de servicios para estos nuevos habitantes, lo que implicó no sólo la generación de empleo industrial sino también el crecimiento del sector terciario. Juntamente con esta migración interna, existe la presencia de desplazamientos internacionales, pero no ya de ultramar sino que son reemplazados por mano de obra limítrofe. 

 

 El crecimiento del área urbana, también va a provocar transformaciones en el área rururbana, ya que es a partir de la década del ’40 donde se incrementa la actividad hortícola, que tenía antecedentes previos. Pero es en esta etapa y con la participación activa tanto de españoles como de italianos, que va a adquirir relevancia y se va gestar lo que se conoce como cinturón hortícola, aunque todavía con la única función de abastecer al mercado local.

 

 Por estos años, no sólo se visualizan grandes cambios desde los sectores económicos dinámicos y la consecuente revalorización espacial, sino que las condiciones de los trabajadores también se van a ver modificadas. El surgimiento del Estado Keynesiano como “garante” de ciertas seguridades y  propiciador del consumo va a marcar un antes y un después en la historia de la ciudad. Ya no se puede hablar de Mar del Plata como el balneario “aristocrático”, que muchos soñaron a principio de siglo. En esta nueva etapa ya no tiene razón de ser.

 

 Con los beneficios que el Estado aportó a las clases trabajadoras se consolida el “turismo sindical” y el polo de atracción de estos nuevos veraneantes es Mar del Plata. La nunca mejor apodada “La Feliz” se convirtió en la playa más popular de la Argentina.  

 

Este proceso de expansión  de la economía va a marcar un imponente crecimiento de la ciudad desde el punto de vista demográfico. Como afirma Patricia Lucero: “A partir de 1947, los cambios generados en el crecimiento de la población total mostraron un primer periodo intercensal de alta magnitud en el ritmo de incremento (…) El crecimiento migratorio fue el principal responsable de los cambios observados (…)[4]

 

 Es dentro de estas corrientes donde se observa la presencia importante de la migración boliviana. Si bien, no puede descartarse existencia de esta colectividad dentro del sector urbano, es en el área rural donde predominantemente va a establecer su residencia.

 

 Este proceso migratorio va a ser funcional al modelo económico que se estaba gestando. Dos son las actividades principales que van a desarrollar. La primera es el trabajo en las canteras donde se producen ladrillos, asociados a la expansión del sector de la construcción. La segunda, que es tema de estudio en este trabajo, es la inclusión dentro de la producción hortícola.

 

La presencia de bolivianos en la actividad de la  horticultura, se produce en un momento de importantes transformaciones dentro del sector. Mientras que hasta el momento se había desarrollado una producción prácticamente artesanal y para el consumo local, en la década de 1960 se da una gran transformación en la ciudad de Mar del Plata y su zona de influencia como consecuencia de los avances tecnológicos que se incorporan: el riego por aspersión, el uso de herbicidas, las siembras en hilera, los abonos químicos y otros recursos, por medio de los cuales el mercado local no era suficiente para la colocación de los productos, expandiéndose hacia otros mercados. Este proceso de capitalización permitió cierta movilidad social a los dueños de las quintas, que aún continuaban siendo los italianos y españoles de décadas anteriores. Dicho ascenso implicó un desplazamiento hacia las zonas urbanas, en función de obtener una mayor diversidad de servicios y una mejor calidad de vida.

 

De esta forma, se incorpora la mano de obra boliviana al sector. Dos elementos posiblemente han influido en dicha decisión, por un lado el conocimiento del trabajo que tienen estas comunidades, ya que es una actividad que desarrollan en su país de origen, incluso desde muy pequeños, ya sea como economía de subsistencia como así también, aunque en menor medida, como producción destinada al mercado. Pero por sobre todo, el factor que va a determinar dicha presencia es que se trata de una mano de obra “calificada” para la actividad,  y además muy barata. Sobre todo sí se tienen presentes las condiciones de pauperización de su país. Esto implica que, a pesar de los bajos salarios, durante esta etapa y prácticamente hasta la actualidad, estos trabajadores puedan obtener un salario que incluso les permita enviar remesas a su lugar de origen.

 

 Pero los años fructíferos llegaron a su fin....

 

 

Desarrollo económico y tendencias  migratorias en la actualidad

 

El derrotero político que toma la Argentina a partir de 1975, modifica la estructura económica que hasta entonces se había estado desarrollando. El proceso de apertura y el astronómico endeudamiento externo que comienza a vislumbrarse a partir de este año van a corroer, en algunos casos más lentamente que en otros, las débiles estructuras económicas. Es en este momento cuando se asiste al cambio del mapa político y socioeconómico del país.

 

Pese a ello, la ciudad siguió siendo el foco de atracción de mucha mano de obra deseosa de obtener mejores condiciones de vida, pero las reglas de juego habían cambiado. El mencionado proceso de apertura, las políticas monetarias, el crecimiento acelerado de la deuda externa, juntamente con el proceso de desregulación y privatización de las empresas del sector público coadyuvaron al deterioro constante de la economía argentina. Como no podía ser de otra manera, los íconos económicos distintivos de la ciudad comenzaban a caer vertiginosamente

  

En contrapartida al deterioro de las actividades predominantemente urbanas, el sector hortícola no ha sufrido en demasía los embates de la crisis, muy por el contrario, es un sector que ha tenido una notable expansión, incluso diversificando la producción incorporando la producción de frutas, especialmente frutillas. Ahora bien, no todos los productores han corrido la misma suerte, en concordancia con el sector agropecuario de la Argentina, se ha asistido a una gran concentración de la tierra, en manos de quien puede capitalizarse.

 

De esta manera, la presencia de los migrantes bolivianos continúa siendo de especial relevancia en el sector, fundamentalmente como mano de obra asalariada, debido a la baja remuneración que perciben en relación con la mano de obra local.

 

Pese al deterioro y tomando el concepto de Reboratti [5] la ciudad siguió y sigue teniendo un mercado imaginario enorme. ¿A qué hace referencia este concepto? La población sigue creyendo que en Mar del Plata va a encontrar empleo, como en los viejos tiempos. La situación demuestra que no hay falacia mayor.

 

La implementación de políticas aperturistas y de ajuste en el país, que tuvieron un gran impacto en la ciudad, como ya fue explicado anteriormente, va a influir directamente sobre las condiciones de empleo. Algunos de los datos así lo demuestran. Según la Encuesta Permanente de Hogares que elabora el INDEC desde 1995, solo en cuatro oportunidades de las 17 mediciones realizadas, los índices del aglomerado Mar del Plata – Batán fueron menores al promedio nacional.  Pero a ello además  se debe agregar las cifras no menos alarmantes de subocupación.

 

Este incremento en el  deterioro de los ingresos se puede ver reflejado, por ejemplo, en la atención de la salud, ya que un importante porcentaje de la población se ha volcado a la atención en las instituciones públicas. Y si se tiene en cuenta que estas instituciones han sufrido un importante deterioro, con falta de insumos básicos, recursos humanos y decadencia de la infraestructura, la situación se agravaba aún más.

 

Es así que el comienzo del milenio  encuentra a la ciudad enmarcada en una profunda crisis socioeconómica, en donde la brecha se ha profundizado a niveles que serán muy difíciles de revertir.

 

Pero si algo faltaba para demostrar el impacto que ha tenido Mar del Plata como receptora de migrantes a lo largo de su joven historia, queda plasmado a través de una encuesta realizada por el grupo Calidad de Vida de la UNMDP. En dicha encuesta  sobre un total de 100 personas, el 52,1% indicó ser migrante. (Lecarotz y Larrosa: 1997: 32)  

 

Ahora bien, otro dato de especial relevancia desprendido de dicha encuesta y que coadyuva a intensificar la teoría de Mar del Plata como mercado imaginario es que para el año 1993[6]   del total de la población económicamente activa, un 7.9% estaba desocupada. Dentro de los desempleados, el 60% correspondía a población migrante. (Lecarotz y Larrosa: 1997: 35).

 

Lamentablemente no se cuenta con datos actuales que permitan sostener un seguimiento de esta situación. Pero, si se tiene en cuenta que si bien los flujos han disminuido, pero no han cesado por completo el panorama para esta población que busca un horizonte mejor es para nada alentador.

 

 

3. FORMAS FAMILIARES Y ESTRATEGIAS DE TRABAJO, DE VIDA Y DE SUPERVIVENCIA

 

A lo largo de la historia, las familias han adoptado diversas acciones, tomado decisiones, “concientes o inconscientes”. Prácticas, estrategias, son conceptos que se han utilizado para analizar los comportamientos de los individuos y concretamente de las familias.  

 

Como se ha expuesto anteriormente, en un contexto de crisis generalizada, la comunidad boliviana ha encontrado un “nicho favorable” para llevar adelante su vida.

 

De esta manera  se analizará en este apartado cómo es el cambio familiar que atraviesan las familias que migran. Tomando como punto de partida que la decisión de migrar es una estrategia de las familias para mejorar su nivel de vida[7], se indagará sobre los cambios en los que incurren al modificar su espacio de vida. Es así que se intentará analizar los cambios en la razón doméstica.

 

 

¿Qué es la razón doméstica?

 

 Como se ha manifestado, la intención de este apartado es analizar los comportamientos y sobre todo los cambios en la razón doméstica. Ahora bien, resulta pertinente definir primero ¿cuál es el origen de dicho concepto? Y ¿cuáles son los alcances del mismo?

 

La familia convive con diversas lógicas sociales que la modifican, pero ello no implica que la familia no pueda ser motor de estas lógicas y de los cambios que con ello devienen. Es decir, los sujetos en general y la familia en particular, son agentes de esos cambios que transforman la realidad y retroalimentan la unidad familiar. 

Es por esto que el concepto de razón doméstica, el cual es definido como “el conjunto de lógicas concurrentes que hacen al funcionamiento de la familia en una sociedad particular”[8]

  

Pero a su vez, es indispensable dejar sentado que las prácticas familiares se transforman y se diversifican, por lo tanto existen múltiples razones domésticas según el lugar y el espacio.

 

 Ahora bien, pero para intentar visualizar esos cambios en la razón doméstica en estas familias, es necesario analizar cuáles son las prácticas o estrategias que adoptan.

 

Pero cuando se habla de prácticas, estrategias, inevitablemente existen confrontaciones a la hora de definir cuál es el alcance de las mismas. Mucho se ha discutido al respecto[9] y el dilema parece ser: ¿pueden ser consideradas como estrategias las prácticas de las familias “populares” o de clase baja?

 

Para este trabajo se cree pertinente tomar como marco el concepto de estrategias de supervivencia propuesto por Forni, Benencia y Neiman, a la cual definen como: “La conducta cotidiana de los grupos domésticos se organiza en un balance de obtención y consumo de recursos (bienes y servicios) que pueden ser resumidos en el presupuesto familiar (del hogar). Para obtener esos recursos los miembros del grupo deben realizar una serie de tareas en la esfera pública (mercado) o en la esfera privada”[10]

 

 Esta conducta cotidiana, debe estar regida por acuerdos básicos de naturaleza cultural, definidos socialmente y aplicados en relación con los contextos cambiantes (Forni, y otros, 1991: 77).  

 

Al migrar ¿cambia la razón doméstica?

 

Hasta aquí se han desarrollado  el marco conceptual para indagar sobre los cambios de estas familias migrantes. De ahora en más se intentará mostrar y analizar los resultados obtenidos en el campo.

 

Como una forma de organizar el desarrollo y tratar de aportar claridad a la explicación se han seleccionado variables, algunas de éstas relacionadas con la estructura de la familia (tipología), mientras que otras están asociadas a comportamientos.

 

 

a)                 Tipos de familia

 

Bien podría pensarse a simple vista que los hogares rurales difieren en general de los urbanos. Habitualmente se asocia a las primeras como familias extendidas, donde no sólo conviven los padres con sus hijos, si no que también comparten el hogar otros parientes, producto de una forma de trabajo donde, de una u otra manera, todos los integrantes son incorporados al proceso productivo. Por su parte, el proceso de modernización de la sociedad occidental construyó un modelo de familia que se iba “amoldando” con el devenir de los cambios sociales que se suscitaban. Es así que claramente se diferencia a la familia tradicional rural de la familia urbana por su disminución de los miembros que forman parte de ella.  

Ahora bien, pero si se quisiera analizar sólo desde el punto de vista estructural, el modelo de familia rural queda descartado en la muestra analizada. Claro está que el proceso de nuclearización es absolutamente determinante, es decir que encontramos un 100% de los hogares encuestados bajo esta forma de convivencia. De ese 100%, un abrumador 86.66% pertenece a lo que siguiendo a Susana Torrado[11] indicaría como núcleo conyugal socio completo con hijos, es decir que conviven ambos cónyuges con sus hijos, el resto de los hogares pertenece a lo que se denomina núcleo conyugal socio completo sin hijos, este último además coincidente con las parejas de menor edad.

 

b)                Fecundidad

 

En el apartado anterior sólo se había hecho referencia a la estructura de las familias bolivianas y, si bien los resultados arrojaron una indiscutible preponderancia del modelo nuclear, no se profundizó sobre ciertos aspectos que son necesarios para analizar los cambios familiares. Precisamente uno de ellos es el número de hijos que estas parejas tienen.

Previo a la realización del trabajo de campo, una de las hipótesis de trabajo estaba relacionada con la disminución del número de hijos que estas familias tienen. Esta presunción radicaba básicamente en las difíciles condiciones de vida y de trabajo, además del cambio de un modo de producción de subsistencia a uno destinado al mercado. A pesar de ello no se puede demostrar claramente que ello ocurriera, ya que, entre las familias encuestadas, no existe un patrón generalizado que vuelque la situación para uno u otro lado, lo que sí queda claro es que existe una notable disminución de la natalidad si la comparamos con la de sus progenitores. Es así que se encuentran familias con uno o dos hijos y familias con más de 5.  Sin embargo, aproximadamente el 50% de las familias entrevistadas manifestaron la decisión de no tener más hijos. Lo que sí resulta relevante es que la mayoría de ellas sólo tienen uno o dos hijos, las respuestas fueron variadas, pero la situación laboral y económica fue predominante a la hora de tomar esa decisión. Como lo manifiesta Casilda:

“No, no tengo pensado tener más hijos. Este año no se guarda nada y no se puede ganar para tener más chicos...No puedo tener 7 hijos como mi mamá...”  (Casilda, 35 años, 2 hijos)

A su vez, María concuerda con Casilda:

“No se puede tener hijos, en Bolivia si, mi mamá tuvo 10 hijos (creo)... Acá es muy sacrificada la quinta, es muy complicado tener hijos...” (María, 27 años, 1 hijo).

Pero si a su vez profundizamos más, F. Forni, R. Benencia y G. Neiman dicen:

“Una hipótesis posible es que para los colonos tener muchos hijos les resultaría incompatible con su estrategia (racionalidad productiva) y transmisión intergeneracional de una propiedad equivalente. Mientras que para los trabajadores – que están en el primer ciclo de proletarización- tener una mayor cantidad de hijos formaría parte de una estrategia de subsistencia que permitiría una maximización del ingreso o recursos”. [12]

Esta hipótesis planteada es contraria a lo que se ha observado en el campo, sobre todo si tenemos en cuenta la diferenciación que estos autores realizan entre colonos y trabajadores, ya que la  muestra obtenida correspondería al segundo caso y por lo expuesto anteriormente, la situación en cuanto al número de hijos es diametralmente opuesta por dos razones:

Por un lado, la diferenciación que existe entre colono  y trabajador, en el área de análisis, radica en el grado de capitalización y la consecuente diferenciación en la calidad de vida y,

-          por otro, no existe una clara diferencia en cuanto a la cantidad de hijos entre ambos grupos sociales.

 

c)                  Entre lo público y lo privado

 

El cambio familiar de la sociedad occidental ha suscitado grandes debates a lo largo del tiempo, pero sin lugar a dudas las grandes transformaciones que ha sufrido la familia como institución en los últimos tiempos han acrecentado cada vez más estas discusiones.

El “vínculo” Estado – Familia, que llevó a la nuclearización como el modelo de predominante de prácticamente gran parte del siglo XX parece diluirse en las postrimerías de la centuria.  

Es aquí cuando se comienza a separar el mundo privado, del de los afectos y la reproducción del mundo público, el de la producción (este último de predominio masculino, aunque no excluyente).

La crisis de la sociedad salarial  y la retirada del Estado, en las coberturas básicas, han hecho  que la familia se haya transformado. Ese vínculo entre Estado y Familia parece haberse roto.

Cuando se hicieron las primeras salidas al campo una de las hipótesis que se manejaba era precisamente que la división entre lo público y lo privado aún existía de forma estanca, es decir que el espacio doméstico era el ámbito femenino y el espacio público, de producción para el mercado era de dominio masculino. Sin embargo, al realizar las entrevistas y encuestas se puede ver que la situación se ha modificado sustancialmente. De la muestra realizada, un 74% de las mujeres trabaja. Esto significa una transformación muy importante, ya que esta situación no es nueva pero si que las mujeres manifiesten abiertamente que realizan actividades o que tienen intención de efectuarlas, es decir que anteriormente también trabajaban produciendo para el mercado pero culturalmente no era aceptado como un trabajo para ellas sino que manifestaban “ayudar” a su marido. Es decir, claramente se colocaban, en este aspecto, en condición de inferioridad al sexo masculino. Es relevante esta modificación en su percepción sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de ellas trabajan los 7 días de la semana, aunque la cantidad de horas puede variar según la época del año en que se encuentren (puede oscilar entre 3 y más de 10 horas por día). A pesar de ello, cabe aclarar que la desmejora de las condiciones económicas han hecho que algunas mujeres hayan tenido que salir a trabajar al mercado por primera vez, como lo manifiesta Verónica:

Yo no sabía lo que era trabajar. Como no nos alcanzaba tuve que empezar a trabajar en la quinta...” (Verónica, 35 años)

A pesar de la tarea que las mujeres realizan en el espacio productivo, las que ya realizan dentro del espacio privado no se han modificado. Cuando se indagó acerca de las tareas domésticas, sólo en unos casos minoritarios estas actividades eran compartidas por sus cónyuges, sobre todo cuando se trata de realizar las compras; en el resto de las actividades sólo son ayudadas por sus hijas mujeres. Cabe aclarar que precisamente en las uniones de personas de menor edad es donde se puede ver una mayor cooperación de los hombres.

Un párrafo aparte es la actividad que los hijos realizan dentro del hogar. Una de las estrategias de supervivencia que realizan estas familias es utilizar la “ayuda” que los hijos  pueden brindar, tanto en el ámbito doméstico como en el de producción. De igual manera las duras condiciones laborales por las que deben atravesar estas familias han modificado la percepción sobre todo de las mujeres, como lo manifiesta Verónica:

“No quiero que mis hijos trabajen en la quinta, quiero que estudien y tengan una profesión, que puedan acomodar sus horarios...” ( Verónica, 35 años)

Contrariamente a esto Oscar y Julia dicen:

“Hay gente que dice que los chicos no tienen que trabajar, que tienen que jugar. Hay tiempo para jugar y para trabajar. Ellos me ayudan, porque si no trabajan (en general) andan en la calle haciendo cosas que no deben, además todos me tienen que ayudar porque es mejor tener gente de confianza” (Oscar, 47 años).

Como se puede ver en este testimonio el que los hijos trabajen no sólo puede ser visto como una estrategia de supervivencia si no también como una forma de control.

Ahora bien, el introducir a los hijos pequeños en las tareas productivas muchas veces va en contradicción con lo que los mismos padres manifiestan con respecto al futuro de sus hijos, ya que muchas veces las excesivas jornadas de trabajo condicionan el desempeño educativo de sus hijos. Si bien todos los encuestados manifiestan que sus hijos van a la escuela, los docentes manifiestan que muchas veces por las labores que desempeñan, los alumnos no se encuentran en condiciones de desarrollar plenamente sus actividades o incluso no asisten. Esto acompañado a la migración que muchas de estas familias realizan a su país de origen durante la temporada baja (invierno) no permite un normal desempaño educativo.

 

d) Estado en crisis  ¿es conveniente vivir en Argentina?           

 El agotamiento del modelo fordista, asociado a la crisis económica que está atravesado Argentina en los últimos años hace pensar que ya no es conveniente venir a trabajar aquí. Pero contrariamente a lo que se podría pensar a priori, muchas familias bolivianas siguen viviendo en este país.

Una de las razones que se puede encontrar es que a pesar de la retirada del Estado, las familias bolivianas aún aprovechan los “restos” de lo que otrora fue un estado “protector”.

Claro ejemplo de ello es la asistencia de los hijos (en mayor o menor medida) a las instituciones educativas y sobre todo la concurrencia a los comedores escolares. Si bien no es un grupo mayoritario, para estas familias significa una gran ayuda, sobre todo si se tiene en cuenta que gran parte de los concurrente (casi el 70%)  asiste hace 2 años, coincidente con el agravamiento de las condiciones económicas del país. Simultáneamente a esto se ha observado un hecho de bastante relevancia, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de extranjeros, y es el caso de la inclusión de estas familias en los planes de asistencia del Estado (Plan Vida).

 Un claro ejemplo del aprovechamiento de las instituciones estatales, en este caso educativa, es el que se ha observado en el caso de Julia y Oscar cuando cuentan sobre sus hijos que están cursando estudios universitarios:

“Dos de mis hijos están en la Universidad, Manuel estudia arquitectura y Luisa diseño... Mi mayor esperanza es que mis hijos se reciban, eso es lo que yo hago por ellos, ellos después verán lo que hacen..yo intento darles un ejemplo para que después ellos lo hagan con sus hijos.” (Oscar, 47 años, 6 hijos)

Sin embargo que sus hijos cursen estudios universitarios implica restricciones para el resto de la familia hasta en lo más básico:

“La doctora me dice que les dé a los chicos yogurt y leche. Ellos no saben lo que es eso... Tengo que juntar la plata para mandar a los chicos a la universidad... imagínese que gastan $5 pesos por día en micro cada uno y muchas veces como no hay plata pasan todo el día sin comer en la facultad...”  (Julia, 42 años)

Pero si la escuela ha sido de gran importancia en las estrategias familiares, la asistencia a los centros de salud lo es mucho más. Todas las familias entrevistadas  manifiestan su concurrencia a los centros de salud, aunque sí se nota una cierta reticencia de los hombres, muchas veces asociado a las condiciones laborales y la imposibilidad de dejar su puesto de trabajo. A simple vista no queda establecida la importancia de esta situación, pero si comparamos con que un grupo muy importante no asistía en Bolivia, por vivir lejos de los centros asistenciales o simplemente porque no existían.[13]

Es indudable que la asistencia al centro de salud ha transformado en gran medida muchos de sus comportamientos, como la reducción de la natalidad, el cuidado durante el embarazo, así como de los bebés, hasta la “modificación” de su dieta. De igual manera, es indudable que continúan adoptando comportamientos previos como es la combinación de medicamentos convencionales con remedios caseros propios de su cultura.

           

e) Redes y vínculos familiares

Cuando hablamos de familias campesinas, la migración es una estrategia que se encuentra constantemente presente. Debido a las condiciones de pauperización que atraviesan estas familias utilizan la migración desde dos aspectos: por un lado significa una reducción del número de consumidores del grupo familiar en una parte del año (sobre todo en estación baja) y por otro, la entrada de remesas de los que se van significa una ganancia económica, en muchos casos la única. Esto último es importante de destacar, ya que a pesar de que alguno de los integrantes del hogar decida marcharse no significa, en la mayoría de los casos, que abandone a su familia. (Preston, D, 1999: 3).

Esta  situación descripta se desarrolla en el lugar de origen pero, ¿qué sucede en el lugar de destino?

Una de las particularidades que tienen estos migrantes a diferencia de otros es que se desplaza todo el grupo familiar nuclear. Si bien se debe hacer la salvedad de que en algunos casos primero se trasladan algunos de los miembros de la familia y una vez establecidos traen a su familia. A pesar de ello en la muestra analizada, el 54% de las familias ha migrado de manera completa, mientras que un 40% se divide en una mitad en la que se han desplazado sólo los hombres y la otra mitad en la cual se incorporan las mujeres adultas al grupo masculino.

Ahora bien, uno de los aspectos más relevantes dentro de la migración son precisamente las redes, es decir las conexiones o vínculos que pueden establecer  en el lugar de destino.

Estas conexiones permiten no sólo tener algún conocimiento del lugar al cual se dirigen, sino también que para estas clases significa tener un lugar de residencia durante los primeros días así como también contactos para poder insertarse en el mercado laboral. (Jelin, 1999: 39). Esta situación puede verse claramente en el caso analizado ya que más del 50% (54) había venido a Mar del Plata y tenía conocimiento del lugar a través de familiares[14] que habían migrado previamente. Si bien se debe aclarar que existen casos donde a pesar de la existencia de familiares viviendo en zonas aledañas, los entrevistados no conocían sobre la ciudad, lo que probablemente signifique que estos últimos hayan sido los primeros en migrar siendo el nexo para la venida del resto de los familiares[15].

Ahora bien, hasta aquí se ha planteado sólo una de las posibles causas por las cuales las familias migran, pero también hay variables relacionadas con el ámbito privado, puntualmente las causas de la migración están vinculadas a conflictos familiares. Así lo manifiesta Cristina:

“Mi vida en Argentina cambió mucho. Yo me vine sola porque me llevaba mal con mis hermanos, mi papá me pegaba mucho. Yo ya estaba cansada”. (Cristina, 21 años)

En consonancia con el testimonio anterior Verónica manifiesta:

“Mi marido vino solo pero tomaba mucho, hay mucha bebida...entonces me vine con él. Es muy duro, estoy mejor pero extraño a mi familia”. (Verónica, 35 años)

Estos testimonios refutan el corte netamente economicista cuando se analiza la decisión de migrar, aunque no se debe desconocer que en la mayoría de los casos al menos afecta indirectamente.

De esta forma, establecer el grado de densidad que tienen estas redes no sólo va a permitir analizar las relaciones del grupo familiar con el resto de sus parientes o no parientes, sino que también brinda la posibilidad de ver cuales son las relaciones al interior del hogar.  

 Por lo observado hasta aquí se puede inducir que, en general, las redes funcionan en la mayoría de los casos como un soporte a la llegada de estas familias al lugar, pero una vez instaladas la situación tiende a diluirse y los grupos familiares tienden a recluirse hacia el interior, y los vínculos que aparecen son precisamente con ciertos actores sociales pertenecientes a instituciones estatales como es el caso de maestros o doctores.

Ahora bien, retomando los lazos que estas familias mantienen con su lugar de origen, dos son los aspectos a desarrollar: el retorno y el ahorro. Estas dos variables pueden ser vistas de manera autónoma como así también de manera conjunta.

El retorno a su lugar puede significar solamente el encontrarse con sus familiares, como así también que la migración sea una estrategia solo de una parte del año, que precisamente coincide con la temporada de escasez y de exceso de mano de obra y sobre todo de consumidores. Por otra parte, el envío de remesas puede verse de dos formas, como ayuda a los familiares y como forma de ahorro del propio grupo familiar.

Pero también puede que los grupos familiares ahorren durante la temporada alta de producción y de esta manera les permite trasladarse en la temporada baja a su país y sobrevivir con lo ahorrado.

¿Por qué es importante desarrollar estas situaciones que se presentan? Por un lado establecer sí efectivamente siguen manteniendo vínculos con sus parientes, y por otro, porque dadas las condiciones económicas desfavorables y las condiciones de pauperización en las cuales viven estas familias, el ahorrar dinero implica desarrollar estrategias de sobrevivencia cuasi extremas incluso hasta restringir el consumo.

Resulta interesante analizar los datos obtenidos, ya que de alguna manera contradicen las apreciaciones que generalmente se han realizado en cuanto a los vínculos con su lugar de origen. Es así que un 45% de los encuestados ha manifestado no ir a Bolivia hace más de 5 años, un 28% no se trasladó en un periodo que supera los 3 años, mientras que sólo un 17% lo ha hecho hace menos de un año.

Por otro lado, cuando se habla de ahorro también es mayoritaria la cantidad de familias que no envían dinero (47%), pero de igual manera un 27% sí envían dinero, especialmente para ayudar a sus familiares, mientras que un 7% lo hace para ahorrar y otro porcentaje similar a este último lo hace de manera ocasional. Por otra parte no menor importancia tiene el 20% que antes enviaba dinero, ya que esto se explica en parte por la crisis económica que atraviesa Argentina y más concretamente la devaluación monetaria, que no permite generar el excedente de años anteriores. Pero de igual manera hay otros motivos como es el caso del fallecimiento de los padres de alguno de los cónyuges, que son precisamente a las personas que más se ayuda y con quien se siguen manteniendo los lazos más fuertes

 Hasta el momento se ha intentado analizar cómo las familias, toman decisiones y adoptan ciertas prácticas a fin de llevar a cabo su vida cotidiana de la mejor manera, en esto que se ha denominado razón doméstica. Sin embargo, es pertinente destacar una vez más que estas lógicas sólo pueden ser analizadas en un determinado momento y contexto histórico. Pero no solamente esto sino que también se debe tener presente  la multiplicidad de formas familiares y que cada una de éstas adopta una cierta forma de vivir en familia.

 Ahora bien, la migración, la búsqueda de una mejor condición de vida debe ser considerado como el primer aspecto a destacar, no sólo como una estrategia de supervivencia sino también porque indudablemente al encontrarse en otro contexto, las prácticas se tienden a modificarse.

Pero ¿qué ha sucedido con estas familias? Es indudable, como se manifestó en el párrafo anterior, que la razón doméstica se ha modificado. 

En primer término, la reducción de la natalidad y las formas familiares no se condicen ya no sólo con los modelos teóricos de familias rurales, sino que tampoco reproducen los modelos de sus progenitores. Si bien a priori puede decirse que el contexto de exigencia constante al que son sometidas estas familias puede conllevar a que esta situación ocurra, también es indudable que existe una elección de las parejas para que su familia tenga una mejor calidad de vida.

En segundo término, el nuevo contexto geográfico les ha brindado ciertos beneficios que no tenían en el país de origen. A pesar de ello, no se puede negar que la profundización de la crisis que atraviesa Argentina, también ha recaído en estas familias, que nuevamente han transformado algunas de sus prácticas. Claro ejemplo de ello es la salida al mercado laboral por parte de la mujer, así como también el debilitamiento de los vínculos con sus familiares en su lugar de origen y sobre todo el envío de remesas.

  Es indudable, que las familias han modificado ciertas prácticas en función de una mejor adaptación a su nuevo espacio de vida, pero también se debe destacar que existen ciertas lógicas que se mantienen a pesar de los cambios. La existencia de una red lo suficientemente laxa provoca que los roles al interior del hogar sigan siendo bien delimitados. De esta manera, a pesar de que la mujer tenga participación en la esfera pública, no quiere decir  que haya perdido presencia en el ámbito doméstico, sino que al contrario esta espacio sigue siendo preponderantemente femenino. A ello hay que agregar que no hay participación masculina dentro del él en la mayoría de los casos, y cuando esto sucede no es de manera significativa.

 

 

¿Qué papel cumple el Estado?

 

Es indudable que el Estado concebido como generador de bienestar se rompió a partir de las políticas implementadas en el último cuarto del siglo XX. Ahora bien, si se tienen en cuenta las condiciones de pobreza estructural y los alarmantes indicadores socioeconómicos y de bienestar en Bolivia, la situación en Argentina resulta mucho más benigna, al menos para esta comunidad.

A través de lo que han expresado los diferentes profesionales que están relacionados con la comunidad, se puede observar la mejora en las condiciones de vida.

El trabajo conjunto de los docentes de la escuela 46 del paraje San Carlos, con los médicos y los agentes sanitarios, al incluirlos dentro del sistema educativo o dentro de los planes de salud ha inducido a modificar ciertas pautas en el comportamiento. El fragmento de la entrevista a Mirta Sotelo, da una muestra de los cambios que se pueden producir

“Lo que sucede acá es muy particular, por la comunidad que tenemos. Las necesidades son extremas, de venir acá y no tener para comer, acá nosotros le entregamos leche fortificada, que nos da la Municipalidad. Se les da hierro, cuando tenemos, y también se ha incrementado la cantidad de pacientes porque tenemos el Plan REMEDIAR, que nos dan los medicamentos para enfermos crónicos (sic) (...)”

 Ahora bien, el deterioro en las políticas públicas se manifiesta claramente en estas instituciones y repercute directamente en la población. Claros son los ejemplos que manifiestan los entrevistados:

 

“Estamos trabajando muy bien en tuberculosis. Cuando se detecta Tuberculosis o Mal de Chagas, se pide un móvil a la Municipalidad y se los lleva al INE [Instituto Nacional de Epidemiología, de ahí si son chicos van al Materno [Hospital Materno Infantil], para la profilaxis, después cuando están los resultados, vamos otra vez y ahí comienzan, si tienen, un tratamiento que nosotros supervisamos acá o en las quintas, sobre todo por la medicación. Encargamos al encargado de la quinta o a alguien que tenga constancia porque los tratamientos por ahí duran 6 meses hasta que se curan.(sic) (...) (Mirta Sotelo – Agente Sanitaria)

 

A simple vista esto manifestaría una buena articulación entre las diferentes instituciones del estado. Pero al poco tiempo de realizada esta entrevista, en la salita figuraba el siguiente cartel:

 

“Sr. Vecino = Usuario de la salita:

Por pérdida de personal administrativo (desde hace 1 año) la atención de ventanilla será ÚNICAMENTE de 7.30 a 8.30 y de 13 a 14 Hs.

Quedan suspendidas las solicitudes de turnos a los hospitales y otros centros por falta de personal y falta de teléfono.

Está disposición el libro de QUEJAS

 

Queda claro que las intenciones que puedan existir por parte del personal están absolutamente coartadas por las decisiones por parte del Estado.

Por último, las apreciaciones que se puedan realizar sobrepasan las opiniones de las personas que cotidianamente trabajan y están en contacto con la población:

 

En cuanto a la atención primaria somos 2, como te contaba, y eso es muy poco y ahora me quieren trasladar, algo que nos parece increíble, dado que dejaría un espacio que una sola persona no puede cubrir.

La gente de la zona o de la Municipalidad muchas veces no conoce como trabajamos. Date cuenta que los agentes sanitarios si fuéramos más, en estas zonas y en otras la situación mejoraría, algunos profesionales de otras salas, como por ejemplo la generalista del Boquerón nos dice: “vos no sabés la necesidad que tenemos, cuando se cierra la puerta y el paciente se va yo sé que no va a hacer lo que le dije, sé que se va a venir abajo en unos días”. (Mirta Sotelo)

 

 

3. CONSIDERACIONES FINALES

 

Las migraciones, a lo largo de la historia moderna, han sido un instrumento de la economía capitalista para salvaguardar el proceso de acumulación. Este fenómeno va a actuar tanto en las áreas de expulsión como en las de atracción.

En las áreas de expulsión, en contextos de crisis, no solamente va a descomprimir la situación sino que además el envío de remesas para muchos países significa una importante entrada de dinero.

 

En las áreas de atracción, en épocas de expansión de la economía, permiten la disminución de los salarios ante la sobreoferta de trabajo y en épocas de crisis, los migrantes son utilizados como “chivo expiatorio” para justificar los problemas económicos y la falta de empleo.

 

A lo largo de la historia de Argentina y Bolivia se han suscitado procesos que han sido comunes a ambas naciones. Esta similitud deviene de la propia dinámica de la economía capitalista y de la inserción periférica de estos países, dentro del SEM.

 

Ahora bien, es evidente que existen contrastes propios del desarrollo interno de cada país devenido de procesos de construcción histórico y que le dan una impronta particular.

 

 Los flujos migratorios con orientación hacia este país evidentemente se han producido por las diferencias en el grado de desarrollo alcanzado por Argentina en comparación con Bolivia. Entendido éste por las diferencias en que se insertaron en la economía mundial y que fueron sentando las bases para la conformación de un proceso económico posterior  disímil.  

 

De esta forma, la migración boliviana se inserta en un mercado laboral en expansión, en muchos casos como mano de obra “marginal”, pero funcional para el desarrollo de la economía Argentina.

 

Si bien resulta, a primera vista redundante, la presencia de la comunidad boliviana en el partido de General Pueyrredón responde a la lógica general del país. Los antecedentes masivos se van a dar en un contexto de  crecimiento del partido y fundamentalmente de la ciudad cabecera, Mar del Plata. Inclusive profundizando aún más y continuando con los paralelismos con los procesos nacionales, esta migración se va a insertar en un momento en donde se estaba produciendo cierta movilidad social de la población migrante de principios de siglo XX, que dejó las áreas rurales y se trasladó a la ciudad.

 

El desarrollo de las actividades de horticultura, no resulta una causa fortuita, sino que en la mayoría de los casos tiene ventajas comparativas con respecto a otras comunidades migrantes, incluso con la población local, que es predominantemente urbana, ya que la gran parte de los trabajadores bolivianos presentes en la zona,  realizan la actividad desde temprana edad.

 

Por lo desarrollado hasta el momento, resulta prácticamente irrelevante explicar que con la presencia en territorio argentino han mejorado relativamente su condición de vida. El desarrollo del estado de Bienestar durante la etapa de sustitución de importaciones, incluso con la caída del mismo durante el proceso de apertura, les permitió usufructuar de los beneficios que de éste devenían, hasta el punto de modificar ciertas estrategias de vida.

 

Ahora bien, la profunda crisis recesiva de finales del siglo XX ¿ha modificado los patrones migratorios y las pautas de conducta?

 

Es evidente que a nivel nacional ya no se registran los componentes de décadas anteriores. Pero en el caso del Partido de General Pueyrredón la presencia ha continuado siendo de destacada relevancia. Si bien en el momento más álgido de la crisis (años 2001 - 2002) disminuyeron considerablemente los flujos, la inestabilidad política y económica que sufre Bolivia ha generado que dichos  movimientos se reanuden, más allá de que las ventajas económicas no sean las mismas.

 

Para la población nacional, ya no quedan ni siquiera las ruinas de las funciones que cumpliera el Estado en etapas anteriores. La nueva función que ha adquirido éste es la de asistencialista, a fin de frenar los posibles estallidos de una cantidad cada vez mayor de población excluida y pauperizada. Pero para una población que proviene de uno de los países más pobres de América Latina, los  beneficios del asistencialismo funcionan prácticamente como un salario indirecto propio de otra etapa de la historia argentina.

 

Del trabajo realizado en el campo, se desprenden una variedad de ejemplos que abonan esta teoría. El hecho de tener asistencia médica y escolar gratuita ya de por sí significa un gran paso en la mejora de la calidad de vida. Por otra parte, que exista la asistencia asidua a estas instituciones, definitivamente forma parte de un cambio en sus estrategias de vida.

Ahora bien, como contrapartida, mantienen ciertos comportamientos, en algunos casos incomprensibles para la población que convive diariamente con ellos, especialmente en cuanto a la división interna del trabajo y a las relaciones intrafamiliares. Estas son estrategias de vida producto de pautas culturales diferentes a las de la población local, y mientras se encuentren dentro de los parámetros normales de respeto a la condición humana deben ser respetadas. En definitiva al interior de la unidad familiar aportan al buen funcionamiento de la misma.

 

Asimismo, se debe destacar que existen otro tipo de comportamientos que han sido asimilados desde la cuna, como es el referido a la reproducción, que en ciertos casos se ha empezado a modificar; y en general las madres han tomado un rol activo en esas decisiones, lo que en definitiva permitiría una mejor calidad de vida para la familia.

 

Por último, se debe hacer especial referencia a la legislación, especialmente vinculada a las condiciones laborales. La migración limítrofe en general y la boliviana puntualmente no ha sido aceptada por los organismos gubernamentales y por un sector de la población nacional.  Éstos últimos, en algunos casos, por la “propaganda” que desde los medios de comunicación y desde los centros de poder se realizan, generando desconfianza y estigmatizando al que es diferente.

 

A lo largo de la historia de Argentina como estado independiente, las leyes migratorias han sido especialmente privativas para los derechos de la población limítrofe.

 

Ahora bien, sí esta población, en tiempos de crisis, es la causante de la falta de empleo, fundamentalmente por las bajas remuneraciones que perciben ¿por qué no se realiza una normativa que regule esta situación? Es evidente que lo que se plantea desde el discurso difiere mucho en la práctica. La condición de indocumentados provoca una presión sobre la misma población migrante que acepta cualquier acuerdo, en muchos casos bajo amenaza de denuncia, lo que significa no solamente percibir bajos salarios sino también trabajar en condiciones infrahumanas de cuasi esclavitud. Es evidente que ciertos sectores sacan partido de esta situación y no son precisamente ni los inmigrantes ni la clase trabajadora local.

 

Si bien la legislación en vigencia ha significado un paso adelante en los derechos de los inmigrantes, resta mucho por hacer, sobre todo si como se plantea desde el discurso, se aboga por la integración latinoamericana.

 

Tan conflictivas como siempre, tanto en las áreas centrales como en las periféricas, las migraciones seguirán existiendo mientras el  capitalismo, en su afán de perdurar genere exclusión y pobreza en ciertas zonas del planeta y por sobre todo mientras sigan siendo funcionales al proceso de acumulación.

 

 

 

 

4. BIBLIOGRAFÍA

 

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[1] Lecarotz, María Rosa y Larrosa Serrano, Melchor, (1997)“Mar del Plata. Un espejo de la inmigración”. En: Revista Meridiano. Nº 4. Bs. As.  Centro Alexander von Humboldt. Pág. 38

[2] Núñez, Ana (2000) Morfología social de Mar del Plata (1874- 1990). Bs. As. Graficart. Pág. 35

[3]   Es importante destacar que este cambio en la composición de los migrantes fue paulatino y en un comienzo no fue tan notorio por el alto impacto que había significado el arribo de las colectividades, principalmente europeas, desde finales del siglo XIX.

[4] Lucero, Patricia. (1992) Aportes al estudio de las migraciones en el Partido de General Pueyrredón en el periodo 1947 – 1980. Tesis de Licenciatura. UNMDP. Inédito.  Pág 123.

[5] Reboratti, Carlos.(1995). Migraciones y mercados de trabajo en la Argentina”. Libro blanco sobre el empleo en la Argentina Bs. As. Ministerio de Trabajo y Seguridad Social Bs. As.

[6] Año de medición de la encuesta

[7] Si  bien no sólo podemos considerar los aspectos económicos como el único motivo que impulsa a los individuos a migrar, sino que pueden surgir por otros motivos, en este caso en particular se considerará la variable económica como fundamental estrategia. Para ampliar sobre esta discusión ver Portes, Alejandro y Borocz, Joseph (1992) “inmigración contemporánea: perspectiva teóricas sobre sus determinantes y modos de acceso”. En Revista Alfoz. Madrid, Nº 91 - 92

[8] Para ampliar sobre este tema ver: Barrera, Andrés (1990). Casa, herencia y familia en la Cataluña rural. Lógica de la razón doméstica. Madrid .Alianza. Equipo Familia- P&T; “La familia en los nuevos tiempos. ¿Cambia la razón doméstica? En Iº Congreso Nacional sobre Problemáticas Sociales Contemporáneas. Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 17 al 19 de Octubre de 2001. Álvarez, Norberto y Vespucci, Guido.; “La familia: ese inestable objeto del afecto ¿Crisis, fin o cambio de la razón doméstica?”. En IV Jornadas de Investigación del Departamento de Historia, UNMDP, 24/25 de Octubre de 2002.

[9]  Si bien resulta interesante discutir acerca de los alcances teóricos que propone cada corriente con respecto al concepto de estrategias, debido a la extensión de este trabajo se omitirá dicho desarrollo. Para ampliar sobre el tema se puede ver: Grupo Calidad de Vida (1998) “Mercado de trabajo y reproducción social: Precariedad y adaptación de los hogares marplatenses”. Documento de Trabajo Nº 2. Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Mar del Plata – Torrado, Susana (1998). Familia y diferenciación social. Cuestiones de Métodos. Bs As. EUDEBA

[10] Forni Floreal, Benencia, Roberto y Neiman, Guillermo (1991). Empleo, estrategias de vida y de reproducción. Hogares rurales en Santiago del Estero. Bs. As. Centro Editor de América Latina.  Pág. 76

[11]  Torrado, Susana (2003). Historia de la familia en la Argentina moderna (1870 – 2000). Buenos Aires, Ediciones de la Flor.

[12] Forni, Floreal, Benencia, Roberto y Neiman, Guillermo. Op. Cit. Pág 113

[13] Cabe aclarar que la muestra es sesgada porque muchas de las encuestas fueron realizadas a través del los contactos en la salita. De igual manera, es destacado por los agentes sanitarios que han realizado relevamientos y acuerdan con un porcentaje muy alto de consulta en la institución.

[14] En la mayoría de los casos se trata de hermanos mayores o el padre de alguno de los cónyuges, pero también se registran casos de no parientes como es el caso de vecinos que también sirvieron de nexo para que estas familias migraran.

[15] Es pertinente  aclarar que esta es sólo una hipótesis, ya que esta situación no fue contemplada en las encuestas así como tampoco en las entrevistas.

 


 

Ponencia presentada en las VII Jornadas de Sociología de la Universidad de Buenos Aires “Pasado, presente y futuro de la Sociología”, Buenos Aires - Argentina, 5 al 9 de noviembre de 2007.






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