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Asunto:NoticiasdelCeHu 14/03 - Venezuela
Fecha:Lunes, 20 de Enero, 2003  14:12:45 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Bebida de limón

NCeHu 14/03

La oposición a la “terminator” que tenemos

 

Magaldy Téllez


 

Que la democracia se haya convertido en el grado cero de la política, como una vez lo afirmara Fernando Savater, puede constatarse en esta especie de teatro grotesco en que ha devenido la política en Venezuela, especialmente tras el golpe del 11 de abril de 2002, cuando se ha puesto en evidencia la obscena realidad de una oposición que, literalmente hablando, es la más clara expresión de la barbarie. No es, por lo tanto, ni política, ni democrática, es prepolítica y antidemocrática. Dejo constancia de que estoy refiriéndome al sector cuya vocería mediáticamente visible ha venido imponiendo el ritmo y tono de una oposición cuyo comportamiento se asemeja al de los desquiciados que ante un problema conyugal queman la casa con su mujer y sus hijos dentro.  Luego a una oposición pestilente sin liderazgo pero con fieras que a dentelladas destruyen todo a su paso para lograr su fin.

No otra cosa puede decirse de quienes vienen afirmando la imperiosa necesidad de salir del “loco que quiere destruir el país” y, fanáticamente, han demostrado estar dispuestos a destruir el sistema constitucional, el Estado, el País, para aniquilar un gobierno que no les gusta, sobretodo porque no han podido manejar a su antojo desde el ejercicio del poder económico, y no por los reales fallos políticos y de gestión gubernamental que se han cometido. No otra cosa puede decirse de los grandes medios de comunicación  que, haciendo parte de este mismo poder, se han escudado en la pugnacidad del discurso presidencial, para fabricar una matriz de opinión pública antidemocrática con sus permanentes llamados a la intervención de las fuerzas armadas a fin de lograr el derrocamiento del gobierno, para crear sucesos golpistas y sustituir los misiles en el golpe de Estado, para fabricar subjetividades proclives a la estigmatización y demonización de todo individuo, de todo grupo, de toda opinión, no sólo favorable al gobierno sino a la defensa de un orden constitucional, para revestir con mantos de héroes mediáticos a quienes atropellan la constitucionalidad, primero con el golpe de Estado, luego con el golpe petrolero mediante el cual la oposición apuntó hacia la vena yugular sin importarle el daño económico ocasionado al país y a quienes habitamos en él. Y todo ello en nombre de la democracia.

La fórmula “el fin justifica los medios” se ha apoderado de esta oposición prepolítica que revela, en cada uno de sus actos, la atrocidad apenas mostrada durante las horas siguientes al golpe de Estado del 11 de abril de 2002: en las persecuciones políticas a funcionarios gubernamentales, en los arrestos, torturas y muertes de venezolanos que resistieron ante el golpe[1], en el asedio a la embajada cubana realizado el día 12, por un grupo de la clase media dirigido por una conocida politóloga y profesora universitaria, y luego avalado por el alcalde de Chacao quien pretendió violar los derechos internacionales que rigen a las sedes diplomáticas.[2] La misma atrocidad que sigue mostrándose en el crimen cometido contra PDVSA y contra todos los ciudadanos a través de ésta, en los ataques despiadados, a través de sus bandas, a choferes que prestan el servicio de transporte público por no haberse sumado al “paro” decretado por Fedecámaras y la CTV, en las amenazas de quemar establecimientos comerciales  del este de Caracas que no se sumaran al “paro”, en el atentado del día 9 de enero contra la embajada de Argelia. Todo esto, en nombre de la democracia.

Todo esto promovido por los mismos personajes que recurren a las más variadas formas de terrorismo, que en virtud de su real gana están dispuestos a convertir el referéndum consultivo (cuya constitucionalidad es incuestionable) en revocatorio y, en verdad, en un medio más para lograr su fin.[3]  El terreno sigue preparándose para que caigan los que tengan que caer, armados sólo con la creencia en que están defendiendo su voto porque no han sabido leer en las consignas -!elecciones ya! y !vamos a contarnos!-, la trampa que tiende el golpismo en nombre de la democracia. Porque esta oposición de la que vengo hablando no sólo fabrica mediáticamente al enemigo que hay que aplastar y exterminar, sino también la fuerza de una convicción: sólo hace falta salir de Chávez (y del chavismo) para volver al reino de la democracia y la felicidad –el de la riqueza para pocos y las manos vacías para muchos -, y mientras más rápido sea, de la manera que sea, mejor. 

Esta oposición está hecha con los mismos nombres y los mismos rostros que el jueves 11 de abril de 2002 indujeron a los manifestantes para que marcharan hacia el Palacio de Miraflores, donde sabían que era inminente un enfrentamiento con los chavistas que rodeaban el Palacio,  y se lograrían los muertos necesarios para asestar el golpe; tiene las mismas garras que con el mismo y otro nombre (Ortega y Carmona, físicamente sustituido ahora por Carlos Fernández) esperaban la matanza cómodamente instalados en Venevisión, junto con Rafael Poleo y monseñor Baltasar Porras, mientras los militares golpistas hacían el mandado. Tiene los mismos nombres que desde la madrugada del 12 de abril celebraban el triunfo (cuentan que con varias cajas de licor en sus cabezas) y, al mismo tiempo, se disputaban los cargos; los mismos “abajo firmantes” del decreto de Carmona, anunciados como representantes de la sociedad civil muy bien vestidos pero desnudos de vergüenza  (Carlos Fernández entre ellos, el hoy vocero junto a Ortega de la Coordinadora Democrática), tan desnudos como el público que aplaudía tras cada atrocidad anunciada en el mismo decreto.  Los mismos que el 12 de abril en horas del mediodía celebraban en PDVSA la victoria (entre ellos Juan Fernández, el tercer vocero de dicha coordinadora, tras el golpe petrolero), antes y después del minuto de silencio por los muertos que “habían puesto”. Y todo en nombre de la democracia. Los mismos que se nombraron como ministros en el mismo acto de autoproclamación del breve dictador y los que esperaban ser nombrados el día siguiente, cuando el pueblo al que desprecian les interrumpió la fiesta.

Y, desde luego, hablo de una oposición que, como bien lo afirma Rigoberto Lanz en sus notas sobre las impresiones de la reunión que realizamos recientemente en el Centro de Investigaciones Postdoctorales de la UCV (como parte de un programa de trabajo de reflexión sobre la actual situación política del país):  (i) “oculta redes de decisiones políticas que se mueven secretamente a nivel internacional y que telecomandan a operadores circunstanciales (como los representantes de la oposición en la “Mesa de diálogo”  de la OEA, por ejemplo)”, (ii) busca desesperadamente “una salida  por la puerta de escape, pero hasta ahora todas sus maniobras se han frustrado (no porque el gobierno lo esté haciendo maravillosamente bien, sino porque la apuesta del golpe petrolero les salió mal, el “ paro” en el conjunto del país es de efecto mínimo y los partidos y grupos no se han querido desgastar dando la cara en primer plano”, (iii) contiene a la misma cúpula política “históricamente responsable de los desastres de medio siglo de corrupción e inopia, ... una curiosa mezcla de ignorancia enciclopédica con dosis variable de la subcultura de la tracalería”, y de la cual “se nutre esta psicología colectiva de rechazo gástrico a todo lo que huele a cambio”.

 

2.

 

Pero... ¿qué está dejando esta oposición? Ninguno de sus visibles voceros, directamente implicados en los actos golpistas, lo dicen. Tampoco los de otros sectores que, simpatizantes o no de las salidas por atajos, lo dicen. Pero por sus actos los conoceis. Ya no sabemos si es el la oposición golpista la que utiliza a los grandes medios privados o si es el poder mediático el que la utiliza, quizá porque son indistinguibles. Pero el caso es que con el amalgamiento entre la politización de los massmedia/la massmediatización de la política, los usos fraudulentos de la Constitución y la propaganda de guerra el panorama es este:

§               La conversión de la situación de impunidad en modelo, fortalecida con la decisión del Tribunal Supremo de Justicia, conforme a la cual lo ocurrido el 11 de abril de 2002 no fue un golpe de Estado, con indudables efectos en lel crimen cometido contra PDVSA, para la proliferación de irresponsables amparados en justificaciones fraudulentas que encubren complicidades con el golpismo (es el caso del cierre de instituciones escolares decretados por gremialistas, alcaldes y gobernadores de oposición, ejecutadas por directores de escuelas oficiales y no oficiales, del apoyo de autoridades universitarias de universidades oficiales y no oficiales a la oposición golpista con justificaciones que ni ellas mismas se creen para la suspensión de las actividades. Asimismo, el cierre parcial o total de instituciones bancarias privadas y de industrias y comercios, y el llamado a la “desobediencia tributaria”).  Pero también para las fraudulentas decisiones del Consejo Nacional Electoral, que prepara un referéndum consultivo al estilo de la democracia puntofijista en la que los procesos electorales se regían por el principio del “acta mata voto”. Una situación que, impunemente,  celebran los medios, convirtiendo a los irresponsables en vedettes de un show grotesco y continuo.

§           Un bloqueo a las negociaciones facilitadas por la OEA y otros organismos internacionales, con la finalidad de dar otros chances a salidas antidemocráticas, insconstitucionales y no electorales. Una oposición que, al tiempo que se autodefine como democrática, pide sistemáticamente y sin la menor vergüenza el amotinamiento de los militares para derrocar el gobierno.

§               Una sistemática fabricación del odio en sectores de la clase media, hacia la figura del presidente, de figuras que hayan tenido o tengan funciones de gobierno, de personas que responsablemente se enfrentan al terrorismo petrolero. Cada uno de nosotros ha sido testigo directo, televidente o lector, de casos que se repiten día a día en los cuales se arremete física y verbalmente contra ellos (en restaurantes, en clínicas, en cementerios, en vuelos aéreos, en aeropuertos, frente a sus casas), incluyendo a sus vecinos de toda la vida.  Pero leamos fragmentos del desesperado relato enviado, a la página web de aporrea, por un vecino de a Alfredo Riera (PDVSA), ante el ataque que sufriera el 9 de enero de 2002 en Los Naranjos del Cafetal: 

Realmente ha sido terrorífico ver en carne propia las acciones de unos 70 vecinos de Los Naranjos dispuestos en frente de la casa de Alfredo Riera, PDVSA. A las 7:00 p.m. pasó una moto por toda la urbanización llamando a los vecinos a una asamblea en un terreno destinado a construir una iglesia. De allí, más o menos a las 9:30 p.m. vino una cantidad aproximada de 70 u 80 personas totalmente fuera de control (...) (hasta ahora siguen gritando, son las 11:56 p.m.). Comenzaron a gritar (entre muchas otras cosas) “traidor, asesino, te vamos a sacar de allí maldito, tus hijos la van a pagar, te vamos a sacar a coñazos a  Cuba, mierda, coño de madre, hijo de puta, chavista (el peor insulto para ellos) etc., etc., y dijeron que esto no era nada para lo que le espera mañana... Realmente lo que me impresionó y más bien me aterró fue la forma en que decían las cosas. Yo creo que el Sr. Riera tiene que llamar para su protección inmediatamente a la Fuerza Armada o algún ente similar porque lo van a linchar en el primer momento que salga de su apartamento. He visto muchas cosas últimamente pero luego de esto me he quedado realmente impresionado al conocer de cerca (en el edificio de al lado) el fascismo en pleno desarrollo. Es terrorífico, hay que verlo para creerlo, ni en películas lo había visto… Realmente tenemos que darle apoyo al Sr. Riera porque de ahora en adelante tanto él como su familia está en peligro de muerte (lo digo con plena conciencia después de ver y oír lo que vi y oí). Todavía sigue el grupo de personas gritando cualquier cosa (ya son las 12:06) entre ellos niños (los que estudian seguramente con nuestros hijos porque somos vecinos) que también le dan los megáfonos para que griten groserías (si, niños gritando "maldito", etc.)

No dudo que estos vecinos también toquen cacerolas y marchen alegres en manifestaciones de la oposición, lo que es legítimo; pero ante hechos como estos no podríamos alegar ni estar tan optimistas, como algunos intelectuales, sobre el despertar democrático de la clase media. La mismas señoras y señores que marchan y tocan cacerolas, con sus niños, no han escapado a  la siembra mediática de comportamientos asociados a una subjetividad fascista. Un odio cuya proliferación en lo cotidiano muestra la eficacia del poder mediático en la conformación de la violencia contra quienes muestran su apego a la Constitución, e incluso contra quienes traen consigo el texto constitucional,  como ha sido el relatado por una muchacha a la cual se le cayó de su cartera cuando iba a pagar su cuenta en un automercado del Este caraqueño, y varias señoras comenzaron a gritarle chavista... chavista.... vete de aquí y no vuelvas más porque te vamos a matar!!!! 

Porque la difusión sin tregua de información falsa, el uso continuo de slogans anticomunistas trasnochados para infundir miedo en sectores de la clase media, las opiniones sistemáticas parcializadas e incendiarias de entrevistadores y entrevistados, han tenido indudables efectos en la construcción mediática de una subjetividad proclive al odio hacia los millones de pobres que apoyan a Chávez, al ejercicio de la violencia individual o colectiva entre quienes adversan y quienes defienden al gobierno, a la aniquilación de “el otro”, especialmente en la figura los pobres, los habitantes de los barrios marginales, los excluidos que esta misma sociedad ha producido y que los grandes medios construyen, con fines políticos, como los “bárbaros”, los “delincuentes”, el “lumpen”, las “hordas”, los “sucios”, los “malolientes” y, por extensión, “los chavistas”. Lo hemos leído en la prensa, en las invitaciones de asociaciones vecinos para “aprender a defender nuestra seguridad” (aprendiendo a elaborar bombas molotov o armas de fuego, no a decir buenos días al vecino no mucho menos a convivir democráticamente), lo hemos escuchado en la TV, en la boca de nuestros compañeros de trabajo, de estudio,  y de nuestros vecinos.

§               Un clima de guerra cuya preparación ha requerido técnicas de intoxicación subliminales y no subliminales, como la del aturdimiento con  mentiras insistentemente repetidas hasta que estas se descubren como tales y aparecen nuevas mentiras. Expertos en manejo de estas técnicas son cómplices de esto, tanto como periodistas (a los que no les cabe esta denominación) que se hacen eco de las mentiras, repitiéndolas y adoptándolas como guardianes de la oposición, mientras silencian otras que contravienen los efectos buscados. Sin informaciones contrastadas y contrastantes, sin equilibrio informativo, sin responsabilidad ante el país, nos encontramos con una mayoría de grandes medios de comunicación absolutamente alejados de ser veraces, democráticos y plurales.  La obscenidad se ha apoderado de ellos y, sin reparos, de quienes conducen determinados programas de opinión y narran determinados noticieros. Sus nombres, no hacen falta.... por sus comentarios los reconocereis. Mienten y seguirán haciéndolo, con la información que ofrecen y con las pruebas que muestran como “la realidad”. Continúan y continuarán ofreciendo un show mediático de la oposición terrorista que, para decirlo con palabras de Lanz,  “necesita dosis crecientes de dramatización: sin calles ensangrentadas y ambulancias resonando, el show se vuelve cacofónico y aburrido”. Si alguien duda del totalitarismo massmediático, aquí tiene un modelo insuperable a estudiar. [4]

Me he referido, pues, a una oposición cuya debilidad de liderazgo acompañada con la fuerza del poder mediático, constituye no sólo el mayor de los obstáculos para una salida democrática, constitucional y electoral a la crisis política que hoy enfrentamos, sino una amenaza para llevar adelante los reales procesos de democratización económica, social, política, cultural y educativa. Por esto, hace falta que resuenen en esta tierra y en el mundo entero, las palabras del comunicado “Solidaridad desde Uruguay” firmado por artistas y escritores, que me permito transcribir aquí:

Venezuela está siendo gravemente amenazada por quienes:

·   En nombre de la democracia, desconocen la voluntad de la mayoría de los ciudadanos, limpiamente expresada en las urnas;

·   en nombre del orden, crean un clima de caos;

·   en nombre de la libertad de expresión, manipulan a su antojo a la opinión pública nacional y mundial, mintiendo que es una sangrienta dictadura el gobierno actual, que no tiene ni un solo preso político;

·   en nombre de la patria, y envueltos en la bandera, actúan al servicio de los señores del petróleo que han decidido apoderarse de la riqueza petrolera de Venezuela.[5]

 

Que resuenen!, sí. Entre otras razones, porque aprovechando la corta memoria que nos caracteriza, y en nombre de la democracia y de la libertad, andan ciertos intelectuales venezolanos batiendo la bandera de ¡elecciones ya! y ¡vamos a contarnos, apoyando el “paro petrolero”, promoviendo el “paro educativo”, participando activamente en la “Coordinadora Democrática”, como si no hubiera quedado testimonio alguno  de su eufórico y adulante saludo al gobierno de facto, de abril. Para muestra, basta un botón, les invito a hacer un ejercicio: Busquen los firmantes de un comunicado que ocupa las tres cuartas partes de la página D/5 del diario El Nacional, del día sábado 13 de abril bajo el obsceno título “LA SOCIEDAD CIVIL SALUDA EL RENACIMIENTO DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA”, que comienza diciendo: “Nosotros, ciudadanos y representantes de diversas organizaciones de la sociedad civil venezolana, nos dirigimos a la opinión pública nacional e internacional para plantear lo siguiente:” Y continúa con cinco puntos, los dos primeros de los cuales ponen al desnudo la cínica máscara de los abajo firmantes y definen el tono de los siguientes tres. El primer punto dice  que el 11 debe ser calificada como “una jornada de victoria y dolor”... de “luto y alegría”, que “será recordado como el día del coraje cívico, de la Sociedad Civil... en memoria de los ciudadanos cuyo sacrificio fue el precio de la libertad”. El segundo: “La sociedad civil reconoce la legitimidad democrática del nuevo Presidente provisional de la República de Venezuela, Dr. Pedro Carmona Estanga, por cuanto su designación es producto de una acción del pueblo Venezolano sustentada en el artículo 350 de la Constitución aún vigente”. [6]

Todavía siento escalofríos ante lo que había llegado e impunemente comenzaba a ser reconocido como democrático por un conjunto de “bárbaros civilizados” que se han sentido titulares propietarios de la sociedad civil, mientras la inmensa mayoría de venezolanos estaba, al menos después del grotesco acto de juramentación del presidente provisional y nombramiento de algunos ministros y altos funcionarios, haciéndose miles de preguntas sobre la legitimidad democrática que estos bárbaros avalaban sin más; mientras en el pueblo llano crecían las manifestaciones exigiendo la libertad del presidente derrocado y se  pedía verlo para que anunciara su renuncia delante del pueblo que lo había elegida. Mientras se han habían desatado persecuciones, atropellos y detenciones, mientras iba acrecentándose un confuso e impredecible ruido de fondo: la de millones de venezolanos que reclamaban la restitución del hilo constitucional y de la democracia... y lo lograron... esos millones que siguen siendo despreciados por las cúpulas económicas y políticas, y por cierta intelectualidad. Porque el 13 de abril, como ha escrito Stefanía Mosca, “fueron ellos  (pobres, lumpen, borrachines y otros epítetos nada edificantes y muchos menos incluyentes),  los venezolanos que han sobrevivido a la rapacidad de los que han ejercido el poder en Venezuela, ellos, contra todos los pronósticos, recuperaron el hilo constitucional, es decir, este sistema de libertades. Increíble que aún persistan y sean tantos y tan valerosos que luchan contra aquello que más los seduce: sus televisores. Son pobres, marginales, es cierto. Es probable que ellos no puedan construir el país solos. Pero sin ellos ya más nunca habrá República.[7]

Todavía siento náuseas ante aquella y similares declaraciones que,  con  un mismo formato, repetían el coro de voces cantadas en un solo tono y han venido secuestrando las palabras democracia, libertad, sociedad civil, ciudadanía, para hacerse de ellas y acomodarlas a su antojo y cometidos. A sus voces, a sus firmas, entonces y ahora les calza la figura que Rafael Argullol define como el “bárbaro civilizado” que, producto de la civilización altamente tecnológica, consumista y masificada, se caracteriza por el “embotamiento de la sensibilidad” (expresión tomada de Baudelaire).

Entonces y ahora nos es preciso saber reconocer la mentira como mentira. Que todo sectarismo ciega... es indudable. El antichavismo de quienes forman esta intelectualidad que encarna la figura de “bárbaros civilizados”, no deja de ser sectarista.... la prueba más palpable es que estuvieron muy apresurados en ser parte de los primeros aduladores del día siguiente en que un presidente y un gobierno provisional se instalaron como producto de un golpe de Estado. Cualquier oposición democrática debería tenerlo en su memoria.

Y, desde luego, cualquier oposición democrática, ante la oposición que he intentado describir, debería tener presente la sentencia nietzcheana cuando decía que el mundo se parece al hombre en que tiene un trasero y que por eso hay tanta mierda en el mundo..., razón por la cual  hay que darle dignidad filosófica al sentido del olfato ... para saber oler la mentira como mentira. Una excelente sentencia para que la oposición democrática en Venezuela se deslinde sin ambigüedades y comience a tomar las riendas para darle otro tono y otros sentidos a la democracia que queremos, comenzando por un debate serio de lo que decimos cuando decimos democracia, actuando democráticamente, aquí y ahora en este País que, al filo de la navaja, reclama liberarnos de los sectarismos para sortear la atrocidad que nos acosa de diversas maneras.



[1] Tal y como lo reseña Margarita López Maya, en su artículo “Venezuela en la encrucijada”, el informe anual (2001-2002) registra la violación de los derechos humanos de los venezolanos durante las 48 horas del gobierno de facto de Carmona. Entre otros: “73 muertes, por lo menos 40 por motivos políticos; 5 torturados por motivos políticos; 100 personas resultaron heridas por armas de fuego; persecución política a funcionarios caídos y cerco informativo por parte de los medios de comunicación vulnerándose los derechos de expresión e información”.

[2] De esta barbarie de la famosa “sociedad civil” construida por intelectuales y medios de comunicación, frente a las “turbas” representadas por los habitantes de los barrios seguidores del gobierno, quedó testimonio en vídeo de Venezolana de Televisión.

[3] Me comentaba recientemente un taxista que había escuchado al Alcalde Capriles Radonsky decir que el 3 de febrero (un día después de la fecha programada por el ilegal e ilegítimo consejo nacional electoral) el “pueblo” se movilizará a Miraflores; le comenté que eso quería decir: que si ganan irán a ocupar un gobierno que no les corresponde, pues constitucionalmente el referéndum consultivo no es revocatorio, y que si pierden también irán a reclamar un fraude (ya que no se plantean la posibilidad de perder el consultivo). Bueno, me respondió el taxista el mismo Alcalde dijo que en esta nueva marcha: “caerán los primeros pero los de atrás seguirán...”. Es para creerle al taxista... el 11 de abril hicieron lo mismo ... pero hacia el Palacio de Miraflores siguieron los que en la marcha no estaban delante ni detrás sino escondidos y a distancia, preparando el momento de celebrar el zarpazo.

[4] Recomiendo, al respecto, la lectura de los artículos “La mediocracia”, de Pablo Antillano, “Manual del perfecto amarillista”, de Roberto Hernández Montoya, a los cuales se puede acceder en la página web de Venezuela Analítica. 

[5] Sus firmantes: Coriún Aharonian, Mario Benedetti, Fernando Butazzoni, José Carbajal (el Sabalero), Leonardo Croatto, Eduardo Espina, Eduardo Galeano, Nelly Goitiño, Leonilda González, Héctor Guido, Mario Jacob, Daniel Lagarde, Ricardo Lanzarini, Carlos Liscano, Manuel Martínez Carril, Leo Maslíah, Alicia Migdal, Numa Moraes, Rubén Olivera, Armando Olveira, Graciela Paraskevaidis, Rodolfo Panizza, Octavio Podestá, Diana Reches, Jorge Risi, Mauricio Rosencof, Lala Severi, Walter Tournier, Horacio Verzi, Daniel Viglietti, Idea Vilariño.

[6] Elías Santana, Ruth Capriles, Vilma Petrash, Francisco Kiko Bautista, Vladimiro Mujica, Jesús Torrealba, Orlando Urdaneta, Leonardo Pizzani, Tomás Páez, Fernando Ochoa Antich.

[7] En su artículo “La fiesta de los animales”, al cual puede accederse en la página web de Venezuela Analítica.