Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 9141 al 9160 
AsuntoAutor
510/07 - El MoNaRe Noticias
511/07 - Individuo Noticias
512/07 - ARTISTA Y Noticias
516/07 - 8° Congre Noticias
513/07 -Seminario Noticias
517/07 - SOBRE EL Noticias
518/07 - DECLARACI Noticias
519/07 - DECLARACI Noticias
521/07 - XVII Conv Noticias
522/07 - GEO-DEFIN Noticias
520/07 - Pre-ENEG Noticias
523/07 - PARTICIPA Noticias
Presentación libro Fernando
524/07 - LA PRIVAT Noticias
terribles.....GEO- Pablo Bi
526/07 - Revés em Noticias
527/07 - Bienvenid Noticias
525/07 - Argentina Noticias
529/07 - Cincuenta Noticias
528/07 - La crisis Noticias
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 9388     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 523/07 - PARTICIPACIÓN Y FUNCIÓN DE LOS CONTRATISTAS RURALES EN UN SECTOR DE LA PAMPA CORDOBESA
Fecha:Viernes, 15 de Junio, 2007  21:06:40 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticiasdelcehu @..................ar>

NCeHu 523/07
 

PARTICIPACIÓN Y FUNCIÓN DE LOS CONTRATISTAS RURALES EN UN SECTOR DE LA PAMPA CORDOBESA

Consecuencias socioterritoriales[i][1]

 

Andrea D.V. Rivarola

Rita A. Maldonado

Ricardo O. Agüero[ii][2]

 

Fundamentos

La evolución del sector agropecuario pampeano durante el Siglo XX se enmarca dentro de un proceso de concentración de la producción primaria, caracterizado por el traspaso de la agricultura tradicional a la agricultura industrial. Este proceso de concentración económica ha producido cambios organizacionales y tecnológicos que impactaron directamente en la estructura agraria pampeana, manifestándose claramente en el último Censo Nacional Agropecuario del 2001 donde los datos muestran que el número de establecimientos agropecuarios (EAPs) en la región pampeana se redujo en un 30% entre 1988 y 2002. Esta disminución fue acompañada a su vez por un aumento de la tenencia de la tierra bajo el sistema de arrendamiento, contrato accidental y aparcería, pasando del 35% al 44% en el período intercensal 1988-2002. En términos de superficie de las EAPs el cambio es aún más relevante, pasando los arreglos contractuales a representar el 50% de la superficie en explotación en la actualidad, en comparación con el 39% del 1988 (Brescia y Lema, 2004).

En la nueva y moderna estructura organizativa del sector productivo agrícola pampeano, subordinado e integrado cada vez más al capital, sentó las bases que reafirmaron al contratista capitalizado en maquinarias, también conocido con el nombre de “contratista rural”, como un sujeto capaz de incursionar en el terreno productivo bajo diferentes formas de arreglo, entre estas comienza la expansión del contrato accidental como una nueva forma de arrendamiento. La emergencia de este nuevo sujeto productivo ocasionó una importante modificación estructural en la producción agraria con peso de los sectores medios y la instauración de sistemas productivos de gran flexibilidad (Forni y Tort, 1991).

Dicha figura laboral, que se caracteriza por poseer como factor productivo de capital equipos de maquinarias agrícolas, conforma a su vez dos tipos de agentes productivos diferentes: los “contratistas de servicios”, que prestan servicios de laboreo y cosecha a terceros, y los “contratistas de producción”, o “contratistas tanteros”, que alquilan campos casi siempre por un lapso no mayor a un año –arrendamiento accidental– y lo trabajan por su cuenta. Este último agente en sí es un arrendatario transitorio que arrienda campos por un tiempo limitado y le paga en general un porcentaje de la producción al dueño del predio. Pero, a su vez, los dos agentes productivos mencionados pueden ser dueños de explotaciones –y en muchos casos lo son– y por lo tanto investir también la figura de productores agropecuarios. Es más, pueden combinar ambas figuras de contratistas rurales, o sea, desempeñarse como “contratistas de servicios” y “contratistas de producción”, e incluso reunir las tres figuras de productor, de contratista de servicios y contratista de producción en una sola persona. Aparte de la riqueza de combinaciones en actividades laborales que puede desempeñar el contratista rural, lo que está indicando una fuerte fluidez de trabajo hacia la búsqueda de optimizar su capital, también corresponde destacar la dinámica de sus actividades al pasar eventualmente de un desempeño laboral a otro, a medida que se le van presentando mejores oportunidades de utilización plena de su equipo de maquinaria y de incrementar sus ganancias en general.

Durante las últimas décadas los contratistas se han convertido en el factor trascendental dentro del sector agropecuario, transformaron el esquema de la empresa agropecuaria, no sólo por las labores que prestan (recolección, siembra y fumigación, entre otros) y cosechando el 70 por ciento de los granos que se siembran en el país, sino que también han permitido que los pequeños y medianos productores que no lograron capitalizarse, al aplicarse la política económico-productiva neoliberal, pudieran al menos mantener sus explotaciones e inclusive retener la propiedad de la tierra.

Con respecto a la historia de la conformación de esta fuerza laboral en la Región Pampeana, la mayoría de los autores que han estudiado estos agentes productivos (Barsky, 2001; Llovet, 1994; Pucciarelli, 1993; Lódola, 2003) coinciden en que tuvieron su origen en la mecanización especializada que requerían los cultivos y que no pudo afrontar el propietario de la tierra por la elevada inversión o por la escala reducida de su predio, en las décadas de 1940 y 1950. También, porque algunos orientaron sus inversiones hacia los bienes en maquinarias, a través de políticas crediticias favorables a la mecanización aplicadas por el Estado y que por medio del contrato de servicios lograban obtener rápidas ganancias. Sumándose en este período el inicio de profundos cambios tecnológicos y el incremento paulatino y sostenido de la producción agrícola. Todas estas instancias van a favorecer la consolidación e incremento de los prestadores de servicios, que por cierto tienen una procedencia de lugar netamente rural.

En la actualidad, con la intromisión profunda del capitalismo avanzado en la economía agropecuaria, se han convertido en el motor imprescindible que impulsa y permite el espectacular ritmo productivo pampeano. Es difícil conjeturar la evolución a futuro de esta fuerza laboral, pero es de suponer, por su alto grado de especialización en las labores agropecuarias, la sostenida capitalización y la proliferación cada vez más acentuada del “contratismo de producción”, que el rol del productor agropecuario se desdibuje cada vez más y la estructura agraria actual, impulsada por estos agentes, siga sufriendo profundos cambios fundiarios y sociales.

En lo que respecta a las zonas pampeana y extra-pampeana de la provincia de Córdoba no han sido ajenas a todo este proceso de cambios estructurales, intensificación de la agricultura capitalista, modificación del patrón geográfico y técnico de producción, con nuevo procesos de territorialización. Es por ello que el presente trabajo consiste en el estudio de los contratistas de servicios y los contratistas capitalistas y la actuación de los gremios que aglutinan a esta fuerza laboral. Todo ello centrado sobre las consecuencias modificatorias que esta actividad contribuye a desencadenar a nivel socio- territorial en un área relativamente pequeña ubicada en el sector noroeste de la pampa cordobesa, que comprende las localidades de Alcira Gigena y Berrotarán y sus respectivas áreas rurales de influencia.

 Estas dos poblaciones se ubican en forma casi contigua en el sector norte del Dpto. Río Cuarto de la provincia de Córdoba, en el borde NO de la Región Pampeana, sector correspondiente a la pampa subhúmeda en contacto con las Sierras de Comechingones (Figura 1). El tipo de explotación que se lleva a cabo en esta zona rural se puede caracterizar como de actividad mixta con predominancia de la agricultura, pero con valores productivos intermedios, en concordancia con su ubicación periférica dentro de la llanura pampeana.

 

Figura 1: Localización del área de estudio

Objetivos y Metodología

Los objetivos propuestos para esta investigación sobre los contratistas de servicios y contratistas capitalistas son los siguientes:

l        l       Conocer la estructura familiar.

l        l       Captar la evolución y características locacionales.

l        l       Establecer la magnitud de su perfil económico.

l        l       Detectar el origen de esta actividad y el área de desempeño laboral.

l        l       Investigar el perfil socio-laboral del contratista y sus familiares.

l        l       Indagar sobre el perfil laboral de los trabajadores dependientes del contratista.

l        l       Indagar sobre las entidades gremiales del sector y su relación con estos agentes productivos.

l        l       Precisar la incidencia de sus actividades a nivel territorial.

En relación con la metodología empleada para la elaboración de esta investigación, ésta se puede resumir en los siguientes términos:

l        l       Es un estudio de caso eminentemente empírico, donde el trabajo de campo se torna central, a fin de obtener una información de primera mano, que no se puede captar a nivel de información de análisis generales.

l        l       Se eligieron pequeñas “unidades territoriales” donde resulta factible medir empíricamente las variables que nos interesan.

l        l       Se realizo una “encuesta por muestreo”, sesgada en la medida en que hubo una selección previa sobre a quién entrevistar y, por lo tanto, no aleatoria.

 

Análisis de las encuestas realizada a contratista de servicios de las localidades de Alcira Gigena y Berrotarán

Ante todo, corresponde especificar que las entrevistas efectuadas en la presente encuesta se aproximaron al 20% del total del universo de contratistas de servicios que residen en el área de estudio.

 

Estructura familiar, nivel de instrucción y características locacionales del contratista

l        l       En el aspecto de la estructura familiar de los contratistas de servicios prevalece la familia tipo de 4 integrantes, con predominio de hijos varones (edad promedio 17 años) que realizan la misma actividad del jefe de familia. La edad promedio de los contratistas Jefes de Familia es de 49 años y fluctúa entre los 46 y 51 años; esto indica que la jefatura de la fuerza laboral de los hogares encuestados es madura.

l        l       Nivel de Instrucción: como se observa en cuadro 1 el grado de Instrucción general alcanzado y particularmente de los contratistas jefes es más bien limitado.

 

Cuadro 1: Nivel de Educación del Contratista y su grupo familiar

 

Primaria

Secundaria

Terciaria/Univ

Jefe de Flia.

69.5 %

30.5 %

-

Resto del NF

47 %

47 %

6 %

 

l        l       Características locacionales: Existe una predominante localización urbana de los contratistas (93%), solidez como propietarios y un aceptable confort de las viviendas. Una gran mayoría proviene de la zona rural. En cuanto a las causas que motivaron el cambio de residencia han sido en su mayoría por dificultades económicas, del cual se deriva en muchos casos el nuevo emprendimiento laboral como contratistas, en menor medida las educativas y por mejorar la comodidad.

 

Perfil económico de los contratistas de servicios

En la tipología general de los contratistas rurales distinguimos dos variantes principales, según el agente desarrolle una sola actividad agrícola productiva o más de una. El primer caso incluye a los dos tipos centrales de contratistas y en el segundo caso, se incluyen las cuatro posibilidades de combinación de actividades que pueden desarrollar los mismos (Cuadro 2).

 

Cuadro 2: Tipología general de los contratistas rurales

Una sola actividad agrícola productiva

Contratista de servicios

Contratista de producción

Más de una actividad agrícola productiva

Contratista de servicios y productor agropecuario

Contratista de servicios y contratista de producción

Contratista de servicios, contratista de producción y productor agropecuario

Contratista de producción y productor agropecuario

 

En nuestra investigación resultaron que el 61,5% de los encuestados son contratistas de servicios puros y el 38,5% son contratistas de servicios con más de una actividad económica. De este último porcentaje se desprende que el 15,5% de los contratistas de servicios son también productores agropecuarios y el 23% son contratistas de servicios, contratistas de producción y productores agropecuarios.

 

Desempeño de los contratistas de servicios que desarrollan más de una actividad económica en el sector agropecuario

l        l       Desempeño como productores agropecuarios: la totalidad son propietarios, predominan las pequeñas explotaciones con una superficie promedio de 81 has. El 40% de los establecimientos se dedican exclusivamente a agricultura y el 60% restante realizan una actividad mixta.

l        l       Desempeño como contratista de producción: El contratista de producción es aquel que adquiere el uso y goce de un predio por un tiempo limitado, acorde con la actividad productiva. Generalmente, el tiempo de contrato puede ser dos cosechas o un ciclo agrícola. En este caso predominan las grandes explotaciones y alcanzan un tamaño promedio de 962 has., con un mínimo de 500 y un máximo de 1500 has. Son contratista que invierten, se expanden, alquilan y explotan campos más chicos (entre 50 y 100 hectáreas), pertenecientes a pequeños productores que migraron a los pueblos, compran herramientas y se tecnifican para su propia actividad y al mismo tiempo, prestan servicios. Es decir son contratista de mediana escala con un alto poder económico, por el nivel de inversión que deben realizar.

 

 

 

 

 

Disponibilidad de equipamiento y manejo tecnológico

Los contratistas a través del tiempo se han transformado en un sector altamente profesionalizado, en relación directa con las exigencias propuestas por el avance y desarrollo tecnológico del sector agrícola al que le presta servicios.

 Un dato que corrobora esto es que el parque de maquinarias que utilizan los prestadores de servicios de cosecha y siembra no supera los diez años y está en los mejores estándares internacionales. A juicio de los contratistas de servicios encuestados, el 61,5% de las empresas poseen un buen nivel de equipamiento.

l        l       Maquinarias disponibles y perspectivas: La mayoría de los contratistas de servicios cuenta con 2 a 3 tractores por empresa. Son de potencia media y con una antigüedad elevada. El 38,4% de los contratistas poseen sembradoras directas de grano grueso. La totalidad poseen máquinas cosechadoras de granos –una unidad por empresa– con una potencia promedio de 185 Hp. Tanto las sembradoras como las cosechadoras no superan los diez años de antigüedad y en algunos casos son de última generación con equipamiento de alta tecnología.

Estos datos se corresponden con los logrados por Lódola y Fossati (2003) sobre los contratistas de servicios en la provincia de Buenos Aires donde la mayor parte de la inversión se realizó en cosechadoras, constituyendo el 37% de la inversión total del sector, seguida por equipos diversos (17%), sembradoras directas (11%) y tractores (11%)", según consigna la encuesta.

Muchas veces, el profesionalismo es sinónimo de confianza ya que un productor está depositando en un tercero el esfuerzo de todo un año, por lo tanto muchos de los contratistas tratan de optimizar el servicio que prestan a través de una mejora del parque de maquinarias. En el caso de los encuestados el 77% piensa comprar ó adquirir maquinarias.

 

 

Del total de las empresas, el 61% piensa cambiar las herramientas y sólo el 16% piensa acrecentar.

 

 

 

Tipo de servicios, nivel de ingreso y zona de trabajo

El perfil y las características de los contratistas hoy están muy vinculados al tipo de demanda que tienen. En el área de estudio el 30% de los contratistas prestan servicios de siembra directa de grano grueso (soja y maíz) y la totalidad de los encuestados realizan cosecha de granos, ya sea grano fino y/o grueso. Las características más sobresalientes en este rubro son:

l        l       Forma de pago por tipo de trabajo realizado: Los precios de servicios de cosecha se pautan habitualmente por hectárea o un porcentaje (generalmente el 8%) del valor de pizarra del grano, cosechado y puesto en camión. En nuestra investigación surge que el 62% de los contratistas cobra un monto fijo por hectárea trabajada; en este caso, quintales fijos por ha, y el 38% cobra por porcentaje de la producción. En la siembra cobran un monto fijo en pesos por hectárea, el promedio ronda los $ 55/ha.

l        l       Cantidad de Has. Trabajadas por ciclo de cultivo y al año: Las has. anuales trabajadas promedia las 1690 has. Desagregando por ciclo de cultivo, hallamos que el cultivo de invierno ocupa el 28.5% del total de hectáreas y el cultivo de verano promedia 71.5% de la superficie trabajada.

l        l       Los costos de producción en relación con la ganancia en bruto están alrededor de un 10 por ciento encima de los que se manejaban la campaña 2005/06, algo que se repitió con los insumos y algunos bienes de capital. Según la opinión de los contratistas encuestados, en la cosecha el costo del trabajo asciende al 45 ó 50% de las ganancias, mientras que para la siembra el costo es un poco menor (40%). De todos modos, este incremento está atenuado por las buenas cotizaciones de los granos por la disminución de la producción agrícola en Estados Unidos y América Latina de los dos últimos años.

l        l       Zona de trabajo: el 38,5% de los contratistas trabaja exclusivamente en la zona donde vive (Alcira Gigena-Berrotarán); el 15,5% trabaja fuera y en la misma zona; y el 46% trabaja exclusivamente fuera de la zona, en provincias como Córdoba, La Pampa y Salta. Para ampliar la zona de trabajo y la cartera de clientes los contratistas recurren generalmente a las redes sociales ya establecidas con anterioridad con productores amigos, que sirven de nexo entre ambas partes.

 

 

 

 

Perfil socio-laboral del contratista y familiares

Aparte de ser importantes demandantes de maquinaria agrícola, los contratistas también ocupan una buena cantidad de mano de obra, ya sea familiar en el cual se observa que el peso laboral de los jefes de familia es pronunciado (Figura 2).

 

Figura 2: Composición de la fuerza laboral familiar y trabajadores dependientes

del contratista de servicios

Los familiares que trabajan con el contratista se desempeñan principalmente como operadores especializados en maquinarias: tractoristas y maquinistas (60%), como capataz o encargado el 10%, el 20% de los trabajadores realiza todo tipo de tareas y el 10% realiza tareas administrativas. Todos reciben un porcentaje (7%) del trabajo total que se realiza en cada campaña ó período laboral.

En cuanto a los trabajadores dependientes del contratista hay una mayor proporción de trabajadores permanentes que trabajadores transitorios. Cada contratista tiene un promedio de 2 trabajadores y la residencia de los mismos coincide con la residencia del empleador. El 80% de los empleados son operadores especializados, con un promedio de tiempo de contratación para los temporales de 6 meses al año. El 20% restante se dedica a trabajos generales, con un promedio de contratos de 3 meses.

 

Vinculación social-gremial y problemáticas que afectan al contratista de servicios

l        l       El nivel de vinculación o relación entre los contratistas: el 54% expresaron tener poca ó nula relación con sus colegas. Tanto en la localidad de Alcira Gigena como en Berrotarán, los contratistas manifestaron no estar afiliados a ninguna institución gremial, ya sea a nivel provincial como nacional.

Esta situación regional concuerda con la que se manifiesta a nivel nacional donde los cambios producidos en el sector agropecuario, en las últimas décadas, hacen que se revea el papel de las entidades gremiales y corporativas que mediante una adecuación a esta nueva realidad deben ocuparse de los intereses de los contratistas rurales. A nivel nacional se considera que existen unos 15 mil contratistas en todo el país y sólo unos 4 mil están organizados gremialmente y no es porque no tengan problemas que abordar, sino que la cuestión pasa porque es difícil organizarlos, por el descreimiento en las organizaciones corporativas durante las últimas décadas que no supieron adecuarse al nuevo esquema productivo y a las nuevas necesidades de cada sector (Benencia y Flood, 2002; Scaletta, C. 2006) y por el marcado individualismo que se observa en los agentes entrevistados.

En este contexto las entidades gremiales existentes debieron reestructurarse y al mismo tiempo surgieron o se consolidaron nuevas entidades más específicas, identificadas con la búsqueda de una mayor eficiencia económica. En el caso de los contratistas rurales surge la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (FACMA) que es la entidad que núclea a las asociaciones, cámaras y centros de contratistas de Cosecha, laboreo de suelos, siembra y fumigación de nuestro país, es una organización que surge 1986 con sede Casilda, y está compuesta por 7 agrupaciones de distintas provincias. En el caso particular de la provincia de Córdoba se encuentra la Asociación de Trilladores del Centro de la Provincia de Córdoba (A.T.C.P.C.) con sede en la localidad de Almafuerte. Los objetivos del FACMA son:

§         §         Gestiones oficiales ante el Gobierno Nacional y los Gobiernos Provinciales, Municipios o Comunas, Sindicatos, Entidades Intermedias

§         §         Brindar asesoramiento de profesionales especializados en el tema

§         §         Elaborar antes del inicio de cada campaña, los Costos y Precios Orientativos de Cosecha y Laboreo

l        l       Problemáticas en el sector: los cambios impositivos, normativas de transito en las rutas, abastecimiento de combustible, negociaciones para mejorar el acceso al crédito para la renovación de maquinarias, son algunos de los puntos de la agenda que hoy preocupa al sector. En el caso de las normativas de tránsito se ésta solicitando ampliar el ancho de la maquinaria permitido para circular que actualmente es de 3,50 a 3.90 metros, teniendo en cuenta que ya hay muchas rutas que son de 4,00 metros, y sabiendo que a veces el traslado por carretón se vuelve mas peligroso que una maquina andando a 15 Km. por hora. El nivel de siniestralidad por el transito de cosechadoras y otros equipos es muy bajo.

En lo referente a la gestión de temas impositivos, la principal problemática es que los contratistas trabajan a un porcentaje ó quintales fijos/ha de la cosecha. Muchas veces la única forma de cobrar es llevarse el grano. En el marco de las medidas para combatir la evasión y la venta de cereal en negro, la AFIP restringió esa operatoria y el FACMA está gestionando una metodología que mediante un contrato permita hacer una suerte de pase simultaneo; donde el productor entrega el cereal al contratista pero lo deja depositado en el acopio, entonces el contratista recibe el certificado de deposito y el formulario que corresponde.

 

Desempeño de los contratistas de producción en las localidades de Berrotarán y Alcira Gigena

 

 

 

El desarrollo capitalista en el agro y el impacto de la economía de escala asociadas a la agriculturización, ha desencadenando la aparición de un nuevo agente en la estructura productiva pampeana que son los contratistas de producción ó contratistas capitalistas y su figura es cada vez más relevante en la actividad agrícola. El contratista de producción se caracteriza por ser poseedor de capital y por una organización productiva flexible, que le permite adaptarse rápidamente a los cambios producidos en el sector.

La organización flexible se refiere básicamente a la tenencia de la tierra a través de contratos agrícolas accidentales, que permite ampliar la escala productiva sin necesidad de realizar una fuerte inversión en la compra del factor capital “tierra”. Históricamente la figura del contratista de producción deviene de aquel sujeto poseedor de maquinarias que presta servicios a terceros, en la actualidad contempla además a productores tradicionales (pequeños, medianos y grandes) propietarios o no, que en la búsqueda de un escala ampliada como meta para asegurar su lugar en el esquema productivo, disponen de superficie tomada a través del contrato accidental.

 El contrato agrícola accidental consiste en la relación jurídica agraria en virtud de la cual el sujeto agrario titular del dominio lo cede accidentalmente por razones de necesidad del momento a un tercero para que éste proceda a su explotación agrícola por un número de cosechas limitado (no superior a los dos años), comprometiéndose a abonar por el producto de las cosechas convenidas un precio en dinero o un porcentaje de los beneficios obtenido (Preda, 2000)

 Se analizaron en esta categoría tres contratistas capitalistas que se iniciaron en la actividad sin ó muy pequeña superficie en propie­dad, y mediante la adopción de determinadas estrategias produc­tivas hoy se encuentran operando explotaciones de 1.000 ha o más mediante contratos de renovación anual.

En cuanto a la composición familiar predomina la familia tipo constituida por el matrimonio y dos hijos, cuya edad promedio no supera los 15 años. La jefatura de la familia se caracteriza por ser adultos jóvenes, con una edad promedio de 41 años. En la actualidad todos residen en las áreas urbanas de sus respectivas localidades, pero su procedencia es de la zona rural y un caso que proviene de otra localidad (Reducción). Los motivos principales que originaron el cambio de residencia ha sido la educacional y en por razones laborales.

El nivel de instrucción, a diferencia de los contratistas de servicios, en general es completo, con jefes de familia profesionales universitarios y esposas con instrucción secundaria y terciaria, en el caso de los hijos se encuentran realizando el nivel medio.

 Las unidades productivas categorizadas en este segmento responden a una lógica productiva con directa participación de los productores responsables en la toma de decisiones y en las tareas laborales, sólo dos casos poseen actividades complementarias (comercio de insumos agrícolas, comercio de almacén), por lo tanto los encuestados componen la clasificación por un lado de contratistas de producción y productor agropecuario clásico y por otro son contratistas de producción, productor agropecuario y otra actividad urbana (act. Comercial). Cabe aclarar que no se encontró en el área de investigación la categoría de contratista de producción puro.

Los sujetos entrevistados podrían identificarse como empresario capitalistas de origen agropecuario, ya que provienen de familias con padres formados en la producción agraria. Jurídicamente estos contratistas conforman sociedad con familiares (padres y hermanos) y no familiares, obteniendo el capital para iniciarse en esta actividad de dos formas principales: una a través del aporte directo de ganancias agrícolas y venta de campo por parte de familiares productores y otra por las ganancias obtenidas en la actividad comercial.

La tenencia de tierra en propiedad es escasa en todos los entrevistados, oscilando el tamaño entre 60 y 100 ha. Es de destacar que en uno de los casos la propiedad de tierra fue adquirida con las ganancias logradas como contratista de producción. Es por ello que estos sujetos buscan el acrecentamiento en la es­cala operada a través de diferen­tes formas de arrendamiento de tierras. Los contratos accidentales predominantes en la zona se caracterizan por ser escrito bajo firma ante un juez de paz, renovables anualmente y pagaderos en quintales fijos por hectárea de soja a valor pizarra de Rosario (6 a 10 qq/ha según la calidad de tierras de los campos). El tamaño de propiedad en alquiler promedia las 750 ha., distribuidas en 5 a 6 parcelas en los alrededores de ambas localidades a no más 40 Km. de distancia, tomada a cinco propietarios diferentes. De esta forma la escala operativa total de estos contratistas alcanza un promedio de 900 ha. Una característica en común entre los entrevistados es que las explotaciones son dedicadas exclusivamente a la actividad agrícola, cuyos cultivos principales son la soja (520 ha), maíz (250 ha) y maní (100 ha).

El nivel de equipamiento es de muy bueno a aceptable, de última generación y con alta tecnología. Esto nos indica que poseen un fuerte predominio de capital ope­rativo, generalmente adquirido de acuerdo con la financiación exis­tente en el mercado - financiación a cargo de concesionarias, créditos disponibles en la banca oficial y privada- que les permitió incre­mentar paulatinamente su escala de producción. El parque de maquinarias se encuentra conformado de la siguiente manera:

l        l       Tractores: 2 unidades por empresa, con una antigüedad promedio de 10 años y una potencia de 180 hp.

l        l       Sembradora: prevalecen las sembradoras directas (2 unidades por empresas) de grano fino y grueso. En el caso de la sembradora convencional es para el maní.

l        l       Fertilizadora: 1 unidad de arrastre con una capacidad de 1200 lts.

l        l       Fumigadora: de arrastre (2000 lts) y autopropulsada con una capacidad de 3000 lts.

l        l       Cosechadora: solamente una de las empresas posee maquina cosechadora de 190 hp. Modelo 2000.

l        l       Arrancadora de maní: una sola empresa cuenta con esta herramienta y es de arrastre y modelo 1998.

Por lo tanto estos contratistas capitalistas disponen de un moderno parque de maquinarias, todas acordes con la implementación de tecnolo­gías de tipo conservacionista co­mo la labranza reducida y la siem­bra directa. Todos los entrevistados piensan acrecentar el parque de maquinarias a través de la compra de equipos usados (cosechadora y fumigadora autopropulsada), utilizando las facilidades crediticias de las concesionarias regionales. La adopción tecnoló­gica es un factor relevante en pro­ductores que operan grandes di­mensiones, no sólo por la garantía ofrecida a los propietarios de la tierra en cuanto al cuidado de un recurso tan requerido por ellos (que además los ubica favorable­mente), sino básicamente por una cuestión de operatividad en el ma­nejo del tiempo, de los costos y la maximización de la productividad por hectárea alquilada.

En cuanto al costo para llevar a cabo la producción (incluyendo pago de alquileres, empleados, compra de insumos agrícolas) se eleva alrededor de 50 a 65% del total de las ganancias obtenidas. Sólo un caso el costo se reduce al 45% debido principalmente a la ventaja de obtener los insumos agrícolas a precio de costo por la relación comercial con los grandes proveedores agrícolas. Generalmente un promedio del 30 % de la producción obtenida se desti­na al pago de arrendamientos.

Los contratistas encuestados tienen relaciones financieras con bancos provinciales (Bco. provincia de Córdoba) y nacionales (Bco. Nación), pero en la actualidad no cuentan con ningún sistema de créditos otorgados por éstas entidades. Los impuestos que pagan en la actividad de contratismo son ingresos brutos, IVA, impuesto de las ganancias y retenciones por venta de cereales (8%). En cuanto al nivel de asociación con entidades un sólo caso se encuentra asociado a una cooperativa agrícola y el resto no son socios de ninguna institución ó gremio del sector.

En cuanto a la fuerza laboral del contratista de producción se compone de la siguiente manera: una PEA agropecuaria conformada únicamente por el jefe de familia y en ninguno de los casos existe familiares que trabajen en la actividad agropecuaria; una PEA no agropecuaria constituida principalmente por la esposa (act. docente, comercial y cuentapropista) y familia dependiente conformado por los hijos adolescentes.

La organización laboral que ca­racteriza a este tipo de unidades productivas es diferenciada. Los contratistas-pro­ductores a cargo de las explota­ciones se dedican a su organiza­ción y administración, pero no de participan activamente en la reali­zación de las labores físicas, to­mando para ello asalariados permanentes y transitorios exclusivamente para la realización de estas tareas.

Los contratistas entrevistados tienen un promedio de 2 trabajadores permanentes por empresa dedicados a tareas generales, cuya edad varía entre los 30 y 45 años con sueldo fijo mensual de 800 a 900 $ más un porcentaje de lo producido, en estos casos la cifra asciende al 2%. En el caso de los transitorios también son 2 personas por empresa, dedicadas a la tarea de tractoristas y contratadas por un período de 3 a 4 meses con un sueldo fijo mensual de 650 a 700 $. En ninguno de los asalariados media contrato formal, pero si se le realizan los aportes sociales pertinentes.

 

Transformaciones socio-territoriales producidas por el contratismo rural en el área de estudio

Entendemos que este tipo de investigación tiene fuertes implicancias geográficas, en muchos casos no del todo visibles, pero no por ello de menor importancia a nivel territorial. En este sentido, corresponde destacar el papel del contratista rural en:

a)      a)      Su contribución al despoblamiento del campo, al reemplazar eficazmente, mediante la acción de su maquinaria, a gran parte de la fuerza laboral que residía en el mismo, y facilitando el traslado de esta población rural hacia las localidades pequeñas e intermedias más cercanas de su ámbito original;

b)      b)      Su contribución a la modificación de las estructuras agraria en los siguientes aspectos:

l        l       En el aporte al mantenimiento e incremento de hectáreas trabajadas por parte de los productores agropecuarios;

l        l       En poner un límite a la concentración de la propiedad, al evitar en muchos casos que los pequeños productores salgan de la escena productiva, al convertir en rentables sus reducidas explotaciones;

l        l       En la disminución acentuada de explotaciones y por ende de productores –observable entre los dos últimos censos agropecuarios (1988 y 2002)–, conjuntamente con un aumento pronunciado de los contratistas capitalistas en el sector agrícola. Este fenómeno no implica un incremento de la concentración de la propiedad, pero sí en cambio un incremento de la concentración en la producción (capital);

l        l       En un incremento de los pequeños propietarios rentistas como consecuencia de lo anteriormente descripto, al dejar en manos de los empresarios capitalistas la explotación de sus campos;

l        l       En un aumento de los arrendamientos a corto plazo, disimulados bajo la figura de contratos accidentales, donde el contratista de producción se convierte en el personaje central, por ser principalmente el demandante de este tipo de contratos;

l        l       En el incremento en el promedio del tamaño medio de las explotaciones como consecuencia de la reducción numérica de las mismas.

En suma, todos los cambios arriba expuestos tienen implicancias geográficas, a veces observables claramente en el paisaje rural, y en otros de manera no tan detectable pero sin embargo poseedores de una fuerte connotación socio-territorial.

 

Conclusión

En general se puede concluir en que los contratistas de servicios y contratista de producción, manejan con experiencia y oficio su actividad. Es su medio de vida, y lo mantienen de la mejor manera, invierten en tecnología conformada por nuevos y modernos equipos, para ofrecer la mejor prestación. De todos modos, el perfil y las características de los contratistas hoy están muy vinculados al tipo de demanda que tienen.

La terciarización de las tares agropecuarias no sólo han contribuido a los altos niveles de productividad que la agricultura pampeana ha alcanzado, sino también un positivo efecto social, ya que la existencia de los contratistas rurales ponen límites a la concentración de la propiedad, haciendo rentables a pequeños productores propietarios, que quizás no sobrevivirían si cada uno de ellos tuviera que contar con la maquinaria e infraestructura para desarrollar las tareas.

En el área de estudio se evidenció la presencia de una gran cantidad de contratistas de servicios en las dos zonas agropecuarias analizadas (Berrotarán y Alcira Gigena), con una amplia mayoría de residencia urbana.

 Un número no desestimable de contratistas de servicios que combinan sus tareas con otras funciones productivas agropecuarias.

 

En general, disponen de un manejo tecnológico aceptable y un interés acusado por estar permanentemente actualizados. El nivel de ingresos –se debe tener en cuenta la actual bonanza de los precios de los granos–, a pesar de los altos costos operativos de las empresas, se puede considerar como muy rentable

 

En lo referente al origen de cómo el contratista se inició en esta actividad, predominan aquellas que se relacionan con una actividad agraria original. El apoyo de la fuerza laboral familiar del contratista es más bien reducido.

 

Los contratistas de servicios encuestados conforman unidades empresariales bien constituidas con experiencia laboral y con éxito económico en el trabajo que realizan.

 

Los contratistas capitalistas en la región de estudio se caracterizan por una lógica productiva flexible, en pos de ampliar su escala productiva, basados en un sobredimensionamiento del capital operativo y un limitada posesión de capital fijo (tierras).

Existe un criterio cortoplacista como factor dominante y al mismo tiempo homogéneamente presente en los contratistas- productores.

Por último, se evidencia una la fuerte incidencia del contratismo rural en las tareas agropecuarias, que en forma notoria las simplifica, convirtiéndolas en eficientes y altamente productivas.

 

 

 

 

Bibliografía

Barsky, O. y J. Gelman (2001). Historia del agro argentino. Buenos Aires. Grijalbo - Mondadori.

BARSKY, O. y M. MURMIS (1986). Elemento para el análisis de las transformaciones en la Región Pampeana. Bs. As. CISEA.

BENENCIA, R. y C. FLOOD (2002). Modalidades de intervención social: una reflexión sobres sus aspectos institucionales. En Benencia, R y C. Flood. ONGs y Estado: Experiencia de organización rural en Argentina. Bs. As. Ed. La Colmena.

BRESCIA, V. y D. LEMA (2004). Tenencia de la tierra, contratos y uso de recursos en la producción agrícola pampeana: teoría y evidencia empírica. Primer congreso regional de economistas agrarios. Mar del Plata – Argentina

FORNI, F. y M. TORT (1991). De Chacareros a Farmers contratistas. Documento de Trabajo N° 25. CEIL. Bs. As.

GÓNZALEZ, M. C. (2005). Productores familiares pampeanos: hacia la comprensión de similitudes y diferenciaciones zonales. Bs. As. Ed. Astralib.

LÓDOLA, A. y R. FOSSATI (2003). Servicios agropecuarios y contratistas en la provincia de Buenos Aires. Régimen de tenencia de la tierra, productividad y demanda de servicios agropecuarios. Terceras Jornadas Interdisciplinarias de Estudios Agrarios y Agropecuarios. PIEA. Fac. de Cs. Económicas. Bs. As

Llovet, I. (1994). Contratismo y agricultura. En: Barsky, O. (ed.) El desarrollo agropecuario pampeano. Grupo Editor Latinoamericano. Buenos Aires

Preda, G. (2000). ¿Productores accidentales o empresarios flexibles?. Revista Realidad Económica 172. Buenos Aires.

Pucciarelli, A. (1993). Cambios en la estructura agraria de la pampa bonaerense. Rev. Ciclos 5. Buenos Aires.

SCALETTA, C. 2006. Cambios estructurales en la producción: ¿Quién representa al campo? Diario Página 12. 17 de Septiembre de 2006. Bs. As.

 

 


 



[i][1] Proyecto: “Estudio específico de algunos actores sociales que conforman la PEA agropecuaria y su incidencia socio- territorial. La llanura pampeana que rodea a la ciudad de Río Cuarto”. Financiado por SECYT de la UNRC.

[ii][2] Departamento de Geografía. Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de Río Cuarto. Ruta Nacional Nº 36 Km. 601. Río Cuarto. Dirección mail: arivarola@hum.unrc.edu.ar; ramaldonado@hum.unrc.edu.ar ; roaguero2002@yahoo.com.ar


Ponencia presentada en el Primer Congreso de Geografía de Universidades Nacionales. Río Cuarto, Córdoba, Argentina. 5 al 8 de junio de 2007.