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Asunto:NoticiasdelCeHu 728/02 - Algunas Consideraciones acerca de las Transformac iones Territoriales que produce la actividad hidrocarbur ífera en la Región del Alto Valle a la luz de los reci entes cambios económico-sociales.
Fecha:Martes, 3 de Diciembre, 2002  16:44:54 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Día luminoso

728/02

ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DE LAS TRANSFORMACIONES TERRITORIALES QUE PRODUCE LA ACTIVIDAD HIDROCARBURÍFERA EN LA REGIÓN DEL ALTO VALLE A LA LUZ DE LOS RECIENTES CAMBIOS ECONÓMICO-SOCIALES

 

Aldo Montagna [1]

Julio Anguita [2]

Oscar Daniel Grasso [3]

 

 

Resumen

 

En este documento se pretende exponer los problemas ambientales que sobre el espacio geográfico del Alto Valle ocasiona el proceso de globalización y el desarrollo de una de las actividades económicas dominantes: la industria petrolera, sin dejar de lado el papel que la estructura de poder juega en el contexto del marco planteado, sobre todo debido a la importancia que a nivel del territorio revisten las decisiones que éstos adopten.

En primera instancia se presenta una serie de premisas: transición, cambios en las actividades económicas, alcance y amplitud en el análisis, percepción de la sociedad y cambios recientes visualizados en la estructura de poder.

En segundo lugar se realiza una breve explicación técnica de los tópicos globalización, actividad hidrocarburífera y estructura de poder, y como éstos se relacionan entre sí, culminando con la descripción de algunas situaciones espaciales, producto del complejo sistema de relaciones que se dan en todo el proceso de articulación y eslabonamiento de la actividad. No obstante, si bien es necesario comenzar con el análisis propuesto a nivel global, en todo momento se intentó privilegiar la escala local.

Por último, en las conclusiones se rescata el rol que deberán cumplir los agentes y actores sociales y el Estado para mejorar la situación ambiental actual.

 

Introducción

En 1989, seis meses antes de lo previsto, se realizó el recambio gubernamental, un presidente elegido por el pueblo entregaba a otro, también elegido por el pueblo, la responsabilidad de la conducción del país. El gobierno radical jaqueado por una crisis económico–institucional, con un espiral hiperinflacionario casi sin precedentes en la historia Argentina, un sector sindical cada vez más enfrentado y reaccionario, y fundamentalmente, un poder informal que le retiró el apoyo; deja su lugar a una administración que, con el discurso electoral de un Estado Central fuerte, eficiente, capaz de entregar a la nación soluciones sociales, económicas y políticas, se transforma en la nueva esperanza de la sociedad argentina.

Se debió esperar aproximadamente dos años, en los que luego de distintos ensayos económicos se arribó al “plan de convertibilidad”. Este plan que impulsó un nuevo y reiterado golpe de timón al alicaído y errático rumbo económico se sustentó en dos soportes: una paridad dólar–peso y una reestructuración del Estado, cuya manifestación más acabada es una ola de privatizaciones salvajes.

Entre las consecuencias directas, se puede citar un espectacular aumento del índice de desempleo y subempleo, el ingreso de capitales transnacionales (en algunos casos asociados a los grupos de poder nacionales) para participar del proceso de privatizaciones de las empresas del Estado (pasándose de monopolios estatales en su gran mayoría deficientes económica y tecnológicamente, a monopolios privados altamente rentables y eficientes también en cuanto a la calidad de los servicios prestados).

La actividad petrolera no es ajena a esta realidad: la otrora Y.P.F. nacional, estandarte de soberanía en numerosas zonas del país y principal actor en lo que a creación, modificación y organización de espacio se refiere; sufrió un salvaje proceso de desmantelamiento que incluyó etapas de reestructuración, reingeniería y outsourcing (tan caras en el diccionario global), indispensables para su ulterior venta a capitales españoles, transformándose así en la octava compañía petrolera a nivel mundial: YPF–Repsol.

En definitiva, se puede afirmar que el proceso de globalización dentro de la actividad hidrocarburífera, al igual que en otras ramas de la misma actividad, produjo un sinfín de reacomodamientos en el ámbito internacional y nacional que tuvieron sus consecuencias en el territorio regional.

En este marco, la región del Alto Valle conjuntamente con  varios departamentos de las provincias de Neuquén y Río Negro, que constituyen los mayores productores de petróleo y gas de la Argentina, sufrieron una fuerte transformación económica y social que, por supuesto, se reflejó en la profunda modificación de su espacio geográfico, producido y organizado por décadas bajo otras circunstancias.

En definitiva, el objetivo central de este trabajo será avanzar en el análisis de los efectos socioeconómicos, territoriales y ambientales causados por los procesos de globalización económica y reestructuración productiva, teniendo como eje fundamental a la actividad hidrocarburífera.

 

Las premisas generales que dieron lugar al trabajo

En el marco de la globalización, la interrelación entre la actividad petrolífera, la estructura de poder y el espacio geográfico en el área de estudio presenta aristas, situaciones y cambios por demás atrayentes. Al evaluarlas, mensurarlas, e intentar vislumbrar como la mayor zona productora de petróleo del país puede responder y adaptarse a estas nuevas condiciones, no se pretende realizar un simple ejercicio de conocimiento estéril asumiendo conceptos y discursos de moda, sino una base de discusión y confrontación para comprender mejor estas relaciones y sus consecuencias.

Así, se determinaran cinco premisas teóricas para el desarrollo de este análisis. En primer lugar se debe destacar que estas interrelaciones se producen en un mundo en transición, en el cual los métodos tradicionales para comprender el poder formal acotan, en alguna manera, la comprensión de nuevas realidades y procesos (se define como “métodos tradicionales” a aquellos que le confieren al Estado una forma política de accionar como factor fundamental, tanto de la soberanía territorial como de la condición económico–social de las relaciones entre él y los habitantes de su territorio). Además, ya no se puede hablar de política interior sin relacionarla con política exterior, puesto que evidentemente todo lo concerniente al proceso global tiene distintos grados de incidencia en lo local.

La segunda premisa esta basada en las profundas modificaciones estructurales que sufrieron las relaciones económicas entre los distintos agentes económicos dentro de los distintos circuitos económicos. Cómo el mismo no está circunscripto a una porción específica del territorio y que el espacio producido por esta misma actividad se puede ubicar en distintas regiones, la reinversión de capital le otorga características distintivas en función de la generación y la apropiación de excedente que se produzca cada fase.

La tercera premisa determina que las diversas interrelaciones entre los distintos actores y agentes participantes pueden conocerse sólo a través de un análisis amplio, que supere por un lado, la dicotomía entre lo externo y lo interno y por el otro, el concepto de un planeta solo de países, Estados e instituciones operando en sus límites. Es así como teniendo en cuenta la simultaneidad e interconexiones de los acontecimientos es preciso hacer un esfuerzo de comprensión múltiple y general de las partes relacionadas entre sí.

Una cuarta premisa está relacionada con el concepto de las “percepciones” de los distintos actores sociales frente a estas interacciones, que permiten definir y entender el comportamiento de la sociedad no limitado dentro del campo de la racionalidad absoluta, sino que en el momento del análisis hay que considerar cierto grado de “irracionalidad”, donde se mezclan creencias, autoconvencimientos individuales y colectivos, imágenes y situaciones pasadas. En definitiva, todo aquello que hace que las relaciones sociales sean de una complejidad tal que muchas veces resulta imposible terminar de definirlas y cuantificarlas.

La quinta y última premisa esta basada en dos aspectos: por un lado, la degradación de la política como mecanismo fundamental del ejercicio del poder, manifestada en un rechazo creciente de la sociedad a la manera “tradicional de hacer política” por parte de los dirigentes de los distintos partidos; y los esfuerzos de éstos por modificar, a cualquier costo, dicha situación; lo influye notoriamente en las formas y características de las interrelaciones ya mencionadas. Por otra parte, es necesario considerar la existencia de una serie de actores ajenos al Estado que, perteneciendo a otras esferas (fundamentalmente la económica), han alcanzado y siguen alcanzando, un lugar cada vez más preponderante dentro de la estructura de relaciones. Es así como se puede decir que, la tradicional connivencia entre poder formal e informal también se ha visto influenciada por tales fenómenos. La misma está sufriendo tal grado de modificaciones que permiten determinar un peso distintivo a cada uno, predominando en ciertos aspectos de tal manera el segundo que logra transmitir una independencia del primero.

Al basarse en lo anteriormente dicho: transición, cambios en las actividades económicas hidrocarburífera, amplitud en el análisis, percepción de los individuos y cambios en las estructuras de poder, se abordará el trabajo a partir de las relaciones entre las variables de análisis que surgen de estas premisas, donde se consideraran los cambios globales, la actividad petrolífera y el espacio geográfico en un caso específico: el caso de la región del Alto Valle.

 

Los efectos de la globalización

Uribe García la definió a la globalización como “un proceso activado desde los centros de poder del sistema capitalista que responde a una reestructuración del mismo para superar las tasas de ganancia decrecientes y que, mediante la alta tecnología de la información, las comunicaciones y los transportes; los promotores de la misma (consorcios transnacionales), han perfeccionado las modalidades de penetración y apropiación, producción y distribución de los espacios periféricos del sistema”.

Si bien no existe una fecha de inicio cierta de este proceso global, no es hasta la década del 90 que “irrumpe” en la Argentina. Para ello, el sistema capitalista central a través de sus “brazos y apéndices” (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo), dicta las políticas económicas para los países periféricos, basadas en un modelo neoliberal.

El término globalización se ha popularizado y muchas veces se transforma o pasa del papel de dar respuesta a todos los problemas al de causante de ellos. En este trabajo, por un lado se propone analizar desde el punto de vista económico y político los profundos cambios que originó en la estructura internacional,  nacional y regional; y por el otro, mostrar las relaciones más conspicuas entre los procesos globales y la industria petrolera, desde la óptica de esta última. Desde el punto de vista económico se presenta el considerable aumento (algunos autores lo ubican en forma exponencial) de los servicios por encima de las otras ramas de la economía. Por otra parte, el crecimiento de las actividades económicas y comerciales de los gobiernos y los consorcios (preferentemente transnacionales y en menor medida, locales), que bajo los mecanismos de integración y de formas bilaterales promueven su inserción en el mundo de los negocios internacionales. Esto aparece dentro de un contexto básico: libre mercado, libre comercio, privatizaciones, desregulaciones, integración en bloques, etc.

Desde el punto de vista político, los cambios se pueden analizar desde la ampliación de los actores participantes, la que va más allá de los Estados, y que incluso limitan su función, obligándolos a convivir sumergidos en un mundo de organismos multilaterales y de organizaciones transnacionales.

Al adentrarse en los mecanismos de la relación de los procesos globales–actividad hidrocarburífera, se parte de considerar que la globalización (al igual que otros eventos que marcaron la historia de la humanidad, como por ejemplo la revolución industrial), tiene como uno de sus pilares la apropiación y explotación de las fuentes de energía basadas en los hidrocarburos. Acerca de este tópico, en la XVI Conferencia Mundial del Petróleo, llevada a cabo en Calgary en Junio del 2000, Peter Bijur (presidente de la Texaco Oil, segunda productora transnacional del mundo), en su charla magistral titulada “Globalización y gas natural, un futuro común” expresó entre otras cosas que “el proceso de globalización económica mundial está íntimamente ligada al sector energético mundial y lo estará mucho más en el próximo futuro al suministro y consumo de gas”. Sin explicar sus fuentes, aún cuando fue especialmente requerido en la sección de preguntas, Bijur continuó: “en la pasada década, los beneficios de la globalización y tecnología han sacado de la pobreza a cientos de millones de personas. Para los 4000 millones de personas que hoy viven con menos de 4 dólares al día, la gran amenaza no es si la globalización dará resultado, sino si fracasará. Ante la indagatoria acerca si no era posible que esa gran cantidad de habitantes con salarios mínimos podía deber dicha situación, justamente a las nuevas y particulares relaciones socioeconómicas que la globalización impone, especialmente en los espacios periféricos, Bijur manifestó no entender a que se referían. Específicamente, la interrelación procesos globales–sector energético, fue definida por Bijur como “tan fuerte que un fracaso del segundo conducirá invariablemente al fracaso del primero: nuestra industria debe proporcionar un suministro de energía seguro y efectivo en costos para la creciente población mundial y los mercados. Si no lo hacemos, habrá escasa esperanza de que la globalización hará realidad su total promesa en las futuras décadas que son cruciales”.

En el mismo evento, y señalando toda una postura mancomunada de los grandes grupos transnacionales, Linda Cook (directora ejecutiva de Shell), definió al gas como el combustible del futuro, augurando un incremento de su demanda en un 40% para el año 2015; identificándolo como “un gran colaborador para el desarrollo económico sostenido”.

Pero tal vez la prueba más fehaciente del vínculo que se está intentando caracterizar (globalización–actividad hidrocarburífera–espacio geográfico en países periféricos), se obtuvo en las exposiciones técnicas, donde de presentaron varios trabajos sobre la experiencia de reinyección de gas. Este proceso (inverso al que comúnmente se realiza, el de extracción), consiste en inyectar el fluido en un reservorio para almacenarlo y utilizarlo en un futuro. Si bien todos los trabajos mostraban una semejanza en cuanto a  tecnología utilizada, objetivos y conclusiones (incluso uno de los trabajos era de profesionales de YPF–Repsol sobre una experiencia en la cuenca neuquina sobre la reinyección de gas de Loma La Lata en el yacimiento Sierra Barrosa), se debe destacar el destino final que se propone para mantener la situación antes planteada. A modo de ejemplo se cita una de las conclusiones de un trabajo presentado por técnicos norteamericanos: “no solamente en lo conveniente del método para no disminuir la producción, reinyectando el propio gas producido en épocas de poca demanda, sino en lo estratégico de inyectar el gas excedente que se adquiere a otros países productores (Arabia Saudita, Kuwait, en el Golfo Pérsico; Nigeria, Argelia en el norte de África, y Venezuela y México en América Latina), especialmente en los períodos de precios bajos. Tal conclusión constituye un excelente ejemplo del manejo y apropiación de los recursos hidrocarburíferos, sobre todo cuando se trata de países periféricos.

 

La importancia de la actividad hidrocarburífera en la zona

Para el tratamiento de la actividad se sugirió realizar el análisis desde tres puntos de vista. En primer lugar desde su papel de actividad  dominante dentro del circuito económico nacional y regional. En segundo lugar, por los efectos que la globalización ocasiona dentro de la industria petrolera internacional, nacional y local; y en tercer lugar, los efectos que provoca sobre el espacio geográfico de la zona analizada.

Desde el ángulo de la actividad dominante la industria petrolera (se involucra dentro de este término a la explotación gasífera), tiene una gran influencia dentro de las finanzas provinciales. Datos de 1998 y 1999 obtenidos de la secretaría de energía nos muestran que las regalías representan el mayor ingreso del presupuesto del estado neuquino quién percibe por este concepto más de 300 millones de pesos anualmente y de numerosos municipios del Departamento General Roca en la provincia de Río Negro. Se debe destacar como ejemplo, que  la provincia de Neuquén recibe por la coparticipación federal de impuestos unos 170 millones de pesos y la recaudación propia alcanza apenas los 150 millones por año.

Dentro de las regalías, las provenientes del petróleo son las más importantes. Contra los 80 millones que recibe Neuquén por la extracción de gas y los 18 por la generación de hidroelectricidad, la producción de crudo representa anualmente ingresos de entre 200 y 250 millones. Para el caso de Río Negro, en total alcanza los 55 millones.

Como se puede apreciar, gran parte de los recursos con los que cuentas ambas provincias dependen de la explotación de los recursos del subsuelo, y que la misma estará estrechamente ligada al poder de negociación de las grandes empresas del rubro y a las políticas que adopten los gobernadores de turno.

En este marco,  también se deben considerar los recientes cambios globales que afectaron y afectan en sobremedida a la industria petrolera como tal. Por una parte el mercado petrolero mundial se está transformando debido a las modificaciones producidas, tanto en el número de productores, como en las distintas etapas de la actividad (exploración, explotación, refinamiento y comercialización de hidrocarburos y derivados). Las consecuencias directas de la globalización  se pueden visualizar en una serie de alianzas, compras, joint-ventures, “uniones estratégicas (Amoco–Mobil, Total–ELF, YPF–Repsol, etc.); que se reproducen en megacompañías, cuya producción y disponibilidad de reservas superan ampliamente a la de muchos países e incluso, compiten abiertamente con algunos de los miembros de la OPEP. En el ámbito nacional (y por ende a nivel local), a la inicial reestructuración de YPF y la posterior compra por parte de Repsol, se puede agregar el joint–venture entre Bridas y Amoco para formar Panamerican Energy, la compra de Petrolera Argentina San Jorge por parte de la transnacional Chevron, las adquisiciones y fusión en una megacompañía de servicios petroleros de Quitralco (perforación de pozos), San Antonio (terminación y reparación de pozos) por parte de la multinacional Pride, y finalmente la reciente compra de Perez Companc por la empresa estatal brasilera Petrobrás. Estos son los más significativos ejemplos de la incidencia del proceso global en escala local. Por otra parte, la necesidad de incorporar nuevas tecnologías productivas y organizacionales como respuesta a situaciones cada vez más comunes de marginalidad de operación o en muchos casos optimización de la plusvalía, obligaron a un importante número de empresas a iniciar transformaciones estructurales en sus esquemas tradicionales hacia la búsqueda de nuevos conceptos de mercado y productos, nuevos esquemas administrativos, laborales y organizacionales basados en concepciones como red empresarial, reestructuración, reingeniería, outsourcing, etc.

Por último, se hará una referencia (que de antemano se juzga de incompleta e insuficiente), al efecto que estos cambios globales sobre la actividad petrolera han provocado en el espacio geográfico regional. Los mismos trajeron, invariablemente, una serie de consecuencias negativas entre las cuales se puede mencionar:

-          Drástica reducción de personal

-          Centralización de numerosas tareas en Buenos Aires

-          Desterritorialización de la actividad (Plaza Huincul, Rincón de los Sauces)

-          Nueva territorialización inconclusa (se inició Añelo en el año 2000, hoy está paralizada por la pesificación de las tarifas gasíferas)

-          Modificación en la forma de apropiación y especialmente, de reinversión de la plusvalía resultante, la que generalmente se realiza en otros espacios geográficos.

En definitiva, se puede afirmar que si bien la actividad dominante no cambió, las relaciones entre los diferentes agentes y actores que conforman el circuito económico sufrieron notorias modificaciones, así como las relaciones sociales entre los distintos sectores intervinientes. Esto incidió en forma muy marcada sobre el espacio, ya que la producción social sobre el territorio se modificó abruptamente sin seguir un patrón definido de comportamiento. Se originó, en síntesis, una profundo cambio espacial con situaciones extremas que no se habían vivido en los últimos 30 años: deterioro en los sistemas de salud y educación, altos niveles de desempleo y subempleo, notorio incremento de franjas suburbanas de asentamientos en los mayores centros urbanos, aparición y repetición de protestas sociales y manifiesta caída en la calidad de vida de buena parte de la población.

Cabe destacar que, a todo lo anteriormente expuesto hay que agregarle la importante caída en el precio del petróleo acaecida desde mediados de 1998 a principios de 1999. Pero se hace imprescindible diferenciar que si bien el descenso del precio del barril agravó la crisis, no fue su detonante ni la causa: de hecho, hoy a casi un año de tener un barril fluctuando en los u$s 30.00 como promedio (u$s 8.00 por arriba de su precio promedio histórico), la situación presentada líneas arriba perdura e incluso tiende a agudizarse.

 

El rol de la estructura de poder

En este trabajo se partió de considerar la existencia de un poder formal corrupto, ineficaz y altamente complaciente con el poder informal, y de un importante número de acciones y decisiones políticas que perjudican y deterioran el territorio regional.

Para entender esta aseveración se tendrá en cuenta que el poder formal presenta dos características significativas. Por un lado hay que destacar que desde el año 1972 hasta la fecha, en todos los periodos democráticos que se sucedieron en la República Argentina, al frente del ejecutivo provincial neuquino estuvo el mismo partido: el Movimiento Popular Neuquino (que incluso tuvo participación en algunos periodos dentro de las etapas de gobiernos militares) y que en la provincia de Río Negro, salvo en una ocasión, estuvo al frente del gobierno la Unión Cívica Radical. Por el otro, es necesario aclarar que las políticas aplicadas desde entonces han respondido fundamentalmente a las cambiantes situaciones del momento, con una marcada falta de proyecto global y por ende una falta de planificación temporal. Ello se puede advertir si se observa alguna de las decisiones y planes tomados por los distintos gobiernos que se sucedieron, se encuentran cambios de rumbos cercanos a los 180º. Esto, por supuesto, influyó notablemente en el desarrollo de las actividades económicas y fundamentalmente sobre la forma de producción espacial en el devenir histórico.

En dicho contexto, la interrelación de los gobiernos locales con la actividad dominante, se manifiesta en forma contradictoria. Como ejemplo se pueden citar unos pocos pero impactantes y notorios ejemplos: la disímil actitud para “negociar” con el gobierno nacional las regalías petroleras; los vaivenes entre confrontación y acercamiento que se han producido aún dentro de un mismo periodo de gobierno, la nula participación en casos de desterritorialización (YPF–Repsol en Cutral Co–Plaza Huincul), o el asentamiento de Total Austral en Añelo; la falta de un control eficiente de la producción real de los yacimientos de la cuenca (en base a la cual se liquidan las regalías); los cambios en la política de medio ambiente (desde un marco legislativo inexistente, pasando por una actitud pasiva y permisiva, hasta el extremo de pretender compensaciones extraordinarias sin ningún sustento real y técnico); la falta (hasta el plan Neuquén 2020), de una planificación de una economía alternativa desarrollada a partir del ingreso por hidrocarburos.

Por último, se debe destacar un cambio que se ha manifestado a fines de la década pasada y que en el inicio de la nueva centuria tiende a agudizarse: La relación entre los agentes y actores económicos dentro de la actividad dominante ha sufrido una drástica modificación, fundamentalmente entre los agentes que participan de la fase de exploración y  explotación de hidrocarburos, sobre todo en lo que se refiere a la participación y apropiación del excedente. Este se realiza en forma desproporcionada, mientras que los más fuertes rápidamente se acomodan a la situación económica actual, los más débiles deben huir del sistema. De esta forma de una situación de participación relativamente pareja entre los distintos actores de la actividad, y una fuerte reinversión en el propio espacio geográfico, se pasó, a partir de los recientes cambios económico-sociales y de la globalización (en este caso emparentada con privatización, alianzas y fundamentalmente centralización en grandes centros urbanos como Buenos Aires), a una situación de marcada disparidad, donde el grupo de agentes que todavía participa de la apropiación del excedente se ha reducido notoriamente y que (salvo los casos de YPF–Repsol y la ex Perez Companc S.A.), la mayoría ya no está asentada en el espacio regional.

 

 Algunas consecuencias territoriales

Milton Santos propone estudiar, planificar y organizar el espacio a partir de las relaciones socio–económicas que se desarrollan (identificando los grupos dominantes y dominados); las actividades económicas que se llevan a cabo (entre dominante, motoras, estratégicas y derivadas), y la forma en que se realiza la participación y apropiación de la plusvalía en las distintas fases de un circuito; y las pautas culturales de los actores y agentes sociales intervinientes.

Tomando esta postura y asociándola a todo lo descripto hasta este momento, se pueden mencionar ejemplos donde resulta evidente que el espacio que se produce es desigual, y que ello se debe a un variado e importante número de procesos, los que se generan a partir de relaciones asimétricas y que las reinversiones se dan en lugares distantes de donde se desarrolla la actividad. En definitiva, en estos momentos en el ámbito regional se observan distintos tipos de procesos: deterioro progresivo del ambiente (Cutral Co–Plaza Huincul), producción de nuevas espacios sin la debida planificación (Añelo), reinversión y reorganización de espacios existentes con marcada actividad burocrática (Neuquén capital).

Cómo corolario se puede mencionar el compromiso que el gobierno de la provincia del Neuquén firmó el año pasado con la empresa YPF–Repsol. Por el mismo se le otorga a esta última 10 años más de prórroga, sobre la explotación del megayacimiento gasífero Loma de La Lata, a partir de la fecha de vencimiento (año 2017). Si bien en el discurso oficial se menciona el desarrollo integral de las zonas más retrasadas de la provincia y la atención de la población, el principal motivo es el de atender en tiempo oportuno y con solvencia los requerimientos competitivos del Cono Sur, fundamentalmente Brasil; resultando de esta manera una alternativa al monopolio del gas natural boliviano.

No obstante, aún hoy no se sabe con certeza los verdaderos alcances del acuerdo (aquello que los analistas denominan “letra chica”), sólo se conocieron algunos términos: en primer lugar la inversión en exploración y explotación estiman redundará en una significativo aumento de reservas y producción, lo que traerá aparejado la construcción de una planta de generación de energía eléctrica de ciclo combinado de alta potencia; el compromiso de invertir en un futuro polo petroquímico en Cutral Co–Plaza Huincul; el auxilio de u$s 30 milllones a los microemprendimientos ubicados mayoritariamente en la localidad antes mencionada más el compromiso de extender entre tres a cinco años los contratos de servicios; la construcción de la planta de agua potabilizadora y de residuos cloacales en Añelo; la inversión en Rincón de los Sauces (sumado al compromiso de establecer una gerencia técnica regional en esa localidad); el apoyo para traer inversiones españolas diferentes a la actividad dominante de la región; el compromiso de lograr para la provincia dinero a más bajo interés que el que la actual administración está obteniendo en los mercados nacionales e internacionales (se estima en un préstamo de u$s 300 millones para financiar el pasivo provincial a menos del 9 % anual); la instrumentación de 3000 becas en el periodo 2000/2005 para estudiantes secundarios y universitarios de Neuquén, en instituciones académicas argentinas y del exterior; entre los más importantes.

 

Conclusiones

1-      Globalización, petróleo y política, tres variables que condicionan el devenir histórico regional y que se proyectan de manera fundamental a la entrada del siglo XXI. La interrelación actual posibilita desarrollar una visión distinta pero más cercana a la comprensión de los hechos.

2-      Se puede observar un sistema político complejo y anquilosado donde los partidos mayoritarios y el gobierno de turno ya no controlan plenamente la actividad social, ni mucho menos la actividad económica.

3-      Hasta principios de la década de los noventa, el discurso petrolero estaba manejado por YPF S.A., por los técnicos y en menor medida por los políticos y sindicalistas. Esto (más una globalización todavía no desarrollada plenamente), dio como resultado una marcada carencia de un debate útil y necesario sobre el destino final de los recursos hidrocarburíferos y de sus excedentes. Asimismo, no se ha tenido en cuenta el rol de los nuevos temas de la agenda internacional, sobre todo la cuestión medioambiental y las innovaciones tecnológicas.

4-      Desde mediados de la década de los noventa la globalización afectó hasta los cimientos a la actividad petrolera. La influencia que tuvo se puede percibir a todo nivel, alcanzando en la región dimensiones significativas.

5-      A nivel mundial, el sector energético intenta convertirse en uno de los pilares de la globalización, ya que quiere alcanzar a través de esta actividad importantes niveles de acumulación.

6-       En el ámbito local, sí bien los distintos niveles del poder informal y el poder formal se interrelacionan diariamente con distintos grados de intensidad; se estima que el poder informal tiene cierto predominio sobre el poder formal, producto fundamentalmente, de la necesidad acuciante por cubrir el déficit fiscal.

7-      El espacio geográfico regional sufre los vaivenes de la actividad dominante en el marco del proceso global en el se desarrolla, manifestándose con un mayor número de casos de desigualdad y exclusión social, de deterioro de las actividades económicas y finalmente de deterioro del espacio y la calidad de vida.

 

Bibliografía

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Uribe Ortega Graciela. La articulación entre lo global y lo local en los estudios de Geografía Humana. V Encuentro de Geógrafos Latinoamericanos. 1996



[1] Investigador Empresa Privada

[2] Docente e investigador del Dpto. de Geografía de la Facultad de Humanidades, Universidad Nacional del Comahue

[3] Becario Proyecto de Investigación H 055 Facultad de Humanidades, Universidad Nacional del Comahue


Jornadas sobre La Región, un ámbito para la planificación y la acción. Eje: La Dinámica Socio-Económica, Política y Ambiental de los Espacios Regionales. Universidad Nacional del Comahue - Neuquén - Argentina, 20 al 22 de noviembre de 2002.