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Asunto:NoticiasdelCeHu 717/02 - Región y Planificación en el Contexto de la A gresión Imperialista del Capitalismo Decadente
Fecha:Jueves, 28 de Noviembre, 2002  12:16:46 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Fiesta

NCeHu 717/02

REGIÓN Y PLANIFICACIÓN EN EL CONTEXTO DE LA AGRESIÓN IMPERIALISTA DEL CAPITALISMO DECADENTE

 

 

Gerardo Mario de Jong*

 

 

En un país federal como la República Argentina las identidades regionales son una construcción histórica que abreva en los mismos orígenes de la constitución del Estado Argentino. Más aún, culturalmente, las identidades regionales son preexistentes y se remontan en los tiempos infinitos de la construcción de las generaciones que nos precedieron. El presente manifiesta aquellas vivencias que el consciente no reconoce pero que, instaladas en el subconsciente, permiten percibir los destellos de las profundas raíces en la que abreva la cultura. En el mundo que el sistema social decadente ha pergeñado para quienes viven el presente, el mundo de los espejismos de la tecnología (pero que permite altas tasas de ganancia) y de los lugares impersonales de las relaciones sociales impersonales, esos destellos del pasado están presentes y, tal vez, tengan más que ver con la recuperación del tejido social, de las relaciones de proximidad, de solidaridad nacional y del ejercicio de la identidad, más allá aún del conocimiento científico como condición necesaria pero no suficiente para la transformación social.

En este sentido, nuestro país, más allá del impacto de la migración, tiene la ventaja de integrar las culturas milenarias que muchas generaciones en búsqueda de su sustento y su organización social, siempre contradictorias, construyeron a través de los tiempos. El impacto de la migración, básicamente mediterránea, ha podido aportar mucho de la síntesis oriental, griega, y latina que subyace en nuestras entrañas culturales, en una armónica síntesis con las culturas de los pueblos originales.

Además están los bárbaros de todos los tiempos…, los que circulan entre nosotros y los que vienen con sus máquinas de matar. Culturalmente efímeros, pero instantáneamente destructivos. La conciencia de la pertenencia a esas culturas milenarias, aquellas que hace mucho dejaron de lado la practica política de dominar y avasallar a otros pueblos como imposición de un bloque de poder compuesto por un conjunto de autoelegidos para disponer de la riqueza de las naciones. Esa conciencia no puede ser borrada nunca por la fuerza y la corrupción impuesta por la superpotencia, ya que su existencia está basada en un limitado desarrollo cultural y un poder militar excesivo, sin el contrapeso de una historia, rica en acontecimientos, que limite, por convicción del todo social, sus perversos juegos de guerra.

Muchas culturas y países cambiaron sus fronteras a través de los tiempos, muchas naciones se fragmentaron o fragmentaron sus territorios. Pero hete aquí que esta hipótesis sólo es aplicable en este momento histórico de Argentina como imposición de los bárbaros. No obstante, la hipótesis de esa imposición requiere decididamente de una consideración particular y, si bien en las bases de nuestra cultura están los anticuerpos contra el poder omnímodo de la superpotencia terrorista, es preciso disponer de una práctica concreta de bloqueo al designio imperial.

El capitalismo decadente comienza a alumbrar los vestigios de un profundo cambio social que requiere justamente de la unidad hacia el interior de nuestros países y entre los países de la misma condición en el mundo polarizado actual. La opción de lucha por facilitar las tendencias naturales de la superación de la crisis, la que sólo puede provenir de las naciones que han sido afectadas por el sistema polarizado mundial, cuya frescura cultural no está atada a las rutinas de los decadentes, es una opción válida e histórica frente a la hipótesis de ser fagocitados por las contradicciones del sistema decadente sostenido por el imperio.

Pero nuestras identidades regionales, siempre indispuestas con el poder central de los provincianos instalados en el lugar central nacional, no identifican sus posibilidades de desarrollo político, económico y social con la fragmentación del estado y el territorio. La desaparición de provincias y la fragmentación territorial como forma de subsanar el déficit de caja y la imposibilidad de generar recursos propios, ante el agotamiento del modelo basado en la extracción de sus recursos naturales, es impulsado por los representantes de la superpotencia en nuestro país. [1] Las identidades regionales y la secesión, recientemente instalada como posibilidad política por los agentes del imperio envuelven, entonces, realidades muy diferentes. La planificación regional va de la mano de esas identidades, abreva en ellas y las incluye en una síntesis históricamente superadora, mientras que la secesión se inscribe en los mecanismos de la dominación y en la voluntad del dominador. Tiene un objetivo perverso que tratan de impulsar corruptos operadores locales financiados por el imperio.

Para el imperio, por su parte, no constituye un mero objetivo de dominación fruto de apetencias de expansión, sino la condición para mantener una alta tasa de acumulación en un sistema socio productivo decadente que, a pesar de las altas tasas diferenciales de ganancia del capital tecnológico y el empuje que eso supone para el conjunto de su economía, no logra superar las limitaciones que un mercado cada vez más reducido para los altos niveles de ingreso que requieren los productos de sofisticadas tecnologías. En ese contexto se requiere que el mundo esté a su servicio.

El desarrollo regional no sólo se contrapone, por lo tanto, a la fusión de provincias que se definieron como tales por su identidad histórica, sino que esa unificación es funcional a los planes de dominio efectivo de territorios de América Latina por parte del imperio. Véanse ahora algunos de los hechos en los que se basa esa estrategia política:

 

a)      La historia muestra una práctica política reiterada

La historia muestra que la práctica política del imperio en cuanto a ordenamientos territoriales, en función de los intereses propios de su expansión capitalista, no es reciente.

A partir de los primeros años de la independencia mexicana, cuando ese país se encontraba debilitado por los enfrentamientos propios del momento, los Estados Unidos hicieron gala de sus primeras maniobras imperialistas mediante una gran intriga que se inició con el envío de “colonos” de ese país a ocupar y comprar tierras en el norteño estado mexicano de Tejas [2] , los que se instalaron aprovechando el momentáneo desquicio que provocó al interior de México el proceso de la independencia. Cuando este país intentó reaccionar fue tarde: los ocupantes introducidos por el imperio naciente en Tejas declaran su “independencia”, luego del triunfo de El Alamo y la posterior derrota del ejército nacional mexicano en el encuentro de San Jacinto del año 1836. Su comandante Santana, para unos corrupto y para otros héroe, aceptó fácilmente el armisticio que reconocía el derecho a la mentada independencia declarada por los agentes de EEUU, bajo el mando del bravo aventurero Houston. Para completar la comedia, los Estados Unidos decretaron la anexión de Tejas en 1845, la que consolidaron mediante la guerra con México, luego de invadir el territorio mexicano, en 1846.

Para hacer un paralelo, es como si hubiese sucedido que un estado organizado y con fuerzas armadas regulares, aprovechando el momento de las importantes desinteligencias entre las ex-colonias inglesas del norte de América y la debilidad del improvisado general Washington, decretase su soberanía sobre algunas de las más indefendibles de ellas.

En el caso de California la comedia adquirió un ritmo más rápido ya que en junio de 1846 unos colonos yankees, siguiendo una metodología similar a la aplicada para Tejas, proclamaron la república de ese nombre. Un mes después, en julio del mismo año, un general del imperio declaró su anexión de hecho a los Estados Unidos. Luego, en el contexto de la desintegración social mexicana producida por la guerra de agresión llevada a cabo por el imperio naciente y con la ayuda de una grupo hegemónico corrupto, se fraguaron las elecciones por las cuales este país milenario perdió (por ahora) Nuevo México y Arizona. Por el tratado de 1848, que pone fin a la guerra, firmado bajo la presión de la fuerza de las armas, México cedió a los aventureros del norte los territorios mencionados hasta aquí, cuya superficie es de aproximadamente una y media vez el actual y con una población que duplicaba a los diez millones que quedaron el territorio controlado por México desde ese momento hasta ahora.

Este tipo de manipulaciones e intervenciones han sido usuales en el desempeño histórico del imperio en todas las regiones donde había territorios o recursos que cayeron en el interés del mismo. El caso más patente es el del robo del canal de Panamá a Colombia, donde los barcos con tropas del imperio estaban esperando el momento de la firma de la concesión de la zona del canal a perpetuidad para desembarcar y ocupar el ferrocarril panameño, en apoyo del ejército nacional “revolucionario” constituido por trescientos empleados del ferrocarril y los bomberos de Panamá y, … en apoyo de la declaración de la “independencia” del país concretada el 3 de noviembre de 1903. Obviamente, la verdadera intención fue impedir la acción de las tropas colombianas, país que se desangraba en una tremenda guerra civil fomentada por el imperio, la que tuvo un costo de más de cien mil muertos. Los panameños, no obstante, resistieron la anexión durante su corta historia y, luego de muchas luchas y bajo el liderazgo del general Omar Torrijos, lograron el control del canal con una independencia menos condicionada. [3]

Esos ejemplos se han reiterado casi constantemente en la historia del imperio. Un ejemplo actual es el de la aplicación del principio de “autodefensa preventiva” para justificar la instauración de decisiones geopolíticas coherentes con sus intereses y con la omnipotencia que brinda una fuerza militar sin igual. A instancia de EEUU la OTAN atacó Kosovo en 1999, pisoteando así el principio de no intervención en los asuntos internos de otro estado consagrado por el tratado de paz de Westfalia en 1648. Esa intervención “preventiva” emuló el principio que Hitler aplicó para invadir la Unión Soviética y que Japón adujo para atacar Pearl Harbor, ambos en 1941 [4] . Más recientemente, la superpotencia pretende aplicar el mismo principio para apoderarse del petróleo de Irak con la intención de superar el camino del colapso que lleva su economía. El país que cuenta con más armas de destrucción masiva en la historia de la humanidad, encuentra que la mera hipótesis de que el dictador de Irak cuente con armas del mismo tipo, justifica su destrucción y la eliminación de una buena parte de su población civil.

 

b)     Las compras de tierras en Argentina

También en nuestro país hay nuevos “colonos”, esta vez por el procedimiento de compra de tierras a los valores venales que muchos terratenientes y la clase media argentina están dispuestos a vender en el contexto de la crisis a que nos han conducido las políticas económicas y sociales diseñadas en los centros hegemónicos imperiales.

Algunos datos dan cuenta de la situación:

 

Tierras vendidas o en venta, excepto región Patagonia (ha) *

12.766.097

6,41 %

Tierras vendidas o en venta en la región Patagonia (ha)

3.798.702

4,83 %

Tierras vendidas o en venta en el total del país (ha)

16.566.799

5,93 %

Tierras enajenables con privatización del Banco Nación (ha)

14.500.000

5,19 %

Total de tierras en riesgo de recibir “colonos” (ha)

31.066.799

11,13 %

(*) Al sur del río Colorado

Fuente: Programa periodístico de canal 13 y datos propios

 

La concreción de la estrategia que aquí se denuncia es especialmente alarmante para la Patagonia, ya que del total de tierras disponibles para la venta en este momento, sin contar las que se pondrían a la venta con la privatización total o parcial del de Banco de la Nación, que suman un 4,83% de la región y que obviamente pueden aumentar, se ha concretado la venta efectiva de aproximadamente el 3,2% de la superficie de la región. Significa que la compra de tierras es mucho más activa y tiene como prioridad a esa región para el proyecto imperial. Ello surge de confrontar esas cifras con el resto del país, donde el proceso es más lento habida cuenta que sólo se ha vendido hasta ahora el 0,46% del territorio nacional, aún cuando las disponibles para venta hasta el momento constituyen el 6,4% del territorio del resto del país, sin contar también en este caso con las enajenables en una eventual privatización del Banco de la Nación.

 

a)      El incidente del diario The New York Times

Es reveladora de la intencionalidad política de los grupos hegemónicos imperiales que el diario más importante de Estados Unidos decidiese tratar en primera plana una supuesta intencionalidad de los habitantes patagónicos de producir la secesión del sur de Argentina. El periodista, evidentemente identificado con sus amos, sean ellos el Departamento de Estado, la CIA (ejecutores de la política de la corporación imperial que gobierna ese país) o aquellos del propio diario, que inscribe su accionar en el contexto de las políticas diseñadas por los operadores de la corporación hegemónica de ese país mencionados en primer término (motivo por el cual el gran diario es poco serio y poco confiable en estos temas) forzó los argumentos a favor de una hipótesis que no existe, salvo en las mentes que diseñan la política planetaria.

El autor del presente documento trató de ubicar al periodista, autor del mencionado artículo (suponiendo una seriedad periodística que no existía), en el contexto de los comentarios introductorios, es decir, mostrando que en la federal República Argentina es normal que haya población que objetive su descontento con el gobierno nacional en las decisiones políticas que se toman en Buenos Aires (básicamente por parte de provincianos), hasta el punto de un rechazo rotundo. Tan es así que hace pocos años existió un proyecto de traslado de la Capital del país a la ciudad de Viedma, antigua capital de la Patagonia, con el objeto de limitar la centralización de las decisiones y la concentración económica que son propias de la histórica área metropolitana nacional. La confusión entre localismos e intentos separatistas corrió bajo la pluma del periodista en el contexto de las arriba aludidas intenciones políticas.

Parcialmente el objetivo del periodista fue cumplido: logró instalar la discusión en ámbito interno y, sobre todo, difundir en el mundo una imagen acerca de la existencia de un descontento de la población patagónica que se traduciría en una intención separatista. Obviamente, esta idea sólo existe en la mente de los perversos diseñadores de la política del imperio para el resto del mundo.

La hipótesis podría haber sido tomada como un buen chiste si no fuese por quienes, con tanto poder en sus manos, están atrás e inspiran la iniciativa política. De allí es que no existe otra alternativa que tomar el guante e iniciar una profunda e importante discusión pública del tema con el objetivo de denunciar las intenciones del imperio. Lo peor que podría suceder es que se tomara con cierto descuido el incidente, influidos por la propaganda imperial, la que difunde la falsa imagen acerca de que nunca podría esperarse perversidad tal de los grupos hegemónicos de los Estados Unidos.

 

d) La política del FMI inspirada por el imperio

Las exigencias del Fondo Monetario Internacional parecieran estar dirigidas a producir un caos suficiente como para que se justifiquen medidas internacionales destinadas a “evitar el colapso social”. Es evidente, tal como lo ha afirmado el economista Joseph Stiglitz, ex-funcionario del Banco mundial, que la mejor forma de salir de la crisis económica consiste en aumentar la producción, consolidar el mercado interno y lograr que los países que controlan la economía mundial eliminen sus restricciones y protecciones al comercio mundial, de tal manera que los productos argentinos y de otros países en vías de desarrollo puedan ser colocados en esos mercados con el propósito de aumentar la generación de riqueza en el seno de la sociedad nacional. Esto, en el contexto de un desarrollo tecnológico acorde con el mencionado aumento de la riqueza y la distribución del la misma.

Toda medida de ajuste “del tipo denominado estructural”, sobre la base del aumento de los impuestos y la reducción del gasto, es recesiva y conduce al caos que “supuestamente” se trata de evitar, aunque tiene para el imperio la ventaja de generar un mercado chico y a la vez eficiente en cuanto al consumo de los productos generados en el centro hegemónico. Es interesante percibir como la leve mejora producida en este año en la economía argentina se debe, a pesar de las contradicciones en la gestión económica, a la reactivación de la producción local de bienes que, en el tipo de cambio actual, es imposible importar. Las medidas propuestas por el FMI, por el contrario, basadas en ajustes y restricción al gasto, de tal modo que se profundiza la recesión, parecen estar diseñadas en armonía con las políticas denunciadas en los puntos anteriores. En los aspectos formales de la cuestión, se evidencia el control del organismo internacional por parte de EEUU en el hecho que la voz tonante y categórica, en cuanto a la línea política del FMI, la lleva la representante estadounidense Anne Krueger.

La intencionalidad con respecto a Argentina es diferente que con respecto Brasil y Uruguay, países que han sido arrastrados a una crisis similar a la del primero y que, como en ese caso, responde al diseño de la política económica mundial. Emerge, entonces, la evidencia de la planificación de políticas del imperio destinadas al control del sur de América a través del control de Argentina y, probablemente Colombia, los dos países que serían más propensos por sus dificultades internas, a aceptar de una forma u otra, incluso en la forma de partición territorial, el control del centro hegemónico mundial. Vale considerar que Colombia tiene una importante dotación de ‘’asesores’’ del imperio para conducir la ‘’guerra’’ contra el narcotráfico, comercio que no podría existir sin el mercado y la industria química de EEUU. Esa estrategia permitiría aislar a Brasil, liquidar el Mercosur e inducir a la economía más importante de Latinoamérica a aceptar los designios que, en materia de ordenamiento de la economía mundial, requiere la economía menos eficiente pero más grande del mundo para mantener un cierto ritmo de crecimiento. Eso evitaría el colapso del sistema mundial.

 

e) Los colaboradores locales

Recientemente, dos gobernadores patagónicos han firmado un acuerdo destinado a llevar adelante una política de fusión de las provincias de Río Negro y Neuquén. La acción de gobierno de cada uno de sus gobiernos ha sido muy pobre en la solución de las trabas al desarrollo que afectan a la región y, correspondientemente, en la generación de riqueza y empleo, a la cual se agrega en el caso de uno de ellos, el hecho de haber sido factor clave de la entrega del yacimiento de gas más importante de Argentina a una firma española por un lapso de 27 años. Esto, aparentemente, a cambio de las inversiones necesarias para explotar los yacimientos e incluso con la adopción de medidas extraordinarias tales como el perdón del impuesto de los sellos, que significó una enorme pérdida para el erario provincial. La propuesta enunciada consiste en extender este tipo de integración al resto de las provincias patagónicas.

Es evidente que la intención no pasa por el desarrollo regional ya que no existe en el acuerdo ninguna propuesta destinada superar alguno de los graves problemas de la sociedad regional, donde la potencialidad económica es enorme y dónde la acción de gobierno parece estar destinada a desestimular el desarrollo. Cabe, entonces, preguntarse a qué responde esta iniciativa que implicará en el concierto de la república la pérdida de presencia en el congreso nacional, al reducir de 12 a 15 los senadores existentes y reducir a sólo cinco diputados la participación en la Cámara de Diputados. Si se pierde peso político en esta instancia tan importante para la vida de la región y del país, habría que imaginar qué objetivo superador se puede estar planteando, desde la especulación, por parte de dos gobernadores que poco demuestran conocer de los problemas de sus provincias. Obviamente, el presunto ahorro en el gasto político es un buen ariete de una campaña engañosa, que nadie que tenga cabal conocimiento del escaso peso relativo del gasto en cargos políticos y de la pérdida en capacidad de gestión que implica ese ahorro, puede creer. En todo caso el problema no tiene que ver con los salarios pagados, sino con la eliminación de la corrupción y el aumento de la eficiencia de los funcionarios apoltronados en sus sillones y profundamente preocupados por mantener el posicionamiento alcanzado. En este sentido, se trata de empleados de una estructura hegemónica de poder y no del pueblo, a quienes es necesario exigir responsabilidad en el cumplimiento de sus funciones. El desarrollo regional requiere, ante todo, de este cambio de actitud.

Es dable sospechar que, de alguna manera, las potencialidades de la Patagonia están en juego. Vale preguntarse si esto no tendrá que ver con los ya disminuidos recursos hidrocarburíferos de la parte continental de la región, con los inmensos recursos petroleros de la plataforma continental argentina (que pueden ser explotables a partir de que el barril de petróleo llegue a los 30 dólares), con las reservas continentales de agua dulce más importantes del planeta (recurso que será motivo de guerras futuras), con los recursos ícticos de la plataforma submarina, los recursos de germoplasma de esta particular región casi aislada de otras tierras y de la madera de los bosques y parques nacionales, que el perito Moreno pensó en términos de las generaciones futuras. Es probable que la intencionalidad política tenga que ver, quizás, con todos ellos juntos.

El desarrollo regional no pasa, entonces, por las especulaciones simplificantes o perversas a las que se ha aludido. En todo caso, es necesaria una fundamental preocupación por la generación de riqueza y por las formas de acumulación y distribución de la misma, en un contexto de preservación de los recursos para las generaciones venideras.

 

El contexto de los mecanismos de dominación

En el conjunto de fuerzas que se mueven en dirección a la fragmentación territorial, la discusión acerca de la eventual fusión de provincias no es otra cosa que un juego peligroso, perverso o ingenuo, según se lo mire, que parece desconocer las actuales condiciones en que se desenvuelve la crisis del sistema mundial. El ya mencionado estado de la globalización del sistema social en el contexto de su crisis, ha producido fenómenos dignos de ser considerados. El espacio como producto social es cada vez menos el resultado exclusivo de la sociedad que lo habita, de su estilo propio de organización de la circulación, de sus formas de asentamiento, de la tecnología propia utilizada para dominar los recursos y las distancias. Es, por el contrario, el resultado del sistema social de alcance globalizado a partir del siglo XVI, el que habiendo pasado por diversas formas de dominación requiere ahora de una alta eficiencia en el manejo de los excedentes mundiales por parte de los países hegemónicos, que tiene un correlato de formas de dominación que exigen respuestas en la organización del territorio, hasta el punto de que la fragmentación de los mismos es funcional al control de los recursos del planeta y al ejercicio político de la dominación. Nunca la sociedad local ha sido tan penetrada por los mecanismos de manejo de los excedentes a escala mundial. Nunca como ahora la modalidad del uso de los recursos naturales depende tanto de las necesidades y dinámica de la reproducción ampliada del capital a escala mundial. Nunca tampoco se ha controlado de la manera presente la circulación de bienes a escala mundial, regulado el consumo y por ende el funcionamiento de los mercados hasta el punto que un supuesto "libre" comportamiento de los mismos les asegura a buena parte de los países del ex-tercer mundo su condición de "emergentes" para siempre. [5]

El control de los excedentes a escala mundial requiere también de un consecuente control de la tecnología y de la innovación tecnológica [6] a escala mundial, donde el espacio acrecienta sus rasgos comunes en función de ciertos estilos dominantes de tecnología que aseguran una modalidad de control de esos excedentes. Ese control es, a su vez, posibilitado por el monopolio de la innovación tecnológica que pocos países pueden afrontar y, paralelamente, permite la monopolización del acceso a la extracción de riqueza de los recursos naturales, funcionales para el imperio pero no necesariamente para los países que requieren expandir sus excedentes [7] . Por extensión de estos controles monopólicos se da el manejo y control de la organización territorial.

Más triste aún, nunca se ha concentrado, monopolizado y ejercido el uso de la fuerza, como sucede ahora, para imponer y sostener el sistema mundial, el que obviamente incluye la vigilancia sobre los atributos del sistema mencionados en el párrafo anterior.

Desde una perspectiva política, los arriba enunciados fenómenos estructurales han resultado en que los estados nacionales han desdibujado su rol tradicional, consistente en asegurar la reproducción del capital mediante un sistema legal de organización y control social, encontrándose sujetos a formas de internacionalización de las decisiones en atención a los mecanismos de acumulación a escala mundial y a la correspondiente concentración del capital. En cuanto a la necesaria soberanía para la toma de éstas, los estados han sido reemplazados en buena medida por las grandes corporaciones transnacionales que controlan los excedentes a escala mundial, mientras que los estados nacionales se han reservado el poder de policía.

 

El desarrollo regional

Queda claro, entonces que toda estrategia que tienda a desarrollar una región, gestionando y manejando los excedentes que su población pueda generar, se contrapone a la dominación y el consecuente despojo que se instaura en los países pobres, de aquella pobreza inducida por los mecanismos de poder y de acumulación polarizada de la riqueza generada en el mundo. Este planteo exige recordar brevemente algunas consideraciones teóricas y metodológicas que quién escribe este trabajo publicó recientemente [8] :

“El sentido histórico de la resolución de las contradicciones del sistema globalizado debe ser tenido metodológicamente en cuenta para la comprensión de los mecanismos de producción del espacio, con tanta fuerza como en el pasado se centró la atención académica en las contradicciones entre sistemas sociales: uno capitalista siempre en expansión y otros subordinados porque sus modos de producción fueron subordinados a partir de la mundialización del capitalismo mercantil en el siglo XVI [9] . Como se verá en este desarrollo conceptual, el camino es necesariamente histórico y dialéctico.”

“El paisaje, concepto holístico y descriptivo, refleja las actuales contradicciones del sistema globalizado. El paisaje permite apreciar dos elementos imbricados el uno con el otro: la naturaleza con su propia dinámica y el capital fijo acumulado con su propia expresión tecnológica, a los que se calificó como "rugosidades". Los sistemas de ingeniería [10] son la manifestación tecnológica de estas rugosidades. La tecnología depende a su vez, como componente instrumental en la ocupación del espacio, de la modalidad que adopta la reproducción ampliada del capital en una situación histórica dada. Prescindiendo de la condición general de desarrollo de las fuerzas productivas en el espacio observado, que serán más o menos avanzadas según la situación bajo análisis, la técnica incide fuertemente en la definición de la forma del espacio, aún cuando no lo explique. En distintas regiones pueden coexistir tecnologías preindustriales, aquellas propias de los comienzos de la revolución industrial y también las más avanzadas, según corresponda a distintas actividades con sus consecuentes capacidades de reproducción del capital indiferenciado y diferenciado (industrial -simple, tecnológicamente potenciado, tecnológico propiamente dicho-, comercial y financiero [11] ). Las más avanzadas estarán vinculadas a circuitos de acumulación de mayor extensión e importancia a escala mundial (aunque no exclusivamente, ya que algunos de estos circuitos están basados en tecnologías rudimentarias de separación de materias primas de la naturaleza o en las primeras etapas de transformación de materias primas, tales como la minería artesanal del oro o, sobre todo, la producción primaria basada en el pequeño productor agrícola o ganadero), mientras que las tecnologías más atrasadas están vinculadas principalmente a circuitos de acumulación de alcance local. Cualquier tentativa de seccionar este continuo de relaciones tendrá como consecuencia una apropiación parcializada del objeto regional. Cualquier tentativa de clasificar circuitos seccionando para ello las relaciones propias de generación del producto y su circulación, de aquellas que tienen tasas de ganancia diferenciales más altas, como sucede en las etapas de transformación de las materias originales y primeras materias primas, que es dónde se registra el mayor nivel tecnológico, así como la velocidad de innovación más alta, constituye otra parcialización del fenómeno regional: sociedad, naturaleza y territorio.

Sintetizando, el sistema social con sus actuales contradicciones supone un espacio socialmente construido sobre un medio natural, donde la tecnología es el instrumento de la relación dialéctica entre sociedad y espacio, que define a su vez la morfología propia del capital fijo adherido a un espacio. Visto histórica y dialécticamente, el espacio involucra a un medio natural alterado por el proceso histórico de ocupación, el cual conforma una unidad con el capital fijo incorporado por el conjunto social a través del tiempo, donde ambos (medio natural y medio construido), son la síntesis de la forma en que se resolvieron las contradicciones del actual sistema social o de otros, mediante un continuo de sucesivas transformaciones del medio natural, del medio tecnológicamente construido preexistente a la situación bajo análisis y del tipo de tecnología aplicada, considerada esta en su papel instrumental. Obviamente, el desarrollo tecnológico, y en especial la forma en que opera el capital tecnológico en cuanto a la innovación, adquiere un carácter más comprensivo cuando se analiza su papel en la reproducción ampliada y en la acumulación a escala mundial.”

“Las consideraciones anteriores se proponen confrontar esta perspectiva sintéticamente expresada con el abordaje del estudio de la región como objeto, el que todavía está subyaciendo en la mayoría de los analistas regionales, incluidos aquellos que con desesperación metodológica niegan entidad al fenómeno y prefieren refugiarse en el escepticismo. Se trata de la visión y perspectiva general con que se puede apreciar el espacio regional en un primer momento descriptivo, al que pocos pueden superar. En esta primera aproximación al fenómeno regional se distinguen solamente los componentes materiales del espacio producido: el medio natural mayor o menormente alterado y el espacio tecnológicamente construido. Este nivel de análisis se transforma en una valla insalvable si no se apela a las relaciones sociales de producción que dan lugar a una modalidad de uso de los recursos naturales, a una tecnología aplicada y a una determinada forma de organización del espacio, en el contexto del modo de producción dominante.”

“Nótese que se habla de conflicto o fenómeno regional (palabras que alejan al concepto región de la referencia habitual a su contingencia material), hecho que está planteando una concepción metodológica del mismo donde la preocupación está dirigida a la comprensión del conflicto social y su expresión territorial, en el marco de los referidos procesos de producción del espacio. En términos generales, debe ser afirmado y reiterado que no existen espacios en el mundo que no lleven adherida la impronta de la sociedad. Esto no debe interpretarse como un simple reduccionismo, sino que planteada la acción de la sociedad sobre el medio natural se producirá o continuará produciendo una particular secuencia dialéctica donde medio natural y sociedad se influyen mutuamente.”

 

El marco social y macroeconómico general

No se puede hablar de desarrollo regional sin establecer el marco de referencia mínimo de un proyecto de desarrollo nacional posible. A los efectos de evitar generalidades, cuya discusión puede ser inconducente, se precisa aquí un conjunto de decisiones indispensables para construir una base de partida macroeconómico y macrosocial que haga posible el desarrollo regional. Es un aporte para la discusión de su perfeccionamiento o para una construcción alternativa. La época de los eufemismos ha concluido, fagocitada por la crisis.

Un proyecto de desarrollo nacional, y regional por inclusión,debe consistir básicamente en la recuperación de la soberanía popular, no sólo por aquello de que la soberanía de una nación reside en su pueblo, sino porque desde que ésta se perdió en manos de la dictadura de generales mesiánicos, del golpe de estado del capital monopólico y financiero de 1989 y, finalmente, por la gestión de los gobernantes de la pseudodemocracia que cobarde y corruptamente gobernó al país desde la dictadura hasta el presente, la decadencia social se ha manifestado con toda intensidad. El hambre, la exclusión, la licuación de la estructura social solidaria y el ejercicio de la dominación mediatizada por los organismos financieros, rectores de la política económica internacional, ha conducido al conjunto social a una espiral de decadencia. La sociedad argentina puede y debe vivir sin tutelajes, especialmente cuando estos suponen el vaciamiento y latrocinio de las riquezas del país. La conducción económica no puede estar liderada, en consecuencia, por lo que usualmente se denomina economista, primeramente porque la mayoría que tiene el título no lo es, menos aún quienes han estudiado en las escuelas del imperio. Esos, cuando malos, sólo saben de instrumentos de política económica, y cuando buenos se ocupan de organizar las vías de saqueo a las sociedades a ser saqueadas.

A continuación se proponen líneas de acción indispensables para recuperar la autonomía del conjunto social. No obstante, cabe advertir que todas las líneas de acción propuestas aquí son prácticas normales en los países desarrollados que nos impusieron el modelo liberal de latrocinio, ubicado en las antípodas de la filosofía política y económica que ejecutan para sus propias sociedades.

1) El sistema capitalista y su crisis debe ser el punto de partida de un proyecto alternativo, solo puede ser modificado vía el desarrollo de políticas que regulen las crecientes tendencias a generar vicios de acumulación a escala mundial. Sólo puede ser reemplazado por cambios progresivos en la base productiva y correspondientes controles de los efectos de la organización social a escala planetaria. El cambio sobrevendrá como resultado de la resolución de las sucesivas crisis en las diferentes sociedades nacionales, las que perdurarán con sus culturas y modalidades de construcción de igualdades sociales propias.

El punto de partida es, entonces, el sistema capitalista regulado tanto como sea necesario para asegurar la necesaria acumulación de riqueza destinada a sostener una alta calidad de vida entre los integrantes de la sociedad nacional. Si los cambios progresivos devienen en algo que puede llevar el nombre de un nuevo sistema, su autor será la sociedad que, con el transcurrir del tiempo dará lugar a un nuevo sistema social. Algo parecido paso en la transición entre el feudalismo y el capitalismo y, más aún, sucede hacia el interior de cada sistema social. El ESTADO deberá ser mediador entre las empresas de capital y la sociedad civil, NUNCA al servicio del capital financiero y los monopolios.

2) El MODELO debe diferir técnicamente de los anteriores en el hecho de que la gestión económica se centrará en el manejo y desarrollo de SUBSISTEMAS DE CAPITAL, los que basados en la actividad privada, darán lugar a una modalidad de regulación que asegure tasas de ganancia, acordes con el capital desembolsado, a todas las empresas involucradas en el conjunto de relaciones técnicas y de comercio que se producen entre las empresas vinculadas a una empresa o conjuntos de empresas configuradoras en una ACTIVIDAD DOMINANTE. Pero a su vez, la regulación en el ámbito de cada subsistema atenderá a una multiplicidad de medidas y acciones destinadas a asegurar la reproducción del K, dentro de la lógica del mismo, destinadas a evitar los vicios propios de le reproducción ampliada del K y toda forma de especulación relacionada. Ejemplo para ilustración: el conjunto de decisiones de regulación adoptadas en el ámbito de un subsistema evitará que medidas macroeconómicas tipo reducción de impuestos sirva a la evasión de capitales, en detrimento de la inversión. Se entiende por actividad dominante, por lo tanto, al conjunto de empresas intervinculadas y relacionadas a empresas configuradoras (disponibilidad de K, disponibilidad de tecnología, capacidad de adopción y capacidad de innovación) por las razones técnicas del proceso productivo y por las relaciones de intercambio de mercancías a que inducen las aludidas razones técnicas, así como a la acumulación diferencial de excedentes que emergen del intercambio de mercancías.

3) El manejo de las variables macroeconómicas y de los instrumentos de política económica deben supeditarse al cumplimiento del objetivo de desarrollo de los subsistemas de capital, ámbito donde la política fiscal es determinante para el diseño y promoción de los subsistemas, pero que a su vez, elimina el déficit en tanto da lugar a situaciones normales de crecimiento de la economía.

4) En el manejo de las empresas intervinculadas en la actividad dominante de un subsistema de capital es necesaria la participación de empleados y obreros, quienes deberán conocer acerca del manejo de la empresa tanto como los propietarios del capital. Contra lo usual y aceptado hasta este momento, los obreros conocerán el origen de sus remuneraciones y serán responsables, junto a los titulares del K, del éxito de la empresa y, en menor medida, de aquellas otras empresas encadenadas por las razones técnicas del proceso productivo
[12] . Los obreros y empleados deberán estar en condiciones de mantener la producción y gerenciamiento de la planta y el subsistema de K (en acuerdo con obreros o gerentes de otras empresas del subsistema) aún en casos de lock out u otras medidas ejercidas desde el poder para restringir la producción. Debe quedar claro que el presente es un objetivo a construir socialmente, no compatible con decisiones autoritarias ni improvisadas. Es, en todo caso una imagen objetivo con amplias posibilidades de éxito aún en construcciones parciales.

5) En cada subsistema deberá conocerse y promocionarse la innovación tecnológica destinada a perfeccionar las diversas formas de generación de riqueza, la que puede abarcar los procesos técnicos de fabricación, de gestión empresaria y de acceso al mercado, las características de uso, manejo y conservación del recurso natural involucrado, así como de las materias primas involucradas. En los subsistemas de base agropecuaria deberá conocerse y manejar instrumentos de política económica para evaluar las variables agroecológicas involucradas, conocimiento del banco genético de la actividad y su relación con la expansión de un subsistema de capital, etc. En el conjunto de subsistemas deberá conocerse exhaustivamente el comportamiento de los proveedores de insumos diversos, no menos importante es el conocimiento de los clientes y, sobre todo, es fundamental el conocimiento de la forma que operan en cuanto a todas las variables que tiene que ver con la generación de excedentes, los competidores de cualquier parte del mundo en que se encuentren.

6) Es fundamental que la igualdad social se construya en un sistema participativo, hecho que significa que cada actividad económica en cada subsistema de capital encontrará en el esfuerzo y participación de sus agentes sociales la construcción de las mejoras en la calidad de vida. Nunca más las mejoras en la calidad de vida podrán ser construidas en un planteo de rutinas asistencialistas, que degradan a los individuos.

7) El estado debe tener a su cargo los subsistemas de capital claves para el desarrollo de la economía nacional y atenderá a la cobertura de los servicios sociales básicos, mientras que las condiciones de excepción así como los servicios puntuales podrán ser prestado por entidades privadas supervisadas.

8) Los aportes al sistema de previsión deben transformarse en parte de las divisas para constituir las reservas del banco central (respaldo de la moneda circulante) y para su control, en forma complementaria y absolutamente inviolable. Sólo podrán ser movilizadas para el fin por el cual fueron apropiadas.

9) Cada subsistema de capital facilitará la reactivación, mediante la utilización de la infraestructura productiva (K fijo) existente y ociosa, con formas de protección frente a competencias desleales pero que no encubran la ineficiencia, mientras que las innovaciones producto de la inversión en innovación o adopción de tecnología se efectuarán con el compromiso expreso de aumentos de la productividad del K y de la fuerza de trabajo.

10) El diseño y la conducción eficiente de los subsistemas de capital permite asegurar, desde el mismo origen del producto, la distribución equitativa de la riqueza porque asegura un crecimiento de la producción y de la productividad sobre la base del crecimiento del conjunto de las empresas involucradas en el subsistema. La transparencia de las relaciones asegura una excelente base par definir los recursos fiscales y equidad en la definición de las tasas de ganancia posibles.

11) El diseño de subsistemas de capital admite la conformación de asociaciones con capitales de países con los cuales se comercia en igualdad de condiciones, donde las empresas de capital integrado lograrán tasas de ganancia determinadas por el conjunto de las relaciones de acumulación vigentes en el mismo.

12) Reindustrialización: implica protección de los subsistemas de producción local con francas ventajas comparativas (ej.: agroindustrias), mediante aranceles y control de importaciones y contrabando. La protección especial se hará efectiva cuando el subsistema cubra sustituciones de importaciones o asegure el intercambio comercial para la obtención de productos clave para el sostenimiento de la producción local o los pocos productos que sean carencia reales para el consumo local.

13) El financiamiento e instalación de complejos industriales con tecnología de punta de generación local, cuyos beneficios se canalicen a más de un subsistema de capital, implica proteger y promocionar mediante créditos blandos y desgravaciones a los subsistemas de capital industriales con posibilidades de rápida competitividad mundial. Ello incluye actividades prioritarias de industrias de capital y tecnología local relacionadas a la producción de máquinas y herramientas, autotransportes, comunicaciones, computación, medicinas y materiales para la construcción.

14) Las importaciones cubrirán, entonces, sectores vitales para el desarrollo de la economía nacional y, en todos los casos que se establezca una relación bilateral beneficiosa, en razón de la existencia de ventajas tecnológicas estratégicas de otros países. Estos intercambios serán especialmente promocionados en el caso de los países con condiciones históricas de desarrollo similares, en particular el Mercosur. Ello significa que la apertura de la economía será especialmente efectiva con aquellos países que respondan con tratamientos equitativos del manejo comercial.

15) El intercambio con países fuera del Mercosur requerirá de señales previas y muy claras de respeto a la independencia económica de nuestra sociedad. Las represalias y agresiones a la economía argentina requieren de medidas de protección equivalentes. Es necesario defender a ultranza el derecho de comerciar en condiciones igualitarias.

16) Se requiere de medidas de regulación estricta del movimiento de divisas para toda actividad promocionada, las remesas clandestinas por sobrefacturaciones, subfacturaciones, endeudamientos ficticios, etc., deben configurar el delito de traición a la patria.

17) Este modelo de desarrollo que es afín al desarrollo regional requiere de una estricta transparencia del mercado de capitales, donde las operaciones clandestinas también deben ser consideradas como de traición a la patria.

18) Una determinada política de manejo de la moneda no es prioridad en este proyecto y sí, como instrumento de política económica, es función de la necesidad de operar el crédito, el comercio y, sobre todo, del desarrollo de subsistemas de capital, con la intención de brindar las mayores seguridades comerciales (confiabilidad que ahora no existe) a los países que intercambien con nosotros. La moneda es el lubricante de las relaciones de producción y hace viable el instrumento crediticio.

19) El crédito financiado con emisión estará destinado a la oferta y consumo de bienes y a las exportaciones. La infraestructura económica nacional está subutilizada por lo que requiere de la emisión necesaria para poner en marcha el aparato productivo, aumentar las exportaciones por aumento de la oferta y reactivar el consumo.

20) La política económica debe definir los alcances precisos, sin márgenes de tolerancia, de una “reforma fiscal que consista en aumentar el peso relativo de los impuestos directos, sobre el ingreso y el patrimonio, en relación a los impuestos indirectos sobre el consumo. La reconstrucción del mercado local requiere de una rebaja de la carga impositiva sobre la población de ingresos medios y bajos.”
[13]

 

Desarrollo regional: los subsistemas de capital en la región patagónica

Muchos son los ejemplos de actividades dominantes, con empresas configuradoras de subsistemas de capital en el país, entre las que se mencionan a las siguientes: algodón, yerbamate, fruticultura, pimiento morrón, hortalizas y frutas enlatadas, terminales automotrices, petroquímica, industria de lácteos, siderurgia, electrodomésticos, electrónica, ovinicultura, vitivinicultura, cereales, harinas, etc. En la región patagónica los ejemplos de actividades que ya han configurado subsistemas de capital o recursos cuya explotación dará lugar a la conformación de los mismos son muchos. La identificación, diseño y planificación de los mismos requiere de una fundamental preocupación por la generación de riqueza y por las formas de acumulación y distribución de la misma, en un contexto de preservación de  los recursos para las generaciones venideras.

La planificación eficiente de subsistemas de capital, factible de ser llevada a cabo por los gobiernos de la región, con el acompañamiento de medidas armónicas del nivel nacional, permite identificar la solución de problemas históricos de la región:

1)      Fruticultura: la crisis estructural de la actividad requiere de un plan para eliminar los vicios históricos que han socavado la eficiencia del conjunto del subsistema. Investigación genética, conocimiento delas condiciones agroecológicas de los cultivos, conocimiento acerca de la modalidad de operación de las áreas productivas competidoras del hemisferio sur, recuperación del agente productivo histórico principal (el productor independiente), conformación de empresas de comercialización mayorista-minorista en los países compradores, constituyen conjuntamente con las acciones conducentes para un desempeño eficiente de las empresas configuradoras del subsistema. 

2)      Ganadería: la crisis estructural que arranca a principios del siglo XX abarca la producción ovina y caprina de la región y requiere del diseño de un subsistema de capital, con empresas configuradoras en el ámbito del comercio, la industria de hilados y prendas y la moda.

3)      Destrucción de la capacidad productiva y eliminación de agentes productivos: las razones del abandono de estancias en el sur del Chubut y en el norte y centro de Santa Cruz, donde los campos han perdido buena parte de su capacidad productiva, está relacionado a las condiciones en que opera el subsistema ovino, las que se verifican en un deterioro del recurso … tierras: la eliminación de la crisis estructural ganadera permitirá combatir el empobrecimiento de los crianceros y ganaderos y asegurarles un ingreso que les permita efectuar un manejo más eficiente del recurso que hace posible su reproducción como tales.

4)      Comercialización: El diseño de los subsistemas ovino y caprino pasa por encarar acciones destinadas a solucionar los problemas de la comercialización de lanas, cueros y carnes de los pequeños productores del centro y norte de Neuquén, del centro y sur de Río Negro y del centro y norte del Chubut.

5)      Turismo: El problema del ingreso turístico regional, que está operado por las firmas configuradoras mayoristas, con alta tecnología, ubicadas en Buenos Aires y el exterior, en detrimento de los ingresos de los pequeños operadores locales. Una relación más armónica entre los encadenamientos de empresas turísticas, pasa por analizar y regular el desarrollo de la actividad de tal manera que el aumento del ingreso de los operadores locales se transforme, a su vez, en garantía del mantenimiento de las tasas de ganancia de los mayoristas.

6)      Industria electrónica: Es necesario diseñar y configurar un subsistema de capital que haga de pivote en esta actividad clave para el desarrollo autónomo nacional, en el que el problema principal gira alrededor de la innovación y adaptación de tecnología y los encadenamientos a que induce. Por ahora esta industria de Tierra del Fuego está "colgada del pincel" de innovaciones tecnológicas y patentes del exterior, donde la tecnología local, por innovación o imitación debe constituir el marco necesario para una mayor capacidad de generación de excedentes locales.

7)      Industria maderera: El diseño y configuración de un subsistema regional de transformación de la producción de maderas sin destruir las superficies boscosas existentes y sobre la base de nuevas áreas forestadas, es coherente con el desarrollo del mismo. El perverso intento de transformar en laminados los bosques de Tierra del Fuego para construir casas en la costa oeste de Estados Unidos es un ejemplo del robo de un recurso y de la destrucción de un recurso natural renovable.

8)      Protección de los bosques: una planificación eficiente de un subsistema forestal para producir madera y derivados industriales para las generaciones futuras incluye la definición del papel de las especies autóctonas como productoras de madera y como protectoras de pendientes. Paralelamente, implica evitar daños definitivos al germoplasma y suelos regionales mediante la introducción de variedades de pinos en zonas donde fagocitan el bosque nativo.

9)      Petroquímica: Un subsistema petroquímico implica la posibilidad de integraciones industriales verticales y horizontales con la mayor generación de excedentes a nivel regional o nacional posible, con un criterio de protección a ultranza del recurso natural no renovable, escaso en la región y el país. Los encadenamientos sectoriales petroquímicos hacen posible a mediano plazo, la integración regional en materia de hilados y prendas.

10)    Minería: Todo recurso minero es no renovable. Toda explotación de los mismos debe ser ajustada políticas nacionales de largo plazo, conducentes al desarrollo del país y no al beneficio de capitales extractivos, que reproducen riqueza en otras regiones del globo, mientras vacía a la región de recursos indispensables para los intereses de la sociedad local.

11)    Minería: La actividad minera y los subsistemas que pueden conformar son compatibles con explotaciones no degradantes del ambiente, tal como sucede en Cerro Vanguardia.

12)    Desempleo y desarrollo urbano: La generación y control de la riqueza generada requiere de una política de desarrollo urbano y de ocupación que la planificación de subsistemas de capital hace posible. Las periferias urbanas de las ciudades patagónicas y el hacinamiento en cinturones de pobreza alrrededor de las mismas, son ejemplos de un modelo de degradación social inducido desde los poderes hegemónicos mundiales, que imponen una política de vaciamiento de la riqueza nacional, que es reversible mediante la planificación.

Para producir el desarrollo regional no es necesario fusionar provincias, sino atender a los presentes y otros problemas dela región, traducir en políticas, medidas y acciones los enunciados aquí vertidos y otros que no se desarrollan a los efectos de hacer honor a la brevedad. Tanto en el punto anterior como en el presente, la intención ha sido mostrar que otra Argentina y otra región son posibles. Para los planes se requiere primeramente voluntad, aquella que todos esperamos de los diversos niveles políticos y que tanto oficialismo como diversas oposiciones de la izquierda a la derecha no aciertan a formular como propuesta coherente.

 

RESUMEN

La ponencia se estructura en dos partes: en la primera se contextualiza el problema del nuevo orden mundial, que implica el surgimiento de una única potencia imperial, que ya decidió ejercer su poder sin límites sobre los otros países de la tierra, sin restricciones a partir del 11 de setiembre de 2001. El ejercicio de ese poder se extiende hasta el punto de adoptar líneas políticas respaldadas por la fuerza de las armas y la persuasión del poder económico y su correlato corruptor, para producir reordenamientos territoriales en función de las necesidades imperiales.

La segunda parte tiene que ver con la planificación regional como respuesta a ese poder ilimitado y las alternativas posibles de transformación de la base material de nuestras sociedades regionales y nacional mediante la organización, diseño y planificación de subsistemas de capital en el contexto de los países que se encuentran en la parte sometida del sistema polarizado mundial.

Consecuentemente, la decisión social de elegir libremente se corresponde con la posibilidad de una mayor capacidad de generar y distribuir riqueza, habida cuenta de la inexorable implosión del sistema capitalista decadente que determinará la caída del coloso, sobre todo si su capacidad de apropiarse de riquezas mundiales disminuye.



(*) Director del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades

de la UNCo. Ex planificador regional del Consejo Nacional de Desarrollo. Ex planificador regional del Consejo Federal de Inversiones. Ex planificador ambiental de la ex Hidronor S. A. Actual profesor de Teoría Regional.

[1] BEER, Ezequiel: “Regionalizar es viabilizar”, en Noticias y protagonistas, 23 de Julio de 2000, Buenos Aires. Esta es la propuesta del ex Viceministro de Economía, Carlos Rodriguez, Rector del Centro de estudios macroeconómicos de Argentina (CEMA), institución sostenida por los capitales del imperio.

[2] ¡Probablemente no sabía que (en referencia al gobierno inglés), durante cinco años, los agentes norteamericanos en México habían recibido instrucciones de comprar todo lo que pudieran de esa provincia! Ver:RIPPY, J. F.: La rivalidad entre Estados Unidos y Gran Bretaña por América Latina (1808 – 1830), capítulo III, “Tejas y Cuba”, p.65, EUDEBA, Buenos Aires, 1967.

[3] MORALES PADRON, F.: Manual de historia universal, Tomo VII: Historia de América, Capítulos 43, 44, 45 y 53, Espasa-Calpe, Madrid, 1975.

[4] RAMONET, I.: “Vasallaje”, en Le monde diplomatique, añoIV, N° 40, p 40, Buenos Aires, Octubre de 2002. El artículo comenta el documento del gobierno imperial, del 20 de setiembre de 2001, que refiere a la nueva “estrategia internacional de seguridad de EEUU”.

[5] de JONG, G. M.: Introducción al método regional, LIPAT-Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, 2001.

[6] “A diferencia de cualquier otro bien reproducible, que solo puede reponerse por la repetición del mismo proceso de trabajo y la obtención de un producto cualitativamente idéntico al anterior, el privilegio del innovador sólo puede reproducirse por medio de un trabajo original que arroja un fruto inédito. Esta parte de su patrimonio y su actividad que las empresas innovadoras dedicarán a reproducir sistemáticamente otras tantas capacidades productivas extraordinarias, cobrará gradualmente autonomía como un nuevo tipo de capital, destinado a transformar el sistema capitalista tanto o más profundamente que [...] el capital industrial indiferenciado.” LEVIN, Pablo: Economía política del capital tecnológico, CENDES, Venezuela, 1996.

[7] AMIN, Samir: “El futuro de la polarización global” publicado en Realidad Económica (IADE), N° 130, Marzo de 1995.

[8] de JONG, G. M., op. cit, 2001, pp 56-57.

[9] AMIN, Samir: Op. Cit., 1995.

[10] “El conjunto de fijos (capital fijo), naturales (hechos de la naturaleza) y sociales (fuerzas productivas y hechos superestructurales), forma sistemas de ingeniería, sea cual sea el tipo de sociedad.” en SANTOS, Milton: Metamorfosis del espacio habitado, Capítulo 6, p.76, Oikos - Tau, Barcelona, 1996. Las precisiones consignadas entre paréntesis son del autor de este trabajo.

[11] LEVIN, Pablo: El capital tecnológico, Parte tercera ps. 313 a 403, Editorial Catálogos, Buenos Aires 1997.

[12] LEVIN, Pablo: “El socialismo científico o la ‘jactancia’ de la economía política”, revista Nueva Economía, Buenos Aires, 2002.

[13] CALCAGNO, A. E. y CALCAGNO, E.: “El ‘cuco’ de la inflación”, en Le monde diplomatique, año IV, N° 37, pp 4-5, Buenos Aires, Julio de 2002.


Jornadas sobre La Región, un ámbito para la planificación y la acción. Eje: La Planificación como un instrumento de gestión y desarrollo regional. Universidad Nacional del Comahue - Neuquén - Argentina, 20 al 22 de noviembre de 2002.