Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 7661 al 7680 
AsuntoAutor
834/06 - Universid Noticias
836/06 - México fr Noticias
837/06 - A fabrica Noticias
835/06 - México - Noticias
838/06 - Buenos Ai Noticias
839/06 - ESPECIALI Noticias
840/06 - Megaproye Noticias
842/06 - PRIMERA H Noticias
841/06 - La ofensi Noticias
Desarrollo de las Noticias
844/06 - El auge i Noticias
Lançamento de Bole Charles
846/06 - Red Perua Noticias
847/06 - PRIMER CO Noticias
845/06 - Entrevist Noticias
848/06 - “Israel h Noticias
849/06 - Paraguay Noticias
850/06 - Actividad Noticias
851/06 - SEGREGACI Noticias
852/06 - Informaci Noticias
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 7903     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 848/06 - “Israel ha convertido en rehén a todo un pu eblo” (Entrevista Gibert Achcar)
Fecha:Viernes, 4 de Agosto, 2006  01:30:46 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticiasdelcehu @..................ar>

 
NCeHu 848/06
 

 
“Israel ha convertido en rehén a todo un pueblo”
|
 
Gilbert Achcar 
 Socialist Worker

Los medios de comunicación de los EE.UU. culpan del ataque israelí a Hezbollah, por “iniciar” la violencia, ¿Es así como ves tu la situación?

Independientemente de lo que uno piense de Hezbollah o sobre la operación organizada por Hezbollah –y ciertamente tengo mis reservas sobre si era apropiada a la vista de sus previsibles consecuencias– no hay lógica alguna que justifique lo que Israel está haciendo.

La muerte de siete soldados israelíes y el secuestro de otros dos fue un acto de guerra, y Líbano e Israel son dos países que siguen estando en guerra.

Israel invade periódicamente la soberanía del Líbano: ha agredido el país innumerables veces, en particular desde 1967 (el primer ataque israelí devastador contra el aeropuerto de Beirut tuvo lugar en 1968); invadió una pequeña zona de territorio libanés en 1967 (las granjas de Shebaa), un buen cacho del sur del Líbano en 1978, la mitad del Líbano en 1982; luego ocupó una buena parte del país hasta 1985, la parte sur hasta 2000, y todavía controla la franja de territorio libanés que tomó en 1967.

Desde 2000 ha tenido lugar una guerra de baja intensidad entre Hezbollah e Israel: escaramuzas transfronterizas, acciones israelíes encubiertas en el Líbano, que incluyen el asesinato de líderes de Hezbollah, etc.

Pero lo que Israel está llevando a cabo ahora en el Líbano es una represalia masiva contra todo un pueblo. Ha convertido en rehén a una población y un país al completo e intenta imponer sus condiciones.

Esta brutalidad es muy cobarde, ya que sean los que sean los medios militares que posea Hezbollah –o, para el caso, el conjunto del Estado libanés–, son minúsculos comparados con el poder militar del Estado de Israel.

Esto no es ningún tipo de lucha entre iguales, a pesar del hecho de que Hezbollah está respondiendo con algunos cohetes. Una de las potencias militares más grandes del mundo está cometiendo una agresión pura y simple contra uno de los Estados más débiles de Oriente Medio y asesinando a muchísima gente.

Ya han matado a más de 200 personas en menos de una semana y el número sigue creciendo día tras día. La inmensa mayoría, más del 90%, de las víctimas de Israel son civiles inocentes. No son ni combatientes ni tan siquiera militantes, solo civiles corrientes, familias y un número muy elevado de niños atrozmente destrozados por las bombas israelíes.

Israel está destruyendo las infraestructuras del país. También está destruyendo el sustento de centenares de miles de personas. El Líbano es un país donde la temporada estival es muy importante para centenares de miles de personas –la gran parte de la población que obtiene trabajos de temporada en el sector del turismo y depende de estos ingresos para vivir todo el año. Y ahora decenas de miles de estas gentes están siendo despedidas porque todo el mundo entiende que no va a haber “temporada de verano” en el Líbano.

Si tomas todo esto en consideración y lo comparas con las operaciones que pueda haber llevado a cabo Hezbollah en la frontera está claro que se ha convertido en un pretexto, enarbolado por Israel y apoyado por Estados Unidos y otros países, para intentar imponer lo que han intentado forzar desde 2004.

Ese año consiguieron que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptara una resolución que no solo exigía la retirada de las tropas sirias del Líbano, sino también el desarme de los grupos armados del país –es decir, por encima de todo, Hezbollah y, en segundo lugar, los palestinos en sus campos de refugiados.

La doble vara de medir de los medios de comunicación occidentales a la hora de presentar la situación y la hipocresía de las declaraciones israelíes son tan manifiestas que constituyen en si mismas una agresión moral –por ejemplo, la captura de un soldado israelí por los palestinos se convierte en la justificación de Israel para un asalto criminal y destructivo de Gaza, mientras Israel amontona a cerca de 10000 prisioneros palestinos en sus cárceles, la mayoría de los cuales son civiles secuestrados por Israel en el territorio que ocupa desde 1967 en una flagrante violación del derecho internacional.

Conocemos muy bien esta doble vara de medir. Noam Chomsky la ha convertido en una de sus especialidades durante muchos años para denunciar la doble moral y la hipocresía en los países imperiales y en sus medios de comunicación. Ahora estamos siendo testigos de un nuevo caso repugnante de esa doble moral.

Y se da el caso de que, si bien esta hipocresía puede pasar desapercibida entre las audiencias comunes de los países occidentales, puedes estar seguro de que en la inmensa mayoría de los países del Tercer Mundo –y, desde luego, en los países musulmanes, y más aún en los países árabes– la doble moral es conspicua y escandalosamente evidente.

Por eso las gentes no dan ningún crédito a las declaraciones de los líderes occidentales –al parloteo de la administración Bush sobre democracia y otras mentiras.

En lugar de eso, lo que estamos viendo ahora mismo es que el odio no solo contra Israel sino también contra los Estados Unidos y el resto de los países occidentales que apoyan a Israel y se alían con Estados Unidos está alcanzando niveles que superan con creces a los que existían antes del 11 de septiembre de 2001.

En otras palabras, los Estados Unidos y el Estado de Israel están preparando para el resto del mundo, incluyendo a sus propias poblaciones, acontecimientos de pesadilla que van a conseguir, me temo, que el 11 de septiembre solamente parezca un anticipo.

En Occidente, y en particular en los Estados Unidos, la gente tiene que tomar consciencia de que la hipocresía de su gobierno y de esta falta total de justicia e incluso de conmiseración humanitaria a la hora de lidiar con las poblaciones árabes y de Oriente Medio.

Tienen que tomar consciencia del hecho de que, con buen sentido, los pueblos árabes y musulmanes están percibiendo que se les considera seres subhumanos y que sus vidas no valen nada a ojos de Israel, los Estados Unidos y sus aliados.

De ahí que se vuelvan receptivos al tipo de discurso que proviene de gentes como Osama Ben Laden –que si nuestras vidas de civiles no tienen ningún valor para ellos, las vidas de sus civiles no deberían tener ningún valor para nosotros. De modo que estamos alcanzando una situación totalmente infernal debido a las políticas criminales reaccionarias de la administración de los EE.UU. y del gobierno israelí.

¿Cuáles son los objetivos de Israel al llevar a cabo este asalto?

Desde un punto de vista estratégico, tanto Israel como los Estados Unidos consideran que su principal enemigo en Oriente Medio no es ni Ben Laden ni Al-Qaeda –estos solo constituyen molestias menores, si bien son molestias útiles–, sino Irán.

Existe lo que llaman el eje o el creciente chiíta, que tiene su fuente en Irán y que va desde las fuerzas chiítas proiraníes de Irak, pasando por el gobierno sirio, que está aliado con Irán, y llega hasta Hezbollah en el Líbano.

Por esto consideran a Hezbollah un enemigo muy importante –puesto que, con su concepción del mundo, lo ven todo a través de su obsesión con lo que consideran su Estado enemigo principal. En los tiempos de la Guerra Fría solían verlo todo en el mundo en términos de una confrontación con la antigua Unión Soviética. Ahora lo ven todo en Oriente Medio en términos de confrontación con Irán.

Aparte de esto, Israel tiene sus propios motivos específicos para querer liberarse de Hezbollah, en tanto que organización que jugó un papel clave en forzar la retirada de Israel del Líbano en 2000. Esta es una organización que desafía a Israel permanentemente con su mera existencia, su mera presencia.

Desde que Israel abandonó el Líbano ha habido una determinación por vengarse de Hezbollah y ahora estamos siendo testigos de cómo Israel la está llevando a cabo utilizando el pretexto de los enfrentamientos fronterizos.

El gobierno de EE.UU. denuncia que Hezbollah es una banda de terroristas. ¿Cuál es el papel que juega en el Líbano?

A lo largo de los años la política libanesa ha adoptado una dinámica comunitaria, de modo que se da una especie de identificación de comunidades con tal o cual organización política. Hezbollah consiguió convertirse en la fuerza principal en la comunidad chiíta, que es la mayor minoría del Líbano, donde ninguna comunidad religiosa constituye una mayoría.

Hezbollah llegó a jugar este papel por varias razones. La principal es el papel que jugó al liberar el sur del Líbano, donde se concentra la comunidad chiíta, de la invasión israelí.

Pero hay otros factores. En términos generales, el ascenso la influencia de Hezbollah encaja en un marco que se ha configurado a nivel regional durante los últimos 30 años, donde el fracaso de la izquierda y la bancarrota de los líderes nacionalistas crean un vacío en la dirección del movimiento de masas que ha sido ocupado por organizaciones de tipo fundamentalista islámico.

Esto fue particularmente impulsado por la Revolución iraní en 1979. La onda expansiva de la revolución fue tremenda en la zona –especialmente, como es natural, entre los chiítas, ya que Irán es un país chiíta.

El nacimiento de Hezbollah fue el resultado de la conjunción de esta onda de choque y de las condiciones creadas por la invasión israelí del Líbano en 1982. Nació tras la invasión y su ascenso fue asociado a su éxito en la lucha contra la ocupación.

Otro factor es el modo en que Hezbollah consiguió construir su base social. Fue muy apoyado por Irán desde su fundación. Teherán entrena y financia a Hezbollah y la organización ha hecho un uso inteligente de los fondos que recibe. Organiza varios tipos de servicios sociales y una red social que ayuda a gran número de familias chiítas.

También consiguió traducir la influencia alcanzada a través de la resistencia en términos políticos cuando se presentó a las elecciones. Hezbollah tiene un grupo importante en el parlamento libanés e incluso hay ministros de Hezbollah en el gobierno.

De modo que no es una organización “terrorista”, como dicen los gobiernos terroristas de Washington e Israel. Es un partido de masas plenamente involucrado en la vida política legal del Líbano.

Nadie en el Líbano, si exceptuamos a una pequeña minoría de ultrareaccionarios, considera que lo que hace Hezbollah al enfrentarse a Israel sea “terrorismo”. El mismo gobierno libanés lo considera resistencia nacional.

¿Puedes hablarnos de cómo el asalto israelí del Líbano se relaciona con la guerra intensificada contra los palestinos desde que Hamas se hizo con el control de la Autoridad Nacional Palestina?

Hay varias conexiones. Se puede afirmar con seguridad que hay una serie de conexiones que encajan en la teoría conspirativa de Washington.

Hamas y Hezbollah son organizaciones que forman parte de la mismo alianza regional. Parte de la dirección de Hamas vive exiliada en Siria y tiene muy buenas relaciones con Irán. Teherán apoya a Hamas: cuando fue elegido el nuevo gobierno palestino, y hubo un boicot organizado por las potencias occidentales e Israel, Irán fue el primer país en prometer apoyo a los palestinos para compensar el boicot.

La otra conexión es el resultado de cómo la matanza de Israel en Gaza ha traumatizado tanto a toda la región.

Sea cual sea la motivación inicial de la operación de Hezbollah en la que capturó a los israelíes –y digo esto porque el jefe de Hezbollah, Hassan Nasrallah, dijo que se estuvo planeando durante meses– cuanto finalmente tuvo lugar, se percibió en el conjunto de Oriente Medio como un gesto legítimo y solidario hacia el pueblo de Gaza que está siendo aplastado por Israel. Esta es la razón de que despertara tantas simpatías.

Como en el Líbano ahora, Israel utilizó el pretexto del secuestro de uno de sus soldados en Gaza para mantener como rehén a todo un pueblo e iniciar un frenesí de destrucción y asesinato que entra en los cánones del peor terrorismo de Estado de masas conocido en la Historia.

¿Cómo encaja la guerra contra el Líbano con las otras guerras que EE.UU. e Israel están llevando a cabo en Oriente Medio?

Para Israel y los EE.UU. el enemigo principal, como dije antes, es el conjunto de la alianza, donde Irán constituye el núcleo central de dicha alianza. El objetivo principal es el régimen iraní, del que se quieren librar de un modo u otro.

El régimen sirio es un enemigo más secundario. No creo que haya un interés particular por derribar ese régimen. Las autoridades israelíes explican que no quieren ver un nuevo Irak desarrollándose en sus fronteras, porque saben que si se derrumbara el régimen sirio ese sería el resultado: una situación caótica que podría amenazar gravemente la seguridad de Israel.

Obviamente, les gustaría conseguir que el gobierno sirio rompiera con Irán. Y también quieren obligar a Teherán a obedecer sus normas. Pero, ya que no tienen confianza alguna en el régimen iraní, desearían poder derribarlo de un modo u otro. Este es su objetivo fundamental: lo que en lenguaje de Washington llaman “cambio de régimen”.

Con la réplica predominante de la mentalidad imperialista de la Guerra Fría, Hezbollah es presentado como una mera agencia de Irán. Ahora bien, no es un secreto para nadie que Hezbollah está estrechamente atado a Damasco y Teherán. Y Hezbollah habría sido muy estúpido de haber iniciado su doceavo ataque sin algún tipo de coordinación con quienes le apoyan.

¿Y qué? A diferencia de los de los majaidines afganos, cuando luchaban contra la ocupación soviética de su país, las armas que está utilizando Hezbollah ahora, desde luego, ¡no son de fabricación USA ni proporcionadas por USA!

Es absolutamente normal para fuerzas que se enfrentan con enemigos mucho más poderosos intentar encontrar puntos de apoyo. Hezbollah tiene que obtener los medios de algún lugar para ser capaz de resistir.

¿Acaso cree Washington que tiene derecho a intervenir donde quiera por el único derecho de su “destino manifiesto” –por ejemplo, apoyando hoy a los llamados mujaidines del pueblo de Irán en sus incursiones fronterizas contra Irán desde el Iraq ocupado por EE.UU., después de haber apoyado ayer a los mucho más significativos contras contra el gobierno de Nicaragua– mientras Irán no tiene derecho a apoyar a sus correligionarios en el Líbano o Palestina? Esto sólo es superado por las quejas de los EE.UU. contra la interferencia iraní en Iraq, ¡un país ocupado por EE.UU.!

El hecho de que Hezbollah tenga lazos con Siria e Irán no significa en absoluto que no esté librando una lucha legítima de resistencia nacional –del mismo modo que el hecho de que los vietnamitas estuvieran apoyados por tal o cual país comunista no significaba en absoluto que no estuvieran luchando por la liberación de su país.

Fuente: www.vientosur.info .