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Asunto:NoticiasdelCeHu 608/02 - Elecciones Brasileñas II
Fecha:Viernes, 4 de Octubre, 2002  15:01:13 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 608/02
ELECCIONES BRASILEÑAS II
REPERCUSIONES EN LA PRENSA ARGENTINA
Diario Clarín: orientación desarrollista
 
EL EFECTO LULA

Un destino que se conjuga en portuñol
Las elecciones en Brasil son clave para determinar qué destino tendrá la alianza que sostiene el Mercosur. Qué ocurrirá si gana Lula o si gana su contrincante Serra. En tanto, las presiones sobre el real recuerdan tramos de la crisis argentina.






 

Luiz Inacio Lula da Silva está a un paso de entrar en el Palacio del Planalto. Si este líder político, de pasado obrero y sindical, asume el poder, será el primer neo-socialista en gobernar Brasil. El impacto internacional de una victoria suya en las urnas tendría, entonces, un único antecedente en América latina: el del chileno Salvador Allende.

Es lo que afirma el prestigioso sociólogo brasileño Helio Jaguaribe, para quién Lula significará "una inflexión" en la historia brasileña. Redefine: Lula es hoy un socialdemócrata, en política, y un desarrollista en lo económico. Pero su visión no está apegada al pasado. El cambio que él representa es el de dar un sentido nacional a la economía, pero compatible con el escenario global.

El Partido de los Trabajadores, que nació como una confluencia de intelectuales marxistas y cristianos, junto a sindicalistas combativos, cambió en sus dos décadas de vida. Convertido, ahora, en una "organización moderada", su transformación fue paralela a la "aceptación de las reglas democráticas". Evolucionó con la lucha parlamentaria, y las funciones ejecutivas en intendencias y gobiernos provinciales.

Lula representa también un cambio en las alianzas. Encolumna detrás de su proyecto a amplios sectores del empresariado brasileño, interesados en el crecimiento del mercado interno. Entre los que le dieron su apoyo en forma pública figura Eugenio Staub, presidente de la empresa Gradiente, que fabrica desde celulares a equipos de audio y video.

La decisión de Staub, íntimo amigo de José Serra, el candidato adversario de Lula, causó una enorme sorpresa no sólo entre sus colegas empresarios. También en el mundo político brasileño. Un año atrás no ocultaba su adhesión al Partido Socialdemócrata de Brasil (PSDB) que lideran el presidente Cardoso y el candidato Serra. ¿Qué llevó a Staub a cambiar de idea? Durante meses mantuvo conversaciones reservadas con Lula. Después de esas charlas, se convenció: Lula es un estadista. Es el único capaz de unir a las fuerzas del trabajo, a los empresarios y a otros amplios sectores sociales. Es lo que hoy necesita Brasil.

De hecho, el carismático líder del PT logró incorporar a ese frente social a un amplio sector de altos oficiales de las Fuerzas Armadas, asociados a tendencias nacionalistas y democráticas. ¿Cuál es la ambición de este hombre que puede cambiarle la cara al imponente palacio de gobierno brasileño? Sus metas se resumen en cuatro puntos: 1) Realizar un gran esfuerzo para reducir la dependencia de la economía brasileña en relación al capital financiero internacional. 2) Formular un nuevo sistema tributario de modo de aumentar el ahorro nacional y sacar a la economía brasileña del estancamiento de años. Proyecta llevar la tasa de crecimiento al 4 por ciento. 3) Orientar la acción social a la eliminación de los bolsones de miseria, en un país donde hay 50 millones de personas sumidas en la extrema pobreza. 4) Fortalecer el Estado abandonando las prácticas políticas neoliberales, de moda en los 90. Para Lula el Estado es un agente planificador que debe formular la estrategia de largo plazo, en lo económico y en lo social.

Entre los intelectuales, incluído el propio presidente Fernando Henrique Cardoso, hay una certeza: Lula dará "continuidad" a la relación estratégica con Argentina. El líder del Partido de los Trabajadores está convencido de que Brasil debe afirmarse en el escenario internacional. Y para eso, primero hay que consolidar el Mercosur y luego ampliar la influencia del eje brasileño-argentino al resto de Sudamérica. Esta semana mostró las notables coincidencias de ambos líderes brasileños en ese terreno. Pero el interés de Lula por incentivar el bloque regional tiene, además, otras razones. Es una defensa contra un eventual aislamiento al que podría verse sometido en su primer año de gobierno.

Jaguaribe estima que hay dos grandes riesgos para Lula. Uno lo define como el "síndrome (Salvador) Allende". Prevé que algunos líderes del Movimiento de los Sin Tierra podrían desatar acciones violentas para conquistar posiciones. En ese caso, Lula tendrá dos opciones: o convencerlos mediante negociaciones. O usar el poder represivo del Estado. Uno de los problemas de Allende fue, justamente, que no quiso reprimir, dijo Jaguaribe.



Relaciones poco sofisticadas

Muchos intelectuales y políticos brasileños —incluso entre quienes lo apoyan con fervor— tienen otro miedo latente. Intuyen que Lula tendrá un frente complicado: la relación con EE.UU. Cardoso lo charló con el presidente Eduardo Duhalde en la cena que compartieron el miércoles en Brasilia. En esa oportunidad, aludió a los peligros que encierra la manifiesta tendencia de George Bush a actuar en forma "unilateral" y a despreciar, incluso, organismos como el Consejo de Seguridad.

En esa cena, Cardoso le describió a Duhalde cómo es la personalidad de Lula. Lo hizo en los siguientes términos: "Es un político con voluntad de hierro, autoexigente y muy exigente con los demás. Es un auténtico self made man. Le falta, probablemente, algo de sofisticación. Pero tiene carisma e intuición". El presidente brasileño usó otras palabras para referirse a Serra, su candidato. De él dijo: "Es sin duda alguna el hombre más capacitado para ocupar el Planalto, pero no tiene carisma". En plan de confidencias a su colega argentino, Cardoso admitió que son bajas las chances de su ahijado político de triunfar en la carrera por la sucesión presidencial.

Para Jaguaribe, el principal defecto de Serra fue no saber capitalizar el caudal positivo que representa el respeto del brasileño por la figura de Cardoso. Sumado a esto, tuvo que pagar el precio de los malos resultados económicos del actual gobierno. Brasil está debilitado por la aplicación de políticas que aumentaron la vulnerabilidad del país frente a los caprichos de los capitales financieros internacionales. En el modelo que funcionó durante la década del 90 la característica era la elevada inversión mundial. El escenario actual es un negativo de aquél: están cerradas todas las fuentes crediticias externas. Para más datos, las presiones del Fondo Monetario Internacional son menos diplomáticas que en el pasado y hay menos tolerancia para asistir economías "con problemas".

El "esfuerzo" del FMI para sostener Brasil, con un préstamo de 30.000 millones de dólares, tendrá un enorme costo fiscal para el próximo gobierno. Se le exigirá más contención de gastos que la prevista, y se impondrán otras condiciones adicionales. La más inmediata es la aceleración del ALCA, la asociación de libre comercio continental. Para el empresario Staub, esa "crisis tan grave que enfrenta Brasil" es la razón que lo llevó a transferir su voto a Lula. "No sabemos si habrá guerra y qué consecuencias tendrá. El momento internacional es extremadamente crítico. Y sólo se pueden hacer cosas con la unión". Para él, José Serra, "un hombre competente e inteligentísimo", no reúne sin embargo las mejores condiciones para unir la sociedad. "El cargo de presidente de la República exige una persona 100 por ciento política. Debemos tener un político en la presidencia. Ese político es Lula".

Serra es el candidato elegido en las sedes neoyorquinas de los grandes bancos internacionales. Y no tendría, tal vez, que lidiar en un primer tiempo con la desconfianza de los inversores. Le ahorraría varios ataques especulativos. Tal vez esa presunción es lo que hace temer a muchos empresarios sobre cuál será la estrategia del candidato oficialista, en caso de ganar.

En lo que concierne a la Argentina, todo sugiere que tendrá más peso con un gobierno de Lula. En los medios diplomáticos del Mercosur consideran que una vez en el gobierno, pondrá en marcha varios de los proyectos que el candidato ya anunció. En su plan de corto plazo se habla de integrar sectores productivos con la Argentina, potenciar la capacidad exportadora de los dos países y sumar a Uruguay y Paraguay en esa plataforma. En el plan de las relaciones con el resto del mundo, el planteo es abordar mercados como Sudáfrica, China e India, en forma conjunta. Al mismo tiempo, pretende consolidar lo que seguramente le dejará ya preparado el presidente Cardoso: un acuerdo comercial con la Comunidad Andina (Venezuela, Bolvia, Perú, Colombia y Ecuador). Es la proyección del eje Brasil-Argentina hacia toda América del Sur. En la visión de Lula, hay que apresurar los pasos antes de que avancen más las negociaciones con el ALCA.

Con Serra en el gobierno, seguramente habría un retroceso conflictivo del Mercosur. El candidato ya indicó que prefiere las manos libres para actuar por su cuenta en el comercio exterior. Y en esa dirección, planteó revisar los acuerdos de Ouro Preto, firmados en diciembre de 1994, que consagraron la unión aduanera de los cuatro países fundadores del bloque.

En su visión, un parlamento del Mercosur elegido democráticamente por voto director, legitimaría las decisiones que se tomen a nivel de los presidentes.

Para Lula, aún con todas las restricciones que enfrentará en su primer año de gobierno, hay una obligación casi inmediata: lanzar el plan "hambre cero". Por eso, le resulta vital el eje Brasil-Argentina, al que considera un granero. Coincide, nuevamente, con Cardoso quién reivindicó junto a Duhalde el matrimonio entre los dos países y recomendó a su sucesor que al Mercosur se lo tome como una "religión". Lula le ve un sentido más práctico: necesita alimentos abundantes para subsidiar un plan alimentario nacional.

Serra, en cambio, piensa en base a otros intereses. Su proyecto exportador excluye, de hecho, el Mercosur. Y en ese sentido, su enfoque parece coincidir con el del economista norteamericano Albert Fishlow, quién pasó por San Pablo hace unas semanas atrás. Director del Centro de Estudios Brasileños de la Universidad de Columbia, Fishlow consideró que el Mercosur "ya no es un instrumento de negociación". Recomendó a Brasil negociar con el ALCA por su cuenta y sugirió que acelere la integración al mercado norteamericano. Si Serra gana las elecciones, Argentina tendrá dificultades por delante. Tal como evaluó el director de la CEPAL en Brasil, Renato Baumann, el gobierno argentino hoy no está en condiciones de negociar un acuerdo de integración continental en soledad, como es el caso del ALCA.

En cualquiera de estos escenarios, entonces, la Argentina tendrá que bailar al compás del portuñol para sobrevivir.


Fuente: Diario Clarín, Buenos Aires - Argentina, del domingo 29 de setiembre de 2002.