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Asunto:NoticiasdelCeHu 1445/05 - Francia - "El mayo del 68 de los suburbios" (Hans-Hermann Nikolei)
Fecha:Lunes, 7 de Noviembre, 2005  09:31:47 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

NCeHu 1445/05

La geografía suburbana del conflicto (VII)


Francia

El peligro de la "islamización" de los suburbios

Hans-Hermann Nikolei 
agencia DPA


PARIS.- El incendio social en los suburbios de Francia ha sumergido al país en su peor crisis en años. El concepto de "mayo del 68 en los suburbios" ya se está haciendo oír. Una "generación perdida" de hijos de inmigrantes ha cortado el contacto con la república y erigido un orden paralelo. "El gran asunto nacional ahora es la cohesión territorial" y la disolución de los guetos, según dice el líder de la oposición François Hollande.

La situación es considerada tan grave que el primer ministro, Dominique de Villepin, y el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, cancelaron viajes al extranjero e interrumpieron por el momento la enconada "guerra de bandas en el gabinete".

La situación en los suburbios de Francia amenaza con transformarse de un problema policial en un problema de seguridad nacional. Hasta el momento se han sumado a las protestas sobre todo jóvenes apolíticos que se sienten excluidos y defienden el territorio de su pandilla. Pero a medida que se prolonga la crisis, más se involucran los líderes religiosos de la comunidad islámica. "Los barbudos controlan barrios enteros", dicen los policías.

Uno de los motivos fue una actuación con gas lacrimógeno cerca de una mezquita en el foco candente de Clichy, en la periferia parisiense, en la que se vieron afectados muchos visitantes del centro religioso. "Por primera vez un elemento religioso ha contribuido a la propagación de la violencia", dice la comisaria de policía Lucienne Bui Trong. "Si confluyen la violencia ciudadana y la islamización de los suburbios, esto se convertirá en algo muy peligroso", añade.

Sin embargo, muchos musulmanes no alimentan la violencia, sino que intentan influir de forma tranquilizadora en los manifestantes y ganan así más adeptos.

Sin igualdad

Pero más allá del componente religioso, los disturbios aumentan igualmente la división entre los grupos étnicos y destrozan la ilusión de igualdad de todos los franceses, independientemente de cuál sea su origen. En un futuro, será aún más difícil encontrar trabajo con un nombre árabe y una dirección en un barrio conflictivo, advierten los trabajadores sociales.

Además, ¿quién quiere crear puestos de trabajo allí? La peligrosa espiral del desempleo, la desintegración de la familia, el fracaso escolar, el sentimiento de exclusión, la violencia y nuevamente el desempleo siguen rotando.

Villepin quiere combatir el mal de raíz y agilizar y mejorar un programa millonario elaborado hace tiempo para el desarrollo de los barrios de menores ingresos. Para ello habla con representantes de los musulmanes, asociaciones, sindicatos y la policía. Pero este tipo de programas ya existen desde hace un cuarto de siglo, sin que hasta ahora hayan surtido efecto alguno.

Mientras el gobierno y la oposición de izquierda aún debaten sobre este tipo de ayuda, el líder nacionalista Philippe de Villiers abogó por la intervención del ejército. Y Jean-Marie Le Pen, que en las elecciones de 2002 llegó hasta la segunda vuelta contra Chirac, exige incluso que se decrete del estado de excepción y el arresto domiciliario de los grupos de riesgo.

Pero en París esta exigencia no es tomada tan en serio, como ocurre también con la oferta del líder libio Muammar Khaddafy, de ayudar a Chirac a poner fin a los disturbios.

A pesar de las espectaculares imágenes que se vieron por televisión, de violencia callejera y automóviles y edificios en llamas, los disturbios se limitan a pequeñas zonas. "La crisis de identidad de un grupo de la población no se puede solucionar con violencia", observa un funcionario del gobierno.


Fuente: diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 7 de noviembre de 2005.