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Asunto:NoticiasdelCeHu 1439/05 - Italia le dice adiós a la dolce vita (Elisab etta Piqué)
Fecha:Viernes, 4 de Noviembre, 2005  14:51:28 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

NCeHu 1439/05
 
La geografía suburbana del conflicto (IV)
 

 
El fin de la época del consumo desenfrenado

Preocupada por la economía, Italia le dice adiós a la dolce vita

La mayoría afirma que ya no puede darse pequeños lujos como antes; culpan al euro


ROMA.- Federico Poli, dueño de un quiosco a metros de la plaza España, dice que no le va mal. Como la mayoría de los italianos, sin embargo, se queja porque ya no puede permitirse salir a comer afuera seguido, comprar golosinas para sus hijas todos los días, o irse de paseo por el fin de semana.

"Ahora todo eso es un lujo", dice Federico, padre de Domiziana, de 11 años, Elisabetta, de 8, y Aurora, de 2. "Antes hacía muchas más cosas, como salir a comer afuera, o de compras, pero ahora no me alcanza", se lamenta.

La dolce vita parece estar esfumándose para los italianos, que están cada vez más preocupados por su futuro económico. Desde el cambio de moneda el 1° de enero de 2002, cuando la añorada lira fue reemplazada por el maledetto euro, la sensación generalizada, más allá de los números de la economía, es que las cosas van mucho peor. Los bolsillos están flacos, y es cada vez más común oír quejas que suenan más que familiares: "el sueldo no alcanza"; "no llegamos a fin de mes"; "la clase media está desapareciendo".

¿Quién tiene la culpa? Para la mayoría, el euro. Fiel reflejo de esta situación, una investigación de Ipsos reveló el viernes último que para la mitad de los italianos la situación económica ha empeorado abruptamente. Entre ellos, un 18% indicó que no sólo no puede ahorrar, sino que pese a haber bajado su nivel de vida en forma dramática, se ve obligado a recurrir a viejos ahorros o a préstamos.

Este año -en el cual el país ha vuelto a tener un crecimiento del 1,1%-, para casi una de cada dos familias fue muy duro mantener el nivel de vida, mientras que para el 20% hubo un sensible empeoramiento.

"Dos italianos de tres dicen haber vivido los últimos años bajo el estigma de la fatiga para hacer que las cuentas familiares cerraran", indicó Ferdinando Pagnoncelli, de Ipsos. Con un dato que pinta a la perfección a la sociedad italiana, especialmente adicta al telefonino (como se llama al teléfono celular), el mismo estudio reveló que la telefonía fue el único rubro en el cual los italianos no dejaron de gastar. "Sorprende que fue el único gasto que no fue cortado, incluso por las familias de escasos ingresos, e indica que la comunicación se ha convertido en una verdadera necesidad", afirmó Pagnoncelli.

Lo cierto es que el creciente deterioro de las condiciones económicas se ha convertido en una suerte de obsesión para los italianos, que parecen olvidarse que, a fin de cuentas y más allá de los problemas, viven en uno de los siete países más industrializados del mundo.

El Instituto de Estudios y Análisis Económica (Isae) en julio último hizo un estudio sobre la pobreza "subjetiva" -que se diferencia de la pobreza "objetiva", resultado de datos objetivos-, e indicó que uno de cada dos italianos considera que es pobre o que no gana lo suficiente. El Isae no apuntaba a "identificar a un grupo de sujetos que vive en una condición económica significativamente peor que el promedio de la población", sino al contrario, el grado de insatisfacción respecto de los propios niveles de ingreso.

"La gente tuvo que ajustarse el cinturón; siente que llega a fin de mes, pero con mucho más esfuerzo. Y la cuestión no es poder comprarse una Ferrari, sino poder comprarles a los chicos un helado todos los días", explicó Chiara Saraceno, socióloga de la Universidad de Turín.

"El empobrecimiento no es una sensación; es una realidad", dice Federico, que vive en Ostia, a pocos kilómetros de Roma, pero sobre el mar Tirreno. "La nueva categoría de pobres son las familias de clase media. Yo vivo en Ostia, por lo que nunca voy de vacaciones porque tengo el mar ahí, pero de no ser así, no podría irme a ningún lado con los precios que hay ahora", detalla.

Para Federico, al igual que para la mayoría de los italianos, la culpa de todo es del euro. "El euro duplicó los costos del presupuesto familiar, sobre todo en el rubro alimentos, y el fin de salidas al restaurante, al cine o al parque de diversiones", advierte.

Claudio Civita, analista financiero de Unicredit, uno de los bancos más importantes de Italia, coincide. "El euro fue algo como una masacre para quienes tienen un sueldo fijo", dijo a LA NACION. "Aunque estoy convencido de que el verdadero problema de Italia es el trabajo en negro, es trágicamente cierto que nosotros nos estamos pareciendo cada vez más a un país sudamericano: la clase media es la que más sufre, es una franja que está desapareciendo, y los ricos son cada vez más ricos y los pobres, más pobres", agregó.

En este marco, y a medida que se acercan las elecciones legislativas de abril del año próximo, no sorprende que la economía se haya vuelto uno de los temas más candentes de la campaña. El premier Silvio Berlusconi, que aspira a otro mandato, acusa a la Unión, coalición de centroizquierda liderada por Romano Prodi, de ser alarmista, y afirma que las cosas no van tan mal, y que no es cierto que Italia se ha empobrecido. El presidente Carlo Azeglio Ciampi, figura imparcial y prestigiosa, no obstante, el viernes último no ocultó su preocupación al afirmar que la economía del país languidece.

"Con las elecciones tan cerca, es lógico que la centroderecha tienda a amplificar todo lo que cree que ha hecho bien en términos económicos, y que, por otro lado, la centroizquierda tienda a gritar que todo es una catástrofe, y que Italia se ha empobrecido", dijo Civita. "La verdad está en el medio", opinó.

La dolce vita -tiempos lejanos de diversión, cine, compras compulsivas, salidas a comer afuera varias veces por semana, y consumo frenético-, se han acabado para la mayoría de los italianos. No por nada la mujer de Federico, el quiosquero, va a empezar a trabajar ella también, al frente de una librería. "Así, con dos sueldos, quizás vamos a estar mejor".

Elisabetta Piqué


Fuente: diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 31 de octubre de 2005.