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Asunto:NoticiasdelCeHu 1387/05 - La importancia de la Geografía en la forma ción del ciudadano
Fecha:Sabado, 22 de Octubre, 2005  01:14:04 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

NCeHu 1387/05
 
 

Instituto Superior de Formación Docente Nº 54, Florencio Varela,

provincia de Buenos Aires - Argentina

 

 

Debate:

 

“La importancia de la Geografía en la formación del ciudadano”,

 

en el marco del 20 Aniversario de la creación del ISFD 54

 

 

Invitados: Ana María Liberali, Luis Adriani, Héctor Dupuy y Osvaldo Morina

 

 

- Presentación de los disertantes a cargo de la profesora Cristina Carballo:

Buenos días, en primer lugar un saludo muy especial a los invitados que nos acompañan esta mañana y por supuesto un agradecimiento a todo el equipo docente, en especial a la rectora Prof. Gabriela Saslavsky, a la secretaria, a los jefes del Consejo Académico que apoyaron y organizaron esta serie de actividades, a los colegas, alumnos y egresados de nuestra carrera de Geografía que hoy están aquí presentes y por supuesto, a nuestra jefa de área de Ciencias Sociales, Prof. Beatriz Luraschi por el apoyo brindado.

Voy a ser muy breve, la idea es presentar a nuestros invitados, ellos van a contar con un espacio para desarrollar sus ideas, entre veinte y veinticinco minutos, y luego vamos a hacer una ronda final de preguntas, así que les pediríamos que tomen nota y al final haríamos la presentación de las inquietudes de ustedes.

Vamos a tratar de hacerlo lo menos formal, y si apasionado, como cualquier debate. Es lo que nos deja huellas, impronta en nuestra formación, y en la manera de ver la vida, en esta forma de nuestras prácticas docentes y nuestra preocupación disciplinar.

El tema del debate, como figuraba en el programa, es “La importancia de la geografía en la formación del ciudadano” y para ello tenemos hoy la alegría de contar con Ana María Liberali, Licenciada en Geografía, egresada de la UBA. Entre su trayectoria: docente, investigadora destacada, hoy practica su profesión en diversas universidades, la UBA, la UADE. Es actualmente presidente de un centro importante para los geógrafos que inició un movimiento de reflexión y de intercambios, como ustedes deben conocer es el Centro de Estudios Alexander von Humboldt, ha sido representante a nivel latinoamericano, regional, y nacional en diferentes foros internacionales de la Asociación Geográfica Internacional... Ha publicado diversos artículos innovadores en nuestra disciplina y sobre todo ha tenido una fructífera tarea de intercambio con otros geógrafos de Latinoamérica y del mundo, en ese sentido recientemente la publicación de un texto, un libro como compiladora, el que nos ha donado un ejemplar para nuestra biblioteca.

También, en esta mañana contamos con la presencia de Luis Adriani, es Licenciado en Geografía egresado de la Universidad Nacional de La Plata, también con cursos de perfeccionamiento y con posgrados y con una formación también en el exterior muy importante. Su tarea en la Universidad Nacional de La Plata en la carrera de Geografía es de conocida trayectoria, su preocupación, antes de la reforma y antes de muchos discursos, ha sido justamente la enseñanza de la Geografía y con una seria preocupación disciplinar sobre el tema de lo que se está enseñando en el aula. Cuenta con diversos artículos científicos, también es un placer, y un lujo poder contar con él en la mesa de hoy.

Se encuentra entre nosotros, el Licenciado Héctor Dupuy, también es egresado de la Universidad Nacional de La Plata, docente investigador destacado, su trayectoria en la formación de carreras de grados y en universidades francesas como l´Université du Brest, ha participado como docente en carreras de post grado. Cuenta con artículos, ha sido también parte de equipos técnicos en la preocupación de lo que se enseña en Geografía entre otras experiencias; en pocas palabras nos da mucho placer poder contar con él en este debate.

Osvaldo Morina, está en el otro extremo de esta mesa, es Licenciado en Geografía egresado de la UBA, actualmente es director de la División Geográfica del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Luján y también docente investigador, preocupado, entre otras temas disciplinares, por la cuestión de la enseñanza y su mirada abarca la problemática nacional y en ese sentido. Ha trabajado con cuestiones de territorio y con cuestiones que hacen a la formación de geógrafos y de profesores de Geografía.

Bueno, como verán estamos de fiesta, los protagonistas van a ser ellos así que sin más introducciones vamos a dar inicio para que podamos poner en marcha las ideas sobre la importancia de la Geografía en la formación de la ciudadanía.

 

 

Licenciada Ana María Liberali: Buenos días. Primeramente quiero agradecer a las autoridades de esta institución y muy especialmente a Cristina Carballo que además de colega es una gran amiga, una excelente persona, por la invitación. Es algo que nos ha motivado mucho y realmente también es un placer estar con mis compañeros trabajando sobre esta temática en un ambiente donde todos tenemos la misma preocupación.

Justamente voy a hacer una síntesis respecto de nuestra preocupación como geógrafos y como determinados sectores del ambiente de la geografía, en el que años atrás nos vimos excesivamente preocupados por la fusión, de alguna manera, que se hacía de nuestra disciplina en los niveles de enseñanza. Ante esta cuestión y ante otro tipo de problemáticas también surgidas en forma directa a partir de la Ley Federal de Educación, comenzamos a analizar esto en las diferentes universidades donde trabajábamos. Y vimos que éramos muchas personas que teníamos opiniones semejantes pero que estábamos distribuidos en diferentes casas de estudios y que no podíamos hacer demasiado en forma aislada. Por lo tanto, surge así, el Centro Humboldt, que acaba de mencionar Cristina, que es justamente una asociación, un centro,  un lugar de concentración de determinadas personas que tenemos ideas semejantes. La idea central era la defensa de la disciplina, lo que nos significó en el momento en que esto surge, año ’95, nosotros acabamos de cumplir diez años, una discusión bastante fuerte con quienes consideraban que las Ciencias Sociales podían llegar a cubrir las necesidades de la enseñanza. Se nos trató de corporativistas y que era simplemente una cuestión gremial... No niego que además lo sea, por supuesto; no me parece negativo, muy por el contrario... Pero sí fundamentalmente la defensa que hacíamos de la Geografía tenía que ver con que considerábamos que la disciplina, y de hecho la Historia también lo es, (aunque creemos que tienen que ir como disciplinas complementarias y separadas, pero no estar ausentes desde ya), que forma parte de la necesidad de la persona en su formación. Es decir que nadie puede analizar absolutamente nada, nadie puede vivir en una sociedad sin conocer su geografía, en el más amplio sentido de la palabra; tal vez tomando la idea de Reclus, quien afirmaba que “la geografía es la historia del presente”. Es decir que estamos incluyendo la variable histórica, le estamos dando un sentido histórico, un sentido dinámico y es por eso entonces que comenzamos a realizar una serie de actividades, entre ellas al principio publicaciones, ir a diferentes encuentros y tuvimos también la posibilidad de ir a congresos internacionales llevando adelante nuestra postura. Es así como, yo les voy a dejar un ejemplar de una de las revistas que empezamos a producir a partir del año ’95, que es Meridiano. El nombre Meridiano está implicando el tiempo y el espacio, es decir, que el meridiano es la coordenada que además nos da el tiempo, y con esto estamos diciendo que tenemos una concepción de la Geografía de historicidad, de dinámica. El Nº 1 de Meridiano comienza con un artículo que se llama “La Geografía en Jaque” y el autor es Juan Roberto Benítez, (que en ese momento era el presidente del Centro Humboldt). Se hace allí una referencia en relación de lo que se podía necesitar: era un cambio radical en cuanto a  la forma de enseñanza de la Geografía, en cuanto a los planteos de la Geografía, que de hecho predominaban absolutamente positivistas en los niveles medios e inclusive en muchos niveles universitarios; pero no por esa razón desterrar a la Geografía del plano de la formación. Es decir que el tema central era un cambio intrínseco, que inclusive en muchos casos ni siquiera pasaba necesariamente por los programas, ya que a veces un programa puede no decir demasiado; en otros casos el programa puede ser suficientemente amplio como para que cada uno elabore una tarea muy diferente y que por lo tanto, a veces, sólo con un cambio de programa no se hacía una modificación profunda. Posteriormente esto generó una polémica.

En la revista Meridiano no solamente escribimos los miembros del Centro Humboldt, sino que es una revista abierta en la que ha escrito gente con otras posturas; hubo otros artículos que no acordaban con esa situación... Y tuvimos la oportunidad de llevar nuestras ideas y los comentarios de lo que ocurría en la Argentina al Congreso de la Unión Geográfica Internacional, que se hizo en La Haya, Holanda, en el año ’96. A partir de allí, muchos de los asistentes realmente se sorprendieron respecto de lo que estaba ocurriendo en la Argentina, y uno de ellos Witold Wilczynski de Kielce, Polonia, nos ofreció escribir un artículo para nuestra revista que se llama “Por qué es importante la Geografía” y dice: “...dedicado a todos aquellos quienes anhelan extraer a la geografía del curriculum escolar argentino”. Este ejemplar se los voy a dejar porque es muy rico. Hace un análisis de lo que opinaron y opinan diferentes geógrafos polacos a lo largo de la historia, y explica que si bien ellos tienen una trayectoria a nivel de geógrafos en planificación y en hacer intervenciones concretas en el espacio para realizar cambios, a pesar de todo eso, consideran que la educación es el campo de mayor fruto de la geografía y la que puede llegar a dar mayores beneficios a los ciudadanos. El punto del que habla y me parece importantísimo, es que muchas ciencias, entre ellas la Sociología parecían tener valores fijos o valores relativamente homogéneos; mientras que la Geografía tenía la posibilidad de respetar la valoración que se hace sobre el espacio y sobre el resto de las cosas de la vida cotidiana, justamente en cada una de las regiones, o países o naciones. Y esa sería una de las formas de atractivo, de alguna manera, y en forma directa o indirecta consolidaría el respeto hacia las ideas de los demás, hacia los modos de vida de los demás, hacia las culturas de los demás. Es decir, la comprensión de lo que ocurre fuera del lugar donde vivo. A partir del año `99 comenzamos a realizar encuentros internacionales que comenzaron en Buenos Aires y posteriormente se fueron haciendo en distintas partes del país. En este momento estoy próxima a partir para nuestro Séptimo Encuentro que se va a hacer en la Villa de Merlo, San Luis, y en todos ellos llevamos adelante la discusión sobre el papel de la Geografía, no en la escuela solamente, que desde ya es el punto central, el de partida que es la educación formal, sino a nivel de educación informal también, la presencia de la Geografía en otros ámbitos. Pero en el año 2001, realizamos este encuentro en la ciudad de Salta, y nos encontramos con que los docentes aunados en la Asociación Geográfica de Salta, tenían problemas muy serios, en la medida en que la desaparición de la Geografía, no solamente generaba una descontextualización de los hechos en la formación de su gente, sino que además, a muchos profesores titulares para no perder las horas, se les estaban adjudicando horas de diferentes asignaturas, e incluso de Educación Física. Es decir, que llegaron al extremo. En una provincia como Salta y esto es muy importante porque no todo es igual en todas partes, los cuestionamientos son muy peligrosos. La gente tenía miedo de protestar porque le podía significar una serie de problemas de otra índole, justamente por las particularidades del gobierno de Salta; y nos pidieron a nosotros que de alguna manera los ayudáramos a sostener determinadas ideas. En ese momento, había docentes de diferentes partes del país y del exterior, e hicimos un documento que se llamó “Declaración de Salta”. Allí estuvieron representados también colegas de los profesorados, gente de Palomar, de otros lugares del Gran Buenos Aires, que adhirieron a esto. Les voy a leer nada más que dos párrafos. Uno que nosotros en la Declaración de Salta lo tomamos de un Pre- Encuentro Interdepartamental de Geografía que se había realizado pocos meses antes y que decía de esta manera: “...la defensa de la Geografía escolar no es una mera defensa corporativa, sino una necesidad de fortalecimiento de los intereses populares, locales, regionales y nacionales que no desaparecen por el simple hecho de la globalización y menos aún por el hecho, ya no simple, sino francamente peligroso de ignorar la existencia de territorios con conflictos e intereses que nuestra disciplina está en condiciones de describir y explicar a partir de la perspectiva científica que le es propia”. Y luego, dentro de la declaración específicamente nuestra que es más extensa: “...consideramos que la Geografía es una disciplina fundamental que hace a la formación de la persona como ser crítico y participativo de la realidad de su propio país y, por tanto, la importancia estratégica de este saber debe considerarse como un insumo esencial en la información del un individuo.”

Yo con esto cierro, quiero dejar paso a mis compañeros y que posteriormente si hay alguna consulta poderla responder. Muchas gracias.

 

 

Licenciado Luis Adriani: Buenos días. Del mismo modo que Ana María quisiera agradecer la invitación a participar de este aniversario de la Institución. Es muy grato siempre celebrar el fortalecimiento y la consolidación de espacios educativos públicos y particularmente en aquellos en los cuales la Geografía tiene presencia. Como decía Ana María, la Geografía ha estado bastante en jaque, pero paralelamente a eso vemos como en varios lugares, este es uno de ellos, comienza a tener presencia. Está pasando también en ciudades como Córdoba, en la cual no había carrera de Geografía en la Universidad Nacional, y el año pasado se abrió por primera vez. Quiero felicitarlos y agradecerles la invitación, sobre todo en un Instituto en el cual hay muchas caras conocidas y algunos que me han ¡sufrido! como profesor en La Plata.

Cuando me propusieron charlar sobre este tema, pensé presentar la vinculación entre la Geografía y la formación del ciudadano, con la idea de ciudadanía, haciendo dos consideraciones, dividiendo la charla en dos partes: comentarles una serie de ideas para  reflexionar sobre esto; y otra, contarles la experiencia que he tenido sobre temas en los cuales están vinculados ciudadanía y  geografía;  ambas partes pensándolas desde la educación.

Cuando estuve revisando algún material sobre Ciudadanía y Geografía, un tema que venimos viendo desde hace tiempo, pensé en recuperar un texto de los años ’60 de Henrie Lefebvre, “El Derecho a la Ciudad”, en el que relaciona  derechos y ciudadanía. También el geógrafo inglés David Harvey, que muchos de ustedes seguramente conocen, que se tradujo como “Urbanismo y Desigualdad Social”, su título en inglés era “Ciudad y Justicia Social”; “El Espacio del Ciudadano”que Milton Santos publicó en los `80 en el cual reflexiona sobre la relación entre la construcción de la ciudadanía y la Geografía; y después, más acá en el tiempo, otros autores de Argentina, que también están trabajando con la idea de vincular problemas territoriales, espaciales y ciudadanía. En todo este rastreo, lo que aparece como coincidente, es que la idea de ciudadanía implica la idea de derechos y la idea de justicia social. Cuando pensamos en ciudadanía no sólo tenemos que estar pensando en las elecciones o el ciudadano como quien va y vota, no sólo en las libertades individuales, en los derechos individuales, sino también en los derechos sociales.

El contexto actual, como señala Milton Santos, es un contexto de políticas neoliberales en el cual importa más el consumidor que el ciudadano, de una serie de procesos en torno a fortalecer relaciones que tienen que ver con el consumo, con lo económico, con los mercados más que con los derechos. Esto que podemos visualizar a diario, que vemos desde hace tiempo en nuestra sociedad, también, podemos identificarlo en el territorio. Podemos encontrar lugares en los cuales hay carencias de equipamiento o infraestructura, de acceso a bienes culturales, salud, educación, que inciden fuertemente en la posibilidad de determinados sectores sociales y sujetos, a acceder concretamente a sus derechos, es decir, acceder a la ciudadanía. Entonces nos vamos a encontrar con distintos niveles de ciudadanía aunque para la Constitución hay una serie de derechos que se deben garantizar. Derechos, que son diferentes a beneficios, por eso cuando escuchamos en políticas sociales el concepto de beneficiario, tenemos que tener cuidado en el sentido de lo que se “recibe” no tiene que ser un beneficio producto de una política a discreción, sino que se trata de plantear demandas por derechos. Esto, y la idea de justicia social, que es un concepto que también hay que recuperar porque es fundamental que peleemos no sólo por los derechos cívicos o políticos, sino también por los sociales, como de hecho se está haciendo, nos lleva a pensar que tenemos una “ciudadanía incompleta”, una “ciudadanía atrofiada”, como plantea Milton Santos en su libro. En este sentido las preguntas que tenemos que hacernos y los problemas que desde la Geografía podemos indagar tienen que ver con la relación entre el estado, las políticas y los derechos.

Y hay un tema que también me parece importante, es que la ciudadanía se aprende, por lo tanto si la ciudadanía se aprende podemos enseñarla y esto nos pone en relación con la educación. Por esto estoy planteando identificar los problemas de la ciudadanía en nuestras prácticas, en nuestra realidad cotidiana, y que lugar tienen en la escuela las posibilidades de aprender y enseñar a ser ciudadanos. Por supuesto esto está inscripto en el plano de la política y específicamente en el plano de la política educativa,  por ejemplo, en el lugar que tienen los programas. La ciudadanía, el aprender a ser ciudadanos, ¿es un contenido que hay que aprender en una materia?, ¿es una práctica que tenemos que desarrollar en todas las materias? En el caso de la Geografía, ¿podemos colaborar?, ¿cómo podemos contribuir en la formación de la ciudadanía, con qué conceptos, con qué contenido, con qué prácticas? Los geógrafos que estamos trabajando no sólo en la educación, sino en la investigación, en los organismos públicos, ¿qué estamos haciendo para consolidar, fortalecer lo que tiene que ver con los derechos, la cuestión social y la ciudadanía?, ¿de qué modo? ¿Qué implica construir ciudadanía desde la Geografía, en la educación, en la investigación, en la enseñanza? Esto, como les decía, está en un contexto que no es muy favorable, y si nos ponemos en esta posición de que la Geografía tiene que construir o contribuir a construir ciudadanía tenemos el problema de enfrentarnos con los intereses que se oponen a ella.

Este desplazamiento del ciudadano al consumidor, al usuario, implica un punto sobre el cual debemos reflexionar. La urbanización, el proceso de urbanización, está teniendo, está consolidando instancias que tienen que ver con la economía, no tanto con la ciudadanía, hecho que podemos visualizar en como se mercantiliza cada vez más el espacio público. Entonces, hoy tenemos una serie de temas, de situaciones, en las cuales podemos reflexionar, tanto para aprender, enseñar y construir ciudadanía, como proponer acciones o políticas desde las líneas de investigación y en los espacios públicos en los cuales los geógrafos estamos trabajando.

Por otro lado, respecto a la experiencia de los equipos en los cuales estoy trabajando en temas vinculados a cuestiones de derechos o de justicia social, está el tema del HIV Sida y su vinculación con el espacio geográfico. Nos preguntábamos si había alguna relación o si podemos pensar algún tipo de relación entre este problema y el territorio, el espacio geográfico, el lugar. Una manera de abordarlo fue a través de un enfoque que se está desarrollado hace muchos años en la Universidad de Buenos Aires, la teoría social de riesgo, en el cual están trabajando distinguidas geógrafas. Ahí encontramos un punto para poder meternos en el tema, para ver cómo la Geografía trabajaba el tema de las enfermedades y vincularlo con una línea de la Geografía que empezó siendo Geografía de las Enfermedades, y se transformó en Geografía de la Salud. A partir de esto podemos entender el HIV Sida como una situación de peligrosidad -peligrosidad definida en relación al desarrollo tecnológico- para toda la comunidad, pero con desiguales niveles de vulnerabilidad en el interior de la sociedad. Es decir que el riesgo de la enfermedad está constituido por relaciones entre la peligrosidad de la enfermedad y la vulnerabilidad que la desigualdad social genera.

Entonces veíamos que no podemos encontrar una relación directa entre la peligrosidad de la enfermedad y el espacio geográfico, a diferencia de otros estudios de catástrofes naturales, u otro tipo de enfermedades con otro tipo de relación con alguna localización específica. La peligrosidad ni siquiera estaba en función de lugares de riesgo, ni de grupos de riesgo como se hablaba, aunque sí de conductas de riesgo. En donde sí nos encontramos con diferencias territoriales es en la vulnerabilidad y justamente en relación a los derechos. En nuestro país no todas las provincias tienen legislación, infraestructura, equipamientos o políticas públicas favorables a la educación y al derecho de información; entonces hemos visto que  hay provincias que no tienen aún legislación educativa específica que informe a la sociedad respecto al HIV Sida. Entonces depende de la jurisdicción en la cual uno viva, de las políticas ante el derecho a la información tanto en la educación formal como en la educación informal. Ustedes saben lo que ha costado y lo que implica a distintas comunidades educativas el tema de la educación sexual. Entonces, visto desde el derecho a estar informado, hay territorios, hay espacios en los cuales la legislación referida al SIDA todavía no entró.

Otro tema con el que también estamos trabajando es el del empleo. Aquí también tenemos una serie de derechos que han sido vulnerados. Anteriormente hablamos del concepto de riesgo, acá trabajamos con el de precariedad. Nos encontramos con situaciones de empleos precarios, como es el caso del servicio doméstico, las llamadas changas, todo lo que implica  la subocupación con lo que comúnmente llamamos trabajo en negro, informal, con una vulnerabilidad de derechos muy fuerte.  Pero además de esta situación de puestos de trabajo precarios, nos encontramos en actividades económicas “formales” y en el mismo Estado, con puestos de trabajo plenos que se han ido precarizando -los docentes lo conocemos-, y la precarización de puestos de trabajo implica una resignación de derechos.

Otro tema que estamos investigando es el de la recuperación de empresas. Hay un período en que distintas empresas han quebrado, los empresarios se han retirado y los trabajadores se han hecho cargo de ellas. Ahí hay una lucha en el territorio, con componentes muy importantes de solidaridad, no sólo de los trabajadores, sino del barrio y el lugar en el cual se encuentren, una lucha por los derechos, presentándose  una tensión muy grande entre el derecho de propiedad y el derecho de trabajo. Ha habido un avance en la legislatura provincial, en la legislatura de la ciudad de Buenos Aires, pero persiste una demanda muy fuerte por el derecho al trabajo en  estos lugares concretos.

Todo esto nos lleva a pensar, como decía Milton Santos, que la ciudadanía se aprende, pero también se conquista, con momentos de avance y momentos de retroceso, momentos que están básicamente en el espacio de la política,  no sólo en términos de partidos políticos, sino también en el plano de los consensos y de los conflictos en la construcción de poder para el fortalecimiento de los derechos sociales y de la ciudadanía.

Por último, quería comentarles la experiencia del trabajo en la  Secretaría de Extensión de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Plata. Hay varios proyectos interdisciplinarios, donde educadores, abogados, antropólogos, sociólogos, están trabajando en comunidades con altos niveles de vulnerabilidad, en las que encontramos que los derechos más vulnerados son los de niños y adolescentes. El trabajo en los barrios implica una serie de cuestiones que van desde propiciar que los chicos y los adolescentes sigan en la escuela; actividades de apoyo escolar, recreativas y también actividades de construcción de identidad. Para estos equipos el fortalecimiento de la ciudadanía en los barrios es un trabajo diferenciado del asistencialismo.

La idea de estas palabras es dejar estas preguntas: Cómo en la Geografía, en la educación, en la investigación y en las instancias públicas de trabajo podemos plantearnos problemas, preguntas y ensayar… y proponer acciones para construir ciudadanía.

 

Licenciado Héctor Dupuy: Buenos días a todos los organizadores y a mis colegas, estoy muy cómodo de estar aquí con todos ustedes. La idea que traje para reflexionar se engancha con esto de la ciudadanía y el papel de la Geografía en la formación del ciudadano ahora desde otra perspectiva, de la perspectiva de las responsabilidades, de la toma de conciencia del papel del ciudadano y del papel del ciudadano frente a la Geografía y de la Geografía frente a la formación del ciudadano, y también, como parte de la responsabilidad y la conciencia, la toma de conciencia de esa responsabilidad.

También, parte de esa responsabilidad y de la toma de conciencia es la idea de su carácter transformador… en aquello que se puede empezar a construir a partir de lo que estamos hablando, a partir de que sabemos comprender cuáles son nuestros problemas.

El ciudadano desde su carácter colectivo, a partir de ese momento, puede empezar a pensar qué es los que se puede hacer con esa responsabilidad pues entonces entiende lo que le está pasando. Este tema me gustaría analizarlo en tres escalas, ya que estamos hablando de Geografía.

Existe una escala tradicional para la figura del ciudadano que es la que está más institucionalizada que es la nacional. El ciudadano se identifica con un Estado-Nación, surgido de todo un proceso histórico. Podemos decir que esta perspectiva ha sido puesta en tela de juicio, podemos discutir mucho sobre el Estado, la Nación y sobre ambas en interrelación, pero la figura del ciudadano surge muy fuertemente ligada a esa temática. Existe una tradición que le brinda al ciudadano un sentimiento de pertenencia, una identidad; en este sentido fue fundamental la Geografía en la formación de la conciencia del ciudadano, ligado a esa tradición nacional; y en ella la formación pedagógica jugó un papel muy importante; es decir, la enseñanza institucional aportó mucho a la concepción de Nación y a la concepción de Patria y en ella la Geografía jugó un papel muy importante. La historia de nuestra disciplina en la Argentina tiene mucho para decir al respecto, allí aparece claramente la responsabilidad frente al territorio, impulsada pedagógicamente, desde la vieja escuela primaria, con aquella formación patriótica. Es decir, antes se formaba en relación directa con el territorio; pero la responsabilidad frente al territorio pasaba por dos funciones: una era su defensa; con ella el ciudadano se formaba, se encontraba “bajo bandera” en el Servicio Militar para defender a la Patria y únicamente el ciudadano masculino. La otra función era el acto eleccionario, para la cual la mujer se incorpora a mediados del siglo XX, adquiere la identidad cívica a partir de que empieza a registrar su voto. Estas son las funciones de una democracia representativa, en la cual la función del ciudadano es esa, defender la patria ante invasiones extranjeras e ir a votar y elegir los representantes. En esto se produce un cambio notorio, desde mediados del siglo XX. El ciudadano empieza a ser un actor, necesario pero secundario de la democracia representativa, va tomando conciencia con respecto a una democracia participativa, a ser un ciudadano participativo. La función no estaba muy clara, el ciudadano avanzaba junto con las transformaciones que se producían y se sentía cada vez más partícipe colectivo de esas transformaciones. Pero sufría esos vaivenes que hoy comentaba Luis, recibiendo mayores o menores derechos, y también mayores o menores responsabilidades que han ido apareciendo.

Pero hoy en día, el ciudadano otra vez se encuentra en una situación de exclusión con respecto a estas responsabilidades. Es decir, experimenta una ciudadanía imperfecta, una ciudadanía excluida en muchos aspectos, es decir, otra vez se nos convoca cada dos años a poner un voto, otra vez se nos consulta en alguna circunstancia específica, pero otra vez la participación que se exige está entrando en un plano (y en esto no quiero responsabilizar al Estado, sino a ambas partes) en una problemática de ilegalización en cuanto a la participación. Hay actividades en las que el ciudadano quiere participar y se siente ilegalizado, a veces por sus propias prácticas, a veces por la interpretación que hace una realidad política partidaria corporativizada adonde al ciudadano le cuesta mucho ingresar, o donde ingresa por determinados caminos definidos corporativamente. Esto es lo que surge a partir de todas estas formas de participación ilegalizadas. ¿Quién las ilegaliza, la propia práctica, la interpretación que hace el Estado, la forma como lo manejan los medios? Es decir, hay distintas cuestiones en las que aparece esta realidad, pero indudablemente, otra vez, aparece una ciudadanía imperfecta con tendencia a la exclusión.

Queda mucho para decir del concepto de Nación y ciudadanía nacional, pero quería entrar un poco en otra forma de responsabilidad frente al territorio... que tiene que ver también con la escala local. En la escala local, el contacto del ciudadano con el territorio es más intenso, más directo. El ciudadano local sufre y se problematiza directamente por lo territorial y aquí es justamente, donde la cuestión de género que hoy mencionaba en la figura del ciudadano aparece claramente. Debido a su ubicación en el contexto social, la mujer está mucho más en contacto con la problemática local y se pone mucho más al frente de las protestas, exigiendo ante problemas locales. Los movimientos se organizan en general donde las mujeres se reúnen, tienen más participación y se hacen cargo en mayor medida de la responsabilidad del ciudadano. Aquí es donde se muestra la ciudadanía en forma más directa de protesta; en aspectos como seguridad, medio ambiente, problemas participativos, entre otros. Hemos visto, en los últimos tiempos, gran cantidad de movimientos que reúnen ciudadanos en función de lo local y hemos visto resultados de todo tipo, desde un fenómeno Cromagnon, hasta el yacimiento minero de Esquel, es decir, distintas formas de movimiento donde el ciudadano está muy presente. Pero, ¡atención! Porque aquí la presencia del ciudadano es mucho más compleja y tiene un tinte más doméstico, porque en lo local nos conocemos más todos y es difícil decirles ustedes son ilegales o ustedes son piqueteros, ya que es el vecino el que está protestando o es la vecina. (...y no es lo mismo el vecino que la vecina, en términos de realidades territoriales de género y de imaginario territorial). Pero aquí se nos presenta también otra cuestión local, en especial en los grandes conflictos y problemáticas urbanas, que es la fragmentación y el enfrentamiento que se puede producir entre sectores sociales; y son todos ciudadanos y todos están reclamando cuestiones muy sentidas. Pero la fragmentación y la exclusión que produce el sistema político en toda esta cuestión, enfrenta a la demanda ciudadana y a los distintos sectores. La pregunta al respecto es ¿cuánto puede aportar la Geografía en la formación del ciudadano, en la formación del alumno concretamente? Porque éste es ya un mini ciudadano; no es el futuro ciudadano, en realidad es el mini ciudadano que va adquiriendo responsabilidades, que se van incorporando en la misma escuela, ese mini ámbito democrático o supuestamente democrático.

Quiero ahora plantear la tercera escala, en la que he estado trabajando más en los últimos tiempos, que es la escala mundial, global, planetaria, o como quieran llamarla. Aquí la participación del ciudadano parece ser totalmente excluyente. Estaba muy mediada; el ciudadano nacional o local participaba de la problemática global mediante todo un sistema de intermediarios donde los representantes de los Estados acudían a organizaciones, a foros de discusión, a debates, a conflictos, a enfrentamientos, a guerras, en función de supuestas demandas de los ciudadanos. No nos olvidemos que uno de los inicios de la Segunda Guerra Mundial fueron los reclamos de Hitler por los ciudadanos alemanes que vivían dentro de otros territorios, es el caso de los Sudetes de Checoslovaquia; o el caso de los alemanes que vivían en la ciudad de Dantzig en Polonia, los reclamos estaban absolutamente mediados por gente que decía representar esos derechos de los ciudadanos. ¿Hasta qué punto los representaban, hasta qué punto funcionaba bien un sistema democrático ultra indirecto? Aquí es entonces, donde la Geografía se planteaba una interpretación mucho más abstracta del territorio, mucho más anodina, mucho más descomprometida; explicaba una Geografía Política lavada, donde no se veía esta problemática del ciudadano, ni se pensaba en el ciudadano global; recién con el planteo de la aldea global se empiezan a ver estas cuestiones, pero antes era una cuestión del Estado. Allí terminaba el ciudadano y luego entraban a mediar todas las cuestiones internacionales que eran más bien interestatales. Pero la Geografía tuvo mucho que decir, fue metiendo elementos donde aparecía el ciudadano a medida que la Geografía se preocupaba por la problemática mundial; y ahí es donde el ciudadano empieza a tomar conciencia de sí mismo como ciudadano planetario.

Las problemáticas ambientales también fueron una de las grandes puntas de lanza al respecto: la toma de conciencia del cambio global, de las grandes cuestiones mundiales, un poco al calor del debate y hasta siguiendo muchas veces, sin querer, la orientación que al debate le estaban dando las agendas del debate mundial que eran propuestas por los mismos elementos mediadores del sistema y por las mayores potencias. Pero la Geografía fue metiendo esta idea de que había que ir buscando y conociendo qué es lo que pasaba en el mundo y de allí yo creo que surge esto de las formas de participación global que ya están creciendo y que ni siquiera pueden llegar a ser ilegalizadas a pesar de que se las ilegaliza; en muchos casos no pueden hacerlo porque no existen leyes mundiales, ¿cómo ilegalizar algo en un sistema jurídico que no existe? Entonces allí aparecen todas esas formas que se entremezclan mucho, demandas nacionales o locales de golpe se convierten en globales y hemos encontrado así problemas en un lugar específico, donde gracias al avance de las comunicaciones aparece discutida en foros a gran distancia. Hubo un intento de hacer un gran cacerolazo global en la época de la crisis argentina del 2001/02, demandándole a las multinacionales que tuvieran otra actitud frente a la Argentina y que no le cerraran todas las puertas financieras como se las cerraron. Entonces esas formas de participación van generando una conciencia de responsabilidades. Claro está que aquí no tenemos instituciones que planifiquen cuáles son los caminos legales, pero sí existe un elemento que no se puede evadir que es la educación; allí es donde se pueden trabajar todos estos temas y yo sé muy bien que se trabajan y que los docentes de Geografía se preocupan muchísimo por tratarlos a fin de adquirir eso que Edgar Moren llamaba una conciencia planetaria, la conformación de un ciudadano planetario responsable y que va a exigir sus derechos de ciudadano planetario; tomando la carta de los derechos humanos como puntapié inicial. Estas son algunas reflexiones que pensaba comentarles, para ver de qué manera la Geografía está participando fuertemente en estas tres escalas.

 

Licenciado Osvaldo Morina: Quiero agradecer muchísimo a todo el comité organizador de esta jornada. Siempre uno transita por la vida cumpliendo un mandato ideológico que es la defensa de la escuela pública y está uno confiado en la escuela pública, más allá del deterioro que ha sufrido en las últimas décadas, porque evidentemente uno piensa lo que era una escuela primaria en 1960 y pienso lo que es ahora, evidentemente el deterioro es fuerte, pero tenemos la posibilidad de recuperar el terreno perdido. Muy lindo también estar acá porque como decía una ciudadana que se nos fue hace muy poco (Eladia Blázquez), nacida en la ciudad de Avellaneda, como decía en su obra,  uno tiene “el corazón mirando al sur”, es decir, en este caso, al área sur del Gran Buenos Aires. Sobre este tema y reflexionando sobre varias cuestiones que ya han planteado muy claramente los colegas que me han precedido quería señalar que nuestra disciplina, la Geografía,  fue incorporada hace algunos años, al área denominada Ciencias Sociales, perdiendo muchas veces carga horaria en la enseñanza media.

Yo creo que estamos nuevamente orientándonos (de acuerdo a cómo va a funcionar a partir del año que viene el Polimodal en esta provincia) hacia el reconocimiento del papel de la disciplina, después de ese gran “error”, por llamarlo de una manera eufemística, que constituyó la reforma educativa y la Ley Federal de Educación, que tanto daño ha hecho. Son frecuentes los eufemismos utilizados en Geografía: tienen que ver con nuestra misión de docentes cuando nos dicen, por ejemplo, que tenemos que hablar de países en vías de desarrollo y lo colocan en el diseño curricular (lo decían así los organismos internacionales en sus documentos). Yo les digo a mis alumnos de Geografía Argentina, o de Geografía Económica, digamos la verdad, estamos hablando de países en vías de un mayor subdesarrollo.

Uno de los trabajos en los que vengo participando recientemente se denomina “El Deterioro Social en la Argentina en los primeros años del siglo XXI”. Lo que tratamos de hacer con los compañeros de la disciplina y a veces con gente de historia, es indagar acerca del aumento de la pobreza y la indigencia en la Argentina al empezar el siglo. Pero buscando las causas, identificando e interpretando las injusticias propias del régimen de acumulación capitalista. Modo de producción y a la vez sistema geográfico mundial que es enemigo de la democracia por definición, por esencia constitutiva.

Debo agregar que la educación, la salud, son cuestiones centrales cuando una sociedad pretende encaminarse hacia el verdadero desarrollo económico y social, que significa el poder participar activamente las distintas clases sociales en las tomas de decisiones, porque de esas decisiones surgirá  que las cuestiones sean diferentes a como ocurren hoy o no.

Hoy, es “natural” que la cúpula de la pirámide de la distribución de ingresos, un pequeño y selecto grupo, se quede cada vez con un mayor porcentaje de los ingresos. ¿Cómo no iría a resultar de esa manera si las políticas económicas y sociales se han definido y siguen definiendo dentro de ese pequeño grupo que se encuentra en esa cúpula?

Yo señalaría nombre y apellido de algunos economistas, empresarios, responsables de la deuda externa, de la instalación de la última dictadura, etc. Pero aquí, hay que señalar autores colectivos, no siempre hay que tomar a los autores como individuales, aunque los podamos identificar con nombres y apellidos. Son autores en realidad, que actúan colectivamente y que inclusive han planificado hechos importantes de nuestra reciente historia ciudadana. Por ejemplo, en el ´75 el golpe de Estado y el genocidio; luego, fueron sus máximos beneficiarios y aún siguen recibiendo subsidios. Son autores intelectuales que todavía no fueron llevados al banquillo de los acusados como autores intelectuales del genocidio en la Argentina. Es uno de los temas que a mi me preocupa, está bien que podamos juzgar a los autores materiales, me parece bárbaro, pero hay que pensar en esos autores intelectuales que son los que se han enriquecido y aumentado su poder, apropiándose de las decisiones del Estado. Según Engels, el denominado “capitalista colectivo ideal”, pero, en realidad, como bien decía Gramsci, más que capitalista colectivo ideal, el Estado capitalista es creado a imagen y semejanza de la clase dominante.

En suma, hay mucho para estudiar, para investigar, para enseñar en Geografía. Desde un enfoque que partiendo de la idea de proceso histórico, de multicausalidad, del interjuego de las escalas espaciales de análisis, no olvide conceptos como centro-periferia, desarrollo-subdesarrollo, y sobre todo, el concepto de imperialismo. De ese modo, es muy importante abordar cuestiones como la explotación de los recursos naturales (petróleo, gas, minerales metalíferos, etc.); el tema de la concentración en la propiedad de la tierra, en manos de nacionales y extranjeros; la instalación de industrias altamente contaminantes como las papeleras del río Uruguay o el polo petroquímico de Dock Sud. Estos temas, y tantos otros, son también responsabilidad de nuestra disciplina (no sólo de ella), si queremos contribuir a la formación de ciudadanos. 

 

 

Cierre del debate

 

-Cristina Carballo: como yo tengo una mirada optimista, creo que la respuesta a nuestros alumnas/os es la de cuestionar y re-enfocar la información; y en este sentido, adquiere una resignificación la Geografía, precisamente, en la formación de la ciudadanía. Por ejemplo, con este simple hecho de habernos encontrado hoy a discutir sobre estas cosas. Es decir, hay un camino que realizar, que construir… hay que tener los ojos abiertos, críticos, formados y desde allí, identificar las diferentes tensiones que hace este interjuego, no sólo de escala, sino de actores sociales y de intereses. Espero, en este sentido, que hoy los estudiantes del profesorado de Geografía se vayan con eso en la cabeza… que nuestra actividad y hoy más que nunca, justamente, tiene que ver con la formación de la ciudadanía y que comienza aquí mismo en la formación de los futuros profesores. Y que la realidad no es de generación espontánea, sino que responde a procesos complejos… Y que nosotros como colectivo e individuo somos parte de la realidad social. Para cerrar, en esta dirección de ideas, cabe agregar que afortunadamente en este momento y en este recinto, el fondo monetario internacional no está… y se construyen miradas diferentes. Sin por ello caer en una reducción simplista o minimizar la jerarquía de responsabilidades.

Sin más espero que este debate e intercambio de ideas generen en ustedes (estudiantes) muchas preguntas y debates posteriores. Bueno, para finalizar, un último aplauso y muchísimas gracias a todos, y en especial a los colegas invitados por compartir con nosotros sus ideas y estar aquí...  

 

Florencio Varela, 15 de setiembre de 2005

 

Trascripción de la grabación: Alumnos del Profesorado de Geografía del ISFD 54 y Cristina Carballo


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