Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 6241 al 6260 
AsuntoAutor
1317/05 - 8 de oct Centro H
1318/05 - Brasil - Centro H
1316/05 - O algodã Centro H
1321/05 - IBRU Co Centro H
1320/05 - Premio H Centro H
Z <ebeer@telecentr Beer
1319/05 - Argentin Centro H
1328/05 - La Regió Centro H
1323/05 - Argentin Centro H
1325/05 - Retomand Centro H
1324/05 - Argentin Centro H
1327/05 - De los t Centro H
1326/05 - La front Centro H
1322/05 - Los camb Centro H
1330/05 - UGI E-NE Centro H
1329/05 - SEMINARI Centro H
Re: NoticiasdelCeH Ana Mari
1334/05 - Asociaci Centro H
1336/05 - Argenti Centro H
1335/05 - Estados Centro H
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 6475     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 1324/05 - Argentina, Salta y el debate industrial (Cla udio del Plá)
Fecha:Domingo, 9 de Octubre, 2005  09:35:28 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

NCeHu 1324/05


Argentina, Salta y el debate industrial

Conceptos principales de la exposición de Claudio del Plá en el panel de candidatos a diputados nacional organizado por la Unión Industrial de Salta.


El debate tradicional sobre la industria se caracteriza por una exposición del punto de vista del capital. De aquí que la mayor parte de los discursos industriales se resuman en un pliego de reclamos de subsidios públicos, exenciones impositivas, la manipulación de la moneda y del crédito, y una exigencia de eliminar la legislación de protección del trabajo e incrementar la tasa de explotación de la fuerza de trabajo.

Los resultados de la industrialización nacional, por parte del capital, han sido un estrepitoso fracaso. En los últimos treinta años ha producido cinco bancarrotas, la última de las cuales, la de 2001, produjo un retroceso del producto industrial medido en poder adquisitivo internacional de casi el 80% (el PBI pasó de 280.000 millones a 90.000 millones de dólares). Los índices de pobreza alcanzan a la mitad de la población; la infraestructura física, la educación y la salud se encuentran en ruinas; la tasa de desocupación y subocupación es del orden del 25%, en una nación que se caracteriza, sin embargo, por una baja densidad demográfica. La tentativa del gobierno actual, de ‘reconstruir a la burguesía nacional’ es una opaca repetición de los intentos de la dictadura militar de impulsar la acumulación de capital mediante la creación de los ‘capitanes de la industria’. Luego de treinta años de una política industrial del capital, Argentina está hoy relativamente menos industrializada, una mayoría de la industria se encuentra bajo el control del capital extranjero, la capacidad de la burguesía nativa para competir en el mercado internacional ha retrocedido –lo que sí es cierto es que el ingreso nacional se encuentra concentrado en muchas menos manos que hace tres décadas y que las ganancias del capital baten records históricos.

Vengo aquí a discutir la cuestión industrial, no desde el punto de vista del capital sino desde el punto de vista de la fuerza de trabajo. Esto significa un programa de fuerte desarrollo de las fuerzas productivas del país, que ocupe a la totalidad de la mano de obra, la califique, eleve las condiciones de vida de los trabajadores, desarrolle los sistemas de salud y de educación. Para esto es necesario concentrar en el poder público el ahorro nacional, que hoy se encuentra aplicado casi por completo a la especulación financiera (el 55% del activo de los bancos y casi el 70% del activo de las AFJPs se encuentra aplicado a la especulación con la deuda pública). Lo que no va a la deuda pública va a la especulación inmobiliaria, el principal negocio capitalista en el momento actual, como lo demuestran las inversiones en Puerto Madero del principal banco de la provincia de Salta, que al mismo tiempo es el agente financiero del gobierno provincial.

El gobierno de la provincia, por su parte, ha hipotecado el fondo de regalías petroleras para aplicarlo a negocios turísticos que no incrementan el potencial industrial de la provincia sino que son un canal perfecto para sacar la plata de la provincia y del país.

La necesidad de concentrar el ahorro nacional para desarrollar un plan de industrialización masiva del país plantea la nacionalización de la banca y de las AFJPs, y la nacionalización de las actividades que implican rentas extraordinarias, como el petróleo y el comercio exterior. Denunciamos desde esta tribuna que, mientras de un lado hay un ingreso masivo de capitales especulativos para comprar títulos públicos indexados y realizar inversiones inmobiliarias o en el juego de azar, de otro lado es más intenso que nunca el drenaje de capitales potenciales hacia el exterior, bajo la forma de remesas de utilidades, intereses de la deuda, ganancias y pagos de capital.

Argentina no puede soportar una política de subsidios fiscales para los grandes grupos económicos, como el que, por ejemplo, beneficia a la cadena de valor de la industria automotriz por 6.000 millones de pesos. Argentina no puede subsidiar a General Motors, Ford o Techint sin continuar quebrando la salud, la seguridad y la educación. La tentativa de desarrollar la competitividad internacional de la burguesía argentina mediante el dumping fiscal respecto a otras naciones sólo puede concluir en una nueva quiebra fiscal y con seguridad en el empobrecimiento constante de nuestro pueblo.

En oposición a las exenciones fiscales y los subsidios al capital, el Partido Obrero reclama la abolición del IVA y de toda forma de impuesto que, como el IVA, implique una confiscación del salario. El Estado debe ser mantenido con impuestos a las ganancias, a la renta del suelo y a las grandes fortunas. El mantenimiento del aparato del Estado debe ser drásticamente abaratado mediante el cese de los sobreprecios en sus contrataciones (lo que requiere el control popular), mediante la reconversión de la burocracia al trabajo productivo y la cancelación inmediata de la deuda externa financiera, ya varias veces pagada por el pueblo y la nación argentinos.

La industrialización de nuestra provincia exige la realización de una reforma agraria que oponga a la desertificación potencial de nuestro campo por parte de los pulpos sojeros, el poblamiento de campesinos en cooperativas de producción combinadas y mixtas. Esta reforma agraria será un poderoso mercado para la producción industrial. Es necesario romper el entrelazamiento de negocios entre las camarillas estatales y los pulpos privados, algo que se ha acentuado enormemente en los últimos años, en particular en la provincia de Salta.

En oposición a la descalificación y a la desvalorización de la fuerza de trabajo planteamos el salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, el respeto a la jornada laboral de ocho horas, el cese de los regímenes de trabajo parcial o el encubrimiento de la relación de dependencia bajo contratos tercerizados, o la depreciación del trabajo juvenil con pasantías mal remuneradas; la formación profesional debe quedar a cargo del empleador. El incremento del rendimiento de la economía nacional no debe confundirse con la ganancia privada, con la cual frecuentemente entra en contradicción insalvable, como lo demuestra la pesada carga de intereses y capital que Argentina debe soportar por su endeudamiento. El incremento del rendimiento económico debe ser el producto de la supresión de los gastos parasitarios, de la racionalización de los procesos de financiamiento y circulación de la producción, de la economía de escala, de la sincronización de las diferentes ramas de la producción en conformidad con un plan económico elaborado y discutido democráticamente. Un eje fundamental de la industrialización argentina es la modernización del sistema ferroviario, porque requiere la convergencia de distintas ramas de la industria. Oponemos este planteo a las licitaciones ferroviarias en beneficio de grupos financieros conocidos del poder que vienen acompañadas de subsidios insoportables para el pueblo y que agravan la obsolescencia del sistema ferroviario y perjudican el rendimiento económico de conjunto de Argentina.

La privatización petrolera se opone a la industrialización del país, como lo demuestra el simple hecho de que los pulpos petroleros invierten en el exterior un porcentaje de hasta el 80% de las ganancias que obtienen en el país. Han creado la escasez energética, amenazando con que en tres años tengamos que importar el petróleo. A la Argentina y a Salta se les abre la oportunidad extraordinaria de una integración gasífero-petrolera con Bolivia, en la medida en que apoyemos las movilizaciones del pueblo boliviano por la nacionalización de su principal recurso energético. La enorme miseria que la privatización petrolera ha provocado en Ecuador debe servir de lección.

En definitiva proponemos un nuevo modelo a la discusión nacional: la industrialización bajo la iniciativa y el protagonismo de los trabajadores.


Fuente: Prensa Obrera Nº 920, "CLAUDIO DEL PLA EN LA UNION INDUSTRIAL", 6/10/05, Buenos Aires.