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Asunto:NoticiasdelCeHu 1313/05 - Melilla: represión y deportación.
Fecha:Sabado, 8 de Octubre, 2005  08:47:53 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

NCeHu 1313/05
 
Algo más sobre los alcances de la "libre circulación"
 

El drama de la inmigración en Europa: tras el giro de la política de Madrid

Abren fuego contra los ilegales en Melilla

Las fuerzas de seguridad marroquíes mataron a seis inmigrantes africanos que intentaban llegar a la ciudad española


España comenzó con la deportación de los que llegaron a sus enclaves Desde agosto pasado, por lo menos 14 africanos murieron en una decena de asaltos masivos

MADRID.- Costó la muerte de seis africanos y fue brutal. Pero ayer, por primera vez, el gobierno socialista español logró que se le pararan los pies a la "marcha negra" con que los desesperados del sur del Sahara intentan cruzar su puerta para llegar al Primer Mundo, con la falsa ilusión de una vida mejor.

Fueron necesarios disparos de bala para mantenerlos del otro lado de la valla que cerca la prosperidad de Melilla, la ciudad española en tierra africana, que es, junto con su melliza Ceuta, la puerta por la que intentan pasar.

De los mil que ayer trataron de cruzarla, apenas uno solo logró su cometido y -de todos modos- será expulsado. Seis murieron; 30 resultaron heridos y 290, detenidos. Los demás permanecían anoche escondidos en los bosques, tratando de imaginar qué hacer.

La "firmeza para impedir el paso de los inmigrantes" -como se definió a lo ocurrido- corrió por cuenta de efectivos del vecino Marruecos, que admitió el uso de armas de fuego. Su gobierno central recibirá ahora más fondos para "fines humanitarios".

"Fue algo impresionante. Los inmigrantes avanzaron poseídos por la energía de la desesperación, pero fueron rechazados con firmeza", comentó uno de los soldados españoles. Esa reacción era lo que pedían los gobiernos de Melilla y de Ceuta, que venían siendo objeto de avalanchas humanas cada vez más grandes para intentar entrar.

Era también lo que clamaba la oposición del derechista Partido Popular (PP) y el camino que eligió, finalmente, la administración socialista de José Luis Rodríguez Zapatero como "legítima defensa de sus fronteras". Pero ayer se detectaba tristeza y hasta algo de pudor en los comentarios espontáneos sobre lo ocurrido.

El golpe no terminó allí. Junto con la derrota militar de la desarmada marcha de los hambreados, comenzaron las expulsiones de más de un millar de ellos que, en el pasado reciente, sí había logrado saltar la valla y entrar en Ceuta y Melilla. "Serán devoluciones en cumplimiento de la ley", dijo la vicepresidenta socialista, María Teresa Fernández de la Vega.

Así, cerca de 70 inmigrantes que participaron en las avalanchas de los últimos días fueron puestos en un avión y objeto de una carambola: de Melilla a Algeciras, de Algeciras a Málaga y de Málaga a Tánger, desde donde serán conducidos a algún punto incierto de la frontera entre Marruecos y Argelia y dejados allí.

Animos crispados

Fue una jornada tensa en la pequeña ciudad de Melilla. Los más de mil inmigrantes africanos que hay allí intuían ya las posibles expulsiones. "¿Sabes qué pasará con nosotros?", preguntó más de uno a LA NACION, en los últimos días. Pero la concreción del primer contingente de expulsados crispó los ánimos.

Anoche se fortaleció la vigilancia en el centro de refugiados donde permanece alojado buen número de ellos, según se indicó a LA NACION. Fuentes locales dijeron que también se reforzó con más alambre cortante la valla de acero perimetral, en previsión de nuevas avalanchas. (Ver nota aparte.)

En declaraciones en esta ciudad, Zapatero se mostró comprensivo con Marruecos. "Nuestro vecino también es víctima de la presión migratoria", dijo, en alusión a la caravana de africanos que cruzan el continente y hacen en ese país su última escala antes de intentar saltar la valla fronteriza que separa de España.

"Debemos trabajar con premura para reducir la brecha en la prosperidad entre los países de Africa y España", añadió el líder socialista, a modo de reflexión sobre el fondo del drama que se vive a las puertas de Europa. La de ayer fue la quinta avalancha de africanos en una semana y, con un millar de participantes, también la más numerosa de todas las vistas. Pero en realidad -y a diferencia de lo sucedido en los últimos días-, esta vez no pudo acercarse a la valla coronada de pequeñas cuchillas cortantes: las fuerzas marroquíes las repelieron en su propio territorio.

Según se supo, los africanos intentaron dividir las fuerzas militares avanzando por tres puntos distintos del perímetro alambrado de doce kilómetros. Pero no les sirvió de nada: quedaron cercados por la gendarmería marroquí mientras, por el otro lado, y tras las vallas, los aguardaban efectivos españoles.

Desde el aire, dos helicópteros -uno marroquí y otro español- informaban del avance de los africanos a sus fuerzas en tierra. Todo ocurrió a las cinco de la mañana y terminó muy pronto. En cuanto a las "devoluciones" de los inmigrantes a Marruecos, si bien ayer comenzaron de modo formal, sí se sabe que se venían practicando bajo cuerda. "Si puedes abrir la puerta, échalos pa´ afuera", fue la orden interna de la Guardia Civil española registrada en una reveladora grabación a la que accedieron medios peninsulares.

Desde agosto último, por lo menos 14 personas murieron en una decena de asaltos masivos; en ellos, participaron más de 5000 inmigrantes de países del sur del Sahara y una quinta parte habría logrado cruzar las vallas. Todos ellos serán "devueltos" a Marruecos en un plazo no especificado, pero que se estima breve.

"Hay que quitarles la esperanza de quedarse", había dicho el gobernador de Melilla, Juan José Imbroda. Lo ocurrido ayer demostró que ese plan fue puesto en marcha.

De mantenerse, a los participantes de la "marcha negra" les quedarán, posiblemente, dos opciones: o enfrentarse a una represión como la de ayer, lo que no se desechaba, o bien, olvidarse de los meses de caminata, dar la vuelta, emprender el regreso a la nada y, tal vez, echarse a llorar.

 Silvia Pisani


Fuente: diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 7 de 0ctubre de 2005. 


Melilla: los expulsados son llevados al Sahara

La denuncia la formularon dos organizaciones humanitarias

MELILLA.- La crisis por la llegada de inmigrantes subsaharianos a los enclaves españoles en Africa tomó ayer un nuevo giro dramático al denunciar dos organizaciones humanitarias haber localizado a unos 500 indocumentados africanos en pleno desierto del Sahara, donde habrían sido depositados por las autoridades marroquíes después de ser expulsados de las ciudades de Ceuta y Melilla.

La organización Médicos sin Fronteras (MSF) denunció en un comunicado que uno de sus equipos encontró en la noche del jueves a "más de 500 inmigrantes abandonados a su suerte en el desierto del sur de Marruecos, en una zona pedregosa y árida, cercana a la frontera con Argelia, y entre ellos hay embarazadas, niños y heridos, algunos graves".

"Los están dejando a unos 30 kilómetros al este de una ciudad cercana a la frontera con Argelia, en plena zona desértica, donde no hay absolutamente nada", dijo Carlos Ugarte, coordinador de inmigración de la organización humanitaria. Y añadió que "algunos testimonios aseguran haber visto cadáveres de inmigrantes cerca de la frontera con Argelia".

Según cuentan los propios africanos, tras ser expulsados de los enclaves por la guardia civil española, la policía marroquí los conduce en autobuses y camiones hasta esa zona desértica, situada 600 kilómetros al sur de Melilla.

La organización SOS Racismo informó que las autoridades marroquíes estarían llevando a los inmigrantes a regiones aún más alejadas. "Hace ya tiempo, las autoridades marroquíes desplazan a los inmigrantes y los dejan cerca de Argelia. Pero en las últimas semanas los dejan aún más lejos, en pleno Sahara, cerca de la frontera con Mauritania."

Del grupo localizado el jueves, MSF indicó que atendió a unas 50 personas que presentaban "heridas y contusiones producidas por caídas como consecuencia de los asaltos a las barreras de Ceuta y Melilla", pero también provocadas por "balas de goma y golpes". Seis de ellos fueron hospitalizados de urgencia. Por su parte, la organización Prodein dijo que habría en total unos 1000 inmigrantes en el desierto sin agua ni comida.

SOS Racismo señaló que un acuerdo firmado entre España y Marruecos garantiza que los clandestinos subsaharianos deben ser devueltos a su país de origen en caso de ser deportados.

España realizó ayer la primera devolución de 70 inmigrantes ilegales a Marruecos, en virtud del convenio que ambos países firmaron en 1992. Al ser consultada por las denuncias de abandono en el desierto, la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega contestó: "El reino de Marruecos tiene sus procedimientos y sus protocolos (...) controlados por las asociaciones de derechos humanos".

En los últimos dos meses, 14 africanos perdieron la vida en la reja que separa los enclaves españoles -puerta de entrada de la inmigración ilegal a Europa- de Marruecos.

Agencias AP, AFP y Reuters


Fuente: diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 8 de octubre de 2005.