Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 5629 al 5648 
AsuntoAutor
795/05 - ESTUDIO D Centro H
796/05 - La comuni Centro H
797/05 - Argentina Centro H
798/05 - Bolivia - Centro H
799/05 - Proyectos Centro H
800/05 - El hambre Centro H
801/05 - Cursos pa Centro H
802/05 - A GEOGRAF Centro H
803705 - Buenos Ai Centro H
804/05 - HISTORIA Centro H
805/05 - URBANIZAC Centro H
806/05 - Bolivia - Centro H
807/05 - Alain Tou Centro H
808/05 - La educac Centro H
809/05 - "El narc Centro H
Argentina - "Refle Centro H
811/05 - Ref. 810/ Centro H
Re: NoticiasdelCeH Richard
812/05 - Argentina Centro H
Re: NoticiasdelCeH Jorge Ra
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 5870     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 811/05 - Ref. 810/05 - EL REMERO, EL MAESTRO Y EL PRESUPUESTO...
Fecha:Jueves, 16 de Junio, 2005  12:29:26 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

NCeHu 811/05
 
 

EL REMERO, EL MAESTRO Y EL PRESUPUESTO...

 

 

El cuentito del remero

 

HABIA UNA VEZ un certamen de remo entre japoneses y argentinos.

El equipo japonés estuvo integrado por diez personas: un entrenador, un asistente y ocho remeros.

Al equipo argentino también lo integraban diez personas, pero con una distribución interna diferente: un entrenador, dos asistentes titulares, dos asistentes suplentes y cinco remeros.

La competencia fue ganada por el equipo japonés, llegando los argentinos quince minutos más tarde.

Al volver al país comenzaron a visualizar que era evidente que el gran error estaba en la composición del equipo argentino, corrigiendo este hecho fundamental para el año siguiente.

Fue así como en la próxima competencia ambos equipos presentaron nuevamente diez integrantes.

El equipo japonés volvió a llevar un entrenador, un asistente y ocho remeros; mientras que el equipo argentino, ahora más fortalecido, asistió con un entrenador, un analista, un asesor deportivo, dos asistentes titulares, dos suplentes y tres remeros.

Los resultados fueron similares a los de la primera competencia, sólo que ahora los argentinos alcanzaron la meta media hora después.

Considerando que era necesario destinar más presupuesto para poder mejorar las marcas, se pidió un préstamo y de esa manera el equipo argentino pudo competir con un plantel de lujo.

Al año próximo, el equipo japonés volvió a presentar su esquema tradicional.

Mientras que los argentinos lograron entender que era excesiva la cantidad de asistentes, modificando la estructura de la siguiente manera:

Fueron nombrados un Coordinador General del Equipo, un coordinador técnico, un entrenador, dos analistas especializados, dos asesores, un asistente titular, un asistente suplente y un remero, quien llegó dos horas más tarde que los nipones.

Después de semejante fracaso se llegó a la conclusión de que pese a los esfuerzos realizados por la Comisión que se había creado ad hoc, el remero no sabía aprovechar al equipo que tan profesionalmente lo estaba formando. Por lo tanto se lo debía reemplazar, disminuyendo los ingresos de quien viniera en su lugar con el fin de que se esforzara más en conseguir mejores resultados.

 

 

De los remos a las tizas

 

Esto que acabamos de relatar, en nuestro país ya está absolutamente arraigado en casi todas las instituciones.

Este cuentito viene siendo distribuido por empleados del Banco de la Nación Argentina desde hace más de un año, haciendo ver en qué consistieron las últimas reestructuraciones sufridas.

En esta ocasión no pretendemos analizar ese caso, ya que por cercanía y deformación profesional, tenemos otro mucho más contundente todavía y se trata justamente del ámbito educativo.

Al margen del magro presupuesto, hay un hecho determinante en la estructura burocrática de las instituciones educativas, y es nada menos que la concentración de los fondos en cada vez más asesores, asistentes, coordinadores "especializados en pedagogía" que no tienen más experiencia de aula que cuando concurrieron como alumnos.

Para el maestro nada. O mejor sí, cada vez más exigencia con menos recursos y más y más "analistas y pensadores del hecho educativo" que hablan de la "situación áulica", que indican qué se debe enseñar, de qué forma, calculando tiempos y enunciando leyes que no pueden más que ser consecuencias de una noche de copas.

Mientras tanto los docentes hacen cursos costosos e inservibles, que en el mejor de los casos repiten lo que ya saben, imposibles de ser cuestionados por los nuevos esclavos de nuestra sociedad.

Luego, la principal actividad consiste en completar planillas interminables, de diferentes formas y colores, harán planificaciones imposibles de llevar adelante, porque sus discípulos no responden seguramente a los que se tomaron como base para elaborar modelos ajenos en el tiempo y en el espacio. Saben que nadie las leerá, ya que sería materialmente imposible. Pero deben callar. Están atados. Deben dedicar cada vez más tiempo personal para cumplir con tales requisitos y por lo tanto, para sus alumnos menor dedicación.

Menor dedicación debida a mayor burocratización convirtiéndose el fin principal de nuestras instituciones "educativas", en justificar importantes sueldos de parásitos "ilustrados".

 

 

Hundiéndonos de prestado

 

Parecería que quienes no acuerdan con que el estado mantenga artificialmente determinados empleos para disminuir la tasa de desocupación, sólo se fijan en quienes cobran únicamente un sueldo mínimo.

Se preocupan si se derrocha cuando se necesita un asistente en el aula o más maestros suplentes, o menor cantidad de alumnos por docente con la consecuente necesidad de un mayor número de aulas; pero no se les mueve un pelo cuando el Ministerio de Educación y sus dependencias, incluyendo los aparatos provinciales, municipales y aún las universidades supuestamente autónomas toman a una clase de desocupados de lujo, que no hacen más que aplastar aún más a quienes dicen asesorar, asistir, "mostrarles la luz" y mucho más.

 

Pero los argentinos debemos comenzar a ser más humildes.

Este "modelo de avanzada" no cuenta siquiera con nuestro copyright, sino que lo encontramos, sin necesidad de hacer cursos de arqueología, en toda América Latina.

Tal cual se importan en nuestra Región maquinarias, vehículos usados o diseños de fracasada tecnología, de la misma manera pedimos dinero prestado para imponer los desechos de la Madre Patria.

 

La enseñanza se deteriora cada día más y no porque los maestros sean vagos, hagan paros o "trabajen poco", sino fundamentalmente porque se los denigra todos los días, a ellos y a sus chicos.

 

Un solo remero no basta; un maestro solo tampoco.

 

                                                                                                                                Prof. Lic. Ana María Liberali*

                                                                                                                                            Centro Humboldt


Publicado en el Semanario Marplatense "Noticias y Protagonistas", en 1999.


* Docente e investigadora de las universidades de Buenos Aires y Nacional de Mar del Plata.
Treinta años de actividad docente, de los cuales quince se desempeñó en escuelas secundarias de Capital Federal, provincia de Buenos Aires, provincia de Misiones y Tierra del Fuego.