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Asunto:NoticiasdelCeHu 739/05 - Entrevista a Étienne Balibar: "Vamos hacia un estatismo sin Estado"
Fecha:Viernes, 3 de Junio, 2005  10:08:04 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

NCeHu 739/05
 

Atento a la construcción de la Unión Europea, el filósofo explica por qué el tratado se funda en "una concepción arcaica de la identidad europea".
Entrevista a Étienne Balibar :
 « Vamos hacia un estatismo sin Estado»

Jérôme-Alexandre Nielsberg
L´Humanité

Traducido para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


Pregunta: En su último libro (1), usted escribe: « Estoy convencido de que la Europa política tiene un sentido y se convertirá en un verdadero "espacio público" concreto para sus ciudadanos a condición sine qua non de ser en la práctica una construcción institucional más democrática ». ¿Le parece que el tratado que va a ser sometido a referéndum el día 29 de mayo va en ese sentido?

Étienne Balibar: El carácter más o menos democrático de una construcción institucional no depende únicamente de la letra de sus textos, no es precisamente a los lectores de L´Humanité a quienes voy a enseñar esta regla materialista. En una relación dialéctica también depende de las circunstancias, de las luchas, de las relaciones de fuerza básica. Una de las razones por las que en la actual construcción europea se observa lo que se ha convenido en llamar un "déficit democrático" se debe precisamente a la división de los movimientos ciudadanos en Europa, que debilita los contra-poderes populares en el momento en que la globalización aumenta formidablemente la influencia política de los representantes del capitalismo. Nos encontramos, por lo tanto, en un momento decisivo. El proyecto de constitución comporta unos avances, en el ámbito de la extensión del control parlamentario y en el de la carta de los derechos fundamentales, pero son o bien muy tímidos o ambiguos o se pagan por medio de regresiones. Si se quisiera hacer trabajo constitucional para el futuro, esto es, hacer emerger verdaderamente un nuevo conjunto político, la norma debería haber sido progresar en relación al maximum democrático alcanzado en el marco nacional. Ahora bien , los "derechos fundamentales" enumerados aquí tiene un débil alcance normativo, poco vinculante, marcan una regresión en el plano social, ignoran aspectos fundamentales del problema de las libertades -en particular en el campo de la comunicación. Igualmente, la constitucionalización de la independencia absoluta del Banco Central, dotado de estatus que lo somete al dogma monetarista (en un momento en el que van a abandonarlo las demás grandes potencias financieras...), constituye una grave limitación de la soberanía popular. Finalmente la división de los poderes entre la escala comunitaria y la escala nacional -además de sus efectos paralizantes sobre la decisión- sigue asegurando un casi monopolio representativo a la clase tecnocrática que va y viene entre una y otra. Así pues, estamos muy lejos de un edificio "más democrático". Lo que significa que hay mucho que hacer en el futuro para remediarlo, a condición para ello de encontrar en Europa una fuerza mayoritaria.

Pregunta: Una de las tesis que usted defiende desde hace varios años en el marco del devenir europeo es la necesidad de renunciar al proyecto de una "Europa-potencia" en beneficio de una "política de paz" que se podría calificar de positiva...

Étienne Balibar: Evidentemente es necesario que se refuerce la influencia de Europa en los asuntos mundiales y que, en este sentido, se vuelva más "poderosa", es decir, más independiente al tiempo que más activa. A la expresión "Europa-potencia" objeto dos razones estrechamente relacionadas entre sí: privilegia implícitamente el factor económico-militar cuyo objetivo es o bien hacer de Europa un neo-imperialismo capaz de "rivalizar" con las otras dos potencias cuya competencia se está agudizando, o simplemente, administrar su parte de las "responsabilidades" post-coloniales (como hace hoy Francia en África); tiene graves consecuencias en materia de fronteras y de ideología . Está relacionada con una concepción arcaica de la identidad europea, centrada en herencias exclusivas, en un momento en el que habría que entrar con audacia y ambición en la era de las reciprocidades, de las traducciones, del multiculturalismo.En resumen, antes que trabajar en el advenimiento del mundo tripolar de Orwell, habría que trabajar en el reequilibrio de las relaciones económicas y culturales con el sur, y en la redistribución de los poderes en las instituciones internacionales (la ONU, la OMC, etc) cuyo resultado sería una modificación de las relaciones de poder en el mundo. Europa tiene aquí un papel fundamental que desempeñar, quizá único.

Pregunta: Toni Negri invita a votar "sí" al tratado constitucional porque permitiría acabar con el Estado-nación, que él denomina "la forma de organización de las elites capitalistas". ¿Qué piensa usted?

Étienne Balibar: Toni Negri, que tiene tras de sí una larga tradición internacionalista y que ha proporcionado a los movimientos sociales unos instrumentos de reflexión evidentemente discutibles aunque extremadamente estimulantes, tiene derecho a llamar a votar "sí". No es el único que lo hace en la izquierda o en la "izquierda de la izquierda". También es el caso de Monique  Chemillier-Gendreau, cuya acción a favor de un nuevo orden democrático es ejemplar.Estas posturas tienen el mérito de señalarnos un problema, hacia el cual yo soy extremadamente sensible: el riesgo de que un "no", especialmente francés, parezca la expresión de una reacción nacionalista y soberanista a la unificación europea, aun cuando se declare lo contrario. Una vez dicho esto, creo que se equivoca creyendo o permitiendo creer que la construcción actual represente menos que el Estado-nación "la forma de organización de las elites capitalistas". La organización política del capital es a la vez nacional y transnacional, igual que lo es la organización de las resistencias. Podemos preguntarnos incluso si lo propio de la Europa actual, que yo he caracterizado en mi libro como un "super Estado débil", no es prefigurar las formas de un "estatismo sin Estado" (en particular sin "comunidad de los ciudadanos") a las que tiende el capitalismo globalizado. Una vez más, lo esencial depende de una relación de fuerzas, pero las instituciones no son neutras.

(1) Europe, constitution, frontière, Étienne Balibar, Éditions du Passant, mayo 2005, 164 páginas.


Fuente: www.rebelion.org , 3 de junio de 2005.