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Asunto:NoticiasdelCeHu 660/05 - TRANSFORMACIONES EN EL TERRITORIO Y CAMBIOS DE IDENTIDAD.
Fecha:Lunes, 23 de Mayo, 2005  23:36:04 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

NCeHu 660/05
 
 

TRANSFORMACIONES EN EL TERRITORIO Y CAMBIOS DE IDENTIDAD.

EL CASO DEL ESPACIO AGROPECUARIO DE LA PROVINCIA DE LA PAMPA, ARGENTINA.

Stella Maris SHMITE1

 

RESUMEN

El objetivo del presente trabajo es abordar el análisis de la interacción de la comunidad rural en el denominado espacio agropecuario de mercado de la provincia de La Pampa, Argentina. Este espacio, localizado en el este y centro-este de la provincia, está caracterizado por una forma de articulación espacial que lo diferencia netamente del resto del territorio provincial. Actualmente se encuentra inmerso en un dinámico proceso de transformación.

A lo largo del proceso histórico de construcción del territorio, este toma significados y valores específicos, se va sedimentando una particular configuración, producto de la construcción y deconstrucción de la territorialidad.

La confrontación entre productores tradicionales y nuevos productores empresarios está provocando el desarraigo de los primeros frente a una nueva identidad en construcción. Estas transformaciones se traducen en los procesos productivos, en los cambios de tenencia de la tierra, en la incorporación de capitales y tecnología, etc. El sentimiento de pertenencia y de identificación de la comunidad con el espacio agrario esta hoy en crisis.

El espacio local se presenta como un ámbito de entrecruzamiento de distintas líneas de fuerza en un contexto de globalización del mercado, fragmentación de la producción y deslocalización de la fuerza de trabajo.

La permanencia de los productores tradicionales, con una identidad rural arraigada al territorio, depende hoy de la capacidad de incluirse en el modelo económico imperante.

Palabras claves: identidad – territorio – comunidad rural – productores tradicionales - desarraigo – empresarios rurales.

 

 

INTRODUCCIÓN

La unidad espacial, objeto de análisis en esta ponencia, es el espacio agropecuario de mercado, localizado en el este y centro-este de la provincia de La Pampa (Argentina). Es un territorio que representa una comunidad de intereses donde los actores sociales intervinientes le han dado un determinado uso y significación que lo diferencia marcadamente del resto de la provincia. La comunidad rural del espacio agropecuario de mercado, fue construyendo una configuración territorial con características particulares, la que se expresa a través de la identidad. Las profundas y continuas transformaciones experimentadas por el espacio rural han sido ordenadas en unidades temporales que se diferencias por eventos específicos, los cuales marcan la trayectoria de cambios vivenciada por la comunidad rural. En cada unidad temporal, los procesos sociales generan determinados usos y significaciones que van sedimentando la identidad rural. "Las personas, los grupos y las sociedades que interactúan perciben, significan, construyen y usan el tiempo, el espacio, el medio ambiente, las relaciones humanas, las tecnologías, de los modos más diversos"(A. Grimson, 2000 : 57-58). Continúa afirmando el mismo autor, las "unidades socio-culturales" son complejas, diversas y cambiantes. Las diferencias se procesan en situaciones de interacción porque los actores sociales cambian sus concepciones culturales a lo largo de su vida como resultado de la interacción con otros grupos u otras personas con concepciones diferentes. En cada momento histórico, estas situaciones de interacción dejan su impronta pues la identidad es internalizada e incorporada como un sentido común muy fuerte.

Esta ponencia se centrará en el análisis del proceso de construcción de la identidad rural del espacio agropecuario pampeano, y los factores que interactúan en la desarticulación de las formas identitarias tradicionales locales y la reterritorialización actual que se expresa mediante otro tipo de relaciones socio-productivas en el espacio, las cuales van conformando una nueva territorialidad.

En la provincia de La Pampa, la actividad agropecuaria constituye el sector productivo de mayor participación en el Producto Bruto Interno (PBI). Al mismo tiempo, las actividades rurales desarrolladas en el este y centro-este de la provincia, son las de mayor dinamismo en la articulación socio-económica de todo el territorio provincial.

El espacio agropecuario es considerado un espacio local porque en él es posible analizar lo convergente, lo homogéneo, lo particular, frente a lo global. Cada unidad espacial tiene características específicas cuya lógica de relaciones multivariables es expresada a través de la identidad. El espacio agropecuario constituye una unidad de escala local, con cohesión interna donde la identidad se construyó en relación estrecha con el "suelo" que la sustenta, es decir, con las tierras con potencialidades agrarias de tipo extensivas. Es por ello que el "arraigo a la tierra" puede considerarse como el fruto de la identidad de este territorio específico, mientras que el "desarraigo" es considerado una pérdida de relación con el "suelo", un peligro para la subsistencia. El desarraigo es lo que siente el productor que vivió toda su vida en el campo y hoy migra a la ciudad. El desarraigo el lo que siente el productor que debe dejar su campo porque la inundación cubrió todos los potreros de agua e incluso su casa. El desarraigo es lo que siente el productor que no pudo pagar las deudas financieras y su campo es vendido mediante remate judicial.

El "lugar" es la unidad de menor dimensión geográfica donde se entrecruzan las distintas dimensiones de los procesos sociales (locales, nacionales, globales). Es el lugar donde el entrecruzamiento de procesos de diferente escala, produce la "materialización" de las distintas líneas de fuerza en el contexto de una determinada situación espacio-temporal. El lugar es el espacio de la especificidad y de la diferencia frente a la globalización. El lugar implica "arraigo" y también "centralidad" porque se estructura a partir de un núcleo que se irradia hacia los límites de su influencia (un núcleo poblacional, una escuela rural, una estación ferroviaria, etc.). La espacialidad social construida por los productores tradicionales, la que deriva en una identidad específica, se encuentra en confrontación con los intereses de los "nuevos productores" o "empresarios agropecuarios". La significación y la imagen que tienen internalizada los productores tradicionales, se manifiesta a través del fuerte arraigo a la tierra, a "su tierra". Esta estrecha relación entre el productor y su establecimiento rural se está desarticulando paulatinamente frente a las nuevas estrategias productivas y, particularmente, frente a las nuevas formas de relación entre el capital y la tierra implementadas por los empresarios agropecuarios.

En la medida que el "chacarero" es sustituido por empresarios estamos en presencia de un proceso de desterritorialización y construcción de una nueva territorialidad. La globalización actual conlleva a la transformación de espacios productivos que hasta muy recientemente obraron como formadores unívocos de identidad. En la construcción del territorio interactúan tres dimensiones de procesos sociales. En primer lugar, los procesos locales que definen las características singulares de la identidad territorial. En segundo lugar, los procesos nacionales y por último, los procesos globales que atraviesan el plano local actuando de manera diferenciada, pero siempre presentes en la articulación y construcción del espacio local. La transversalidad de estos procesos y particularmente, la articulación de lo local con procesos de mayor escala, le confiere al espacio agrario pampeano signos que se manifiestan en la configuración espacial. Así, se puede decir que la globalización se "localiza" cuando el comportamiento y la conducta de los individuos presentan signos globales. Cuando estos signos superan a los tradicionales estamos presenciando el inicio de un proceso de construcción de una nueva territorialidad.

El modo de vida tradicional del espacio agropecuario pampeano se está desterritorializado. El sentido de pertenencia territorial de los tradicionales productores "chacareros" está siendo reemplazado por nuevas formas de interacción espacial implementadas por los productores empresarios. De modo que el proceso de desterritorialización esta siendo acompañado al mismo tiempo, por una re-territorialización.

 

CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD Y LA TERRITORIALIDAD

En la provincia de La Pampa se desarrollaron desde fines del siglo XIX hasta la actualidad, cambios socio-productivos que abarcan una compleja y amplia variedad de procesos de construcción social del espacio.

El comportamiento evolutivo del espacio agropecuario de mercado permite identificar los diversos procesos sociales desarrollados sobre el territorio los cuales han favorecido la sedimentación y creación de significados que están presentes en la constitución de la identidad. Para comprender la configuración actual del espacio provincial, no deben dejarse de lado configuraciones previas cuyos signos prevalecen y aún intervienen en la actual interacción entre la comunidad y el territorio.

El análisis del proceso de construcción del espacio agropecuario de mercado ha sido dividido en etapas, en cada una de ellas se identifican las interacciones socio-productivas y el modo en que se fue desarrollando el proceso de territorialización y construcción de la identidad rural. Desde la realización de la Campaña al Desierto hasta el momento actual se pueden diferenciar cuatro etapas.

Desde 1880 hasta 1929 se desarrolla una primera etapa que se inicia con la Campaña al Desierto cuyo objetivo fue la ampliación de la frontera agraria. El corrimiento de la frontera indígena en el Territorio de la Pampa Central permitió incorporar tierras con posibilidades productivas dentro del contexto de la fértil llanura pampeana. El Estado Nacional tuvo un rol significativo en la articulación de los procesos de configuración espacial por el sistema legal implementado para la apropiación de las tierras en la región pampeana, por las políticas de poblamiento y colonización y por las políticas macroeconómicas de inserción en el mercado internacional aplicadas en función del modelo agroexportador.

Entre 1880 y la crisis del ´30, Argentina consolidó el modelo económico de libre cambio basado en las exportaciones agropecuarias de la región pampeana. La implementación de este modelo provocó cambios en la configuración del espacio nacional que hoy se perciben claramente con la existencia de dos argentinas agropecuarias, la pampeana y la extrapampeana (Treber,S; 1984: Realidad Económica: 60/61). También en La Pampa se puede diferenciar un proceso de construcción de territorialidades diferencial: el este-noreste (hasta la isohieta de 500mm) caracterizado por una producción agropecuaria extensiva orientada a un mercado nacional e internacional, y el oeste con una producción de subsistencia que no se incorporó al sistema productivo pampeano y mucho menos al sistema internacional. Indudablemente, en esta diferenciación espacial hay razones vinculadas con las capacidades de producción que ofrece el medio natural, pero también es innegable que las formas de apropiación y puesta en producción de los recursos, así como la estructuración del sistema de relaciones socio-productivas en función de un mercado externo y en un contexto político-ideológico específico, constituyen las variables de mayor significación en la explicación de las formas de ocupación del espacio, definiendo los rasgos específicos de la construcción de territorialidades diferentes al interior de La Pampa.

En relación directa con el modelo económico imperante, se implementó la denominada Campaña al Desierto de 1879, motivada por la necesidad de ampliar la frontera agropecuaria y poner en producción el enorme espacio correspondiente a los Territorios Nacionales. De este modo, el área correspondiente a la faja subhúmeda y semiárida de la actual provincia de La Pampa se constituye en parte activa de la economía nacional, adquiriendo rápidamente una fisonomía agraria donde las políticas de orden nacional y la inserción del país en el mercado internacional, jugarían un rol clave en la configuración socio-económica del espacio local.

Es de particular importancia considerar la política de tierras aplicada por el Estado a través de diversas Leyes, también la Ley Avellaneda de Inmigración y Colonización, la Ley de Premios al Ejército Expedicionario, entre otras. Bajo este marco legal la tierra en la provincia de La Pampa pasó a propiedad de un escaso número de personas, mucho antes que llegaran los inmigrantes. La presencia de latifundios en el este de la provincia es resultado de la política de tierras desarrollada en el país. La actividad ganadera fue alcanzando cierto relieve, en un primer momento orientada a los ovinos y posteriormente, a la ganadería vacuna. La actividad agrícola fue incipiente en los primeros años posteriores a la conquista. Los primeros propietarios fueron renombrados terratenientes, algunos de los cuales lograron consolidarse como grupos de poder y se convirtieron en los vínculos de acción entre los factores de articulación socio-económica internos y los externos. Las compañías colonizadoras privadas fueron importantes agentes organizadores del espacio productivo que se establecieron al tiempo que se construían las líneas férreas y se fundaban las estaciones del ferrocarril, origen de la mayoría de los pueblos del espacio agropecuario de mercado.

En relación con la tenencia de la tierra, dos variables van definiendo la estructuración del sistema socio-productivo del territorio de La Pampa, sistema que se caracterizan por la existencia de explotaciones de tipo latifundistas que se articulan con formas de tenencia temporales (arrendamiento, aparcería, tanteros, etc.) Es a partir de 1900 que el flujo de inmigrantes toma mayor auge. Para 1920, la proporción de europeos en el total de población del Territorio de la Pampa Central era del 36,4 %. Este acelerado crecimiento poblacional de principios del siglo XX no se manifestó de igual forma en todo el territorio, por el contrario, estuvo fuertemente ligado organización socio-económica de la franja subhúmeda y semiárida (este y centroeste del territorio). Se perfila así una creciente desigualdad intraespacial a escala provincial.

La actividad productiva primeramente fue ganadera. A medida que llegaban los inmigrantes los arrendatarios aumentaban y también se consolidaban las colonias agrícolas. La actividad agrícola fue tomando relevancia y estuvo orientada al cultivo de trigo (monocultivo). Los productores agrícolas (arrendatarios y colonos) se constituyen en los chacareros, siendo su unidad de producción la chacra (de 50 a 200 hectáreas), mientras que los que mantenían una actividad pastoril ganadera son los estancieros, siendo su unidad de producción la estancia (de 1000, 20.000 o hasta 30.000 hectáreas). La estancia podía incluir dentro de su superficie chacras como unidades de producción transitorias.

En esta etapa se produce una interesante articulación entre el ferrocarril y la construcción social del espacio. "Sí, el ferrocarril daba el acta fundación de muchos pueblos. La estación, el tanque y los galpones bastaban para que las casitas, con el infaltable almacén de ramos generales, comenzaran a agruparse. Más allá el campo y en el campo las colonias, miles de hectáreas arrendadas por algún rico propietario, muchas veces en condiciones viles, mejoradas por el esfuerzo del inmigrante, las mismas gentes que sentaron uno de los precedentes étnicos actuales. Rusos, españoles, italianos alemanes, judíos haciendo fructificar la tierra y convergiendo en el pueblo, que era decir el ferrocarril" (LOS FERROCARRILES EN LA PAMPA, 1971:6).

La crisis del ´30 marca el inicio de una segunda etapa en la estructuración del espacio provincial, que se extiende hasta 1951, año de la provincialización del Territorio de la Pampa Central. En la explicación de esta etapa es preciso diferenciar factores de orden económico y factores de orden natural. La crisis mundial capitalista de 1929/30 derivó en la contracción de la demanda internacional de productos primarios en el mercado internacional lo que provocó serias consecuencias en la estructura económica a escala local. Entre los factores de orden natural, se destaca la escasez de precipitaciones y los consecuentes procesos de erosión eólica en suelos fácilmente erosionables por su frágil estructura, a lo que se suma el fenómeno excepcional de deposición de ceniza volcánica. Estos factores marcaron la incidencia negativa del monocultivo de trigo sobre suelos con una estructura orgánica débil. Ahora bien, ninguno de estos factores por sí mismo explican la situación crítica que se desencadenó, pero todos en conjunto permiten afirmar la existencia de una estructura socio-económica débil, donde el predominio del sistema de arrendamiento sobre la propiedad de la tierra se constituye en el rasgo problemático clave. El "chacarero" arrendatario era nómada, pues los contratos de arrendamiento tenían condiciones específicas de duración temporal donde se establecía la entrega de las tierras, esto implicaba el traslado hacia otra área, donde se iniciaba nuevamente la producción agrícola. La instrumentación inadecuada de planes de colonización en décadas anteriores, la ausencia de planes agrarios que favorecieran la radicación del colono en tierras de su propiedad, la aplicación de leyes que permitieron la concentración de la tierra y determinaron la existencia de una estructura agraria polarizada: grandes propiedades (estancias) coexistiendo con pequeñas y medianas unidades de producción (chacras), son un conjunto de factores que sentaron las bases de la conformación de la estructura agraria del espacio agropecuario.

La situación de los chacareros era insostenible debido a las consecuencias de la sequía y a la situación del mercado internacional. Muchos arrendatarios que habían tomado créditos bancarios para la compra de tierras, no pudieron afrontar sus obligaciones y el Banco Hipotecario Nacional hizo efectiva muchas expropiaciones y remates. Es por ello que se produce un éxodo masivo de colonos hacia centros urbanos ubicados fuera de la provincia que se constituyen en demandantes de mano de obra, como el Gran Buenos Aires que absorbe mano de obra por la creciente industrialización. También se producen migraciones hacia áreas rurales de otras regiones como Chaco, Formosa, San Juan). Durante la década del ´30, el Territorio de La Pampa Central se convirtió en una de las áreas geográficas del país con de mayores índices de expulsión de población.

Durante la década del ´40, se ponen en ejecución medidas que apuntan a resolver el problema de la propiedad de la tierra. Estas medidas comprender aspectos legales y también contemplaban el otorgamiento de facilidades crediticias por parte del Banco de La Nación, del Banco Hipotecario Nacional y del Consejo Agrario Nacional. Todo el marco legal que se puso en vigencia impulsó el proceso de adquisición de la tierra por parte de los arrendatarios o "chacareros". Durante la década del ´40 y particularmente en los ´50 a partir de la provincialización, se invierte la relación propietarios / arrendatarios. Entre 1947 y 1959 el número de propietarios aumenta un 30 % en el territorio provincial.

Es en esta etapa donde se consolida la denominada "pampa gringa" que se venía articulando desde los inicios del siglo XX. Cada inmigrante aportó su cultura, sus costumbres, su modo de vida. La identidad se fue conformando a partir de la diversidad. Es en el espacio agropecuario de mercado donde lo heterogéneo se transformó en cotidiano. La materialización de las diferencias en el espacio se transformó en una identidad rural específica.

A partir de 1951, con la creación de la Provincia de La Pampa, hasta la década del ´80, se desarrolla una etapa donde los cambios tecnológicos y productivos favorecen una intensificación de la producción agropecuaria en conjunción con un proceso de aumento del número de propietarios de las tierras en explotación. El proceso de adquisición de propiedades caracterizado en la etapa anterior, continúa en forma decreciente durante las décadas del ´50 y del ´60. Mediante el análisis de los datos del Censo Agropecuario de 1960, se puede afirmar que en los doce departamentos de la franja agrícola-ganadera del este provincial (espacio agropecuario de mercado) la superficie trabajada bajo el régimen de propiedad representa el 63,2 %, mientras que en 1917 representaba sólo el 27,7 % sobre el total de superficie en explotación.

Es importante destacar que en esta etapa también se desarrolla un proceso de toma de conciencia de la problemática de erosión del recurso suelo. La tecnología empleada y las formas de organización de la producción desarrolladas hasta este momento fueron las principales causas de la degradación del suelo desencadenando serios procesos erosivos (monocultivo de trigo, desmontes excesivos, sobrepastoreo, implementos de labranza no aptos para este tipo de suelos, etc.). El gobierno provincial implementa una serie de leyes tendientes a revertir esta situación (Leyes de Conservación del Suelo, de Tenencia de la Tierra, etc.). Por otra parte, a partir de los ´60 se implementan cambios importantes en la organización del sistema productivo tales como diversificación, tecnificación, introducción de nuevas semillas, perfeccionamiento de la ganadería e introducción de técnicas de rotación de cultivos e implementación de un sistema producción mixto (agrícola-ganadera). En la implementación de estos cambios productivos, el rol del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) es muy importante. Además del INTA otros organismos dependientes del Estado nacional (JNG, JNC, SELSA, etc.) cumplieron una importante función en la articulación de las variables productivas y sociales en el espacio agropecuario de mercado.

De este modo, a partir de la década del ´60 los productores agropecuarios desarrollan un esquema productivo donde las variables productivas se desarrollan en conjunción con la conservación del suelo agrícola, en un marco de fuertes lazos de articulación social de todo el espacio local. En esta etapa, el productor rural es el actor central en la articulación territorial del espacio rural. Esa primera generación de descendientes de inmigrantes, se constituyen en los actores sociales que definen el estereotipo de productor rural con una fuerte relación de pertenencia y "apego" al territorio.

Desde la década del ´80 hasta el momento actual se desarrolla un proceso de intensas transformaciones en las articulaciones productivas y sociales del espacio agropecuario de mercado, proceso que conforma la cuarta etapa de análisis. Las variables político-económicas que interactúan en el sistema internacional se han modificado en las últimas décadas. La aceleración del denominado proceso de globalización, más allá de la modificación de los procesos económicos y sociales a escala global, también implica una transformación de las relaciones económicas y sociales a escala local. El comportamiento de este nuevo orden económico internacional junto con las políticas económicas nacionales, hacen que desde 1976 en adelante se manifieste una disminución de la participación del Estado en la actividad productiva. El desmantelamiento de Organismos de Centralización Estatal y las privatizaciones son la evidencia mas marcada del retiro del Estado en las actividades económicas.

La década del ´80 comienza con el quiebre del sistema financiero que se manifiesta con el cierre de numerosas sucursales bancarias y compañías financieras, que en su alejamiento se llevan capitales locales. Paralelamente, muchos productores no pueden afrontar los créditos tomados, siendo una de las características de esta etapa el alto grado de endeudamiento de los productores, muchos de los cuales arrastran la deuda que se va engrosando hasta que años más tarde, se producen los remates judiciales de las propiedades rurales.

En cuanto al sistema productivo, se desarrolla una intensificación de la actividad agrícola con aumentos considerables del volumen de producción y de los rendimientos por hectárea. Dentro de este contexto, se generaliza el sistema de doble cosecha (una cosecha de grano grueso y una cosecha de grano fino sobre una misma unidad de superficie en el transcurso del año) y se incorporan nuevos cultivos como las oleaginosas (primero girasol y más recientemente, soja). Durante los ´80 se produce una importante liquidación de ganado vacuno y un incremento de la actividad agrícola. La intensificación de la agricultura es paralela al aumento del ingreso de capitales privados en el circuito productivo local. El paquete tecnológico aplicado en el agro en décadas anteriores demostró que la agricultura es rentable con el aporte de capital intensivo, como consecuencia, se generaron cambios acelerados que se manifiestan con la inversión de capitales, nacionales y extranjeros, provenientes en muchos casos de otros sectores productivos. Es a partir de los ´80 y fundamentalmente, durante los ´90 que la producción agrícola se perfila como un "negocio rentable". Pensando el agro como una inversión o como un negocio, es que se incorporan al sistema productivo local nuevos actores sociales que se transforman en los gestores de mayor dinamismo en la articulación de las variables socio-productivas del territorio. Contratistas, Pools de Siembra, Fondos de Inversión Agrícola, Productores Empresarios son las nuevas figuras que se establecen en el agro pampeano e interactúan con los productores tradicionales. Con la penetración de estos "nuevos capitales" en el agro, se incorporan nuevos conceptos : aumento de la escala productiva, producción competitiva, reestructuración de la producción tradicional, producción especializada según aptitud agroecológica y requerimientos del mercado, trazabilidad, rentabilidad, etc.

Estos cambios económico-productivos se traducen en cambios sociales. El proceso de transformaciones en el que están inmersos los diferentes actores sociales agrarios produce un impacto en la sobre la territorialidad construida a lo largo del siglo XX.

En primer lugar se manifiesta una exigencia creciente de adaptación a nuevos modelos de organización productiva, lo que va acompañado de una mayor concentración de capital. En segundo lugar, también se manifiesta una creciente exclusión social en el ámbito rural. Así, los productores que no pueden cumplir con los pautas actuales del mercado internacional, comienzan a desarticularse del sistema productivo agrario vigente, lo que implica una pérdida de su identidad rural producto de la desterritorialización. La expresión espacial de este proceso se manifiesta con las migraciones rural-urbanas; las migraciones del pueblo a la ciudad; la incapacidad de espacio rural para mantener a la población joven junto con la "muerte lenta" de los pueblos que fueron centros dinámicos en la articulación del territorio, situación que se agrava con el cierre de los ramales ferroviarios.

 

DESARTICULACIÓN DE LA IDENTIDAD Y LA TERRITORIALIDAD

- Cambios en la estructura agraria

En el contexto actual, la subsistencia de la empresa agropecuaria familiar requiere de una mayor economía de escala, si esto no es posible se produce el éxodo rural que ha significado la desaparición de unas 3.000 explotaciones agropecuarias desde 1969 hasta fines de los ´90. La economía de escala, es decir el aumento de la superficie de la explotación agropecuaria, se ha convertido en una variable que expulsa del campo a los productores cuya unidad de producción no es adecuada para el logro de la rentabilidad suficiente para mantenerse en el sistema productivo. Por el contrario, los actores sociales que están en condiciones de aumentar su participación en el sistema productivo son los grandes productores o los empresarios, cuya disponibilidad de capitales los ubica en una posición de mayor ventaja respecto a los pequeños y medianos productores.

La intensificación productiva de las explotaciones agropecuarias, con incorporación de mayor grado de tecnología derivada de la disponibilidad de capital, y el cambio operado en la organización y gerenciamiento de las explotaciones, dieron como resultado un importante proceso de concentración de la tierra en unidades de mayor escala productiva, situación que necesariamente implica la eliminación de las pequeñas explotaciones y la disminución considerable de las unidades de explotación de tamaño intermedio.

- Nuevos actores sociales en el espacio agrario

Durante la década de los ´90, los actores sociales que participan activamente en la articulación de las variables socio-productivas del espacio agropecuario de mercado son los contratistas, los productores capitalizados, los arrendatarios, los empresarios agropecuarios. Estos nuevos actores pueden tener diferente origen. Los contratistas capitalizados pueden pasar a ser arrendatarios, también los productores capitalizados o medianamente capitalizados, pueden pasar a ser arrendatarios, como modo de ampliar su escala productiva. Nuevos actores aparecen en escena, con capitales que en muchos casos provienen de otros sectores productivos e incluso de otros espacios geográficos. Estos productores empresarios están en condiciones de organizar la producción como un negocio agrícola. Otros inversores se incorporan al espacio agropecuario de mercado con otras finalidades como la organización de cotos de caza, turismo rural, producción alternativas específicas o simplemente, adquieren las tierras como una inversión sin el propósito de participar en el sistema productivo agropecuario.

- Cambios productivos y gerenciales

Se está desarrollando en el espacio agropecuario una amplia variedad de cambios productivos que abarcan desde la intensificación de la producción agraria tradicional hasta la incorporación de nuevos cultivos y de nuevos usos del espacio rural. La actividad agrícola y especialmente, la agricultura de doble cosecha (grano fino en verano y grano grueso en invierno) permite el logro de buenos ingresos en el corto plazo, aunque esta intensificación no responde a las pautas de la agricultura sustentable. Los datos referidos a hectáreas sembradas y volumen de producción indican un notable aumento del proceso de agriculturización. Ello implica un laboreo más intenso de tierras con limitantes agroecológicas, escasa implementación del barbecho y de pasturas perennes que incorporan nutrientes a la capa arable del suelo. También se está transformando el modelo mixto agrícola-ganadero que demostró ser menos vulnerable a las circunstancias económicas y más adecuado a las características climáticas y edáficas de la región.

Este proceso está cambiando el modelo de ocupación del espacio y el tipo de organización productiva de cada unidad de explotación. Las exigencias productivas actuales obligan a dejar de lado los viejos esquemas de organización de la producción y realizar cambios estructurales en los establecimientos agropecuarios. Se percibe una mayor participación de productores jóvenes con estudios terciarios-universitarios específicos, asimismo, aumenta progresivamente durante la década de los ´90, el número de establecimiento que requieren asistencia de técnicos especializados (veterinarios, ingenieros agrónomos, contadores, etc.).

De este modo, el núcleo central de la empresa agropecuaria actual, no sólo es la disponibilidad de tecnología y capital, sino la dimensión social. La conducción y administración de la empresa agropecuaria requiere personas capacitadas y atentas a los cambios y requerimientos del mercado, para tomar las decisiones adecuadas en el momento oportuno.

- Cambios en la distribución de la población

Los cambios productivos y gerenciales observados en la última década, están acompañados por un proceso de despoblamiento rural que se intensifica en las últimas décadas del siglo XX. El desplazamiento poblacional se produce hacia los centros urbanos de mayor jerarquía, provinciales o nacionales. Al mismo tiempo, los núcleos urbanos de menor jerarquía, es decir las localidades del interior de la provincia, que hasta hace unas décadas cumplían un importante rol en la articulación socio-productiva como centros de servicios, hoy están en decadencia. El cierre de ramales ferroviarios, en muchos casos contribuyó a la disminución de los flujos poblacionales y a la decadencia de muchas localidades pampeanas.

La variación intercensal (1991-2001) de la provincia de La Pampa muestra un crecimiento poblacional del 14.9 %. Los departamentos Capital y Maracó, donde están localizadas las ciudades más importantes (Santa Rosa y General Pico), crecieron un 24.2 % y un 23.3 % respectivamente. Sin embargo, el comportamiento de la evolución de la población rural es diferente. La población rural de la provincia tuvo un marcado decrecimiento (-40.7 %) al igual que los departamentos Capital (-40.8 %) y Maracó (-42.1 %). La dinámica de la población muestra un marcado despoblamiento del espacio rural así como también, un pérdida de población de los centros urbanos de menor jerarquía en favor de los centros urbanos más importantes de la provincia u otros ubicados fuera de los límites provinciales.

- Asimetrías socio-productivas

El dinamismo causado por la diferencial capitalización, la diferencial incorporación tecnológica y las posibilidades de aumento de la escala productiva, permite diferenciar netamente dos conjuntos de agentes sociales en el espacio agropecuario de mercado. Los productores empresarios, con posibilidades de desarrollo productivo en condiciones de competitividad y los productores tradicionales, con escasos recursos productivos, menor poder de decisión y empobrecimiento creciente. Los productores empresarios van consolidando su hegemonía al tiempo que ejercen una fuerte presión sobre el recurso suelo por la intensificación de las actividades productivas. Los grandes propietarios o los inversores demandan tierras para implementar una producción cada vez más competitiva. El productor tradicional, con serias dificultades para seguir en actividad, en algunos casos vende su propiedad o se convierte en "rentista", es decir, ofrece su propiedad en arrendamiento. Hoy se constatan nuevas formas de arrendamiento de las tierras, muy diferentes a las implementadas durante las primeras décadas del siglo XX, donde los arrendatarios eran los productores con sus familias (los "chacareros"). Los actuales arrendamientos son realizados por los productores capitalizados que se arriesgan a aumentar la escala productiva, por los contratistas, los pools de siembra u otros empresarios capitalizados. Este modelo está transformando la estructura de ocupación del espacio y el tipo de organización productiva de cada explotación agropecuaria, pero fundamentalmente, está modificando las relaciones sociales de la comunidad rural. Las exigencias de mayor competitividad obliga a dejar de lado los esquemas tradicionales y realizar cambios estructurales en los establecimientos agropecuarios. La existencia de desequilibrios productivos y sociales al interior de la comunidad rural del espacio agropecuario de mercado, es muy marcada. Desde fines de la década del ´90, en un contexto socio-económico donde se percibe con mayor intensidad el impacto de la globalización, los productores tradicionales se encuentran frente a la consolidación de empresas agropecuarias con otra lógica productiva. Lo local se articula con lo global en una trama que responde a la globalización actual, donde las normas del capitalismo avanzado vigentes en el orden mundial se infiltran en el espacio local y se manifiestan concretamente en los cambios de la identidad rural.

 

REFLEXIONES FINALES

Las interacciones de los diferentes actores sociales están contenidas en el espacio y se manifiestan en forma concreta. En el caso del espacio analizado, la interacción de la comunidad rural se manifiesta a través de la estructura agraria, del sistema productivo, de las redes construidas en función de las actividades agropecuarias, de la infraestructura de cada unidad de producción, etc. Estas manifestaciones espaciales son territoriales, entendiendo la territorialidad no como la extensión y localización en el espacio de una determinada organización social, sino como un proceso de acción donde se afirma la influencia, control y/o dominio por parte de una comunidad.

Tanto las relaciones sociales como la territorialidad tienen atributos que definen la identidad. Uno de los atributos es la concepción que las personas tienen en cuanto a la relación de la sociedad a la que pertenecen y su "lugar" geográfico. La identidad local se reconoce por "los lugares" y por su gente. Las sociedades tienden a forjar fuertes lazos con los lugares que ocupan y justifican esos lazos mediante procedimientos sociales que derivan en una determinada organización social. Otro atributo es el conocimiento y la actitud que las personas tienen en relación con otras personas y otros lugares. Para ellas el territorio que ocupan es único, es diferente. Según este atributo, se puede percibir un anclaje de la sociedad al lugar geográfico que ocupa, al tiempo que la sociedad internaliza una diferenciación marcada en relación con otros lugares geográficos, con otros grupos sociales.

Teniendo en cuenta estos atributos, lo local (el espacio agropecuario de mercado) es entendido como un espacio de representación y práctica de pertenencia a un lugar geográfico a partir del cual se definen los límites de un territorio que, desde el punto de vista de los individuos posee una identidad que lo diferencia de otros territorios. En la provincia de

La Pampa, existe un diferenciación muy marcada entre el este y el oeste : es muy diferente el espacio agropecuario de mercado (este-centro este) del espacio pastoril de subsistencia (oeste).

En el espacio agropecuario de mercado, el proceso de construcción territorial desarrollado desde la puesta en producción de las tierras (fines del siglo XIX) hasta la actualidad, manifiesta una tendencia fuertemente relacionada con factores de escala nacional y global. La transversalidad de los procesos sociales (locales, nacionales y globales) favoreció el desarrollo de múltiples acciones que están presentes en la construcción de la territorialidad y se manifiestan en el uso y organización del espacio. Las acciones que desarrollan los grupos sociales, entendidas como actividades intencionales y reflexivas, son las que construyen la territorialidad. Esa delimitación y apropiación del territorio se efectúa con intereses e intenciones diferentes y muchas veces, contradictorios o en tensión.

El espacio agropecuario de mercado de la provincia de La Pampa se presenta como un escenario de fuertes desigualdades y diferencias sociales, rasgo característico de las sociedades contemporáneas. El dinamismo actual y la reestructuración de las actividades productivas están provocando un proceso de descomposición de la identidad rural y la construcción de una nueva ruralidad. La identidad de la comunidad rural como un todo social único, fue construida como resultado de las representaciones de los actores sociales de acuerdo a un pasado común, un tipo de actividad económica, un estilo de vida. Hoy, las tensiones territoriales existentes nos permiten reconocer la heterogeneidad y complejidad del espacio rural y las múltiples significaciones respecto al uso y ocupación del territorio. La identidad local supone el reconocimiento de atributos que tienen cierta coherencia interna. Sin embargo, en la sociedad contemporánea, esos atributos no significan lo mismo para todos los actores sociales que interactúan en el espacio agrario. Significaciones diferentes dan lugar a tensiones y conflictos.

La identidad local se definía por una historia y experiencia compartida, por sentimientos de pertenencia o de "arraigo" a la tierra. En el momento actual, este tipo de atributos no sirven para entender la diversidad de relaciones y experiencias de la sociedad rural, tampoco ayudan a entender las representaciones y prácticas de las complejas articulaciones entre lo global y lo local.

En el emergente proceso de construcción de nueva/s identidad/es se perfila un atributo específico: una identidad "abierta". Abierta a las tensiones propias de las asimetrías sociales y productivas que están presentes en el espacio, como resultado de la interacción permanente y renovada de nuevos actores sociales con otras características sociales y culturales.

Otro atributo de la identidad emergente es una mínima relación de pertenencia al territorio. El "arraigo territorial" de los empresarios agropecuarios se manifiesta de otro modo: el territorio constituye un factor clave en la organización de las ventajas competitivas, de ello se deriva la significación que adquieren las redes socio-productivas construidas sobre el territorio. Ahora bien, el territorio tiene valor en sí mismo en tanto sea "funcional" al nuevo modelo productivo desarrollado en la última década.

En este proceso social, complejo y heterogéneo, que se está desarrollando en el espacio agropecuario, se desarticulan unas identidades y se abre la posibilidad de articular otras, con atributos diferentes.

 

REFERÊNCIAS

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 1 Profesora - Departamento de Geografía

Facultad de Ciencias Humanas - Universidad Nacional de La Pampa

Santa Rosa – La Pampa – Argentina

e-mail: shmite@cpenet.com.ar ; shmite@fchst.unlpam.edu.ar


Anais do X Encontro de Geógrafos da América Latina – 20 a 26 de março de 2005 – Universidade de São Paulo