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Asunto:NoticiasdelCeHu 156/05 - HISTORIA DEL CEHU: MAYO DEL 95
Fecha:Jueves, 3 de Febrero, 2005  01:07:13 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

NCeHu 156/05 

 

HISTORIA DEL CEHU

MAYO DEL '95

 

EL DÉCIMO ANIVERSARIO DEL CENTRO HUMBOLDT

1995-2005

 

 

El Centro Humboldt, la globalización y la geografía

 

A mediados de la década pasada se conformó el Centro Humboldt. Este hecho fue producto, como es lógico, de una compleja trama de circunstancias, entre las que  cabe hacer notar el peso decisivo del vuelco de expectativas generado por el comienzo del fin de la euforia finisecular hasta allí imperante, consistente ésta, básicamente, en la apología del capitalismo globalizado [1].

Precisamente, la organización humboldtiana en la Argentina surge como un intento de confrontar conceptualmente con los supuestos de la presumida nueva etapa, signada, definida, determinada por la globalización[2]. Todos sus primeros pasos se encaminaron a dar la batalla a esta omnipresente interpretación que entendíamos que constituía un embuste y era, además, decididamente, un manifiesto antigeográfico. Así, la revista Meridiano, en su primer número, en agosto de 1995, blandía una esclarecedora respuesta de la conservadora The Economist, que colocaba en su lugar a los afiebrados seguidores del nuevo culto, y que estaba sustentada en una abierta y clara reivindicación de la Geografía [3]. Con este antecedente dimos a conocer el rumbo que elegíamos: defensa a ultranza de la geografía como punto de apoyo para derrotar la vulgaridad reinante, la de los globalizadores, tanto en su versión ortodoxa economicista como en el enfoque heterodoxo sociologizante, a menudo presentado este último como progresista. Para este último, sobre todo, acopiamos algunos materiales, siempre de fuentes inobjetables, es decir reconocidamente sistémicas, que reprodujimos a través también de Meridiano[4]. No hubo tregua pues para unos, pero tampoco tuvieron resuello los otros, los posaban de opositores, los que se presentaban como una falsa alternativa.

En resumen, sería imposible escindir la creación y construcción del Centro Humboldt al margen de aquel contexto, del que éramos plenamente partícipes conscientes.

 

 

 

- Enfrentando a la "Globalización"

 

Una de las primeras tareas que el Cehu llevó a cabo, por lo tanto, fue la de establecer un cuadro de situación que diera cuenta de aquella realidad que enfrentábamos. El análisis de la globalización, por ende, nos distrajo cierto tiempo. Este seudoconcepto, de fulminante desarrollo, lo abarcaba casi todo. Superficialmente implicaba una geografización, pero en lo profundo, en lo esencial consistía en una tajante negación de las bases mismas de la geografía. Y como el manifiesto antigeográfico que era, por lo tanto, no podía ser más que una burda tergiversación conceptual de la realidad, un fallido abordaje de la problemática del presente.

La globalización era presentada como una divisoria de aguas. En términos históricos representaba una nueva época; en términos geográficos implicaba la dramática reducción, cuando no la desaparición, de las distancias. Producto de la revolución científico-tecnológica el pasado era pasado definitivo, intrascendente y la fricción del espacio también estaba llamada al ocaso irreversible. El mundo se transformaba así en un mundo virtual. Pero detrás de estas ensoñaciones se movía el carácter fundamental de esta imposición, la supuesta disolución de los mecanismos históricos de diferenciación material que, aparentemente, habían dejado de actuar milagrosamente por obra y gracia de la fenomenal mutación tecnológica de las últimas décadas.

Por supuesto que un factor aun más gravitante que el salto tecnológico para esta formidable ofensiva ideológica era el derrumbe del orden de posguerra, hecho que trastrocó definitivamente casi medio siglo de un determinado equilibrio que involucraba a naciones, regiones y clases. Este orden, surgido tras la segunda guerra mundial, estuvo signado por las diferenciaciones y desigualdades. En cuanto a la política internacional se conformó en base a un mundo bipolar, bajo la tangible división este-oeste, que se sobrellevó hasta la caída del muro berlinés a fines de los años ochenta. A nivel estatal, este período fue el gestor definitivo de la estatalidad nacional, ya que en su transcurso se triplicaron los estados nacionales existentes, fruto del desenvolvimiento de los procesos de descolonización que involucraron a las ex geografías coloniales de las potencias europeas, por entonces asumiendo su declinación  por el advenimiento de la hegemonía estadounidense. Desde el punto de vista económico, la dicotomía desarrollo-subdesarrollo fue el telón de fondo de esa media centuria, señalando, claramente, las pronunciadas diferencias socioeconómicas entre el capitalismo avanzado y el mundo capitalista rezagado, aquel conformado por las zonas de las ex colonias europeas.

La globalización, en este sentido, vino a zanjar este mundo de diferencias, y si no hizo desaparecer las desigualdades por lo menos las desproblematizaba. En primer lugar, la desaparición del bloque del este, comunista, dejó abierto el horizonte a un único sistema, el capitalista, quedando planteado entonces el desafío de la absorción por parte del "mercado" de la inmensa geografía euroasiática del socialismo. En segundo lugar, la consolidación del fenómeno transnacional erosionó los marcos nacionales, relativamente impenetrables en la etapa previa, señalando las cuestiones de la integración productiva, de la reducción efectiva de las soberanías nacionales y de la pérdida de vigencia de los instrumentos clásicos de planificación político-económica. En tercer lugar, finalmente, y no tan sólo por la sumatoria de las dos característica previamente descriptas, la desaparición de las categorizaciones problemáticas, ya que el mercado mundial volvía a ser identificado plenamente como una oportunidad  y no como un obstáculo [5]. Una consecuencia directa de esto fue la irrupción del concepto de mercados emergentes, que reflejaba plenamente la renovada ilusión en el desarrollo espontáneo [6].

La globalización se presentaba, entonces, como una ruptura taxativa respecto del pasado y, además, como un fenómeno inevitable. Estas dos características aunadas la muestran claramente como "ideología", entendiendo por esto un intento de reinterpretar el mundo desde el poder, tendiente a quebrar estratégicamente a la resistencia de los explotados, a incrementar la opresión material baja la daga del terrorismo intelectual [7]. Este escenario reforzaba el instrumentalismo, es decir, el tecnocratismo, y este papel degradante le cupo, en gran medida, a los economistas, portadores de una especie de ciencia suprema. 

 

 



[1] Por capitalismo globalizado podemos entender, desde una perspectiva geográfica, la conjunción de tres ideas básicas falsas: el fin del ciclo económico con la instalación de un crecimiento continuo (sostenido); la conformación de un ultraimperialismo o un condominio interimperialista mundial; y la factibilidad del desarrollo en la periferia por simple absorción del mercado mundial. Estas tres ideas interrelacionadas constituyeron el meollo de la ideología globalizadora y la descarada confesión de su carácter manifiestamente antigeográfico.  

[2] El año 1993 había finalizado en Argentina con la primera gran convulsión "antimodelo": el 16 de diciembre una pueblada conmueve a Santiago del Estero y señalará la senda de las posteriores rebeliones que culminarán el 19 y 20 de diciembre de 2001.  En tanto que el primero de enero de 1994, en el sur de México, se produjo el levantamiento zapatista, el preludio del agotamiento del 'salinismo' y el punto de partida de los movimientos antiglobalizadores.

[3] "Las personas no son máquinas pensantes (absorben al menos tanta información a través de al vista, el olfato y los sentimientos, como los símbolos abstractos), y el mundo no es inmaterial: la realidad virtual no es tal realidad. El peso sobre la humanidad del tiempo y del espacio, del terruño y de la historia - en suma, de la geografía- es mayor que el que probablemente pueda levantar jamás cualquier tecnología agrícola". "La vigencia de Dos Tiranías", en Meridiano - Revista de Geografía Nro 2, marzo de 1996.

[4] En los números 4 (marzo de 1997),5 (noviembre de 1997) y 6 (octubre de 1998) de Meridiano - Revista de Geografía se aborda un tema decisisvo: la manifiesta intervención del estado en el momento de la 'deserción' (sic) o 'ausencia' (sic) del estado. El 'progresismo' hacía de esta falacia su plataforma de operaciones. Con "Brasil, ¿ayer?; "El 'otro' modelo" y "Deuda, Bancos y Política Económica", quedaban al desnudo las gruesas falencias de esas interpretaciones. 

[5] Las nociones de periferia y dependencia han sido un producto del pensamiento latinoamericano enmarcado en el cuadro de necesidades del desarrollo capitalista atrasado tras la crisis del 30 y, principalmente, luego de la segunda guerra mundial. Argentina primero, Brasil después, fueron las cunas de estas percepciones problemáticas  de la relación entre los países atrasados y el mercado mundial.

[6] Los mercados emergentes significan , por un lado, el creciente excedente de capital dinero en los circuitos centrales, y,  por  el otro, las menguadas posibilidades de hacer  de los mercados periféricos ( en particular de los latinoamercianos) las superficies para reeditar las experiencias desarrollistas. Gejo, Omar (1999): "La década del 90. Apuntes para un cuadro de situación.". En: Boletin del Centro de Estudios Alexander von Humboldt, año 3, N 5, Buenos Aires.

[7] Es conocido el término "pensamiento único" entre nosotros, o "T.I.N.A." ( "No hay alternativa") entre los anglosajones y su claro significado de extorsión intelectual..

Gejo, Omar Horacio, en Boletín del CeHu año 6, nro 10. Buenos Aires, Argentina. Setiembre de 2003.

 


Por todo esto...

Fue así como el 25 de mayo de 1995, no reunimos Juan Roberto Benítez, Ana María Liberali y Omar Horacio Gejo en Bogotá 25 - depto. 3 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, para organizarnos en un lugar (Centro) que tuviera como objetivos principales estudiar el estado de situación y oponerse, tanto a la ideología de la globalización como a la Ley Federal de Educación. Ambas cuestiones tenían en común la particularidad de negar directa o indirectamente el concepto de geografía.

 

                          

Lic. Juan Roberto Benítez         Lic. Ana María Liberali               Prof. Omar Horacio Gejo

 (Buenos Aires)                                 (Buenos Aires)                                (Buenos Aires)

 

 

 

 ¿Por qué el 25 de mayo?

 

Si bien es una fecha simbólica muy importante en la Argentina, ya que se conmemora el Aniversario de la Revolución de Mayo, primer corte con el gobierno virreinal español, que desembocaría seis años después en la Independencia, la cuestión es que nuestra reunión ese día se debió a hechos menos alegóricos.

 

Omar Gejo y Ana María Liberali recién llegábamos de un Congreso de Profesores de Geografía que se había realizado en la localidad de Villa Carlos Paz, organizado por los Profesores Raúl Mercado y Claudio Caneto, donde habíamos compartido la oposición abierta de nuestros colegas de todo el país respecto de la implementación de la Ley Federal de Educación, la cual, entre otras cuestiones, desintegraba a la Geografía y la atomizaba en el marco de los nuevos planes de estudio de los primeros ciclos de enseñanza. Por otra parte, el Dr. Carlos Menem acababa de ganar la re-elección a la Presidencia del país y esto le daba aire y fuerzas al "modelo" imperante, que desde ya no compartíamos.

 

Y siendo este día no laborable nos permitió discutir ampliamente y delinear estrategias a seguir. Sentíamos que necesitábamos crear un nuevo SITIO, para fijar nuestra POSICIÓN.

 

 

 

¿Por qué Humboldt?

 

Muchas veces nos han cuestionado el hecho de haber elegido su figura. Nos recuerdan que jamás pisó suelo argentino, que era noble, que supuestamente no responde a ciertas corrientes geográficas actuales...

 

Primeramente no importa dónde ha puesto el pie, por lo que además se trataba de la época de los virreinatos, sino que nos importa su filosofía, su concepción de la Geografía como una unidad, nos interesan las vivencias, el trabajo de campo: lo físico, lo humano, lo económico y lo político. Y Humboldt es un ejemplo de integración, de una conceptualización regional de la Geografía. Y la  Geografía implementada en los nuevos programas de estudio, era precisamente PRE-HUMBOLDTIANA.

 

El Barón de Humboldt contaba con una enorme fortuna y la perdió en honor a sus ideales. Volcó toda su riqueza en sus viajes y en las publiaciones de sus descubrimientos, falleciendo a los 90 años con un puesto del estado prusiano que sólo le permitía subsistir. Y si bien no es nuestro caso el tener una situación económica holgada, los miembros del Centro Humboldt nos propusimos sostener en forma personal, a pulmón, los costos de esta iniciativa. No aceptar subsidios de organismos o empresas que nos aten a intereses de diverso tipo. Es por eso que en la organización de las actividades, aportamos todos tanto económicamente como en horas de trabajo; y a mayor cargo, mayor compromiso.

 

En lo que respecta a las corrientes geográficas, consideramos que constituye un grave error juzgar las actividades de cualquier persona sin tener en cuenta el contexto, y dentro de su época, Humboldt fue un verdadero revolucionario. Alguien que tuvo la oportunidad de estudiar en la Sorbona durante la Revolución Francesa y divulgar sus ideales, cuestionando entre otras cosas, el maltrato a los indígenas de América, merece toda nuestra admiración.

 

 

 

Otros integrantes...

 

En forma inmediata se incorporaron al grupo el Lic. Humberto N. Voltolini (Buenos Aires), el Dr. Guillermo A. Velázquez (Tandil) y el Lic. Rodolfo Olivera (Mar del Plata).

 

Surgió entonces la disyuntiva entre mantener al Centro Humboldt como una organización sin formalizar, o bien, inscribirla como asociación civil sin fines de lucro.

Al respecto, esta discusión se sostuvo en cuanto a las ventajas y desventajas de cada una de las opciones, ya que la formalización conllevaba el riesgo de la burocratización, mientras que por otra parte, nos permitiría organizar actividades teniendo el reconocimiento de otras instituciones. La decisión fue iniciar, entonces, los trámites pertinentes para la inscripción oficial.

 

Pero, en nuestro país los trámites son muy largos y costosos, así que, mientras esos temas se resolvían, lo nombramos a Juan Roberto Benítez Director del Centro e hicimos una primera inscripción legal a su nombre.

 

 

 

 

 

Lic. Ana María Liberali

Presidente CeHu

 

 

 

 

 

 

 

 

             

 







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