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Asunto:NoticiasdelCeHu 2003/04 - Coloquio "Reclus....":Admisión de Comunica ciones.
Fecha:Miercoles, 22 de Diciembre, 2004  18:41:01 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

NCeHu 2003/04                                                 Ref:2002/04                                                    

                                                     


 

Coloquio internacional

 

Lyon, 8-9-10 septiembre 2005

 

   

 

ELISEO RECLUS

y

NUESTRAS GEOGRAFÍAS

 

Textos y pretextos

 

 

 

 

Admisión de comunicaciones


 

 

 

 

Contexto del coloquio

 

Los principales fundamentos científicos de la geografía se remontan a finales del siglo XIX y principios del XX. Desde entonces, se han ido perfeccionando las técnicas y los métodos y se han multiplicado las reflexiones epistemológicas. Esta evolución se desarrollaba a la vez que en el mundo se sucedían cambios radicales: tres revoluciones industriales, dos guerras mundiales, la descolonización, una larga guerra fría, una considerable modificación de los ecosistemas, la transformación en la ocupación del espacio y de los territorios, la reciente multiplicación de conflictos locales, el enconamiento de la competencia económica, la grieta de las desigualdades socio-espaciales y la emergencia de nuevos imperios. Todo ello ha modificado de forma drástica el contexto en el que se llevan a cabo las investigaciones en geografía, así como por la misma razón, sus objetos de estudio, sus problemáticas y sus centros de interés.

 

Ya no hay "vacíos", "blancos" en los mapas, aunque reaparecen zonas de sombras. El mundo parece acabado mientras que los lugares están en plena recomposición. Más trascendental si cabe es el hecho de que el análisis del espacio y de los territorios ya no es un área acotada y exclusiva de la geógrafía. Profesionales de la sociología, antropología, etnología, etología, biología, psicología, física, economía, politología o planificación también los estudian. Esta evolución conlleva consecuencias paradójicas: al mismo tiempo que la mayoría de los científicos reconocen la importancia heurística de la perspectiva espacial, algunos geógrafos y geógrafas dudan de la razón de ser de su disciplina y de la función social de la geografía.

 

Este contexto de crisis quasi-existencial, a veces de forma consciente y otras de forma implícita, alimentó a finales de los años sesenta del siglo XX el nacimiento de la geografía social y la geografía radical. Eliseo Reclus (1830-1905) aparece entonces como una figura innovadora e injustamente relegada. Descubrimos que este participante en la Comuna de París, miembro de la Primera Internacional y comprometido con el movimiento libertario, había propuesto una geografía prolífica, abundante y particularmente rica tanto en los temas abordados como en la forma de tratarlos.

 

Los enfoques reclusianos esbozan un amplio abanico de interrogantes geográficas y desvelan una curiosidad múltiple. Se preocupan por temas científicos esenciales: la geografía social (con esa denominación), las relaciones de la humanidad con su medio, las necesidades de protección de los paisajes y espacios naturales, las relaciones entre los pueblos... Hablan tanto de la transmisión y la difusión del conocimiento, como de la enseñanza de la geografía. Plantean la cuestión de la ética científica. También en la metodología aporta innovaciones la obra reclusiana. La aplicación de enfoques pluridisciplinares, en particular en la articulación entre la reflexión sobre el espacio y la reflexión sobre el tiempo; por su parte, la producción y el uso de la cartografía testimonian su creatividad.

 

El enfoque reclusiano se nutre de varias disciplinas: historia, sociología, mesología, biología, etc. Reclus las engarza en un tipo de ciencia ambiciosa y modesta a la vez, que abarca múltiples facetas del mundo pero siempre con el espacio como punto de partida. Sus problemáticas originales y renovadoras siguen de actualidad: la modelización del reparto de las ciudades, la gestión de los recursos, la trascendencia de los transportes como factor de unión entre los pueblos, el mecanismo del dominó en el proceso de la colonización, la necesidad de proteger el medio ambiente...

 

Los años setenta asisten también a la exhumación de la geografía reclusiana, a su redescubrimiento. A lo largo de los años ochenta y noventa, Eliseo Reclus se convierte incluso en una especie de totem, se configura como referencia común para sensibilidades diversas y progresistas de la geografía, lo que permite a su vez justificar la solidez de las nuevas orientaciones de la investigación. Se convierte en el gran precursor en sustitución de Vidal o de Marx.

 

Pero ¿hemos leído y releído bien a Reclus? O por el contrario ha sido utilizado por geografías preocupadas por consolidarse a largo plazo a través de este cambio de rumbo? Hemos de admitir que la rehabilitación de Reclus se ha realizado sin ningún intento serio de actualizar sus aportaciones. Se trata, pues, en lo esencial de rendir un homenaje al ilustre antepasado y, por tanto, de recuperar su legado, en lugar de explicar en qué y por qué, hasta dónde y cómo puede ser aún de utilidad a la geografía actual una línea iniciada por Reclus hace más de  un siglo.

 

 


 

 

 

 

Interrogantes del coloquio

 

Este coloquio querría precisamente contribuir a abordar esos interrogantes. Con el pretexto del centenario de la muerte de Reclus, nos parece importante y fecundo analizar sin fetichismos ni anacronismos los aspectos que aún son relevantes de la geografía reclusiana, los que siguen vivos, lo que se puede recuperar de su espiritu y de su línea de trabajo, todo aquello que nos interesa.

 

¿Qué razones hay para leer a Reclus en nuestros días?

 

 

1.    En primer lugar por la persona de Reclus, es decir, por el hombre geógrafo, inserto en su tiempo a través de sus actos y de su mirada sensible sobre el mundo.

Aquí no se trata sólo de querer añadir una nueva piedra a la construcción historiográfica de la disciplina. El interés por entender al individuo Reclus en su totalidad nos remite a la reflexión sobre ¿Cómo ser geógrafo? ¿Cómo articular la postura intelectual, la postura ética y la postura científica? ¿Cómo integrar lo que los sentidos nos dicen del mundo y el sentido que se lee en el mundo? ¿Cómo construir un saber geográfico cimentado en la acción? En suma, todas las cuestiones inapelables e inevitables del  oficio de geógrafo tanto a finales del siglo XIX como a principios del siglo XXI.

 

 

2.    En segundo lugar, también por nosotros mismos, geógrafos y geógrafas del Tercer milenio, llenos de dudas y de entusiasmos, es útil (re)leer a Reclus.

La tensión intelectual y científica que atraviesa el siglo de Reclus encuentra eco en nuestros días en la preocupación colectiva por construir una reflexión sobre el espacio y el medio del que formamos parte. Acercarnos a esta historia permite conocer mejor cómo se configura la elaboración y la circulación de los paradigmas y los conceptos, cómo se filtran y difunden los avances de las ciencias y las disciplinas - en composición ayer, en recomposición hoy-, cómo se entretejen y cruzan los campos de estudio.

 

3.    En tercer lugar, para poder recobrar finalmente una reflexión sobre los hábitos de nuestra disciplina.

En realidad, los campos de estudio no constituyen compartimentos estancos más o menos extraños a las cuestiones y a los medios sociales. Se imbrican con los envites políticos, económicos, culturales y sociales. Por tanto, es también y sobre todo al preguntarnos sobre las interrelaciones entre geografías y sociedades cuando se revela como útil y fecundo interrogar a Reclus desde nuestra situación actual.

 

 

Alrededor de estos tres ejes nos proponemos construir un debate sobre un corpus y apuntamos la hipótesis de que sigue siendo actual para nuestras interrogantes de geógrafos. Por eso, solicitamos comunicaciones sobre estos tres ejes de problemáticas y temas, sin que sean exclusivos.

 

 

 

Tres ejes de comunicaciones

 

 

Eje I. Reclus: una figura científica y sus redes

 

Evitanto derivas excesivas, tanto hagiográficas como iconoclastas, la historia reclusiana merece una exploración más profunda. Diversos trabajos han delimitado ya la trayectoria personal de Reclus. Sin embargo, esperan un estudio detallado sus relaciones con lo que podemos denominar su "tribu" - su sobrino Paul, sus hermanos Elías y Onésimo, Franz Schrader el pariente lejano, etc. Nuestro conocimiento de estos aspectos es todavía parcial y puntual. Es necesario actualizar los puntos de acuerdo y desacuerdo, las líneas de convergencia o de disensión que forman el entramado de esta red familiar y geográfica.

 

En un contexto más amplio, Reclus ha jugado el papel de transmisor científico en el medio intelectual de la segunda mitad del siglo XIX, especialmente por su buen conocimiento de los textos de lengua alemana. Fue también una de las vías de transmisión privilegiada de la geografía ritteriana en Francia. Sus relaciones con Patrick Geddes, Lewis Mumford e incluso Ishikawa Sanshirô nutren una reflexión sobre las redes y la circulación de las ideas científicas, cuyas tipologías interesa cernir tanto desde el punto de vista histórico como desde el epistemológico.

 

Reclus no sólo fue un lector ardiente y un fecundo geógrafo, sino que también -algo indisociable para él- fue un andarín, un senderista diríamos hoy, un geógrafo de campo y un buen ejemplo de viajero. Reclus fue un geógrafo de potente pluma, inventiva, un verdadero "escritor" de la geografía. Su escritura enriquecida con la retórica al uso de su época, deja espacio a lo sensible, percetible en muchas obras además de los opúsculos poético-escolares que son la Historia de una Montaña o la Historia de un Arroyo. Su escritura nos remite a una de las preocupaciones fundamentales y contemporáneas que afectan a la "fábrica" y al estatuto científico de la geografía. También en esto, el corpus reclusiano suscita múltiples reflexiones y desvela miles de comparaciones.

 

 

Eje II. Reclus y los geógrafos y geógrafas del siglo XXI

 

A riesgo de simplificar -y el coloquio afinará seguramente esta primera propuesta-, por el momento se deducen tres grandes objetivos en la lectura del corpus reclusiano: el geopolítico, el sociogeográfico y el ecogeográfico. Aunque estas tres vertientes nos remitan a determinadas categorías disciplinarias forjadas a lo largo del siglo XX, Reclus ya estaba decididamente aferrado a sus contenidos. Inició diversos enfoques, exploró variadas temáticas. Se apoyó en numerosas ciencias emergentes, a la vez que ejercía su influencia en otras disciplinas y en los círculos intelectuales.

 

·      Reclus no utiliza el término geopolítica que, por otra parte, acababa de aparecer a finales del siglo XIX, sino que se vincula con sus problemáticas. Su perspectiva geohistórica espacializa los acontecimientos políticos y los fenómenos socioculturales. Tomando siempre como punto de partida las poblaciones, los pueblos, su lugar de residencia y sus desplazamientos, busca comprender cómo los límites políticos o socioculturales pueden separarles o agruparles artificialmente. Desconfía así de la teoría de las "fronteras naturales" sistematizada por Ratzel en su época. Igualmente aborda la constitución de entidades geopolíticas y sus mutuas relaciones.

 

Reclus deconstruye de forma brillante la lógica espacial de los imperios. Sin olvidar los factores económicos, destaca los grandes sistemas de valores, en especial, los religiosos y los políticos. Se cuestiona sobre las contradicciones de la colonización que deja en manos de colonos a menudo pobres a indígenas todavía más desposeídos, y todo por intereses que la mayoría de las veces les sobrepasan, pero que les enfrentan en un mismo suelo en desarrollo.

 

De la misma forma la globalización actual no es sólo económica sino que encubre también una poderosa dimensión cultural y política, animada por tensiones contradictorias. ¿La red de análisis reclusiano sería operativa en nuestros días? ¿Las formas de control socioterritorial son todavía los mismos? ¿En qué y por qué razón han evolucionado? ¿ Sigue siendo válido en el mundo unipolar que vivimos el enfoque de Reclus situado entonces en un contexto de rivalidad entre varios imperios?.

 

·      Al contrario que con la geopolítica, Eliseo Reclus sí utiliza el término de geografía social, aunque sin definir claramente lo que entiende por ella. Sin embargo, la lectura de "El Hombre y la Tierra" nos permite aprehender su sentido. Reparto de la población y proceso de poblamiento, agricultura y formas de propiedad, etc., los títulos de los capítulos de su obra póstuma son por sí mismos significativos. En ellos se muestra el deseo de superar la simple descripción de las distribuciones espaciales de los grupos humanos y sus actividades, con la finalidad de abordar también el análisis de los procesos sociales que les sostienen. Con este objetivo, Reclus trasciende las fronteras disciplinarias. Para explicar este fenómeno geográfico, recurre a la historia, a la economía, al derecho e incluso a la sociología. Numerosos geógrafos hacen lo mismo hoy en día y no son los únicos. Sociólogos, psicólogos, politólogos, economistas y otros flirtean del mismo modo con otras disciplinas distintas a la suya. Lejos de abocar a síntesis elementales, la historia de la ciencia nos muestra que estas prácticas transgresoras contribuyen en gran medida al avance del conocimiento. Son o al menos pueder ser heurísticas puesto que son razonadas. Sin embargo, nos interpelan sobre la validez científica de las divisiones disciplinarias vigentes. Nos plantean la cuestión de la especificidad de la geografía y de su particular contribución al avance de los saberes.

 

¿Qué queda hoy de las intuiciones de Reclus, de sus pistas, de sus redes de análisis (su concepto del medio, la elaboración de tres leyes,...) y de las cuestiones que despiertan? Una vez superadas las fases del debate o de las querellas dogmáticas, ¿dónde está la teorización de lo social? ¿Cómo nombrar el espacio cuando se está pensando en él? ¿Qué estatus damos al espacio? ¿Qué aportamos con nuestras geografías a la comprensión de las sociedades actuales y de sus problemas y retos?

 

·      La geografía reclusiana se fundamenta en las relaciones entre el Hombre y la Tierra. A lo largo de su vida, parece que en Reclus se operó un deslizamiento, desde una concepción naturalista teñida de vitalismo hacia una concepción fuertemente socializada. Lejos de un enfoque fijista y estático del medio ambiente en el que las sociedades se insertarían impunemente, Reclus ha desarrollado una concepción integradora de las relaciones sociedad/naturaleza. Esta es sin duda una de las grandes fuerzas de su geografía, abierta a los hechos históricos, económicos y etnográficos tanto como a los hechos ecológicos. Para Reclus no existen el hombre de un lado y la Naturaleza del otro. Tampoco existen lazos unívocos entre estos dos términos. Uno y otro forman conjuntamente los medios, fraguados en interdependencias múltiples, precarias, dinámicas y en constante modificación por los avances tecnológicos. De ahí que también debe destacarse esa llamada recurrente de Reclus a la ordenación de los medios, a la preocupación razonada por utilizar los recursos naturales en relación con las necesidades de las sociedades para no atentar contra los frágiles equilibrios de los que depende la especie humana para lo esencial, para vivir.

 

El fondo de estas cuestiones está relegado en nuestros días tanto en los ámbitos científicos como en los políticos. Sin embargo, ¿realmente es un debate cerrado? ¿Cómo podrían las interrogantes reclusianas alimentar una reflexión sobre la historia crítica y social de la naturaleza, sobre la hibridación conceptual de lo natural y lo social? ¿Cómo se operan los arbitrajes entre la dinámica económica y la protección medioambiental? ¿Cuál es la forma de apropiación social más idónea para la conservación del ecosistema?

 

 

Eje III. Reclus y los geógrafos y geógrafas en la ciudad

 

La situación actual de la geografía resulta en cierto modo paradójica. Por un lado, da la sensación de que la geografía está en una posición defensiva, amenazada en las instituciones escolares y escasamente visible o ensombrecida en los medios de comunicación. No hemos conseguido llegar al gran público. A la demanda de un discurso para explicar el mundo se responden desde otras vías como demuestra el éxito de obras como "La Tierra a vista de pájaro" o las emisiones televisivas francesas de "Paisajes", "Lo que esconden los mapas" divulgadas en la cadena Arte, e incluso "No hay que soñar" en France 3. Sin embargo, nunca antes ha habido tantas personas formadas en Geografía (al menos en Francia) trabajando en agencias de urbanismo, equipos de gobierno locales y organismos de gestión del medio ambiente. Nunca como ahora se habían solicitado de forma tan explícita profesionales de la geografía como expertos en esas instancias.

 

En tanto que persona comprometida en el campo social, Reclus siempre quiso entablar un diálogo directo con lo que hoy llamamos "el gran público" y que en su época se denominaba con mayor dignidad "el pueblo". Polígrafo de la geografía, no desdeñó ningún género. Puso su pluma y su espíritu -y no sólo por razones pecuniarias- al servicio de la divulgación de los saberes geográficos, al servicio de una "popularización" del saber, si retomamos el lenguaje del momento. Practicó la geografía bajo sus múltiples ropajes de trabajador a destajo en las guías turísticas de Joanne, o como corresponsal para la Revue des Deux Mondes. Se empeñó en compartir su pasión por la geografía, como nos recuerdan los intercambios epistolares con su madre.

 

En nuestros días, queda por explorar esta dimensión de la producción reclusiana, falta identificar las retóricas específicas en cada uno de esos géneros, descifrar su evolución, de la juventud a la madurez, en un geógrafo que elaboró, puso en práctica y difundió sus trabajos, sin desdén ni desprecio, para que tuvieran un uso social más amplio, muy lejos a veces del microcosmos intelectual.

 

Marginado en la institución universitaria y educativa que se empezaba a constituir en su época, Reclus también se integra en las tradiciones pedagógicas. De sus experiencias extrajo una didáctica basada en el contacto directo con el terreno. A partir de casos concretos, de manera inductiva, introdujo el conjunto de las problemáticas resultantes de sus concepciones geográficas. ¿No merecería ese compromiso un análisis, una revisión, en una época como la actual en que la geografía se ve cuestionada en un sistema educativo que a duras penas asimila la creciente diversidad de su estudiantado?

 

Abierto a numerosas tribunas, Reclus contribuyó en gran medida a modelar las representaciones espaciales de sus contemporáneos, especialmente a través de los libros "de encargo" ¿Estamos también hoy los geógrafos preparados y dispuestos a responder a la nueva demanda social de la geografía? ¿O es que la búsqueda de un estatuto científico implica el abandono del diálogo popular? ¿Cómo reencontrar ese tono justo de Reclus que habla a la inteligencia y al corazón?

 

 


Concurso de jóvenes geógrafos y geógrafas

 

A la manera de....

 

Los profesionales de la geografía, atrapados entre tensiones socioespaciales, en eterna búsqueda de reconocimiento y de su estatuto científico, adolecen con frecuencia de una memoria corta. Triunfar pasa para muchos de ellos por un proceso de olvido selectivo y por condenar a los otros, en particular a los predecesores que están abocados, según algunos, a verse superados por los modernos.

Por eso ahora ya no sólo no se exige calidad a la escritura sino que incluso se puede lleras a considerarla algo revelador de una incapacidad para superar la descripción tan banal e inútil. Y se estigmatiza a quienes piensan lo contrario con la descalificación mayor, se les define como precientíficos.

¿Es que la calidad literaria, estética y sugestiva no puede compatibilizarse con las artes y con las ciencias? ¿O es que gráficos, cifras y estadísticas han conseguido matar definitivamente el texto?

Este coloquio consagrado a Eliseo Reclus es la ocasión para jóvenes geógrafos y geógrafas de probar lo contrario, de  demostrar que conocen los escritos de nuestros predecesores, que valoran sus contenidos y la forma en que se expresan, que saben escribir en un estilo atractivo y a la vez científicamente correcto.

 

Los tres primeros textos seleccionados por el jurado se publicarán en una revista de geografía. El texto ganador obtendrá además una suscripción de un año a la revista Sciences humaines.

 

Solicitantes: estudiantado matriculado en geografía, en Francia o en el extranjero.

Texto: extensión máxima de 15.000 caracteres (tamaño 11-Interlineado sencillo).

Tema: libre.

Fecha límite de envío:           1 de junio de 2005.

 

Mayor información y envío de textos: georgesroques@club-internet.fr

 

La deliberación del jurado tendrá lugar la víspera del coloquio.

 


Calendario

La Comisión científica en cooperación con la Comisión organizadora recibe, evalúa y selecciona las propuestas de comunicación.

 

Ø  Envío de resumen de comunicación (500 palabras máximo)

                                    Fecha límite:       31 de enero de 2005

Ø  Selección y difusión de las propuestas aceptadas:

                                                              1 de marzo de 2005

Ø  Envío de textos (30.000 caracteres)

                                    Fecha límite:       1 de julio de 2005

Ø  Lenguajes del coloquio: francés, inglés, español.

Ø  Está previsto publicar las actas del coloquio.

 

Dirección para el envío de los resúmenes y los textos de las comunicaciones:

         Philippe PELLETIER

         Université Lumière Lyon 2

         Faculté GHHAT

         5 avenue Pierre Mendès France

         69676 Bron Cedex 11- France

         philippe.pelletier@univ-lyon2.fr

 

Comisión organizadora

Paul BOINO, Jacques DEFOSSE, Isabelle LEFORT, Philippe PELLETIER (Université Lyon 2, Institut de Recherche en Géographie, UMR 5600 Environnement, Ville, Société), Emmanuelle BONERANDI (ENS-ISH), Jacques BONNET (Université Lyon 3).

 

Comisión científica

Vincent BERDOULAY, Jacques BETHEMONT, Anne BUTTIMER, Henri CHAMUSSY, Paul CLAVAL, Bernard DEBARBIEUX, Jean-Paul FERRIER, Marie-Claire ROBIC, Jean-Louis TISSIER, André VANT, Teresa VICENTE MOSQUETE.

 

Comisión dinamizadora (en proceso de constitución):

Ronald CREAGH, Gilles

Gentileza de Teresa Vicente Mosquete.

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