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Asunto:NoticiasdelCeHu 1669/04 - Rosario: ciudad, puerto y región
Fecha:Domingo, 17 de Octubre, 2004  20:53:51 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...............ar>

NCeHu 1669/04


Argentina

El alza en el precio internacional de la soja y el auge en general del campo son las razones que explican el boom de Rosario

Históricamente, la ciudad se caracterizó por reflejar los cambios económicos con más fuerza que el resto del país


ROSARIO.- Si el gobierno nacional tuviera que elegir un escenario para mostrar cómo cambió la Argentina en los últimos años, seguramente se inclinaría por algún rincón de Rosario. Mucho más que dos años y medio parecen haber pasado desde el momento en que la ciudad santafecina saltó a la fama con las espeluznantes imágenes de un grupo de indigentes faenando las vacas heridas de un camión que había volcado. Hoy Rosario vuelve a ser noticia por otras razones, mucho menos sensacionalistas y indudablemente más positivas, aunque no hay que perder de vista que gran parte de los cambios no se explican por la acción oficial, sino más bien por factores externos que están más allá de la voluntad de un gobierno municipal o nacional.

Las inversiones en el polo aceitero suman casi US$ 500 millones. Hace diez días se inauguró el segundo shopping más grande de la Argentina y en menos de un mes abrirá otro, con un desembolso conjunto de $ 245 millones. Las principales cadenas de cine se pelean por ver cuál se queda con la mejor ubicación para sumar más de 25 nuevas salas. En 2005 Rosario tendrá por primera vez en su historia dos hoteles cinco estrellas y la ciudad entera vive un verdadero boom inmobiliario, con 180 edificios en construcción y subas de más del 50% en los precios de los alquileres, lo que a su vez se tradujo en una caída de siete puntos porcentuales en los niveles de desocupación en el último año.

A la hora de explicar la extraordinaria bonanza que vive Rosario lo primero que salta a la vista es que la salida de la convertibilidad y el cambio de modelo económico encontraron a la ciudad como una de las principales beneficiadas. A este hecho se sumaron factores exógenos como el espectacular aumento en el precio internacional de la soja, que cuando empezó a declinar fue reemplazada por la suba de la carne, que ahora promete convertirse en el nuevo motor de la economía regional.

Sin embargo, los economistas y analistas locales destacan que el fuerte crecimiento que hoy vive la ciudad no resulta tan llamativo si se tiene en cuenta la historia de Rosario. "Tradicionalmente la ciudad tuvo un comportamiento económico procíclico debido a la ausencia de factores amortiguadores, como puede ser la administración pública, que en la provincia está concentrada en la ciudad de Santa Fe. Es decir, cuando la economía nacional entra una época de bonanza, Rosario crece a una tasa mayor que el promedio del país, pero como contrapartida los fracasos se hacen sentir en la ciudad con mucha más fuerza que en el resto de la Argentina", sostiene Cristián Módolo, director del Departamento de Economía del Centro de Estudios Políticos Estratégicos Americanos (Cepea).

La mayor sensibilidad de la economía rosarina a los cambios en la macroeconomía también se explica por el papel preponderante que juegan las pequeñas y medianas empresas en la estructura económica de la ciudad. "A diferencia de San Nicolás, Campana o incluso Córdoba, en las que las grandes empresas tienen un rol clave, en Rosario el tejido pyme es clave y este tipo de empresas históricamente muestran un mayor dinamismo, lo que explica la rápida recuperación que registró la ciudad en los últimos dos años", señaló Oscar Madoery, secretario de la Producción de la municipalidad de Rosario.

Más allá del impacto que tuvo la devaluación del peso en todas las economías regionales, está claro que en el caso específico de Rosario y su zona de influencia la revalorización del precio internacional de la soja desempeñó un rol fundamental. En un radio de 50 kilómetros a la redonda, hoy están en obra o fueron anunciados proyectos de inversión en el polo aceitero por US$ 470 millones (ver nota aparte) cuyo impacto positivo trasciende a las grandes procesadoras de oleaginosas. "Si bien la industria aceitera no es una captadora de mucha mano de obra, tiene un importante efecto multiplicador sobre toda la economía de la ciudad. Por ejemplo, por año ingresan a Rosario 1,3 millones de camiones que traen la soja y que consumen servicios de gomería, talleres, seguros o restaurantes”, señala Héctor Di Benedetti, director de la Bolsa de Comercio de Rosario.

En la Fundación Libertaddestacan además que los beneficios de la suba en los precios de las commodities se potenciaron por el trabajo de desarrollo tecnológico que venían haciendo desde hace varios años los productores agrícolas de la zona.

“En los últimos diez años se inició una verdadera revolución tecnológica en el sector agropecuario, a partir de la siembra directa y la incorporación de agroquímicos, que en el último tiempo coincidió con la suba de la soja”, señala Gerardo Bongiovanni, director de la Fundación Libertad. “Se trata del fenómeno empresarial más importante de la Argentina, que le permitió al campo pasar de ser el patito feo en materia de modernidad a convertirse en el sector que motoriza los principales cambios económicos del país”, agrega.

Ciudad en obra

Lo primero que llama la atención cuando se llega a Rosario es que se trata de una ciudad en obra. En la actualidad, existen cerca de 180 edificios en construcción en el radio céntrico –incluyendo la torre más alta del interior del país, que tendrá 39 pisos– y fueron otorgados más de 8000 pedidos de obra. A estos emprendimientos se agregan los 20 barrios cerrados que se están levantando en las afueras de la ciudad y los $ 204,5 millones que suma la inversión pública en 2004, si se cuentan los proyectos encarados por los gobiernos municipal, provincial y nacional, con financiamiento propio y de los organismos internacionales.

En un mercado en el que el crédito hipotecario sigue sin aparecer, el crecimiento de la construcción sólo se explica por el fenómeno de la soja. “El buen momento que está viviendo el campo provocó la llegada de muchos productores rurales del interior de la provincia que buscan comprar departamentos, ya sea como inversión o para que vivan sus hijos que vienen a estudiar a la ciudad”, explica Adriana Chiodi, dueña de la inmobiliaria Administración Chiodi. “Las unidades que más se buscan son los departamentos con un dormitorio, que en el último año registraron subas en los precios cercanas al 50%”, agrega la agente inmobiliaria.

Los economistas locales, sin embargo, advierten que el peligro de que se produzca una sobreoferta de nuevas propiedades está latente y más aún cuando los precios de las commodites parecen haber encontrado su techo y en los últimos meses comenzaron a bajar. “El boom de la construcción es algo que no se vio en los últimos treinta años, pero no hay que perder de vista que la soja hoy no vale lo que valía seis meses atrás, con lo que lo más posible es que los precios de los inmuebles terminen sufriendo un ajuste”, explica Módolo.

Más allá de lo que puede pasar con los precios en 2005, está claro que el espectacular crecimiento de la construcción ya se hizo sentir en toda la economía de la ciudad. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), Rosario tuvo un de las caídas más pronunciadas de todo el país en los niveles de desocupación, con una baja de 6,7 puntos porcentuales en un año. Si bien al igual que en el resto del país, parte de este descenso se explica por los planes Jefes y Jefas de Hogar, también hubo un importante crecimiento del empleo genuino, impulsado por la construcción que es una actividad muy demandante de mano de obra.

Esta recuperación del sector además tuvo un impacto inmediato en la vida cotidiana de todos los rosarinos. “Uno descubre la real dimensión de lo que está pasando con la construcción en la ciudad cuando necesita un arreglo en su casa y no consigue la mano de obra especializada porque están todos trabajando en las grandes obras y edificios”, sostiene Inés Navarro, coordinadora del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral.

Invasión comercial

La recuperación inmobiliaria, a su vez, está siendo acompañada por un fuerte crecimiento en la oferta comercial, turística y gastronómica de la ciudad.

El grupo Cencosud acaba de inaugurar el shopping El Portal de Rosario, con una inversión de $ 125 millones, que se convirtió en el segundo centro comercial más grande de la Argentina, y en los primeros días de noviembre abrirá sus puertas Alto Rosario, del grupo IRSA, que demandó un desembolso de otros $ 120 millones.

Los dos shoppings serán acompañados por hipermercados de Jumbo y Coto y entre ambos sumarán más de 25 salas de cine nuevas y casi 300 locales comerciales, que en muchos casos pertenecen a marcas porteñas e internacionales que por primera vez se instalan en el interior del país.

La capacidad hotelera actual de la ciudad también está desbordada por la demanda y el mejor ejemplo sucedió el último fin de semana largo, cuando se ocuparon las 5700 plazas que tiene la ciudad, lo que produjo que se tuvieran que derivar los turistas hacia localidades cercanas como San Lorenzo y Puerto San Martín.

Para hacer frente a este incremento de la demanda, en 2005 Rosario pasará a contar por primera vez en su historia con dos hoteles cinco estrellas: el Dolmen -que será inaugurado en los próximos meses- y el Plaza Real, que fue remodelado para subir de categoría.

Por su parte, siguiendo los pasos del barrio porteño de Palermo Viejo, la ciudad ya tiene también un incipiente polo gastronómico en la zona de Pichincha, donde en los últimos meses abrieron una decena de restaurantes de comida de autor.

“La prosperidad que hoy se siente en toda la región no se veía desde 1997 o 1998, que fueron los últimos años buenos para Rosario, pero la gran diferencia con lo que pasaba hace seis años es que ahora el gasto se vuelca más dentro de la ciudad”, explica Inés Navarro.

 Alfredo Sainz

Cifras clave

US$ 470 millones
Es el monto total de las inversiones en marcha o anunciadas en el polo aceitero.

$ 204 millones
Es la inversión en obra pública de la ciudad, sumados los proyectos de los gobiernos municipal, provincial y nacional.

$ 245 millones
Invertirán en total Cencosud e IRSA para la apertura de sus nuevos centros comerciales.

180 edificios
Se encuentran en construcción en el radio de la ciudad.

 


La ciudad y su zona de influencia tienen un polo portuario que atrae inversiones

Desde allí se despacha el 85% de las exportaciones de aceites

A fines de 2006, las industrias del Gran Rosario tendrán capacidad para procesar casi 165.00 toneladas diarias de soja Es más del doble del ritmo actual de industrialización


SANTA FE.- El puerto de la ciudad de Rosario es el eje del conglomerado exportador más importante del país, y ratificará su ascendencia en los próximos dos años cuando se consoliden inversiones por más de 470 millones de dólares en una región que ya exporta el 85 por ciento del total de los aceites que se producen en la Argentina.

El puerto rosarino es una central multipropósito, que en el último año movió 2,9 millones de toneladas. A las cargas tradicionales (granos, aceites y carnes) se sumaron las generales, como madera, autopartes, carbón y contenedores.

El grupo hispano-argentino que encabeza Port de Tarragona se hizo cargo de la estación el 30 de julio de 2002 (tiene la concesión hasta 2032), luego de una traumática primera experiencia en manos privadas, que se inició a principios de la década del 90, cuando se adjudicó su explotación al consorcio filipino Internacional Container Terminal Service Inc (Ictsi), y finalizó abruptamente al final de ella, por incumplimiento de contrato.

Actualmente está en marcha un ambicioso proyecto de reconversión, que prevé la instalación de una estación para el ferrocarril de pasajeros y el tendido de nuevas vías para optimizar la circulación de cargas, además de la parquización de una vasta zona lindera al acceso sur y la relocalización de actividades productivas y de servicios. Quedarán habilitadas 25 hectáreas para fines exclusivamente operativos y logísticos. También se definieron políticas concertadas con los demás puertos de la franja que se extiende entre Puerto San Martín y Villa Constitución, con el propósito de mejorar la operatoria portuaria regional en el transporte fluvial por la hidrovía.

Los objetivos iniciales se fueron ampliando. El Ente Administrador del Puerto de Rosario (Enapro) y el Conicet acordaron a fines del año pasado conformar un polo biotecnológico en la ciudad, "con el objetivo de promover el desarrollo de las economías regionales y la generación de puestos de trabajo genuinos", porque "el grueso de las exportaciones que salen de esta terminal necesitan valor agregado", expresaron en ese momento. Se aclaró que la idea no es armar un laboratorio en la estación fluvial, sino reforzar el equipamiento y la infraestructura ya existentes.

Para mejorar la infraestructura de servicios, en abril de este año se habilitaron instalaciones de frío en 2 mil metros cuadrados, que ocupan cargas de frutas frescas. También se incorporó una grúa móvil articulada, con capacidad para 200 toneladas, para fortalecer el desarrollo de la terminal portacontenedores que ya opera -con ritmo creciente- con su par de Montevideo (Uruguay).

Como parte del plan de obras 2004/05, se inauguró este año un depósito multipropósito (de 1800 m2), que facilitará a los exportadores el almacenaje de corto plazo. El proyecto incluye un nuevo galpón (9000 m2) en la terminal 1, con una capacidad de 35.000 t, donde se incorporará un sistema mecanizado para permitir la descarga directa desde vagón o camión, y la construcción de una balanza fiscal para camiones.

Otro servicio que lanzó este año el Enapro es el denominado Puerto de Negocios. Se trata de un trabajo de consultoría sobre servicios de promoción de la oferta exportable, demanda de mercados externos y concreción de negocios.

Unas de las principales dificultades que enfrenta la infraestructura portuaria de Rosario y su conglomerado es el de las comunicaciones terrestres, consecuencia lógica de la creciente demanda de commodities para procesar y exportar. Las iniciativas están contempladas en el llamado Corredor Circunvalar: un anillo ferroviario y vial en torno a la ciudad, desde San Lorenzo hasta Villa Gobernador Gálvez. Ello evitará el ingreso de cargas a la ciudad y el impacto en las rutas de 1.400.000 camiones que anualmente viajan hacia la zona para descargar en los puertos del Gran Rosario.

Los trabajos demandarán una inversión total de US$ 130 millones.

Actualmente, la ruta Rosario-Puerto Nuevo (Capital Federal), para la salida al mar, tiene un calado permanente de 32 pies, que se reduce a 22 pies entre Rosario y Santa Fe, según el compromiso asumido por Hidrovía SA.

Sin embargo, el objetivo del Enapro es obtener un dragado a 40 pies, lo que transformaría al puerto rosarino en una terminal oceánica.

"Debemos avanzar en el dragado y profundización del río Paraná, desde la región hacia el mar", explicó el titular del Enapro, Juan Carlos Venesia.

Las terminales 1 y 2 están concesionadas a Terminal Puerto Rosario SA, por 30 años. Se trata de un predio de 65 hectáreas, con 33 km de vías férreas, tres playas de uso compartido para clasificación y estadía de vagones, que permite el ingreso directo de las empresas Nuevo Central Argentino (NCA), Ferro Expreso Pampeano, General Belgrano y Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP).

Las terminales VI y VII (Unidad Elevadora de Granos) fueron concesionadas por la Administración General de Puertos a la empresa Servicios Portuarios SA.

Hasta 2006, el cordón industrial del Gran Rosario recibirá inversiones por 476 millones de dólares. A fines de 2006, la región tendrá una capacidad de procesamiento de 164.714 toneladas diarias (la actual es de 68.700 t/día), superior al que actualmente procesan Estados Unidos y China.

José Bordón

Cargill
US$ 200 millones (US$ 161 millones en Villa Gobernador Gálvez y US$ 39 millones en Puerto San Martín)

Molinos
US$ 80 millones (en San Lorenzo).

Terminal
US$ 60 millones, en Puerto General San Martín.

Vicentin
US$ 40 millones, en Ricardone y San Lorenzo.

Dreyfus
US$ 71 millones, US$ 6 millones en General Lagos; US$ 65 millones en diferentes plantas.

Noble
US$ 25 millones, en Timbúes



El orgullo recuperado de la ciudad

La reactivación, más allá de la economía

La recuperación que hoy vive Rosario trasciende el terreno estrictamente económico y sus efectos ya se están haciendo sentir en todos los campos, con un renacer cultural, social y hasta deportivo de la ciudad.

Junto con la soja, el otro disparador de gran parte de los cambios que vive Rosario ciudad se puede rastrear en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, que se llevará a cabo el mes próximo. Este evento cuyo interés a simple vista parece acotado a los círculos intelectuales, movilizó a gran parte de los rosarinos que se muestran muy orgullosos de que su ciudad haya sido la elegida, desplazando a una opción más obvia como Buenos Aires. "La verdad es que lo ideal sería que todos los años se haga un Congreso de la Lengua por cómo logró cambiar la ciudad. La gente está preocupada por pintar y arreglar la fachada de sus casas", señala Roberto, que hace más de veinte años recorre la ciudad con su taxi.

El sentimiento de orgullo de los rosarinos también se hace notar a la hora de destacar la conclusión del flamante puente Rosario-Victoria y hasta el hecho de que la ciudad sea la sed de acontecimientos deportivos internacionales como el torneo de hockey Champions Trophy 2004 que se celebrará en un par de semanas con la participación de Las Leonas.

La singularidad rosarina también se hace sentir a la hora de analizar la situación política de la ciudad. Más allá de los naturales enfrentamiento internos, son varias las voces que se alzan a la hora de destacar la labor de las autoridades municipales y hasta en la ultraliberal Fundación Libertad tienen palabras de elogios para la administración socialista. "La provincia de Santa Fe en general y la ciudad de Rosario en particular tuvieron una clase política bastante superior a LA NACIONal. En el caso de la ciudad, las gestiones de (Horacio) Usandizaga, (Héctor) Cavallero, (Hermes) Binner y ahora (Miguel) Lifschitz son bastante buenas. Incluso en puntos en los que nosotros no compartimos, las cosas se hicieron mejor que en otras provincias.

Por ejemplo, nosotros estamos en contra de que la ciudad tenga un banco, pero no podemos negar que el Banco Municipal de Rosario no fue desfalcado como pasó con otros bancos en manos de municipalidades o provincias", sostiene Gerardo Bongiovanni, director de la fundación.



El peso de la deuda social

Los beneficios de la reactivación no llegan a toda la población

ROSARIO (De un enviado especial).– Más allá de la suma de indicadores económicos positivos que muestra la ciudad, sería ingenuo pensar que Rosario es una isla del Primer Mundo en un país empobrecido como la Argentina. Los problemas sociales están muy lejos de haber sido superados y la mejor forma de comprobarlo es ingresar en auto en la ciudad, que está rodeada de villas miseria y asentamientos precarios.

A pesar de la fuerte baja del desempleo del último año, la ciudad sigue mostrando un índice de desocupación del 15,7%, que es superior al promedio nacional de 14,8%, mientras que el 42% de los rosarinos están por debajo de la línea de pobreza (contra el 44,3% nacional) y el 16,5% son indigentes (17% a nivel nacional). "La sociedad rosarina se dualizó, como sucedió con el resto del país y los beneficios del crecimiento económico no están llegando a todos los habitantes. Igualmente, las tasas de empleo en Rosario siguen siendo positivas, a inversa de lo que sucedió con la tendencia nacional, que se estancó en la última medición", explica el secretario Madoery.

Los altos índices de pobreza y desempleo también explican la sensación de inseguridad creciente que tiene la mayoría de los rosarinos. Si bien se está a años luz de un problema similar al que viven los porteños, hoy muchos rosarinos se quejan de la falta de seguridad, a pesar de que las estadísticas de la Brigada de Homicidios de la región muestran una baja en el número de asesinatos en los primeros nueve meses del año. "Todos dicen que la seguridad en la ciudad se deterioró en el último tiempo, pero la verdad es que Rosario sigue siendo segura, especialmente para alguien como yo que viaja todas las semanas a Buenos Aires. Acá no hay secuestros ni cortes de calles", destaca Gerardo Bongiovanni, de la Fundación Libertad.

Incluso la mayor tranquilidad que muestra la ciudad provocó que Rosario comenzara a ser considerada un nuevo lugar de residencia para empresarios que trabajan en la semana en la zona, pero que estaban radicados en Buenos Aires.

"En el último tiempo tuvimos varios casos de ejecutivos que se están trasladando con su familia a la ciudad, básicamente porque en Rosario se vive más tranquilo y no hay secuestros", explican en la inmobiliaria Administración Chiodi.


Fuente: diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; Suplemento Economía, 17 de octubre de 2004.