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Asunto:NoticiasdelCeHu 1475/04 - Documento del Grupo de Reflexión Rural /Argen tina, 19/9/04
Fecha:Jueves, 23 de Septiembre, 2004  01:52:47 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...............ar>

NCeHu 1475/04

 
El 'extraño' caso de capitalistas que se oponen al derecho de propiedad y de multinacionales que abogan por el proteccionismo
 
 

Argentina
 
EL MODELO AGRARIO DE TRANSGENICOS NO TIENE SALIDA Y LAS PROPUESTAS CONTESTARIAS TAMPOCO
RECONSTRUIR EL ESTADO PARA UN MODELO AGROPECUARIO NECESARIO
Soberanía Alimentaria significa para el campo y la ciudad, otro proyecto de nación. Sin transgénicos, sin monopolios comercializadores de agrotóxicos y cereales, sin despoblamientos impuestos, sin contaminación de las tierras, sin la desertización por la tala indiscriminada de los bosques, sin monocultivo sojero y su relación con la Deuda Externa.
 
GRR (Grupo de Reflexión Rural)

Este documento pertenece al Grupo de Reflexión Rural, que alerta sobre el desastre que se está cometiendo en el campo argentino y de América Latina y que tiene directas implicancias con la realidad alimentaria y de la preservación humana de todo nuestro pueblo.

El Modelo Agrícola Biotecnológico nos conduce a un desastre inexorable, pero las propuestas contestarias dominantes tampoco nos llevan a un mejor destino... así afirman en su documento del 19 de septiembre del 2004.

1. El modelo agrario de producción de comodities transgénicas es el causante directo de gran parte de los males que sufrimos. Al despoblamiento de las zonas agrarias, el deterioro de la biodiversidad, la contaminación de los suelos y de las cuencas y el desplazamiento de cultivos tradicionales que significaban alimentos para nuestro Pueblo, se suma ahora la amenaza de desertización de los suelos, así como la posibilidad de que colapsen los ecosistemas más frágiles.

2. El modelo de sojización es tributario del sistema de endeudamiento que heredamos de la Dictadura Militar, y la consecuencia de no discutir la legitimidad, ni auditar la Deuda Externa, sino por lo contrario amoldar nuestra economía al pago creciente de sus intereses y exigencias.

3. A lo largo de la década de los noventa fuimos inducidos a entrar en un modelo de colonización biotecnológica, ampliamente, subsidiado por las multinacionales y por el Estado argentino. El Gobierno aprobó la liberación de la Soja RR sin esperar el patentamiento, proceso que Monsanto inició mucho después de los plazos administrativos. A lo largo de esa década el Glifosato se vendió en la Argentina a un precio notablemente inferior al que pagaban los productores norteamericanos. Por otra parte, los impactos medioambientales del modelo de monocultivos jamás fueron considerados como externalidades, así como la exportación de suelo pasó a engrosar directamente las ganancias de las empresas. Sin duda que en esas condiciones, hacer soja fue un gran negocio…

4. La colonización psicológica precedió a la instalación del modelo productivo mediante la captación de intelectuales y de científicos y la subordinación de las políticas de investigación y de los ejes mismos de investigación a los intereses de las trasnacionales. Tanto los medios de comunicación como las redes de ONGs y centros académicos patrocinados por entidades como Fundación Ford, AVINA, BAYER, Aventis y muchas otras llevaron adelante exitosos planes de domesticación, y supeditaron a sus políticas a instituciones como el INTA, el CONICET, el INTI y muchas otras.

5. La Argentina como privilegiada colonia biotecnológica de las trasnacionales de la Biotecnología ejerció, además, como plataforma de penetración sobre los países vecinos y especialmente sobre el Paraguay y, más aún todavía, sobre el Estado de Río Grande de la hermana República del Brasil, Estado que alguna vez sé autoproclamara libre de transgénicos y sobre el que se llevó a cabo una concertada política de contrabando de semillas y de mestización de sus cultivos hasta obligar al Brasil de Lula a reconocer las semillas de Monsanto.

6. Ahora pareciera que llegó la hora de la verdad. Habría terminado la etapa de la seducción y de las políticas permisivas y sobre un país devastado por los monocultivos, con más de la mitad de la población en la pobreza y millones de hambrientos, la multinacional Monsanto reclama su libra de carne. El Gen RR no fue patentado en la Argentina por la empresa pero sí lo ha sido en numerosos países del mundo y Monsanto puede cobrar sus patentamientos en los puertos de destino. De hecho ya lo ha hecho con cargamentos de Soja del Brasil y la tasa fue de siete dólares por Tonelada.

7. Las respuestas gubernamentales a las sucesivas crisis y riesgos que plantea el modelo biotecnológico son penosas, insuficientes y escapistas… A los peligros de desertización se responde con la habilitación del Maíz RR, con la gravísima consecuencia de contaminación genética irreversible de nuestros maíces milenarios y mejorados, tal como ya ha ocurrido en nueve Estados de México y, que a lo sumo, puede significar sólo un remedo de rotación y un mero agregado de materia orgánica al suelo, y que insiste en los mismos patrones agroquímicos que aceleran el desarrollo de tolerancia en malezas. Los mismos granos de maíz que tira la cosechadora por la cola, serán malezas en la próxima rotación de Soja RR teniéndose que utilizar otro agrotóxico diferente al glifosato para exterminarlas. A los riesgos de una economía basada en monoproducciones se responde con el 'descubrimiento' del mercado y de la economía china, dejando cada vez más de lado al mercado europeo e iniciando una relación comercial de resultados sumamente inciertos. A las crecientes evidencias de la insustentabilidad del modelo sojero se responde con su profundización, con el diseño de nuevas redes ferroviarias para transportar la soja del MERCOSUR al Pacífico, con nuevas privatizaciones de puertos y con la construcción de silos y aceiteras para alcanzar los cien millones de Tn -toneladas- de exportación de granos. A las crecientes críticas que surgen de diversos sectores sobre estas políticas se responde con más planes alimentarios sobre la base de soja, para legitimar de esa manera al modelo, aún a costa de graves y criminales perjuicios alimentarios para los sectores indigentes.

8. Mientras tanto, y cuando el mundo advierte el fracaso creciente de la Argentina como gran experimento de implantación masiva de OGMs, la CONABIA, la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria, un lobby de las trasnacionales enclavado en la Secretaría de Agricultura, añade nuevas liberaciones de transgénicos a los cientos de semillas genéticamente modificadas actualmente bajo categoría de experimentación a campo abierto. La estrategia irresponsable, criminal y hasta el momento impune de estos funcionarios orgánicos a estas empresas trasnacionales, consiste en acrecentar, de tal modo, la contaminación transgénica, que no queden argumentos válidos y consistentes en contra de estas políticas, ni exista retroceso posible a otros tipos de prácticas agrícolas.

9. La respuesta de importantes sectores de chacareros y arrendatarios productores de soja frente a este panorama es la de continuar evitando los debates sobre la biotecnología y el modelo de agriculturización y de sojización, a la vez que son sólo críticos a sus consecuencias. La consigna de Reforma Agraria que levantan, y los proyectos de poner freno a la extranjerización de la tierra, y de implementar planes de colonización para un millón de nuevos productores podrían resumirse en el proyecto encubierto de ampliar la base social del modelo sojero, en los marcos ideológicos de lo que Fundación Vida Silvestre ha dado en llamar Soja Sustentable. Para estos sectores ligados a la producción y al pensamiento 'progresista', la disputa es, fundamentalmente, por la renta de la tierra que arriendan y se trataría de socializar en nuevos protagonistas la riqueza que hoy queda en manos de los terratenientes de la agricultura industrial y, con la que según ellos podrían solucionarse innumerables problemas sociales, salariales y aún intentar el famoso shock distributivo al que se asignan mágicos resultados. Parte de estos reclamos, son el rechazo ingenuo del sistema de patente de las trasnacionales a la vez que usan sus semillas, tal la soja de Monsanto y el trigo de Nidera, y el alentar la posibilidad de una biotecnología nacional, en falso apronte, de presunta independencia, que no se plantea seriamente considerar las complejidades de la actual globalización.

10. Nuestras propuestas como Grupo de Reflexión Rural son las de priorizar la denuncia del Modelo de monocultivos sojeros y su relación con la Deuda y el sistema de endeudamiento. Proponemos una moratoria nacional de cinco años frente a los desmontes. Proponemos asimismo la denuncia del convenio UPOV que nos ata a las grandes empresas cerealeras y el aliento a la producción nacional de semillas que nos posibilite alcanzar otro modelo agropecuario. Necesitamos con urgencia retomar el control del Comercio Exterior y restablecer la Junta Nacional de Granos y de Carnes, a la vez que establecer precios sostén para las producciones que, como la lenteja y el arroz, aportan a la mesa de los argentinos. Necesitamos funcionarios honestos en el sector, que trabajen para el país y no sobornados como ahora por las trasnacionales. Necesitamos un proyecto Nacional y necesitamos reconstruir el Estado para disponer de los instrumentos necesarios que nos aseguren la Soberanía Alimentaria de los argentinos.


Fuente: www.argenpress.info , 22 de septiembre de 2004.



Disputa por la patente de la soja RR

Dura acusación del Gobierno a Monsanto

Agricultura calificó de extorsión el reclamo de la firma

Campos dijo que la empresa amenaza a los productores con no introducir nuevas tecnologías para lograr un acuerdo La firma había advertido que iniciará demandas en el exterior

El secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Miguel Campos, calificó ayer de extorsión el método por el cual la empresa Monsanto pretende cobrar a los productores la patente del gen de la soja RR, el principal cultivo del país que aporta unos US$ 7000 millones en concepto de exportaciones de porotos, harinas y aceites.

"La extorsión pasa por el hecho de amenazar a los productores con que si no aceptan este método se ataca a la biotecnología y eso no es cierto", sostuvo el funcionario en una conferencia de prensa en la que cargó contra esta multinacional dedicada al desarrollo biotecnológico con base en los Estados Unidos.

"La empresa plantea una negociación en la que hay mucho de póquer, porque tenemos argumentos jurídicos y herramientas sólidas para dar pelea", dijo Campos, al tiempo que señaló: "Creemos que la aceptación del método propuesto puede significar un precedente de incalculables consecuencias negativas para el futuro del sector agropecuario". Sucede que la empresa Monsanto amenazó con entablar demandas en el exterior contra los barcos que lleguen cargados con granos argentinos. Pero, al mismo tiempo, abrió un contexto de diálogo con las entidades gremiales y técnicas de la producción para llegar a un acuerdo con el propósito de cobrar por la patente, que no está registrada en la Argentina, en el momento de salida del producto. Las empresas semilleras, y también Monsanto, fueron convocadas hoy a una reunión en la cartera agrícola. El vocero institucional de la empresa, Federico Ovejero, dijo ayer que aguardarán el resultado de ese encuentro antes de "hacer comentarios".

Pero ayer Campos esbozó un avance de lo que podría acontecer: "Rechazo el método elegido por la firma de cobrar bajo amenaza, a la salida de los barcos; no me importa si es una alícuota baja o alta. Monsanto no ha hecho beneficencia en la Argentina, ha invertido, y lo valoro, pero precisamente el tamaño de sus inversiones lo comprometen más en buscar soluciones institucionales en vez de atajos facilistas bajo amenaza", expresó. Confirmó que la cartera de Agricultura asesorará judicialmente a los productores para que no acepten un acuerdo con la empresa.

Para comprender la historia hay que remontarse a 1996/97, cuando la Argentina aprobó la producción de soja RR modificada genéticamente. En pocos años las cosechas llegaron más que a triplicarse (de 11 a 34,8 millones de toneladas) y el cultivo transgénico pasó al frente de la producción nacional.

La explicación es que la variedad RR es resistente al glifosato, con lo cual, mediante la sola aplicación de este producto se libera el terreno de otras malezas y abarata los costos para el productor. Monsanto poseía los derechos exclusivos hasta hace algunos años sobre el glifosato "round up", principal insumo para el cultivo. Ese negocio en la Argentina fue más rentable que el de la semilla (175 millones de dólares en total acumulado, según Agricultura), aunque comenzó a declinar por la competencia del producto importado de China. Esto originó una demanda de Monsanto para que se le subieran los aranceles de importación, pero fue desestimada por el Gobierno.

El mercado de semillas en la Argentina representa unos 1000 millones de dólares, de los cuales el 60% son productos ilegales, según datos de Agricultura. Por eso, Campos había impulsado un proyecto de ley de regalías globales para que las empresas obtuvieran una retribución por sus desarrollos que, según comentó, cuenta con el apoyo del ministro de Economía, Roberto Lavagna.

Franco Varise


Fuente:diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 22 de septiembre de 2004.