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Asunto:NoticiasdelCeHu 1297/04 - Frontera y territorios aledaños
Fecha:Miercoles, 18 de Agosto, 2004  18:12:42 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...............ar>

NCeHu 1297/04
 

Frontera y territorios aledaños. Condiciones socioeconómicas en Paraguay y el Nordeste.

Meichtry, Norma C.

Fantín María Alejandra

 

 

Introducción

                        Las fronteras, sujetas en los últimos años a procesos de integración y binacionalización crecientes, han comenzado a definirse como áreas geográficas diferentes, caracterizadas por una dinámica particular. Tienden a ser consideradas en la actualidad como "regiones geográficas nuevas", cuyo estudio requiere, fundamentalmente, un cambio de enfoque para apreciar los modos particulares de la interacción en la vida fronteriza.

            La frontera, definida en forma tentativa para este estudio, por aquellas jurisdicciones administrativas que entran en contacto con el "otro" país, en algún sector de los 1.700 Km de extensión del límite fluvial, reúne unos 3.500.000 habitantes, repartidos de manera equilibrada (57% del lado paraguayo y un 43% en el sector argentino), y se refiere a unos 770.000 hogares en ambos países.

            La relación fronteriza entre Argentina y Paraguay es muy antigua y se remonta a la época colonial. La navegación fluvial comunicó ambas poblaciones y vinculó a Corrientes y Paraguay en lo económico, mientras que las Misiones de Guaraníes integraron un espacio geográfico común desde inicios del siglo XVII. Otras áreas como el Pilcomayo, carecieron de vinculación hasta fines del siglo XIX y fueron el habitat de naciones indígenas antes y después de la conquista española y la formación de las nacionalidades. En lo particular y en los últimos tiempos, los distintos tramos de la frontera han vivido también historias diferentes.

            A lo largo de los ríos Paraná, Paraguay y Pilcomayo, existen sectores altamente urbanizados, que alcanzan hasta una 100% de población urbana en distritos como Asunción, Ciudad del Este y Nanawa y alrededor del 80% en los departamentos argentinos que alojan las cabeceras provinciales y en los distritos Encarnación, Ayolas, Presidente Franco y, por supuesto, en el departamento Central, integrante del aglomerado urbano del Gran Asunción.

            Contrariamente, los valores de urbanización son muy bajos en todo el lado argentino y en territorio del Paraguay, en la extensa frontera del Pilcomayo y en importantes sectores de Itapúa y Alto Paraná. Se destaca el distrito Dr. Pedro P. Peña en el departamento Boquerón, por su ausencia de núcleos urbanos.

            Diferenciadamente, esta frontera fluvial nuclea el 47% de la población de Paraguay (un 30% si descontamos el aglomerado urbano del Gran Asunción), en tanto que para Argentina, representa sólo el 5% de sus habitantes.

            Asimismo difieren algunas condiciones sociodemográficas. Argentina es un país avanzado en el proceso de la transición demográfica y posee un menor crecimiento poblacional. Tomando sólo dos indicadores sociales, el analfabetismo se presenta con valores entre un 8 y un 11% del lado argentino, en tanto se ubican alrededor del 12% y hasta un 23% en el lado de Paraguay. Asimismo, los hogares con NBIs que rondan entre un 27 y un 34% en la frontera nacional, se elevan del 33% al 87% en el país vecino.

            Condiciones de similitud y disparidad como las enunciadas a modo ilustrativo, son las que rigen el funcionamiento de estas áreas geográficas "nuevas", dándoles su particular idiosincracia. Son escasos los intentos de reflexión al respecto. La frontera adolece de ausencia de conocimientos sobre las situaciones pasadas y actuales sobre las cuales devendrán los cambios producidos por las acciones de integración, lo cual dificultará su entendimiento. No conocemos, tal como fuera planteado en las consideraciones del enfoque a utilizar, estudios que consideren a la frontera argentino-paraguaya como una región diferenciada, singular.

                        Este trabajo intenta contribuir al conocimiento de las condiciones socioeconómicas de la población en la frontera, en relación con los territorios aledaños, y forma parte de un estudio más amplio en el cual se analizan las condiciones de salud y la disponibilidad de equipamiento e infraestructura sanitaria en la frontera argentino-paraguaya, motivo por el cual las unidades de análisis utilizadas para la representación cartográfica corresponden a divisiones sanitarias.

 

Fuentes y procesamiento de la información

Para la determinación de las condiciones socioeconómicas de la población se utilizaron, en las cuatro provincias argentinas, los datos correspondientes al cuestionario ampliado del censo Nacional de Población y Vivienda del año 1991. La base de datos del censo presenta la información censal según fracción, radio, segmento y manzana censal y está construida en dos archivos diferentes. Uno de ellos correspondiente a los datos de los habitantes y el otro a las viviendas.

            Al respecto, somos conscientes de que en la década de 1990 se han producido importantes cambios a nivel económico y social en nuestro país, pero el censo de 1991 es la última fuente de información con cobertura total que se encuentra disponible. Consideramos que su utilización está respaldada por el hecho de interesarnos particularmente la configuración espacial de las condiciones socioeconómicas de la población y las viviendas, cuyo cambio es usualmente lento y de escasa cuantía.

            En el Paraguay, la última información de alcance nacional, es el censo de población y vivienda del año 1992. Ante la imposibilidad de contar con la base de datos del mismo, se utilizó la información publicada por la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos y se normalizaron los datos de las cuatro provincias argentinas en concordancia con las metodologías de los indicadores disponibles para el Paraguay[1].

            El establecimiento del perfil socioeconómico en Paraguay se sustenta en el concepto de las Necesidades Básicas Insatisfechas, que define e identifica la población con carencias críticas. Si bien la Argentina también utiliza esta metodología, existen diferencias en la definición de las variables utilizadas entre ambos países, especialmente en lo referido a calidad de la vivienda, a la disponibilidad de infraestructura sanitaria y en acceso a la educación, por lo tanto y a fin de establecer comparaciones en la frontera, se aplicaron a estos tres rubros las definiciones de necesidades básicas insatisfechas de Paraguay, a la población de las provincias argentinas.

            Los indicadores de capacidad de subsistencia, presentan tan sólo ligeras diferencias en sus técnicas de medición entre ambos países. Se decidió no modificarlos por considerar que son mayoritariamente comparables.

Como se dijo con anterioridad, para el manejo de esta información en las provincias de Chaco y Formosa, fue necesario en primer lugar identificar las fracciones, radios y segmentos que conforman cada una de las áreas programáticas, ya que son éstas las unidades de análisis que se utilizan para la representación cartográfica. En Corrientes y Misiones esto no fue necesario debido a que los datos de salud se encuentran a nivel de departamento. Una vez realizada esta tarea se procedió a normalizar las variables para la determinación de las condiciones socioeconómicas de la población[2] y a la representación cartográfica de las variables. Para ello se digitalizó el mapa de la región según la menor división espacial posible, áreas programáticas en el caso de Chaco y Formosa, departamentos en Corrientes y Misiones y distritos en Paraguay, y se lo unió en ArcView con la base de datos.

 

Diagnóstico Socioeconómico

El concepto de nivel socioeconómico se emplea a menudo como un identificador de la sumatoria de diversas características de las personas, como ser estado civil, grupo étnico, ingreso económico, ocupación, educación, etc., o de algunos rasgos distintivos del medio social, tales como residencia, organización social, etc. Aunque cada una de estas características está asociada con el nivel socioeconómico, ninguna de ellas lo determina por sí sola. La mayoría de los autores que han estudiado el tema concuerdan en estimar que  la educación, el ingreso y la ocupación son los determinantes más importantes del nivel socioeconómico (Nicholls, 1993).

Para la estimación del mismo se tomaron variables que fueran indicadores de condiciones de vida, como calidad de la vivienda, hacinamiento e infraestructura sanitaria. Por otra parte se consideraron indicadores relacionados con la capacidad de los hogares para alcanzar mejores condiciones, como educación del jefe de hogar.

            Ante la imposibilidad de contar con la base de datos de censo de 1992 del Paraguay, se utilizó para este análisis, la información de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) de este país y se realizaron las estimaciones correspondiente para equiparar, en todo lo posible los datos de las provincias argentinas.

El método NBI utiliza como fuente principal los Censos Nacionales de Población y Vivienda, lo que permite una alta desagregación espacial, pues posibilita contar con información a nivel departamental, de localidad e incluso menor (fracción y radio censal).

Este método permite cuantificar e identificar situaciones de carencias estructurales La definición de estas necesidades se realiza a través de indicadores de carencias en el hábitat, en el nivel de escolaridad, en las condiciones sanitarias y en la capacidad económica del hogar.

 

       “Las Necesidades Básicas se definen como el conjunto de requerimientos de índole físico, psíquico o cultural, cuya satisfacción es condición necesaria al funcionamiento y desarrollo de los seres humanos de una sociedad determinada. Además de la serie de necesidades más elementales, relativas a la alimentación, el abrigo y la salud, existen otras (acceso a servicios educativos y culturales, habitat saludable, medios de transportes adecuados, etc.) cuya satisfacción está condicionada culturalmente por cada sociedad, dentro de lo que ella considera colectivamente como condiciones dignas de vida en cada etapa de su desarrollo”  (DGEEyC[3], 1995:15)

 

            Cada país latinoamericano define de acuerdo a sus características los índices que considera adecuados para determinar las necesidades básicas insatisfechas. El cuadro 1 presenta los indicadores utilizados por Argentina y Paraguay, y como se puede observar, existen algunas diferencias entre ambos.

            En primer lugar, Paraguay, define de manera diferente los NBI de zonas urbanas y rurales en lo referido a calidad de la vivienda e infraestructura sanitaria, mientras que la Argentina posee una definición unitaria.

 

Cuadro 1

Definiciones de Necesidades Básicas Insatisfechas utilizadas por Argentina y Paraguay

NBI

Paraguay

Argentina

Tipo de vivienda

Hogares que habitan viviendas con:

Urbano: piso de tierra; y pared de adobe, estanqueo, madera, desecho u otros; y techo de paja, palma, madera, desecho u otro.

Rural: piso de tierra y pared de adobe, estanqueo, desecho u otros, y techo de paja, palma, desecho u otros.

Hogares que habitan una vivienda de tipo inconveniente (pieza de inquilinato, vivienda precaria y “otro tipo”, lo que excluye casa, departamento o rancho)

Hacinamiento

Hogares con más de 3 personas por dormitorio

Hogares con más de 3 personas por cuarto

Disponibilidad de agua potable

Hogares que se abastecen con agua que proviene de:

Urbano: pozo sin bomba, manantial, río, arroyo, aguatero u otros.

Rural: manantial, río, arroyo, aguatero u otros.

No definido

Tipo de sistema de eliminación de excretas

Urbano: que tienen letrina común o no tienen servicio sanitario

Rural: hogares que no tienen servicio sanitario

Hogares que no poseen ningún tipo de retrete

Asistencia escolar

Hogares con niños de 7 a 12 años que no asistan a establecimientos educativos y analfabetos de 15 años y más en relación de parentesco con el jefe de hogar.

Hogares con algún niño en edad escolar (6 a 12 años) que no asiste a la escuela.

Relación de dependencia y niveles educacionales de los jefes de hogar

Hogares que carecen de perceptor/a, o cuyo jefe/a cuenta con educación inferior a 3 años de primaria, y con más de tres personas en promedio por preceptor/a. Preceptores de ingresos son: los ocupados, incluidos los jubilados o pensionados y los rentistas.

Hogares con 4 o más personas por miembro ocupado y, además cuyo jefe tuviera baja educación (nunca asistió a algún establecimiento educacional o asistió, como máximo, hasta el segundo año del nivel primario)

Fuente: DGEEyC, 1995

 

            En Paraguay el NBI en calidad de la vivienda tiene en cuenta por un lado la calidad de materiales utilizados en pisos, paredes y techos que determinan en mayor o menor medida el nivel de protección y abrigo contra las inclemencias del tiempo y por otro el hacinamiento que permite establecer el grado de privacidad de los miembros de la vivienda.

            Este indicador presenta diferencias entre las viviendas urbanas y rurales. Un hogar urbano es NBI cuando habita una vivienda con piso de tierra, paredes de adobe, estanqueo, madera, desechos, u otro material y techo de paja, palma, madera, desecho u otro material. En zonas rurales la utilización de madera en las paredes o techos no es considerada una carencia ya que su uso expresa frecuentemente niveles de mayor confort.

            En Argentina se considera NBI a aquellos hogares que habitan en viviendas de tipo inconveniente (pieza de inquilinato, vivienda precaria, u otro tipo, lo que excluye casa, departamento o rancho).

Los indicadores utilizados para determinar la calidad de la vivienda --material predominante de los pisos, paredes y techo y hacinamiento-- apuntan a mostrar el nivel económico de los hogares.

 

“Las deficiencias en la vivienda y el saneamiento constituyen un determinante reiterado del exceso de mortalidad y una característica sistemáticamente vinculada a los niveles de pobreza, el rezago socioeconómico y la inequidad territorial en América Latina y el Caribe” (OPS, 1998:232).

Según estudios realizados por la CEPAL entre 1981 y 1993, en América Latina el 63% de las viviendas son adecuadas, el 14% son irrecuperables y el 23% no tienen todas las condiciones de habitabilidad saludable pero se pueden mejorar. Si bien existen diferencias importantes entre las naciones, el problema de la vivienda es extensivo a todos los países de América Latina y el Caribe (OPS, 1998).

            Con respecto al hacinamiento, estudios realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos ponen de manifiesto la estrecha relación entre los niveles de hacinamiento y promiscuidad y la condición de pobreza en los hogares[4]. La situación de hacinamiento, que necesariamente incide sobre la calidad de vida y la salud, implica carencias que pueden ser más o menos graves según la edad, el sexo y las relaciones de parentesco entre miembros del hogar.

            Existen diferencias entre ambos contextos nacionales. Paraguay considera hogares con hacinamiento a los que habitan viviendas con más de tres personas por dormitorio y la Argentina tres individuos por cuarto[5].

            Como los datos disponibles de Paraguay combinan dos elementos, calidad de la vivienda y hacinamiento y a su vez estos se definen de manera diferente entre los dos países, se decidió no trabajar con la información NBI del INDEC y se procedió a normalizar los datos de las provincias argentinas a partir de la base de datos original del censo 1991, de acuerdo a las características establecidas por el vecino país[6], tal como fuera adelantado en el tema de fuentes y procesamiento de datos.

            La representación cartográfica de estas variables fue realizada en la menor unidad de análisis espacial posible en cada una de las jurisdicciones administrativas –áreas programáticas en Chaco y Formosa, departamentos en Corrientes y Misiones y distritos en Paraguay—para obtener de esta manera una visión lo más ajustada posible de las condiciones socioeconómicas de la población en la frontera y en los territorios extra fronterizos.

En el mapa 1 que representa la distribución espacial de los hogares que cuentan con NBI en calidad de la vivienda, se puede observar tanto en la provincia de Chaco como en Formosa un aumento de la precariedad desde el ángulo sudeste del Chaco hacia el noroeste de la provincia de Formosa, en concordancia con la variación espacial del desarrollo económico y social, en términos generales, en ambas provincias. Las áreas del Impenetrable y los territorios lindantes con el Bermejo y el Pilcomayo se anotan en general con más del 50% de las viviendas con NBI. En el sector intermedio aparecen como enclaves con mejores condiciones, las áreas programáticas que se organizan en torno a ciudades importantes como cabeceras del área, es el caso por ejemplo de  Presidencia Roque Saénz Peña, Quitilipi y Charata, en el Chaco y  Clorinda, el Colorado y la ciudad capital en la provincia de Formosa.

 


En Corrientes la mayor precariedad se localiza en los departamentos del centro, como ser Concepción, San Miguel y General Paz y disminuye gradualmente hacia el oeste. Los departamentos correspondientes a toda la mitad oriental de la provincia, hacia la ribera del río Uruguay, presentan las mejores condiciones, con menos del 25 % de hogares con NBI en calidad de la vivienda, situación que también corresponde a la provincia de Misiones.

Paraguay muestra claramente una situación de mayor desventaja. La representación cartográfica indica, en líneas generales y dentro de una condición crítica con la mayor parte de su territorio con más de un 35% de viviendas NBI, que los sectores con mejores condiciones se ubican preferentemente en los distritos cercanos a Asunción y siguiendo la frontera del Alto Paraná. No sucede lo mismo en el departamento Ñeembucú, sobre el río Paraguay, ni en la frontera del Pilcomayo.

Otro de los indicadores utilizados corresponde al NBI en infraestructura sanitaria, que considera dos variables: la disponibilidad de agua potable y el sistema de eliminación de excretas. En relación con la primera, se sabe que su privación afecta negativamente la salud, la higiene y el bienestar de las personas. “El acceso a agua potable de red es una aspiración ya incorporada a las posibilidades reales de los hogares urbanos del país. En los hogares rurales, sin acceso a redes sanitarias, es factible la construcción de pozos profundos que alcancen napas de agua no contaminadas”.(DGEEyC, 1995:15).

En Paraguay este indicador ha tomado, en consecuencia, formas distintas en áreas urbanas y rurales. En las primeras se considera NBI a los hogares que poseen agua proveniente de pozo sin bomba, manantial, río, arroyos u otros, en tanto que en zonas rurales no se considera como carencia que la provisión de agua sea por medio de pozo sin bomba.

            La otra variable que integra este indicador hace referencia a los mecanismos utilizados para la eliminación de excretas, que al igual que el anterior asumió en Paraguay características diferentes en áreas urbanas y rurales. En las primeras, donde es factible la conexión a redes cloacales o a pozos ciegos, la utilización de letrinas comunes señala insatisfacción de necesidades; por el contrario, en zonas rurales éstas se encuentran dentro de los umbrales aceptables.

 


            El indicador NBI en infraestructura sanitaria surge en Paraguay de la combinación de las dos variables. Por un lado la disponibilidad del agua potable, la cual no es considerada en la Argentina y por otro, el tipo de eliminación de excretas. La Argentina define como NBI a los hogares que no poseen ningún tipo de retrete.

            Para la representación cartográfica se emplearon los datos de NBI según los define Paraguay, y se normalizaron los de las provincias argentinas, como en el caso anterior, de acuerdo a la definición utilizada en el vecino país (mapa 2 ).

            Si bien Argentina no considera NBI en disponibilidad de agua potable, la base de datos original cuenta con esa información, por lo tanto se pudieron normalizar los datos sin mayores dificultades. 

La distribución espacial de este indicador permite distinguir un patrón similar al anterior en la provincia del Chaco, un deterioro de las condiciones desde las áreas próximas al río Paraná-Paraguay hacia el noroeste provincial. En Formosa, la precariedad se extiende a todas las áreas, con porcentajes superiores al 50% de hogares NBI en infraestructura sanitaria, a excepción de la capital formoseña y de Clorinda, es decir, los más urbanizados.

Los departamentos de la provincia de Corrientes presentan características muy homogéneas, con porcentajes inferiores al 30 %; en Misiones se pueden distinguir por un lado las jurisdicciones limítrofes con Brasil con condiciones más deficitarias y por otro, las de la ribera del Paraná que reúnen las mejores condiciones.

            En Paraguay se reconocen dos regiones perfectamente diferenciadas, por un lado el Chaco Paraguayo con condiciones muy deficitarias, similares a las registrada en la mayoría de las áreas programáticas de Formosa y del noroeste chaqueño, y por otro los distritos del Paraguay Oriental con características totalmente diferentes, a excepción de algunas unidades del departamento Ñeembucú, en el ángulo de la confluencia Paraguay-Paraná.

            Si bien en el caso del NBI vivienda podía distinguirse, aún con cierta parcialidad, que la frontera fluvial entre Argentina y Paraguay presentaba las mejores condiciones, no puede decirse lo mismo para el NBI infraestructura sanitaria: la frontera de los ríos Paraguay y Pilcomayo es altamente deficitaria y el lado paraguayo del sector Alto Paraná es superado por numerosos distritos del sector oriental del país.

Otro de los indicadores utilizados es el NBI en acceso a la educación. A diferencia de los antes analizados, en Paraguay este indicador reviste el mismo nivel de exigencias para áreas rurales y urbanas. “El acceso a la educación es un derecho asumido como tal por el conjunto de la población paraguaya, y su insatisfacción reviste consecuencias igualmente graves para el bienestar de todas y cada una de las personas” (DGEEyC, 1995:15). Este índice toma en cuenta dos variables, la asistencia escolar y la presencia de analfabetos en el hogar. Se considera NBI a los hogares que registran niños de 7 a 12 años, relacionados con el jefe de hogar, que no asisten a establecimientos educativos, o posean personas analfabetas[7] emparentadas con el jefe de hogar.

La diferencia con Argentina radica fundamentalmente que en ésta no se tiene en cuenta a los analfabetos. Al igual que en los casos anteriores, para la representación cartográfica de este indicador se decidió utilizar la definición adoptada por Paraguay (mapa 3).

En las provincias argentinas las áreas más críticas se localizan en el oeste de las provincias de Chaco y Formosa y en los departamentos ubicados en la ribera del Uruguay en Misiones, en el límite con Brasil, con porcentajes muy similares a los observados en Paraguay.

En dicho país la mayoría de los distritos presentan más del 20 % de los hogares con NBI en acceso a la educación, excepto los correspondientes al departamento Central y Asunción y a los distritos limítrofes como Pilar; Encarnación, Ayolas y Alberdi, entre otros.

La diferente situación de ambos países en cuanto al acceso a la educación, evidente en la cartografía, crea mucha presión en la frontera. Ello queda demostrado cuando se enumeran los distritos limítrofes que escapan a la situación generalizada en Paraguay y que son justamente aquellos de gran nivel de transacciones fronterizas (Ciudad del Este, Encarnación, Alberdi, Pilar, etc.), presumiblemente con población que se educa del lado argentino de la frontera, determinando uno de los modos usuales de comportamiento binacional de las estrategias de hogar.

 


Finalmente, tenemos los indicadores de NBI en capacidad de subsistencia que “apuntan a identificar hogares que a partir de determinadas características de sus jefes, presentan una incapacidad potencial para la obtención de ingresos suficientes para su sostenimiento”(CEPA, 1994:10). Se puede considerar a este indicador, por lo tanto, como un correlato directo de la calidad de vida de la población, actuando a través de la capacidad económica y de la educación.

“La modalidad de inserción de los individuos en el mercado laboral está fuertemente asociada al nivel de educación alcanzado. Los bajos niveles educativos de los jefes de hogar se acompañan con inserciones ocupacionales en condiciones más desfavorables en términos de estabilidad y nivel de ingresos”(CEPA, 1994:10).

En el Paraguay, este indicador adopta, como el caso anterior, igual definición para áreas urbanas y rurales. Se consideran NBI a los hogares que carecen de perceptor/a, o cuyo jefe/a cuenta con una educación inferior a tres años de primaria, y con más de tres personas en promedio por perceptor/a[8]. Por su parte la Argentina define como NBI a los hogares con 4 o más personas por perceptor, y que el jefe tenga un bajo nivel de instrucción formal (nunca asistió a algún establecimiento educacional o asistió, como máximo, hasta el segundo año del nivel primario).

            La distribución espacial de los porcentajes de hogares con NBI en capacidad de subsistencia, permite observar niveles de precariedad muy superiores en el Paraguay con respecto a las provincias Argentinas, lo cual puede obedecer, en gran medida, al diferente criterio adoptado para definir este indicador (mapa 4).

            En el Paraguay, los mayores registros de hogares con NBI en capacidad de subsistencia, con valores superiores al 20%, se localizan en el sector chaqueño, en los distritos correspondientes a los departamentos Concepción y Amambay en el noreste del país y en la mayoría de las jurisdicciones del sur. Escapan a esta condición gran parte de los distritos limítrofes con Formosa, Chaco y Misiones; en ellos, si bien se dan porcentajes superiores a los registrados en las provincias argentinas, en relación con Paraguay, poseen mejores niveles, al igual que los ubicados en el centro del país.

 


            En la provincia de Misiones todos los departamentos, a excepción de Candelaria en el límite con el Paraguay, registran menos del 5% de los hogares con este tipo de NBI. En Corrientes, si bien no se aprecia en el mapa por el grado de generalización de la escala utilizada, las áreas más críticas, al igual que en los otros indicadores analizados, se encuentran en los departamentos del noroeste, con la excepción del correspondiente a la capital y en el centro de la provincia. En Chaco y Formosa, como en casos anteriores, sobresalen negativamente las áreas correspondientes al noroeste provincial, como así también las ubicadas en el ángulo sureste de la provincia del Chaco, rodeando la ciudad capital.

 

La frontera argentino-paraguaya

                        El área geográfica de mayor interés en este trabajo comprende la franja de contacto entre Argentina y Paraguay, extendida a lo largo de la frontera fluvial Paraná, Paraguay, Pilcomayo, caracterizada por cuatro tramos de interacción, diferentes entre sí, tanto en su devenir histórico como en su dinámica presente

            La frontera sobre el río Pilcomayo se caracteriza por un acusado vacío poblacional, sin mayores nexos de intercambio. Esta situación se repite en el tramo correspondiente a la provincia de Corrientes en Argentina, con algunas excepciones como las localidades de Ayolas-Ituzaingó, relación dinamizada en los últimos años por el emprendimiento hidroeléctrico binacional de Yacyretá. El tramo a lo largo del río Paraguay presenta diversidad de condiciones: por un lado posee una alta movilidad de tipo rural y sectores de notorios vacíos demográficos. Por otra parte, incluye una clara dinámica de intercambio entre ciudades como Formosa-Alberdi, y la particular situación, dentro de la frontera argentino-paraguaya, de poseer Asunción --capital del país, aglomerado de un millón de habitantes-- limitando con Clorinda en la provincia de Formosa. Esta situación es especial no sólo por las diferencias en tamaño, sino por la disparidad de funciones desempeñadas y servicios prestados.

            Finalmente, la frontera misionera se define por una variada dinámica, donde se registra un alto grado de movilidad de tipo rural-rural, intercambio entre ciudades pequeñas, y los casos particulares de Posadas-Encarnación y de la frontera tripartita entre Ciudad del Este, Puerto Iguazú y Foz de Iguazú.

            La frontera del Pilcomayo, definida internacionalmente en 1878, es un área de escaso poblamiento y desarrollo, con ganadería extensiva y hasta hoy, con importantes asentamientos indígenas en ambas márgenes del río. La zona también se vio afectada en su margen izquierda por las consecuencias de la guerra del Chaco (1933-1935). A su vez, el límite fluvial requirió acuerdos binacionales posteriores que definieran su curso hasta el tratado complementario de 1945, que estableció el régimen de administración de las aguas. El paulatino retroceso del río por acumulación de sedimentos en los tramos Esmeralda (62°30'W) y Horqueta (61°W) han provocado problemas locales, requerido nuevos contactos diplomáticos y técnicos y la definición de obras que permitan el equitativo aprovechamiento de las aguas en ambas márgenes.

            El tramo a lo largo del río Paraguay tuvo una historia más intensa. La margen paraguaya experimentó una ocupación muy anterior a la argentina, con centros urbanos que sirvieron de escala a la navegación fluvial. En la ribera occidental, el poblamiento fue posterior a la creación del Territorio Nacional del Chaco en 1872 y sus núcleos más importantes fueron la colonia Formosa (1879), el complejo agroindustrial Las Palmas (1882) y Clorinda como centro de intercambio fronterizo. Desde esos núcleos se fue proyectando la paulatina ocupación del espacio y la diversificación de actividades forestales y agrícolas que atrajeron mano de obra vecina. La traza de caminos modernos y la habilitación de puentes sobre el Pilcomayo y el Paraguay aceleraron dichos intercambios, que se tornaron mucho más fluidos en las últimas décadas.

            En cambio, la frontera fluvial del Paraná, entre Corrientes y Posadas, no dió lugar a una relación tan importante. Los vados del río en Paso Patria e Itatí sirvieron desde antiguo para el cruce de arreos de ganado, al tiempo que el límite internacional entre Ituzaingó y Posadas se mantuvo impreciso en la margen argentina, sobre la cual el Paraguay sostuvo guarniciones y tranqueras fronterizas hasta 1865. Las obras hidroeléctricas de la presa de Yacyretá han modificado la anterior situación de aislamiento que vivía dicha área.

            A su vez el tramo del Alto Paraná, desde Posadas hasta Puerto Iguazú, si bien estuvo parcialmente integrado en la época de las misiones jesuíticas, vivió luego un prolongado aislamiento que concluyó recién a fines del siglo XIX con la creación del Territorio Nacional de Misiones en 1881. La producción de yerba mate y maderas, el tráfico fluvial y posteriormente la creación de pueblos y colonias en una y otra margen, vitalizaron la relación. Más recientemente, la pavimentación de los caminos, el puente Posadas-Encarnación, el incremento turístico hacia las cataratas del Iguazú y la ruinas de las misiones, abrieron una nueva etapa de relación fronteriza, particularmente conflictiva entre Puerto Iguazú, Foz de Iguazú y Ciudad del Este, y facilitada también allí por los puentes internacionales.

            La gran diversidad de situaciones existentes en el interior de las provincias y de Paraguay se repite, aunque en menor escala, en el sector de frontera.

            El análisis espacial del primero de los indicadores considerados en el análisis socioeconómico, la calidad de la vivienda permite indicar en líneas generales que existe una mayor precariedad del lado paraguayo, con porcentajes superiores a 30% de los hogares con NBI en todos los departamentos, a excepción de Asunción.

Por otro lado, los sectores correspondientes a la frontera sobre el río Paraná, especialmente en el Alto Paraná presentan las mejores condiciones tanto del lado paraguayo como argentino, situación muy diferente a la observada en la frontera del Pilcomayo que exhibe los niveles más críticos a ambos lados del límite internacional. 

El sector correspondiente a la frontera sobre el río Paraguay cuenta del lado argentino con la presencia de Resistencia, Formosa y Clorinda y del lado paraguayo se localizan Asunción y el departamento Central que confieren a este sector condiciones privilegiadas a excepción del departamento Ñeembucú en la confluencia del Paraguay y Paraná aquejado por serios problemas ambientales y de desarrollo y del distrito 7 de Formosa. 

            Las características del servicio sanitario, origen del agua y evacuación de excretas, presentan un modelo espacial de carencias relativamente diferente al anterior. Si bien, nuevamente en línea generales la frontera del lado paraguayo presenta mayores deficiencias, esta situación no es tan evidente como en el caso anterior, por lo menos en algunos sectores como ser a lo largo del río Paraguay y en el Alto Paraná.

Con respecto a este indicador de nuevo hay que destacar negativamente la frontera del Pilcomayo con más del 50% de los hogares con NBI en servicio sanitario. A este sector se le suma el correspondiente a la frontera argentina sobre el río Paraguay, a excepción de las áreas correspondientes a las capitales provinciales. A lo largo del río Paraná y Paraguay hay una marcada homogeneidad con porcentajes que oscilan entre 37% en el departamento Central y 48% en Ñeembucú de hogares deficitarios.

Las mejores condiciones sanitarias se registran en Asunción y en los departamentos de Corrientes sobre el Alto Paraná. No ocurre lo mismo en Misiones en donde la frontera, que presentaba una situación privilegiada en relación a la calidad de la vivienda, presenta ahora una situación de mayor deterioro, similar a la que se observa en los departamentos paraguayos al otro lado del río.

El acceso a la educación presenta un patrón espacial muy similar a los observados en los indicadores analizados anteriormente, especialmente en lo que respecta a la criticidad de la frontera del lado paraguayo. La mayoría de los distritos fronterizos, poseen porcentajes superiores al 30% de hogares NBI en acceso a la educación. Escapan a esta generalización Asunción, y los distritos pertenecientes al departamento Central, como así también los que presenta un importante nivel de intercambio con la Argentina, entre los que se pueden destacar, Ciudad del Este, Pilar, Encarnación, Alberdi,

Es importante recalcar la situación de estos distritos por el alto nivel de integración que presentan favorecido por la presencia de centros urbanos enfrentados, lo que de alguna manera permite inferir que un cierto número de habitantes concurre a los establecimientos educativos del otro lado de la frontera.

Por su parte la mayoría de los sectores fronterizos de la Argentina, presentan valores inferiores al 20% de hogares NBI, inclusive en las áreas lindantes al Pilcomayo que en los casos anteriores exhibían los mayores niveles de criticidad, muy similares a los del vecino país.

Los indicadores referidos a la capacidad de subsistencia de los hogares señalan un claro contraste a ambos lados de la frontera; esta diferencia es evidente aún cuando estamos analizando indicadores no totalmente compatibles. Esta situación sin lugar a dudas es la que impone parte de los niveles de intercambio en la frontera.

La distribución espacial de los indicadores utilizados para determinar la calidad de vida o características socioeconómicas de la población de frontera --condiciones de la vivienda, características del servicio sanitario, acceso a la educación y capacidad de subsistencia de los hogares-- permiten definir la existencia de por lo menos dos situaciones totalmente diferentes, y es necesario poner en evidencia que los mismos responden más a la presencia de ciudades importantes que a la condición de ser frontera. 

Por un lado se encuentran las áreas correspondientes a las ciudades capitales o a centros urbanos mayores, que presentan las mejores características habitacionales, cuentan con los servicios esenciales y los más altos niveles educativos de los jefes de hogar; y por otro el resto de las áreas, sin la presencia de un núcleo urbano importante, con características totalmente opuestas.

Hay que señalar, por otro lado, que en el contexto provincial y nacional en el caso de Paraguay, el sector frontera cuenta, en general, con las mejores condiciones socioeconómicas, en comparación con sus territorios aledaños.

 

Conclusiones

En el marco del proceso de integración regional que se está llevando a cabo a través del MERCOSUR las fronteras adquieren una importancia relevante; porque pasan de ser una zona de separación, de diferenciación, para convertirse en un punto de encuentro, de coexistencia y cooperación. “El proceso de gradual integración resulta significativo para los espacios fronterizos no sólo por lo que representan en la implementación de los flujos internacionales intermediados por la frontera, sino también porque modifica el abordaje y la percepción de la frontera. De esta manera las concepciones de fronteras como barrera, zona de defensa y separación comienzan a evolucionar hacia espacios de encuentro, interacción y cooperación” (Blanco y otros, 1997:6).

La particularidad de las fronteras está determinada por un proceder histórico común, por la presencia de factores sociales, culturales y económicos similares y en una gran mayoría de casos presentan además continuidad paisajística. Se las reconoce ahora como áreas geográficas singulares, que poseen una identidad diferenciada de las regiones aledañas y donde las poblaciones se comportan de manera diferente. Por lo tanto las políticas gubernamentales deben ser diseñadas en forma particular, respetando las especificidades de cada caso.

“La crisis del Estado-Nación en el contexto de la globalización ha determinado un replanteo en muchas cuestiones territoriales y uno de ellas es repensar y redefinir el papel de las fronteras internacionales como escenarios de asentamiento, ámbitos de movilidad, y áreas de intercambio entre los Estados colindantes” (Sassone y otros, 1999:1).

Cuando más se avanza en el tema, más resalta la importancia de conocer la dinámica con que se mueve y se organiza la frontera, tanto desde el punto de vista político, como en lo económico y lo social.

            El patrón espacial que presentan los indicadores utilizados para determinar las características socioeconómicas de la población de la región permite concluir en la existencia de una paulatina degradación de la calidad de vida de este-sudeste a oeste-noroeste en toda la planicie chaqueña. En términos generales sobresalen positivamente las áreas que poseen ciudades cabeceras importantes; poseen las mejores características habitacionales, cuentan con los servicios esenciales y los más altos niveles educativos de los jefes de hogar. Con características totalmente opuestas aparecen las áreas del Impenetrable, las ubicadas en las riberas del Pilcomayo y Bermejo y las comarcas más alejadas del Chaco Paraguayo.

            Corrientes, por su parte, presenta un mayor deterioro de las viviendas y los más bajos niveles educativos en el triángulo noroeste, de esteros y lomadas, donde sobresale como enclave, con mejores condiciones, el departamento Capital.

            En Misiones hay una clara diferencia entre el valle del Paraná, con situación más favorable y los departamentos de la margen del Uruguay que muestran valores que superan notablemente a los registrados en los territorios limítrofes con Paraguay.

Finalmente Paraguay muestra claramente una situación de mayor desventaja, la mayor parte de su territorio presenta niveles de criticidad superiores a los registrados en las provincias argentinas. Los sectores con mejores condiciones se ubican preferentemente en los distritos cercanos a Asunción y en los territorios fronterizos de mayor intercambio como ser Ciudad del Este, Pilar, Encarnación y Alberdi.

            La condición de excentricidad que caracteriza la distribución de población y recursos en cada uno de los territorios analizados, producto de las condiciones naturales del espacio y los procesos históricos de ocupación, favoreció a las comarcas lindantes con el eje fluvial Paraná-Paraguay. Esto confiere a “la frontera” características particulares que la diferencian del resto y, curiosamente, esas áreas “excéntricas” en sus propios estados nacionales, pasan a comportarse como sectores “centrales” en la unión de ambos países.

            El estudio muestra, en definitiva y como conclusión central, aún cuando operando con un alto grado de generalización, que la frontera argentino – paraguaya presenta características socioeconómicas preferenciales en relación con sus respectivos territorios aledaños. Por otra parte, lo anterior no obedece total y necesariamente a su condición de frontera sino que ha sido posiblemente el principal factor contextual determinante, el proceso histórico de poblamiento de todo la comarca.

 

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[1] Fundamentalmente esto significa, como se pondrá en evidencia en el análisis de los indicadores NBI, que al utilizar Paraguay parámetros diferentes según se trate de áreas urbanas o rurales y al permitir la base del censo ´91 de Argentina la elaboración en forma acorde con el vecino país, haya sido posible homologar el modo de tratamiento y tornar comparable la información.

[2] Dichas tareas fueron realizadas a través del programa VisualFox.

[3] DGEEyC, Dirección General de Estadística Encuesta y Censo.

[4] “En ese sentido, la distorsión entre los niveles de ingresos y los costos de una vivienda con pautas mínimas de habitabilidad impone a los sectores de menores recursos la generación de estrategias para abaratar sus costos. Un ejemplo de ellas es la reducción de la capacidad de la vivienda en relación al número de miembros de la familia, resultando necesariamente en la disminución de la calidad ambiental” (INDEC, 1990).

[5] “Se entiende por cuarto al ambiente separado por tabiques o paredes desde el piso hasta el techo, que pueda contener la cama de un adulto; el baño y la cocina no se computan como cuartos, tampoco los garajes, lavaderos y pasillos, a menos que en ellos duerma habitualmente una persona. En el caso de viviendas con más de un hogar, no se contabilizan los cuartos de uso común” (INDEC, 1992:22).

[6] Cabe aclarar que el hacinamiento en las provincias se estableció de acuerdo con la definición argentina, porque no se puede determinar en el censo la cantidad de dormitorios.

[7] Se considera analfabetas a las personas de quince años o más que en el momento del censo no tenían el segundo grado aprobado.

[8] Perceptores de ingreso son los ocupados, incluidos los jubilados o pensionados y rentistas.


Ponencia presentada en el Cuarto Encuentro Internacional Humboldt. Puerto Iguazú, Argentina. Setiembre de 2002.