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Asunto:NoticiasdelCeHu 41/02
Fecha:Martes, 29 de Enero, 2002  19:41:47 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

 

 

AMERICA LATINA: LOS SALDOS
DE LA REESTRUCTURACION NEOLIBERAL

Berenice P. Ramírez López (1)

INTRODUCCION:

El presente  artículo  se   sitúa  en la  discusión  de  las  consecuencias  de   la reestructuración capitalista que desde los años ochenta vienen   enfrentando  los países de América Latina. Un aspecto de ésta tiene que ver con las transformaciones radicales que se han dado en la forma de organizar y conducir la producción económica las que acompañadas de los cambios en las funciones del Estado, nos permite  identificar  la  instauración  de  un sistema de reproducción social  distinto  al que funcionó  en la región de los años cuarenta a los ochenta y que por sus contenidos y orientaciones se le identifica como un modelo neoliberal.

Un segundo elemento a desarrollar, se refiere a los efectos que dicho proceso ha tenido en la sociedad, en sus ingresos, ocupación y nivel de bienestar. En estos aspectos se observa y cuantifica una mayor polarización de la riqueza, mayor pobreza y desarticulación social. Riesgos y retos con los que las sociedades latinoamericanas llegarán al siglo XXI.

Para el desarrollo de estos elementos destacaremos tres aspectos que caracterizan el proceso de reestructuración. El primero se refiere al carácter de la inserción que América Latina está adoptando en el mercado mundial, el segundo se refiere a las dificultades de garantizar la reproduccion de la fuerza de trabajo via el salario, lo que explica el crecimiento del sector informal, el desempleo y la pobreza y el tercero se refiere a las nuevas funciones que va adoptando el Estado Latinoamericano.

EL CONTEXTO:

A la crisis del modelo económico y del tipo de Estado que se expresa para la mayoría de los países con la  crisis   financiera  de 1982,  le  siguieron políticas de ajuste y estabilización que agudizaron el estancamiento productivo  y precipitaron la   reestructuración capitalista. Dicho proceso se dió en un contexto mundial de cambios en el capitalismo como sistema. Tomando en cuenta que el objetivo primordial de   éste es el de  garantizar la  obtención del excedente económico,   las  dificultades  para lograr  una  rentabilidad   adecuada  en  un  escenario de competencia que resulte de una mayor productividad, va a determinar el establecimiento de procesos  productivos   sobre  nuevas bases  tecnológicas, nuevos pactos comerciales para el funcionamiento  del  mercado,  nuevas  formas  de  organizar   el  trabajo  y  nuevas alianzas políticas(2). Lo que ha dado por resultado una mayor globalización del mercado mundial.

El proyecto  económico   que  han seguido  la  mayoría  de  los países latinoamericanos desde mediados de los años ochenta, es también una propuesta de sociedad que conlleva supuestos políticos  e  ideológicos  que    se  sustentan   en  el  planteamiento  que   señala  que  para  el funcionamiento adecuado del capitalismo, es imprescindible la libre actuación de las fuerzas del   mercado.     Por  lo  que  la  apertura  de  los    mercados   nacionales,  los  procesos  de privatización, la  desregulación  económica  y  la  reforma   del  Estado, se transforman en los principios básicos para lograr insertarse en ésta dinámica de crecimiento.

En este escenario, la viabilidad económica de los países latinoamericanos, pareciera ser incierta. Principalmente porque la reactivación del crecimiento económico que se observa del año 90 a la fecha, al no lograr todavía superar los efectos del estancamiento productivo de los ochenta, muestra mayores heterogeneidades entre paises y entre los sectores y ramas productivas de estos paises. Son pocos los bienes que logran insertarse en la dinámica del mercado mundial y generalmente son los que han establecidos una mayor vinculación con el capital trasnacional y multinacional por la vía de las inversiones, de las alianzas estratégicas o de la compra de activos y acciones de parte de las empresasa extranjeras. Es asi que junto a éstas la quiebra de cientos de pequeñas y medianas empresas se generaliza. Por el lado de las condiciones materiales de vida, o lo que comunmente se identifica como bienestar, se observa un acentuado retroceso que se acompaña de inseguridad laboral, pauperización y crecimiento de la pobreza.

Si bien este proceso ha acentuado contradicciones estructurales cuyo origen deviene de tiempo atrás, el crecimiento del sector servicios, los desequilibrios productivos y la precariedad laboral, sugieren que las tendencias de crecimiento económico para la región, se perfilan por un crecimiento más desarticulado, impulsado por pocos sectores de punta que se relacionan con el sector exportador, con límites a la expansión de la relación salarial y con una inserción al mercado mundial, vía circuito comercial y financiero fortalecida mediante la apertura de los mercados nacionales y en donde la mayoría de los países de América Latina pretenden ser ubicados como espacios de inversión. En ese propósito y hasta la fecha, son pocos los países que han sido seleccionados (3), pero inmersos en la dinámica del capital financiero y especulativo no han logrado incentivar a la inversión productiva, por lo que se vislumbran mayores dificultades para acceder al desarrollo (4).

LOS EFECTOS:

Se convirtió en un lenguaje común identificar las consecuencias de la crisis y del estancamiento productivo como la imagen de la década perdida, en efecto la magnitud de la crisis y sus alcances ha sido tal que la década se ha quedado corta, ya que la reactivación económica que se observa en los noventa y que registra de 1990 a 1996 una tasa de crecimiento media anual del PIB del 3% no ha logrado resarcir el estancamiento productivo de los años ochenta. En 1996 el producto por habitante fue todavía 1% inferior al que la región alcanzó en 1980 (5).

Después de presentar tasas de crecimiento del PIB que alcanzaron como promedio anual en los años setenta el 5.8%, el declinamiento en los ochenta es evidente. Junto al decrecimiento de la producción y como un dato más que prueba la magnitud de la crisis, la inversión en relación al PIB pasó del 25% en el año 80, al 15.8% en el 90 y para 1994 se situaba en el 18.2%.

 

ALGUNOS INDICADORES DEL PANORAMA MACROECONOMICO
(TASAS ANUALES MEDIAS DE CRECIMIENTO)

INDIC/AÑOS

1970-80

1981-90

1991-96

1995

1996

PIB

5.8

1.0

3.1

0.3

3.4

PIB PER CAPITA

3.3

-1.1

1.5

-1.3

1.7

INVERSION

7.2

-3.0

7.2

 

 

EXPORTACIONES

4.6

5.0

6.2

10.7

9.9

IMPORTACIONES

8.2

-1.0

13.5

4.9

9.5

 

 

PORCENTAJES

INDIC/AÑOS

1980

1986

1990

1994

INVERSION

25.0

16.5

15.0

10.2

EXPORT-PIB

11.3

15.16

15.8

16.9

IMPORT-PIB

17.2

13.0

17.2

17.2

DEUDA-PIB

50.2

40.2

43.5

44.7

SERVICIO-EXPORT

43.2

33.5

21.3

16.2

FUENTE:  CEPAL, Balance Preliminar de la Economía de América Latina y el Caribe, varios años. BID. Progreso Económico, Social de América Latina. Varios años.

 

Por su parte, una de las pretensiones del actual modelo de crecimiento ha sido la de hacer depender las fuentes de financiamiento del dinamismo de las exportaciones y de la inversión extranjera, orientación que ha colocado al sector externo en el núcleo de la apertura y al sector exportador en el eje dinámico, pero a pesar de que las exportaciones han crecido de manera significativa, por la rapidez de la apertura, el deterioro de la planta productiva, la dependencia externa y la política económica seguida, las importaciones tienden a crecer con mayor dinamismo, dando por resultado el persistente déficit comercial tan caracteristico de la estructura económica latinoamericana.

El ajuste persiguió la superación de los saldos negativos de las cuentas externa y pública. Los instrumentos adoptados fueron modificar los precios relativos mediante el tipo de cambio(devaluaciónn), abrir los mercados e instrumentar procesos de privatización. En el corto plazo y con relación al saldo comercial, se desalentaron las importaciones y se incentivaron a las exportaciones. La caída de las importaciones fue drástica entre 1983 y 1987, lo que a su vez profundizo la recesión económica, aunque se logró el superavit comercial. Pero una vez que se inició la reactivación económica, el saldo negativo vuelve a aparecer. La política monetaria de incentivar mediante el tipo de cambio la competencia, la desarticulación de la producción nacional que no ha logrado estructurar cadenas productivas que beneficien y dinamicen al mercado interno, la ausencia de una política de inversión y de industrialización y los beneficios que se obtienen en el ámbito de la especulación financiera , han coadyubado a esta situación.

Imabere1.gif (15200 bytes)

La magnitud de la crisis y las caracteristicas de la reestructuración no se pueden comprender si no se observa la fragilidad financiera de los paises y su relación de subordinación con el exterior, la que se ha agudizado por el nivel de endeudamiento, por las caracteristicas de la negociación y aunque el monto del pago de intereses ha disminuido, si a ello se le suman las amortizaciones, estamos hablando de 70 000 millones de dólares(6)anuales que se transfieren al exterior. Esta histórica función de aportación de capital dinero a la economia internacional se acentua en el actual modelo de crecimiento. En la actualidad se transfiere el 5% del PIB, y al abrirse las fronteras nacionales y atraer cada vez mas a la inversión extranjera, la remesa de utilidades seguira sangrando los recursos de la región.

Imabere2.gif (20153 bytes)

Por lo que toca a la actividad sectorial, la agricultura con dificultades de crecimiento desde los años setenta, disminuyó su producción. La tasa de crecimiento medio anual pasó de 3.4% en 1970/1980 al 2.1% en 1980/1990 y a 1.8% en 1990/1993, 5.5% en 1994 y 2.9% en 1995. El sector más afectado ha sido sin duda la industria, cuya tasa de crecimiento medio anual pasó del 5.9% en 1970/ 1980 al 0.5% en 1980/1990, 5.7% en 1994 y -0.5% en 1995 (7).

Ello ha contribuido a cambios significativos en la estructura productiva de la región. La agricultura que llegó a participar con la generación de más del 20% del PIB en los años cuarenta, actualmente lo hace con un 14.8%. Participación que ha crecido desde 1980, principalmente porque muchas de las exportaciones que han dinamizado los países latinoamericanos a partir de sus procesos de apertura, siguen proviniendo del sector agropecuario y minero. Lo de mayor significación es el hecho de que cada vez es menor la participacion del sector industrial en la generación del PIB. La reestructuración manufacturera, las quiebras de múltiples pequeñas y medianas industrias, así como el establecimiento de alianzas estratégicas con empresas trasnacionales se ha manifestado en una crisis de la industria que se expresa en las tasas de crecimiento que señalamos y en que cada vez participe menos este sector en la composición del PIB. Por el contrario, la participación del sector servicios se incrementa.

COMPOSICIÓN SECTORIAL EN RELACIÓN CON EL PIB

INDIC/AÑOS

1980

1994

AGRICULTURA Y MINERIA

13.2

14.8

INDUSTRIA MANUFACTURERA

26.0

23.5

SERVICIOS

52.4

54.3

Fuente: CEPAL, Tendencias Económicas y Sociales en America Latina y el Caribe, 1996.

 

Las economías latinoamericanas se han convertido definitivamente en economías de servicios, tendencia que se ha fortalecido con la puesta en marcha del actual modelo de desarrollo. Si evaluamos las conformaciones estructurales de los países desarrollados observamos que esta es una característica del capitalismo posterior a los años setenta, pero su manifestación en estructuras poductivas tan desarticuladas como las latinoamericanas, profundiza los desequilibrios sectoriales, polariza la producción a niveles de sectores de enclave, las ramas destinada al mercado externo entran en los procesos de reestructuración, las destinadas al mercado interno se van situando en crisis casi permanentes y en este proceso la internacionalización del capital va destacando su participación en el sector servicios, aquí la modernización del sector financiero por ejemplo, va a ir contrastándose más con el industrial, principalmente por la ausencia de políticas industriales, cientificas y tecnológicas que asuman como propuesta la articulación del mercado interno con el externo a partir de incentivar la conformación de cadenas productivas.

En esta dirección cabe hacer mención de dos aspectos; el primero se refiere al comportamiento de la formación bruta de capital fijo el que tuvo una variación de -24.4 % de 1981 a 1990 (8), aunque empieza a recuperarse en los años noventa, del 90 al 95, su tasa de variación fue de 24.4%, manteniendose negativa en México, Honduras, Uruguay y Venezuela. El segundo, a la entrada masiva de capitales externos que se registra desde 1991. De 1991 a 1996 el ingreso neto acumulado de capitales es de 242.5 mil millones de dólares, de este monto el 54% son emisiones internacionales de bonos, el 25% es inversión productiva y el resto son acciones, papeles comerciales y certificados de déposito. El reto que se le presenta a los países que están captando esta inversión es canalizarla hacia la inversión productiva mediante el crecimiento de la formación bruta de capital, para evitar caer en crisis financieras como la acontecida en México en diciembre de 1994.

Al analizar los efectos de la crisis en la dinámica social, en su organización, ocupación y nivel de vida, advertimos las siguientes repercusiones como las mas determinantes.

- Una caída constante de los ingresos durante los años ochenta y en algunos países esta situación continúa durante los noventa. Ello es resultado del estancamiento productivo y de las políticas económicas adoptadas. En el primer caso, por la poca y desarticulada actividad del mercado interno cuyo reflejo se expresa también en el nuivel de empleo y en el segundo, como expresión de las políticas de ajuste; anclar el salario y liberalizar el precio de las demás mercancías, ha sido una medida recurrente para contener inflación y como posibilidad de competencia internacional.

 

AMÉRICA LATINA: EVOLUCIÓN DE LOS INGRESOS REALES MEDIOS Y SALARIOS MÍNIMOS URBANOS.

 

1980

1990

1996

Argentina IM

130.0

100

100.8

S.M.

464.9

100

352.0

Brasil I.M.

94.0

100

91.8

S.M.

138.4

100

113.9

Chile I.M.

95.4

100

123.9

S.M.

114.4

100

130.0

Colombia I.M.

85.0

100

105.5

S.M.

93.1

100

95.6

Costa Rica I.M.

115.8

100

111.4

S.M.

82.7

100

91.0

Guatemala I.M.

142.5

100

122.9

S.M.

207.5

100

50.7

México I.M.

128.3

100

111.5

S.M.

252.9

100

76.9

Nicaragua I.M.

477.6

100

133.4

Peru I.M.

309.3

100

116.7

S.M.

428.0

100

63.3

Venezuela I.M.

 

100

65.7

S.M.

209.1

100

113.3

Fuente: CEPAL. "Estudio Económico de América Latina y El Caribe", Santiago, 1995-1996.

IM= Salario Medio, S.M= Salario Mínimo.

 

 

- Una segunda repercusión es en el nivel de empleo. A diferencia de periodos anteriores, desde mediados de los años ochenta se observa un lento crecimiento en la creación de empleos, que por supuesto no corresponde con el crecimiento de la población económicamente activa.. Se considera que de 1980 a 1987 el empleo informal creció en un 56%, frente al generado por empresas grandes que sólo lo hizo en un 5.3 por ciento.De 1990 a 1994, la participación del empleo formal en el empleo no agrícola bajo de 47.9% a 44.3% a nivel regional (9). Durante este periodo el crecimiento del empleo asalariado fue de 0.9%. Se calcula que el crecimiento anual de la población en edad de trabajar es de 2.1%. En este escenario, la generación de empleo se concentra en el sector terciario, en las ramas de comercio y de servicios comunales. Por otra parte, se expande más rápidamente el trabajo por cuenta propia, que el trabajo asalariado. Según información de CEPAL, mientras el empleo asalariado creció en 12 países en 1995 en un 2%, el trabajo por cuenta propia lo hizo en 3% (10).

 

EMPLEO INDUSTRIAL
(Índices promedio 1990=100)

 

1980

1990

1995

Brasil

108.9

100

87.7

Colombia

111.6

100

98.2

México

105.7

100

79.5

Perú

122.9

100

75.4

Uruguay

94.5

100

54.8

Venezuela

91.8

100

79.4

Fuente:CEPAL(1996), op.cit.

 

DESEMPLEO URBANO ABIERTO

 

1980

1990

1995

América Latina

6.2

5.8

7.1

Argentina

2.6

7.5

17.5

Brasil

6.3

4.3

4.6

Chile

11.7

6.5

8.9

Colombia

10

10.5

8.9

Costa Rica

6

5.4

5.7

México

4.5

2.7

6.3

Perú

7.1

8.3

7.1

Venezuela

6.6

11

10.9

Fuente: en base a información de CEPAL, Estudio Económico
de América Latina, 1995-1996, Santiago, 1996.

 

El impacto en el nivel de vida de la población latinoamericana, ha significado el crecimiento de la población en estado de pobreza y de extrema pobreza. De 1980 a 1990, la magnitud de pobres creció del 41% al 46 % de la población, lo más significativo es que la pobreza rural aumento en el mismo periodo del 60 al 61%, mientras que la pobreza urbana, lo hizo del 30 al 39% (11).

 

La reestructuración que se lleva a cabo en la región en un contexto de globalización, ha profundizado las heterogeneidades entre países así como los contrastes y si históricamente ha sido díficil considerar al conjunto de estos países por su especificidad como una región es aún más cuando se tratan de analizar los efectos y los resultados de la política económica aplicada en los últimos años, no obstante, es a partir de características semejantes y de las tendencias que van mostrando que consideramos su inclusión en ella. Entre estas características destaca el hecho que en todos los países de América Latina se hizo presente la crisis del modelo de sustitución de importaciones y que frente a ello, el camino adoptado ha sido el de instaurar una economía que se rija por los principios de economías de mercado, abiertas y neoliberales. Otra característica es que en su relación de dependencia externa, han pretendido reinsertarse a la dinámica mundial a partir de ubicar las fuentes de financiamiento en el sector externo vía el crecimiento de las exportaciones y de abrir espacios de inversión para el capital trasnacional. No obstante, llama la atencion que a pesar de cumplir a cabalidad con la apertura de sus fronteras nacionales en materia comercial y financiera, su marginalidad en el contexto mundial se ha incrementado, ya que despues de participar con el 9% de las exportaciones mundiales en 1960, en 1994 solo lo hacen con el 3.6% (12). Es decir que pesar de los esfuerzos por participar en el mercado globalizado o en la economia mundo, la llamada interdependencia muestra su relatividad, ya que a pesar del discurso, las relaciones de dominación y de dependencia se han acentuado.

Llama la atención también que los procesos de apertura económica no correspondan con procesos de apertura política. A lo largo de los años ochenta ha sido demostrado que la instauración de la democracia requiere de recursos para distribuir y al ser estos escasos y cada vez mas concentrados, sus bases efectivas se debilitan. Por ejemplo, en el momento en el que los gobiernos civiles vuelven a asumir la conducción de los países del cono sur, se abren espacios para aplicar politicas menos rigurosas que las que determina el Fondo Monetario Internacional (13), sin embargo, frente a una escasa riqueza por repartir, la disputa económica y en medio de la efervencia politica y social va anulando las posibilidades de la aplicación de ajustes menos dolorosos. La inflación y la recesión vuelven a aparecer y el camino neoliberal a manifestarse como el único posible.

Después de varios años de transitar por esta vía, la polarización y la pobreza (14) es lo primero que aparece. Evidentemente que el saldo no es positivo, entonces ¿cuáles son los caminos posibles para América Latina ?

La relación entre Estado y Mercado ya se ha dado y queda demostrado que este asigna recursos profundizando desigualdades, que el Estado no solo se adelgaza y cambia funciones sino que cada vez es mas dificil que estructure un proyecto de nación, principalmente por la ausencia de renovación en la élite de poder y por la ausencia de prácticas democráticas.

Cabe preguntarse ¿ por qué la perspectiva neoliberal de la economía de mercado se ha constituido en la unica alternativa posible para las economias latinoamericanas?,.¿ esta realmente asentada en los límites estructurales, en el fracaso de los planteamientos estructuralistas y neoestructuralistas o en la realidad politica?

¿Es acaso este tipo de crecimiento capitalista, resultado de las tendencias que impone a nivel mundial, las dificultades para expandir el excedente económico y para situar en puntos controlables los desequilibrios de esta forma de producción lo que lleva a un capitalismo de lento crecimiento y cada vez mas inequitativo, que profundiza éstas contradicciones y características en países subdesarrollados?

Responder a estas inquietudes, amerita un análisis mas detallado de la dinámica del capitalismo mundial y de la interacción en este proceso de las economías de la región. Los países que mostraron situaciones de estanflacion mas acentuados durante los anos ochenta, (Brasil, Argentina, Perú ) fueron los que quisieron transitar hacia nuevas formas de convivencia política, y aquel que ha logrado éxito, como lo demuestra el caso chileno, además de realizarlo en un ambiente de fuerte deterioro social y mediante mecanismos autoritarios, lo ha logrado con mas pragmatismo que neoliberalismo(15). Estas evidencias nos conduce a reflexionar sobre las siguientes cuestiones:

1) Plantear como alternativa de crecimiento económico el insertarse al mercado mundial con algún grado de competitividad para resolver el problema de las divisas, resulta lógico y coherente. Sin embargo, al observar las limitaciones de la estructura productiva, la caída de la inversión y el comportamiento del sector externo en los últimos años, nos indica que las propuestas de liberalización de los mercados, se enfrenta a las siguientes tendencias.

- Los desequilibrios de la estructura productiva latinoamericana, tiene uno de sus orígenes en la forma de inserción al mercado mundial, donde el intercambio desigual ha sido el factor determinante. Señalar que ello se superaría con la exportación de bienes de mayor valor agregado, significa que en este momento la reestructuración y/o modernización productiva debiera estar terminada. Sin embargo, lo que puede observarse es que el superávit comercial logrado por la región de 1982 a 1989, fue posible debido a una caída de alrededor del 40% en las importaciones. A partir de los años noventa cuando se inicia un ciclo de reactivación económica, las exportaciones han seguido creciendo pero a un ritmo menor que las importaciones y solo cuando los países han tenido que entrar a un ajuste es que se deprime la demanda interna y las importaciones con ello, de esa forma se ha vuelto a obtener supéravit. Es decir, que por la ausencia de una política que fortaleza la inversión productiva interna, la reactivación que han expresado va determinando el fortalecimiento de economías importadoras, más que exportadoras.

Si se compara la relación entre estructura productiva y comportamiento del sector exportador y refiriéndonos exclusivamente a los casos de Chile, México y Brasil, se puede apreciar que la recesión económica ha afectado la producción de algunas ramas destinadas al mercado interno (textiles, vestuario, calzado y alimentos). Por otra parte, la apertura del mercado también ha afectado por su falta de competitividad a algunas otras, entre ellas a la producción electrónica y son pocas las industrias que se han adecuado a la apertura. Entre ellas las que se ligan con el sector trasnacional.

En el caso chileno, los sectores que se han beneficiado de la liberalización comercial son la producción de madera, papel, cobre, harina de pescado y frutas frescas. Su competitividad radica en las ventajas naturales y en el precio, pero al tener poco valor agregado no dejan de ser vulnerables.

Por lo que corresponde a México, los sectores dinámicos se encuentran en la producción y exportación de metalmecánicos, principalmente automóviles y autopartes, productos mineralmetalúrgicos y eléctricos los que en la actualidad cubren alrededor del 25% de las exportaciones . Entre las exportaciones tradicionales siguen el petróleo, tomate, camarón, vegetales y legumbres. Y el 43 % de las exportaciones le está correspondiendo a las que provienen de la maquila(16).

Brasil por su parte, funda su estructura exportadora en el material de transporte, producción siderúrgica y material eléctrico y mantiene importantes exportaciones de productos tradicionales entre ellos el café, azúcar, hierro y jugo de naranja(17).

Frente a este escenario podemos concluir que la estructura productiva al volcarse al mercado externo, ha agudizado sus contradicciones, aún y cuando las posibilidades de exportación o de inserción con competitividad son limitadas y están referidas a industrias-líderes ligadas al capital multinacional o siguen prevaleciendo bienes primarios, vulnerables a los precios internacionales.

Ante la imposibilidad de efectuar cambios productivos radicales y rápidos, debido a la restricción financiera y al atraso tecnológico, los pocos sectores empresariales latinoamericanos que se insertan a la producción para la exportación en sectores dinámicos, lo están haciendo en asociaciones con empresas que son líderes en este ramo a nivel internacional, o que definitivamente son parte de las empresas trasnacionales y sus ventas son producto del comercio intraindustrial. Establecen vínculos empresariales y comerciales que les permita volcarse a otros mercados o poder penetrar mejor el mercado local.. La restricción del mercado interno y la utilización de capacidad ociosa les ha permitido hasta el momento expandir esas ventas foráneas.

También se han inclinado con mayor determinación a insertarse en el circuito del capital comercial como intermediarios en el ámbito de la realización de mercancías o a partir de la compra y venta de servicios y servicios financieros. El peso que han ido adquiriendo la importación de bienes de consumo y bienes intermedios o la actividad de maquila, como consecuencia de la apertura de los mercados y el monto de ganancias de firmas comerciales, son un ejemplo.

América Latina a fines del siglo XX, continúa siendo fuente de acumulación para los países desarrollados, por la transferencia de capital interno que se realiza con el pago de la deuda externa, de las utilidades y remesas y en el mediano plazo con la incorporación de los fondos de pensión.. Trata de insertarse al circuito del capital productivo con pocas ventajas comparativas, mano de obra barata y sin una adecuada base tecnológica. Por ello, la modernización o reestructuración productiva, sólo podrá hacerse en ramas de producción que estén ligadas a industrias de punta, muchas de éstas de firmas trasnacionales y ello implica la reconcentración de empresarios grandes y el desplazamiento de empresarios pequeños.

Sin embargo, en la inserción actual de América Latina al mercado mundial, el capital financiero, despliega su mayor embate, llegando a hegemonizar el proceso. El despliegue de actividades financieras y de intermediación son un ejemplo. Aquí, la lucha por la redistribución de la masa de la ganancia son determinantes y los procesos de inflación y de hiperinflación han respondido a esta dinámica.

 

2) En este proceso de estancamiento económico, se profundiza un rasgo estructural de la economía latinoamericana, la imposibilidad de garantizar la reproducción de la fuerza de trabajo, vía el salario.

Llámese a éste, desempleo estructural, tasa natural de desempleo o ejército industrial de reserva, éste no es más un rasgo de la fase depresiva del ciclo económico ó un fenómeno coyuntural sino es una condición básica del capitalismo latinoamericano.

En esta dirección ¿podemos decir que el capitalismo ha fracasado en la región? o sólo se ha acentuado un rasgo del capitalismo histórico que como bien apuntaba Wallerstein "lo sorprendente no es que haya habido tanta proletarización sino tan poca"(18).

Junto al crecimiento del desempleo, persisten con mayor importancia el subempleo y el sector informal.

El crecimiento del sector informal obedece desde nuestro punto de vista, a la imposibilidad de garantizar la reproducción de la fuerza de trabajo vía la proletarización y su importancia radica en relacionar este sector con la reproducción y acumulación del capital en su conjunto.

El sector informal no es exclusivamente flujo monetario que se expresa en intercambio de productos, sino es también flujo de mercancías cuyo origen son las microempresas y unidades domésticas, en donde la relación entre el capital y el trabajo se diluye. Sin embargo, sin ser un proceso de proletarización dinamiza al mercado interno y opera como mecanismo de redistribución del ingreso.

Aparece con fuerza en el escenario latinoamericano por la caída de la inversión productiva, y resalta lo mercantil por el peso del capital comercial.

En este sentido, queremos dejar anotado que la importancia de introducir en el análisis de las sociedades latinoamericanas de hoy día al sector informal o economía subterránea, radica en el hecho de ubicar a éste como espacio económico y de interacción social. Por lo que resolver su condición de lo informal a lo formal no es el asunto principal, sino el identificar cómo este espacio esta contribuyendo a la reproducción del sistema capitalista, ya que dinamiza al mercado interno, deprimido por la recesión. Atomiza el estallido social, al permitir posibilidades de ingreso y por lo tanto de reproducción para las mayorías. Así mismo, su accionar ha contribuido a la complejización y heterogeneidad de los movimientos sociales. Son los movimientos populares, compuestos por diversos segmentos de la sociedad los que se activan en coyunturas específicas, generalmente por demandas inmediatas. Responden así, a las condiciones de crisis o al accionar de la política económica.

El crecimiento del sector informal, es un resultado de la readecuación económica y social, pero es expresión también de la bifurcación cada vez más acentuada entre concentración de la riqueza y ausencia casi absoluta de medios para reproducir la vida material, ya no se diga en condiciones sociales y culturales aceptables.

Frente al crecimiento continuo de los pobres, recordamos las épocas históricas en que se ha desarrollado el capitalismo, los signos de pobreza y de indigencia no son ajenos. La exclusión económica social y política, es una constante, pero llama la atención que en los albores del siglo XXI, cuando la modernización y la modernidad ha aprisionado el devenir de la humanidad, cuando se han establecido códigos de derechos humanos y legalidad para una mejor vonvivencia civilitoria, la instrumentación de las políticas neoliberales hayan agudizado las condiciones de subdesarrollo, dependencia y pobreza. Ello nos conducce nuevamente a plantear ¿realmente no hay otra alternativa?No es posible potenciar a las sociedades latinoamericanas sin costos sociales tan altos.?

 

3.) Una de las orientaciones básicas del neoliberalismo se encuentra en la instrumentación de los procesos de privatización y en la desregulación de la economía, situaciones que determinan cambios en las funciones y forma del Estado Latinoamericano.

Cabe recordar, que el Estado es la instancia desde la cual se establecen las articulaciones básicas de la relación Sociedad, Estado, Economía.

En América Latina el Estado se ha caracterizado por su papel interventor y conductor del proceso económico y social, además del político. El Estado liberal del siglo pasado, el Estado oligárquico de las primeras décadas del siglo XX y aquel de rasgos populistas, incidieron directamente como factor de impulso del capitalismo. Desarrollaron procesos jurídicos y legales para reglamentar la relación capital/trabajo, intervinieron en la creación de infraestructura para comunicar y ampliar el mercado interno, e intervinieron activamente en el tipo de capitalismo que se definió en nuestros países.

Sin embargo en el proceso de privatización que vive América Latina se ha confinado a espacios definidos.

- El estado sigue siendo intervencionista, más no conductor del proceso económico ya que interviene regulando el mercado, vía pactos sociales y recuperando su espacio estrictamente político.

- Las funciones del Estado cambian. No asume la producción de infraestructura y desconoce sus obligaciones de proveedor de seguridad social. Recupera sus principios liberales y sitúa la atención de los derechos sociales y humanos desde un punto de vista puramente asistencial.

- Al perder fuerza en la conducción económica y en la política macro social pareciera que por ello no tiene asideros reales la modernización ya que el comportamiento del mercado por sí solo, no puede comandar un proyecto económico de carácter nacional que implica planeación y el consenso de fuerzas políticas que han definido metas comunes.

Al preguntarnos acerca del predominio del paradigma neoliberal consideramos que pudiera ser explicado por la amplia y total coincidencia de los ciudadanos latinoamericanos en la necesidad del cambio social. La aceptación de acceder a la modernidad (19) y la ausencia de alternativas que busquen cambios estructurales conduce a apoyar proyectos de reestructuración capitalista y de construcción democrática. Ante ello se impone como primer objetivo a resolver, la instauración de la democracia como régimen político.

El problema principal es que y como bien los define Boaventura de Sousa Santos "el proyecto de modernidad es caracterizado en su matriz por un equilibrio entre regulación y emancipación"(20). Si el mercado, el Estado y la comunidad constituyen los principios de regulación, al prevalecer un desarrollo hipertrofiado del principio de mercado en detrimento del Estado y ambos en detrimento de la comunidad, los resultado son desequilibrios sociales, falta de democracia y asuntos de ingobernabilidad etc.

Entonces, si la discusión es acceder a la construcción democrática como sistema y no sólo como régimen, a la incorporación del ciudadano y de la comunidad a ese sistema democrático, ¿por qué esta prevaleciendo en la perspectiva analítica de la construcción democrática los problemas de gobernabilidad ?.

La ingobernabilidad o falta de gobernabilidad ha sido identificada como ideología de la crisis a partir del difundido informe de la trilateral (21)Ingobernabilidad como falta de confianza hacia las instituciones y como excesos del intervencionismo del Estado que pudieran ser resueltos con la restauración de los mecanismos de competencia.

Si aceptamos esta definición y a su vez la empatamos con los fundamentos del neoliberalismo, podríamos cuestionar por qué si los valores que pretendidamente prevalecen en esta propuesta de sociedad son los de la competencia y la libre actuación del mercado, cómo es que a partir de la puesta en marcha del neoliberalismo en América Latina, se registran más casos de ingobernabilidad.

Por otra parte, si asumimos a la gobernabilidad en su sentido sociológico y político(22) y lo asociamos con la capacidad del Estado para dar respuesta a las demandas de sus representados, y en donde puede mostrar carencias no sólo materiales sino principalmente en la generación de acuerdos políticos, el concepto nuevamente ubica como principal actor de la ingobernabilidad al Estado pero en cuanto a su eficiencia política, su capacidad y su proyecto de sociedad. Ello, nos conduce a reflexionar acerca de la conformación del poder y cómo se expresa desde el Estado y también cómo se estructura, participa y representa la sociedad civil. Con ello, la más clara conceptualización de ingobernabilidad se puede expresar como falta de democracia. Y no solamente de un régimen democrático que nos conduzca hacia reformas institucionales y de instituciones, sino de un sistema democrático que de cuenta de representación, inclusión y legitimación.

Si asociamos neoliberalismo con gobernabilidad, se podría asumir en base a sus postulados ideológicos que son dos pares de un proceso que tendrían que reforzarse, sin embargo, encontramos que en América Latina el proyecto neoliberal ha dado por resultado mayores expresiones de ingobernabilidad.

La competitividad en el mercado no tiene correspondencia con la competitividad política, por el contrario, las acciones privatizadoras, de apertura y de reformas en las funciones del Estado están impregnadas de fuerte tinte autoritario, lo que demuestra las características de los sistemas de dominación.

Ante esta situación, la primera contradicción que salta a la vista es que los fundamentos neoclásicos del modelo neoliberal no se aplican en política. Porque ni la libertad de mercado ni la no intervención del Estado están funcionando. El mercado asigna recursos, pero con la ayuda del Estado promueve la concentración de la riqueza y la inequidad al favorecer a los grupos o élites más dinámicos de las sociedades latinoamericanas y que son representadas por los que tienen mejores y mayores vínculos y negocios con el capital financiero internacional y con las empresas trasnacionales.

Una segunda contradicción es intrínseca al sistema capitalista porque la libertad de mercado se da en un contexto de falta de empleo, de límites a la proletarización y por lo tanto como expresión de exclusión económica para una parte cada vez más importante de la población. Si la propiedad, la participación en el empleo, en un partido político, en un gremio o sindicato, en una corporación da sentido de pertenencia y calificación jurídica y política de ciudadano, ¿ acaso alcanzan esta calificación los marginados y los pobres?.

Este aspecto es el que explica en parte el que en las distintas expresiones de ingobernabilidad de la sociedad civil latinoamericana, los protagonistas sean actores con cierto grado de incorporación al sistema; partidos políticos, agrupaciones empresariales, corporaciones, sindicatos, gremios, etc. Los marginados, los no organizados, no participan en las expresiones de ingobernabilidad y si lo hacen, aún con violencia, son acciones coyunturales y sin proyección futura. No obstante, es importante enfatizar que los pobres y los marginados no deben quedar aislados y/o ajenos en la lucha democrática. De sus prácticas sociales depende su constitución como ciudadanos. La única forma de superar la marginalidad y si ésta es estructuralmente negada por las características misma del sistema capitalista y su imposibilidad de generar trabajo asalariado, es con la reconstrucción de las acciones comunitarias, de la cultura, de la prácticas jurídicas, económicas, y políticas, incorporadas a un sistema social de prácticas democráticas.

En sociedades tan heterogéneas en lo económico, social, étnico y lingüístico, la construcción de un sistema democrático parece de difícil gestación. Se requiere no solamente discutir nuevas relaciones entre el Estado y el Mercado sino una clara delimitación entre estas dos relaciones y la sociedad en su conjunto. Que los marginados que ni siquiera son considerados sociedad civil, tengan espacios de representación en calidad de ciudadanos, no solo en el ejercicio de su voto sino en cualquier práctica social que tenga que ver con el funcionamiento de un conglomerado tan restringido como es la familia, la calle, el vecindario y la comunidad, o tan grande como lo es la nación.

Mientras no se abran espacios de representación o de inclusión ciudadana, pareciera ser que la marginalidad dificulta la construcción de sujetos y de actores sociales, dejando el camino abierto a las democracias delegativas (23).

Otra contradicción que se agudiza en un proyecto neoliberal y que se refiere a las relaciones entre Estado y Mercado, tiene que ver con las lógicas de articulación que cada una de estas instancias tiene. Si se asocia una lógica exclusivamente mercantil en las actividades del Estado, las posibilidades de identificar aspectos de identidad y de emancipación (24) son casi imposibles. La falta de un proyecto de sociedad democrática, en el contexto de liberalización económica y globalización, impide la formulación de un proyecto de nación.

 

A MANERA DE CONCLUSIÓN

En este artículo nos hemos referido a aspectos puntuales que forman parte de algunos de los condicionantes de la dinámica de las sociedades latinoamericanas.

Frente a estas tendencias, advertimos que:

- Los límites principales del proceso de reestructuración de América Latina, se encuentran en la estructura productiva que ha profundizado su deterioro y desarticulación. Este proceso esta acotado por la recomposición del mercado mundial, ya que la competencia por espacios económicos de producción y de realización es más intensa, en un marco de lento crecimiento de las economías desarrolladas y de lento crecimiento del mercado mundial.

- Otro aspecto que resalta la actual situación latinoamericana, es la aparente preeminencia de lo mercantil y financiero. Efectivamente, los empresarios latinoamericanos están actuando solo para el corto plazo, para la ganancia inmediata por lo que se insertan con mayor determinación al circuito del capital comercial y financiero, están cumpliendo objetivos capitalistas en relación a la circulación y realización de mercancías, pero han acentuado los desequilibrios productivos y sectoriales de las economías latinoamericanas.

- En este escenario y frente a un mercado interno deprimido, surge con fuerza el sector informal. Al conjugarse en este, la producción y el intercambio de productos, ha permitido resolver por el momento, la reproducción del grueso de la población y contener el estallido social.

Sin embargo, el crecimiento del sector informal, ha agudizado los problemas que se generaron desde los años cincuenta y que se denominó proceso de descampesinización, con ello el número de pobres urbanos en América Latina suma los 280 millones de personas.

Ante esta situación, El neoliberalismo ha demostrado que puede realizar modernizaciones fragmentadas, pero que puede poner en peligro la gobernabilidad por sus efectos excluyentes.

Este peligro se agudiza, si el proyecto es sostenido por un régimen autoritario. Ello demuestra que la democracia no sólo es necesaria para ejercer gobernabilidad, sino también para la puesta en marcha de una estrategia de crecimiento que se sostiene en planteamientos teóricos y filosóficos que defienden la libertad de mercado.

Por otra parte, la democracia requiere de una base material que le permita repartir beneficios y solucionar problemas inmediatos en cuanto a nivel de vida. Para ello la sólo actuación del mercado no basta. Se requiere de una clara participación del Estado, de una clara estructuración de proyecto nacional y de defensa soberana.

Queda también demostrado que la democratización de los regimenes es necesaria, pero como parte de un proceso más amplio que tiene que ver con la democratización de los sistemas políticos latinoamericanos. Este proceso es de largo plazo, requiere de la formulación de un agenda que involucre a todos los ciudadanos, de la estructuración de nuevas instancias organizativas, de la práctica democrática partidiaria, de organizaciones de nuevo tipo, de nuevos líderes, de la aceptación de la pluralidad. De la construcción de una agenda democrática que incluya la incorporación de temas cotidianos, de alcances para la comunidad, para la ciudad, para la nación, para la región latinoamericana. Se requiere detectar y desestructurar los elementos autoritarios que forman parte de la cultura política y refuncionarlos para dar cuenta de un cambio estructural de las sociedades latinoamericanas.

Asimismo con esto queda establecido, que a pesar de la globalización, la actuación del Estado es fundamental, máxime cuando lo prioritario es la construcción de un proyecto nacional, que incorpore con calidad de ciudadanos a todos sus habitantes.

En ese proyecto nacional, las tareas inmediatas debieran ser: incentivar la inversión productiva, atender al mercado interno manteniendo las relaciones con el exterior, resolver la crisis alimentaria, crear empleos, que el Estado garantice educación, seguridad social y capacitación, incorporar otras formas de producción y de organización de la sociedad, que permita visualizar la relación campo-ciudad en una relación más amplia y completa y no exclusivamente en el binomio agricultura e industria. Así como es necesario readecuar el desarrollo tecnológico y la producción en función del desarrollo.

 

NOTAS:

1) Investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

2) Nos referimos al desarrollo de la microelectrónica, la biotecnología y las telecomunicaciones, a la redefinición del mercado mundial a partir de la internacionalización de la producción, el capital y el comercio, a la aparición de bloques económicos como la Unión Europea, la Cuenca del Pacífico, el Mercado Común de América del Norte (E. U., Canadá y México). A las nuevas relaciones políticas establecidas entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, a la unificación de las Alemanias y a la relación que se está estableciendo entre Europa Oriental y Europa Occidental. A las nuevas relaciones laborales que se estructuran bajo la denominación de flexibilidad laboral.

3) Del total de inversión extranjera que ha entrado a los países latinoamericanos, el 40% se ha ubicado en México, el 27% en Argentina, el 25% en Brasil y el resto en Colombia, Venezuela y Chile

4) Asociamos crecimiento económico con los cambios dados en los parámetros macroeconómicos que permitan generar mayor capacidad para producir capital. Por el contrario, identificamos desarrollo, con el proceso permanente y acumulativo de cambio y transformación de la estructura económica y de la sociedad en su conjunto. Ello debiera expresarse en mayor bienestar material, mejores condiciones de vida y de participación social y política.

5) La tasa de crecimiento media anual del PIB entre 1981 y 1990 fue de 1.1%, de 1991 a 1996 de 3.1. El PIB per capita para ambos periodos fue de -0.9% y de 1.1. Para 1996, la tasa de desempleo como promedio regional fue de 7.7%, pero países como Argentina, Uruguay, Venezuela, Colombia, Panamá presentan desempleo entre el 11 y 18% de su Población económicamente activa. CEPAL, Balance Preliminar de la Economía de América Latina y el Caribe, Naciones Unidas, Santiago de Chile, diciembre de 1996.

6) En el año de 1995, la región pago como servicio de la deuda externa total, 71000 millones de dólares. BID Progreso económico y social de América Latina, Washington. D.C, 1996.

7) CEPAL, Estudio Económico de América Latina, Santiago, varios años.

8) Cepal. Estudio Económico de América Latina, Santiago, ONU, 1995-1996, pag. 73

9) Veáse OIT Panorama Laboral, Lima, 1995, No 2.

10) Op.Cit, CEPAL

11) CEPAL, Panorama Social de América Latina, Santiago, 1994.

12) OECD Worl Economic Outlook, mayo de 1995.

13) Nos referimos a los planes antinflacionarios heterodoxos que se pusieron en marcha a mediados de los años ochenta en Brasil, Argentina, Perú, véase Ocampo José Antonio "Una evaluación comparativa de cuatro planes antinflacionarios" recientes en Planes antinflacionarios recientes en América Latina, El Trimestre Económico, Vol.LIV, México, Sep, 1987, Número especial. El Trimestre Económico

14) La relación de pobreza y de extrema pobreza ha crecido en la última década. En 1980 el porcentaje de pobres era de 41, en 1986 de 43 y en 1990 de 46, CEPAL, Cambios en la magnitud de la pobreza.

15) Ramírez Berenice, Arancibia Juan "Chile: entre la ortodoxia y el pragmatismo" en Modelos de Crecimiento Económico en Tiempos de Globalización, México, PEDEI, Juan Pablos, Red Nacional de Investigadores sobre la Cuenca del Pácifico, 1995.

16) Cervantes González Jesús "Cambio estructural en el sector externo de la economía mexicana" en Comercio Exterior, vol. 46, No. 3, marzo de 1996, pp. 175-193 y Ramírez Berenice "Apertura Comercial y Transformación productiva" en América Latina en los Ochentas: Reestructuración y Perspectivas, México, IIEc, 1994, pp-109-165

17) Op. cit., Ramírez.

18) Op. cit., Wallerstein, p. 12.

19) Coincidimos con la definición que Berman Marshall realiza en torno a la modernidad "proceso que sienta sus fundamentos éticos y filosóficos en el dejar de lado el oscurantismo, lo trasnatural y también lo religioso, por el predominio de la libertad individual, la igualdad, los retos continuos de la sociedad capitalista, el consumo, las tecnologías y el desarrollo de la cultura. Berman Marshall, Todo lo sólido se desvanece en el aire, México, Siglo XXI, sexta edición, 1992, p. 386.

20) Boaventura de Sousa Santos "Subjetividad, Ciudadanía y Emancipación" en El Otro Derecho, 1994, p. 10.

21) Crozier Michael, et al "La gobernabilidad de la democracia" en Estados Unidos. Cuadernos Semestrales No. 2-3, México, CIDE, 1977-78, pp. 377-397.

22) Véase Offe Claus "Ingobernabilidad. Sobre el renacimiento de teorías conservadoras de la crisis" en Partidos Políticos y Nuevos Movimientos Sociales, Madrid, Ed. Sistema, 1988.Ducatenzeiler Graciela y Philip Oxhorn "Democracia, autoritarismo y el problema de la gobernabilidad en América Latina" en Desarrollo Económica No. 133, abril-junio, 1994, pp. 31-54. Franco Rolando "Sistema electorales y gobernabilidad" en Transiciones a la Democracia en Europa y América Latina, México, José A. Porrúa-Unam-Flacso, 1991, pp. 171-173.

23) O'Donell Guillermo "¿Democracia delegativa? en Cuadernos del CLAEH, Montevideo, 1992.

24) Lechner Norbet "Los patios interiores de la democracia" México, F.C.E, 1990, pp. 111. alcanzado en el año 2000 si entre 1985 y el 2000 la economía crece a una tasa del 3.5% anual.

 

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