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Asunto:NoticiasdelCeHu 910/04 - ' La subjetividad de ciertos conceptos ' ( De Henrique Meirelles )
Fecha:Miercoles, 9 de Junio, 2004  13:24:13 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 910/04  
 
' La subjetividad de ciertos conceptos '
 
 

La nueva propuesta: entrevista con el presidente del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles
"Brasil tiene una estrategia distinta de la argentina y honrará su deuda"

Dijo que su gobierno se limita a "hinchar" por el país para que la reestructuración termine bien

Opinó que pedirles comprensión a los acreedores no es una estrategia exitosa y que la deuda brasileña es altamente gerenciable
Descartó una moneda común del Mercosur

 

SAN PABLO.- "Brasil tiene una estrategia diferente de la de la Argentina y va a honrar su deuda", afirmó ayer el presidente del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles.

En la primera entrevista exclusiva que concede a un medio argentino, el funcionario también afirmó que su país "hincha para que la negociación de la Argentina con los acreedores termine bien". Sin embargo, descartó con contundencia la posibilidad de pedirles públicamente a los acreedores privados un poco de comprensión con la situación argentina. "Pedirles comprensión a los acreedores no es una estrategia exitosa", rebatió, con la experiencia de haber sido él mismo banquero, emisor y acreedor de títulos públicos durante buena parte de sus treinta años de trabajo.

Durante la hora de conversación que mantuvo con este medio en la sede paulista del Banco Central, el ex presidente mundial del BankBoston insistió en diferenciar a Brasil de la Argentina, estrategia que es reforzada por el área económica del gobierno, con amplia supremacía sobre el sector tradicional del Partido de los Trabajadores, el otro factor de poder en que se divide actualmente el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

Meirelles aseveró que Brasil tiene hoy bases sólidas y que la deuda pública es altamente gerenciable. Eso sí: si quedaba alguna duda sobre las intenciones oficiales de mantener firme el rumbo de una política económica considerada ortodoxa hasta por el propio mercado financiero, afirmó: "Este ajuste fiscal va a tener que durar diez años".

El número uno del Central brasileño también rechazó de plano la posibilidad de una moneda común en el Mercosur en el corto y en el mediano plazo. La idea había sido impulsada por el gobierno argentino el año pasado, apoyada por funcionarios cercanos a Lula da Silva, pero fue finalmente vetada por el equipo económico brasileño. "Tenemos un largo camino antes de la moneda común. Países que, como Brasil, tienen metas de inflación, no pueden tener también metas de cambio, porque a veces pueden ser inconsistentes", aseveró.

Al ser informado sobre la preocupación sobre la pérdida de valor del real, que las últimas semanas les quitó competitividad a los productos argentinos en Brasil y aumentó la de los brasileños en la Argentina -algo que no sería reprochable si ambos países no formaran parte de una unión aduanera-, Meirelles dijo que no puede hacer nada: "La tasa de cambio no se puede prever".

-La Argentina comenzó la negociación con sus acreedores privados. ¿Brasil puede hacer alguna gestión de apoyo?

-Brasil es solidario con la Argentina, pero no nos compete opinar sobre las estrategias del país. Nos limitamos a hinchar por la Argentina para que todo termine bien.

-¿Cree que los bonistas deberían aceptar la propuesta argentina?

-No podemos recomendarles nada a los acreedores. Apenas hinchamos para que la Argentina concluya con éxito su negociación. Los pedidos de comprensión a los acreedores gene-ralmente no son exitosos. (Risas.)

-Considerando las preocupaciones de los economistas sobre la deuda brasileña, ¿Brasil no puede llegar a necesitar algún tipo de comprensión así en el futuro?

-No: Brasil va a honrar la deuda; eso ya fue garantizado por Lula. Tenemos un camino diferente porque las circunstancias son diferentes. La estrategia es otra: es tener un superávit primario, políticas monetarias que llevan la inflación rumbo a un esquema de metas y un aumento del saldo comercial y del crecimiento sostenido. Todo eso va a hacer que la deuda vaya volviéndose decreciente.

-En las últimas semanas, la pérdida de valor del real (que ayer se cotizó a 3,11 por dólar) viene afectando la competitividad de los productos argentinos en Brasil. ¿Analizan la posibilidad de acordar algún tipo de banda o tomar alguna medida?

-En una cena reciente de presidentes de bancos centrales, uno de ellos le preguntó a los demás cuál es la finalidad de la tasa de cambio. Cada uno dio su opinión. Al final, la conclusión fue que el objetivo de la tasa de cambio es enseñarle a los banqueros centrales y a los economistas la sabiduría de la humildad (risas). Es decir, la tasa de cambio no es algo que se pueda prever. Brasil tiene un sistema de metas de inflación y no de metas de cambio.

-Entonces la moneda común del Mercosur está más descartada todavía...

-La experiencia muestra que la convergencia hacia una moneda común tiene que ser perseguida por medio de una convergencia macroeconómica: los países tienen que estar estabilizados, tener una política de endeudamiento público común, una política fiscal común y una política de normas de inversión común. En resumen, una moneda única es resultado de una convergencia muy prolongada. Creemos que tratar de llegar al fin antes de hacer las etapas anteriores no tiene sentido.

 Luis Esnal
Corresponsal en Brasil


"Preocúpense por sus problemas"

Rescató los cimientos sólidos de su país

Sugirió que la Argentina no se desvele por los problemas de Brasil, sino que mire fronteras adentro l Prevé un crecimiento del 3,5% para este año

SAN PABLO (De nuestro corresponsal).- El presidente del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles, eligió una respuesta dura y directa a las preocupaciones argentinas sobre Brasil: "Les sugiero que no se preocupen por Brasil; preocúpense por sus problemas. Brasil está con sus cimientos sólidos".

Mirando inmediatamente a sus asesores para saber si quizá no se había excedido en la contundencia del mensaje, Meirelles se explayó. "Teníamos el 40% de nuestra deuda pública indexada por el dólar. En un año y medio alteramos el perfil y hoy apenas el 17% está atada a las fluctuaciones del dólar. Las exportaciones están creciendo y la deuda brasileña está en un nivel completamente aceptable, en 57% o 58% del PBI. Ese es un nivel altamente gerenciable."

-El problema parece ser que Brasil no crece, o crece poco para un país emergente.

-Brasil no crece poco. Brasil creció 6,06% en el primer trimestre de 2004, si anualizamos la tasa. Es una tasa muy alta para un país cuya capacidad ociosa está baja. Si no queremos anualizar el dato, podemos decir que crecimos el 1,6% en el primer trimestre del año en relación con el último trimestre del año pasado. La previsión para este año es del 3,5%, que es un crecimiento compatible con una trayectoria de recuperación.

Brasil no es un país que haya tenido una recesión muy fuerte y posee una alta capacidad ociosa. Es una nación que está en el pico histórico de producción industrial. El crecimiento de los Estados Unidos en el primer trimestre, anualizado, fue del 4,4 por ciento, menos que el nuestro.

-La diferencia es que Brasil tiene una enorme deuda social, con más de 50 millones de personas, la tercera parte de su población, por debajo de la línea de pobreza. ¿Por qué no crece más?

-Porque crecimiento no es sólo deseo, sino que depende de los fundamentos de la economía. Brasil está resolviendo sus problemas históricos, está creciendo y teniendo por primera vez al mismo tiempo un superávit comercial y un superávit en su cuenta corriente.

En el pasado, siempre que Brasil crecía, el país tenía déficit en la cuenta corriente (por aumento de las importaciones, los gastos en el exterior, etc.), y por lo tanto estaba sujeto a la volatilidad de los mercados. Ahora estamos generando un crecimiento sostenible, y eso es lo que va pagar a largo plazo la deuda social.

-¿Cómo explica las turbulencias en el mercado financiero brasileño las últimas semanas y la recalificación hacia abajo de la deuda del país?

-El mercado internacional está menos líquido, lo que trajo una volatilidad para todos los emergentes, incluso para Brasil, y para el precio de los bonos de los emergentes. Es un período de volatilidad, un período de reposicionamiento de los inversores, pero es algo que está dentro de lo previsible. Durante los próximos años nuestra política fiscal será sostenida por un superávit primario igual al actual, del 4,25 por ciento del PBI al año. Brasil tiene que mantener esta política fiscal por diez años. Lo dijo el ministro (de Hacienda) Antonio Palocci y concuerdo con eso.

 


Del BankBoston al Banco Central

Lo nombró Lula; el Partido de los Trabajadores no lo quiere

SAN PABLO (De nuestro corresponsal).- Henrique Meirelles tenía 30 años cuando llamó la atención de la casa central del BankBoston: en poco tiempo había logrado multiplicar por cuarenta y cinco la ganancia de la sucursal del banco que gerenciaba en Río de Janeiro.

Tres años atrás, a los 57 años, cuando dejó la presidencia mundial del BankBoston para ingresar en la política brasileña, ganaba un millón y medio de dólares por año y tenía como rutina conversar con los ministros de Economía del mundo e intercambiar ideas con Alan Greenspan, el "todopoderoso" número uno de la Reserva Federal.

Dejó el séptimo mayor banco mundial con activos por 220.000 millones de dólares, trece veces las reservas argentinas. Al nombrar a un banquero privado para conducir el Banco Central, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva sabía que estaba quebrando un tabú básico de la izquierda. Más aún para el Partido de los Trabajadores, que había calificado la nominación de otro hombre del mundo financiero, el predecesor Arminio Fraga, como "poner a un zorro a cuidar un gallinero".

Importan los resultados

Hoy, Meirelles, quince meses después de su nominación, continúa bajo fuego cruzado. El vicepresidente José Alencar le reclama casi todas las semanas que baje la tasa de interés (la Selic, que está en 16% anual). El aliado Partido Liberal dice que Meirelles está "boicoteando el país". Y el PT, salvo excepciones, mantiene sobre él la misma opinión que tenía sobre Fraga.

"El debate forma parte de la democracia, es saludable, pero lo que importa son los resultados: la economía está creciendo, tenemos superávit comercial, superávit en la balanza de pagos y un mejor perfil de la deuda", se defiende. "Tener popularidad no es lo que me interesa en esta función."

Cuando se le pregunta si no es pesado tener que destinar el 9,4% del PBI a pagar intereses de la deuda, responde con cierta displicencia: "Pesada, liviana, son conceptos subjetivos. La deuda es lo que es y hay que pagarla".

Cuando en 2002 decidió que quería dedicarse a la política en Brasil, primero pidió licencia en el banco, cerró su departamento de 400 metros cuadrados en la Quinta Avenida, de Manhattan, y aterrizó en Brasilia para financiar la campaña con sus propios fondos. Siempre destacó que una victoria de Lula no sería ningún problema para Brasil.


Fuente: diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 9 de junio de 2004.