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Asunto:NoticiasdelCeHu 897/04 - COLOMBIA-BRASIL: LA ENCRUCIJADA REGIONAL
Fecha:Lunes, 7 de Junio, 2004  17:19:29 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 897/04
 

COLOMBIA-BRASIL: LA ENCRUCIJADA REGIONAL

 

Silvia Quintanar

María Luján Brito

Marcelo Alejandro Cordiviola

 

 

 

ABSTRACT

 

Este trabajo se propone analizar desde una nueva óptica el conflicto colombiano, abordando la problemática a partir del divorcio entre el Estado y la Nación, es decir, entre sus gobernantes y la sociedad, coadyuvado por la participación activa de los grupos insurgentes, que debilitan al Estado, generando violencia e incertidumbre, dentro y fuera de sus fronteras.

A esto se suma, como factor colapsante, la actuación del narcotráfico, que ha logrado generar alianzas como una forma de “legitimar” su presencia en el territorio colombiano.

Sobre la teoría que esta situación en conjunto ha generado, un pacto tácito entre sus principales actores, pacto en el cual se entiende que cada uno tiene un área de injerencia, la posibilidad de enfrentamiento es muy reducida, ya que significaría el suicidio de ambas partes.

Esta situación no solo es perjudicial dentro de sus fronteras, sino que implica la posibilidad de un desequilibrio regional, que contrasta con la posición asumida por los países sudamericanos, es decir, la no intervención, tomando como ejemplo a Brasil, considerando a este como potencia regional y referente sudamericano; también como un país perjudicado directamente por su cercanía, en otras palabras lo que le significa compartir sus fronteras con Colombia.

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN: EL DIVORCIO DEL ESTADO-NACIÓN

 

"Colombia se encuentra en el umbral del siglo XXI, orgullosa pero amenazada, frente al reto histórico de establecer y consolidar una sociedad dentro de la cual el Estado pueda ejercer su verdadera autoridad y cumplir sus obligaciones fundamentales,(...), Colombia enfrenta el reto de la consolidación de las responsabilidades centrales del Estado. Debe recuperar la confianza entre sus ciudadanos, y dentro de este proceso, las normas básicas de convivencia social.

Es compromiso del gobierno recuperar las responsabilidades centrales del Estado: la promoción de la democracia, la generación de las condiciones de empleo, el respeto por los derechos humanos y dignidad humana, y la conservación del orden público.

Las debilidades de un Estado que todavía se encuentra involucrado en un proceso de consolidación han sido agravadas por las fuerzas desestabilizadoras del narcotráfico. Las reformas progresistas de principios de los noventa abrieron las puertas a una época de mejores oportunidades para los colombianos, pero fueron distorsionados y compenetradas por influencias corruptoras en círculos tanto económicos como políticos; fomentando la violencia y la corrupción. Recientemente, la relación financiera entre los varios grupos armados y los narcotraficantes ha logrado intensificar el conflicto armado, y ha limitado la capacidad del estado para cumplir con sus responsabilidades más importantes..."[1]

Este párrafo es parte del Plan Colombia, donde su gobierno reconoce su incapacidad de acción. Colombia ha atravesado a lo largo de su historia una larga serie de conflictos declarados o sin declarar; es sinónimo de violencia, narcotráfico, ultraje a los derechos humanos, desplazamiento de maza poblacionales, de exiliados, de zona controladas por poderes alternativos al propio Estado, Colombia es sinónimo de caos institucional, es un Estado que se encuentra en el punto más álgido de su historia. La multiplicidad de actores fuertes dentro de este escenario, y su pugna por hacerse del poder, han logrado debilitar al Estado, entendido esté, como el poder supremo o soberano dentro de sus fronteras, es decir, "... el estado proporciona la continuidad legal de la sociedad nacional. De este modo faculta a los individuos para sentir a la nación como un continuum en el tiempo y el espacio, como una personalidad en cuyo nombre los hombres actúan, que reclama y otorga servicios y dispensa beneficios...[2]

El Estado se encuentra divorciado de su Nación, hoy el Estado-Nación ha sufrido un quiebre, en el cual la sociedad no se siente identificada con sus gobernantes, quienes no pueden asegurarles sus derechos, ni puede cumplir con sus obligaciones. Esta situación conllevo más que nunca a que las fuerzas insurgentes, hallan ganado un espacio y un poder preponderantes dentro y fuera de las fronteras colombianas.

"... El hecho de que convivan, se transmuten, y hasta se mezclen la autoridad del Estado con la autoridad de facto de los movimientos guerrilleros, el narcotráfico y las autodefensas, puede ser interpretado como un acto de debilidad por parte del gobierno constitucional o como la afirmación más contundente de las limitaciones para el avance  de el movimiento armado(...) esas plurales colombias en realidad es una, la cual se manifiesta cotidianamente. No escapa a la realidad el hecho de que el colombiano común se desdobla en sus lealtades políticas y en sus actividades económicas..."[3]

Al comprender como se ha roto esta interacción entre el Estado y sus componentes, este trabajo concentrará su análisis en los distintos actores que se han conformado en la historia colombiana, generando una competencia estatal y para-estatal.

Es por ello que nuestra hipótesis central se basará en la convicción de que: en tal competencia, ninguno busca ser victorioso, ya que el hecho de ganar acarrearía costos que ninguna de las facciones que participan en esta virtual lucha de poder, podría sobrellevar.

En primer termino porque, la sociedad no se siente identificada con el Estado, no se siente respaldada por el marco jurídico que le debe suministrar el mismo, es decir, “... Servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa, y cultural de la nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo.”[4]

Situación que ha llevado a que la sociedad se incline a sentirse más identificada con los postulados de los grupos insurgentes, que con sus gobernantes. En resumen el accionar del gobierno no está respaldado por la sociedad, ya que esta no se siente identificada con sus gobernantes; pero tampoco esta de acuerdo con la violencia que despliegan los grupos insurgentes. 

En segundo termino porque, el enfrentamiento del Estado por imponer un orden definitivo, significaría aumentar su presión sobre los grupos insurgentes, lo que llevaría a agravar los grados de violencia dentro de Colombia.

Del otro lado, se encuentran los grupos armados, para los cuales un enfrentamiento abierto o la tomar del poder, equivaldría al suicidio, es decir, cualquier confrontación militar en el sentido clásico.

En tercer termino porque, este enfrentamiento afectaría la estabilidad regional; quienes más afectados se verían serían los países vecinos. “... América Latina no puede aceptar convivir con retrocesos y rupturas democráticas.”[5]

A continuación desarrollaremos algunos puntos para dar un panorama general sobre la situación colombiana, en sus distintos aspectos.

I-              Un breve resumen sobre su historia

II-            Los actores internos

III-          Los actores externos

IV-          Narcotráfico

V-            Como interactuan los actores en conjunto

VI-          Conclusión

 

 

I-              COLOMBIA LA HISTORIA DEL ESTADO ALTERNO

 

La caracterización de la historia colombiana marca un período de abierto enfrentamiento bipartidista que abarca desde 1947 hasta 1957, donde el enfrentamiento entre facciones políticas que van a ser dominadas por el Partido Liberal o el Partido Conservador y propiciaran el nacimiento de movimientos guerrilleros, fuerzas paramilitares y  por ultimo el actor central del caos institucional colombiano, el narcotráfico. En esta historia de la vida política colombiana, hay un elemento que es central para explicar el nacimiento o el punto de inflexión en la historia misma, que sentó las bases para el descalabro nacional que atraviesa hoy Colombia.

Un hito central es el asesinato del Jorge Eliécer Gaitán, que va a desatar el inicio formal de un período histórico conocido como el periodo de "La Violencia" que signó el enfrentamiento entre liberales y conservadores. En palabras de Libardo Buitragro que al hablar sobre este hecho sostiene: ..."El asesinato de Gaitán el 9 de abril de 1948, produjo la transformación de Colombia..."[6]. La esperanza y sueños que señalaba un camino venturoso se resumía en la figura de este líder y candidato liberal, quienes con su muerte desató un fuerte descontento entre sus seguidores, que iniciaron una revuelta en la capital colombiana. Este levantamiento es conocido como "El Bogotazo". Este descontento popular canalizo en parte su pesar, en la conformación de "guerrillas liberales" que se instalan en zonas rurales y enfrentan a los efectivos de las Fuerzas Armadas Colombianas. Estos movimientos cristalizaban por vía de las armas,  la esperanza que el candidato Gaitán les había señalado y luchaban en pos de la obtención de parte de estos objetivos, desconociendo a la dirigencia liberal, buscaban la defensa de una limitada economía campesina y la tenencia de la tierra.

En este marco  de violencia es que Colombia sustenta su primer golpe de Estado  en este siglo. El 13 de junio de 1953, cuando el General Gustavo Rojas Pinillas decide hacerse con el poder, buscando consensuar entre los diferentes actores y las guerrillas liberales un período de paz y amnistía. Hacía 1954 en pos de la búsqueda de paz se logra la desmovilización de la mayor parte de las fuerzas guerrilleras. Pero a este período de paz y concordia le sucede, la búsqueda tenaz  por reducir los focos guerrilleros que aún continuaban su lucha. Así las Fuerzas Armadas Colombianas se enfrentaron con las Autodefensas Campesinas. En  1957 tras la renuncia del General Rojas Pinillas, se establece una Junta Militar que marcaría la transición política hacia la democracia y la llegada del Frente Nacional al poder.

El Frente Nacional se conforma a partir del entendimiento logrado  por los partidos políticos colombianos, el liberal y el conservador,  que en aras de la pacificación van a gobernar Colombia durante 16 años.

"El mecanismo de acuerdo, fortaleció en Colombia al sistema político... Si bien es cierto que el Frente Nacional contribuyó a la paz política de los actores del sistema, fue la gran oportunidad perdida de la dirigencia para darle una visión de Estado a la sociedad; pues se trazo un plan de 16 años de administración del Estado y la democracia quedo una situación de regencia de las cúpulas de los partidos tradicionales ".[7]

Esta conformación del Frente Nacional, permitió la instauración de un dualismo partidario con alternancia, lo que posibilitó la creación de feudos estatales en donde el clientelismo vivió su época de bonanza perdiendo entre sus vericuetos democráticos el ideal estatal, la idea y la doctrina con la cual se conforma un Estado-Nación.[8]

Pero en esta historia de construcción de una alternativa que en sus comienzos seguramente dio visos de salida posible, conformó por el contrario una sociedad entre el gobierno y elites dominantes que buscaron imponer sus ideales por sobre los del resto, engendrando un marco de violencia que flotaría periódicamente y surgiría con fuerza en la vida colombiana.

El primer gobierno del Frente Nacional le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo (1958-1962), que buscó aplicar políticas que rehabilitaran las zonas afectadas por la violencia. Es durante está administración que aparecen en Colombia los primeros grupos armados influenciados por la reciente Revolución Cubana, pero con una diferencia fundamental en este caso dado que estos grupos se conformaron a partir de los que ya existían y conservando los lazos históricos y orgánicos con aquellas guerrillas liberales del período de La Violencia.

En esta conformación de grupos guerrilleros se puede hablar del surgimiento de todo un primer núcleo de guerrillas, que con el paso del tiempo consolidan sus fuerzas y su accionar como lo son:

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (F.A.R.C.) se conforman a partir de un desgajamiento del Comité Central del Partido Comunista colombiano, que funda el grupo guerrillero como respuesta a su ruptura política con otros miembros del partido. [9] Y tambien a partir de las fuerzas de Autodefensas Campesinas. Este movimiento guerrillero comenzó sus acciones  militares enfrentándose a fines de la década del 60 a las Fuerzas Armadas de Colombia, además, como mecanismo de acción y de obtención de finanzas comienza a hacerlo a través del secuestro y la extorsión.

Hacia 1965 surge también el Ejercito de Liberación Nacional (E.L.N). Este grupo guerrillero actúa hasta la fecha; su marco ideológico abrazaba la experiencia cubana e impulsaba por la vía de las armas la irrupción en el poder y el cambio del sistema.

Entre los actores guerrilleros surgen también  hacia 1967 el Ejercito Popular de Liberación (E.P.L), de tendencia maoísta se desprende también del partido comunista colombiano buscando una equidad social inexistente en la vida colombiana y abrazando el pensamiento de Mao Tse Tung.

Estas agrupaciones guerrilleras están activas en la vida colombiana hoy en día, pero cabe mencionar que hubo otros actores guerrilleros que ya han depuesto las armas, que también actuaron en la vida colombiana como el Movimiento Revolucionario 19 de abril  (1974-1980), nacidas como brazo armado de la Alianza Nacional Popular (partido del ex dictador Rojas Pinillas). Este grupo abrazaba ideológicamente una mezcla de populismo y de socialismo nacionalista.

Como este grupo aparece en la vida colombiana otros que citaremos como la Autodefensa Obrera (1970-1989), el Movimiento de Izquierda Revolucionario  Patria Libre (1983-1985), el Movimiento Indígena Quintín Lame (1981-1991), el Partido Revolucionario de los Trabajadores (1984-1991), la Unión Camilista (1987) y la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (1985-1995), es válido mencionar que en ella aunaron esfuerzos distintos grupos guerrilleros como el Frente Ricardo Franco, el Movimiento de Izquierda Revolucionario Patria Libre y el Movimiento Indígena Quintín Lame.[10]

El período de intensificación de la confrontación, entre Estado y guerrilla de mayor intensidad abarca el Gobierno de Julio Turbay Ayala (1978-1982), período en el cual se dictó un Estatuto de Seguridad, y se decretó el Estado de Sitio que conllevó a un virtual descalabro en la vida social colombiana, y en donde el pedido de paz emanaba del seno de la sociedad. Es aquí en donde se conforma la primera Comisión de Paz. En un primer paso hacía el proceso de paz, se intentan negociaciones con el Movimiento 19 de Abril, en febrero de 1980. Durante la presidencia de Belisario Betancur (1982-1986), se redoblan esfuerzos por alcanzar acuerdos que desmovilizaran las fuerzas guerrilleras. Estos acuerdos se buscaron a través del diálogo, la promulgación de un proyecto de amnistía,  donde también refloto la Comisión de Paz y la creación del Plan Nacional de Rehabilitación, generando con estas políticas de acercamiento, una reunión entre gobierno y guerrilla, en búsqueda de la paz. Pero este proceso sufrió de algunos inconvenientes, dado que no contó con el apoyo de sectores importantes de la vida estatal, específicamente no encontró apoyo en el Congreso y en las Fuerzas Armadas, amén de que en particular estas últimas habían intensificado su accionar contra los movimientos insurgentes.

Otro actor que atentó contra el proceso, fueron los grupos paramilitares que actuaban en contra de las guerrillas. En oposición a estos grupos guerrilleros y a sus métodos violentos surgen grupos de derecha financiados por la industria de la droga, como el M.A.S. (Muerte a los Secuestradores)[11]

Estos serian la base de la conformación de las fuerzas paramilitares que actúan en Colombia que se fusionan posteriormente como Autodefensa Unidas de Colombia, dirigidas por Carlos Castaño, que actuaran en el marco colombiano como otro actor para-estatal importante buscando imponer orden en medio del caos violento colombiano.

Sin embargo, este proceso de pacificación logró algunos objetivos como fue el acordar con las F.A.R.C. un acuerdo de cese del fuego. Otro acuerdo que se logro fue el acceso al espacio político de los movimientos guerrilleros como el E.P.L. y el M-19. La toma del Palacio de Justicia por miembros del M-19 dieron un vuelco en contra de este proceso, en donde solamente las F.A.R.C. continúan con la negociación y el cese de hostilidades.

Con el cambio de administración, asume la presidencia Virgilio Barco (1986-1990), y redobla los esfuerzos en aras de la paz organizando la Consejería Presidencial para la Reconciliación, Normalización y Rehabilitación. A partir de este nuevo esfuerzo se inician negociaciones de paz, que el 10 de enero de 1989, en el medio de una feroz ofensiva narcoterrorista, logra la desmovilización del Movimiento 19 de Abril, que reincorpora a la vida civil  a sus combatientes.

La posterior llegada a la presidencia de César Gaviria Trujillo (1990-1994), la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente, en 1991 cambia la constitución de 1886, y sirvió de marco para depongan las armas el Partido Revolucionario de los Trabajadores, el Ejercito Popular de Liberación, el Movimiento Indígena Quintin Lame y la Coordinadora Simón Bolívar. La paz alcanzada permitió la desmovilización de 6000 efectivos pertenecientes a las guerrillas.

La administración de Ernesto Samper Pizano (1994-1998), reconoce un cambio sustancial de visión, al ver cómo problema de raíz del conflicto, el carácter político del mismo y de las facciones guerrilleras. A partir de esta nueva concepción se anuncia una Política de Paz y dialogo útil, buscando superar a los procesos anteriores. En pos de esta diferenciación de los procesos anteriores se busca él dialogo a través de la negociación con la participación de la sociedad civil. Pero esta nueva visión, cayó en saco roto cuando, la administración Samper se ve sacudida por una grave crisis política y acusaciones de recibir dinero del narcotráfico en donde, además, se agregó una intensificación del conflicto armado.

Esta intensificación de las acciones insurgentes coincide con el accionar de las F.A.R.C. en Las Delicias, donde toman prisioneros a tropas regulares del ejército colombiano y pide a cambio una zona despejada, esta situación agrava las negociaciones. Además, las F.A.R.C. demuestran con esta acción un salto cualitativo en sus operaciones militares, esto demostró la capacidad de enfrentar a las Fuerzas Armadas, como un ejército regular común, empleando tácticas de guerra de movimientos y posiciones; abandonando la guerra de guerrilla.

La experiencia del asalto a Las Delicias planteó a las Fuerzas Armadas Colombianas toda una nueva discusión sobre el nuevo modus operandi de las guerrillas.

Las Fuerzas Armadas Colombianas han enfrentado por décadas a la guerrilla, pero este enfrentamiento se materializaba de manera más bien estática, y un cambio central en las tácticas guerrilleras, planteo un nuevo desafío a las Fuerzas Armadas y desnudo la ineficacia de sus acciones ante un contrincante que creció y cambio.

A partir de 1998 con la llegada al gobierno de Andres Pastrana; se acuerda una nueva política para con las guerrillas. El Presidente Pastrana presenta un documento denominado "Una política de paz para el cambio", en el cual se manifiestan un conjunto de acciones que buscan frenar las causas de la violencia, y obtener el respaldo internacional para adelantar un proceso de reconciliación con los grupos alzados en armas. Este documento reconoce también, que no hay paz posible en Colombia sin una reforma política de fondo, que incluya la modernización del Estado.

Estos cambios para construir la paz en Colombia, contemplan la participación de la comunidad internacional en el proceso y se sustenta en un pilar fundamental, el Plan Colombia, esté contempla la pacificación y desmovilización de los grupos insurgentes, la construcción de un Estado moderno, y la lucha contra el narcotráfico.

Dicho plan esta basada en diez estrategias básicas:

·       Una estrategia fiscal y financiera, con la consiguiente búsqueda de ajustar y activar la economía colombiana, amén de recuperar el prestigio internacional.

·       Una estrategia de paz negociado con las guerrillas.

·       Una estrategia para la defensa nacional.

·       Una estrategia judicial y de derechos humanos con la cual reafirmar el Estado de Derecho y la justicia.

·       Una estrategia antinarcoticos, en asociación con todos los países involucrados en la cadena.

·       Una estrategia de desarrollo alternativo, que fomente el agro y otras actividades económica.

·       Una estrategia de participación social, que apunta a la concientización de la comunidad toda.

·       Una estrategia de desarrollo humano, que apunta a la salud y educación.

·       Una estrategia de orientación internacional, que confirme los principios de corresponsabilidad, acción integrada, y tratamiento equilibrado del problema de la droga.

 

Debemos hacer mención de los Carteles de la droga, que se presentan como un actor central  de la vida colombiana.

Estas mafias organizadas van a surgir, hacia fines de la década del 50, remplazando a los traficantes de drogas cubanos, desplazados por la Revolución Cubana, que van a sentar sus reales y experiencia en Colombia, aprovechando la desarrollada red de contrabando colombiana. Comienza a dominar y aprovechar estas rutas comerciales hacia los Estados Unidos, e inundarlo de marihuana para posteriormente remplazar a esta droga voluminosa y menos honerosa, por un nuevo componente con una alta tasa de ganancia como es la cocaína e impulsa este nuevo producto hacia su principal mercado Estados Unidos y los mercados internacionales.[12]

Como vemos la historia colombiana hasta la actualidad es rica en desencuentros, vicisitudes violentas, ligados  a la falta de un Estado conformado.

Colombia muestra una sociedad quebrada y fraccionada, con un Estado sin autoridad como tal, y con una simbólica unidad nacional. En el cual sus fuerzas políticas no podrán conformar los reclamos ciudadanos de una democracia pacífica y sin conflictos, con actores que comienzan a actuar en su seno, como las guerrillas, generando una situación diferente de la normal, o simplemente el imperio del caos logrando así en el medio del vacío estadual instalar un mal mayor aún, que carcomerá su esencia, ese nuevo actor es la droga.

 

 

II-            PEQUEÑOS ACTORES GRANDES ALIANZAS

 

Se pueden distinguir fundamentalmente cuatro espacios políticos que sé retroalimentan, esta distinción básica es mencionada por Carlos A. Romero en un articulo para Carta Internacional.[13]

1)    ELITE POLITICA CIVILISTA: se encuentra fundamentalmente en Bogotá y ha acaparado  por décadas la institucionalidad colombiana, los poderes nacionales, la representación diplomática y las redes empresariales. El Presidente Andrés Pastrana representa por su biografía, por su lenguaje, por sus actitudes, y por el análisis  que se puede hacer del Plan Colombia, esta clase de dirección.

Las Fuerzas Armadas de Colombia forman parte de este primer sector y es un actor principal en la política interna. Este sector tuvo una destacada participación en el control de los movimientos guerrilleros en la década del setenta. Con el resurgimiento y ampliación de los movimientos guerrilleros, y las fuerzas paramilitares, las fuerzas armadas se han convertido en una palanca fundamental de la Colombia tradicional para defender sus privilegios y para defender el monopolio del uso de la fuerza legitima que ellos representan, es decir, el Estado Colombiano.

Para algunos sectores  de esa Colombia tradicional, el creciente papel militar, podría llevar a una militarización de la política nacional haciendo peligrar a la democracia en ese país.

2)    GRUPOS INSURGENTES: Se encuentra en el marco de la violencia, en                                      donde convergen los grupos guerrilleros, las Fuerzas Armadas Revolucionarias                de Colombia (F.A.R.C.), Ejercito de Liberación Nacional (E.L.N.), Ejercito Popular de Liberación (E.P.L.),y los paramilitares representados en las Autodefensas Unidas de Colombia (A.U.C.), algunos pertenecen a los sectores armados del narcotráfico. Situación que reconoce el propio gobierno colombiano: “...debemos reconocer que ahora, veinte años después de la llegada de los cultivos de marihuana a Colombia, junto con un aumento en la producción de coca y amapola el narcotráfico sigue creciendo en importancia como la fuerza  desestabilizadora... y lo que es más grave de todo sirve como fuente de los crecientes recursos de los grupos armados.”[14]

3)    SOCIEDAD CIVIL: Es el sector que oscila entre apoyar a la violencia o la institucionalidad y que sospecha de ambas, se confunde entre ambos espacios. Así, la deslegitimación del Estado, está asociada al grado de dependencia social en la fase de producción de las drogas ilegales. El fenómeno está siendo crecientemente asociado a los conflictos bélicos internos, con lo cual se agrava la situación de los cultivadores colonos, campesinos e indígenas, ya que las medidas de excepción están vulnerando de manera creciente sus derechos y garantías ante la ley.

4)    CRIMEN ORGANIZADO: Este sector se encuentra representado en el narcotráfico. Estos grupos se caracterizan por la integración de personas anónimas, con estructuras poco conocidas y que han asimilado experiencias anteriores como la guerra librada por  el narcotraficante Pablo Escobar, que culmino en su muerte  y la de sus principales lugartenientes. También es significativa la reestructuración silenciosa de Cartel de Medellín, que hoy participa en la economía ilegal con grupos insurgentes. Baizán, describe el afianzamiento del narcotráfico de esta manera,...”Cuando las columnas de los insurgentes comenzaron a enfrentar a los grupos armados del narcotráfico, luego de organizar a los campesinos tanto para maximizar el cultivo de coca como para comenzar a montar laboratorios propios para producir la llamada pasta base de la cocaína.

Primero ocurrieron enfrentamientos armados muy crueles, pero a poco de andar los lideres del Cartel de Cali descubrieron que las F.A.R.C. y E.L.N. podían ser una buena influencia  para los campesinos cocacoleros en un doble sentido: organizaban la producción asegurando niveles de materia prima consistentes con el negocio y liberaban a los dueños del negocio de los peligros de operar en las selvas y en las montañas, instalando una sola voz con el cual negociar precios y condiciones.”[15]                                     

 

 

III-          UNA VISION REGIONAL: UNA FRONTERA VARIOS CONFLICTOS, CASO BRASIL

 

Explicar la situación de Colombia en el marco regional y su interacción con los distintos actores latinoamericanos es difícil, ya que las relaciones con cada uno de los países vecinos; se tornan particulares dada la propia idiosincrasia interna de cada uno. Los problemas internos de Colombia crean una difícil situación para con cada uno de estos países limítrofes como son Panamá, Venezuela, Brasil, Perú y Ecuador.

A esto se suma la propia geografía adversa de la región Amazónica, es la selva tropical más extensa del mundo, y la más rica biológicamente. Ocupa una superficie de siete millones de kilómetros cuadrados en nueve países, con un 60% en el Brasil y reúne características altamente favorable para la acción de los distintos actores de la vida colombiana, que tienen en estos territorios un campo de acción importante para llevar adelante sus fines.

Para poder explicar esta situación regional tan particular y a la vez tan específica en la relación que entabla Colombia con cada uno de los actores mencionados lo haremos a través de la relación que se plantea en el marco regional con su vecino, Brasil.

Tomar Brasil para explicar la situación regional no es a la ligera, sino que por el contrario, hay una serie de factores que consideramos importantes para realizar esta elección. La significativa área de la Cuenca del Amazona, y el protagonismo que está ha cobrado para los distintos actores colombianos. La condición de país importante en el continente americano hace que también contemplemos cual es la visión de Brasil, su rol de potencia regional, y la no menos significativa presencia en la zona amazónica, que busca llevar adelante con diversos proyectos, que describiremos a continuación, hace que Brasil deba enfrentar los problemas que Colombia deja escapar más allá de sus fronteras.

Tomamos como eje de análisis dos puntos que son centrales en las diez estrategias que traza el Plan Colombia que involucra de manera directa Brasil.

Estos dos puntos tienen que ver primeramente con la estrategia antinarcóticos trazado en el Plan Colombia que dice:

"...Una estrategia antinarcóticos, en asocio con los demás países involucrados en algunos o todos los eslabones de la cadena: la producción, distribución, comercialización, consumo, lavado de activos, de precursores y de otros insumos, y el trafico de armas, para combatir todos los componentes del ciclo de las drogas ilícitas, y para impedir el flujo de los productos de dicho tráfico que alimenta la violencia hacia la guerrilla y otras organizaciones armadas ".

Este primer punto relaciona ampliamente a Colombia y Brasil dado que sus 1600 Km. de frontera sirven como rutas de contrabando de drogas que se dirigen a Europa y Africa. Además, el narcotráfico a comenzado su lavado de activos en suelo brasileño. Y en la vía inversa hacia Colombia marchan insumos y pertrechos para la fabricación de la droga.

En un segundo punto el Plan Colombia detalla:

"Una estrategia de desarrollo alternativo, que fomente esquemas agropecuarios y otras actividades económicas rentables para los campesinos y sus familias. El desarrollo alternativo también contempla actividades de protección ambiental que sean económicamente factibles, con el fin de conservar las áreas selváticas y poner fin a la expansión peligrosa de los cultivos ilícitos sobre la Cuenca Amazónica y sobre los vastos parques naturales que son a la vez áreas de una biodiversidad inmensa y de importancia ambiental vital para la comunidad internacional..."

Este punto afecta directamente a la importancia que ha dado Brasil al área Amazónica a partir de la redefinición de su política de seguridad desde 1985. Este punto es central, para las aspiraciones de Brasil en el Amazona, dado que el problema en su frontera con Colombia no solamente tiene que ver con narcotráfico, sino también la explotación de las riquezas auríferas en manos de los "garimpeiros" (mineros clandestinos), creando problemas ecológicos, despejan la selva y contaminan los ríos y arroyos con mercurio necesario para la extracción del oro. Para Brasil el Amazonas es una cuestión de Estado.

A partir de estos dos puntos del Plan Colombia es que, trataremos de describir parte de la acción que Brasil desarrolla para contener sus fronteras. El rol de Brasil como potencia regional, y la injerencia de los actores colombianos en la vida brasileña, son dos de los argumentos que trataremos de explicar.

Brasil observa hoy como todos los demás países de la región, con preocupación. Dada la delicada situación que en Colombia se vive. Pero también no solo observa, sino que sufre en carne propia lo que Colombia exporta: violencia y narcotráfico.

El amplio territorio del Río Amazonas, con sus innumerables afluentes es hoy, una de las vías por las cuales la droga fluye hacia el exterior. Cabe en este punto citar un ejemplo que es válido para explicar la real importancia que el Amazonas tiene para el narcotráfico colombiano y las F.A.R.C. "...El 1 de noviembre de 1998, el Ejercito Brasileño enfrentó a la amenaza narcoguerrillera cuando cerca de 1400 combatientes de la F.A.R.C. atacaron Mitú, capital del Departamento de Vaupes en Colombia a menos de 10.5 kilometro de la frontera con Brasil. Mitú sirve de punto de transbordo de las sustancias químicas esenciales para fabricar la cocaína. El contrabando de químicos se transporta por el río Vaupes desde Brasil hasta la zona de producción en Colombia."[16]

Este hecho muestra a las claras como, los precursores de la pasta de cocaína se dirigen hacia la zona colombiana a través del Amazonas. Este tráfico de precursores se suma al tráfico de armas para las guerrillas que también realiza parte de su  aprovisionamiento de alimentos desde Brasil. Otro ejemplo que sirve para demostrar lo difícil de controlar esta frontera, es las realidad que viven zonas fronterizas brasileñas como Tabatinga; en donde las autoridades locales indican cifras de 10.000 extranjeros mayoritariamente colombianos y ligados directa o indirectamente al tráfico de estupefacientes. [17]

Para Brasil el control de sus fronteras en el arco que va desde la Guayana Francesa a Perú abarcando a Colombia, Venezuela, Guyana y Surinam, es fundamental para su estrategia en la región. La zona del Amazonas es esencial para la reorientación en materia de seguridad, luego del abandono de una de sus hipótesis de conflicto más importante, como era la que tenía con nuestro país y que hacía que el despliegue de sus fuerzas armadas estuvieran acorde para enfrentar un conflicto con la Argentina. A partir de la conformación del MERCOSUR es que, Brasil retoma otra hipótesis al no tener ya en Argentina un adversario sino un socio, la hipótesis nueva es la seguridad para el área Amazónica.

En los proyectos brasileños se contemplaron dos planes maestros para configurar un nuevo despliegue estratégico en este sector:

El primero fue el "Calha Norte" (Sendero del Norte), lanzado durante la presidencia de José Sarney en 1985. El otro es el Sistema de Protección para el Amazonas (SIPAM) y con un apartado muy particular como es el Sistema de Vigilancia Amazonas (SIVAM) que se dio a conocer durante la presidencia de Itamar Franco.

A partir de "Calha Norte" Brasil manifiesta una mayor presencia en la zona Amazónica y en las regiones fronterizas del mismo. Esta presencia marcada de las Fuerzas Armada de Brasil en la zona, no se realizo como un mero despliegue, en un principio el plan "Sendero Norte" contemplaba el asentamiento de nuevas poblaciones así como también infraestructura que permitiera el asentamiento de ocho bases militares con 6500 hombres y sus familias en la región.[18]

Un  segundo plan para controlar el área fronteriza se lanza  con SIPAM y SIVAM. La parte más importante de este plan estratégico brasileño esta en, el proyecto SIVAM, que prevé la inversión de alrededor de 1400 millones de dólares para la instalación de radares fijos, móviles y aéreos que controlaran 11.000 Km de fronteras amazónicas. Agrega, además, una red de telecomunicaciones para captación de imágenes obtenida por satélites y sensores de elementos químicos (destinados al control de elementos químicos como los que se utilizan para la fabricación de droga o la extracción de oro) .[19]

Como se puede ver, Brasil protege a partir de estos proyectos sus fronteras más sensibles. Ha recibido desde la desarticulación del Cartel de Cali, a algunos sectores pertenecientes a la estructura de estos que operan en su territorio, principalmente en el área de San Pablo como también en otras ciudades. Según se sabe la conexión local con el Cartel de Cali se hace a través de Antonio da Mota Graça, conocido como "El Rey del Polvo". La detención en Brasil del narcotraficante colombiano Hernando Castilla Jiménez logro destejer toda una red local que, funcionaba junto con el mencionado Cartel, quien colaborava en el lavado de activos, relacionado con Paulo Cesar Frías, ex hombre fuerte en las sombras del ex presidente Fernando Collor de Mello, (1989-1992), montó una red de lavado de dinero, proveniente del narcotráfico.[20]

Esta información nos acerca a la realidad que se vive en Brasil,  transformadolo no solo en país de transito. La droga ha instalado en Sudamérica todo un debate que, abarca esencialmente un redireccionamiento de funciones en los Estados Nacionales involucrados. Al enfrentar a la droga y sus consecuencias, como es el caso de Brasil ha involucrado directamente a sus Fuerzas Armadas en la lucha contra este flagelo. Esta incorporación de las Fuerzas Armadas de Brasil a la lucha y control de la droga, repercute directamente en los demás países del área, que se encuentran interconectados por el mismo problema. Esta situación de base ha constituido un condicionante para el proceso de toma de decisiones en el interior de cada país involucrado en esta red y lo real es que no existe en la región una visión integral sobre el problema.

El problema de la droga y el accionar de las guerrillas colombianas acarrea una serie de conflictos para Brasil a causa de la permeabilidad de esta frontera, dificultando lograr un control efectivo, que debería redireccionar recursos materiales y económicos, como así también el desplazamiento de más hombres hacia la región significando un costo mayor aún, a la economía. Los retrasos en el proyecto SIVAM por motivos económicos son hasta ahora notorios, como así también, un refuerzo del equipamiento militar para poder desplegarse de manera más efectiva en el área.

A partir de la importante función regional que juega Brasil, se ve enfrentado al accionar de los Estados Unidos, ocasionando problemas centrales como: son la intervención o no en la problemática colombiana. [21] En este sentido Brasil deja claro su no-alineamiento automático con los Estados Unidos, sino por el contrario, discutir sobre la amenaza y la forma de enfrentar el problema de la droga. A partir de allí, el interés en los planes de protección para el Amazonas, ya que desea mantener un control estatal efectivo en la zona; defendiendo así su soberanía. Brasil ha buscado una diferenciación, con respecto a las políticas intervencionistas que impulsa Estados Unidos, expresando directamente el respeto por el proceso de paz dentro del marco de decisiones del gobierno colombiano y rechazando cualquier intervención externa en Colombia. Expresando su voluntad política de cooperar en el proceso de paz, fundamentalmente al impulsar el no-reconocimiento de las F.A.R.C. como fuerza beligerante, por lo cual ha evitado cualquier contacto con ellos y ha sugerido a gobiernos como el de Venezuela a no realizarlos.

Es en carácter de potencia regional que Brasil, desde el seno de la administración Cardoso, impulsa la iniciativa regional para evitar que se derrumbe el esfuerzo de paz en Colombia y ha subordinado cualquier iniciativa en este sentido a lo que Colombia decida.

Como vemos Brasil es una pieza clave para la situación colombiana, al expresar su deseo de no-intervención, quita el respaldo para que ello se realice, y entendiendo  que sin su participación y aprobación ésto no es viable. El presidente Cardoso dijo en Lima:  " Brasil esta dispuesto a asumir su papel de liderazgo en la región, jugando un rol decisivo en las negociaciones de paz." [22]

 

 

IV-          LA DROGA: EL ACTOR TRANSNACIONAL

 

Los grupos de narcotraficantes tienen una vasta presencia en el territorio colombiano, con una red transnacional de comercio, venta y distribución de diversas drogas, lo que a su vez representa una fuente de ingresos no registrada importante para la economía informal colombiana.

Siguiendo el esquema de Stier y Richards[23], acordando reconocer el narcotráfico como crimen organizado, éste evoluciona en tres estadios:

1)LA FASE PREDATORIA: Se caracteriza por la reanimación territorial de grupos criminales que garantizan su poderío mediante la violencia y con ello logran defender su empresa ilícita, eliminar rivales, ganar espacio físico y asegurar el monopolio privado en el uso de la fuerza.

2)LA FASE PARASITICA: Implica una notable influencia política y económica, combinada con una enorme capacidad corruptiva de segmentos públicos y privados.

3)LA FASE SIMBIOTICA: Se produce cuando el sistema político y económico se vuelve tan independiente del “parásito” que significa crimen organizado, como este de las instituciones establecidas para su expansión y afianzamiento. Aquí ya se asiste a un fenómeno de naturaleza política: un nuevo actor con fuertes atributos de poder económico e influencia social que busca legitimar su presencia en la sociedad con múltiples medios para lograrlo y de modo vehemente.

El crimen organizado ha logrado consolidar una alianza estratégica con las organizaciones guerrilleras que le ha permitido maximizar sus ganancias y disminuir sus pérdidas comenzando una nueva etapa de consolidación de su poder. Ha descubierto que el verdadero poder del negocio consiste en el gerenciamiento de redes y las guerrillas son un eficaz subcontratista de ese sistema. Esa solución permitió a las F.A.R.C. contar con un flujo de dinero como ninguna otra organización revolucionaria tuvo en el pasado, y a su vez le garantizo a los dueños del negocio del narcotráfico la creación de nuevas condiciones estratégicas tales que, los carteles de la droga salieron, del centro de la mira política y militar de los Estados Unidos, una posición incomoda que habían ocupado desde fines de los setenta y que les produjo mucho daño, lo cual permitió un nuevo auge de los cultivos y de la producción de estupefacientes hasta topes que nunca habían conocido.

"... las aspiraciones del pueblo colombiano, y las labores de su gobierno, han sido frustradas por el narcotráfico, y esto ha dificultado los esfuerzos del gobierno en el cumplimiento de sus deberes constitucionales. Un circulo vicioso y perverso de violencia y corrupción ha agotado los recursos indispensables para la construcción y éxito de un estado moderno."[24]

Mientras dure la situación descripta en Colombia va a continuar deteriorándose la situación de la seguridad pública continental, en la medida en que se consolide el poder emergente de grupos que no están comprometidos con el imperio de la ley y el orden público, y junto con ese fenómeno y tal vez por esas mismas razones irán en aumento las posibilidades de corrupción de los sistemas políticos y judiciales de América Latina.

" Nuestra estrategia busca adelantar una alianza entre los países productores y los países consumidores de narcóticos, basadas en los principios de reciprocidad e igualdad. El tráfico de drogas ilícitas constituye una amenaza transnacional compleja, una fuerza destructora todas nuestras sociedades, que conlleva consecuencias inimaginables [ara los consumidores para los consumidores del veneno, y este efecto arrollador es a partir de la violencia y corrupción que generan sus inmensas ganancias. La solución no se lograra con recriminaciones mutuas entre países productores y consumidores. Nuestros esfuerzos nunca serán suficientes a menos que formen parte de una alianza de alcance realmente internacional para combatir el narcotráfico."[25]  

 

 

V-            LA ESTRUCTURA DEL CAOS

 

En el intrincado entramado, conflicto colombiano, interactuan diferentes actores que han dado vida a la violencia que en él existe:

Las fuerzas políticas tanto liberales como conservadores y su amarga historia de luchas por el poder en el cual el marco de competencia está signado por no ver un contrincante sino a un enemigo, que se debe destruir con tal de alcanzar el poder.

Los barones de las drogas que, a partir de las altas tasas de ganancia de esta industria ilegal, corrompieron y carcomieron todo el sistema estadual hasta arrastrarlo a un equilibrio inestable en las fronteras del colapso.

Las guerrillas que perdieron en su trajinar ese norte mesiánico de la defensa popular de los ideales perdidos en las luchas fraticidas de las fuerzas políticas por alcanzar el poder, y pasaron a convivir con los barones de las drogas para buscar o perder ahí sus metas de llegar al poder. La violencia común ya enquistada en la vida propia de Colombia como algo dogmático y que permite subsistir a la sociedad en un sistema salvaje.

Las fuerzas paramilitares que, se conformaron para imponer un cierto orden en el medio del caos violento colombiano y terminan transformándose en otro actor más, que contribuye al mismo mal.

El Estado inacabado y carcomido por todos los actores que horadan sus cimientos alocadamente sin saber en algunos caso el fin y en otro sabiéndolo; este Estado, su ausencia deja a la buena de Dios a quienes debe proteger, y en donde los ejecutores de todo viso de justicia no logran imponerla.

Las Fuerzas Armadas, la Policía y su propia Justicia, sirven solamente como dique de contención del mal que ha enquistado la violencia destructora.

Y por ultimo y no menos importante la corrupción existente en todo el sistema, pone definitivamente en jaque a cualquier instancia de legalidad o intento de buscar un remedio para la peor calamidad que vive este país, la institucionalización de la violencia a partir del deterioro del Estado-Nación y el divorcio entre las dos instituciones que deberían ceñir la vida política del mismo para distribuir entre los diferentes actores parte de su legalidad.

En el medio de este sustrato subyace el pueblo colombiano, vapuleado por todos estos actores y a lo que se suma algo más, la globalización con su sesgo neoliberal, que acarreo más dificultades, a la  no menos complicada vida en sociedad.

 

 

VI-          CONCLUSION

 

Colombia es hoy marco de una violencia inaudita que recupera en forma cíclica las marcas históricas de figurar entre los hitos del paradigma, de país arrasado por la violencia más enconada, que se describe desde la simple desorganización del sistema que permite la fuerte presencia, que han marcado los distintos actores para-estatales, aportando un factor más, ahora sí, a la violencia organizada.

La violencia por los espacios y el dominio geográfico entre grupos guerrilleros y paramilitares, en donde el objetivo es ganar espacios. La violencia de la delincuencia común fomentada por la impunidad. La violencia del narcotráfico a provocado una Colombia de dos Estados, uno virtual donde transcurre la vida cotidiana y uno real, con una guerra civil no declarada.

Esté caos, beneficia a todos los sectores, en esta confrontación solo pierden quienes son participantes que nunca quisieron encontrarse en medio de la lucha, porque pierden diariamente, su dignidad, sus derechos, y sus vidas.

Sin embargo, quienes ganan, han logrado un acuerdo tácito, cada uno en su área de injerencia, que le permiten lograr grandes beneficios; ¿pero que es lo que se pierde? .

El Estado ha perdido toda posibilidad de volver a restaurar su total soberanía.

Los guerrilleros, por su parte, los horizontes e ideales con los que nació su causa.

Abordaremos, los tres puntos en los cuales basamos nuestra hipotesis central, para explicar las razones por las cuales llegamos a las siguientes conclusiones:

El Estado colombiano, ha dejado sus deberes y obligaciones de lado, para dejar paso al vacio que se impone ante la ausencia del mismo. El abandono de la esencia estatal impone un absolutismo único que beneficia a partir del desorden a quienes lo impulsan. Colombia es un estado con muchos feudos en donde cada príncipe dispone a voluntad sobre los destinos de quiénes allí viven víctimas o vasallos de sus dictados. Por lo que, la situación descripta a lo largo del trabajo, permite visualizar los distintos componentes que actúan generando con ello un escenario, en el cual, los ciudadanos han sufrido desplazamientos, no solo geográficos, sino de autoridades que deben asegurarles condiciones mínimas para su subsistencia, entre ellas debemos señalar: generación de las condiciones de empleo, la conservación del orden público, asegurar la convivencia pacifica, la vigencia de un orden justo, y mantener la integridad territorial. Sin embargo, asegurar estas condiciones mínimas no alcanzan para que la nación se sienta parte del estado, éste no solo como marco jurídico. Creemos que se deben aunar una serie de factores, que están mas relacionados con la confianza del pueblo en sus gobernantes, que deben resumir los deseos, creencias y expectativas. Todos estos factores se han ido erosionando, por las diversas circunstancias que como pueblo ha vivido y lo han marcado; pero debemos hacer un corte muy pronunciado, relacionados con tres situaciones especificas:

El componente económico: a partir de la retracción que ha sufrido con la implantación del modelo neoliberal, en el cual al igual que muchos países del tercer mundo aun no han podido insertarse. Los datos no ayudarían demasiado en esta ocasión, porque a Colombia, un país inminentemente agroexportador, se le suma una economía paralela subvencionada por el narcotráfico, mediante la plantación de coca, a esto se agrega la acción de la guerrilla que haciendo un conglomerado de causas, y negocios que le permiten subsistir, ha logrado que el narcotráfico de alguna forma legitime su presencia en la sociedad de un modo vehemente. Al tomar en nuestro análisis el Plan Colombia y cotejarlo en el transcurso histórico con las distintos esfuerzos y propuestas para la paz, comprendemos el fracaso estatal para buscar una normal vida institucional y la búsqueda a través de este Plan de una salida definitiva a este caos. Pero aquí lo paradójico, es la emergencia en la búsqueda de un contexto neoliberal y de la ayuda internacional resumida en lo que Estados Unidos pueda brindar, buscando de esta manera sustentar las bases de solución e inserción real de Colombia en la economía mundial.

El componente gubernamental: los actores principales, es decir, los gobernantes, progresivamente fueron corrompidos por el mismo narcotráfico, situación que se sumo al descontento popular, ahondando aun más las diferencias, entre los que el pueblo espera, y lo que su gobierno brinda.

El componente social: unido a la situación antes descripta, rápidamente pudo percibir de esta manera, la falta de compromiso de los gobernantes por cambiar mínimamente la situación, o crear otras condiciones, lo único que pudieron observar es que, ellos no se encontraban entre las prioridades; ni siquiera había visos de un cambio. Este descreimientos, ha conllevado a que la sociedad se encuentre en un estado ambivalente, inclinando la balanza hacia las causas que defienden los grupos insurgentes, sin embargo, dichas causas están siendo distorsionados, no solo por la violencia que engendra, de la cual la sociedad es receptora, sino porque la asociación con la narcotráfico-guerrilla, ha trasvasado los objetivos, a los cuales nos referimos a continuación.

Al analizar la situación colombiana nos llevo muchas veces a preguntarnos, ¿porque nadie atentó directamente contra el sistema estatal en Colombia, por qué la guerrilla no toma el poder dado que su presencia y control en el territorio colombiano, como así también su fuerza combativa y su nueva dinámica que podría poner en jaque al Estado colombiano?. El mismo trasvasamiento de objetivos a los cuales nos referíamos anteriormente, han derivado en que los grupos insurgentes hayan rencauzado sus objetivos, que ya no lo es la toma del poder, sino sólo una porción del territorio que esta bajo su control, ni la lucha contra el capitalismo, ni la reforma agraria. Este cambio solo se entiende en un contexto totalmente distinto al que se vivia  cuando nacieron esas causas. Tomar el poder, daría lugar a una acción directa por parte del Estado, lo que equivaldría al suicidio; por otro lado en el nuevo contexto internacional, sería condenado por la misma comunidad. Dejarían de obtener ganancias y propondrían un nuevo dilema al instaura una nueva problemática como seria un narco-estado.

La lucha contra el capitalismo, seria encarar una lucha contra el mismo narcotráfico que los subvenciona, por lo menos el ámbito que ha permitido que el narcotráfico se desarrolle y expanda. En cuanto a la reforma agraria, como encarar tal cambio ante lo que ello implica, es decir, la misma tierra que provee de trabajo a una gran maza poblacional, equivalente a decir, lo que le permite captar adherentes mediante la plantación de coca. Por otro lado se encuentra el Estado, con toda la estructura que le significa, a quien el hecho de imponer un orden definitivo le implicaría una  militarización que la sociedad no estaría dispuesta a soportar, conjuntamente con los grandes empresarios que contribuyen al lavado de dinero y beneficia sus empresas. Por lo que el Estado ha cedido una porción de su territorio, es decir, un área donde los grupos insurgentes gobiernan a su antojo. Esto casi como un acuerdo tácito, para no terminar de colapsar el país.

Colombia en las puerta del nuevo siglo plantea a la región un problema central y paradójico. La región ha recuperado su vida democrática después de mucho bregar sufrir con gobiernos de corte autoritarios. Hoy en día, aún se cierran las heridas que estos cerraron. El ideal democrático se ha recuperado en  nuestro continente, pero lo paradójico es que Colombia, aquel Estado digno de mención, dado que en su historia contemporánea solamente sufrio un golpe de Estado, es el más jaqueado por los actores para-estatales que entrelazan sus fines atentando contra la esencia de un poder central dominante que gobierna para todos. El desafío regional es, la definitiva  instauración de una Sudamérica democrática, de vida pacífica, de respeto por las instituciones, y sabedora que en aras de este logro es la comunidad regional la que debe buscar la manera de acompañar a Colombia en sus acciones sin injerir directamente en sus asuntos. La concreción del Plan Colombia conllevaría a un virtual estado de paz, ¿pero a que costo?: de un pseudo Estado que legitime las aspiraciones de transformar a las guerrillas en beligerantes buscando en la comunidad internacional el reconocimiento como tales, para así poder negociar de una manera distinta, con un status que nunca ha tenido. Colombia es hoy el paradigma dominante subyacente para la región, en el marco de la globalización  existente  entendemos que los distintos actores de la violencia colombiana, o si se quiere parte de ella, han entendido el mensaje globalizador tomando en parte su discurso y globalizando su acción. Sabemos que los carteles de la drogan ya no solo se encuentran en el suelo colombiano sino que, se expanden por los distintos ámbitos de la geografía sudamericana, y como hemos argumentado en el caso brasileño, extendiendo su acción en este país con una red nueva. Las guerrillas desconocen los limites fronterizos, la aldea global e Internet es su otro campo de acción. Sabemos que en las proyecciones de crecimiento y dados los ingresos obtenidos, generan un nuevo contexto de acción que les da una fuerza nueva diversificadora, a lo que tradicionalmente conocemos como guerrillas. En este marco, el problema colombiano y los visos de solución no van simplemente de la mano de acciones colegiadas que permitan sustentar procesos de paz como se dieron en Centroamérica a partir de Contadora, que supo solucionar la violenta crisis centroamericana. Es en este nuevo contexto donde el subcontinente americano debe retomar y reformular cómo contener y dar solución a este proceso. Ya no cabe la posibilidad de soluciones acompañando a las iniciativas que de Estados Unidos emanen, sino que por el contrario y en este sentido, es que Brasil ha señalado el rumbo a los Estados Sudamericanos, de cómo el problema colombiano se debe solucionar con un neto contraste de política que partan de la región. Brasil marcó el no-reconocimiento como fuerzas beligerantes a las F.A.R.C., de esta manera impulsó una respuesta global y Sudamericana; de la misma manera, ha sugerido a muchos países no seguir a Estados Unidos en esa política intervencionista, sino por el contrario, mancomunar esfuerzos en aras de una paz no conflictiva y regida por los designios que Sudamérica impulse.

 

 

 

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[1] Plan Colombia, Marzo de 2000.

[2] Hans J. Morgenthau, "La lucha por el poder", POLITICAS ENTRE LAS NACIONES, Editorial G.E.L., 1992. pp. 579

[3] Carlos A. Romero, Algunas notas sobre el problema del  poder en Colombia, Carta Internacional, Nº 87-ANO VIII, Maio, 2000 São Paulo, Brasil.

[4] Plan Colombia, Marzo de 2000.

[5] Cardoso, Fernando Henrique, Discurso de F. H. Cardoso na Colômbia foi recado a Fujimori. Discurso de apertura de la reunión del Grupo Río, en Cartagena, Colombia. De Agência Estado.Brasil.Sexta-feira,16 de Junho de 2000.

[6] Libardo Buitragro,"Colombia:la guerra por la paz",, FUERZAS ARMADAS Y SOCIEDAD, Año 14, Nº 3- Agosto/ Noviembre, 1999.

[7] Ibidém

[8] Veasé, Pecaut,Daniel, "Presente, pasado y futuro de la violencia en Colombia", en Desarrollo Economico, vol.16, nº144 ( enero-marzo 1997), pp 891-930.

[9], Kevin Jack Riley, "Relación entre la Industria Colombiana de la Droga y la violencia Política de los Escuadrones de la Muerte", Revista Occidental, Año 11, Nº 1, 1994.

[10] Revista Militar, Enero- Marzo de 1999. Circulo Militar Argentino.

 

[11] Riley, Kevin J., "Relación entre la industria colombiana de la droga y la violencia politica de los Escuadrones de la Muerte", Revista Occidental, Estudios Latinoamericanos, Año 11, Nº 1, 1994, pp 63-105

[12] Ibídem.

[13] Carlos A, Romero, Algunas notas sobre el problema de poder en Colombia,Carta Internacional, Nº 87-ano VII,Maio,2000,Sao Paulo,Brasil.

[14] Plan Colombia, Marzo de 2000

[15] Baizán, Mario, Subsecretario de Gestión de Programas del Ministerio del Interior de la Argentina, “ Una mirada argentina para Colombia”, en Archivos del Presente,  Julio/ Agosto/ Septiembre,1999, Año 5, Nº 17, Buenos Aires, Argentina.

[16] William W. Mendel, Coronel (R) del Ejercito de los Estados Unidos,  "El Amazonas Brasileño: Controlando la Hidra". Military Rewiew, Marzo-Abril del 2000.

[17] Ibídem.

[18] Morales, Gustavo, "Brasil pone en aprietos a sus vecinos con el relanzamiento del Plan Calha Norte", Revista Defensa, Año XVII, Nº 191, 1994, Madrid, España.

[19] Santamarina, Silvio, "El Amazonas, Verde Militar", Revista Noticias, 30 de noviembre de 1996, Buenos Aires, Argentina.

[20]  Gosman, Eleonora, "Afirman que los narcos de Colombia operan en Brasil", Secc. Internacionales, Diario Clarín, Sábado 13 de noviembre de 1999, Buenos Aires, Argentina.

[21] A partir de la entrega del Canal de Pánama, Estados Unidos planteo una nueva inserción para el Comando Sur y para su estrategia de lucha contra las drogas. A partir de este hecho es que Estados Unidos busca instalar un "cinturón de seguridad", que contenga a Colombia. Esta reinstalación de sus fuerzas militares se realizo con la ubicación en Aruba, Curaçao y Manta (Ecuador). Este cinturón se enlazaría con otro ya instalado, como son los centro de control de comunicaciones  y vuelos en territorio colombiano y Bolivia.

[22] Gosman, Eleonora, "Brasil, pieza clave", Secc. Internacionales. Diario Clarín 24 de julio de 1999, Buenos Aires, Argentina.

[23] Stier, Edwin H. y Richards, Peter R., “Strategic Decison Making in Organized Crime Control: The Need for a Broadned Perspective”,en Edelhertz (ed),Major Issues in Organized Crime Control, Washington D.C.:U.S. Goverment Printing Office, 1987.

[24] Plan Colombia, Marzo de 2000.

[25] Ibídem


Ponencia presentada en el Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata, Argentina. Octubre de 2000.