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Asunto:NoticiasdelCeHu 877/04 - Impacto de nuevas tendenciales urbanísticas
Fecha:Viernes, 4 de Junio, 2004  02:42:17 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 877/04
 
 

Impacto de nuevas tendenciales urbanísticas

Consecuencias demográficas de las nuevas urbanizaciones privadas en el Conurbano Bonaerense. El caso de Pilar, en la década del ’90.

 

Roberto Oscar Landa 

 Universidad Nacional de Mar del Plata

 

Síntesis

 

         Como una breve introducción de las características del singular fenómeno demográfico del crecimiento de los nuevos tipos de urbanizaciones privadas, desarrollado en los partidos del Área Metropolitana de Buenos Aires, es bueno destacar los datos poblacionales de uno de los partidos más representativos de este proceso, como es el caso del Partido de Pilar. Observamos que la ciudad de Pilar ha tenido, entre los censos de 1980 y 1991 un incremento muy importante, en el que pasó de tener 84 mil a 130 mil habitantes, alrededor de un 54% más. Pilar, como partido, cuenta en la actualidad con más de 200.000, cifras muy superiores a las estimadas por el INDEC unos años atrás. Este crecimiento resulta desmedido para algunos lugareños, que aseguran que no se puede absorber tanta población sin sufrir grandes costos. Datos del censo de 1991 muestran la existencia de un 25% de hogares con necesidades básicas insatisfechas (N.B.I.). Esto demuestra, que a pesar del progreso que trajo aparejado este proceso, se deben considerar los sectores sociales que quedan fuera del mismo, principalmente los hogares más necesitados que no tienen la posibilidad de acceder a los adelantos que se han producido.

         La realización de un informe sobre este singular fenómeno demográfico se debe a la necesidad de encontrar una interrelación entre este crecimiento y el desarrollo acelerado de los nuevos emprendimientos urbanísticos, sean tanto barrios cerrados, countries, barrios privados, clubes de campo, chacras, clubes náuticos, entre otros tantos nombres que toman estos emprendimientos, que ha venido sucediendo en estos partidos del conurbano en la última década.

         Para este informe se ha tomado particularmente el Partido de Pilar, el caso más representativo de este gran desarrollo urbanístico. Se busca encontrar en un estudio de caso las respuestas necesarias a los objetivos del informe.

 

Marco general

        

         Podemos observar, que el proceso de urbanización argentino, a lo largo de la historia del país, estuvo influenciado por una serie de factores, intrínsicamente ligados a los procesos económicos, políticos y sociales, que se desarrollaban en la ciudad capital del territorio, y de sus relaciones con el mundo exterior.

         Durante esta última década del siglo se ha observado, tanto en Argentina como en países de la región, un cambio muy llamativo en la distribución territorial de las actividades productivas y de la población, provocados por la aplicación de las nuevas políticas macroeconómicas. El investigador chileno, Carlos de Mattos, parte de la hipótesis de que “los cambios de mayor relevancia se derivan de las transformaciones que están afectando a los mercados de trabajo nacionales, regionales y/o locales, como consecuencia de los avances de los procesos de reestructuración y Globalización”.[1]

         Las políticas de liberalización económica, implementadas durante los ‘90 en la Argentina, promovieron el desarrollo de dos procesos complementarios, recíprocamente retroalimentados, considerados como el camino idóneo para la consolidación de la nueva dinámica económica: por una parte, la Globalización, cuyo avance requiere de la mayor liberalización en el funcionamiento de las distintas economías nacionales y, por otra parte, la desregulación, cuya intensificación se ubica como una condición ineludible para que una economía nacional pueda mejorar su inserción en la dinámica globalizada.

         Como una de las consecuencias más nítidas de la nueva dinámica económica, aparece la actual tendencia a la concentración económica en los estratos de mayores ingresos, ensanchando la brecha entre la pequeña minoría de altos salarios, de la gran mayoría con escasos recursos.

         Esta concentración resulta de que en el escenario globalizado, ese capital crecientemente “autonomizado, conglomerado y desarraigado” (según definición de Carlos de Mattos), lógicamente trata de aprovechar las condiciones establecidas por la liberalización y la desregulación, para orientarse hacia los lugares donde le sea posible germinar más rápida y vigorosamente. “La evidencia empírica sobre el destino de los flujos de capital es concluyente: tanto a nivel internacional como interregional, ellos no se dirigen hacia los lugares más desregulados y con salarios más bajos, sino hacia los territorios más fértiles. La mayor (o menor) fertilidad de un determinado lugar estaría condicionada por la presencia (o ausencia) de un conjunto de factores de atracción locacional, configurados a lo largo de su específica historia productiva. La mayor capacidad de atracción que ejercen estos factores sobre los flujos de capital/inversión, tanto a escala internacional como nacional, juegan un papel determinante en la forma en que se adoptan y materializan las decisiones sobre localización/deslocalización productiva y, por lo tanto, en el porvenir de la acumulación y el crecimiento de ese lugar”[2].

         El nivel de fertilidad inicial de cada territorio, establecido por la localización conjunta de diversos factores de esta naturaleza, juega un papel decisivo en la determinación - tanto en el plano internacional, como al interior de cada espacio nacional - de la distribucíón territorial de la producción y, por ende, de los respectivos mercados de trabajo, así como de la dirección predominante de los movimientos de población.

         Dado que en una economía crecientemente urbanizada, los factores que condicionan la más elevada fertilidad al interior de un espacio nacional se encuentran principalmente en la áreas que cuentan de antemano con una mayor concentración productiva y demográfica, es allí donde se estructuran los mercados de trabajo más grandes y diversificados y, por lo tanto, donde se focalizan los factores de atracción laboral.

         Al generalizarse las estrategias de apertura externa durante los últimos años, casi todas las áreas metropolitanas de América Latina (entre ellas el AMBA -Área Metropolitana de Buenos Aires-) se ubicaron como las cabeceras de puente para acceder tanto hacia los mercados externos, como hacia el mercado interno. En esa trayectoria, en los países donde han sido más intensos los efectos de la reestructuración productiva y de la globalización, dos procesos desarrollados en forma prácticamente simultánea han afectado a estas aglomeraciones urbanas: por una parte, se ha desencadenado una relativa desindustrialización y una creciente terciarización de sus respectivos aparatos productivos, con lo que desde entonces, un nuevo tipo de servicios ha pasado a encabezar la dinámica urbana. Por otra parte, se ha iniciado su progresiva globalización, en una secuencia en la que buscan afirmar su calidad de nodos secundarios de la red de ciudades estructurada jerárquicamente a escala global. “El aumento de su capacidad para asumir las funciones que intensifican su internacionalización, les permite potenciar su imbricación en esa red de ciudades y, con ello, mejorar el nivel de inserción y la posición de la respectiva economía nacional en la nueva dinámica globalizada”[3].

         La localización de este conjunto de funciones y actividades en las áreas metropolitanas determina que sea en ellas donde se estructuran los mercados de trabajo de mayor envergadura, y más diversificados y dinámicos de cada espacio nacional.

         En este proceso de concentración metropolitana se materializan territorialmente rasgos característicos. Quizás el rasgo más relevante para caracterizar a las áreas metropolitanas de la época de la globalización y de la desregulación, sea una incontrolable tendencia a la suburbanización y/o periurbanización a partir de los núcleos urbanos originales, en un proceso en el que la mancha metropolitana se expande en forma incesante, ocupando las áreas rurales que encuentra a su paso, desbordando los límites urbanos definidos en el momento anterior. Así, el área urbana heredada del período desarrollista, cuya mancha urbana estaba delimitada en forma relativamente más precisa y nítida, ha ido dando paso a una metrópoli-región de fronteras difusas, en continua expansión.

         En cualquier caso, esta modalidad de expansión urbana no puede considerarse como un fenómeno enteramente nuevo, sino como la acentuación de un rasgo inherente a la urbanización capitalista, que ya había comenzado a perfilarse en el período desarrollista. Lo que ahora es posible, es la marcha hacia una nueva forma de concentración, que puede considerarse como concentración expandida, desde que un importante conjunto de procesos productivos, en especial los más tradicionales, así como también la población, ya no requiere concentrarse en un área compacta; sin embargo, un número significativo de procesos productivos requieren de una razonable proximidad entre sí y, al mismo tiempo, al lugar donde se encuentran las mayores economías de aglomeración, todo lo cual augura la continuidad del crecimiento y la expansión de estos lugares.

         Estos factores han contribuído poderosamente a dar viabilidad y a estimular la propensión a la concentración expandida de las área metropolitanas, facilitando una expansión conurbada, en la que diversos centros urbanos relativamente próximos son absorbidos por la mancha urbana en expansión o, simplemente, incorporados sistémicamente a la dinámica metropolitana. En algunos casos, como en los de Sao Paulo y de el Área Metropolitana de Buenos Aires, el resultado son megalópolis, estructuradas a manera de verdaderos archipiélagos urbanos, según una modalidad de organización urbana que comienza a predominar en el mundo entero, con manifestaciones específicas en las ciudades del Tercer Mundo.

         Como afirma Carlos de Mattos, “en estas estructuras predominantemente urbanas, suburbanizadas y policéntricas, el modelo de ciudad de corte europeo, que se había constituido en el referente obligado en los orígenes de la ciudad latinoamericana y, en particular, en sus momentos de mayor esplendor, ha ido cediendo paso a un modelo de origen norteamericano, del que Los Angeles aparece como paradigma”.

         Sin duda, simultáneamente con la expansión de estas grandes áreas metropolitanas, también se observa el fuerte crecimiento de un número importante de ciudades medias.

         El Área Metropolitana de Buenos Aires, dentro de la cual se encuentra incluido el partido de Pilar, hay que destacar que manifiesta un crecimiento físico por conurbación, anexando áreas rurales y urbanas a su influencia directa, características similares a otras áreas metropolitanas latinoamericanas. El crecimiento progresivo del área se concreta en forma radial a través de las principales rutas, y luego se completa el poblamiento de las distintas áreas, ocupando los instersticios vacios del crecimiento radial, alternando de ese modo zonas de buen hábitat con otras en las cuales las condiciones ambientales son precarias. La falta de normas específicas, que regulen el acelerado crecimiento de las áreas periféricas del conurbano bonaerense, principalmente a través de la instalación de estos nuevos tipos en emprendimientos inmobiliarios, llamensé barrios privados, clubes de campo, barrios cerrados, countries, etc., hace que la expansión sea poco controlable, sin la menor opción de realizar una planificación acorde a un fenómeno urbano de estas características.

 

 

Datos geográficos

 

         El partido de Pilar se encuentra ubicado geográficamente en el noroeste de la provincia de Buenos Aires. Su localidad cabecera lleva su mismo nombre, encontrándose a 53 km al noreste de la Capital Federal, comprendida dentro del área de influencia directa de la misma. Otras localidades del partido son Derqui, Del Viso, La Lonja, Manuel Alberti, 1º de Mayo, Villa Astolfi, Villa Rosa, Manzanares y Zelaya.

          La superficie abarcada por este partido es de 382,70 km², limitada por los siguientes partidos: al norte por Exaltación de la Cruz, Campana y Escobar; al oeste por Luján; al sur por General Rodríguez y Moreno; y al este por José C. Paz y Malvinas Argentinas. El Partido de Pilar se encuentra ubicado en la tercera corona del conurbano bonaerense, junto a los partidos de Cañuelas, Escobar, General Rodríguez, Marcos Paz y San Vicente.

         Esta corona surge como resultado del derrame del proceso de conurbanización sobre los partidos que la componen. Entre 1980 y 1991 tuvo un crecimiento intercensal del 47%. Si bien mantiene una densidad poblacional menor a las otras dos coronas del conurbano, se está denotando un importante crecimiento intercensal relativo en la misma, llegando a tener una densidad actual de 391,9 hab/km².

         Su topografía es en general llana, presentando algunas ondulaciones a lo largo de la cuenca del río Lujan, que lo atraviesa de norte a sudoeste. En las últimas décadas su territorio ha visto disminuir su porcentaje rural muy por debajo del 50% del total, debido a una constante subdivisión mediante loteos de grandes fracciones, destinadas anteriormente a la explotación agropecuaria. En los últimos dos decenios, el porcentaje de lotes edificados se ha visto incrementado intensamente, anexándose esta gran cantidad de fracciones al total urbano.

         Su proximidad a la Capital Federal y Gran Buenos Aires y las buenas vías de comunicación con que cuenta, son factores fundamentales que inciden en el proceso apuntado, generando, por otra parte, un alto valor comercial de las parcelas.

         La cabecera, homónima del partido, posee una fisonomía particular, ya que en virtud de ser una de las ciudades bonaerenses más antiguas, alberga casonas de baja altura y un número creciente de modernas construcciones.

         Asimismo, en las cercanías de los principales accesos, se han ido instalando numerosos clubes de campo, barrios privados y numerosas urbanizaciones privadas, con características netamente residenciales, conformando un extenso entramado de estos nuevos emprendimientos. Este proceso estuvo influenciado directamente por el mejoramiento de la red vial y de los accesos, a través de autopistas, a la Capital Federal. En este sentido podemos agregar que las carreteras que atraviesan el distrito son las siguientes: Ruta Provincial Nº 6, Ruta Nacional Nº 8 (Corredor del Mercosur), Ruta Provincial Nº 25, Ruta Provincial Nº 26 y Ruta Provincial Nº 28, además de la Autopista Panamericana o Acceso Norte que se extiende, con varios carriles de circulación, hasta las cercanías del Parque Industrial de Pilar y la cabecera del Partido.

         Por otra parte, una extensa zona del partido de Pilar ha sido destino para un importante asentamiento fabril, en cuyo parque industrial se instalaron grandes empresas comerciales, siendo este partido un punto estratégico desde hace varias décadas para tal fin, ya que se encuentra ubicado dentro del eje industrial Buenos Aires - Rosario.

 

 

Aspectos económicos

 

         Al partido de Pilar, desde el punto de vista económico, hay que contextualizarlo dentro del denominado “Eje Metropolitano”, al cual se entiende como el sistema espacial conformado por el Área Metropolitana de Buenos Aires, jurisdicciones de Capital Federal, Gran Buenos Aires y Gran La Plata y su zona de influencia directa con la cual se compone actualmente una unidad funcional.[4]

         Este Eje es una región polar dado que incluye elementos distintos con roles diversos, como el Área Metropolitana, foco, polo o nodo de primacía del espacio provincial, y el territorio que la rodea, al cual presta servicios y con el que completa el sistema espacial.

         El Eje Metropolitano surge así como resultado o efecto de la compleja realidad económica, socio-política y físico-territorial que es el Área Metropolitana, cuya dinámica condiciona el desarrollo del sistema o red de centros urbanos provinciales, absorbiendo población y funciones sociales de las distintas ciudades, o reflejando crecimiento en forma radial sobre algunas de ellas.

         En este sentido, el Área Metropolitana no es una región autónoma. La comparación de las estrechas asociaciones, la homogeneidad básica de indicadores socioeconómicos entre los partidos con jerarquías regionales (caso de San Nicolás, Campana, Zárate, etc.), junto a su vinculación funcional con partidos complementarios que los rodean (Brandsen, San Vicente, Cañuelas, etc.), es fácilmente mensurable a través del análisis de los flujos de transporte y comunicaciones, que se encuentran en un proceso de extraordinaria expansión, pero cuyo análisis queda fuera de los límites de este trabajo.

         Por otra parte, el Área Metropolitana actual ya ha superado los límites de los 19 partidos que tradicionalmente la conformaron, para incluir a La Plata, Berisso y Ensenada por el sur; Zárate, Campana y Pilar por el norte; Luján y Mercedes por el oeste.

         Particularmente, el Área Metropolitana no es una región autónoma porque es parte del borde fluvial-industrial, línea vertebral de una zona mucho más homogénea y estructurada como es la región pampeana argentina. Desde este punto de vista, este Área es foco de una región que posee uno de los más formidables potenciales de producción y calidad agropecuaria del mundo. Además es una realidad dinámica, que crece más en la periferia que en los partidos cercanos a la Capital Federal. Es, asimismo, el punto más importante de una serie lineal de asentamientos urbano-industriales unidos por una línea natural de tráfico (los ríos Paraná y de la Plata), y por un conjunto de obras viales (Panamericana y accesos por otras autopistas) y ferroviarias que han reforzado aquella común vinculación fluvial. Es la zona de mayor concentración industrial y poblacional, existiendo la tendencia a localizar en ella gran parte de los proyectos públicos y privados, así como la de captar los principales flujos migratorios internos. A su vez, es el mayor centro de irradiación cultural, especialmente en las actividades científicas y técnicas, a la vez que presenta un alto índice de centralización del poder en el espacio metropolitano, donde se localizan las instituciones públicas y privadas más gravitantes del quehacer nacional.

         Los indicadores demográficos y económicos permiten delinear con nitidez la estructura actual del Eje Metropolitano, así como también las direcciones de crecimiento del aglomerado capitalino.

         En efecto, el proceso de poblamiento del Eje se caracterizó por un constante y acelerado crecimiento, circunstancia que se verificó con mayor intensidad hasta el período 1947/60, en el cual se registró una tasa anual acumulativa del 5,2%, superando holgadamente a la computada por el conjunto provincial (3,6%). Si bien los ciclos intercensales que le sucedieron continuaron evidenciando aumentos considerables (1960/70: 3,2%; 1970/80: 2,4%; 1980/91: 1,5%), la tendencia declinante de su incremento medio anual comienza a manifestar síntomas de saturación del Eje.

         Este fenómeno está íntimamente ligado a la naturaleza misma del crecimiento económico metropolitano, determinante de la captación de las corrientes migratorias internas, habida cuenta que las diferentes intensidades de concentración del área y los distintos grados de saturación que manifiestan cada uno de los partidos que la integran, resultan directamente proporcional a la proximidad que guardan con la Capital Federal.

         En tal sentido es de señalar que, en una extensión que abarca el 12,7% de la superficie bonaerense, el espacio comprendido por el Eje registra una densidad promedio del 204,9 hab/km2 frente a 33,8 hab/km2 correspondiente a la media provincial, circunstancia que corrobora lo expresado precedentemente. Por su parte, el carácter de preponderancia urbana viene dado en función de que el 80% aproximadamente de su población, excluida Capital Federal, se halla asentada en ciudades encuadradas dentro de esa definición, determinando por sí la estructura básica de la zona y sus relaciones con el resto de la provincia, caracterizándolo como un sistema fuertemente polarizado, en tanto que su expansión disminuye las posibilidades de crecimiento de los diversos núcleos o ciudades cercanas.

         Al analizar la jerarquía urbana, se observa que el alto grado de concentración que detentan los partidos del conglomerado suburbano, tanto desde el punto de vista demográfico como económico, origina que ese contexto se localicen los únicos centros de nivel nacional y regional. En la periferia de ese núcleo central se ubica una cadena de centros menores de relativa influencia zonal o local.

         El crecimiento de la Metrópoli, tal como queda reflejado en el mapa, se expande en forma radial, atravesando las rutas nacionales, en especial las Nº 9, 1, 8, 7 y 5, las que constituyen importantes vías de acceso a los centros de jerarquía subregional.

         Las circunstancias comentadas determinan una situación inmejorable para el asentamiento de industrias integradas verticalmente, a la vez que incluye la ventaja de disminuir el costo. Se destaca además en esta región, la concurrencia de factores que tornan propicio el desarrollo de economías externas y de escala, erigiéndose a su vez en el primer mercado consumidor del país. Por su parte, las condiciones de transporte y comunicación y otras de carácter tecnológico, así como un dinámico empresariado y la existencia de mano de obra calificada, gravitan en forma considerable en favor de dicha área.

         Es de destacar que la composición económica del Eje no es homogénea, ya que en él se localiza un espacio eminentemente industrial, conformado por 19 partidos ubicados en el borde fluvial que va desde Ensenada-Berisso hasta Baradero, al que se une el conjunto Ramallo - San Nicolás por el norte y Brandsen por el sur, que junto con La Plata constituyen una unidad. Esta franja cuenta con características específicas de desarrollo urbano e industrial y ejerce una gran influencia sobre todo el quehacer económico, social, cultural y educativo. En segundo lugar, se advierte la concurrencia de partidos de conformación Terciario-Industrial, algunos de ellos aledaños a la franja recientemente enunciada y otros de carácter netamente Terciario, en tanto que los situados en la periferia del Eje conservan una estructura Terciario-Primaria, predominando la actividad agrícola al norte y la ganadera al sur, constituyendo áreas complementarias del borde industrializado.

         Es asumible que el proceso de desarrollo del Eje Metropolitano, avanza a efecto de lograr una creciente especialización del espacio industrial metropolitano, reforzando su rol secundario. Asimismo, se manifiesta una relación cada vez más estrecha entre la expansión experimentada por el conurbano y la tendencia a una configuración Terciario - Industrial en los partidos que lo integran.

         Asimismo, presenta un aspecto industrial diversificado, compuesto principalmente por industrias dinámicas de gran tamaño, comparativamente de alta tecnología y gran complementariedad. De igual modo, el mantenimiento de la tendencia histórica conduce a la concentración en las líneas de directa expansión del aglomerado. La localización de los grandes proyectos industriales en los últimos años, se orienta al aprovechamiento de las ventajas que ofrece la Metrópoli.

         En forma correlativa, la zona localiza el 64% de los establecimientos comerciales de la provincia, empleando el 59% del personal ocupado y representando el 52% del total de ventas.

         Es dable señalar que, a pesar de las pautas de desarrollo esbozadas, el área presenta déficit en materia de servicios sociales, como educación y vivienda.

         Observando lo anteriormente expuesto sobre los aspectos económicos del Eje Metropolitano, y bajo el marco de estos procesos, es que se debe tomar ahora las correlaciones económicas del partido de Pilar en particular.

         El producto bruto interno del distrito pilarense está conformado, fundamentalmente por los aportes del sector “secundario” (industria y construcción), seguido por el sector “terciario” (transporte y comunicaciones, comercio, vivienda y finanzas y otros servicios) y en menor medida por el sector “primario” (agricultura y ganadería).

         Al efectuar un análisis retrospectivo, se observa un cambio en la estructura productiva, fundado especialmente en el marcado crecimiento industrial, el que generó un desplazamiento de las actividades agropecuarias, a la vez que los servicios mantuvieron un ritmo de desarrollo prácticamente constante.

         A partir de la apertura económica, la llegada de empresas extranjeras y los cambios verificados en las industrias multinacionales que ya estaban radicadas en el país, se repotenciaron las ventajas que de por sí ofrecía el Parque Industrial Pilar, devenido ahora en un modelo de desarrollo para la Argentina y para toda Sudamérica, ya que es uno de los más modernos Parques Industriales del cono sur.

         Hasta el momento, se comercializaron el 95% de las tierras ubicadas en el predio (220 parcelas de un total de 250) que - único por las prestaciones que ofrece - abarca una superficie total de 850 hectáreas, sobre las que se asientan 130 plantas industriales de última generación, algunas de las cuales se extienden sobre varias parcelas.

         Las 130 empresas radicadas en el Parque Industrial integran un mix compuesto 60% por empresas nacionales y 40% por compañías extranjeras o joint ventures. Entre la multiplicidad de rubros presentes, se destacan el farmacéutico, químico, agroquímico, plástico y alimentario, además de los materiales para la construcción.

         Por otra parte, se calcula que entre todas las empresas instaladas se llega a una facturación de 2.000 a 3.000 millones de dólares al año. Cifras  más que elocuentes para ilustrar el crecimiento y la envergadura de las empresas radicadas en ese centro de producción. 

         En esos establecimientos trabajan 11 mil personas, a las que se suman otras 10 mil que prestan servicios en esa gran área industrial, lo que contribuyó al desarrollo urbanístico, comercial y cultural que hoy exhibe la zona de Pilar.

         Respecto a los emprendimientos habitacionales, además de los ya construidos 40 clubes de campo, 50 barrios privados y 1 club de chacras, con un total de 18.600 lotes, existen emprendimientos de gran envergadura como el denominado "pueblo privado" Estancias del Pilar con capacidad de albergar a 2.000 familias, y el proyecto "Pilar del Este" que se transformará en una ciudad satélite de la cabecera del Partido, con una superficie estimada en 550 hectáreas y contando con todos los servicios de una ciudad (centro cívico-comercial, asistencia médica, escuelas primarias y secundarias de alto nivel, centros recreativos y clubes de deportes, entre otros servicios).

         Estos grandes emprendimientos comerciales e inmobiliarios muestran claramente el gran auge económico y demográfico que ha tenido el partido de Pilar en la última década, esperándose en un futuro la acentuación de estos fenómenos.

 

 

Datos demográficos

 

Datos censales de población del partido de Pilar, según C.N.P.V. 1991[5].

 

Censo

Número de Habitantes

Densidad de población (hab/km²)

1947

19.854

56,4 hab/km²

1960

30.836

87,6 hab/km²

1970

47.739

135,6 hab/km²

1980

84.429

239,9 hab/km²

1991

130.187

369,8 hab/km²

 

Tasa de crecimiento medio anual, en Pilar (por mil)

1970/80

1980/91

58,3

41,9

 

 

 

Población total del partido de Pilar, en miles. 1991/2000[6]

1991

149

1993

156

1995

161

1996

165

1997

167

1998

170

1999

172

2000

175

Indice de urbanización

(población urbana/población total),

en el partido de Pilar

1980

1991

72%

93,3%

                    

Tasa de crecimiento medio anual de la población rural %

1970/80

1980/91

-2,6

-37,2

 

Variación Relativa del crecimiento de la población rural, en Pilar %

1970/80

1980/91

-2,6

-33,0

 

 

 

 

 

 

Variación Relativa del crecimiento de la población urbana en Pilar %

1970/80

1980/91

76,9

54,2

Tamaño medio de los hogares particulares, en el partido de Pilar, 1991

(promedio de personas por hogar)

4,0

 

 

 

 

Distribución relativa de la población según condición migratoria, 1991.

Partido de Pilar

%

no migrantes

%

migrantes internos interprovinciales

%

migrantes de países limítrofes

%

migrantes de otros países

61,5

33,5

8,6

3,3

Porcentaje de hogares y de población con

Necesidades Básicas Insatisfechas[7], partido Pilar 1980-1991

Hogares particulares

Población

1980

1991

1980

1991

Total[8]

% con NBI

Total

% con NBI

Total

% con NBI

Total

% con NBI

20.340

32,9

31.259

25,0

83.418

40,2

129.680

30,5

 

 

EMPLAZAMIENTO DE EMPRENDIMIENTOS EN EL GRAN BUENOS AIRES

 

Zona Norte (Pilar, Pacheco, Escobar, Tigre)

Zona Norte (Pilar)

Zona Oeste

Zona Sur

%

74,88

43

14,01

11,11

Número Empren-dimientos

155

103

29

23

 

Fuente: Ambito Financiero. Suplemento Especial "Pilar. Un modelo de desarrollo urbano", 26 de Agosto de 1999.

 

 


Pilar en números

 

1993

1999

Habitantes

130.000

280.000

Familias permanentes por country

40

100

Números de Countries

27

30

Barrios Privados

Ninguno

60

Parque Industrial

90 empresas

130 aprox.

Bancos

7

12

Hipermercados

Ninguno

2 (Norte y Jumbo)

Shoppings

Ninguno

2 (Torres del Sol, Pilar Norte y uno en proyecto)

Escuelas

20 (públicas)

100 (53 públicas y 47 privadas)

Universidades

1 (El Salvador)

2 (El Salvador y Austral)

Hospitales

5 (1 Municipal y 4 clínicas)

5 más Centro de Alta Complejidad

Cines

2

10

Medicina Prepaga

Ninguna

3 (Qualitas, Omint, Medicus)

Hoteles

Ninguno

12 (en proyecto Sheraton, Howard Johnsons, entre otros)

Valor lote sobre Panamericana

$ 60 el m²

$ 100 a $ 300 el m²

Zona más cotizada

Ninguna

Ramal Pilar Km 50

Fuente: Ambito Financiero. Suplemento Especial "Pilar. Un modelo de desarrollo urbano", 26 de Agosto de 1999.

 

 

Análisis del fenómeno del crecimiento de las “NUEVAS URBANIZACIONES”

 

         El creciente proceso de desarrollo de las nuevas urbanizaciones privadas en el conurbano bonaerense posee un marco histórico específico y delimitado.

         El fenómeno habitacional moderno que impulsa en manera creciente a grupos familiares a establecer su residencia permanente o la sede transitoria de su habitación de esparcimiento en ámbitos que consisten en unidades de vivienda unifamiliar con sectores más o menos extensos de servicios, deportes o recreación afectados al uso común de los miembros de los complejos así formados, que van de los clubes de campo a los barrios privados, sin desconocer la existencia de parques náuticos, o chacras agrupadas con servicios en común, y otras modalidades de urbanizaciones especiales que hacen a la vivienda permanente o a la utilización inmobiliaria transitoria u ocasional, reconoce diversas etapas en su evolución, las que cronológicamente podrían sintetizarse de la siguiente forma:

         Una etapa fundacional que se desarrolla desde la aparición de los primeros "country clubs" cuyo primer ejemplo data del año 1930, al cual siguieron otros con la misma organización y características, casi todos ellos ubicados en la Provincia de Buenos Aires, dentro de un radio de sesenta kilómetros de la Capital Federal, sector que todavía no se conocía como el Conurbano Bonaerense y en el cual actualmente se encuentran la mayoría de estos emprendimientos.

         Otra etapa que comienza a fines de la década de los '60, en la cual los countries son creados específicamente como tales adoptando las formas de organización y las características con las que se los puede apreciar en estos momentos. Asimismo van apareciendo los primeros ejemplos de este tipo en otras provincias como Neuquén, Córdoba, Tucumán, San Luis o Mendoza. También se produce durante este tiempo una concentración, ahora sí, dentro del radio mencionado y ya caracterizado como el Conurbano Bonaerense, en el cual se consolida un nuevo estilo de vida, muy en contacto con la naturaleza, del cual se disfruta durante los fines de semana.

         Hacia fines de los '80 con estas características se pueden contabilizar en todo el país alrededor de 140 instituciones de este tipo, que contienen alrededor de 12.000 casas y una infraestructura deportiva y de servicios que, en su conjunto, ocupan más de 7.000 hectáreas.

         Finalmente una última etapa que se inicia al comienzo de los '90 con el anuncio y posterior construcción de la Red de Accesos a la Capital Federal, lo que sumado a las nuevas condiciones de la economía del país, produce una diferenciación cualitativa en la evolución del fenómeno pues las familias propietarias comienzan a considerar la alternativa de utilizar la vivienda del club de campo como residencia permanente, mientras los nuevos adquirentes ya lo hacen efectivamente con este criterio. Esta tendencia también da lugar a la aparición de un sucedáneo del country al cual se lo conoce como barrio cerrado, o más correctamente como "barrio privado".

         La conjunción de estas variables produce una increíble aceleración cuantitativa de todo el proceso, que comparativamente, hacia principios de 1998 y con relación a las cifras anteriormente consignadas, indican en menos de cuatro años un crecimiento del sector a más del doble de la medición mencionada. Así, agregados los "clubes de campo" y los "barrios privados" detectados hasta el momento, se pueden contar 320 entidades de este tipo que ahora contienen y dan servicios a 25.000 casas y que ocupan una extensión de 15.000 hectáreas subdividas en 60.000 lotes de terreno, Quedan de lado en esta apreciación aquellos emprendimientos que todavía no se encuentran a la venta o que están en etapa de proyectos y aquellos que se conocen como mega-proyectos, desarrollos de más de mil hectáreas. Todos estos indicadores marcan la tendencia hacia la total expansión de este estilo de vida en todos los estadios de la pirámide socioeconómica.

         Fácil resulta de observar este fenómeno en su magnitud y complejidad en los alrededores de Buenos Aires, así como también en algunas provincias como por ejemplo la de Córdoba en que a los dos countries ya existentes se suman cinco más de iguales o mayores dimensiones, ello sin tomar en cuenta la modalidad del "barrio privado", cuya identificación y enumeración resulta todavía muy dificultosa por parte de las instituciones y/o empresas vinculadas al sector.

         Así también resulta notorio que, en los últimos años, el desplazamiento humano tendiente a la concentración en centros urbanos a través de la yuxtaposición de viviendas en edificios cada vez más grandes o más altos, ha dejado lugar al fenómeno inverso, la búsqueda de espacios más amplios, más abiertos, ecológicamente más puros, en una forma de vida distinta que comenzó por el crecimiento de los clubes de campo, y ha derivado más recientemente en un explosivo desarrollo de comunidades básicamente habitacionales, con pocos servicios comunes (barrios privados), pero en todos los casos procurándose un mayor acercamiento a la naturaleza, la búsqueda de comodidades habitacionales de tipo unifamiliar, pero también en todos los casos con el respectivo correlato de comodidades serviciales, deportivas o recreacionales más o menos extensas según las características de cada uno de los emprendimientos, siempre en zonas suburbanas, lo que induce una mayor aproximación a ámbitos habitables más sanos y un aprovechamiento de las potencialidades emergentes de la utilización en común de cosas, bienes o servicios destinados permanentemente al servicio de los inmuebles individuales, y de las personas a quienes pertenecen.

         En el caso específico del partido de Pilar, el mayor crecimiento se observó en los últimos años, pasando de contar en el año 1993 con 27 countries a unos 100 emprendimientos inmobiliarios (entre countries y barrios privados) hacia fines de 1999. Ello repercutió notablemente en la cantidad de habitantes del partido, pasando, en el mismo período, de unos 130.000 a unos 280.000 habitantes.

         La explosión comenzó en el '95, con las obras de ampliación de la autopista que permitieron la extensión de los barrios privados y el desarrollo de las zonas linderas al área céntrica de Pilar. Todavía en el '90, las casas y lotes se comercializaban para residencia temporaria (fin de semana), aunque ya se advertía sobre la predilección por los barrios privados como lugar de residencia permanente. El kilómetro 50 del ramal Pilar es desde fines del '96 el polo comercial que continúa en desarrollo con diversos emprendimientos (shoppings, cines, hipermercados, universidades, bancos, hoteles, complejos de oficinas, etc.).

         La comercialización de los desarrollos inmobiliarios mantiene en estos años un ritmo de crecimiento permanente, con un efecto directo sobre el incremento en el precio de los lotes, que treparon hasta un 400 por ciento en sólo cinco años. El valor de un lote sobre la autopista Panamericana en 1993 era de unos $60 el m², elevándose en 1999 a un valor entre los $100 a 300 el m². Actualmente se prevé otra suba en los precios de los lotes por una oferta más limitada y un auge de los barrios privados.

 

 

Correlaciones entre los datos demográficos y el fenómeno urbanístico

 

El desarrollo vertiginoso de la ciudad de Pilar durante la última década se apoyó, paradójicamente, sobre un modelo urbanístico planificado hasta el último detalle. Inicialmente se consolidó el Parque Industrial gestado hace 30 años, que en la actualidad alberga a más de 130 empresas. Mientras que en los últimos años se produjo un éxodo masivo de familias desde la capital hacia los nuevos barrios privados, countries y clubes de campo en busca de un contacto con la naturaleza. Este fenómeno desencadenó una expansión en materia educativa, comercial y de servicios que se respaldó en inversiones millonarias y en una modernización de la red vial.

Los emprendimientos se integraron al escenario natural y se concibieron en forma armoniosa, permitiendo que convivan más de un centenar de urbanizaciones cerradas con colegios y casas de altos estudios, a los que se sumaron grandes cadenas de súper e hipermercados y centros de entretenimiento y, más recientemente, complejos de oficinas y hotelería de primera categoría. Aproximándose al año 2000, Pilar se prepara para superar los 300 mil habitantes en un tiempo récord, con la posibilidad de seguir albergando a una de las poblaciones más jóvenes del Gran Buenos Aires.

Si relacionamos los datos del partido de Pilar, desde el último C.N.P.y.V., se observan claras diferencias con los restantes partidos de la provincia de Buenos Aires y, principalmente, con los partidos que conforman el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). A pesar que la variación relativa en el crecimiento poblacional en el partido de Pilar fue mayor entre los censos de 1970 y 1980 (cercana al 77%), entre los censos de 1980 y 1991 fue una de las mayores en la provincia, acercándose a una variación del 55%; con una tasa de crecimiento, para el mismo período, del 42 por mil.

Si diferenciamos entre el crecimiento de la población urbana y rural, notamos claramente una correspondencia entre lo acontecido en Pilar con lo sucedido en gran parte de la provincia de Buenos Aires, donde la población urbana fue en constante crecimiento y, por el contrario, la población rural fue en continua caída. En la población rural se observaron (tanto para los períodos '70/'80 y '80/'91) una variación netamente negativa. Este fenómeno no tuvo correlato en los partidos del Gran Buenos Aires, donde entre 1970 y 1980 la población rural creció con gran intensidad, disminuyendo también considerablemente hacia 1991. En el partido de Pilar la variación intercensal de la población rural tuvo sus mayores índices entre los censos de 1980 y 1991, con una variación negativa del orden del 33%. En cambio, la variación relativa de la población urbana tuvo su pico máximo entre el '70 y el '80, con un 108%, "disminuyendo" entre el '80 y el '91 a un crecimiento del 70%.

Las proyecciones sobre el crecimiento poblacional propuestas por el INDEC entre los años 1991 y 2000, marcan para la ciudad de Pilar un sostenido crecimiento a lo largo de la década, pasando de los 149.000 habitantes en 1991 a los 175.000 hacia el año 2000, aunque por parte del municipio se calcula que la población en el año 2000 va a rondar los 280.000 habitantes. Este crecimiento, en la última década, se debió exclusivamente al auge que tuvo la ciudad en materia comercial y poblacional, influenciando tanto la instalación del Parque Industrial como los nuevos emprendimientos urbanísticos que trajeron aparejado una importante inversión inmobiliaria. Este mismo fenómeno influenció sobre otros índices de población, como el nivel educativo, el índice de analfabetismo, el nivel de empleo, la natalidad, la mortalidad infantil, la calidad de vida, entre otros. La mayoría de estos índices tuvieron un cambio positivo, sobre todo en los estratos medios y altos de la población.

A pesar de dichos avances económicos y sociales, aun existen en la ciudad de Pilar hogares con Necesidad Básicas Insatisfechas, un relativo nivel de desempleo y una notoria disparidad de ingresos, observada en una diferenciación espacial, entre los "nuevos pobladores" de la ciudad y la población pilarense, en su mayoría de un nivel económico que no le permite acceder a los "beneficios" que acarreó esta modernización de la ciudad de Pilar.

 

Conclusiones

 

         Analizando detenidamente la evolución que se produjo en la ciudad en estudio, se puede destacar varios procesos de importancia, para el entendimiento del fenómeno socioeconómico presente en los últimos años.

         Primeramente, desde la misma creación del partido, su zona de influencia fue tomada como un área productora de insumos agrícolo-ganaderos para la gran urbe capitalina. Durante gran parte de este siglo se vio ligada estrechamente a los cambios que se iban produciendo en Buenos Aires. Hacia mediados del presente siglo, durante el gran proceso de industrialización, que se evidenció principalmente en los primeros anillos del conurbano bonaerense, la ciudad de Pilar tuvo un papel evidentemente de proveedor de materias primas. Durante las dos últimas décadas, y mientras en el conurbano bonaerense se producía un estancamiento acelerado de la industria, en Pilar se comenzaba a observar la instalación de una amplia variedad de industrias, culminando en la actualidad con la instalación, a pocos kilómetros de la ciudad cabecera del partido, de uno de los más modernos parques industriales de Sudamérica.

         Es en esta última década, cuando se producen en la ciudad de Pilar una serie de fenómenos socioeconómicos de gran magnitud, los cuales estuvieron estrechamente relacionados a los grandes cambios que se produjeron en la economía y la sociedad argentina en la última década.

         A través de la apertura y la desregulación económica, la acentuación de la brecha en los ingresos entre la población de más altos recursos y aquella que no llegan a cubrir sus necesidades básicas, fue uno de los fenómenos que más se evidenciaron espacialmente en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.  Las clases de más altos ingresos comenzaron a evidenciar un comportamiento similar a lo ocurrido en los países industrializados, varias décadas atrás, a través de un proceso de suburbanización en creciente aumento.

         La suburbanización de estos grupos sociales, como lo toma en cuenta Gustavo Buzai, “puede ser entendida como su capacidad de elección –ampliamente relacionada con el poder adquisitivo-, de mantener y aún  de mejorar sus niveles de vida en doble aspecto: en cuanto al sistema social y al medio ambiente, e inmersos en demandas sociales que privilegian cada vez más lo natural (residir en bajas densidades, disponer de luz solar la mayor parte del día, encontrarse lejos de los ruidos del tránsito, etc.) frente a la imposibilidad que brinda nuestra metrópolis”. 

         Buenos Aires, según este mismo autor, se comportó de acuerdo al “modelo preindustrial” en momentos de máxima industrialización y de acuerdo al análisis precedente se encamina hacia el “modelo industrial” (propuesto por Sjoberg, en 1960, para quien la ciudad industrial presentaría un deterioro central y un suburbio de alto nivel socioeconómico) cuando la industria se encuentra en crecimiento lento por décadas. La República Argentina, un país de altas contradicciones, nos muestra un comportamiento de estructuración urbana – en su principal ciudad – completamente contrario al de las grandes ciudades de los países centrales, donde se superponen espacialmente grandes áreas residenciales de alto nivel adquisitivo y zonas, próximas a éstas últimas, de villa miserias donde se encuentran los niveles de pobreza más extremos.

         La ciudad de Pilar, como en toda su historia, no escapa a los cambios de la capital del país. La extensión de las vías de comunicación (principalmente el ensanchamiento de la autopista panamericana hasta la ciudad de Pilar), la instalación de numerosas industrias en el partido (a través de una política de incentivos por parte del municipio) y el establecimiento de un gran número de actividades comerciales de diversa índole (shoppings, hipermercados, universidades privadas, centros de oficinas, etc.), llevaron a la ciudad de Pilar a ser uno de los centros de atracción más importantes para la instalación de las nuevas urbanizaciones privadas (barrios cerrados, barrios privados, countries, club de chacras, etc.) que invadieron los partidos aledaños al conurbano bonaerenses. 

         Pero a pesar del gran crecimiento económico de Pilar, un gran número de antiguos residentes pilarenses aún cuentan con sus Necesidades Básicas Insatisfechas, con un alto índice de desempleo y zonas urbanas con marcada incidencia de la pobreza. El crecimiento económico, como en el resto del país, fue sólo para unos pocos, sin traer aparejado un mejor nivel social al resto de la población, con menores recursos.

 


BIBLIOGRAFIA

        

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[1] Carlos A. de Mattos.- “Dinámica económica globalizada y transformación metropolitana: hacia un planeta de archipielagos urbanos”.- Trabajo presentado en el 6º Encuentro de Geógrafos de América Latina. Buenos Aires. 17 al 21 de marzo de 1997.

[2] Carlos A. de Mattos.- Idem.

[3] Joachim Hirsch.- “¿Qué es la Globalización?”.- En Revista Cuadernos del Sur.- Buenos Aires, Mayo 1997.

[4] El Eje Metropolitano está integrado por los siguientes partidos: Almirante Brown, Avellaneda, Baradero, Bartolomé Mitre, Berazategui, Berisso, Campana, Cañuelas, Capitán Sarmiento, Carmen de Areco, Coronel Brandsen, Chaascomús, Ensenada, Escobar, Esteban Echeverría, Exaltación de la Cruz, Florencio Varela, General Las Heras, General Paz, General Rodríguez, General San Martín, General Sarmiento, La Matanza, Lanús, La Plata, Lobos, Lomas de Zamora, Luján, Magdalena, Marcos Paz, Mercedes, Merlo, Monte, Moreno, Morón, Navarro, Pilar, Quilmes, Ramallo, San Andrés de Giles, San Antonio de Areco, San Fernando, San Isidro, San Nicolás, San Vicente, San Pedro, Suipacha, Tigre, Tres de Febrero, Vicente López, Zárate, junto a la Capital Federal.

[5] Datos extraídos de la publicación "Situación y Evolución Social Provincial. Buenos Aires. Síntesis Nº1". INDEC. Buenos Aires, 1998.

[6] Perspectivas según INDEC.

[7] Se consideran hogares con NBI aquellos en los cuales está presente al menos uno de los siguientes indicadores de privación:

Hogares que tienen más de 3 personas por cuarto (hacinamiento crítico).

Hogares que habitan en una vivienda de tipo inconveniente (pieza de inquilinato, vivienda precaria u otro tipo).

Hogares que no tienen retrete o tienen retrete sin descarga de agua.

Hogares que tienen algún niño en edad escolar que no asista a la escuela.

Hogares que tienen 4 ó más personas por miembro ocupado y cuyo jefe tiene baja educación.

[8] Para 1980, hogares = viviendas. Para 1991, hogares = total viviendas - casas de inquilinato y hotel o pensión + hogares en casa de inquilinato y en hotel o pensión.


Ponencia presentada en el Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata, Argentina. Octubre de 2000.