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Asunto:NoticiasdelCeHu 723/04 - La situación política y los sindicatos en A mérica Latina en el primer semestre de 2004 ( Julio Go dio )
Fecha:Miercoles, 12 de Mayo, 2004  00:42:51 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 723/04

Reflexiones sobre la situación política y los sindicatos en América Latina en el primer semestre 2004

Julio Godio


 

1. Insatisfacción de los trabajadores con la democracia

La situación en los países de América Latina y el Caribe (ALC) en el primer semestre de 2004 repite el cuadro que se viene planteando desde 2001, cuando la crisis financiera argentina desembocó en una crisis global (económica, política y social) en noviembre de ese año. Es un cuadro de relativa estabilidad democrática, pero en el cual sólo el 30% de los ciudadanos/as se identifica con los valores de la democracia, mientras que el resto se divide entre los que priorizan el desarrollo sobre la democracia o los que se manifiestan solo preocupados por la situación económica de las familias, sin mostrar interés por la política.

Es un cuadro de relativa estabilidad, pero con estancamiento económico y preocupaciones de la mayoría de los gobiernos dirigida a mantener los equilibrios fiscales y monetarios, a costa del mantenimiento de altas tasas de pobreza, subempleo y desempleo. El 37.5 de las actividades económicas en ALC son informales, no están incorporadas a los circuitos financieros y productivos de la economía real y son, al mismo tiempo, las actividades que generan las mayores tasas de empleo. Se trata de empleo precario, de baja productividad, sin protección social.

Democracias incompletas, estancamiento económico y grandes bolsones de marginalidad social siguen siendo aspectos centrales del cuadro político-económico en los países de ALC. Los trabajadores apoyan la democracia, pero están descontentos con su funcionamiento concreto.

2. Nuevos fenómenos dentro de un cuadro de dificultades

En este contexto, en el que se resaltan esos fenómenos negativos, es necesario observar el desarrollo de fenómenos potencialmente positivos, que están indicando que toda la región sigue moviéndose hacia la constitución de economías de mercado y hacia una creciente integración económica intra y extrarregional y hacia la práctica de utilizar "mecanismos de salvataje" en las crisis políticas que permitan sobrevivir a los regímenes democráticos. Los sindicatos han coincidido, en general, con esas operaciones de "salvataje".

En este último aspecto -el "salvataje"- debe señalarse que en varios países de la región (Argentina, Nicaragua, El Salvador, Ecuador, Bolivia, y otros) se ha potenciado el papel de los parlamentos nacionales como escenarios de negociaciones estables entre las fuerzas políticas para preservar la estabilidad democrática. Este fenómeno debe ser valorado como una manifestación de la madurez y textura política que van adquiriendo las democracias de la región. Los focos de violencia política abierta siguen existiendo (Colombia y Venezuela), pero constituyen fenómenos acotados. En Colombia continua la represión estatal y paramilitar contra los sindicatos y aumenta el número de sindicalistas asesinados. La inestabilidad política sigue siendo el aspecto principal en Bolivia, país en el cual trabajadores y campesinos se movilizan por las reivindicaciones laborales y nacionalistas. Los sindicatos priorizan las defensa de los derechos humanas, pero dentro de una visión amplia de luchas por democracias, económicas y sociales.

Los países de la región están mostrando una gran ductilidad para afrontar los desafíos de la integración. Durante los seis primeros meses de 2004 se observa que ha aumentado la resistencia de gobiernos y movimientos de la sociedad civil al ALCA "neoliberal". Muchos gobiernos de ALC no están dispuestos a aceptar una Asociación de Libre Comercio tal como fue diseñada en la Cumbre de Miami de 1994. Pero al mismo tiempo han seguido acordándose tratados bilaterales de libre comercio entre países y subregiones (Caricom) con los EE.UU. Se registran iniciativas para acuerdos entre el Mercosur y el CAN (Comunidad Andina), que han sido precedidas por acuerdos bilaterales de comercio, inversiones, etc.

Se produjo un hecho interesante con la decisión de México de asociarse con el Mercosur. Se están desarrollando negociaciones políticas y económicas entre los países de ALC con la Unión Europea para firmar acuerdos de asociación fuertemente politizados.. Durante este semestre se ha acentuado la presencia de países de Asia-Pacífico en varias economías de ALC, en especial la República Popular China, que prácticamente se ha convertido en el primer socio comercial de Argentina.

El hecho de que el grueso de las sociedades de los países de ALC no acepten el ALCA "neoliberal", pero al mismo tiempo acentúen sus políticas integracionistas, se explica por el abandono progresivo de las viejas teorías de los "capitalismos autónomos". Pero al mismo tiempo, se fortalece en las sociedades la percepción de que las economías de mercado necesitan ser reguladas y organizadas por los Estados para servir al crecimiento sostenido de las economías nacionales. Esto explica el hecho político de que varios gobiernos (Chile, Argentina, Brasil) comienzan a identificarse con una visión "neodesarrollista" de las cuestiones económicas. Los sindicatos de los países de la región observan con simpatía y afinidad ese viraje de muchos gobiernos hacia posiciones favorales al desarrollismo.

Las recetas de ajuste estructural del FMI y el BM han fracasado, y luego de la crisis argentina se observa desorientación y falta de homogeneidad política en esas organizaciones multi-bilaterales de crédito, tal como lo previó el economista premio Nobel Joseph Stiglitz hace un quinquenio. Se observan los rasgos incipientes de una difusa, pero poderosa, corriente política y social "desarrollista"., que incluye la revaloración del Estado como instrumento básico para promover el desarrollo y la integración.

La mayoría de los gobiernos de ALC no ha aprobado la intervención unilateral de EE.UU. en Irak. Durante el primer semestre, varios gobiernos de ALC (Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Nicaragua, etc.) se han manifestado en contra de la intensificación de las acciones militares de EE.UU., Gran Bretaña, España y otros países en Irak. La intensidad del rechazo varía según los países, pero el rechazo no incluye (salvo, quizás, Venezuela) ningún aval a la dictadura de Hussein en Irak. Se cuestiona el unilateralismo de los EE.UU. y se defiende el rol de la ONU como la única institución con legitimidad para intervenir en zonas de conflicto para defender los derechos de la democracia. También los sindicatos son partidarios de que la ONU recupere su centralidad en el sistema mundo.

Debe destacarse que a principios de 2004 se realizó el Foro Social Mundial en la India, donde participó la CIOSL-ORIT, la organización sindical más importante en las Américas (integrando la delegación de CIOSL mundial). También participaron delegaciones de las centrales internacionales menores como CMT y FSM. Esta iniciativa mundial, junto con otras similares a nivel regional, han participado a las organizaciones sindicales unir sus acciones con las organizaciones de la sociedad civil que están representando variados movimientos sociales y que en su conjunto constituyen un rasgo fundamental de la resistencia en las Américas a las políticas neoliberales y al intervencionismo militar unilateral, y en defensa de los derechos humanos en general. Forma parte de la lucha general por ampliar el concepto de ciudadanía social y política como uno de los componentes civilizatorios en la lucha por un orden internacional justo y equilibrado. Esta es también una posición que comparten los sindicatos.

3. Conclusiones: la posición general de los sindicatos

En síntesis, ALC se mueve hacia una salida política al neoliberalismo; se observan prácticas política favorables al mejoramiento de la democracia; se piensa al Estado como "organizador" de las economías de mercado y la integración, y se reafirma la necesidad de la multipolaridad y la reformulación del rol de las Naciones Unidas. Es, como hemos dicho, una posición que comparten los sindicatos. Estos sustentan esta posición dentro de los lineamientos de la dimensión social de la globalización sostenidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Como hemos dicho líneas de fuerza "desarrollistas" en la política también se manifiestan favorablemente en los sindicatos y en las organizaciones de la sociedad civil en los países de ALC. La CIOSL-ORIT plantea prestar atención a estas mutaciones "desarrollistas", pero preservando la autonomía de los sindicatos y continuando las luchas para defender los intereses específicos de los trabajadores y los sindicatos, y exigiendo se implementen política públicas laborales a favor de la creación de empleos decentes y mayores progresos en la introducción de las normas jurídico-laborales que constituyen el "núcleo duro" del concepto de la dimensión social de la economía. Hay un punto en que los sindicatos, como organizaciones sociopolíticas, no resignan ni a los gobiernos ni a los partidos políticos: la lucha por el empleo digno, por la protección social y laboral de los trabajadores, por lograr que el mundo empresario abandone las prácticas neoliberales flexibilizadoras. Este punto garantiza la autonomía de los sindicatos.

Julio Godio es Director del Instituto del Mundo del Trabajo.