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Asunto:Re: NoticiasdelCeHu 701/04 - El nuevo imperialismo y Amé rica Latina ( Raúl Zibechi )
Fecha:Jueves, 6 de Mayo, 2004  17:58:41 (-0300)
Autor:Vicente Di Cione <vdicione @..........org>
En respuesta a:Mensaje 3475 (escrito por Humboldt)

El texto, como afirma Zibechi, aborda un tema viejo: la formas incesantes de renovación de la vieja acumulación capitalista a través de los "nuevos" rostros del imperialismo. A tal efecto, además de otros aspectos, retoma pedagógicamente la expresión y concepto de "acumulación por desposesión" que contribuyó recientemente a difundir D. Harvey en su revisita de lo que denomina "desarrollo geográfico poco uniforme" y que otros denominamos con la expresión más transparente y teoricamente más definida, creemos, de "desarrollo geográfico desigual, combinado y contradictorio".
La expresión "acumulación por desposesión" es reintroducida por Harvey a los fines de revisitar a su vez lo que Marx denominó "acumulación originaria" del capital.
Dada sus implicancias conceptuales y la difusión de la expresión, nos detenemos en analizarla a los fines de dilucidar algunas ambiguedades y connotaciones ideológicas en el artículo "¿Acumulación por desposesión o/y despojo? ¿Una cuestión simplemente terminológica?.
Para aquellos que siguen optimistas sobre la función crítica de la reflexión académica, el artículo está disponible en formato htm en
y
 
Cordialmente. Vicente Di Cione





Chispitas

GeoBAireS
Cuaderno de Geografía

 

Apuntes de geografía y ciencias sociales[1]

 

Vicente Di Cione

 

 

¿Acumulación por desposesión o/y despojo? ¿Una cuestión puramente terminológica?

Recientemente se ha puesto de moda en los ambientes académicos la utilización del término relativamente infrecuente desposesión (del verbo desposeer), cuyo significado es “privar de lo que se posee”, es decir, quitar a alguien o a algo sus pertenencias, aquellas cosas que le pertenecen por derecho o por naturaleza. En inglés el término equivalente, de acuerdo con algunos traductores, es “dispossession” (del verbo disposses). En el Diccionario Universal de Chicago (Inglés-Español) disposses puede traducirse como desposeer o despojar. El término se refiere también a los procesos de desplazamiento de actores de determinados lugares o ámbitos de actividad por parte de otros agentes, considerados "exteriores" e intrusivos. El concepto "exterior" tiene a su vez sus complicaciones, y sus significados son muy diferentes según las perspectivas formales o concretas con los cuales lo utilizamos. Se observa, entonces, que la expresión connota una multiplicidad de procesos de territorialización, desterritorialización, reterritorialización y neoterritorialización y acciones mediante las cuales se priva a las personas, cosas y lugares de aquello que le es propio por derecho o por naturaleza. El conjunto de significados se los designa en inglés con el término dispossession, aunque los relacionados con las formas de territorialización parecen ser más apropiados.

D. Harvey popularizó el término dispossession en los ambientes geográficos ingleses a partir de su revisita geográfica de los procesos de acumulación capitalista en general y de las formas del nuevo imperialismo en particular, expuestos en su rciente New Imperialis: on spatia-temporal fixes and accumulation by dispossession (Nuevo Imperialismo: sobre la fijación espacio-temporal y la acumulación mediante desposesion). No obstante, debemos a los traductores de Harvey la difusión del término español desposesión, poco usual en las discursividades geográficas y de la vida cotidiana en general. Antes que el texto se difundiera en versión española, nos pareció más congruente con nuestra tradición linguística y política retraducirlo como "amumulación por despojo". En tal sentido nos valemos de dos experiencias.

Por un lado, el conocido buscador “google” produce un listado de 3.020 sitios si introducimos el término “desposesión” si orientamos la búsqueda solamente en el universo de “páginas en español” y 396 si se busca en “páginas de Argentina”. Si repetimos la operación con el término “despojo” se obtienen 46.500 y 4.770 sitios respectivamente. Orientando la búsqueda en toda “la Web” el término inglés dispossession arroja 81.990 sitios, mientras que con el término plundering (traducción al inglés de despojo) se obtienen 177.000 referencias.

A su vez si preguntamos a alumnos sobre el significado de ambos, manifiestan pocas dudas sobre el de "despojo", mientras que son notorias las dificultades para definir "desposesión". Las didicultades se agrandan si se pretende que definan el significado de "acumulación mediante desposesión" o "acumulación mediante despojo". Fueron muy pocos aquellos que además pudieron establecer alguna relación entre ambos. Con estos antecedentes creemos que los términos configuran una problemática con notorios alcances sobre la didáctica y la pedagogía de los procesos históricos y geográficos, motivo por el cual no detenemos a analizar algunos aspectos.

La difusión y popularización del término se establece a partir de la necesidad de diferenciar los procesos de acumulación basados en la apropiación o producción  genuina de valor y valores, por un lado, de los basados en procesos de desplazamiento o , de manera más ajustada, de expropiación por parte de algunos actores de las territorialidades geográficas y sectoriales de otros actores. En la historia del capitalismo correspondió a Marx acuñar la expresión "acumulación originaria" para referirse a ciertas modalidades de acumulación por despojo (en inglés plunding), expropiación compulsiva o sobreexplotación compulsiva de la fuerza de trabajo.

Los últimos mecanismos fueron y son muy frecuentes a lo largo y ancho de la historia y geografía mundial. El tema fue metaforizado con mucha elocuencia al principio de la película “2001 Odisea en el espacio” mediante la lucha entre dos comunidades de primates por un territorio y el descubrimiento o invento de la eficacia del “garrote”.

Los procesos de desposesión forman parte de los propósitos de la conquistas territoriales, los saqueos, la piratería, el robo, con o sin “guantes blancos”, el colonialismo y también de todas las formas pasadas y presentes de imperialismo económico, social y político. De lo que se trata, tal como lo hacen Harvey y muchos otros, es de analizar las formas imperialistas de la desposesión o, más bien, de las nuevas formas de imperialismo que surgen con motivo de las nuevas formas económicas, sociales, políticas, ideológicas y culturales de desposesión.

Obviamente la noción de “producción genuina de valor y valores” exige aclaraciones adicionales dado que no todo el mundo, veremos, comparte el significado de la expresión y menos aún sobre la importancia real que tendría en la sociedad capitalista.  Para abreviar, convengamos por el momento que se trata de los procesos de acumulación que no se llevan a cabo mediante desposesión. Como se verá, hay una gran distancia conceptual y operacional entre esta definición formal y la posibilidad de encontrar en la vida social real formas de acumulación que directa o indirectamente no involucren procesos de desposesión.

Establecida la diferencia (formal) entre ambos procedimientos de acumulación quedará pendiente demostrar si son o no cada uno de ellos formas abstractas y no formas concretas, es decir, si ambas se encuentran presentes simultáneamente en todos los procesos de acumulación reales y no como si se tratara de realidades ontológicas diferentes. Se trata por lo tanto de determinar si los conceptos corresponden con procesos reales de acumulación o son más bien momentos analíticos relativamente abstractos de todos los procesos de acumulación que involucren relaciones entre actores desiguales, combinados y contradictorios. Si este fuera el caso, el término y la noción de desposesión puede considerarse como la contraparte complementaria o interdependiente de los términos y nociones de posesión, propiedad y apropiación. De hecho el cometido de la desposesión es radicalmente perverso si no conllevara cometidos de posesión o apropiación. Sin el momento de la apropiación, la desposesión es, parafraseando a Hegel, pura negatividad. Las formas perversas de la desposesión,  no obstante, existen en la  historia pasada y presente, ligada a la lógica del consumo destructivo de bienes producidos y no producidos, gran parte del cual se realiza mediante las destrucciones bélicas: aniquilamiento de superpoblación relativa marginal y “disfuncional” (Nun), de infraestructura y equipamiento urbano, de material bélico y, en general de “fuerzas productivas”.

Llegados a este punto, es evidente que el centro de la escena de la acumulación por desposesión involucra la crucial correspondencia entre las “fuerzas productivas” y las “relaciones de producción”, lo cual incluyen dialécticamente las relaciones de cambio, de consumo, de distrubución y de circulación, consideradas en las instancias físicas, sociales, económicas, políticas, simbólicas e ideológicas.

En síntesis: si un vaso puede verse como “medio lleno” o “medio vacío”, la cuestión de la acumulación puede verse como resultado de los “medios de desposesión” o de los “medios de posesión o apropiación”. No obstante creemos que el encarar la cuestión como procesos de desposesión tiene la ventaja ideológica y práctica de desnudar algunas esencialidades estructurales perversas de las formas de acumulación capitalistas que de no verse como “medios perversos de desposesión” corren el riesgo de verse como “medios legítimos de apropiación”.

En función de las consideraciones precedentes, la difusión y popularización disciplinaria del término trae aparejado dos ordenes de cuestiones: por un lado el llamado de atención y la jeraquización de los procesos sociales desiguales, combinados y contradictorios de desposesión económica y social, recuperándolos de los rincones de la reflexión disciplinaria y alumbrar de ese modo las contradicciones de la geografía de la vida cotidiana y, por otro, las cuestiones acerca de los usos y aplicaciones de sus diferentes denotaciones y connotaciones que, común a todos los términos, conllevan a intercambios de significados ambiguos y sobreterminados ideológicamente. ¿Porqué, por ejemplo, el término inglés dispossession es traducido al castellano como desposesión y no como el más ampliamente difundido despojo (en inglés plunding)? ¿Existe alguna diferencia conceptual entre ambos significantes o se trata simplemente de una cuestión de adscripción cultural e ideológica por parte de los traductores y usuarios? ¿Será que cada uno de ellos connota momentos específicos y diferenciados de los procesos concretos de acumulación?

Hemos visto que en general en economía el término se refiere, entre otros usos, a los procesos de acumulación de riquezas llevados a cabo por actores (individuales y colectivos, como las empresas) que se basan en quitar o expropiar de algún modo a otros actores aquello que tienen, es decir, sus pertenencias. La desposesión, analizada con detenimiento, implica un cierto tipo de relacionamiento entre agentes que, se verá, no se basan precisamente en formas de intercambio simétricas. El uso capitalista de la fuerza de trabajo es a todas luces una forma que combina diferentes grados de desposesión y apropiación de los trabajadores, mientras que para los trabajadores las relaciones salariales implican la posibilidad de apropiación mercantil de  una parte de sus medios de vida (medios de reproducción de la fuerza de trabajo).

En las sociedades modernas, en general, y capitalistas, en particular, la desposesión se lleva a cabo normalmente mediante las multiplicidad de formas de relaciones o intercambios mercantiles, las que en teoría presuponen que los procesos de desposesión (por consiguiente de apropiación) implican ciertos niveles de reciprocidad entre los actores, es decir, que cada actor es al mismo tiempo desposeedor y desposeido o apropiador y apropiado o, en la jerga mercantil, ofertante y demandante. Sin embargo: ¿Todas las formas mercantiles de la vida social real son recíprocas o coexisten conjuntamente con formas mercantiles y no mercantiles compulsivas derivadas de la disparidad de poderes entre agentes o de formas perversas de sometimiento y vasallaje? ¿Son simétricas las posiciones sociales y de poder entre demandantes y ofertantes? ¿Cuales son las condiciones que determinan la asimetría entre unos y otros? ¿Cuáles son las posibilidades de unos de salirse de los juegos mercantiles en términos de desposesión o apropiación? ¿Los procesos de intercambio social son realmente tales, es decir, de inter-cambio o presuponen diferentes formas de desposesión/apropiación sin reciprocidad absoluta y relativa?

Las formas de desposesión, por consiguiente, son muy variadas, pudiendo diferenciarse las legítimas e ilegítimas, las formales e informales, las legales e ilegales y, bastantes frecuentes en la historia y vida cotidiana, las recíprocas y las compulsivas y las incruentas y las cruentas. La primera clasificación se refiere fundamentalmente a los contenidos éticos y morales de la desposesión dentro de una determinada cultura. Son las formas que tienen consenso, consentimiento o aprobación unánime o, al menos, hegemónico o mayoritario. Son las que pueden evaluarse como buenas o malas según los procedimientos, cometidos y resultados por parte de los desposeídos y desposeedores, en coincidencia o sin coincidencia.

La desposesión puede también ser formal o informal o tener ambas en proporciones diferentes. El aspecto formal/informal se refiere a la naturaleza institucionalizada o no de las “regulaciones” de las transacciones u operaciones de desposesión. Ejemplo: el comercio en blanco y el comercio en negro o los procesos de apropiación de ingresos públicos mediante sueldos, subsidios y retribuciones oficiales reguladas o mediante “regalos”, “dádivas”, “coimas”, “devoluciones” y “peajes” institucionales informales (aunque responda a formas de sociabilidad relativamente normales).

La legalidad o ilegalidad de las formas de desposesión se corresponden con la dimensión formal e informal. En las sociedades modernas la mayor parte de las relaciones sociales que hayan madurado institucionalmente tienen su expresión legal positva y negativa: que debe hacerse y como se debe hacer y que acciones, cometidos y procedimientos no deben realizarse.

En función de los tres criterios los procesos de desposesión pueden tomar formas que resulten de diferentes grados de legitimidad, formalización y legalidad o de ilegitimidad, informalización e ilegalidad. Los procesos reales de desposesión se rigen por cieras relaciones de correspondencia entre cada una de las modalidades. Comprar dólares en un banco, por ejemplo es considerado legítimo, formal y legal. La compraventa de dólares entre dos agentes en la calle es relativamente legítima y notoriamente informal e ilegal. La legitimidad depende, en este caso, no tanto de los marcos legales, que pueden prohibir la compraventa callejera, sino más bien de principios éticos que sostienen la libertad del cambio de moneda entre agentes que por diferentes motivos no consideran “justa” su prohibición oficial. El robo o el hurto se encuentra en el extremo de la combinatoria: es ilegítimo, informal e ilegal.

Sin embargo el concepto de desposesión cobra un significado especial si se analiza el grado de reciprocidad o compulsividad  de la relación social entablada o del grado de violencia y sometimiento físico, es decir, si los procesos son incruentos o incruentos. En el extremo con menos eufemismos se sitúan las formas de desposesión/apropiación compulsivas y cruentas.

En la historia Argentina fueron numerosos los hechos de desposesión compulsivos y cruentos, desde el despojo, vasallaje y aniquilamiento de los pueblos originarios en los albores de la construcción colonial de la “identidad de América-hispana”, hasta los despojos de las pertenencias de los desaparecidos durante la dictadura militar y los pequeños y grandes ahorristas a partir de los “corralitos” , “corralones” y “default” de la deuda pública y de algunos privados, pasando por la desposesión (despojo) de opositores durante los procesos posteriores a la declaración de la independencia, la distribución  interna de la carga de los “empréstitos públicos” a favor de los prestatarios internacionales, la “conquista del desierto”, los procesos de privatización de los servicios públicos, la pauperización de los sistemas educativos y sanitarios, la condena, en nombre de los ajustes estructurales y la globalización, a la exclusión de los beneficios de la modernidad, entre ellos el trabajo digno, de un sector importante de la población constitutiva del motor de las fuerzas productivas y la expoliación de la naturaleza.

En atención de las consideraciones precedentes, como adelantamos, el término y concepto de acumulación por desposesión no es nuevo. No obstante tiene la ventaja, para algunos y la desventaja, para otros, de mostrar y resaltar el lado perverso de los procesos de acumulación en general y de la acumulación actual de las relaciones capitalistas y las no-capitalistas subalternas. Si este es el cometido esencial del término, a diferencia del de “acumulación por apropiación”, la traducción del término dispossession  por despojo es más congruente con los costados notoriamente perversos de las nuevas formas del imperialismo que se gestan a partir de los requerimientos ampliados de la acumulación capitalista. Por tal motivo, creemos que en nuestro medio la expresión “acumulación por desposesión” tiene cierto sesgo ideológico derivado de la presión del medio académico sobre algunas viejas formas "ligth" de pensar el problema del imperialismo. Tal presión, no obstante, no opera desde los escenarios de la teoría. Opera desde la ideología de los dispositivos pedagógicos del saber en contextos en los cuales se pretende imponer cierta socialibilidad "madura" (no "infantil", se dice) coexistente y amable con los males estructurales del capitalismo, tendiente a consagrarlos, ante la falta de alternativas más radicales, como aceptables por su inevitabilidad histórica y geográfica. La expresión acumulación por desposesión, en síntesis, es más digerible o potable que la más tradicional y directa de acumulación por despojo, que  remite más a los territorios simbólicos pobladas de términos tales como robo, expropiación, hurto, pillaje, explotación, etc.

[ El Palomar, 04/05/2004]. 



[1] Reune un conjunto de textos elaborados a partir de 1999 con motivo de clases de diferentes 
asignaturas e intercambios y reflexiones provisorias sobre de temas de geografía, ciencias 
sociales y política. vdicione@geoamerica.org